El alcalde de Lorca, Fulgencio Gil, ha asistido en la mañana, de este viernes, al homenaje a Pedro Martínez Segura, operario de Aguas de Lorca fallecido el pasado mes de septiembre en un trágico accidente mientras desarrollaba su trabajo diario en las inmediaciones de la Plaza del Negrito, en lo que ha sido un momento de reconocimiento cargado de sentimiento y significado y en el que no podían faltar sus compañeros, familiares y amigos.
El enclave ha sido reconocido con un hito en su honor, diseñado por los estudiantes de 1º y 2º de bachillerato de Artes Plásticas del Instituto Ibáñez Martín, como parte de su programación académica en las asignaturas de Diseño y Modelado; jóvenes que se han sumado a la materialización del acto.
“Pedro Martínez, también conocido como ‘Pedro, el Bueno’, no era sólo un gran profesional comprometido. Era, ante todo, una buena persona. Una persona excepcional cuya humanidad se demostraba cada día. Su legado no es sólo el trabajo bien hecho, sino el ejemplo de dignidad y bondad que dejó en todos aquellos que le conocieron”, ha trasladado Fulgencio Gil.
“Este bolardo no es un simple elemento urbano, sino un testimonio permanente hacia Pedro. Mi sincero agradecimiento al Instituto Ibáñez Martín y a estos jóvenes artistas por haber transformado el dolor en belleza, por haber creado un monumento vivo a la memoria de Pedro, una persona muy querida en nuestra empresa y en nuestro corazón”.
Concretamente, el diseño de la pieza se estructura en dos elementos diferenciados: un protector, en materiales duraderos, que representa el esfuerzo, la dedicación y el compromiso de Pedro, así como el cariño de su familia, compañeros y todas aquellas personas que compartieron su vida; y una hoja que de forma metafórica evoca el agua como símbolo de vida, renovación y continuidad, reflejando el ciclo constante de la naturaleza y la huella imperecedera que dejan las personas importantes en una comunidad.
En definitiva, una obra que trasciende lo meramente funcional para convertirse en un símbolo perdurable de reconocimiento; y que demuestra cómo la educación artística puede servir como vehículo para honrar el recuerdo, fomentar valores comunitarios y transformar el dolor en un legado visual que perdurará en el tiempo.
“Esta aportación constituye un ejemplo paradigmático de cómo el aprendizaje artístico puede trascender el aula y ponerse al servicio de la sociedad, transformando lo que parece una mera pieza urbana en un signo conmemorativo cargado de significado y memoria”, ha apuntado Ana Barranco, directora del centro.
El acto ha finalizado con las palabras de la familia de Pedro, quienes han agradecido emocionadamente al Instituto, al Ayuntamiento y a Aguas de Lorca por haber transformado el dolor en un legado de memoria y belleza.










