Inicio Cosas de Lorca Personas y Asociaciones El Arte del Bordado de Lorca será Patrimonio de la Humanidad

El Arte del Bordado de Lorca será Patrimonio de la Humanidad

0

El Arte del Bordado de Lorca será Patrimonio de la Humanidad.

Lorca, La Candidatura

La propuesta de incluir en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad el “Arte del Bordado de Lorca y su puesta en escena en los Desfiles Bíblico-Pasionales” parte de la propia comunidad implicada, su deseo de elaborar el expediente y presentar la candidatura en firme a los gobiernos Local y Autonómico.

Unesco, Ayuntamiento de Lorca y Bordado de LorcaHAZ CLICK PARA

APOYAR CANDIDATURA

Se materializa así un deseo cuyo origen se encuentra años atrás, cuando los pasos solicitaron la máxima protección jurídica de algunas de las piezas de  bordados que conforman su patrimonio artístico mediante la declaración por parte del Estado Español de Bienes de Interés Cultural.
Forman parte activa y se encuentran implicados desde su concepción en todo el proceso de preparación y elaboración de la candidatura bordadoras y directores artísticos, artífices de la creación de estas autenticas obras de arte, así como los pasos, encargados de la conservación y puesta en escena de estas piezas, informando precisa y fielmente del proceso de elaboración del expediente a sus miembros. De igual modo lo hacen directores de museos de bordados, técnicos asesores e historiadores, profesores de la Universidad de Murcia, el Gobierno Local y Autonómico y la Dirección General de Bienes Culturales de Murcia.

Representantes de todos ellos han constituido la Asociación Cultural sin fines lucrativos “El Arte del Bordado de Lorca y su puesta en escena en los Desfiles Bíblico Pasionales”, esta se reúne de forma periódica desde el año 2011, para elaborar el expediente de la candidatura, así como promover y dar a conocer la importancia de la inclusión del “Arte del bordado y su puesta en escena en los desfiles bíblico-pasionales de Lorca”, en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, siendo parte activa en todas las etapas del proceso, por su función de protección y salvaguarda de este rico patrimonio lorquino.

Unesco, Ayuntamiento de Lorca y Bordado de LorcaHAZ CLICK PARA

APOYAR CANDIDATURA

Situación Geográfica

El municipio de Lorca, situado en el Sureste español, ocupa buena parte de la zona sur-occidental de la Región de Murcia. Su ciudad es la tercera en importancia de la Región, con una población cercana a los 93.000 habitantes. Por su situación geográfica y su importante papel socioeconómico, Lorca actúa como capital de una gran comarca natural que se extiende por las provincias de Murcia, Almería y Granada.

Su amplio territorio, 1.675,2 km2, le hace ser el término municipal no capital de provincia más extenso de la geografía española, con distancias intramunicipales que alcanzan los 100 km de norte a sur, lo que le otorga una gran variedad paisajística llena de contrastes. Las tierras altas a menudo cubiertas de nieve en invierno, valles y depresiones interiores se suceden desembocando en ocho kilómetros de costa virgen en su parte más oriental.

Poblada desde hace 5.500 años, crisol de culturas, atesora en cada uno de sus rincones vestigios de las diferentes civilizaciones que la han habitado, dejándonos valiosos testimonios materiales y culturales. Ciudad romana, musulmana, cristiana, conoció en el siglo XVI un importante desarrollo e incremento poblacional, teniendo su período de mayor esplendor en las últimas décadas del siglo XVII y las primeras del XVIII, durante el barroco, época en el que se erigieron algunos de sus monumentos más destacados. Este rico patrimonio hizo que en 1964 la ciudad de Lorca, y más concretamente buena parte de su centro urbano, fuese declarado conjunto histórico-artístico.

Unesco, Ayuntamiento de Lorca y Bordado de LorcaHAZ CLICK PARA

APOYAR CANDIDATURA

http://www.bordadosdelorca.org/el-bordado/imagenes/2-Antecedentes-hist%C3%B3ricos.jpg

Antecedentes Históricos

Por lo que nos interesa destacar aquí, la técnica del bordado se desarrolló en España de forma notable durante la baja Edad Media, sobre todo en los monasterios que suministraban telas labradas con sedas y metales preciosos, tanto para las necesidades del culto como para las cortes de los distintos reinos. El aumento de la demanda hizo que el arte del bordado pasase a constituir un oficio de carácter gremial y sus artífices gozaran de prestigio y reconocimiento. Los siglos XV y XVI constituyen la «época dorada» del bordado español, periodo en el que alcanzaron enorme importancia los obradores de las instituciones eclesiásticas de Santiago de Compostela, Toledo, Sevilla, Guadalupe, El Escorial, etc.

Son los años del gótico tardío y de la implantación estética del Renacimiento Italiano los que van a configurar las características esenciales del bordado y sus tipologías. Los trabajos en oro y sedas matizadas, reproduciendo estas últimas figuras insertas en paisajes, alcanzaron altas cotas de calidad, como observamos en casi cualquier museo catedralicio y en la colección que atesora el monasterio de Guadalupe. La equiparación del bordado con la pintura fue en esos años una realidad. El alto grado de perfeccionamiento de los bordadores, que consiguieron imitar con sus trabajos las obras de los propios pintores, alcanzó entonces su máxima expresión, y quedó reflejado en una serie de piezas excepcionales que en muchas ocasiones llegarían a superar en estima y valor a las propias realizaciones pictóricas.

Unesco, Ayuntamiento de Lorca y Bordado de LorcaHAZ CLICK PARA

APOYAR CANDIDATURA

El Bordado en Lorca

El bordado en oro y sedas de la tradición erudita española ha dado fama a Lorca desde que hace ya más de 150 años se incorporó como peculiar técnica decorativa en las vestimentas e insignias de los grupos que participaban en los desfiles bíblico-pasionales. Se trata de obras que han sido reconocidas por sus excepcionales valores técnicos y estéticos que adquieren verdadero sentido durante la procesión, proporcionado colorido, brillo, atractivo estético y plasticidad a una puesta en escena ciertamente fascinante. Los bordados son fruto de un trabajo colectivo especializado en el que intervienen los directores artísticos, autores de los diseños y responsables de la dirección de las obras, y las bordadoras, sobre las que recae el esmerado proceso de ejecución, una labor a la que se entregan con particular pasión.

