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EL AGUA FUENTE DE VIDA – Andrés Martínez Rodríguez

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EL AGUA FUENTE DE VIDA – Andrés Martínez Rodríguez
El sonido del agua al salir de un caño o una fuente me gusta y más aún cuando, el sonido procede de agua de un manantial, es una sensación agradable, relajante y placentera.
La historia de la ciudad de Lorca ha estado vinculada desde sus orígenes con el agua. Las primeras gentes que se instalaron en Lorca, formando una comunidad estable y sedentaria, lo hicieron buscando un lugar estratégico y que fundamentalmente tuviera un elemento tan importante para vivir como es el agua que llegaba del río Guadalentín y que manaba de las fuentes naturales de la ladera, estas últimas dieron nombre a la Sierra del Caño donde se ubica Lorca.
Este lugar en alto, bien orientado a sol naciente y que permite el control de las tierras circundantes y la vía principal de comunicación, continuó poblado de forma continuada a lo largo de miles de años como ha podido constatar la arqueología. Aquí habitaron los pobladores prehistóricos, ibéricos, romanos, medievales y modernos hasta llegar a la actualidad.
Las fuentes naturales de agua debieron emplearse a lo largo de más de 5000 años y cuando la ciudad se hizo más populosa, más grande, fue necesario traer agua de otros puntos cercanos, como la fuente del Cejo de los Enamorados, o de azudes construidos en el río, como el de la Fuente del Oro, para abastecer a la población. También se procedió a realizar acueductos que trajeron el agua de puntos más alejados como la Zarzadilla de Totana.

A principios del siglo XX la ciudad contaba con varias fuentes distribuidas por la ciudad y su entorno inmediato, donde la población se aprovisionaba de agua y donde los animales podían abrevar (fuente de la plaza de la Estrella, fuente del Quijero, fuente del Oro, fuente de la plaza del Caño, fuente de la plaza del Ibreño, fuente junto al antiguo molino de Olcina, etc.). Allí se acercaban fundamentalmente las mujeres y los aguadores para llenar sus cantaros de agua fresca para llevar y distribuir por las casas.
No fue hasta la década de los años cincuenta del siglo XX, cuando el agua potable llegó a las casas de Lorca. A partir de entonces, solo hacía falta abrir un grifo para disponer de agua y esto supuso un cambio radical en la forma de vivir.
En Lorca aún se conservan algunas de las fuentes que durante muchos años abastecieron a Lorca. La mayoría son fuentes testimoniales, ya que por ellas no circula el agua, de ahí que sea muy placentero e ilustrativo acercarse a la fuente de la plaza de la Estrella para ver y oír el agua cayendo desde los caños con bocas de león hasta el gran pilón.
Desde aquí se puede iniciar un recorrido por las fuentes lorquinas que permite pasear por el casco histórico de Lorca, acercándote a las fuentes de las plazas del Ibreño y del Caño, y finalizar el recorrido en la popular plaza del Negrito, donde el agua de la fuente hace tiempo que dejo de brotar y sonar al caer en el pilón metálico.