El Palero de Lorca: 225 años de historia y devoción en el Domingo de Resurrección
Se trata de una de las tradiciones más queridas por los lorquinos, que combina historia, fe y memoria colectiva.
Organizada por la Archicofradía de Jesús Resucitado, esta procesión pondrá el broche final a la Semana Santa lorquina con un recorrido por el casco histórico, en el que participarán representantes de todas las cofradías de la ciudad. La jornada estará marcada por el ambiente festivo propio de la Pascua, con la presencia de familias, visitantes y fieles que llenarán las calles.
Una imagen con historia de supervivencia
La talla del Resucitado, realizada por el imaginero barroco Roque López a finales del siglo XVIII, es una de las piezas más valiosas del patrimonio religioso de Lorca. Más allá de su valor artístico, la imagen está profundamente ligada a la historia reciente de la ciudad.
Su sobrenombre, El Palero, tiene su origen en un episodio clave durante la Guerra Civil española, cuando la imagen logró salvarse de la destrucción que afectó a gran parte del patrimonio religioso. Según la tradición, fue escondida entre chumberas —plantas conocidas popularmente como “palas”— en los barrios altos de la ciudad, lo que permitió su conservación. Este hecho la convirtió en símbolo de resistencia y continuidad para generaciones de lorquinos.

Además, el Resucitado ostenta el título honorífico de alcalde de Lorca, un reconocimiento que refleja la devoción popular y su relevancia dentro de la identidad local.
Un recorrido renovado para una fecha señalada
Con motivo del aniversario, la archicofradía ha introducido diversas novedades que aportan un aire renovado a la procesión sin perder su esencia tradicional. Entre ellas destaca la recuperación del paso por la calle Selgas, una vez finalizadas las obras en la zona, lo que permitirá ampliar el recorrido habitual.
El itinerario partirá desde la antigua colegiata de San Patricio y atravesará enclaves clave del centro histórico como las calles Selgas, San Francisco, Cruz de los Caídos y Corredera, antes de regresar a la plaza de España por la calle Álamo.
Uno de los momentos más esperados será, como cada año, el encuentro entre el Señor Resucitado y la Santísima Virgen de la Encarnación, previsto a las 11:30 horas en la plaza de España. Este acto simboliza la alegría de la resurrección y constituye uno de los instantes más emotivos de toda la Semana Santa.
Estrenos que refuerzan la tradición
El 225 aniversario también llega acompañado de estrenos que enriquecen el patrimonio de la archicofradía. Este año se presentan 36 nuevas túnicas para los costaleros de la Virgen, confeccionadas en algodón y decoradas con detalles en azul, además de anagramas bordados y cíngulos renovados.
Asimismo, los tronos que participan en el desfile han sido sometidos a trabajos de restauración en los talleres municipales, asegurando su conservación y esplendor para futuras generaciones.
Aleluyas y participación popular
Más allá de los elementos formales, la procesión mantiene vivas tradiciones profundamente arraigadas. Una de las más características es el lanzamiento de “aleluyas” desde los balcones, pequeñas estampas de colores que representan escenas o símbolos de la Resurrección. Este gesto, sencillo pero cargado de significado, añade un componente festivo y participativo al desfile.
De este modo, Lorca despide su Semana Santa con una celebración que no solo mira al pasado, sino que reafirma su continuidad en el presente, manteniendo viva una de sus señas de identidad más reconocibles.