Aunque, como se ha señalado, el bordado lorquino adquiere carta de naturaleza en el siglo XIX como destacado elemento del Cortejo procesional, su historia en nuestra ciudad arranca centurias atrás, con los artífices que nos legaron con sus obras y enseñanzas los fundamentos en los que se asienta esta tradición.

Lorca fue en el quinientos un importante centro del arte del bordado, como atestiguan los documentos y las prendas suntuarias que se han conservado. En el desarrollo de esta práctica de bordado culto o erudito, fue determinante la llegada a nuestra ciudad en el siglo XVI de cualificados brosladores procedentes de Andalucía, entre los que sobresalió Alonso Cerezo, natural de Baeza (Jaén), establecido aquí rebasada la mitad de la centuria ante las posibilidades de trabajo que ofrecía la nueva colegial de San Patricio extendiendo también su quehacer a otros centros e instituciones importantes, como la catedral de Murcia y la diócesis de Orihuela.

La importancia de Andalucía oriental ya se había puesto de relieve con anterioridad, como revela la ejecución por Juan de la Rosa, bordador de Jaén, de unos ornamentos litúrgicos para la parroquia de San Mateo de Lorca, en 1493. De la continuada y más significativa influencia granadina, de donde procederán muchas de las obras de escultura, retablística, pintura y artes decorativas llegadas a la ciudad, es buen ejemplo el encargo que hizo el concejo lorquino del pendón de la ciudad al bordador granadino Diego López de Cariga en 1545.

Unesco, Ayuntamiento de Lorca y Bordado de LorcaHAZ CLICK PARA

APOYAR CANDIDATURA

El bordado erudito estaba destinado básicamente a la confección de prendas religiosas para el culto y la liturgia, como casullas, dalmáticas, capas pluviales, paños de altar, colgaduras, etc., que eran demandadas por las instituciones eclesiásticas. Las hechuras se elaboraban con tejidos ricos, como terciopelo y sedas, la materia textil más apropiada por sus cualidades expresivas, resistencia, facilidad de tinte y agradable tacto. Sobre los tejidos se aplicaban labores bordadas en metales nobles, principalmente oro y la plata, a veces combinados con la seda. En este periodo los motivos decorativos solían ser de carácter clásico, de pleno renacimiento, con composiciones verticales a candelieri, grutescos y otros adornos vegetales que se distribuían por cenefas y tarjetones de faldones y bocamangas. También exhibían bordados de imaginería en oro y sedas matizadas, predominando figuras de santos y apóstoles y otras representaciones marianas y evangélicas.

Entre las piezas realizadas para Lorca por Alonso Cerezo merecieron notoriedad el gran dosel para el cortejo de Corpus en 1569 y la bella dalmática para la iglesia mayor de Santa María (1574), ejemplos ambos de la excelente técnica y calidad compositiva que distinguieron el trabajo de este célebre artista. A su muerte, ocurrida en 1575, continuaron en esta labor otros bordadores, muchos de ellos procedentes de Murcia, como Diego Díaz, Villalobos, García Paredes o Ávila, que mantuvieron el oficio y la tradición con obras de interés aunque de menor enjundia artística.

Aunque en las centurias siguientes la actividad prosiguió con encargos destinados a iglesias e instituciones religiosas, avanzado el XVIII se observan indicios que presumen su decadencia, declive al que contribuyó la competencia de tejidos cada vez más ricos y, principalmente, los procesos desamortizadores que se extendieron en el siglo XIX, con la supresión de conventos que hicieron que esta tradición artísticas quedara en gran modo interrumpida.

Unesco, Ayuntamiento de Lorca y Bordado de LorcaHAZ CLICK PARA

APOYAR CANDIDATURA

No fue, pues, hasta mediados del ochocientos cuando el bordado vuelva a adquirir en Lorca renovado ímpetu, un hecho que estuvo relacionado con el modelo procesional surgido entonces. En el origen de este nuevo tipo de desfile hay que tener en cuenta el efecto del proceso desamortizador de Medizábal que acabó con las actividades y propiedades de las órdenes religiosas y asociaciones religiosas ubicadas en Lorca. De hecho, al reactivarse los desfiles y carecer de las imágenes precisas para representar un ciclo completo de la Pasión, se optó por un modelo provisional que consistió en escenificar la Vida, Pasión y Muerte de Jesús mediante figurantes que personificaban estos pasajes marchando a pie por las calles de la ciudad.

No fue este modelo un fenómeno exclusivamente lorquino, y también se desarrolló en otros lugares, manteniéndose en la actualidad en localidades como Puente Genil (Córdoba). La provisionalidad de este Cortejo terminaría por cristalizar en un modelo procesional original y diferente, con sus propios rasgos, que se consolidó tras el sesenio revolucionario, cuando dos agrupaciones, hoy conocidas como Paso Blanco y Paso Azul, comenzaron a incluir figurantes y grupos a pie para escenificar pasajes del antiguo y nuevo testamento.

En efecto, en los primeros años se representaban episodios extraídos del Nuevo Testamento, mas una década después, en una etapa de auge, a estos pasajes de la Pasión –Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, La Calle de la Amargura, etc.– se añadieron iconografías del Antiguo Testamento y personajes históricos que confirieron al desfile unos particulares caracteres. A esta singularidad del desfile iba a contribuir cada vez con más intensidad el bordado, complemento decorativo que se hará presente como valioso elemento ornamental de trajes y enseñas, dando brillo y mayor realce a la representación.

CAPETA DE «EL NEGRO»: Realizada en Canutillo de oro y sedas. (Año 1935 y restaurada en 2011). Dirección Artística: D. Emilio Felices. Bordado por Dolores Pelegrín Forma parte de la Caballería de la Reina Balkis de Saba. Y hace alusión a los regalos que esta ofreció a Salomón. En esta, en particular, se muestra la tez de un esclavo abisinio.

Entre las circunstancias históricas y sociales que coadyuvaron a la recuperación del bordado hay que tener presente que la mujer lorquina había mantenido la tradición del bordado popular con sus cotidianas labores de aguja para confeccionar los ajuares domésticos, enseñanza que se había transmitido de madres a hijas generación tras generación. Por su parte, señoras de la clase alta de la sociedad lorquina y algunas comunidades religiosas femeninas –Mercedarias, Clarisas,…– habían seguido realizando artísticos y lujosos bordados en oro y plata destinados al exorno de las imágenes de devoción u objetos ceremoniales, como vestidos, paños de altar, estandartes, etc.

