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NI BATALLA NI EN NOVIEMBRE – por Antonio de Cayetano.

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NI BATALLA NI EN NOVIEMBRE – por Antonio de Cayetano.

Hoy día 23 de noviembre se celebra la festividad de nuestro patrón San Clemente, patronazgo que según la tradición, es debido a que en un día como hoy de 1244, tras un largo y sangriento combate acaecido en su fortaleza, Lorca dejó de ser musulmana. Y digo según la tradición, porque la narración popular no coincide con la realidad histórica, ya que ni hubo batalla ni fue el 23 de noviembre, sino que fue una pacifica capitulación llevada a cabo en el mes de junio de ese año.

Rey Fernando III el Santo

En el libro que escribió Ginés Pérez de Hita por encargo del Concejo lorquino, y por el que cobró 24 ducados el 17 de junio de 1572, libro titulado “Población y Hazañas de la Muy Leal y Muy Noble Ciudad de Lorca, se decía que el Rey Fernando III el Santo había conquistado Lorca tras un largo asedio a su castillo y después de haber cortado el agua de la sierra (del Caño)y la de los molinos (la acequia de Alcalá), poniendo un alcaide en la ciudad y una guarnición cristiana. Añadiendo después, que cuando este se marchó a la conquista de Córdoba (junio 1236), los moros degollaron al alcaide y a los demás cristianos, siendo el principio de la sublevación de todo el reino murciano. Contaba también Pérez de Hita, que cuando Alfonso X asumió el trono (junio de 1252) tras la muerte de su padre, irritado como estaba con este reino y habiendo jurado a su padre no dejar moro vivo en Lorca, vino con un poderoso ejército integrado por los mejores caballeros del mundo y cercó la fortaleza, manteniendo varias escaramuzas durante algunos días hasta que por fin empezó la batalla final, una lucha que se inició al comienzo del día 23 de noviembre y que terminó cerca del alba con la toma de posesión del castillo lorquino, no quedando moro ni mora en Lorca que no se hubiese pasado por el cuchillo, dicho de otra manera, un degüello general.

En 1890, Francisco Cánovas Cobeño en su “Historia de la Ciudad de Lorca” nos cuenta que el asalto a la fortaleza se llevó a cabo por sorpresa en la madrugada del día 23 de noviembre, pero del año 1243, después de haber confesado y comulgado todo el ejército conforme a la piadosa costumbre de entonces. Se nos narra que teniendo a favor una densa niebla, las tropas a cuyo frente iba el infante D. Alfonso y que estaban ubicadas en la zona donde hoy se encuentra el santuario patronal, se dividieron en tres grupos, marchando el primero que mandaba el capitán Murviedro por el barranco de San Lázaro hasta la zona de poniente (los pilones), el mandado por Sancho Mazuelo para la puerta de la Velica o puerta Nueva y el que mandaba el propio infante para la puerta Norte, la del Pescado.

MARTINEZ RODRIGUEZ, A- MADRID BALANZA,Mª J. - BELLÓN AGUILERA, J. (2002): Excavación arqueológica en el poblado del Bronce Tardío de Murviedro (Lorca)

Según lo acordado, los que estaban situados por la zona de Murviedro (pues así se llamó luego ese paraje) hicieron sonar todas su armas e instrumentos bélicos, engañando a los moros que creían ser atacados por aquel punto y dejando abandonado el resto de la fortaleza, ocasión que aprovecharon los otros dos grupos para atacar por sorpresa y apoderarse del castillo. Se nos cuenta la sangrienta lucha que hubo y los prodigios de valor de una y otra parte mientras la sangre regaba las piedras, siendo una mañana memorable para las tropas cristianas. Entretanto el obispo y los clérigos que acompañaban al infante y que habían quedado en el campamento, rezaban a la virgen que llevaban en campaña para que les ayudase, por lo que una vez asegurada la ciudad y la fortaleza, también volvió el infante para postrarse ante ella y dar las gracias por su amparo e intercesión, dejándola como patrona y protectora de la ciudad.

