VULNERABLES A LOS TERREMOTOS – por Antonio de Cayetano.
No hay que recordar la fecha de hoy, desde hace cinco años tenemos grabada esta fecha en nuestra memoria como el día en que se truncó la cotidianidad de los lorquinos. Un día que empezó como todos, con entusiasmo y alegría, quizá que con alguna preocupación para otros, pero en definitiva un día que se prometía normal en las tareas cotidianas de cada cual. Probablemente que fuese un día temido para los que tenían que someterse en aquella jornada a alguna operación quirúrgica, pero sin ninguna otra inquietud importante para el resto de ciudadanos lorquinos, al no ser que algún paisano tuviese algún familiar cercano en Roma o él mismo estuviese aquel día en la ciudad eterna, ciudad en la que, para muchos sí que había cierta preocupación, preocupación motivada por la propagación de un bulo que predecía para aquel 11 de mayo de 2011 un gran terremoto que destruiría la capital italiana.
Todos sabemos que hasta ahora los terremotos son imprevisibles, que la ciencia todavía no ha encontrado el modo de predecirlos, se saben las zonas más propensas a padecerlos y puede que hasta en los intervalos de tiempo en que se pueden producir, pero nunca el sitio ni cuándo. Pero a pesar de esta evidencia, en Roma había intranquilidad ese día, miles de ciudadanos abandonaron la metrópolis por el alarmante “anuncio”, desasosiego que al verlo aquí por la pequeña pantalla nos producía incredulidad y cierta sonrisa, no podíamos entender aquella estampida provocada por un pronóstico absurdo e improbable. Para nosotros no había motivos suficientes para creer en esos bulos, aunque por lo visto sí que para ellos había razones que justificaban tal actitud, no descartando por ello que el anunciado terremoto se pudiera producir.
Las razones no eran otras que quien decían haberlo “anunciado” unas décadas antes, logró predecir el 27 de octubre de 1.914 el que sucedió en Abruzzo el 13 de enero de 1915, el cual causó la muerte a unas 30.000 personas. Cuentan que este pseudocientífico llamado Raffaele Bendandi, basaba sus cálculos en la atracción gravitatoria de los astros sobre las placas tectónicas, siendo para él esta acción la detonante de los terremotos, al igual que la atracción lunar sobre los océanos es la causa principal de las mareas. Pero los científicos no estaban de acuerdo con él, tachándolo de charlatán y rechazando sus razonamientos por sus nulos estudios, pues aún siendo cierta sus teorías, afirmaban que la energía que se produce es pequeñísima respecto a la enorme cantidad que se necesita para llegar a producir un terremoto, aparte de que no siempre los seísmos siguen los mismos comportamientos. La ciencia estaba en su contra, pero este sismólogo-astrónomo siguió con sus predicciones, pronósticos hechos mediante el estudio de las fechas en que sucedieron terremotos en el pasado y la alineación entonces de los diversos astros, logrando así predecir varios de los terremotos acaecidos en el mundo hasta el año 1979 en que murió.
Por estos motivos, Bendandi fue condecorado por Mussolini como Caballero de la Orden de la Corona, se hizo famoso como “el hombre de los terremotos” y esto le animó a seguir con sus métodos, métodos que nunca reconoció la comunidad científica, pidiendo esta a las autoridades que le prohibieran anunciar sus predicciones, pues según ellos lo único que creaban era alarma entre la población. Cierto es que hubo casos en los que se equivocó, o el seísmo tuvo lugar a mucha distancia del lugar pronosticado, pero también hubo otros en los que acertó de lleno. El 23 de noviembre de 1923, registró ante el notario de Faenza la predicción de un terremoto para el día 2 de enero de 1924 en la península Balcánica, terremoto que se registró dos días después de lo previsto, sucediendo entretanto otro en América Central que también había pronosticado Bendandi. En 1963 predijo otro que se iba a producir en su pueblo, Faenza, seísmo que también acertó, así como el ocurrido el 6 de mayo de 1976 en la zona de Friuli en el norte de Italia, terremoto que ocasionó la muerte a 965 personas.
