Francisco de Paula Pelegrín Rodríguez nació en Lorca en el año 1831. Fue el cuarto de trece hermanos. Sus abuelos paternos fueron Manuel Pelegrín y Antonia Bustamante (nacidos ambos entre los años 1770 y 1778) y los abuelos maternos Juan Manuel Rodríguez y Florentina Molina. Sus padres fueron Mariano y doña Bonifacia, a quien siempre llamaban con el “doña” antes del nombre.
Francisco, ya alcalde y casado, vivía en el barrio de San Cristóbal de Lorca, al otro lado de la ciudad y en la margen izquierda del río Guadalentín. Por el censo de 16 de noviembre de 1872 sabemos que por entonces vivían en la calle Tetuán de Lorca y Francisco y que figuraba con la profesión de “propietario”.
Mariano Pelegrín Campoy, único hijo varón de Francisco murió el día 12 de noviembre de 1889 a los 23 años de edad, “víctima de esa enfermedad maldita, que mata lentamente, llenando el cerebro de ilusiones y de mágicos ensueños para que no veamos acercarse la negra silueta de la muerte…” según la describía una crónica periodística de la época.
Francisco Pelegrín enviudó en el año 1896, cuando contaba 65 años. El día 8 de marzo de ese mismo año otorga poderes ante notario a su hermano Mariano (que fallecería el año siguiente) para que vendiera todas sus fincas ya fueran rústicas o urbanas, y dos meses después otorga único testamento a su única hija María de los Ángeles, que entonces tendría 37 años. Unos diez años después (tres después de fallecido su padre) María de los Ángeles, el día 4 de abril de 1906 solicita al notario una copia del testamento.
REINANDO DON ALFONSO XII Y SIENDO ALCALDE CONSTITUCIONAL DEL EXCMO. AYUNTAMIENTO DE ESTA CIUDAD
DON FRANCISCO PELEGRIN Y RODRIGUEZ, SE REEDIFICÓ ESTA CASA CONSISTORIAL EN EL AÑO DE 1879.
Es casualidad que en 1879 cuando se reedificó la Casa Consistorial, se produjo una de las más trágicas riadas de la historia en la cuenca del Segura, como veremos más adelante, conocida como la de Santa Teresa y que afectó a Lorca.
De la vida privada y familiar de Francisco se sabe relativamente poco. Murió el 24 de enero de 1906, a las 20 horas, de arteriosclerosis en su casa de entonces, en la plaza Calderón (junto a la calle Alporchones).
