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Conoce a Juan y Emilio, los gemelos del sur

Dos artistas de la tierra que durante una década del 65 al 75 recorrieron medio Mundo compartiendo sus coplas y hasta hicieron cine en compañía de Concha Velasco. En la actualidad Juan sigue residiendo en su pueblo natal y Emilio en la cercana localidad de Lorca. Han sido homenajeados por su región como artistas genuinos y gozan del bien ganado respeto y cariño de su gente.

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Conoce a Juan y Emilio, los Gemelos del Sur.

Juan y Emilio Mateos Morales nacieron en Puerto Lumbreras en 1944; los dos el mismo día, pues para eso son hermanos gemelos. Una familia humilde sin ningún antecedente artístico que les apoyó todo lo posible en sus pretensiones. Comenzaron actuando en su pueblo en festivales parroquiales y en Murcia en diferentes programas de radio cara al público. Su extraordinario parecido físico y vocal llama pronto la atención y la pareja cae en gracia allá donde van. Lo suyo es la copla, aunque ornamentada con algunos toques modernos en aquella España de los 60 en la que no había paro porque nadie llevaba la cuenta del desempleo existente.

La formación musical de Los Mateos Morales, como tantos de sus contemporáneos, consistió básicamente en la escucha de programas radiofónicos de peticiones del oyente: “Para Purita de su novio que hace la mili en Ifni» o «Para María José de su tía Potota en el día de su cumpleaños” y nos endilgaban una copla o un bolero.

Tras cumplir con las consabidas e inevitables obligaciones militares deciden dedicarse profesionalmente a la música. Consiguen ser contratados por un sello madrileño recién fundado, publicando su primer disco: “Una Mentira Piadosa / Flequillo de Oro / Torero Surf / De Propina el Corazón” (Tempo, 1965). Y dan plenamente en el clavo. “Una mentira piadosa” se escucha por doquier y alcanza unas ventas nada desdeñables, convirtiendo a la pareja en la estrella principal del modesto sello. En los siguientes años volverían a grabar esta canción con diferentes arreglos y, a la postre, será el tema más representativo de toda su carrera. Enseguida echan a rodar “Los Mesones de Madrid / Este Amor / ¡Olé, Matador! / El Comino” (Tempo, 1965). En esos discos se podía ver una pegatina amarilla con el texto «Nuevo estilo español«, y algo de eso hay, pues aunque hacen la tonadilla de toda la vida, aportan una juventud y una alegría, renunciando de paso a la afectación de los viejos cancioneros del estilo. Eso y su característica voz al unísono les hacen aparecer como algo distinto dentro de un estilo bastante denostado en esos momentos. También ayudaban sus ternos siempre iguales y sus cuidados cortes de pelo a navaja.

Pronto van evolucionando hacia otros ritmos: la cumbia, la pachanga y la rumbano les son ajenas y ciertas reminiscencias del Raphael más cañí o del Manolo Escobar más mundano se transparentan en sus primeros EP. Van un paso por delante de Luis LucenaDe Raymond y otras voces del ramo en cuanto a una cierta renovación de la llamada canción española.

Tempo desaparece pronto, dejando huérfanos a un puñado de artistas de muy diversos géneros. Ellos ya se han hecho un nombre y no les es difícil fichar por la potente Vergara. Debutan en el sello catalán con todo un LP en el que cantan mayoritariamente canciones de los rancios maestros Hermanos García Segura. “Los Gemelos del Sur” (Vergara, 1967) es una obra ambiciosa de la que se extraen varios extended. Durante varios años Gregorio García Segura -Greg Segura- ejercerá no solo de compositor, sino que producirá, arreglará y dirigirá la orquesta en sus grabaciones.

Más conocidos en ambientes rurales que urbanos, Los Gemelos del Sur son auténticos ídolos en Murcia y Almería, aparecen con asiduidad en una televisión encandilada con aquel dúo de caras repetidas y mantienen una carrera humilde, pero fructífera.

Siguen facturando discos sin parar, destacando algún EP, como “Y Mañana Dios Dirá / Mano a Mano / Canto a tu Memoria / Tú y la Barca” (Vergara, 1968). Pronto aparecerá su segundo largo: “Los Gemelos del Sur” (Vergara, 1968).

Emprenden una colaboración con Manolo Alejandro, que compone para ellos varias canciones. “Igual que Yo / Mañana Temprano / A Mitad del Camino / Pero un Día” (Vergara, 1970) será uno de los frutos más apetecibles de esa colaboración con el compositor oficial de Raphael, que no se prodigaba en exceso con otros cantantes. Aprovechando, el tirón del dúo, Marfer, que se ha hecho con el viejo catálogo de Tempo, edita como novedades sus grabaciones, volviendo a destacar las ventas de “Una Mentira Piadosa” (Marfer, 1968).

Graban, entre otros, un EP con coplas de toda la vida encabezada por “La niña de fuego”. Supone casi la despedida del sello que mejor ha cuidado su carrera, pues a finales de ese mismo año cambian de etiqueta, grabando de nuevo su canción estrella y publicando “María de la O / Quién Puede Ser / Una Mentira Piadosa / No Me Enseñes a Olvidar” (Odeón, 1970). En pleno auge participan en la película “Susana” (1969) de Mariano Ozores, protagonizada por Concha Velasco. En ella no solo cantan un par de canciones, sino que también hacen papeles secundarios ataviados de marineros con camisetas de rayas.

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Pero los Gemelos del Sur han evolucionado bien poco y sus discos ya en los 70 venden cada vez menos, así que deciden españolear. Eso de españolearconsistía esencialmente en exportar al extranjero el tipismo de faralaes y pandereta, ligeramente modernizado. Actúan en Europa en un momento en que los emigrantes españoles constituían una mano de obra que reclamaba también su distracción. Hacen televisión por medio continente y durante 1972 realizan una gira por Centroamérica, saltando incluso a algunos países asiáticos, Japón incluido.

Regresan a España para entrar en la muy casposa Belter, donde editan algún single esporádico. El más conocido de esta última época es «Pensamiento” (Belter, 1975). Las casetes con sus viejas grabaciones se encuentran en las series económicas de diferentes marcas y en las gasolineras, pero a nadie parece importar demasiado sus nuevos discos.

En 1976, cambian de nombre y hasta cierto punto de estilo. Pasan a llamarse Juan y Emilio, grabando temas que escriben para ellos Danny DanielJosé María Purón, etc. Sin embargo, esta segunda fase no reverdece viejos laureles y, aunque ellos siguen pisando escenarios, su estrella va apagándose poco a poco.