Los hechos ocurrieron sobre las 19:35 horas, cuando dos hombres, de aproximadamente 50 años de edad, comenzaron a tener serias dificultades para salir del agua en el lado derecho de la cala, una zona especialmente complicada por la presencia de rocas, el oleaje y las corrientes.
El rescate se produjo una vez finalizado el servicio ordinario de vigilancia y salvamento en las playas. Sin embargo, varios socorristas permanecían todavía en las inmediaciones, lo que permitió detectar rápidamente la situación de peligro y actuar sin pérdida de tiempo.
Dos socorristas fueron los primeros en dirigirse hacia el lugar, mientras que otros dos, que se encontraban en el agua, localizaron rápidamente a los dos bañistas. La intervención se desarrolló de forma perfectamente coordinada: dos de los rescatadores asistieron a la víctima que se encontraba más próxima a las rocas, donde el riesgo era mayor debido a la fuerza del mar, mientras que un tercer socorrista acudió en ayuda del segundo afectado, situado en una zona menos expuesta.
Tras alcanzar a ambos hombres, los socorristas consiguieron remolcarlos hasta un lugar seguro. Una vez fuera del agua, comprobaron que ambos permanecían conscientes, aunque presentaban un importante agotamiento físico. Uno de ellos sufría además una pequeña herida en un brazo, producida al golpearse contra las rocas mientras intentaba salir por sus propios medios. La lesión fue atendida y curada por los propios socorristas.
La profesionalidad, preparación técnica y coordinación de los efectivos del Servicio de Emergencias Municipal permitieron resolver la incidencia con éxito y evitar que el accidente tuviera consecuencias más graves.
Desde la Concejalía de Emergencias y Protección Civil han querido reconocer públicamente el compromiso y la eficacia demostrados por los socorristas, destacando la importancia de mantener la atención incluso después de finalizar el servicio de vigilancia.
Recomendaciones para un baño seguro
Con motivo de esta intervención, el Servicio de Emergencias y Protección Civil recuerda a los ciudadanos la importancia de seguir unas sencillas medidas de prevención:
Bañarse siempre en playas vigiladas y respetar el significado de las banderas.
Evitar nadar en zonas de rocas o donde existan corrientes, especialmente si se desconoce el lugar.
No sobreestimar la propia capacidad física y regresar a la orilla antes de notar síntomas de cansancio.
No entrar al agua después de consumir alcohol u otras sustancias que reduzcan la capacidad de reacción.
Mantener a los menores siempre bajo la supervisión de un adulto.
Ante cualquier emergencia, avisar inmediatamente a los socorristas o llamar al 1-1-2, evitando intentar un rescate si no se dispone de la formación adecuada.
Las autoridades insisten en que la colaboración ciudadana y el cumplimiento de estas recomendaciones son fundamentales para prevenir accidentes y disfrutar de un verano seguro en las playas del litoral lorquino.