Unesco, Ayuntamiento de Lorca y Bordado de LorcaHAZ CLICK PARA

APOYAR CANDIDATURA

También jugaron un papel importante los directores artísticos, hombres con formación académica, por lo general pertenecientes a la burguesía local –Rebollo Zamora, los hermanos Barberán Rodrigo, etc.–, con amplios conocimientos en disciplinas artísticas que iban a contribuir al desarrollo de esta técnica al incorporar en las indumentarias e insignias que llevaban los figurantes originales labores bordadas en oro y seda que desde muy pronto fueron admiradas por su fantasía, originalidad y atractivo estético.

MANTO DEL TRIBUNO: Realizado en canutillo de oro y sedas sobre raso de color negro. (Año 1997) Dirección Artística: Santiago Cruz Pallarés. Representa al primogénito de Constantino, Crispo. Y forma parte de la Caballería Imperial Romana. En los extremos del manto aparecen representados Juno y Minerva.

Dicho esto, conviene señalar que la parte artística de la procesión, por lo que al bordado se refiere, no nació con el propio desfile. El hecho religioso escenificado por los grupos en la procesión, por muy original que fuere, no precisaba de materiales suntuosos y complicados repertorios decorativos y, en un primer momento, el vestuario era bastante sencillo y se ajustaba al tradicional modo de representación de los desfiles de la Semana Santa. Así, las túnicas de mayordomos y nazarenos no iban bordadas, y se sometían a las normas que prescribían que éstas debían ser modestas, de ínfima calidad, como hábitos de penitentes. Sin embargo, la competencia de los dos Pasos principales por lograr una puesta en escena más lujosa de sus grupos procesionales llevó a un cambio significativo en este apartado, que afectaría tanto a la materia utilizada como soporte textil, con el empleo de terciopelos y sedas, como a la técnica decorativa, básicamente el bordado en hilo de oro y plata.

Tras este primer periodo, que podemos denominar embrionario, se aplicaron adornos a base de labores de pasamanería, como borlas, cordones, flecos, y materiales ricos, como el bordado en realce en oro y la plata, a veces combinado con piedras y lentejuelas. Gradualmente las superficies de las telas comenzaron a llevar trabajos bordados con hilos de seda, entre los que se incluirían sencillos motivos figurativos, si bien todavía de pequeño tamaño, que no eran sino una simple decoración complementaria del bordado principal elaborado en oro y plata. La compleja y exacta confección de los trajes y complementos, así como la incorporación de carrozas y personajes a caballo, pronto reveló la necesidad por conseguir a través de los diseños y la ornamentación el esplendor requerido y el lujo característico de las antiguas civilizaciones que desfilaban en ese cada vez más exuberante Cortejo.

MANTO DEL REY ASUERO Y LA REINA ESTHER: Bordados en seda y canutillo de oro sobre rasos de color carmesí y verde esmeralda, respectivamente. (Año 2003) Realizados por la Comisión Artística del Paso Blanco. Representan la misma escena, siendo esta el desmayo de Esther tras el ayuno que se autoconfinó, y a la orden del Rey Asuero para que acudan a socorrerla.

De este modo, y como un hito importante de la evolución y desarrollo del bordado lorquino, asistiremos a la aparición de la seda, y con ella el color, como protagonista indiscutible. Este cambio fundamental quedará reflejado en una serie de piezas bordadas en sedas que incluirán representaciones de carácter figurativo, bien imágenes aisladas o escenas historiadas, que iban a rebasar los estrechos límites de los dibujos decorativos que se hacían hasta entonces, creando composiciones más vistosas y de mayor valía desde el punto de vista artístico. Dentro del empleo de este material se impondrá la técnica del bordado en seda matizada y el llamado punto corto para la elaboración de estandartes, banderas, mantos de imágenes, aunque para las vestimentas y demás complementos del desfile se seguirán utilizando los ricos metales, si bien ahora en combinación con las sedas.

Unesco, Ayuntamiento de Lorca y Bordado de LorcaHAZ CLICK PARA

APOYAR CANDIDATURA

La llamada época clásica o «edad de oro» del bordado lorquino se extiende desde finales del siglo XIX hasta la guerra civil, un periodo de espléndidas realizaciones que se corresponde con la actividad al frente de la dirección de los Pasos de Antonio Felices López, su hijo Emilio Felices Barnés, Luis Rossignolli, José Canovas, Luis Tornero y Francisco Cayuela, por citar a algunos de los más destacados.

Fueron sobre todo Emilio Felices y Francisco Cayuela los artistas más célebres y a los que debemos los importantes conjuntos que se realizaron entonces, entre los que se encontraban los nuevos y renovados grupos del desfile y los magníficos bordados destinados al adorno de las imágenes titulares, obras de referencia, hoy tenidas como clásicas, que dejarán establecidos los estándares y modelos visuales que desde ese instante serán propios y caracterizarán al bordado lorquino.

Indudablemente, por su valor emocional y simbólico, son los suntuosos conjuntos de las Vírgenes titulares de las cofradías las obras más lucidas del bordado religioso y a las que se iban a dedicar los mayores recursos y esfuerzos. Así, en 1904 Francisco Cayuela confeccionaba el primer bordado en seda destinado a una imagen, el manto de la Virgen de los Dolores, titular del Paso Azul, obra que abrió la puerta a nuevas realizaciones, entre las que se encontraban estandartes y palios, donde lo figurativo adquiere todo el protagonismo al representar, a modo de una pintura, una gran escena historiada de carácter sacro. También realizó Cayuela con la técnica de la seda matizada o de puntos indefinidos, los estandartes de San Juan y La Magdalena, el Ángel velado, admirables asimismo por su excelente nivel artístico y gran atractivo, y El Reflejo, bordado cumbre de esta cofradía en la que el genio artístico de Cayuela se expresó con especial acierto.

