El Cristo de la Misericordia desciende del Calvario para su emotivo encuentro con el Cristo del Perdón
Lorca, madrugada del Jueves Santo – Bajo un cielo estrellado y envuelto en la penumbra de la noche, el Cristo de la Misericordia volvió a recorrer las calles de Lorca en una procesión marcada por el recogimiento y la devoción. La imagen, una de las más veneradas de la Semana Santa lorquina, partió desde la capilla principal del Calvario —donde se custodia el preciado Lignum Crucis, recibido por la Hermandad en 1700— para protagonizar su esperado encuentro con el Cristo del Perdón en el convento del Carmen.
El trayecto, que serpentea por las callejuelas de los barrios del Calvario, San Lázaro y el Carmen, estuvo acompañado por decenas de penitentes y numerosos fieles que aguardaban en balcones y esquinas con cirios encendidos. Las únicas luces eran las de las velas que marcaban la marcha del Crucificado, envuelto en el eco sordo de los tambores.
Entre los presentes, el alcalde de Lorca, Fulgencio Gil, destacó el valor patrimonial y emocional del momento: “Este encuentro simboliza la esencia de nuestra Semana Santa: tradición, espiritualidad y el compromiso de un pueblo con su historia. Lorca vuelve a demostrar que su fe y su cultura son un legado vivo”.
Con el Castillo y los barrios de San Pedro, Santa María y San Juan como telón de fondo, la escena culminó con el sobrecogedor encuentro entre ambas imágenes. Fue entonces cuando las campanas rompieron el silencio, anunciando no solo el nuevo día, sino también el inicio simbólico del barroquismo morado que tomará las calles en los días grandes de la Semana Santa lorquina.

