LA MURALLA MEDIEVAL SOBRE LA RIBERA DE SAN MIGUEL, LORCA.
El joven pastor se encontraba sentado sobre el rojizo y erosionado cabezo de la ermita de Madre de Dios de la Peña, observando como en la otra margen del río se estaban llevando a cabo movimientos de tierra, cuando queda sobresaltado al sentir un recio crujido, mientras los perros ladran y el rebaño inquieto mira hacía el lugar de donde ha partido el estruendo. La polvareda que se levanta indica que ha sido al pie de la Velica, donde numerosos obreros, con carros y maquinaria están trabajando para terminar el gran tajo que están haciendo al pie de la ladera norte de la Iglesia de San Juan, para construir el inicio de la carretera comarcal que comunicará Lorca con los Baños de la Fuensanta.
Tuvieron que pasar más de cien años, para que aquel recio muro tan deteriorado y que casi nadie sabía que era parte de la muralla medieval, se volcara sobre la calzada impidiendo el paso. Tras los oportunos trabajos arqueológicos realizados durante estos últimos meses y la necesaria consolidación y restauración de las estructuras que estaban a la luz más de un siglo y que formaban parte la cimentación de la muralla y del muro de cierro de un molino de cubo, levantado donde la muralla se había perdido, podemos contemplar los restos de la fortificación sobre la ribera de San Miguel y transitar por la carretera comarcal MU 701, que pasa por delante de la inmediata ermita de San Miguel, del molino de Buenavista en el Escarambrujo, del caserío de El Consejero y adentrase por las tierras rojas que tras Los Cautivos te llevan hasta cruzar el río antes de La Parroquia en dirección a la vecina comarca de los Vélez, no sin antes contemplar el histórico paisaje del valle que preside el perfil del fronterizo castillo de Xiquena.