Por su parte, el conjunto de bordados realizados para el entorno de la Virgen de la Amargura es otra muestra clara de las altas cotas de calidad logradas por el bordado lorquino en este periodo que hemos venido en llamar clásico. Obras extraordinarias por diseño y técnica fueron el palio, que comenzó a bordarse en 1911, el estandarte de la Oración en el Huerto, también conocido como el Paño de las Flores, pieza magnífica por ejecución y estética, y el grandioso manto de la Virgen de la Amargura que, como las anteriores, reproduce sobre la superficie de la tela una serie de escenas figurativas que destacan por su enorme belleza y fuerza visual. Estas bellas piezas fueron dirigidas por Emilio Felices con la técnica del punto corto o de tapiz.

Tras la guerra civil, con la pérdida de parte del patrimonio artístico de los Pasos, el bordado de los años siguientes se caracterizó por la confección de modestas piezas de diseños sencillos, destinadas en muchos casos a reponer conjuntos que habían sufrido mermas o deterioros en ese triste periodo. En este tiempo merece atención el trabajo de Emiliano Rojo, discípulo de Cayuela, autor del estandarte-guión del Paso Azul.

Unesco, Ayuntamiento de Lorca y Bordado de LorcaHAZ CLICK PARA

APOYAR CANDIDATURA

Hubo que esperar a los años 70 para que los desfiles, y con ellos también el bordado, volviera a conocer mayor estima y atención. La nueva realidad de una procesión más espectacular, con carrozas de aspecto monumental que respondían a un planteamiento grandilocuente de la puesta en escena, conllevó la realización de mantos de extensas dimensiones acordes para ser lucidos en ellas. Surgieron entonces, gracias a la iniciativa de diversos directores artísticos, como Muñoz Barberán o Joakín, obras ciertamente innovadoras que agitaron el tradicional panorama del bordado lorquino, poco dado a introducir cambios en sus líneas estéticas.

En resumen. Los bordados de Lorca han atravesado etapas bien diversas, en consonancia con el devenir de los desfiles. Su reconocimiento como parte esencial de esta celebración festiva fue casi inmediato, pues constituía un aditamento decorativo que aportaba lujo y belleza a la procesión. Fue tras un periodo en el que primó la sencillez en el ornamento cuando paulatinamente comenzaron a aplicarse sobre tejidos lujosos, como terciopelo y raso, labores de hilo de oro y plata que dieron lugar a originales obras reconocidas por su arte y fantasía. A principios del siglo XX se iba a imponer la seda como material predominante en la elaboración de las principales piezas, sobre todo con los significativos conjuntos de las Vírgenes que incluirían bordados de imaginería completamente en sedas, obras clásicas que estéticamente y en cuanto a la técnica no han sido igualadas. Estas piezas emblemáticas y de alto valor artístico, realizadas bajo la dirección de Francisco Cayuela y Emilio Felices, marcaron las líneas estilísticas que han servido de referencia para los bordados lorquinos.

Aun así, la técnica que con tanta maestría emplearon ambos en la ejecución de los bordados, la seda matizada y el punto corto, no tuvo continuidad y los años que siguieron a su desaparición correspondieron, en líneas generales, con periodos en los que las nuevas creaciones, en circunstancias económicas nada favorables, muy sencillas y bordadas con demasiada premura, no aportaron mucho desde el punto de vista artístico, salvo excepciones como los estandartes, banderas y algún manto para las imágenes de las cofradías. A partir de los años 70, con el resurgir de la procesión y el reforzamiento de sus aspectos plásticos y artísticos, se acometieron proyectos más ambiciosos que hubieron de adaptarse a los nuevos tiempos, como decorar las extensas superficies de los mantos que llevaban las grandiosas carrozas, haciéndose obras de calidad y diseños renovadores.

En los últimos años el bordado ha recibido por las cofradías la necesaria atención, lo que ha dado lugar a obras de muy buen nivel artístico por su factura y composición que han situado esta técnica artística a la altura que merece por tradición y brillante historia.

Unesco, Ayuntamiento de Lorca y Bordado de LorcaHAZ CLICK PARA

APOYAR CANDIDATURA

La Técnica

Son muchos los conocimientos y técnicas que hay que conocer detenidamente para elaborar los bordados en oro y seda característicos de la Semana Santa de Lorca. Se trata de una disciplina especializada que asienta sus raíces en la actividad artesanal desarrollada en el hogar y en la elaboración del bordado erudito de tipo suntuario, que hoy constituye una manifestación artística cuyos procesos y fases de ejecución conviene desarrollar:

Elaboración de los proyectos.
Los bastidores y sus medidas, escalado, repartos de proyectos en zonas de trabajo y la elección de los materiales necesarios (tipo de tejido, colores de las sedas y tipos de oro).
Una vez que el Director Artístico ha elaborado el dibujo el proyecto (dibujo del personaje o escena bíblica de la pieza).
En primer lugar se prepara la ornamentación, donde se monta el lienzo o base del manto, que puede ser en raso o en terciopelo. Si es raso se trabaja sobre él directamente pero en el caso del terciopelo, se coloca una tela sobre la que se dan las puntadas de seda, ya que el terciopelo puede dañar los finos y frágiles hilos de seda.

La técnica del bordado en sedas.
El director artístico perfila el dibujo que va llevar la pieza en papel de seda. Una vez terminado el boceto se coloca encima del lienzo y, a partir de ahí, las bordadoras comienzan a bordar en sedas matizadas, de acuerdo con los diferentes tipos de puntos del bordado, que según la disposición puede ser transversal, radial, vertical, y por los dibujos que forman se denominan litografías, estrellas, arenilla, enrejados, patas de gallo, etc.

La técnica del punto indefinido que está ligada a la tradición de la seda matizada (acu pictae), fue desarrollada con particular maestría por Francisco Cayuela, y consistía en aplicar sobre el lienzo puntadas lanzadas de seda y, sobre esa base, añadir nuevos hilos de seda, en diferentes tonos y delicada gradación, los cuales se superponen y combinan artísticamente para ir matizando rostros, celajes, vestimentas, etc., lo que da lugar a obras de cualidades estéticas próximas a la pintura.

