Home Mi Rinconcico Andrés Martínez Rodríguez LA ALCAZABA DE LORCA Y LA ALHAMBRA DE GRANADA por Andrés Martínez...

LA ALCAZABA DE LORCA Y LA ALHAMBRA DE GRANADA por Andrés Martínez Rodríguez

0
Compartir

LA ALCAZABA DE LORCA Y LA ALHAMBRA DE GRANADA.

El pasado sábado, cuando subía al castillo de Lorca en el autobús para escuchar el concierto de Los Secretos, oí el comentario que hacía la chica, que iba en el sillón contiguo, a su acompañante. Decía la joven, que unos amigos que habían visitado en fechas recientes la alcazaba de Lorca, estaban encantados por el contenido y por las semejanzas que guardaba con la Alhambra de Granada. Con buen criterio, el amigo que la escuchaba, contestó que la comparación entre ambas fortalezas era excesiva y que el único parecido estaba en que ambas tenían murallas para su protección.
Evidentemente comparar una fortificación como la de Lorca con el conjunto de palacios, jardines y fortificaciones nazaríes resulta desmesurado, aunque algunos puntos de semejanza tienen, el principal su posición elevada sobre la prominencia de una sierra y su configuración particularmente inexpugnable por la topografía escarpada del lugar donde ambas se asientan.
La Alhambra de Granada y la alcazaba de Lorca se encuentran coronando una ciudad y ambas albergaron una verdadera ciudadela dentro de la propia ciudad; ambas sirvieron de alojamiento a los poderosos, en el caso de la Alhambra al monarca del reino de Granada y a su corte, en el caso de la alcazaba de Lorca al gobernador de turno, que durante unos años del siglo XI se independizó del poder central, nombrándose rey de la taifa de Lurca.
Otras alcazabas con una situación en altura semejante a la de Lorca son las de Málaga, Almería y Jaén, ninguna se podría entender sin la ciudad que se encontraba a sus píes y sin las huertas y campos circundantes. La Alhambra también dispuso de un espacio dedicado a alcazaba, con la Vela como torre señera.
Todas son monumentos singulares, excepcionales e irrepetibles, cuya configuración puede asemejarse, pero lo más importante, es que forman parte del paisaje, de la historia y del sentimiento de cada lugar.

Que lorquino, granadino o jienense, no se siente identificado con su alcazaba o castillo, son su herencia y su querencia. Apostar por la conservación de cada uno de estos monumentos es apostar por el futuro, tengámoslo siempre muy presente.