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MENOSPRECIANDO AL GARCÍA – Antonio de Cayetano

Si Narciso Yepes fue el tema de la semana pasada, en el que se evidenciaba el desinterés y el despego sobre su figura y legado.

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MENOSPRECIANDO AL GARCÍA
 En el de hoy también es protagonista, al ponerlo como ejemplo de cómo se han postergado alguno de nuestros apellidos a un lugar inferior al que por norma le corresponde, lo que crea cierta confusión a la hora de saber cuál es exactamente el nombre real de cualquier artista y en particular como después veremos, el de nuestro celebre guitarrista, el lorquino que tras saltarse su primer apellido, formó su nombre artístico con el apellido de su madre. Algo que por otra parte, suele ser habitual en muchos otros músicos, cantantes, actores, poetas, escritores o periodistas y más cuando su apellido es tan común como el García, que es el apellido más abundante en España y uno de los primeros de América, siendo el sexto más frecuente en Estados Unidos y yendo solo detrás de Smith que es el primero, Johnson (2), Williams (3), Brown (4) y Jones quinto al que ya le sigue el García.
Un apellido tan corriente, que como entes apuntaba, corriente es también ignorarlo por considerarlo inadecuado u ordinario muchas de las celebridades que lo llevan como primero, configurando su nombre artístico con el segundo de sus apellidos si este es más llamativo o se recuerda mejor, siendo estos los casos de gente tan conocida como Alberto Cortez, Ana Obregón, Antonia San Juan, Carlos Lemos, Carmen Maura, Jaime Morey, Manolo Escobar o Rafael Amargo por citar algunos. Habiendo además otros artistas que apellidándose también García de primero o incluso de los dos, optaron por otros nombres bien distintos, dando ejemplo de ello Ágata Lys, Barbara Rey o Rubén Darío, a los que habría que añadir una larga lista de nombres artísticos que tampoco tienen que ver ni con su nombre de pila ni con ninguno de sus apellidos.
Unos artistas que prescindieron totalmente de su afiliación real, encontrándose entre ellos Ana Belén (María del Pilar), Sara Montiel (María Antonia Abad Fernández), Lina Morgan (María de Los Ángeles López Segovia), Norma Duval (Purificación Martín Aguilera), Daniela Romo (Teresa Presmanes Corona), Nino Bravo (Luis Manuel Ferri Llopis), Pastora Soler (Pilar Sánchez Luque), Rocío Dúrcal (María de los Ángeles de las Heras Ortiz) o Elton John (Reginald Kennet Dwight). También tenemos a los que conservando su nombre de pila, añaden a este un apellido que no es el suyo, dando cuenta de ello Antonio Gades (Antonio Esteve Rodenas), Victoria Abril (Victoria Mérida Rojas), Victoria Vera (Victoria Pérez Díaz) Fernando Rey (Fernando Casado Arambillet), Joaquín Cortés (Joaquín Pedraja Reyes), Francisco Umbral (Francisco Alejandro Pérez Martínez) Alejandro Sanz (Alejandro Sánchez Pizarro), Paz Vega (María de la Paz Campos Trigo) o Raffaella Carrá (Raffaella María Roberta Pelloni).
Pero lo más común en el mundo de las celebridades es lo que al principio decía, silenciar el primero de los apellidos si el segundo suena mejor, que es lo que hicieron Rocío Jurado, Susana Estrada, Miguel Bosé, Ana Mariscal, Javier Bardem, Luis Gordillo, Marisa Medina, Fernando Trueba, María Dolores Pradera, Joaquín Sabina, Manuela Vargas, Bertín Osborne, María Escario o Antonio Banderas, además de los que al principio mencionaba y que se apellidan García. Y luego están los que forman su nombre artístico con el lugar de nacimiento o procedencia, siendo ejemplo de estos Carmen Sevilla (también García), Camarón de la Isla, Jesulín de Ubrique, Lorenzo Santamaría, Finito de Córdoba, Carmen Linares, Andy Cartagena o Pascual de Lorca. Nombre por el que es conocido artísticamente otro gran guitarrista de la tierra, José Pascual Ruiz, un intérprete y compositor de guitarra nacido en nuestra ciudad en 1961, siendo también aquí donde se interesó por este instrumento y donde recibió sus primeras clases.