Por su parte, la técnica del punto corto o Punto Español Felices, patentado por su autor en 1918, como se ha señalado, sirvió para ejecutar las magníficas piezas bordadas que el Paso Blanco elaboró en las primeras décadas de siglo XX. Esta técnica consiste aplicar pequeñas puntadas de seda horizontales y consecutivas, donde no se superponen unos puntos sobre otros para lograr matizaciones, sino que las gradaciones totales se consiguen con la disposición de una extensa gama de sedas, hábilmente escalonadas. En esta técnica es esencial la función del director artístico, presente en todo momento, que debe dar las indicaciones precisas a las bordadoras para que apliquen con precisión las puntadas y los distintos colores y tonalidades que se van a utilizar. Cuando las bordadoras terminan de dar la última puntada, se retira con sumo cuidado el papel de seda que ha servido de plantilla. El resultado final de esta modalidad de bordados es similar al de un tapiz.

Unesco, Ayuntamiento de Lorca y Bordado de LorcaHAZ CLICK PARA

APOYAR CANDIDATURA

La técnica del bordado en canutillo de oro.
Paralelo al perfeccionamiento del bordado en seda, también se introdujeron modificaciones en el uso del oro que ha quedado principalmente reservado para confeccionar cenefas u otros motivos secundarios y complementarios.
El canutillo de oro se utiliza básicamente sobre una base con realce para realizar sencillos motivos vegetales y geométricos de filiación clásica buscando el mayor lucimiento posible de estos diseños. Dentro de esta modalidad, se tiende a combinar las tres clases más comunes de oro, esto es, brillo, mate y briscado, material a la que se a veces se añade falsa pedrería y perlas.
También se utiliza la técnica del bordado en plano o punto corto en oro. La bordadora va cortando el hilo de canutillo hueco de oro de distintos tamaños de acuerdo con el punto que ha de dar al dibujo.
Si bien los bordados en seda se hacen todos independientes para después trasladarlos a la tela, en el caso del oro se trabaja directamente sobre el tejido definitivo de la pieza (raso, terciopelo, etc).

Unesco, Ayuntamiento de Lorca y Bordado de LorcaHAZ CLICK PARA

APOYAR CANDIDATURA

Los Autores

Como hemos comentado anteriormente, el periodo que va desde comienzos del siglo XX hasta la guerra civil (1936) es la etapa más esplendorosa del bordado lorquino, un tiempo en el que desarrollaron su labor dos magníficos directores artísticos, Francisco Cayuela y Emilio Felices. Ellos dirigieron las más elogiadas obras en sedas y oro del bordado lorquino, tenidas hoy por clásicas, alcanzándose un alto grado de especialización y también una clara distinción entre los dos talleres de bordados que en esos momentos estaban en activo: el de la Asociación de Señoras de la Virgen de los Dolores (Paso Azul) y el del Coro de Nuestra Señora la Virgen de la Amargura (Paso Blanco); este último llegó incluso a recibir una subvención del Ministerio de Instrucción Pública por su labor de artesanía industrial. Al frente de ambos talleres se encontraban estos destacados artistas que han dado prestigio y fama a los bordados lorquinos. Señalemos ahora algunos de los más conocidos directores.

D. Francisco Cayuela Sánchez (1874-1933). Pintor, dibujante, artista polifacético. Comienza su actividad artística como ilustrador de revistas en Madrid donde ya se encontraba en la década de 1890. A su vuelta a Lorca, colabora con publicaciones locales, como el Ateneo Lorquino, y en 1903-1904 lanza su propia publicación llamada La Semana Cómica. Sus especialidades como pintor las desarrolla en el campo de la decoración mural (pinturas del Casino, confitería Caña de Azúcar, etc.), en el de los retratos y el paisaje. Ligado a la Academia Municipal de Dibujo, de ella ocupó la dirección en los últimos años de su vida (1929-1933). Sin duda su merecida fama la debe a su labor de director artístico del Paso Azul. En 1902 dirigía el estandarte llamado «del cuerno» y colaboraría con Tornero Escriñá en los grupos de la Visión de Daniel y Triunfo del Cristianismo. A partir de 1904 concibe y dirige los bordados del entorno de la Virgen de los Dolores: manto (1905), estandartes del «reflejo», San Juan, la Magdalena y Ángel Velado (1914-1918) y el «medallón» (1927).
Al frente de la Academia de Dibujo contribuyó a la formación de otros directores artísticos, como D. Emiliano Rojo, autor del Estandarte Guión del Paso Azul, D. Manuel Muñoz Barberán, excelente pintor y que estuvo al frente de la dirección artística del Paso Blanco, y D. Joaquín Ruiz Guzmán, entre otros. También estuvieron vinculados a este centro otros grandes directores artísticos de los Pasos, como Rebollo Zamora, Antonio Felices o Emilio Felices.

D. Emilio Felices Barnés (1879-1948). Comenzó a trabajar desde muy joven con su padre, Antonio Felices, en las labores de dirección artística del Paso Blanco y en la Academia Municipal de Dibujo, de la que fue nombrado auxiliar en 1916. Sus extraordinarias cualidades como dibujante lo llevaron a trabajar para el Sindicato de Riegos de Lorca en calidad de delineante, a dirigir la Sociedad de Amigos del Arte creada en Lorca en 1932 y a trabajar como profesor en la Escuela Elemental de Trabajo de Lorca entre 1939 y 1945. Pero Emilio Felices Barnés será recordado siempre en Lorca por su vinculación con los bordados del Paso Blanco. Incorporado a la dirección artística en 1903, de 1911 a 18 concibió y dirigió el palio de la Virgen, entre 1915 y 1925 realizaría el estandarte de la Oración en el Huerto y entre 1915 y 1925, con la codirección de José Cánovas, trabajó en la ideación y dirección del manto de la Virgen de la Amargura. Para el mismo Paso dirigiría otras obras importantes, tales como el manto de Salomón (1934) o la «capeta del negro» (1935), y a mediados de la década de los 20 mantuvo abierto un taller particular de bordados del que salieron importantes piezas, como el capote de paseo del torero Joselito (1917).

Emiliano Rojo, pintor y escultor, discípulo predilecto de Cayuela, dirigió piezas de calidad, como la que reproduce la efigie titular de este Paso, donde, siguiendo las enseñanzas de su maestro, el autor ejecutó una obra de mérito y gran armonía compositiva que fue premiada en la Exposición Nacional de Artes Decorativas e Industriales de 1947. También son suyos los estandartes del Cristo del Perdón, titular del Paso Morado, y el de la Virgen de la Soledad de la Hermandad de la Curia, todos dentro de esa línea tradicional que mantenían entonces los talleres de bordados, pero resueltos con elegancia y decoro.

