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BAJADA DEL PUENTE DE PIEDRA – Antonio Valero de Torres

En la década de los 40 de la pasada centuria, la rivalidad entre los jóvenes del Barrio y la Ciudad, era enconada, ya que los “rabaleros” de San Cristóbal recibían a pedradas a los “cagatintas” de la ciudad, por lo que amistades femeninas que hacían unos u otros, en los largos paseos de la Corredera, se interrumpían “manu militari” al llegar al Puente de Piedra, que une y divide nuestro pueblo.

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BAJADA DEL PUENTE DE PIEDRA.

En la década de los 40 de la pasada centuria, la rivalidad entre los jóvenes del Barrio y la Ciudad, era enconada, ya que los “rabaleros” de San Cristóbal recibían a pedradas a los “cagatintas” de la ciudad, por lo que amistades femeninas que hacían unos u otros, en los largos paseos de la Corredera, se interrumpían “manu militari” al llegar al Puente de Piedra, que une y divide nuestro pueblo. Incluso había desafíos de bandas a pedrada limpia en el lecho del rio. Pero esto ya es historia, casi arqueológica, ahora ya impera la cordura y civilización y creo que la apertura del Bar La Garita, con su exquisito marisco y demás suculentas tapas, tuvo parte de culpa en el borrón y cuenta nueva.

Vamos a recordar, en lo posible, la zona de la bajada del Puente: Por la derecha estaba la cantarería del Piola, que presumía de subir todas las mañanas a los Pilones; la casa de la familia de Cati Jódar; casa del buen Alcalde Jódar Tobal, con el que tuve el honor de ser teniente alcalde; había una bajada a las alfarerías; casa de Regino y Gumersindo Viñegla, ambos buenos amigos; la Sociedad de Socorros Mutuos, que como curiosidad diré que un año sortearon un nicho sepulcral. Esta sociedad que hacía una gran labor social y humanitaria, fue fundada por los señores Eulogio Periago, abogado y juez, cuya lápida dispuso estuviera en el suelo a la entrada de aquel cementerio, de forma que al entrar todos la pisaran; Pedro Periago, tejedor, Juan Dimas, carpintero, Teodoro , feroviario, Nicasio Aznar, comerciante en lanas, Tomás Casas, comerciante; Juan Hernández, alfarero y algún otro que no recordamos. Se reunían con anterioridad en un local de la calle Tello, donde pasaban el rato en tertulias y entretenidos en juegos de mesa. A continuación la familia Dimas, de la que Pedro , conocido por Pedro Carrete, por tener una mercería, fue también un buen futbolista. El estanco y la farmacia de Bustos. En esta zona había un antiguo poste gasolinera, que funcionaba con manivela.

Por la izquierda había dos cacharrerías, en la década de los cincuenta, una del Chimbas y otra de Rosa; al lado la casa de Paco Jódar Poveda. Muebles del maestro José María Moreno. Vivienda de don Pascual Dimas, director de las escuelas del Charco. Fotógrafo Caballero. Relojería Rafael, que siempre iba en bicicleta. Academia de contabilidad del Sr. Novo. Casa de Juan Mínguez, alcalde perpetuo del Barrio de San Cristóbal, funerario y fabricante de castañuelas de jinjolero, y la bella y antigua fuente de La Estrella. Y su espalda estaba el Bar Habichuela, ya que este era el plato estrella, que por cierto estaba exquisito.

En donde hoy está la Sociedad de Socorros Mutuos, había anteriormente una barbería de Pedro Collado, apodado el Porra Negra que tenía un odio visceral a los gitanos, que decían que en una reyerta lo habían dejado tuerto. Murió asesinado por la espalda, cuando estaba tomando el sol junto a la via del tren, por San Diego, por un gitano apodado el Calañé, al que al parecer había humillado en alguna ocasión. Pero todo lo de este personaje está teñido de leyendas y hazañas bastante inverosímiles. Cuando hacíamos el Semanario El Lorquino contactamos con su hijo también llamado Pedro Collado, que vivía en Madrid y se dedicaba a escribir cuentos infantiles, y no quiso hablar nada de las supuestas aventuras que le atribuían al popular Porra Negra, enemigo público de la raza calé. Yo he visto en el archivo del Juzgado la faca con la que lo asesinaron, porque lleva una etiqueta con el nombre y la referencia del pleito, y la cuchillada tuvo que ser bestial.

Sirvan estos recuerdos de honor y gloria a tantos buenos trabajadores y hombres de empresa como ha tenido y tiene este bendito barrio.

 

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