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PUENTE DE LA TORTA, OTRAS ALTERNATIVAS por Antonio de Cayetano

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PUENTE DE LA TORTA, OTRAS ALTERNATIVAS por Antonio de Cayetano.

Llevamos un tiempo, en el que el puente de la Torta se ha convertido en uno de los protagonistas de la información local. Si en el año 2.013, coincidiendo con el arreglo de los daños causados por los terremotos, se dijo que la pretendida ronda Central pasaría por encima de él, en el 2.015 la noticia era a la inversa, anunciándose que el futuro vial lo cruzaría por debajo, por el lecho de la rambla. Pero ahora en la tercera entrega, aquella última decisión ya no la tienen tan clara nuestros dirigentes, barajándose la opción de que este puente cambie su posición actual, dejando así de ser un obstáculo para la nueva vía de circulación. Pero un dilema que se deja en manos de los lorquinos, que somos los que tendremos que decidir el futuro de esta pasarela peatonal, ya que se quiere promover una consulta para determinar qué hacer con este puente, si dejarlo tal como está y que el vial de cuatro carriles pase por debajo o el de correrlo para un lado, sin darle más utilidad que la ornamental o decorativa, dejándolo como un recuerdo de lo que significó en su día.

Así de sencillo, como si de un mueble viejo se tratara, como si fuese una cosa así de simple que hoy se quita de aquí y mañana se pone allí. Cuando esto es un asunto que no tiene vuelta de hoja, que no debe de estar sujeto a discusión alguna, ni tener más alternativas que dejarlo como está. Y más al ser un “Bien Protegido” de Lorca, al que solo se le permiten obras de consolidación, conservación y restauración, según la ficha nº 28 del Catálogo de Bienes Protegidos de la Ciudad elaborado y aprobado por el propio AyuntaMIENTO. Ya no solo desatendemos la conservación de nuestro histórico patrimonio, sino que la administración que debe de velar por su mantenimiento, no le importaría desmantelar el puente de La Torta si así lo quieren los lorquinos. Pues esa es la intención de nuestro alcalde, que el pueblo participe en las decisiones importantes, no encontrando mejor ocasión para ello que comenzar con este dictamen, con la decisión de qué hacer con este centenario puente, algo similar a lo que hizo Pilatos con Jesús de Nazaret.

Claro que el pueblo lorquino será más sensato que quienes pretenden este despropósito y seguro que votará por la conservación del mismo en el lugar donde está ubicado, Pero si descabellado es dejar en manos de los ciudadanos lo que hacer con este puente, más insensato es pensar que al intentar cambiarlo de lugar no se va a desintegrar, a destruir de forma irreparable. Creo que hay otros asuntos donde sí que habría que darnos participación al ciudadano, pero no en este que nos ocupa y que solo cabe una respuesta, pues sería como preguntarnos si queremos un secadero de jamones en la torre Alfonsina. Es un contrasentido que mientras el PP se opuso en su día a que se tocase una sola piedra del puente del barrio, impidiendo con su postura la ampliación del ojo de la calle San Fernando, con la ventaja que ello hubiese supuesto para el tráfico peatonal y rodado de la zona. Hoy sí que esté dispuesto a que el otro puente centenario sea tocado, con la gravedad de que no es una corrección o mejora, sino que se quiere desmontar por completo con el riesgo que ello supone, siendo fatales las consecuencias que esta decisión puede llevar, aparte de la barbaridad que se cometería al cambiarlo de su emplazamiento original.

Dicen que de lo acontecido se aprende, pero parece que no va con Lorca, por lo que habría que recordarle a los políticos de hoy, el disparate que cometió el ayuntamiento de entonces, cuando en 1.966 se destruyó el viejo lavadero público de la avenida de Santa Clara para situar allí la nueva lonja municipal. Y es que muchas son las veces que destruimos el pasado con la escusa de hacer el presente, cuando han existido o existen otras muchas alternativas, incluso manteniendo el puente donde está y sin que lo tenga que cruzar el nuevo vial como después veremos. El puente de la Torta no está catalogado como BIC (Bien de Interés Cultural) como se ha publicado en algún medio, tampoco es el segundo puente construido en España con hormigón armado como también se dice, ni tan siquiera uno de los primeros de este tipo en ser levantados en nuestro país. Pero pese a ello, no le faltan razones para ser querido y conservado, manteniéndolo como ejemplo de la obra civil de la época. Una construcción vanguardista que fue un hito para los barrios de Santa Quiteria, Virgen de las Huertas y parte de la huerta, marcando un momento importante de su desarrollo, pues era una zona que quedaba incomunicada con la ciudad cuando el cauce de Tiata bajaba crecido por las avenidas del rio. Crecidas que destruían una y otra vez la torta de tierra que entonces había y que comunicaba los dos márgenes de la rambla, siendo de esta “torta” de donde le viene el nombre al puente.

