Casa de los Irurita, de los Pérez Monte o edificio Castelar.
La construcción de esta hermosa casa señorial se inició por deseo del capitán Sancho Martín Leonés y es uno de los escasos edificios de esta época que se conservan en la ciudad. Sus hijas se casaron con los hermanos Irurita, una familia de hidalgos navarros.
Se trata de una construcción del siglo XVI en Estilo Renacentista, que sufrió numerosas reformas a lo largo del tiempo. Fue mandada construir por el Capitán Sancho Martín Leonés con el fin de que albergara la residencia familiar.
Se sabe que en 1556 se contrataron las obras en base al diseño de fachada realzado por el maestro mayor de la diócesis Jerónimo Quijano.
Los Irurita procedían del norte y se ligan a esta casa cuando Sancho de Irurita y su hermano Martín contraen matrimonio con Catalina y María, hijas del poseedor de la vivienda, el capitán Sancho Martín Leonés.
Sancho fue el que al final heredó la mansión y residió en ella y allí nacieron sus cinco hijos. Un estudio sobre esta familia publicado en la revista Clavis en 1999, del que era autor Melchor Guerrero Arjona, concluye que la familia de los Irurita marco un hito en la historia local y, por ende, en la de la Región. Uno los descendientes, Martín de Irurita, tuvo las atribuciones del alférez mayor por merced real. Murió en el sitio de Galera mientras batallaba a las órdenes de D. Luis Fajardo de la Cueva, segundo marqués de los Vélez.
El edificio de tres plantas destaca por su hermosa fachada, en la que sobresalen la sencilla portada, la decoración de los vanos y la bella alquería del piso superior. La fachada ha sido muy transformada, debido a las diversas reformas que ha sufrido la casa a lo largo de su historia.
La convivencia en ella de elementos arquitectónicos y decorativos pertenecientes a distintas etapas históricas y estilos artísticos, ha favorecido su puesta en valor. Por ello ha sido declarada Bien de Interés Cultural (BIC).
ARQUITECTURA
En la hermosa fachada del edificio sobresalen la sencilla portada, la decoración de los vanos y la bella alquería del piso superior. La portada, típicamente renacentista, está compuesta por dos pilastras estriadas adosadas al muro y rematadas con capiteles de orden jónico en los que se pueden observar relieves de cabezas masculinas o mascarones. Algunos investigadores consideran que estas cabezas representan al dios Jano, ya que entre sus atribuciones se encontraba la de ser guardián de los lugares de paso, las llaves y las puertas.
Llama la atención su portada de piedra con pilastras estriadas, capiteles con mascarones que recuerdan la figuración del dios Jano. cornisas molduradas en ventanas.
En el cuarto superior derecho se puede observar un águila parada, mientras que el cuarto inferior encontramos un brazo arrancando un árbol con dos calderas a ambos lados. Todo el conjunto aparece rodeado por una bordura decorada con flores de lis, lagartijas y aspas o cruces.
En el segundo piso destacan las ventanas adinteladas decoradas con molduras y pequeñas pilastras adosadas, y los balcones cerrados con barandillas de forja.
Entre la segunda y tercera planta se sitúa una grácil cornisa que recorre todo el edificio. El tercer piso cuenta con miradores en los extremos de la fachada y una hermosa arquería central que, a principios del siglo XX, quedó oculta a la vista tras la colocación de un balcón corrido con mirador acristalado en esta zona. En esta misma época se llevó a cabo el revoco de la fachada con estucado.
En el interior destacan sus habitaciones cubiertas con techumbre de madera labrada.
El principal interés de esta construcción radica en la combinación de elementos arquitectónicos y decorativos pertenecientes a distintas etapas históricas y estilos artísticos. Por ello ha sido declarada Bien de Interés Cultural (BIC).
HISTORIA
La Casa fue mandada construir por el Capitán Sancho Martín Leonés, a principios del siglo XVI. Éste encargó la realización de la hermosa portada de piedra, el escudo nobiliario y las ventanas, al Maestro Cantero Domingo de Plasencia en el año 1556. Estas obras quedaron inconclusas debido a la inesperada muerte del Maestro cantero en 1564.
A la muerte del padre la casa pasó a ser heredada por Catalina, quien la aportó al matrimonio. A partir de este momento la residencia familiar pasará a denominarse Casa de los Irurita.
De este matrimonio nacieron cinco hijos: Martín, Melchor, Gaspar, Juan de Alburquerque y María de Irurita Leonés. La muerte temprana de dos de sus hermanos hizo que D. Melchor de Irurita se convirtiera en el nuevo propietario de la casa en 1598.
Melchor de Irurita, nieto del primer fundador, estudió en Salamanca y se casó con Teresa Marín de Guevara, hija del Regidor Martín de León Marín y de Beatriz de Guevara. Entroncando así con una de las familias más poderosas del momento. También obtuvo el título de Alférez Mayor del Reino tras la muerte de su hermano mayor. Será este personaje quien mande concluir las obras de la casa.
La casa no sufrirá nuevas reformas hasta 1915, año en que se renueva la fachada con estucado, se colocan balcones de forja y un mirador acristalado con balcón corrido en la última planta que cierra la hermosa alquería renacentista.
En la actualidad la fachada se encuentra muy transformada. A pesar de ello, el edificio presenta el interés de combinar elementos arquitectónicos y decorativos pertenecientes a distintas etapas históricas y estilos artísticos.
PERSONAJES QUE LA HABITARON
Jerónimo Quijano, arquitecto y escultor, nacido en Cantabria hacia 1490 y muerto hacia 1560. Conocido por el Montañés, comenzó colaborando con numerosos canteros de localidades montañesas próximas a Caldas de Besaya, Cantabria. Luego acude a Granada, donde colabora en el retablo de la Capilla Real. En 1524 se traslada a Jaén y allí trabaja en la sillería del coro y en el banco del retablo de la Catedral. En esta ciudad se casa con su primera esposa, Isabel de Mercado. Poco después se trasladan a Murcia, falleciendo su esposa en 1541. Más tarde se vuelve a casar con Francisca de Ontenyente, mujer bien situada, que consolida su posición social. En Murcia trabaja primero a las órdenes de Jacobo Florentín y, cuando éste fallece, es nombrado en su lugar para el cargo de Maestro Mayor de la Diócesis. Quijano concluye numerosas obras iniciadas por el italiano.
Su obra presenta influencias castellanas y florentinas en el terreno escultórico, e italianas en el arquitectónico. Trabajó sobre todo como arquitecto, dirigiendo obras y diseñando proyectos, aunque también realizó obras de ingeniería como la remodelación del azud de Alguazas y para el plan de riego de aguas en Benablón, Caravaca, en 1553.
EN LOS NOVENTA TAMBIEN FUÉ UN BAR DE COPAS. EL VAYA CON DIOS.
GRAVEMENTE DAÑADA POR LOS TERREMOTOS.
El edificio ha resultado muy afectado por los seísmos produciéndose derrumbes parciales en el interior del edificio, desprendimientos de parte de decoración de la fachada e interiores, asimismo se aprecian grietas por todo el edificio.
Las primeras actuaciones que se llevaron a cabo fueron las de consolidación de la fachada, mediante la colocación de andamiajes para la sujeción de todos los elementos para prevenir posibles derrumbamientos.
En 2017 han arrancado los trabajos de rehabilitación del edificio gracias a las ayudas de la CARM.

