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LA HISTORIA DE ORTEGA MELGARES – por Antonio de Cayetano

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LA HISTORIA DE ORTEGA MELGARES – por Antonio de Cayetano.

El pasado mes de octubre, con motivo del aniversario del descubrimiento de América, recordábamos la vida de tres ilustres lorquinos que sirvieron a la Corona en el Nuevo Mundo, lorquinos cuyos nombres, están en nuestra memoria por ser la denominación de otras tantas calles de nuestra ciudad. Con el fin de conocer un poco más la historia de nuestro pueblo y de sus notables figuras, cada mes vamos a recordar a uno de estos personajes, personajes que nos suenan por dar su nombre a calles o lugares de Lorca, pero que sin embargo más de uno, desconocemos cuales fueron sus méritos o cualidades para recibir tal reconocimiento.

El protagonista elegido para hoy, da nombre a la calle del barrio de San Cristóbal que va entre la calle Mayor y la avenida de las Fuerzas Armadas, se trata de otro servidor de la Corte, de Sebastián Antonio Ortega Melgares y Espinosa, nacido en nuestra ciudad el día 16 de diciembre de 1652. Este ilustre lorquino era hijo de Inés Lucía de Melgares y Melgares y de Ignacio de Ortega y Espinosa, abogado y regidor perpetuo de Caravaca, en cuya ciudad se casaron el día 22 de enero de 1652, teniendo este único hijo, aunque el padre antes del matrimonio, ya había tenido una hija con una doncella en Iniesta (Cuenca), hija que ingresó como monja en el convento de Santa Clara de Caravaca.

ortega-melgares-genealogiaSebastián Antonio fue muy aplicado desde niño y en su afán de aprender, se matriculó en el Colegio Mayor del Arzobispo Fonseca de Salamanca, pasando más tarde a la universidad de la misma ciudad, universidad donde una vez completados los estudios, ocupó plaza de Catedrático de Derecho, tiempo en el que publicó diversos libros relacionados con la jurisprudencia.

En 1683 fue nombrado fiscal de lo civil de la Real Chancillería de Valladolid (lo que hoy conocemos como Tribunal Superior de Justicia), pasando en 1695 a ocupar el puesto de oidor (juez) del mismo tribunal. El 16 de julio de ese mismo año de 1695, a la edad de 42 años, se casó en Olmedo (Valladolid), con Felipa María de Cotes, 22 años más joven que él e hija de Isabel de Maldonado y Antonio de Cotes, X marqués de Ordoño. En el año 1698 fue nombrado fiscal del Real Consejo de Indias, siendo este Consejo el órgano más importante de la administración Indiana (América y Filipinas), y estando integrado por 12 consejeros expertos en ciencia jurídica, teniendo como cometido el asesorar al rey en materia ejecutiva, legislativa y jurídica y siendo el consejero que hacia las veces de fiscal, el encargado de velar por los intereses de la corona.

Un año más tarde, en 1699, fue nombrado oidor del mismo Consejo de Indias y en 1700 el rey Carlos II le nombró Consejero Real de Castilla, un cargo equivalente al de ministro que hoy conocemos, con poderes para otorgar licencias, perdones de muerte, remisión de condenas y hacer mayorazgos entre otras facultades.

El rey Carlos II murió el mismo año que Ortega Melgares fue nombrado Consejero Real, siendo nuestro paisano uno de los que más se implicaron en la opción sucesoria borbónica durante los últimos meses de Carlos II, redactando el dictamen de la junta que se formó durante su enfermedad y la cláusula de su testamento fechado el 2 de octubre de 1700, disposición en la que se nombraba como sucesor de Carlos II a Felipe V, nieto del rey francés Luis XIV y biznieto de Felipe IV de España. Siendo el dictamen y el voto del lorquino, el que decidió el derecho a la corona española por parte del primer rey de la dinastía borbónica que llegó a España procedente de Francia.

FELIPE V AYUDA A LORCA EN GUERRA DE PORTUGAL 1703Aunque el camino para suceder a su tío-abuelo Carlos II no fue fácil, no solo por lo que tardó en llegar Felipe V a nuestro país, ya que salió de Versalles el 4 de diciembre y no llegó a Irún hasta el 22 de enero, entrando en la ciudad de la Villa y Corte el 18 de febrero de 1701, sino porque no todos aceptaron la decisión de nombrarlo sucesor al trono de España. Lorca sí que estaba con el nuevo monarca, celebrando el 6 de diciembre su proclamación como Rey de España, acto que se había llevado a cabo en el palacio de Versalles el 16 de noviembre de 1700 (quince días después de la muerte de su antecesor). Al igual que fue felicitado cuando ocupó el trono, dándole la bienvenida nuestra ciudad por medio de la representación de Diego Antonio de Alburquerque, regidor perpetuo de Lorca y caballero de la Orden de Santiago, enviado a Madrid para tal menester.

Biografía de don Alfonso de Alburquerque de Guevara Teniente general de la Real Armada Española.