La estrategia de acercarse a la fortificación formando tres grupos y la toma final del castillo, también la contaba Pérez de Hita, aunque los hechos los situaba nueve años después siendo ya rey el infante D. Alfonso, no haciendo mención alguna a la niebla ni a la virgen que les acompañaba. Cosa de la que si se encargó (como no podía ser de otra forma) el padre Morote, en su libro titulado “Blasones y Antigüedades de la Ciudad de Lorca…” publicado en 1741, y donde la protagonista indiscutible de la reconquista de Lorca fue la Virgen María. Fray Pedro Morote nos dice en su publicación, que en 1242 salieron de Burgos el rey Fernando III para Andalucía y el infante D. Alfonso para el Reino de Murcia, pues aquí quedaban por conquistar Lorca, Mula y Cartagena.

DINAR MONEDA ARABE TAIFA DE MURCIA 1240
DINAR MONEDA ARABE TAIFA DE MURCIA 1240

Cuenta que imitando a su santo padre, clamó al señor de los ejércitos implorando el auxilio divino para el éxito feliz de tan ardua misión. Ordenando traer por su tutelar patrona y capitana, a la emperatriz soberana de los Cielos, María, que siendo el más poderoso auxilio de los cristianos, es juntamente ejército terrible para sus enemigos. Aseverando este fraile de nuestro santuario, , que la pérdida de España se debió a que los cristianos retiraron a lugares remotos las imágenes más devotas y que por ello nuestro católico príncipe Alfonso, determinó traer en su Real Oratoria una de aquellas imágenes de esta gran señora, nuestra reina soberana, la que con mayor culto era en su tiempo venerada, la antiquísima y siempre milagrosa imagen que con el delicioso titulo de Huertas se conserva hoy en su real sitio del convento y devotísimo templo.

Tras los elogios a la virgen y detallar los “lucidísimos” batallones que tenían preparados, mandados estos por valientes y esforzados capitanes. Nos dice el padre Morote que la conquista la comenzó el infante por Mula, poniendo a la virgen en el medio de aquella huerta, llamándose por ello desde entonces de las Huertas y teniendo el favor de la madre de Dios para conquistar aquella población, igual como pasó luego con Cartagena, que fue la segunda ciudad a la que se trasladó D. Alfonso.

RESTOS PALACIO ISLAMICO DE LORCA
Restos palacio islámico en el actual convento Virgen de las Huertas desde donde salieron los cristianos a recuperar el castillo lorquino.

Una vez en Lorca, nos cuenta el padre Morote que el príncipe mandó talar todos los árboles frutales que tenían los moros (también lo había hecho en los otros dos lugares), así como las hortalizas, trigo, cebada y panizo (en esto no se percató Fray Pedro, que aparte de que la cebada y el trigo se recolectan en verano, el maíz llegó de América tras el descubrimiento, 250 años después de los hechos que nos narraba). Prosigue diciéndonos que junto a la tienda Real, se instaló la Real Capilla de la devotísima imagen de Nuestra Señora, ya con titulo de las Huertas y donde el obispo, reales capellanes y demás clérigos quedaron implorando el divino auxilio de la imagen. Narrando seguidamente el preparativo de la batalla y como se desarrolló esta, narración parecida a como nos la cuenta Cánovas Cobeño, aunque eso sí, destacando que la victoria se logró por la singular providencia con que auxilió la aurora soberana a sus católicos hijos.

También nos asegura que el piadoso poder de la virgen María, hizo que una niebla sentada sobre todo el real y sitio del ejército, impidió a los moros que vieran al enemigo, afirmando que la niebla solo ocupaba el sitio de nuestras tropas, y tan pegada al suelo, que desde el castillo parecía una nevada, según contaron luego los pocos moros que quedaron con vida. La niebla iba ocultando al ejército y sus movimientos como si de un blanco velo se tratara, ya que conforme las tropas se acercaban a la ciudad, la niebla iba subiendo con ellas, de tal forma, que cuando los cristianos estaban junto a la muralla, la niebla ya envolvía toda la fortaleza.

