Inicio Mi Rinconcico Andrés Martínez Rodríguez LA PUERTA SUR DE SAN PATRICIO RECUERDA UN ARCO DE TRIUNFO ROMANO.

LA PUERTA SUR DE SAN PATRICIO RECUERDA UN ARCO DE TRIUNFO ROMANO.

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LA PUERTA SUR DE SAN PATRICIO RECUERDA UN ARCO DE TRIUNFO ROMANO.
Estaba paseando por Lorca, recién llegado de un viaje a Roma hace ya varios años, comenzó a llover como la hace por estos lares a finales de la primavera y me refugie bajo las arcadas de uno de los pórticos que configuran la parte baja del Ayuntamiento de Lorca. Desde ese privilegiado lugar miraba la plaza de España muy mojada y veía los edificios que la configuran tamizados por la lluvia que caía a cantaros, especialmente la colegiata de San Patricio.
Al poco tiempo cesó de llover y me dirigí al centro de la plaza intentando salvar la corriente de agua que avanzaba por la pendiente hacía la calle del Álamo, entre el atrio de la colegial y el impersonal edificio de los juzgados. Observaba como los sillares bien escuadrados que configuran el muro meridional, así como los pináculos que sobresalen sobre los esbeltos contrafuertes entre los tejados, se habían humedecido tomando un color marrón anaranjado.
Por fin estaba delante de la fachada que había ido a mirar y que se dejaba ver, tras el alto muro de sillares de piedra de Murviedro que cerraba el Carrerón. Quería verla, antes de que se me olvidara la imagen del arco de Tito que recientemente había visitado en los foros imperiales de Roma. Había leído que la concepción y configuración de la puerta lateral de la colegiata era semejante a la de un arco romano, y así lo veía con claridad en ese momento.
Allí estaban modeladas las columnas de fustes estriados y capiteles corintios enmarcando nichos vacíos, el arquitrabe decorado por dos filas de cuentas y perlas sobre el que descansa el friso con grandes rosetas y la cornisa con dentículos. Y en el centro, el arco de medio punto decorado por varias puntas de diamante, motivo que es empleado en el renacimiento para ornamentar las fachadas de algunos famosos palacios, como el de Jabalquinto (Baeza), el del duque del Infantado (Segovia,1480) o la casa de los Picos (Segovia, siglo XV).
Levanté la mirada por encima del arco de medio punto y observe una cartela de color gris sin epigrafía. Todo está diseñado y dispuesto como en un arco romano, incluso los pequeños tondos, situados entre el arco y el arquitrabe, son de inspiración clásica. Solo cambia la temática ya que estamos ante en un edificio cristiano, por lo que las escenas con relieves de conquistas y batallas que decoran el arco triunfal de Constantino o las victorias aladas que ornamentan los arcos de Diocleciano en Sbeitla (Túnez) o de Marco Aurelio en Trípoli (Libia), se han cambiado por la representación de San Pedro y San Pablo, que portan respectivamente las llaves y la espada, símbolos que representan a estos santos en la iconografía tradicional cristiana. Este tipo de tondos se hacen característicos en la decoración arquitectónica renacentista y un buen ejemplo lo encontramos en la portada de San Jerónimo de la catedral de Granada o en la puerta de las Cadenas de la catedral de Murcia.
Tras estar un buen rato mirando la puerta sur, sentí curiosidad por contemplar la fachada principal.
Cuando llegué a la calle que configura la cuesta de San Patricio, inconscientemente miré hacia arriba y allí estaba tomando protagonismo en la ladera la esbelta torre de Santa María recortada entre los grises nubarrones, también levantada en el renacimiento. En Lorca las manifestaciones artísticas de este estilo, como en muchas poblaciones españolas llegaron de la mano de la iglesia, en un principio para convivir con el gótico tardío y posteriormente para sustituirlo después de más de tres siglos en que estuvo de moda. Es en la colegiata de San Patricio donde se comienzan a emplear balaustradas, bóvedas de casetones, arcos de medio punto, óculos, puertas enmarcadas por columnas con los ordenes clásicos y arquitrabes al modo renacentista. Y después de construida la cabecera de la iglesia con la girola y sus capillas, la sacristía, el cuerpo inferior de la torre campanario y el cierre del altar mayor con su gran venera, se levantaron en San Patricio las dos puertas laterales, bellos accesos atribuidos a la mano de los hermanos Domingo y Martín Plasencia y fechados en el primer cuarto del siglo XVI. Tendrá que venir la restauración de la colegial tras los terremotos de 2011, para que se descubriera la fecha de 1586, bajo el tímpano central de la puerta sur y de esta forma confirmar la cronología propuesta con anterioridad.
Me dirigí al centro de la plaza del Caño para mirar la fachada principal, y de nuevo fue evocador el recuerdo de un arco triunfal romano mirando las tres puertas de la fachada principal de la colegiata, y pensar en como los arquitectos y teóricos del renacimiento descubrieron la arquitectura y los modelos ornamentales del arte romano, e imaginar como paseaban entre las ruinas monumentales de la ciudad de Roma, y en como dibujaban y tomaban anotaciones de los grandes edificios de época imperial que convivían con la nueva arquitectura que se empezaba a levantar auspiciada por las familias nobiliarias y el papado. Si se mira con detalle esta monumental fachada de la colegial de Lorca, se observa como los elementos de la arquitectura clásica se han enriquecido con la decoración de ángeles en las arquivoltas y los tímpanos de las puertas al estilo barroco más característico.
He vuelto varias veces a Roma y siempre he paseado por los foros imperiales para sentarme al pie de la pendiente de la vía Sacra y mirar el arco de triunfo erigido en memoria del emperador Tito. Mucho más sencillo es acercarme a la plaza de España y elegir de entre el conjunto de sus edificios monumentales, una portada, un blasón, una escultura o un simple balcón, e intentar asimilar cada elemento que hacen hermoso este lugar.
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