Todas las monarquías europeas reconocieron al nuevo rey, pero no así la Casa de Austria, que exigía el trono para el archiduque Carlos de Austria. La arrogante frase de el rey de Francia “ya no hay pirineos”, fue contestada por los austrias con “las armas lo dirán”, dividiéndose las potencias europeas y los diferentes “reinos” españoles entre partidarios de uno y otro e iniciándose la llamada Guerra de Sucesión, un conflicto fuera y dentro de nuestro país que duró hasta que el pretendiente a la corona española fue elegido emperador de Alemania. Al final el triunfo fue para Felipe V, Lorca como casi todo el reino de Murcia estaba con el francés, quizá por la influencia de Ortega Melgares que durante aquel tiempo fue asesor del Consejero de Guerra, consejo que el 25 de abril de 1705 dio la orden a la ciudad de que contribuyese con tres compañías de milicias a la causa, aportando nuestros regidores no solo tropa, sino que también contribuyó con leña, cobijo y alimentos. Tomando parte los lorquinos en la “conquista” de Onteniente y Alcira que estaban en manos de los partidarios del archiduque Carlos III y socorriendo también a las ciudades de Alicante y Murcia, dejando en esta ciudad 500 hombres y una compañía de 100 caballos para su defensa. También a Lorca le solicitó ayuda Mazarrón el día 28 de junio de 1705, auxilio requerido por haberse rebelado Cartagena contra Felipe V.

Durante esos primeros años de contienda, nuestra ciudad se fortificó para su defensa y aparte del contingente del castillo, se montaron fortines o baterías en los atrios de San Roque, San Pedro y San Juan, en la Velica y en el puente de la Moraleja, un pequeño puente que había en el Guadalentín y que estaba situado entre el actual de San Diego y el ferrocarril, siendo la entrada de la ciudad por el camino de Cartagena. Se pusieron puertas en la entrada desde Murcia, así como en las calles de la Cava y la Corredera, pero al final nada de esto hizo falta, ya que los aliados no pasaron de Orihuela, siendo decisiva para frenar al enemigo, la batalla que tuvo lugar en los campos de Almansa el día 25 de abril de 1707. Batalla en el que el ejercito hispano-francés derrotó al ejército aliado formado principalmente por soldados portugueses, tropa integrada por unos 15.000 hombres y a la que se le causaron 7.000 bajas, mientras que las pérdidas del ejercito borbónico no pasaron de los 1.500 soldados.

El reinado de Felipe V no le fue mal a nuestra ciudad, viéndose favorecida y consiguiendo varias gracias de su majestad, siendo la devolución del territorio de Fuente Álamo, la primera decisión que tomó el monarca relacionada con Lorca. Fuente Álamo pertenecía a los Concejos de Murcia, Cartagena y Lorca, estando mejor organizado el territorio que administraba nuestra ciudad, motivo por el que fue el lugar donde a partir de 1545 se construyó la primera iglesia, en torno a la cual fue creciendo la población. Población que llegado el momento, quiso independizarse, no solo el núcleo mayor sino todo el territorio que lo integraba, por lo que tras muchos intentos, tuvo finalmente su independencia el 5 de julio de 1700, segregación que le fue concedida por el rey Carlos II.

Fuente Alamo perteneció al término de Lorca

Pero tras las largas protestas de los tres concejos que lo administraban, el rey Felipe V decretó el 1 de abril de 1702 la abolición del privilegio dado por su antecesor, volviendo de nuevo el núcleo principal de Fuente Álamo a la jurisdicción de Lorca.

Al año siguiente, el 26 de noviembre de 1703, Felipe V escribió una carta al Concejo lorquino dándole las gracias por los ofrecimientos hechos para la guerra de Portugal, conflicto originado porque el rey de aquel país rompió los acuerdos de apoyar en la sucesión del trono de España a Felipe V, aliándose después con los partidarios de Carlos de Austria. El 23 de diciembre de 1708, mediante titulo real, se creó la plaza de alguacil de campo y huerta. En el año 1712 perdonó a los vecinos de Lorca haber hecho talas y quemas en los reales montes del municipio, mandando que estas tierras quedasen como propias de la ciudad.

ESCUDO PALACIO GUEVARA
Escudo familia Guevara

En el siguiente año dio permiso el monarca para llevar a cabo las obras de construcción del pantano de Valdeinfierno, pero por diferentes motivos, hubo que esperar más de 70 años para que estas obras comenzaran. En 1714 también tuvo a Lorca presente, nombrando el 13 de diciembre de ese año, al lorquino Diego de Guevara para el cargo de oidor togado del Real Consejo de Hacienda, organismo encargado en aquella época de recaudar los impuestos y administrarlos.

Fue el 12 de noviembre de 1741, en sus últimos años de vida y reinado, cuando llevó a cabo el último gesto con Lorca, autorizando a la orden de los Carmelitas Descalzos que ya estaban 22 años entre nosotros, la fundación de un convento en nuestra ciudad, convento e iglesia que se construirían años después en el camino de Nogalte y que hoy conocemos como la iglesia del Carmen, cuando el nombre inicial de todo el conjunto era el de Real Convento de San Indalecio, primer obispo que tuvo la diócesis de Lorca y cuya figura se puso en la parte central de su fachada. Santo que también da nombre a una de nuestras calles y del que nos ocuparemos en el próximo capítulo del mes de diciembre.