La Feria de Lorca 2026 ha terminado con dos fotografías políticas aparentemente irreconciliables. Para el Gobierno municipal, cerca de 500.000 personas han participado en las actividades de los diez días de Feria. Para el PSOE, la edición ha estado marcada por una afluencia muy desigual y por jornadas con espacios y establecimientos con poca actividad.
Sin embargo, hay una tercera cuestión que apenas aparece en el debate político y que puede ayudar a explicar por qué determinados días estuvieron mucho más concurridos que otros: la capacidad real de gasto de las familias.
Porque una cosa es que haya gente en Lorca y otra muy diferente que esa gente pueda permitirse gastar durante varios días en bares, chiringuitos, conciertos y restaurantes.


Fuente fotos: https://www.facebook.com/groups/2577390835730718/
El bolsillo también entra en la Feria
La Feria llega después de los meses de verano, un periodo en el que muchas familias han tenido que afrontar gastos extraordinarios: vacaciones, desplazamientos, colegios, suministros, vivienda y otros gastos asociados al regreso de septiembre.
A esto se suma el incremento acumulado del coste de numerosos productos y servicios durante los últimos años.
En este contexto, salir a la Feria puede convertirse en una actividad bastante más cara que hace unos años.
En algunos establecimientos y chiringuitos se han podido encontrar precios de alrededor de 3 euros o más por una cerveza pequeña servida en vaso de plástico y sin tapa, aún más cara en los eventos de la plaza de toros donde cobraban 5€ por la misma cerveza, mientras que determinados menús o propuestas gastronómicas alcanzaban los 40 o 50 euros por persona.
Estos precios no representan necesariamente a todos los establecimientos de la Feria, pero sí forman parte de una realidad que el consumidor percibe directamente cuando sale a la calle.
Para una familia de cuatro personas, una comida de 40 o 50 euros por cabeza supone fácilmente 160-200 euros, antes de sumar bebidas, atracciones, desplazamientos u otras actividades.
Y ahí aparece una pregunta que debería formar parte del análisis de cualquier Feria:
¿Cuánto puede gastar actualmente una familia media en ocio?
El problema no tiene por qué ser la falta de interés
Este factor puede ayudar a interpretar una cuestión señalada por el PSOE: la diferencia de público entre los días laborables y los fines de semana.
Pero existe otra explicación además de la programación.
Durante la semana, buena parte de la población trabaja. Si a ello se añade que septiembre llega después de un verano con un importante desembolso económico, parece razonable que muchas familias restrinjan las salidas y concentren su ocio en viernes y sábado.
No necesariamente porque no les interesen los conciertos.
No necesariamente porque la programación sea mala.
Simplemente porque el presupuesto familiar es limitado.
Y cuando salir una noche puede significar fácilmente 30, 50 o 100 euros por persona dependiendo del plan elegido, muchas familias pueden decidir salir una sola noche en lugar de hacerlo cuatro o cinco veces durante la Feria.