Lecciones que tomó del mejor maestro que pudo tener, del desaparecido Luis Sanguiao Palma, conocido artísticamente por “Palmita” y que regentaba la añorada “Cueva de la Guitarra”. Un jerezano que tras recorrer el mundo con su guitarra, dando clases a personajes tan famosos como la bella Soraya, la esposa del sha de Persia (el que la repudió luego por ser estéril), se afincó definitivamente en nuestra ciudad, siendo el maestro Palmita el que viendo las habilidades del muchacho le aconsejó marchar a Jerez, a la escuela que allí tenían José Luis Bolao y Manuel Lozano, dos de los grandes maestros de la guitarra jerezana. Ciudad a la que llegó con solo 16 años de edad y en la que se convirtió en todo un experto de la guitarra flamenca y en uno de los grandes del acompañamiento al cante. Un guitarrista que ha compartido escenario con los mejores cantaores y que tiene en su haber varios premios y galardones tanto de España como del extranjero, actuando por Europa y Asia en numerosas ocasiones y con diversas compañías de ballet, compañías de las que al mismo tiempo es su compositor.
Pero “Pascual de Lorca” también es profesor, y si sus primeras clases las recibió en nuestra ciudad del maestro Palmita, ahora ha sido él en Jerez el que le ha dado clase a su progenie, a la nieta de su mentor, a una joven promesa de la guitarra flamenca, a la lorquina Mercedes del Rocío Sanguiao Horneros, conocida artísticamente por “Mercedes Lujan” e hija de “Luis Terry” (locutor de radio y televisión) y “Rosa María Lujan” (cantante de copla). Unos apelativos que como los de tantos otros, son bien distintos a los que pone su partida de nacimiento, habiendo ocultado su nombre legal para adoptar ante el micrófono, las cámaras o el escenario un nombre con más gancho y personalidad, un nombre más atractivo y que sea más fácil de pronunciar y recordar. Pero unos nombres que nunca reemplazan al nombre original, al oficial, a ese que se considera inapropiado para su profesión, aunque un nombre que si que les acompaña siempre en su día a día, en su factura de la luz, en su cuenta bancaria y en tantos otros documentos donde sin excepción alguna figura siempre el nombre legal.
¿Pero y Narciso Yepes? ¿Es su nombre real o es solo el artístico? Pues al ser hijo de Agustín García Méndez y de Teresa Yepes Franco y conforme a la legislación de 1871 que es la que cuando nació se aplicaba, sus apellidos deberían ser los de García Yepes y por este mismo orden, siendo así como fue inscrito en el Registro Civil y como figura en la gran mayoría de las biografías que se han escrito sobre él, aunque en alguna otra publicación sí que sus apellidos figuran al contrario, lo que puede dar lugar a equívocos o a tener ciertas dudas de cual es realmente su nombre legal. Un desconcierto que tuve personalmente el primer día que pisé la Sala de Cabildos de nuestro ayuntamiento, una sala donde se celebran variedad de actos, siendo los más habituales las ruedas de prensa, las bodas civiles, la entrega de premios o de diplomas y las tomas de posesión. Una estancia que está presidida por un retrato del rey y por el escudo de nuestra ciudad, el cual cubre una “capilla secreta” con la imagen de la patrona de España, la Inmaculada Concepción, talla realizada en el siglo XVII por Pedro de Mena.
