Home Mi Rinconcico Antonio de Cayetano ¿POR QUÉ CALLE VOY? por Antonio de Cayetano

¿POR QUÉ CALLE VOY? por Antonio de Cayetano

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Lorca es única, ahí están las tres culturas que en ella convivieron, nuestra singular Semana Santa, sus ricos bordados, los 90 km. que separan el norte y el sur del municipio, su diversidad en el paisaje, su fértil huerta, los vinos que producen nuestras tierras altas y los tomates de las pedanías costeras, sus playas vírgenes, su artesanía, sus tradiciones…

Todo eso lo sabemos los lorquinos y muchos de los que nos visitan, pero lo que le debe llamar la atención a los que entren en la ciudad por el barrio de La Viña, es el nombre de la calle por donde circulan, ya que también se da una situación única, puesto que según revelan las placas que se encuentran a su derecha, van transitando por la Carretera de Granada, pero si miran para la izquierda, las placas les anuncian que van por la Calle Curtidores, dos denominaciones para un mismo vial. Luego más adelante y medio tapada, se encuentran de nuevo a la izquierda con el nombre de Carretera de Granada, hecho que puede desconcertar al automovilista que lo advierta, al no saber exactamente cuál es el nombre de la calle en cuestión. Incluso el mismo navegador se desorienta cuando va por el carril próximo a la acera de la calle Curtidores, pasando a indicar “calle sin nombre”.

La cosa tiene su explicación, ya que la calle Curtidores era en su día una vía de servicio de la urbanización La Viña, una calle paralela e independiente de la antigua nacional 340. Pero eso ahora ha desaparecido, siendo una única calzada de cuatro carriles de circulación y teniendo continuidad la acera y el carril bici que va desde la rotonda de Pérez Casas a la de La Viña, digo teniendo aunque está interrumpido, porque se supone que el tramo que falta por ejecutar entre las calles Río Guadalentín y la Avenida de la Salud, se lleve a cabo próximamente completando el arreglo de toda esta vía.

Pero lo más sorprendente es, que esa remodelada avenida tiene como nombre oficial el de “Presidente Adolfo Suarez”, pues así se aprobó en la sesión de Pleno que se celebró el día 26 de enero de 2016, sesión en la que también se le cambió el nombre a la denominada Ronda Sur, renombrándola con el de “Alcalde José López Fuentes”. Al vial de circunvalación se le rotuló el pasado mes de noviembre con la nueva denominación, acto al que asistieron los familiares del fallecido ex alcalde, pero sin embargo la vieja carretera de Granada, sigue esperando su nuevo nombre casi año y medio después de su aprobación. Adolfo Suarez es ahora también el nuevo nombre del aeropuerto de Madrid-Barajas, y se comprende que cambiar su rotulación y todos sus indicadores tuviese un proceso más o menos largo, pero para sustituir cuatro placas de una calle no se necesita tanto, ni tampoco para financiar su mísero gasto que gira alrededor de 35 euros la unidad. Creo que como en tantas otras cuestiones, hay dejadez y falta de voluntad de que el acuerdo de Pleno se lleve a cabo, cosa que no se comprende, si tenemos en cuenta que la acertada propuesta del cambio de nombre, partió del propio alcalde de la ciudad.

Aunque aprovechando el cambio de placas y su nueva denominación, se debería de debatir también en un Pleno, la eliminación de la calle Curtidores del callejero de la ciudad, ya que la calle no existe físicamente. Pienso que sería un desatino mantener parte de una acera con el nombre de calle Curtidores y la otra con el de Avd. Presidente Adolfo Suarez, puesto que todos los edificios de ambos márgenes están en la misma vía y todas sus fachadas siguen idéntica alineación. Todo lo contrario de lo que sucede con los bloques de edificios que se encuentran ubicados frente a la urbanización La Isla, zona donde está situado el Centro de Desarrollo Local y que tienen como dirección la de Alameda de Cervantes, cuando todo ese gran espacio es independiente y si que debería de tener su propio nombre.

Plaza de la UME podría ser una buena denominación, recordando así a esta unidad militar de emergencias que tanto hizo por Lorca tras los terremotos de 2011. Un edificio del barrio de La Viña lleva su nombre, pero creo que eso es una insignificancia, Lorca tiene que hacer mucho más, no basta con la bandera que se le entregó en 2012 coincidiendo con el primer aniversario de los seísmos, o con la Medalla de Oro de la Ciudad que se le concedió en noviembre de 2015. Creo que para que su recuerdo perdure, para que la UME esté siempre presente entre los lorquinos, no hay nada mejor que dar su nombre a esta u otra plaza, espacio en el que debe de colocarse una escultura o monolito que sirva de homenaje a estos militares que son modelo a seguir por muchos países y que ante un grave riesgo o catástrofe pública, contribuyen a la seguridad y el bienestar de todos los ciudadanos.

