INSOLIDARIOS por Antonio de Cayetano.
Si hace un año los residentes de los barrios de San Cristóbal y San Diego se echaron a la calle, protestando en aquella ocasión por el traslado del servicio de urgencias que se prestaba en su centro de salud y para toda la población. Ahora una minoría también lo ha hecho, aunque por distinto motivo, por el traslado a esta barriada del albergue de transeúntes.

Así somos el género humano de egoístas, anteponemos el interés propio al ajeno. Teniendo un flamante edificio, equipado para prestar la adecuada atención sanitaria de urgencias en el centro de la ciudad y bien comunicado con las pedanías de la huerta, preferíamos las antiguas y deficientes instalaciones porque están cerca de casa, poniendo como argumento la lejanía del nuevo centro para las personas mayores del barrio, sin pensar en que en el otro extremo de la ciudad, también hay personas mayores que necesitan de este servicio e igualmente les gustaría tenerlo cerca de su domicilio. Sí que lo ideal sería tener dos centros de urgencias, dos parques de bomberos o una comisaria en cada barrio, pero los recursos son los que son y siempre se impone lo más prioritario.
Pasada la indignación vecinal por el traslado del servicio de urgencias, hoy lo que preocupa en la barriada es la apertura en la plaza de Curtidores del albergue de transeúntes. Queremos tener cerca lo bueno, pero lo “malo” cuanto más lejos mejor, nos molestan los pobres cerca de casa. Nos pasamos el día mirándonos el ombligo sin pensar en la gente que no puede llegar a un nivel mínimo de bienestar, gente sin trabajo, víctimas de desahucios, que pasan hambre y frio, que necesitan de la caridad de los demás. Personas con problemas familiares, con dependencia del alcohol o las drogas, gente necesitada que va cuesta abajo sin tener a donde ir, al tiempo que miles de millones de euros se reparten entre los banqueros de nuestro país.
Seamos más caritativos con nuestros semejantes, ayudémoslos a salir de la situación por la que atraviesan, no le demos la espalda ni seamos hipócritas. Ahora que estamos en plena campaña de la renta, marquemos la x en la casilla de fines sociales, será de una gran ayuda para los que lo están pasando mal. Pero no nos confundamos, Cáritas es una ONG de la Iglesia, pero al contrario de lo cabe pensar, apenas recibe nada de la Iglesia Catolica, recibe más 13tv, la televisión eclesiástica, que tiene unas pérdidas de 12 millones de euros anuales que la organización que lucha contra las situaciones de pobreza y exclusión.
Sin embargo, las campañas de la Iglesia apelan a la labor caritativa de la Iglesia, cuando solo el 1% del presupuesto de Cáritas viene de la Iglesia Católica, siendo el 38% de fondos públicos, (administraciones locales, autonómicas, estatales e internacionales) y el 61% de fondos privados (particulares, empresas y otras entidades). Siendo de agradecer las empresas y comercios que colaboran altruistamente con Cáritas Lorca.
Más de 20 son los millones de euros anuales que Cáritas recibe de la casilla del IRPF, mientras que los de la Iglesia Católica son más de 250, por lo que, cada una contribuya con arreglo a sus sentimientos. Yo antepongo los fines sociales de las diferentes ONGs a la financiación de la iglesia, una iglesia opaca y que se beneficia de unos 11.000 millones de euros entre subvenciones y exenciones de impuestos como es el caso del IBI, además de que siendo un país aconfesional, no debería de tener favoritismo alguno, pues es la única iglesia que tiene casilla, cuando otras confesiones carecen de ella.
Así nos va.

