¿POR DÓNDE PASO? por Antonio de Cayetano.
Si la publicación de la semana pasada la acababa denunciando lo dificultoso que es ahora el paso peatonal por el entorno del mercado de los jueves, como consecuencia de las obras que allí se están realizando y la supresión de un paso de peatones. La de hoy la vamos a comenzar en el mismo punto, en el Huerto de la Rueda, ya que el acceso peatonal desde las barriadas de San Diego, San Cristóbal y Apolonia es también dificultoso e incluso inseguro los días de mercado, que es cuando se utiliza masivamente la acera de hormigón que hay junto a la calzada que cruza el río en forma de badén, una acera que es insuficiente para acoger a toda la gente que por ella transita en determinados momentos, teniéndose que bajar a la calzada cuando se cruzan dos coches de bebe o se juntan muchas personas, tal como se aprecia en la primera imagen que acompaño.
Antes de la riada de septiembre de 2012 se amplió esta acera con una plataforma de tierra y un tramo metálico en el centro del badén, tramo al que se le puso una barandilla también metálica, pero como consecuencia de esta avenida, todo desapareció quedando solo el pequeño tramo hecho con chapas, aunque ya sin la barandilla de protección. Hoy casi cinco años después todo sigue tal como quedó, pues parece que no ha sido suficiente el tiempo transcurrido para llevar a cabo su arreglo, cuando el gasto que supone es mínimo y mucho el beneficio que se obtiene en cuanto a comodidad y seguridad de los peatones. Y es que ya va siendo hora de que esta acera se amplié, pero no a base de tierra como antes se hizo, sino toda de hormigón, con el fin de que la obra perdure y no desaparezca con la primera riada, y para ello no hacen falta ni grandes proyectos, ni grandes inversiones, solo la voluntad de hacerlo.
Otro obstáculo que también tienen que salvar algunos de los residentes de los barrios que antes mencionaba para acudir al mercado, es la vía del tren, por un paso que no es oficial ya que se cerró en los años setenta, pero que se sigue utilizando por los peatones que transitan entre la calle Asilo de San Diego y Vereda de la Palma. Ya sé que con la Renfe hemos topado, pues no hay nada más que ver en qué situación se encuentra uno de los márgenes del paso a nivel de la Alameda de Cervantes, pero siendo tan habitual el cruce de la vía por esta zona, pasando los viandantes con carros de la compra e incluso con coches de bebe, se debería de acondicionar como paso peatonal, convirtiendo así la senda en un paso oficial, cómodo, seguro y con su correspondiente señalización acústica y luminosa.
Luego están las barreras arquitectónicas que impiden que personas con discapacidad puedan moverse con normalidad, siendo muchos los pasos de peatones donde todavía se mantiene el escalón del bordillo, algunos también en el entorno de estos centros de salud de Sutullena. Pero no solo pasa en los antiguos, también sucede en las aceras de nueva construcción, como es el caso de la remodelada avenida Rafael Maroto, donde no se ha rebajado el bordillo de la acera que cruza el vial que viene del centro comercial. Tampoco están en las debidas condiciones algunos de los pasos sobre elevados del eje de Lope Gisbert, que aún estando rasantes a la acera, su inadecuado pavimento y su nulo mantenimiento, hace que tanto los vehículos como los peatones sufran por el mal estado en que se encuentran, dificultando incluso su deterioro, el paso de ciertas sillas de ruedas.
Pero lo más sorprendente es que se hagan infraestructuras de renombre y no se tengan en cuenta las rampas para minusválidos en todas sus conexiones, que es lo que sucede con la pasarela y paseo Alcalde Miguel Navarro Molina, que se hicieron tres grandes rampas de subida desde la calle San Fernando y sin embargo carecen de ellas para acceder luego al centenario puente de piedra, cuando técnicamente sí que se podría haber hecho. Igual ocurre con las escalinatas que unen la plaza Virgen de la Amargura con la calle Puente de la Alberca, que su parte central permitían la construcción de una rampa de la que carecen. Lo mismo sucede con la nueva plaza del Jardín de los Condes de San Julián en su conexión con la Plaza de Calderón de la Barca, que inexplicablemente carece también de una rampa entre los escalones que salvan el desnivel existente, cuando es una obra reciente y hecha por un acreditado y conocido promotor, aunque quizá sea ahí donde esté la cuestión, porque de otra forma no se entiende que no se le haya exigido realizar una rampa para discapacitados, personas mayores o cochecitos de bebe en una zona tan céntrica y concurrida.