Si de verdad predijo el de la ciudad de Roma del 11 de mayo de 2011, es evidente que se equivocó, aunque los responsables del museo que lleva su nombre y donde se conserva la documentación que se salvó de quemarse el día en que Bendandi murió en extrañas circunstancias, afirman que nunca predijo ese terremoto de la capital italiana, ni entre las 103 previsiones de seísmos que se encontraron en su habitación, se hacía mención alguna a la ciudad de Roma, siendo todo lo que apareció semanas antes por internet, un simple bulo que no se sabe de donde partió. De lo que sí parece que hacen mención los papeles conservados, es a una alineación de planetas para esas fechas, alineación que parece si se produjo, pues buscando la fecha del 11 de mayo de 2011, he encontrado que Venus, Júpiter, Mercurio y Marte, sobre la constelación de Piscis, “se alinearon con la tierra de manera casi perfecta”, eso es lo que dicen los entendidos en astrología y eso es lo que yo recojo, pero sinceramente de esto sé más bien poco por no decir nada.
Fue a las cinco y cinco de la tarde cuando la naturaleza nos dio el primer bofetón, un bofetón que nos hizo despertar de nuestro letargo, de la vulnerabilidad que tenemos ante los terremotos, del daño que nos pueden ocasionar en solo segundos. A esa hora casi se paró la actividad en Lorca, todas nuestras alegrías o preocupaciones quedaron al margen, nuestro interés solo estaba en lo relacionado con el seísmo, en comprobar los daños ocasionados por él, el estado en que se encontraba la familia, en tranquilizarla y en enterarse de lo que realmente había pasado en la población, pues ya teníamos imágenes con los desperfectos ocasionados a la torre del santuario patronal. Recuerdo que viendo esta primera imagen en un diario digital, me vino a la memoria un titular de prensa de unos meses antes, en el que se decía que “Los Geólogos advierten de un posible terremoto destructivo en España” “próximamente, en un futuro no muy lejano y siendo las zonas de mayor riesgo Andalucía y Murcia” y esto no era una profecía más de un “charlatán” como Bendandi, sino que de quien venía esta afirmación que se había publicado a finales del mes de febrero, era de un experto en la materia, del presidente del Colegio Oficial de Geólogos en España.
No estábamos preparados para esto, sin embargo de aquellos terremotos de 2011 hemos aprendido bastante todos, la lección fue solo de cinco segundos, pero tiempo suficiente para tomar buena nota. Hoy sabemos que los terremotos pueden ser también premonitorios, y que a un pequeño le puede seguir un grande, aunque no sea lo más habitual, también sabemos más sobre seguros, dándole la misma importancia al continente que al contenido, hemos aprendido a tratar con el Consorcio, a desconfiar de los bajos presupuestos, a exigir que todo esté por escrito, también a valorar más la estructura y los detalles técnicos de un edificio que los puramente ornamentales.
También hemos sabido que hay gente dispuesta a prestar toda clase de ayuda desinteresadamente, sean particulares o empresas, hemos comprobado que el dinero que depositamos en manos de las distintas ONGs se administra razonablemente bien en ayudar a los demás, sobretodo el de Cruz Roja, una institución que se volcó por Lorca desde el minuto uno. Hemos confirmado que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado funcionan a la perfección ante catástrofes como esta, reforzando en poco tiempo su presencia en Lorca con contingentes de otras regiones, también hemos sabido del coraje de los agentes destinados aquí, que antepusieron el interés general al particular, cuando ellos también tenían daños y familia que atender, especialmente los miembros de la guardia civil que tuvieron que desalojar al mismo tiempo la casa-cuartel donde residían. Igual hay que decir de la policía local, bomberos, sanitarios, protección civil, administración de justicia, técnicos municipales y demás personal y voluntarios que se volcaron en ayudar en todas las situaciones a la población de Lorca. Un recuerdo especial merece la Unidad Militar de Emergencias, que aquella misma tarde-noche llegó a Lorca con los primeros efectivos, instalando un campamento y un hospital de campaña.