Pero una sala en la que también destacan dos lápidas de mármol con los nombres de nuestros hijos más ilustres, estando en una de ellas el del genial Narciso Yepes, “Hijo Predilecto de Lorca” desde el 6 de octubre de 1964 y cuya inscripción en aquella placa fue acordada por el Pleno de nuestro ayuntamiento el día uno de diciembre de 1977, y siendo la descripción de su nombre una de las dos cosas que me llamaron la atención de aquel mármol, la otra que entre la treintena de nombres, solo hubiese el de una mujer (Concha Sandoval). Pero lo que me sorprendió no fue la inscripción de Narciso Yepes como ilustre lorquino, sino que al apellido Yepes siguiese el de García (Narciso Yepes García), alterando así el orden de sus apellidos, cosa que como antes decía, también había visto publicada en alguna que otra ocasión, por lo que llegué a pensar que quien había grabado o mandado grabar en aquella lápida el nombre del guitarrista, se había confundido, acostumbrados como estamos a oír o leer siempre Yepes a continuación del nombre.
Pero no, tras repasar algunas publicaciones sobre él, pude saber que Narciso había cambiado el orden de sus apellidos en marzo de 1960 y por lo tanto la descripción era lógicamente la correcta. Un cambio que quizá hizo, amparado en algún resquicio de la Ley del Registro Civil aprobada en junio de 1958 y que entró en vigor al siguiente año y motivado probablemente, para que sus hijos llevasen también el apellido Yepes, el apellido de su madre, un apellido menos común y por el que ya era conocido mundialmente nuestro músico. Y es que mientras los apellidos más frecuentes pasan desapercibos, los menos comunes y raros se nos quedan mejor, siendo nosotros mismos los que ya en el colegio comenzamos a llamar a los compañeros por el apellido menos corriente e indistintamente del orden que en su nombre lo lleve. Cosa que también pasa con los medios de comunicación a la hora de nombrar cualquier personaje público, que se saltan el primero y lo hacen por el segundo si este es menos común.
Es lo que ocurre con Rodríguez ZAPATERO, López MIRAS, Pérez RUBALCABA o Díaz AYUSO, unos políticos que tienen en común un primer apellido que también es muy común, ocupando respectivamente el 3º, 5º, 8º y 14º puesto de los más frecuentes de nuestro país. Pero algo que no suele suceder cuando el primer apellido es compuesto y aunque el mismo este formado en su inicio por apellidos también corrientes, siendo estos los casos de Martínez-Almeida, García-Margallo o García-Page entre otros. Unos apellidos compuestos que se pusieron de moda en el siglo XIX entre las clases altas para conservar el segundo y al mismo tiempo diferenciarse de los demás, algo que también podría haber solicitado nuestro paisano para mantener el Yepes, naciendo así el nuevo de García-Yepes, un apellido distinto que solo llevarían sus descendientes. Siendo esto lo que hizo otro conocido músico y compositor de la época, Antón García Abril, autor de numerosísimas bandas sonoras para películas y series de televisión, que no queriendo perder el apellido materno, enlazó el García-Abril y creo así otro nuevo que es el que lleva su único hijo, el prestigioso arquitecto Antón García-Abril Ruiz.
Cosa que también hicieron otras celebridades del pasado siglo, como el pintor malagueño Picasso (Pablo Ruiz Picasso), otra destacada figura que era conocida por su segundo apellido, pero que en vez de alterar el orden de los mismos como Narciso hizo, formó uno nuevo con la unión de los dos (Ruiz-Picasso), un apellido que hoy llevan con orgullo sus descendientes. Igual que también lo llevan los del escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez, que igualmente unió sus dos apellidos en uno solo creando así el de Blasco-Ibáñez. El mismo proceder que la familia de Federico García Lorca, que no queriendo perder el segundo apellido del poeta y por el que mundialmente es conocido, unieron los dos en uno nuevo, siendo por ello por lo que una sobrina de Federico (hija de su hermano Francisco) y presidenta de la fundación que lleva el nombre del malogrado dramaturgo, continua hoy manteniendo el segundo apellido del padre (Laura García-Lorca de los Ríos), algo que sin duda alguna, hace que el nombre de nuestro municipio siga sonando un poquito más. Un apellido que en nuestro país lo tienen unas 5.000 personas como primero y otras tantas como segundo, siendo solo medio centenar las que lo tienen doble.
