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EL BARRANCO DE LOS ALBARICOS

El barranco de Albaricos hizo que la muralla que circundaba el ciudad medieval al llegar a este punto quedara interrumpida, haciendo esta profunda quebrada de defensa natural de esta parte de la ciudad.

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EL BARRANCO DE LOS ALBARICOS – Andrés Martínez Rodríguez

Se conoce como barranco de Albaricos a la profunda pendiente que se produce al pie de la ladera del cerro del Castillo, en la vertical donde se eleva la torre Alfonsina. Pendiente que se ha ido haciendo más pronunciada por los característicos aguaceros de está zona climática que han ido incrementando a lo largo del tiempo la erosión de las laderas del Barranco de Albaricos y del cerro de Murviedro. Las aguas procedentes de ambas escorrentías se unen al pie de la ermita de San Lázaro, produciendo cuando llueve con fuerza, una densa y voraz lengua de agua roja que se adentra en la ciudad y desemboca por la Ramblilla de San Lázaro.

Torreta que cubre un aljibe inutilizado que queda junto al camino de acceso al Castillo. Al fondo y abajo el colegio de San José de Calasanz.

Recuerdo siendo niño la impresión que causaba la tromba de agua que bajaba por la Ramblilla y la imposibilidad de sortearla. Había que esperar a que bajara la intensidad de la rojiza agua, para cruzar la calle con las altas botas katiuskas y contemplar los pedruscos y todo lo que arrastraba a su paso.

Siempre me ha llamado la atención por que le pusieron a este barranco el nombre de Albaricos. Debe derivar de albar, ya que en una de las acepciones que recoge el diccionario de la RAE se define como “terreno de secano, y especialmente tierra blanquecina en altos y lomas”. Efectivamente la zona de la ladera al pie del torreón del homenaje es de color blanquecino y está en alto. Albarico como adjetivo también hace referencia a blanco, cuando se refiere al pan que se elabora con la harina blanca extraída del trigo candeal.

En primer plano el parque de la Mujer al pie del Barranco de Albarizos. Presidiendo el paisaje la imponente torre Alfonsina.

El barranco de Albaricos hizo que la muralla que circundaba el ciudad medieval al llegar a este punto quedara interrumpida, haciendo esta profunda quebrada de defensa natural de esta parte de la ciudad. En los márgenes del barranco, quedaban al este la puerta del albollón de San Pedro con la torre de Leiva y al oeste el lienzo de muro denominado “El Paredón”, desde donde la muralla giraba para ascender y unirse a la fortaleza del Castillo.

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