Unesco, Ayuntamiento de Lorca y Bordado de LorcaHAZ CLICK PARA

APOYAR CANDIDATURA

En los años setenta el pintor lorquino D. Manuel Muñoz Barberán aportaría diseños originales, brillantes de color y muy sueltos en el tratamiento de la línea cuando estuvo al frente de la dirección artística del Paso Blanco. En este mismo Paso, el relevo sería tomado por otros directores artísticos, bordándose piezas de mérito cuyos motivos principales suelen extraerse de reconocidos artistas del sigo XIX o del arte clásico grecorromano. De las piezas destacadas que se han bordado en los últimos tiempos merecen citarse las diseñadas por Antonio Felices Iglesias, hijo de Emilio. Se trata de un grupo de mayordomos en diversos estilos artísticos con motivos de la Pasión. Los bordados han sido realizados mediante la técnica de la seda matizada por Santiago Cruz y Eduardo Montesinos, y tienen como principal característica la puntada muy pequeña que permite detallar mucho los motivos bordados, a los que les confiere profundidad y relieve el uso contrastado de tonos y la búsqueda de cualidades atmosféricas.

Por parte del Paso Azul, la etapa más significativa es la que se abrió hace más de una década con la incorporación de dos pintores a la dirección artística de los talleres: Miguel García Peñarrubia y José López Gimeno. Del trabajo de este último sobresalen el grupo de nazarenos de la Virgen de los Dolores, titular del Paso Azul, donde se utilizaron escenas procedentes de la pintura española del Barroco en las que el autor emplea un tipo de punto de gran efectismo en su acabado que permite reproducir con bastante exactitud el modelo a copiar. Su técnica, derivada en parte de la de Cayuela, presenta una cierta novedad dentro del punto indefinido, ya que se contemplan los fondos de colores básicos, bordados en horizontal, con una trama de puntos perpendiculares con los que se consiguen sombras, matices de color, gradaciones o veladuras, de una forma parecida a como lo hace el punto conocido desde antiguo y denominado «opus pluvinaruium», recuperado para este proyecto. De García Peñarrubia son los bordados del Triunfo del Cristianismo, la caballería romana, o la profetisa Débora. En sus composiciones encontramos inspiración del art nouveau y la influencia de la ilustración y del cómic contemporáneo, en las que el decorativismo, colores más intensos y atrevidos y un estilo de dibujo depurado dan lugar a unas obras de enorme fuerza visual.

Unesco, Ayuntamiento de Lorca y Bordado de LorcaHAZ CLICK PARA

APOYAR CANDIDATURA

Custodia, Conservación y Exposición

Desde la fundación de las diferentes cofradías lorquinas, los máximos desvelos de sus dirigentes han ido siempre encaminados a la salvaguardia, mantenimiento y conservación del bordado lorquino, vigilando que el mismo no pierda su sentido original y su visión artística. Asimismo han promoviendo estudios y trabajos sobre la autenticidad y rigor histórico de los grupos bíblico-históricos-pasionales, tal y como se establece en sus Estatutos.

Los encargados de la puesta en escena de los bordados son los mayordomos de las diferentes cofradías de la Semana Santa, aquí denominados «Pasos», que son conocidos por los colores de sus túnicas y emblemas: Paso Azul, Paso Blanco, Paso Encarnado, Paso Morado, Paso Negro y Paso del Resucitado.

Los mayordomos deben realizar labores de organización, coordinación y dirección del desfile, debiendo determinar las pautas, orden y ritmo necesario a fin de que la procesión se desarrolle del mejor modo posible, con el ritmo adecuado y con la mayor brillantez. Para ello se mantienen reuniones periódicas durante meses en las denominadas «escuelas de mayordomos», donde los más jóvenes son formados por personas de mayor experiencia que transmiten su saber hacer, a su ves que se fomenta la relación y la participación.

Además, para la mejor organización y funcionamiento, se instalaron talleres de bordados en las Casas de los Pasos, lo que permite un mejor seguimiento del proceso de creación de las piezas que van a conformar el importante patrimonio artístico de la ciudad. Esto supone una apuesta significativa en el plano formativo, fomentando el aprendizaje de las técnicas de bordado entre jóvenes, abriendo nuevas oportunidades laborales, su valoración y unas adecuadas condiciones de preservación.

Los Pasos que no tienen talleres de bordados propios realizan los encargos de sus proyectos bien en los talleres de los pasos que lo poseen o bien en los diferentes talleres de particulares que hay en Lorca, que no sólo trabajan para las cofradías o la misma ciudad pues entre sus encargos hay proyectos de diferentes puntos de la geografía nacional.

Durante todo el años se bordan en los talleres túnicas, mantos, insignias y demás vestimentas y complementos que lucen los personajes durante los desfiles, se renuevan piezas o restauran las prendas deterioradas como consecuencia del uso. En esta función se implican los directores artísticos, bordadoras y los mayordomos, pues todos ellos desarrollan un papel esencial en las tareas de conservación, limpieza y mantenimiento de las piezas que han participado en el Desfile, que deben ser guardarlas en espacios protegidos y blindados, habilitados para ello en las Casas de los Pasos, o bien en los espacios de los Museos para que sean contempladas por los visitantes. Aunque en otros lugares hay salas en las que se pueden ver obras bordadas, fuera de Lorca no hay Museos propiedad de cofradías de Semana Santa destinados a exhibir esta tipología de bordados en sedas.

Unesco, Ayuntamiento de Lorca y Bordado de LorcaHAZ CLICK PARA

APOYAR CANDIDATURA

Las cofradías trabajan permanentemente en la creación de ficheros donde se reflejan minuciosamente todas y cada una de las piezas que constituyen el Patrimonio Artístico de los pasos, teniendo de este modo un registro exhaustivo de las mismas, lo que facilita su control y estudio al objeto de conservarlas adecuadamente y someterlas a análisis y restauración.