Pero siguiendo con el García y Narciso Yepes, aclarar que el ponerlo como ejemplo de quienes arrinconan este apellido, es solo para haceros participes de la circunstancia que en su nombre se da, porque al contrario de lo que pasa con la inmensa mayoría de los mortales, que nacen y mueren con el mismo nombre, el nació con una filiación y murió con otra, la que llevaba como nombre legal más de la mitad de su vida y que hizo coincidir con su nombre artístico. Pero no es ni mucho menos un reproche a su conducta, pues sus motivos tendría, además de ser una decisión personal que a nadie nos incumbe y más ahora, que tan licito es poner como primer apellido el de la madre que el del padre, pudiéndose también cambiar el orden de los mismos una vez cumplida la mayoría de edad, algo que debe de llenarnos de orgullo a los españoles, siendo además uno de los pocos países en los que mantenemos los dos apellidos y en el que la mujer no pierde el suyo al contraer matrimonio, algo que por otra parte, es difícilmente de entender en pleno siglo XXI y en el que la igualdad de género es una lucha constante de la mayor parte de la sociedad.
Una evolución que nos transforma día a día, cambiando nuestro carácter, nuestra personalidad, nuestra forma de pensar, la de escribir e incuso la de firmar, siendo quizá la evolución que fue teniendo la firma de Narciso, un presagio de la alteración que luego hizo de sus apellidos. Y es que viendo algunas de las partituras que de joven firmó, se observa como en 1942 lo hace como Narciso García, luego en 1947 como Narciso G. Yepes y en otra fechada en Lorca el 28 de junio de 1951 ya lo hace solo con Yepes, e ignorando por completo al García. Un apellido que en verdad es muy corriente, pero como consecuencia de lo viejo que es, del tiempo que lleva entre nosotros, pues es de lo más antiguos de nuestro país, citándose ya durante el siglo VIII y derivando del nombre propio de Garci o García, por lo que es un apellido patronímico, igual que lo son González de Gonzalo, Fernández de Fernando, Martínez de Martín, Ramírez de Ramiro o Rodríguez de Rodrigo por poner algunos ejemplos.
Un apellido el García, que tiene su origen en Euskalerria y que lo llevan casi un millón y medio de españoles como primero, otros tantos como segundo y unos 80.000 en ambos apellidos, siendo el más frecuente de nuestro país. Una primera posición que también comparte en comunidades tan singulares como las de Cataluña y el País Vasco, un territorio donde al apellido García le sigue el González, Fernández, Rodríguez, Pérez, López, Martínez y así hasta el puesto nº 20 que es donde aparece el primer apellido vasco (Aguirre), por lo que echa por tierra el titulo de la famosa película “Ocho apellidos vascos”, los dos por cada abuelo que decía tener uno de sus protagonistas. Y es que la realidad es bien distinta de lo que se nos cuenta, pues el 56% de los vascos tienen sus dos apellidos castellanos, algo que nos resultará bastante extraño cuando estamos artos de oír los nombres de sus personajes públicos con sus apellidos en vasco. Pero es que el nacionalismo así lo exige, siendo por ello por lo que los políticos nacionalistas son siempre con apellido vasco, aunque no precisamente el García.
El apellido de aquella tierra que se fue extendiendo por el resto de España, Francia y el continente americano, estando entre los 50 más habituales del mundo y llevándolo unos once millones de personas, de las que 132.000 son de Murcia, aunque en nuestra región es el apellido Martínez el más frecuente, llevándolo más de 160.000 murcianos y al que le sigue el García. Un apellido que según el padre Morote, ya lo llevaban los pobladores y conquistadores de Lorca, figurando entre aquellos caballeros Gonzalo García Riga, Domingo, Gimén y Pedro García, Martín García de Álava, Pedro García de Morote y Sancho García de Priego entre otros. Un apellido del que existen más de 150 escudos de armas, lo que da idea de los distintos linajes que sobre el mismo existen, siendo muchos los hidalgos lorquinos que llevaron este apellido, bien solo o como compuesto, siendo los de mayor abolengo la familia García de Alcaraz, cuyo hijo Juan de Guevara y García de Alcaraz construyó el palacio de Guevara, la gran joya barroca que tenemos en Lorca.