Puente que fue construido por los regantes y dueños de las tierras del regadío de Lorca, que invirtieron 14.512 pesetas con 17 céntimos en la ejecución material de la obra. Una infraestructura de hormigón armado con doble arco, de 45 metros de luz, 6 de flecha y con tablero de 4 metros de anchura, de los que dos metros corresponden a su parte central, capaz de aguantar carros de hasta 3 toneladas de peso, siendo los dos restantes para ambas aceras de un metro cada una, las cuales van voladas sobre los montantes. Un puente al que se le dan diferentes fechas de construcción así como dos ingenieros distintos, siendo José Eugenio Ribera Dutaste uno de los que se citan en alguna publicación, ya que Rivera fue uno de los primeros investigadores del hormigón armado en España, un ingeniero que también ejerció como profesor de la escuela de caminos de Madrid, donde daba precisamente la asignatura de “Puentes de Fábrica y Hormigón Armado. Siendo este ingeniero el que construyó otro de los primeros puentes que se ejecutaron con hormigón armado en nuestro país, el de Golbardo en Santander, un puente muy similar al nuestro y que fue construido entre los años 1.902 y 1.903, habiendo sido declarado BIC en el año 2.002 por su tipología, material utilizado y sistema constructivo.

También José Eugenio Ribera, fue el que fundó en 1.899 la Compañía de Construcciones Hidráulicas y Civiles, la primera empresa que se dedicó en España a las obras de hormigón armado. Empresa que en 1.910 (fecha de la construcción de nuestro puente) publicó un libro donde se recogían las obras que su compañía había realizado o que tenía en ejecución en nuestro país hasta ese año. Libro donde aparecen gran cantidad de obras de todo tipo, destacando los puentes y acueductos de hormigón armado que entonces eran novedad, pero no haciendo mención alguna al puente de Lorca. Por lo que es de suponer que no fuese este ingeniero el que proyectó o hizo la obra, como también por los datos que se aportan, hay que descartar que nuestro puente fuese de los primeros que se construyeron en España con hormigón armado, ya que solo hasta el año 1.902, aparecen 16 puentes y acueductos construidos por esta empresa especializada, siendo 40 los realizados hasta 1.906 y un total de 84 hasta el 1.910, año en el que fue terminado el nuestro. Por lo que el de la Torta es uno de los construidos en la primera década del hormigón armado, pero no de los primeros puentes que es cosa distinta, pues ya vemos que durante los diez años previos a la construcción del nuestro, fueron muchos los que se construyeron en España solo por esta empresa.

Por otro lado también hemos visto, que entre el puente de Golbardo, terminado el 16 de julio de 1.903 y el de la Torta, nos separan más de siete años, atribuyéndole ya entonces a aquel, ser uno de los primeros puentes construidos en España con el nuevo material. Y en cuanto a la fecha en que fue construido nuestro puente, también hay datos erróneos, pues mientras que en un libro publicado por La Verdad en 2.003, con motivo de su centenario y donde se recogen las noticias más destacadas en sus 100 años de historia, aparece un titular del 15 de agosto de 1.909 en el que se da cuenta de la terminación del puente de “Santa Quiteria”. En Memoria Grafica de Murcia y en alguna postal se le data en 1.912, yéndose a los años veinte en la Historia de la Región de Murcia. La información de La Verdad debe de ser cierta en cuanto al día y el mes, pues agosto, semanas antes de la festividad de la Virgen de las Huertas podría ser una buena fecha para su terminación y apertura, pero el fallo está en el año, pues como el libro es una recopilación de titulares de noticias, se debió haber cometido algún error con el traslado de la fecha, debiendo ser la correcta el 15 de agosto de 1.910. En cuanto a la postal, puede que la fecha impresa venga de cuando se tomó la foto y se publicó, y lo del libro de historia, tal vez esté confundido con el desaparecido puente de Vallecas, que si que se construyó por aquellos años en la misma rambla.

