El Ayuntamiento de Lorca supervisa los trabajos de achique de agua acumulada en las últimas semanas en la Fuente del Oro debido al episodio de lluvias persistentes.
El concejal de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Lorca, Antonio Navarro, ha informado de los trabajos de achique que se han llevado a cabo en la Fuente del Oro con motivo del episodio de lluvias persistentes de las últimas semanas que ha provocado la acumulación de agua en este espacio.
Navarro ha explicado que «las consecuencias del episodio de lluvias persistentes que ha vivido el municipio de Lorca en las últimas semanas siguen siendo evidentes y desde el Ayuntamiento de Lorca trabajamos desde el primer momento en solventar las incidencias que se produjeron, en este caso, debido a las acumulaciones de agua como la que sucede en la Fuente del Oro”.
El edil ha insistido en que «uno de los espacios del que hemos estado muy pendientes, y del que las tareas están próximas a finalizar, es la situación de la Fuente del Oro pues sus características y su nivel freático hacen que se acumule el agua en su interior”.
Navarro Pérez ha informado de que “son dos las bombas de achique que están en continuo funcionamiento para retirar el agua acumulada en la Fuente del Oro pero el nivel freático de la Fuente está por debajo del nivel del Río Guadalentín, donde se expulsa esta agua, lo que ha ralentizado su vaciado hasta que estos niveles no descendieran”.
El concejal de Parques y Jardines ha especificado que “esta acumulación de agua es consecuencia de la cantidad de lluvia acumulada en estas dos últimas semanas, un episodio nada habitual y que, insistimos, no ha sido hasta que ha dejado de llover y el nivel freático ha descendido cuando se ha podido evacuar el agua acumulada, a pesar de los trabajos de achique. La solución es lenta pues la diferencia de niveles hace que la misma agua que se desagua, entre y, por eso mismo, cada vez que llueve se acumula agua, en mayor o menos medida, según las precipitaciones”.
Antonio Navarro ha puesto de manifiesto que “para este equipo de Gobierno es muy importante el mantenimiento de todo nuestro patrimonio y nuestras infraestructuras y, por ello, vamos a estudiar cuantas alternativas y soluciones sean posibles para poder evitar la acumulación de agua en la Fuente del Oro”.
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Después me he dirigido al tramo de muralla valorizado hace unos años, entre las calles Rambla y Pozos. El paseo junto a la cerca ha sido muy agradable, a la buena temperatura se unía el aroma procedente de los parterres floridos de lavanda. Cuando he girado por la calle Pozos, me he percatado que en varios puntos de las vallas metálicas los cables de acero habían sido arrancados. No es la primera vez que ocurre y para hacer el destrozo se tiene que saltar al interior del recinto. También fuera de la zona acotada se han roto las vallas metálicas.

El otro día me acerque a la Fuente del Oro para observar con detalle la admirable rehabilitación efectuada. En ello estaba, cuando se acercó un hombre con una botella grande de plástico para recoger agua de uno de los chorros; cuando se dio cuenta que estaba por allí, me preguntó en un precario español, “agua buena beber”. No sabía que contestar, conocía desde hace años que el agua de la Fuente del Oro procedía del cauce del Guadalentín, pero no conocía si era potable. Le dije que la utilizara para lavarse y que no la bebiera.
Cuando el hombre se había marchado y tras sacar algunas fotografías, me detuve en los paneles que completan la musealización de la fuente y allí me encontré con imágenes muy ilustrativas de la época en que funcionaba la fuente y el lavadero anejo. Estas fotografías me hicieron pensar en la cantidad de personas que como aquel hombre, se habían acercado a la fuente para llenar sus cantaros o para que bebieran sus animales de carga. También en los fontaneros y cañeros que vendrían a la fuente, mas a menudo de lo que nos figuramos, cuando alguno de los caños se obstruía.
Era una forma de vida diferente y que hasta hace relativamente poco tiempo estuvo presente, los lorquinos de antes se abastecían de agua en las fuentes y pilones públicos que había en algunos de los puntos de la ciudad, como las fuentes del Caño, del Alcázar, de las Monjas, de la placeta de Alcolea, de San José, de la Estrella (San Cristobal), de Santa Quiteria o los caños del Alcázar y de Marsilla (placeta del Ibreño).
Tuvieron que pasar varios años para que en 1946, se redactara el “Proyecto de abastecimiento de agua potable de Lorca”, por parte de la Mancomunidad de los Canales del Taibilla (MCT) y se empezara a pensar en llevar el agua potable a las casas de varios barrios de la ciudad, hecho que ocurrió no hace mucho, entre 1955 y 1960.
Algunas de las fuentes citadas recogían aguas subálveas o aguas traídas por acueductos desde nacimientos más alejados, como la fuente del Cejo de los Enamorados situado a 5 km de Lorca y cuyo trayecto es actualmente una ruta senderista muy transitada, en la cual se pasa a veces sobre tramos de la conducción de tubos cerámicos que están sufriendo un deterioro irreversible.

La restauración de la Fuente del Oro, que es un Bien Catalogado por su relevancia cultural que posee Grado 1 de protección y que resultó dañado en los seísmos de 2011, fue inaugurada hace unos días. La actuación se incluye en el Plan Director para la Recuperación del Patrimonio Cultural de Lorca, puesto en marcha por la Comunidad, el Ayuntamiento de Lorca y el Ministerio de Cultura, y ha sido realizada gracias a la subvención de 290.000 euros concedida al Ayuntamiento.












