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LA FUENTE DEL ORO. RECUPERACIÓN DE UN ELEMENTO PATRIMONIAL INDISPENSABLE PARA CONOCER UNA FORMA DE VIDA. Por Andrés Martínez Rodríguez.

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LA FUENTE DEL ORO. RECUPERACIÓN DE UN ELEMENTO PATRIMONIAL INDISPENSABLE PARA CONOCER UNA FORMA DE VIDA. Por Andrés Martínez Rodríguez.

El otro día me acerque a la Fuente del Oro para observar con detalle la admirable rehabilitación efectuada. En ello estaba, cuando se acercó un hombre con una botella grande de plástico para recoger agua de uno de los chorros; cuando se dio cuenta que estaba por allí, me preguntó en un precario español, “agua buena beber”. No sabía que contestar, conocía desde hace años que el agua de la Fuente del Oro procedía del cauce del Guadalentín, pero no conocía si era potable. Le dije que la utilizara para lavarse y que no la bebiera.

Cuando el hombre se había marchado y tras sacar algunas fotografías, me detuve en los paneles que completan la musealización de la fuente y allí me encontré con imágenes muy ilustrativas de la época en que funcionaba la fuente y el lavadero anejo. Estas fotografías me hicieron pensar en la cantidad de personas que como aquel hombre, se habían acercado a la fuente para llenar sus cantaros o para que bebieran sus animales de carga. También en los fontaneros y cañeros que vendrían a la fuente, mas a menudo de lo que nos figuramos, cuando alguno de los caños se obstruía.

Era una forma de vida diferente y que hasta hace relativamente poco tiempo estuvo presente, los lorquinos de antes se abastecían de agua en las fuentes y pilones públicos que había en algunos de los puntos de la ciudad, como las fuentes del Caño, del Alcázar, de las Monjas, de la placeta de Alcolea, de San José, de la Estrella (San Cristobal), de Santa Quiteria o los caños del Alcázar y de Marsilla (placeta del Ibreño).

En 1861 varias de estas fuentes podían ser usadas por los aguadores para abastecerse de aguas para la venta, quedando el resto como grifos de vecindad, para el libre uso de la población como el que existía en la esquina de la casa de los condes de San Julián en la plaza de Calderón de la Barca.

Tuvieron que pasar varios años para que en 1946, se redactara el “Proyecto de abastecimiento de agua potable de Lorca”, por parte de la Mancomunidad de los Canales del Taibilla (MCT) y se empezara a pensar en llevar el agua potable a las casas de varios barrios de la ciudad, hecho que ocurrió no hace mucho, entre 1955 y 1960.
Una de las razones para que el lugar donde se ubica Lorca, estuviera poblado de forma continuada e ininterrumpida desde hace 5.500 años es la presencia de agua en las laderas del cerro del Castillo, como lo recoge el nombre de sierra del Caño.

Algunas de las fuentes citadas recogían aguas subálveas o aguas traídas por acueductos desde nacimientos más alejados, como la fuente del Cejo de los Enamorados situado a 5 km de Lorca y cuyo trayecto es actualmente una ruta senderista muy transitada, en la cual se pasa a veces sobre tramos de la conducción de tubos cerámicos que están sufriendo un deterioro irreversible.

La arqueología, los documentos y las evidencias de las fuentes conservadas, como esta de la Fuente del Oro, nos ilustran de cómo el agua ha dado vida antes, ahora y siempre a las gentes de Lorca. Recomiendo ir a ver la rehabilitada Fuente del Oro, oír el agua caer de los caños y disfrutar de este espacio patrimonial recuperado.