Lo que sí que es cierto, es que el 25 de septiembre de 1.910, la obra estaba ya finalizada y valorada en cada uno de sus conceptos y con el siguiente detalle de los mismos: Acero laminado, hierro forjado y chapas 4.687,69 pesetas; Cemento, marca Cañón de Amberes 2.742; Piedra para mampostería 149,87; Cal ordinaria 153,35; Madera 543,55; Clavos, herrajes, alambre y herramientas 256,82; Espuertas, lías de esparto y cuerdas 85,67; Efectos de farmacia y petróleo 16,10; Jornales 5.668,88 y seguro de los obreros 208,24. Algo menos de los 3.000 duros de entonces es lo que costó la obra, pero de lo que no se dice nada es de los honorarios del ingeniero que intervino, por lo que es de suponer que este fuese de la casa, concretamente Francisco Manrique de Lara, ingeniero de caminos, canales y puertos, perteneciente al Cuerpo Nacional de Ingenieros, que en aquella fecha ocupaba el cargo de Delegado Regio del Sindicato de Riegos de Lorca, que fue la entidad promotora de la obra. Este ingeniero, que es el otro que se cita como autor del puente de la Torta, era también docente como Ribera, pues fue el primer director de la Escuela Elemental de Industria de Cartagena que se fundó a principios del pasado siglo. Un ingeniero que publicó varios artículos sobre Lorca y su regadío en la “Revista de Obras Públicas” una revista editada en Madrid por el Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y cuya publicación salía los jueves.

Siendo nuestro puente de la Torta portada y primera noticia de la publicación del jueves 20 de octubre de 1.910. Una publicación marcada con el nº 1.830 y en la que también se trataba del alquitranado de calles y carreteras en sustitución de los clásicos adoquines, comentándose el éxito que el nuevo concepto ya estaba teniendo en París. También había otros artículos, uno sobre el canal de Panamá, otro sobre un faro con señal acústica en el puerto de una isla francesa y otro más dedicado al rompeolas de Vornpor en Islandia. Pero como digo, la foto de portada correspondía a nuestro puente, siendo la primera de las dos imágenes que acompaño a esta publicación, una foto de muy mala calidad pero al mismo tiempo de gran valor, al ser posiblemente la más vieja que de él se tenga. El artículo que acompañaba esta imagen, iba firmado por el ingeniero Francisco Manrique y en él se recogía la necesidad de este puente, los detalles técnicos de la obra, el gasto que había supuesto y quien lo había promovido, no mencionando al autor del proyecto o quien lo había dirigido. Tras este articulo sobre el puente de Lorca, publicó seis más en la citada revista, todos ellos relacionados con nuestro regadío, siendo en 1.918 cuando escribió el último dedicado a Lorca, ya que lo que publicó en 1.930 era ya referido al archipiélago balear, pues en aquel año ya estaba fuera de nuestra ciudad, ocupando el cargo de Ingeniero Jefe de Obras Públicas de las Islas Baleares.

Y esto es lo poco que puedo contar de nuestro histórico puente, aparte de que a través del mismo pasó en los años sesenta la primera conducción que llevó el agua del Taibilla a los barrios de Santa Quiteria y Virgen de las Huertas y que soportó sin problemas las dos grandes riadas del pasado siglo, la de 1.948 y la de 1.973. Siendo sometido a obras de restauración y mejora en 1.983, en 1.995 y en 2.013 debido a los terremotos, estando ahora su futuro pendiente de un “veredicto”. Pero una sentencia que no puede ser condenatoria en ningún caso, pues hay otras alternativas al paso de la ronda por allí, siendo estas otras opciones una bifurcación de la ronda, que se dividiría en dos ramales al llegar al puente, pasando cada dirección por un extremo o una gran rotonda que gire en torno al mismo. Si, una rotonda que tenga el puente como eje. No hay sitio para los cuatro carriles por donde va la circulación ahora (kiosco Sevilla), por eso lo de trasladar al cauce de la rambla el nuevo vial, pero sí que hay espacio para dos carriles, pues son tres los existentes en la actualidad más una acera que se podría suprimir en este caso. También el otro extremo del puente tiene suficiente espacio para albergar otros dos carriles, pues el puente se compone de dos partes, uno de arco que atraviesa la rambla de Tiata, el que hoy nos ocupa y que se construyó en 1.910, más otro que sirve de prolongación y que con una estructura totalmente diferente (imagen 2), servía para cruzar el viejo canal de riego del partidor de los Tres Puentes, viniendo precisamente de ahí el nombre de este paraje, los dos puentes mencionados más el de la rambla de los Patos que a continuación iba hacia Santa Quiteria, rambla y puente desaparecidos hace unos años con el entubado de ese cauce.