Continuando con la calle Curtidores, creo que aparte de los argumentos apuntados anteriormente, tampoco deberían de coexistir dos nombres iguales en los diferentes espacios públicos de la ciudad, ya que ello puede prestarse a confusiones. El nombre de “Curtidores” se le dio en su día a esta peculiar calle de La Viña y posteriormente a una plaza de nueva creación entre los barrios de San Diego y San Cristóbal. Lo mismo sucede con la “Virgen de las Huertas”, que le da nombre a una alameda y a un carril de su barriada, a la vez que a una calle del barrio de San José. En mi opinión, con la cantidad de nombres que hay para elegir, creo que es un despropósito echar mano de un nombre que ya ha sido utilizado para denominar otra calle o plaza de la misma población.

También es una incoherencia lo que sucede con los rótulos que le dan nombre a la plaza existente entre las calles Puente de la Alberca y la de Santo Domingo, ya que mientras el de la izquierda nos anuncia que estamos en la plaza Don Juan Moreno, el de la derecha le quita el tratamiento y se queda solo con Juan Moreno. No es que la cosa tenga importancia, pero si el nombre oficial es uno, este debe ser el que figure en todas las placas de su denominación, no admitiendo ninguna otra variante. Igual sucede con la calle Puente de la Alberca que antes mencionaba, que en las placas figura “Calle Puente Alberca” una denominación que no es la correcta y que encima suena fatal. Claro que esto puede ocurrir, al ser los promotores de obra nueva los encargados de reponer la placa y número de la calle, ya que están obligados a ello por la licencia urbanística, pero también es verdad, que el negociado de Urbanismo debería de estar más atento a que estos errores no se cometieran, como también a que las placas sigan un modelo oficial, no como está sucediendo, que todas son azules y del mismo formato, pero con sensibles variaciones, lo que hace que no sea la misma uniformidad para todas.

Pero como decía al principio Lorca es única, y aquí estamos acostumbrados a la diversidad en las rotulaciones de calles, siguiendo estas el patrón del gobernante de turno. Así nos encontramos con las antiguas losas blancas de antaño, las abombadas placas azules de la posguerra, las de piedra artificial, las artesanales de cerámica y la estándar de aluminio con el escudo local, conviviendo todas en total desarmonía y sin que nadie se preocupe de su renovación o reposición. Cuando son muchísimas las calles que solo tienen colocada una placa, faltando su homónima del otro extremo y careciendo otras de placa alguna que las identifiquen, como es el caso de las calles Auroros y Pasaje del Convento, las alamedas de Ramón y Cajal y Margarita Lozano o las plazas del Ovalo y Colón por poner algunos ejemplos.

Pero mientras a los promotores privados se les exige la colocación o reposición de la placa una vez terminada la obra, no se hace lo mismo cuando el promotor es un organismo público, encontrándonos con las dos calles situadas en los laterales del instituto Ramón Arcas, que carecen de sus respectivas placas en el inicio de la calle. También han desaparecido tras las obras, las placas de la calle Quijero de Tiata, calle convertida en vía de servicio del 4º tramo de la Vía de Evacuación Ronda Sur-Central , no sabiendo en la actualidad cual es su nombre. El antiguo no debería de seguir, pues nos encontraríamos con otra situación peculiar, tal como sucede ahora con la calle Curtidores de La Viña, pero tampoco puede permanecer este nuevo vial sin denominación alguna, ya que vía de evacuación no es un nombre apropiado, aunque sí que ha valido para obtener financiación europea.

Tiata procede del latín (taleata), que significa tajada o cortada, que en definitiva es lo que es la rambla llamada así. Una acequia mayor que con el tiempo se convirtió en rambla, no en una rambla al uso de las que llevan el agua al río, sino en sentido contrario, sacándola del río en dirección al campo. Tampoco la corriente va descendiendo y siguiendo el declive del suelo que sería lo natural, sino que se hizo un gran canal artificial perpendicular a la pendiente, llevando el agua a las tierras altas y regando su margen derecho (zona de Sutullena) a través de unas norias que sacaban el agua de la enorme acequia, según se recoge en alguna publicación del siglo XI.

Hoy esta gran obra del pasado ha quedado obsoleta y más de diez siglos de historia van a ser enterrados como consecuencia del progreso, del avance de la ciudad sobre la huerta. Pero el nombre de Tiata, la gran tajada que también da nombre a la pedanía más pequeña del municipio, no debería de olvidarse, manteniéndose ahora como nombre del nuevo vial en sus tramos 3 y 4, vial que aprovechando su lecho, sigue el mismo recorrido que antaño hacia el agua entre el río y el desaparecido Puente Nuevo.

Avenida de Tiata o Ronda de Tiata sería un nombre adecuado, de esta manera quizá se recordaría en el futuro esta gran obra hidráulica, su pasado y el origen de su nombre, así como el acierto de su realización, hecho que generó vida en el sediento campo lorquino, convirtiendo en un vergel gran parte de su huerta.