Un apellido el de García de Alcaraz, del que solo hay en nuestro país 134 personas que lo lleven como primer o segundo apellido, siendo 68 las que lo tienen en Murcia, algo más de la mitad de los repartidos por todo el territorio nacional. Pero es que Pérez-Castejón, el segundo apellido del presidente del gobierno y cuyo abuelo materno era lorquino, lo llevan en España 217 personas entre primero y segundo apellido, siendo 144 las que lo tienen en nuestra región, lo que representa más del 66% del total del país. Un país donde como comentábamos al principio, el García es el apellido más común, pero un apellido que también es nombre de un municipio de Cataluña, un pueblo de algo más de 500 habitantes y que está situado en la ribera del Ebro, en la provincia de Tarragona. Como también García forma parte del nombre de muchos otros pueblos e incluso islas, tanto en España como en el extranjero, siendo algunos de ellos Villagarcía de Arosa, Villagarcía de Campos, Villagarcía del Llano, Villagarcía de la Torre o Villagarcía de la Vega.
También en el océano Índico, está la isla Diego García, llamada así por haber sido descubierta en 1544 por el marino español Diego García de Moguer, isla perteneciente al territorio británico de ultramar, pero que alberga una base militar estadounidense. Igualmente en varios países de Hispanoamérica hay numerosos pueblos con el nombre de García por ser un García su creador o descubridor, siendo este el caso del municipio situado en la parte oriental de la isla Margarita en Venezuela y que tiene el nombre del marino “José María García”. El mismo nombre que tiene el famoso periodista deportivo español, un García al que su apellido no le ha impedido trabajar, persuadir y conquistar, como tampoco a los periodistas Alejo García, Concha García Campoy, Fernando García Tola o Mari Carmen García Vela.
Y menos aún a nombres como los del escritor Gabriel García Márquez, el poeta Federico García Lorca, el abogado Marcos García Montes, el cineasta Luis García Berlanga o al científico Adolfo García Sastre, el español que dirige en Nueva York el Instituto Global de Salud y Patógenos Emergentes y que es uno de los virólogos más destacados del mundo. Igual sucede con la marca de calzados Pedro García, que está triunfando en Estados Unidos, siendo ya su principal mercado en el extranjero junto con Italia y Reino Unido o con la diseñadora Purificación García, una de las diseñadoras españolas más internacionales, y sin olvidarnos tampoco del queso García Baquero, un queso que ha sido merecedor de multitud de premios y reconocimientos internacionales, exportándose en la actualidad a más de 60 países de todo el mundo, por lo que apellidarse García no debe de ser tan malo como para menospreciarlo.
Y ya termino, repitiendo de nuevo lo que antes decía, que el poner como ejemplo a nuestro ilustre guitarrista, ha sido por la circunstancia que en su cambio de nombre se da, y porque son muchas las publicaciones actuales y páginas web donde aún hoy sigue apareciendo como Narciso García Yepes, una de ellas la de la Universidad de Murcia, centro educativo en el que fue investido Doctor Honoris Causa en noviembre de 1977, mientras que en la Real Academia Alfonso X el Sabio y en la que figura como académico honorario, el nombre que aparece es el de Narciso Yepes García, algo que sin duda alguna crea cierta confusión entre los que desconocen el cambio de nombre. Un cambio que también hizo el poeta y político chileno “Pablo Neruda” que tras tener este nombre como seudónimo, se lo puso luego como legal, eliminado el propio de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto.
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