Home Mi Rinconcico Andrés Martínez Rodríguez UNA ALBERCA A LA ORILLA DEL MEDITERRÁNEO por Andrés Martínez Rodríguez

UNA ALBERCA A LA ORILLA DEL MEDITERRÁNEO por Andrés Martínez Rodríguez

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En una tarde calurosa de finales de julio a las orillas del mar de Pulpí (Almería), resulta gratificante escuchar el sonido del agua de los diferentes surtidores de una alberca de blanco mármol, que decora los jardines del final del paseo próximo al mar.
Resulta curioso ver una alberca ornamental de uso público en las inmediaciones del mar y al aire libre, cuando su origen en al-Ándalus era en el centro de los patios de las casas y palacios para el uso y disfrute privado de la familia que lo habitaba.

Cuando las albercas se encuentran a la intemperie suelen ser balsas para el riego, bien pequeños estanques para la irrigación de los huertos o grandes albercas para almacenamiento del agua y su distribución para el regadío de varias parcelas a través acequias.
Una antigua alberca de este tipo, estuvo situada en las inmediaciones de la puerta de San Ginés de Lorca a partir del siglo XII, de ella partirían diferentes acequias para el regadío de los huertos periurbanos, uno de estos canales de riego se ha mantenido con el nombre de acequia de Sutullena, cuyo itinerario pasa desde hace cuatrocientos por delante de la casa de los Salazar, sede desde 1992 del Museo Arqueológico Municipal de Lorca, de ahí, que a la revista publicada anualmente por la Asociación de Amigos del mencionado Museo, se denominara Alberca desde 2002.
Como el agua almacenada en las albercas riega las tierras para su fertilidad, los trabajos e investigaciones que se publican en la revista Alberca, pienso que enriquecen la historia de Lorca.