Esperemos que pasen muchas generaciones antes de que nuevos terremotos de este tipo vuelvan a ocurrir en nuestra ciudad, que la llamada falla de Alhama de Murcia descanse durante un tiempo, aunque por los datos que nos dan los sismólogos parece que no va a ser así, pues nos dicen que esta falla tiene más riesgo de lo que se pensaba y que es una de las fallas activas de mayor longitud, pues va desde Librilla hasta la pedanía de Góñar en el límite con Almería, siendo el tramo más activo el de Alhama a Lorca y estando en movimiento casi continuamente. Y la verdad es que revisando el registro de terremotos que nos da el Servicio de Información Sísmica del Instituto Geográfico Nacional, se observa que desde el año 1996 la actividad sísmica de esta zona ha aumentado considerablemente. Tampoco nos tranquilizan las declaraciones de los expertos, los cuales al igual que hace cinco años hablaban de un posible terremoto destructivo por esta zona, en febrero pasado se publicó que Carrascoy podría ser el lugar de un próximo gran terremoto en la región, ya que el terremoto de una falla despierta a otra y la falla de Carracoy está alineada con la que provocó el de Lorca, y lo cierto es que el valle del Guadalentín también es un entramado de pequeñas fallas, las cuales han ido teniendo actividad después de los del 11 de mayo, estando los epicentros de esos pequeños sismos en las distintas pedanías del campo de Lorca y Totana.
Tanto se indignaron los vecinos con los expertos que los habían tranquilizado por lo “improbable” del terremoto, que los siete sismólogos fueron llevados a juicio y condenados posteriormente a 6 años de prisión por homicidio involuntario, condena que fue rechazada por la comunidad científica internacional y que tras un nuevo juicio de apelación quedaron absueltos en noviembre de 2014. Se entiende la postura del alcalde no queriendo alarmar a la población, pues unos indicios no son suficiente motivo para hacer un pronóstico sobre un posible terremoto y que requiriese la presencia de los expertos, también entiendo la postura de los sismólogos, aunque quizá podrían haber dicho que imposible no hay nada y que podía suceder en cualquier momento, como también entiendo la postura del científico, que trabajaba como investigador del Instituto Nacional de Física Nuclear Italiano, que tan seguro estaba de su método y quiso salvar la vida de sus vecinos.
Quizá que fuese una casualidad la coincidencia del anuncio y la fecha del terremoto, pero lo que sí es cierto es que las emisiones del gas Radón se han usado en varias ocasiones como un factor determinante a la hora de pronosticar un seísmo, así se hizo en Haicheng, una ciudad de un millón de habitantes en el noroeste de China, donde el 4 de febrero de 1975 las alteraciones en el nivel de gas Radón, junto a la salida de las culebras a la superficie, hizo pensar a los expertos que ya estaban en ello, que un gran terremoto se avecinaba, dando la voz de alarma y ocurriendo una hora después un seísmo de 7,3 grados que destruyó el 90% de las infraestructuras, mató a unas 2.000 personas e hirió a 28.000, pero que según las autoridades, el aviso había salvado de morir aquel día a más de 100.000 personas. Aquí en España también hay alguna experiencia sobre el gas Radón y los terremotos, pues un equipo japonés tiene instalada en Galicia, una estación geoquímica de seguimiento y medida de gas radón, ubicada en el manantial de Cabreiroa en Orense, estación que detectó cuatro semanas antes de los terremotos producidos en Lugo en noviembre y diciembre de 1.995 un aumento de los niveles de gas radón y de la temperatura del agua.
La NASA explica cómo los animales predicen los terremotos
La vida de muchas personas está en juego y puede que estos fenómenos naturales vayan en aumento, un estudio ya nos hizo saber la posible relación entre el terremoto de Lorca y la sobreexplotación del acuífero del Guadalentín durante décadas, también los expertos confirmaron la relación que había entre los terremotos que empezaron a producirse en Castellón y Tarragona y las inyecciones de gas del proyecto Castor. En otros lugares lejos de aquí se apunta la posibilidad de que los pozos de petróleo agotados desencadenen terremotos en un futuro y por otra parte se van despertando fallas de las que no se sabía ni su existencia, como es el caso de la provincia de Jaén, donde en Torreperogil se han registrado más de 2.000 temblores en un año.
Así que como decía anteriormente, investigar a fondo toca, ¿que se yerra al principio en los pronósticos? pues no pasaría nada, es preferible estar esperando al lobo y que este no llegue, a que venga y nos pille desprevenidos. La meteorología que tantos años lleva entre nosotros tampoco es una ciencia exacta, falla a menudo es sus pronósticos, pero no por ello la descartamos, sí que es más fácil poner un satélite en el espacio que meter un artilugio en el centro de la tierra, pero si fuimos capaces de llegar a la luna hace ya casi cincuenta años, no nos debe de faltar tanto para predecir un terremoto.