MURALLA DE LORCA Tras relatar cómo se ocupó el castillo y el estrago que hicieron, el más sangriento que se había visto en plaza alguna, corriendo la sangre mora por todas las cuestas hasta llegar a la mismísima muralla. Nos cuenta que fueron pasados por las armas a los más valerosos moros y a sus caudillos, también a mujeres y niños por el desprecio que habían hecho al príncipe que les había pedido rendirse. Prosigue diciendo que ese día 23 de noviembre, los moros lograron su deseada libertad y vieron restituida su amada patria y que no se vio un cristiano despojado de su armas ni ninguno murió en esta batalla, todo gracias a la virginal protectora autora de tantas maravillas como se vieron en tan célebre victoria, en la que nuestras tropas conocieron el favor particular del Cielo, quedándose en Lorca esa imagen porque así lo quiso el infante.

Estas son las tres historias que nos cuentas otros tantos escritores sobre la conquista de nuestra ciudad, la de Ginés Pérez de Hita, zapatero convertido en escritor, el mismo que al tener que testificar en un pleito en nuestra población, dijo tener “treinta años poco más o menos” pero que sin embargo aceptó el encargo de escribir nuestra historia, historia que luego no fue publicada quizá por los muchos errores y hechos imaginarios que contenía. La del médico y profesor de Historia Natural, Francisco Cánovas Cobeño, está ya más reciente y documentada, aunque igualmente con equivocaciones. Y la del fraile del Convento Franciscano Pedro Morote Pérez Chuecos, una de las más antiguas y amplias, pero también la que contiene más leyenda y desaciertos. Pero se comprende que en la época en que fueron escritas no se tenía acceso a todos los archivos y documentos, escribiéndose de oído, sin documentarse suficientemente y basándose en anteriores publicaciones, lo que se prestaba a confusiones y malentendidos, pues un supuesto error del primero se repetía una y otra vez.

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Y eso es lo que parece suceder con la batalla que se cuenta de la conquista de Lorca, batalla que jamás se llevó a cabo, pues como veremos a continuación fue una capitulación pactada, dejando incluso vivir en el castillo hasta su muerte en 1265, al hijo del emir Muhammad Ben Ali. Lo que desconozco es de donde viene esta conmemoración que hoy celebramos, si hubo una confusión con la conquista de Sevilla, que si que se llevó a cabo un 23 de noviembre de 1248, invasión en la que también participó el infante Alfonso, o se debe a que el heredero de la corona había nacido el 23 de noviembre, teniendo por este motivo una gran devoción al santo que fue papa y mártir y quiso que aquí se recordase.

Lo cierto es, que en honor a este santo se edificó en el siglo XV una iglesia en el recinto del castillo y los lorquinos lo tenemos como patrón, aunque sin tener en la actualidad templo alguno que lleve su nombre. En Lorca tenemos la majestuosa iglesia de San Patricio, el segundo edificio religioso más importante de la región y el que podría estar dedicado a nuestro patrono, pero que se construyó en honor al santo patrón de Irlanda, ya que en su festividad, tuvo lugar la célebre batalla de los Alporchones en la pedanía de Aguaderas. Por este hecho lo tiene como patrón la ciudad de Murcia, y en alguna publicación se cita por error también a Lorca bajo su protección y la verdad es, que por motivos históricos está más vinculado a Lorca que San Clemente, pero dejemos las tradiciones que sigan su camino, aunque estas estén basadas en solo leyendas.