Pero no solo los obstáculos físicos como los escalones, veladores, farolas, jardineras o bolardos mal situados impiden la movilidad de las personas, sino que también el paso de los vehículos de emergencia puede verse afectado por obstrucciones como estas o el mal diseño de la propia obra. Porque a esta plaza jardín que citaba anteriormente, dan las fachadas de edificios de hasta 4 plantas, y ante una situación de emergencia por un incendio en un piso alto, donde se tuviese que intervenir desde el exterior o evacuar a personas por ventanas o balcones no hay forma de llegar con una autoescala de los bomberos. Igual pasa con el edificio Castroverde situado en el Ovalo, que a su plaza interior dan fachadas de hasta ocho alturas y tampoco hay forma de que pueda acceder un vehículo de las mismas características, sobre todo por las jardineras de hormigón existentes en la plaza del Ovalo. Lo mismo sucede con el gran edificio Torre Lorca de la calle Musso Valiente, donde dos de sus fachadas (una de ocho plantas), dan al huerto del Palacio de Guevara, impidiendo tres escalones, dos farolas y diversos bancos de hormigón que un camión escala pueda aproximarse al lugar.
Este es el caso del Residencial Plaza Nueva en Juan Carlos I o el Edificio Goya situado en la esquina de esta avenida con Eugenio Úbeda, donde bolardos, escalones, pérgolas y bancos impiden la entrada de vehículos de bomberos a su plaza central, edificio donde en 2012 murió una anciana de 90 años tras producirse un incendio en un 8º piso. Por desgracia cuando llegaron las asistencias ya no pudieron hacer nada por salvar la vida de esta mujer que vivía sola, pero si en vez de ser esta señora mayor, es una familia más joven donde la reacción de sus miembros para huir del fuego hubiese sido refugiarse en el balcón, tampoco las barreras arquitectónicas de la plaza hubiesen permitido el acceso de la autoescala de los bomberos para poderlos evacuar.
Lo mismo ocurre con algunas fachadas de los edificios que dan a las plazas de Curtidores y Liberación en el barrio de San Diego, algún edificio de la plaza de Colón, la plaza interior del edificio conocido por “La Tortada” en Juan Carlos I , la de Lázaro Albarracín, algunos de los edificios del Nuevo Ensanche junto a los institutos, los situados en la alameda de Cervantes junto al Centro de Desarrollo Local y algún bloque de La Isla, que en caso de un supuesto incendio donde se tuviese que intervenir en los pisos altos, el paso de un camión escala está imposibilitado por bolardos fijos, jardineras, barandillas y otros elementos. Incluso la plaza interior de la nueva Casa Cuartel de la Guardia Civil, por su tipo de construcción carece también de un acceso para los vehículos de emergencias de este tipo.
Lo más probable es que nunca se necesite la intervención de una autoescala en uno de estos lugares, pero lo mismo que cuando circulamos nos ponemos el cinturón de seguridad por si acaso, obligándonos a ello el código de circulación, o a la hora de edificar se tiene en cuenta que estamos en una zona sísmica, también cuando se construye un edificio o cuando se urbaniza una calle, tendría que estar contemplada la seguridad en cuanto al acceso de estos vehículos de bomberos. Creo que igual que se realizan simulacros para estar preparados ante cualquier eventualidad, también se deberían de inspeccionar por el Consorcio de Bomberos o por los Servicios de Protección Civil del municipio, todos estos lugares que puedan ser conflictivos a la hora de acceder a ellos con un camión autoescala, proponiendo las posibles modificaciones que se deberían de realizar o las pautas a seguir ante un supuesto siniestro en cualquiera de estos sitios. Así si algo ocurre, siempre será mejor estar preparados que lamentar después sus consecuencias.