El propio balance de Hostelor aporta una pista
Esta cuestión adquiere todavía más importancia al compararla con el balance de Hostelor.
La asociación de hosteleros ha celebrado la gran afluencia de público registrada durante la Feria, pero también ha señalado que el comportamiento del consumidor no ha sido uniforme y que existe una percepción de menor gasto por cliente en determinados momentos y zonas.
Esto es perfectamente compatible con una Feria con mucha gente.
Una persona puede acudir a un concierto, pasear por el centro y volver a casa sin consumir apenas.
Otra puede compartir una bebida durante horas.
Y otra puede gastarse 50 euros en una cena.
Por tanto, contar personas y contar euros son dos cosas completamente diferentes.
¿Se puede hablar entonces de una Feria llena?
Las fotografías publicadas durante la Feria muestran que hubo momentos de gran concentración de público, especialmente en determinados conciertos y durante los fines de semana.
Pero también se han difundido imágenes de momentos mucho menos concurridos.
Ambas realidades pueden ser ciertas.
La Feria pudo registrar una enorme asistencia acumulada y, al mismo tiempo, tener determinadas tardes o noches con plazas menos llenas.
De hecho, la cifra municipal de casi 500.000 asistentes debe entenderse como una estimación acumulada de participación y no como 500.000 personas diferentes.
Por eso sería interesante conocer cómo se obtiene exactamente esa cifra y disponer de datos desglosados por día y espacio.
¿Tiene sentido organizar actividades para llenar todos los días?
Aquí aparece otro debate que va más allá de la confrontación entre Gobierno y oposición.
Una Feria no tiene necesariamente que conseguir que cada día esté lleno como un sábado.
Pretender que un domingo o un martes de septiembre tenga la misma afluencia que un viernes o un sábado puede no ser realista.
La población tiene obligaciones laborales, escolares y familiares y, además, dispone de un presupuesto limitado.
Organizar actividades todos los días puede tener sentido para mantener una oferta amplia y dar alternativas a distintos públicos. Pero también sería razonable analizar el coste de cada actividad en relación con la asistencia que genera.
Si un evento tiene un coste elevado y consigue atraer a muy pocas personas, la pregunta sobre su rentabilidad social y económica es legítima.
Y esa evaluación debería hacerse con datos, no únicamente con fotografías de plazas llenas o vacías.
El debate que falta: precio, consumo y rentabilidad
El análisis de la Feria 2026 debería incorporar al menos cuatro indicadores:
1. Afluencia: cuántas personas acudieron realmente y cómo se distribuyeron por días.
2. Consumo: cuánto gastaron los visitantes y cómo evolucionó el gasto medio.
3. Coste público: cuánto dinero destinó el Ayuntamiento a conciertos, actividades, infraestructuras y servicios.
4. Impacto económico: cuánto negocio generó realmente la Feria para hostelería, comercio, feriantes y otros sectores.
Con estos cuatro datos sería mucho más sencillo saber qué funcionó y qué debería modificarse.
El PSOE también debería mirar el bolsillo de las familias
La crítica de la oposición pone el foco en la supuesta escasa afluencia de determinados días, pero existe una explicación económica que merece ser incorporada al debate.
No toda persona que no acude a un concierto está desinteresada por la Feria. Puede sencillamente no poder permitírselo.


Cuando una cerveza pequeña puede costar alrededor de tres euros o más y una comida familiar puede superar ampliamente los 100 euros, pedir que las familias salgan repetidamente durante diez días puede no corresponderse con la realidad económica de muchos hogares.
La cuestión, por tanto, no es únicamente si la Feria ofrece buenos conciertos.
También es si esos conciertos están acompañados de una oferta de ocio y restauración económicamente accesible para una parte amplia de la población.
Una Feria no puede analizarse únicamente contando cabezas
El debate de 2026 deja una conclusión interesante.
El Ayuntamiento puede defender legítimamente que la Feria ha tenido una gran afluencia y aportar su estimación de casi 500.000 asistentes.
Hostelor puede confirmar que ha habido mucha gente y, simultáneamente, advertir de que el gasto por cliente ha sido menor.
Y el PSOE puede señalar que determinadas jornadas tuvieron poca afluencia.
Las tres cosas pueden coexistir.
Lo que parece faltar en el debate es la variable que está detrás de muchas decisiones familiares: el precio.
Después de un verano de gastos, con los precios acumulados de los últimos años y unos salarios que no siempre han evolucionado al mismo ritmo que el coste de la vida, es perfectamente comprensible que una familia decida escoger una o dos noches de Feria y renunciar a otras.
Y probablemente por eso los fines de semana concentran buena parte del público.
No necesariamente porque el resto de días sean malos.
Simplemente porque la mayoría de la gente trabaja entre semana y porque salir cuesta dinero.
La Feria de Lorca puede tener buenos conciertos, buenas actividades y una gran participación acumulada. Pero si se quiere preparar una Feria de 2027 realmente adaptada a la realidad de las familias, quizá el debate debería incorporar una pregunta tan sencilla como importante:
¿Cuánto cuesta hoy disfrutar de una noche de Feria en Lorca?
Porque una Feria puede estar llena de gente y, al mismo tiempo, tener consumidores que miran mucho más el precio que hace unos años.










