EL GIGANTE SAN CRISTÓBAL.
San Cristóbal es un santo de aspecto gigantesco y muy venerado al ser considerado el patrón de los viajeros. Aún sigue siendo la referencia para todo aquello que implique el riesgo del tránsito de la vida hacia la muerte. Recuerdo a la tata Olalla cuando llegaba el día 10 de julio, decir “quién le rece a San Cristóbal le avisará cuando vaya a morir”.
Era normal hace unos años que sobre el salpicadero de los coches hubiera una imagen de San Cristóbal. En el coche de mi padre iba pegado a un imán un relieve plateado del Santo y cuando cogíamos un bache se iba resbalando poco a poco, hasta que el copiloto, normalmente mi madre, lo cogía y volvía a poner en su sitio.
Cada vez que siendo niño cruzaba la puerta lateral de la colegiata de San Patricio, me impresionaba la gigantesca imagen de un hombre con un niño sobre sus hombros cruzando un río y apoyándose en una palmera. Más adelante leí que estas representaciones tan grandes de San Cristóbal en el interior de muchas catedrales y situadas cerca de la puerta por donde entran los fieles, está relacionado con la protección de todo el que lo viera. Así lo encontramos en la Catedral de Murcia en el lado del Evangelio, y también en la Colegiata de Lorca, pero aquí situado en el lado de la Epístola.
Cuando se vuelva a abrir la Colegiata de San Patricio a los visitantes, cerca de la entrada verán la gigantesca y colorista representación pintada de San Cristóbal, cuya iconografía sigue la herencia de modelos egipcios, griegos, romanos y medievales. Anubis, Hermes y Mercurio condujeron a las almas de los difuntos y San Cristóbal, aún las acompaña para llegar al cielo.
Es muy recomendable leer el artículo de Mª Dolores García Cuadrado, 2000: “San Cristóbal: significado iconológico e iconográfico”. Antigüedad y Cristianismo, 17. Murcia, pp. 343-366.