Pero si a ese espacio del segundo puente, le unimos el de la vieja construcción que hay en el lugar (antigua tienda de comestibles de Antonio el ciego), hay sitio más que de sobra para hacer una gran rotonda en ese punto. Aunque también es verdad que habría que coger un pequeño espacio del partidor referido y que se rehabilitó en 2.009, pero afectando solo al canal de entrada al mismo, no produciendo ningún daño al resto del conjunto y quedando intacto el elemento histórico y ornamental que este partidor tiene hoy, pues se dejó de utilizar hace años como infraestructura de riego. Está claro que yo no soy técnico en la materia, pero como se pide participación ciudadana, pues esta es mi humilde aportación, ya que en mi opinión, lo de la consulta popular para este tema es un hecho absurdo que carece de toda lógica. Mejor hubiese sido convocar algún concurso de ideas, concurso donde igual hubiese aflorado esta otra alternativa, una idea que creo no hay que descartar y si estudiar con detenimiento. Pues así el puente no sería ya un obstáculo para el paso de la nueva ronda, yendo todo el vial al mismo nivel y sirviendo esta gran rotonda para organizar la circulación en la zona, siendo esta opción más acertada que la de la bifurcación que también apuntaba, ya que la rotonda distribuiría el trafico para la calle Tomas de Aquino y alameda Virgen de las Huertas por un lado y el barrio de Santa Quiteria por otro. Teniendo otras dos salidas más, las de la avenida de Santa Clara con Poeta Gimeno Castellar y la de Poeta Para Vico.

Yo ya me la estoy imaginando, el puente tal como está, con toda su estructura iluminada y bajo el, un manto verde de vegetación con un pequeño riachuelo artificial en su parte central. Luego los dos carriles de circulación girando en torno al mismo, con un declive en rocalla y totalmente ajardinado, e incluso con una o dos cascadas que surtan de agua al mencionado riachuelo. Creo que sería una rotonda especial, diferente y original, una rotonda llena de encanto que sería orgullo de los lorquinos y motivo de admiración para quienes nos visiten. Solucionando el problema surgido con el puente por un lado y contribuyendo a mejorar el tráfico de la zona por el otro, aparte de conservar en su interior el coqueto puente que lleva más de 107 años entre nosotros. Un puente que seguiría cumpliendo su cometido, ya que serviría igualmente para el cruce peatonal, pues aunque sea una rotonda, su gran tamaño permitiría colocar ambos pasos de peatones en sus extremos, igual que los tiene la plaza Circular de Murcia, una rotonda más complicada que la que se propone, al disponer de cuatro carriles más el tranvía.

Sería cosa de estudiarlo y más cuando todavía no hay nada decidido, porque si que se nos aseguró este verano que el proyecto estaba ya finalizado y a falta de la financiación necesaria, pero por lo que se ve, fue otro anuncio más sin fundamento, porque si no se sabe cómo se va a efectuar la obra, difícilmente se puede concluir un proyecto, pero bueno, ya estamos acostumbrados a esto en Lorca y no nos pilla de sorpresa. Lo que sí que causaría asombro es que se continuase con la pretendida consulta sobre el puente, sin tener en cuenta alternativas como las que hoy se apuntan, aprovechando la ejecución de la ronda para adecentar toda esa zona, pues se eliminaría esa vieja construcción que hay junto al puente y se le sacaría provecho a la cubrición de esa parte de la rambla de los Patos. También esta rotonda o en su caso la bifurcación, sería mucho mejor que un paso inferior, que puede verse siempre salpicado por la actuación de los gamberros, al ser los pasos elevados susceptibles de ser utilizados para el lanzamiento de objetos a los conductores que por debajo circulan.

Pero la decisión no es del pueblo o de sus ciudadanos, sino del Concejo, del conjunto de concejales presididos por el alcalde que son los que nos representan y administran, siendo suya la última palabra. Esperemos que en este tema acierten y que tomen la mejor determinación, pues de sus decisiones depende el futuro y el avance del pueblo, aunque también el estancamiento o la decadencia.