Resultado de imagen de murcia taifaHoy la batalla de la conquista de Lorca, ha pasado del hecho histórico a la fábula, ya que historiadores más documentados dan prueba de una manera indudable cómo se desarrollaron los hechos, divulgando desde el pasado siglo multitud de publicaciones con sus trabajos y estudios. Por ellos se conoce que en aquel tiempo Murcia era una de las distintas taifas de Al-Ándalus, pero muy debilitada, lo que hizo que el 2 de abril de 1243, el emirato murciano firmasen el tratado de Alcaraz, un acuerdo por el que aceptaban ser un protectorado de los reinos de Castilla y León, ganando así una fuerte alianza que pudiese repeler las agresiones de los aragoneses por un lado y las de los granadinos por el otro, ganando en contrapartida Castilla, una salida al mar.

A los musulmanes se les obligaba a entregar al monarca la mitad de todas las rentas del emirato y a dar permiso para mantener en cada fortaleza una guarnición militar castellana, garantizándole el respeto a sus propiedades y a su religión. Pero este pacto fue rechazado por Orihuela inicialmente, aunque rápidamente lo acató, y por Mula, Cartagena y Lorca, ya que nuestra población se había proclamado independiente en 1240, designando al renombrado teólogo Muhammad Ben Ali Ben Ahlá como emir.

El uno de mayo de 1243 entro en Murcia el infante Alfonso para tomar posesión del territorio, aunque no pudo iniciarse ninguna operación militar contra las tres ciudades que rechazaron el tratado, porque se tuvo que ausentar para ocuparse de los lindes entre Murcia y Aragón. El 26 de marzo de 1244 firmó el Tratado de Almirza con su futuro suegro Jaime I, estableciendo las fronteras entre los reinos de Murcia y Aragón y ya en abril volvió el príncipe Alfonso a Murcia y preparó el derecho que tenia para conquistar estas ciudades, comenzando por Mula que ya estaba cercada su huerta y sin alimentos, acabando por someterse y siendo expulsada de ella la mayor parte de su población.

http://mediateca.regmurcia.com/MediatecaCRM/ServletLink?METHOD=MEDIATECA&accion=imagen&id=2491&segmento=1963Luego en el mes de junio le tocaba a Lorca donde había muerto ya el emir, siendo su hijo el sucesor, pero este si decidió someterse entonces a Castilla, firmando probablemente el día 28 de junio de 1244, un pacto similar al de Alcaraz y reservándose el derecho de seguir él viviendo en el castillo, siendo los años posteriores una etapa prospera en la ciudad, con una coexistencia más o menos pacifica entre moros cristianos y judíos. Lo de la fecha de la capitulación no está confirmada, pero sí que existe de esa fecha algún documento fechado y firmado ya en Lorca por el infante, por lo que si no fue en ese día fue en días anteriores. Lo que sí que queda demostrado, es que ni hubo derramamiento de sangre, ni fue en noviembre.

También al final habrá que darle la razón al padre Morote, cuando afirmaba que no perdió la vida cristiano alguno en la toma del castillo, y lo de la niebla… Cartagena fue conquistada en la primavera del siguiente año, teniendo que hacerlo por tierra y por mar. Y las promesas del infante Alfonso al final no fueron cumplidas, ya que siendo ya el Rey Alfonso X el Sabio, se dio cuenta de que con lo pactado no avanzaría la trasformación cristiana del Reino de Murcia, razón por la que empezó a contravenir lo firmado, lo que ocasionó una revuelta de los musulmanes en 1264, revuelta que tuvo el apoyo de Granada y el norte de África, pero que dos años más tarde quedo sofocada, gracias a la intervención de Jaime I de Aragón, suegro ya del rey de Castilla.

Tras la calma, el Reino de Murcia fue totalmente cristiano, las mezquitas se convirtieron en iglesias y el árabe dejó de ser el idioma oficial. Lorca ya era definitivamente castellana, aunque 35 años después, la cosa se puso fea. Pero eso es otra historia que dejaremos para el próximo mes.