Los conocimientos y técnicas relacionadas con el bordado y su puesta en escena en los desfiles bíblico-pasionales de Lorca han llevado a que éste de de ser una actividad artesanal dedicada a labores propias del hogar a transformarse en una manifestación artística con sus propias peculiaridades que ha ido evolucionando y cambiando a la par que el mismo desfile. Para mantener viva la tradición y su transmisión de generación a generación, se ha creado en la colaboración de diferentes organismos públicos una escuela oficial de bordado en el que el alumnado aprende las técnicas que les enseñan bordadoras y directores artísticos. La transmisión de estos conocimientos y prácticas ha permitido el aprendizaje y desarrollo de estas técnicas, favoreciendo su popularización y el establecimiento de vínculos sociales.

Sin duda, Lorca se siente identificada con este elemento cultural, el más singular de su patrimonio artístico, que proporciona prestigio a la ciudad y contribuye a definir su personalidad histórica. El bordado en oro y sedas constituye el componente esencial de los Desfiles Bíblico Pasionales de Lorca, la fiesta más querida y participativa de la ciudad, con importantes funciones sociales y culturales. Aunque los bordados cobran verdadero sentido durante la celebración de los desfiles, su materialización es fruto de la implicación directa de muchos lorquinos que durante todo el año se esfuerzan para hacer realidad este objetivo común. El arte del bordado lorquino es, en suma, una manifestación artística que permite a los lorquinos expresar su creatividad y un símbolo reconocido de su identidad cultural.

Unesco, Ayuntamiento de Lorca y Bordado de LorcaHAZ CLICK PARA

APOYAR CANDIDATURA

Exposiciones y reconocimientos

La importancia de los bordados de Lorca ha sido ampliamente valorada mediante exposiciones públicas nacionales e internacionales y por cuantos han tenido la oportunidad de observarlos y analizarlos en los Museos y durante los desfiles, quienes han resaltado la destreza técnica, riqueza expresiva y dimensión simbólica de estas originales obras. Entre los certámenes y exhibiciones públicas más destacadas en las que han participado merecen señalarse:

– Muestra madrileña de Bordados de Lorca auspiciada en 1917 por la Infanta Isabel de Borbón.
– Feria Oficial de Muestras de Barcelona de 1929, celebrada en el Palacio de Bellas Artes.
– Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929.
– Exposición Nacional de Artes Decorativas e Industriales de Madrid de 1947.
– II Feria de Muestras de Murcia de 1956.
– Exposiciones en el Salón del Tinell de Barcelona, en 1980 y 1988.
– Exposición Universal de Sevilla de 1992.
– Exposición In Gloriam et Decorem, Murcia, 1997.
– Exposición Religiosidad Popular de Sevilla en 1997.
– Exposición Arte en seda. La tradición del bordado lorquino, organizada por la Fundación Santander Central Hispano. Madrid, 2001-2002.
– Exposición Huellas, Murcia, 2002
– Exposición Universal de Tokio 2005.
– Exposición en el Centro Cultual las Claras de Murcia en 2011.
– Exposición en el Aula Cultural de CajaMurcia en Madrid, 2011.
– Exposición en el Centro Cultural de Garrucha (Almería), 2011.
– Exposición en el Recinto Ferial «El Arenal» de Córdoba, 2011.
– Exposición en el Aula Cultural de CajaMurcia en Valencia, 2012.

Las exposiciones llevadas a cabo hasta la fecha han contribuido a resaltar la calidad técnica de los bordados, a una mayor difusión y promoción de esta singular manifestación artística y, por ende, a que la ciudad de Lorca y sus desfiles sean universalmente conocidos por la promoción y preservación de esta especializada labor. Sin duda que esta rica tradición han ayudado a que los Desfiles Bíblico-Pasionales de Lorca hayan sido declarados de Interés Turístico Nacional en 1980 y con carácter Internacional en 2007.

En 2005, por su valor y calidad artística, 11 piezas de bordados lorquinos dirigidos por estos dos eximios artistas, junto con el estandarte-guión realizado por Emiliano Rojo, fueron declarados Bienes de Interés Cultural por la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Turismo y Cultura de la Región de Murcia. En 2009, el Pleno del Ayuntamiento, nombró Hijos Predilectos de Lorca a D. Francisco Cayuela y a D. Emilio Felices en reconocimiento a los méritos y al prestigio que han proporcionado al bordado lorquino.

Unesco, Ayuntamiento de Lorca y Bordado de LorcaHAZ CLICK PARA

APOYAR CANDIDATURA

Bibliografía

ALONSO, P. Personajes del Cortejo. Lorca. Semana Santa. Lorca, 2007.

ARAGÓN VILLODRE, A. 6 Años de Presidencia del Muy Ilustre Cabildo de N.ª Sra. de la Amargura en la Real e Ilustre Archicofradía de N.ª Sra. del Rosario. Paso Blanco. Lorca, 2008.

ARCAS CAMPOY, M.ª F. Las procesiones de Semana Santa en Lorca. Una historia en tres tiempos. Lorca, 2003.

ARTE EN SEDA. LA TRADICIÓN DEL BORDADO LORQUINO. [Catálogo de la Exposición]. Madrid, 2001.

AZULES Y BLANCOS. LORCA EN SU SEMANA SANTA (AUDIOVISUAL. Director: A. Gallego Barnés). Universidad de Toulouse-Le Mirail, 1988).

BALLESTERO EYTIER, J. «Las procesiones de Lorca». Rev. Blancos y Azules. Barcelona, 1902

BARBERÁN PLÁ, C. M.ª Las Procesiones de Semana Santa de Lorca, bajo el punto de vista religioso, artístico y social. Lorca, 1888 (Editado en 1988).

CAMPISTRO DE CASTRO, F. «Blancos y Azules». La Tarde, año XXII, nº 5772, 24 de abril de 1930.

CAMPOY GARCÍA, J. M.ª Real e Ilustre Archicofradía de Nuestra Señora del Rosario. Paso Blanco. Segunda edición. Lorca, 1999.

CORTEJO. Revista de Semana Santa. Lorca, 1973.

DESFILES BIBLICO PASIONALES DE LORCA. (AUDIOVISUAL). RTVE, 1999.

DESFILES BIBLICO PASIONALES DE LORCA (AUDIOVISUAL). TVE, NO-DO, 1956.

ESCOBAR BARBERÁN, F. Esculturas de Bussy, Salzillo y D. Roque López en Lorca. (Algo de Bellas Artes en la localidad). Lorca, 1919.

ESPEJO MELGARES, A. «Procesiones en Lorca». Almanaque de San José de Calasanz. Lorca, 1918.

ESPEJO MELGARES, A. Guía del forastero en Lorca. Semana Santa. Lorca, 1922.

ESPÍN RAEL, J. Artistas y artífices levantinos. Lorca, 1931.

EXPOSICIÓN IBEROAMERICANA. Sevilla, 1929.

EXPOSICIÓN UNIVERSAL. Sevilla, 1992.

FERIA DE MUESTRAS. Barcelona, 1920.

GALIANA, J. M.ª; GARCÍA, C. M. Semana Santa de Lorca. Procesiones, Desfiles y Bordados. Murcia, 1999.

GILABERT GONZÁLEZ, L. M.ª «Las colecciones textiles de los museos de la región de Murcia». [Congreso Internacional] Imagen y apariencia. Murcia, 2008.

GIMENO CASTELLAR, J. Apuntes para una historia del Paso Azul 1961-1967. Lorca, 2003.

GÓMEZ LÓPEZ, C.; TORRES DEL ALCÁZAR, D. Muñoz Barberán, pinceladas de oro y seda. Lorca, 2007.

GÓMEZ LÓPEZ. C. «La importancia de la imagen en las fiestas populares para la búsqueda de una identidad propia». [Congreso Internacional] Imagen y apariencia. Murcia, 2008.

IN GLORIAM ET DECOREM. El arte del bordado en las cofradías pasionarias de la diócesis de Cartagena. Murcia, 1997.

JERUSALÉN, JERUSALÉN. VIERNES SANTO EN LORCA. (AUDIOVISUAL). TVE, 1983.

LÓPEZ AYALA, G. J. Inspiración tipológica de la Semana Santa de Lorca. Lorca, 2008.

LÓPEZ BARNÉS, J. «Las procesiones por dentro». Rev. Blancos y Azules. Barcelona, 1902.

LÓPEZ PORTILLO, A; MENDUIÑA GARCÍA, M.ª del C.; CHICHONÉ LARIO, A. Azul, un sentimiento. Lorca, 2005.

LORCA. MIRADAS Y RECUERDOS. Valencia, 2010.

MARTÍNEZ ESPÍN, F. M. «Etnografía de los Desfiles Bíblico Pasionales de Lorca (Murcia)». Ensayos de antropología social y cultural. Murcia, 2000.

MARTÍNEZ GUIJARRO, E. Lorca en su Semana Santa. Exaltación del Pueblo y argumentación de sus personajes. Lorca, 2007.

MOLINA MARTÍNEZ, A. El Paso Azul. Fotografías. Lorca, 1992.

MOLINA MARTÍNEZ, J. L. Francisco Cayuela (1874-1933). Lorca, 2001.

MUNUERA RICO, D. Cofradías y hermandades pasionarias en Lorca (Análisis histórico-cultural). Murcia, 1981.

MUNUERA RICO, D. El Corpus de Lorca. La mayor fiesta popular durante centurias y antecedente del Cortejo Bíblico-pasional. Mula, 1987.

MUNUERA RICO, D. «Las cofradías como indicador social en la historia de Lorca». Lorca. Pasado y Presente. Aportaciones a la Historia de la Región de Murcia, T. II. Murcia, 1990.

MUNUERA RICO, D. Blancos, Azules y el Cortejo bíblico-pasional de Lorca. Conformación, trayectoria y evolución. Murcia, 1990.

MUNUERA RICO, D.; MUÑOZ CLARES, M.; SÁNCHEZ ABADÍE, E. Perspectivas de la Semana Santa de Lorca. Lorca, 2005.

MUNUERA RICO, D.; RUIZ MARTINEZ, J. A. «Semana Santa». Lorca, Historia, Arte, Economía y Cultura Popular. Lorca, 1985.

MUÑOZ CLARES, M.; TUDELA TUDELA, F. La Ilustre Archicofradía de María Santísima del Rosario de Lorca y la Virgen de la Victoria. Lorca, 2007.

MUÑOZ CLARES, M. y MUNUERA RICO, D. José Rodrigo, fotógrafo (1837-1916). Semana Santa en Lorca. Murcia, 1987.

NAVARRO SELLÉS, V. Memoria de las procesiones de Semana Santa. (Inédito). Lorca, 1946.

PASIÓN. Revista de Semana Santa. Lorca, 1974.

PÉREZ SÁNCHEZ, M. El arte del bordado y del tejido en Murcia: siglos XVI-XIX. Murcia, 1999.

ROS PARDO, J. La artesanía del bordado en la Semana Santa de Lorca. Murcia, 1978.

RUIZ REVERTE, M.ª J. Estallido de Pasión. Semana Santa de Lorca. Lorca, 2008.

SÁNCHEZ ABADÍE, E. Y MUNUERA RICO, D. «Manuel Muñoz Barberán y la dirección artística del Paso Blanco». Homenaje al académico Manuel Muñoz Barberán. Murcia, 2007.

SARTO, J. del. «Las suntuarias procesiones del Paso Blanco y del Paso Azul». Rev. Crónica. Madrid, 13 de abril de 1930.

SEMANA SANTA DE LORCA. (AUDIOVISUAL) Lorca, 1917.

SEMANA SANTA EN LORCA, LA. Rev. Iris, nº 100 (6-4-1901). Barcelona, 1901.

TORRES DEL ALCÁZAR, D. El muBBla. Museo de Bordados Paso Blanco y la Capilla del Rosario. Lorca, 2009.

TUDELA TUDELA, F. Las damas blancas del Paso Blanco. Murcia, 1991.

TUDELA TUDELA, F. Los dominicos en Lorca. Cofradía de Nuestra Señora del Rosario. Murcia, 2004.

TUDELA TUDELA, F. Cristo del Rescate. Lorca, 2010.

VAL DEL OMAR, J. La Semana Santa en Lorca y Cartagena. (AUDIOVISUAL). Lorca, 1935.

Unesco, Ayuntamiento de Lorca y Bordado de LorcaHAZ CLICK PARA

APOYAR CANDIDATURA

FuenteHAZ CLICK PARA APOYAR LA CANDIDATURA
Artículo anteriorMás de 4000 personas participaron anoche en la procesión del Pueblo Hebreo
Artículo siguienteCon el III Curso Universitario sobre Arqueología Medieval de Sefarad, Lorca será foro internacional de análisis sobre el legado judío