LOS TESTIMONIOS MATERIALES DE LA ORDEN DE LA MERCED Y SU EVOLUCION
Durante el siglo XIII, Lorca sufre fuertes cambios políticos y conflictos bélicos, consecuencia del proceso de conquista castellana, es un periodo histórico caracterizado, por la inestabilidad que se traduce en inseguridad tanto en el ámbito urbano como rural; dotando a la ciudadela del único reducto seguro para la población.
En este sentido, cabe presentar las características de la orden de la Merced y de los acontecimientos históricos que le llevaron a instalarse, en Lorca. La Orden de la Merced, nacida del espíritu caballeresco y religioso de los siglos XII y XIII, fue una institución genuínamente española dedicada a la redención de cautivos. Tenía como finalidad visitar y librar a los cristianos que estaban en cautividad y en poder de sarracenos o de otros enemigos de la fe de la Iglesia.
Ya sin bienes propios, deciden establecer una orden religiosa, cuyos frailes se dedicaron a conseguir los medios económicos necesarios para retornar a su tierra a quienes vivían en el exilio, en condiciones infrahumanas.
En los años que van de 1218 hasta 1317, los mercedarios, en su doble condición de religiosos y de caballeros militares, desarrollaron intensamente una gran obra para desarraigar uno de los problemas sociales más acuciantes de aquella época, y la llevaron a cabo con todas sus consecuencias de orden individual y social.
Desde sus comienzos, la orden de los mercedarios estuvo vinculada a las ciudades conquistadas, desarrollando el espíritu de las cruzadas en nuestro propio territorio, existiendo numerosos testimonios arqueológicos y documentales, en otras muchas ciudades españolas. El proceso fue muy semejante en los distintos territorios, donde las antiguas mezquitas convertidas en iglesias pasaban a ser custodiadas, por este tipo de ordenes religiosas.
Según el padre Morote, el primer emplazamiento de los frailes de la Merced fue en lo alto del castillo, es decir, intramuros de la ciudad; y da a entender que su iglesia fue con toda probabilidad, la de la ermita de San Clemente, ya que en su techumbre aparecía pintada desde antiguo una Virgen de las Mercedes.
De igual manera, Cánovas Cobeño en su Historia de Lorca, cita a la Orden de los Mercedarios, vinculados a la ciudad desde la conquista, relacionados con la consagración a Santa Maria, de la Mezquita Mayor de los moros de Lorca, que fue transformada en iglesia.
ÉPOCA RENACENTISTA S. XVI
Para la comarca de Lorca, la reconquista de Granada en 1492, supuso el fin de las hostilidades con el reino vecino, el horizonte de conflicto había ido condicionando al municipio, a la Iglesia, al artesanado y al pueblo que durante casi dos siglos había estado concentrando sus esfuerzos, para subsistir a los enfrentamientos bélicos y la recesión económica.
La costumbre de poseer capillas de enterramiento y altares extendió el interés por las obras de arte escultura y pintura y contribuyó también a al esplendor de la construcción.
La fachada del ANTIGUO CONVENTO DE LA MERCED, conserva en la actualidad una portada de sillería de estilo renacentista que presenta los elementos básicos originales: PUERTA, PILASTRAS, HORNACINA Y ESCUDOS. Los tres escudos que se distribuyen de izquierda a derecha, en el dintel de la portada, corresponden respectivamente, al Concejo de Lorca, a la Orden Mercedaria y la familia García de Alcaraz (que ostentó el patronato de la capilla mayor). ESCUDO DEL CONCEJO DE LORCA: Reproducido en numerosos edificios emblemáticos de Lorca, representa la torre que el Rey Alfonso X el Sabio construyó en el castillo, ostentando la imagen del monarca en la parte superior, acompañado en la mano derecha de una espada y en la otra de una llave. ESCUDO DE LOS MERCEDARIOS: Comprende dos piezas heráldicas y la corona real. ESCUDO DE LA FAMILIA GARCÍA: Un escudo de armas que representa un campo rojo y en el un castillo de oro sobre ondas de mar, en la puerta del castillo un hombre armado con una maza en la mano derecha y en la izquierda una rodela.
Las familias principales y más pudientes, costeaban gran parte de las obras constructivas, en el caso de la nueva iglesia de la Merced, sería la familia de García de Alcaráz, la benefactora de la obra, como bien queda patentado en el blasón que reproduce la portada renacentista que hoy todavía se conserva.
EDAD MODERNA (SIGLOS XVII–XVIII)
En 1645, Lorca consiguió la independencia de Murcia y pasó a constituir un corregimiento propio, logrando durante la edad moderna a duplicar la producción agrícola y la población, produciéndose un resurgimiento económico que también se ve reflejado en el afán constructivo, en los distintos ámbitos urbanos de la ciudad.
Las obras del claustro del s. XVII se iniciaron en 1633 por Melchor Vallés y en 1637 se hizo un nuevo contrato con Melchor Garzón. Se estructuraba según los documentos, en cuatro pisos con siete columnas en cada uno de sus lados. Las columnas de mármol blanco procedían de Macaél y las hicieron los Tijera, canteros que también hicieron las del Ayuntamiento y las de la Casa de Guevara.
Camarín de la Virgen de la Soledad
Claustro actualmente conservado del s. XVIII
El claustro de la Merced se concluyó en 1729, según la fecha que todavía consta en la galería superior de arcadas.
ÉPOCA CONTEMPORÁNEA (SIGLOS XIX-XX)
Estos siglos suponen la ruina y el abandono total de las construcciones mercedarias. Diversos acontecimientos históricos y las necesidades socioeconómicas de la época, dan lugar a transformaciones que originan la desmembración de parte de las propiedades eclesiásticas y consecuentemente, de sus templos, obras de arte, edificios vinculados, etc.
El siglo XIX, en Lorca, se inicia con un acontecimiento que parece preludiar, el proceso de ruina que posteriormente se sucede: la riada de 1802, y las inundaciones que provocaron la rotura del pantano de Puentes. En diversas crónicas se hace referencia al Convento de la Merced, llegando “el agua a la altura de 14 palmos sobre el pavimento de la iglesia y patios claustrales”.
En el movimiento insurreccional de 1820; fueron robadas las joyas y alhajas de la Virgen de la Soledad y saqueada su iglesia.
La necesidad de contener la deuda pública y de incrementar los recursos para hacer frente al conflicto carlista lleva a los Gobiernos progresistas a decretar la desamortización eclesial y más tarde la civil. El ministro Mendizábal en 1838 pone en marcha la desamortización del clero regular y Espartero en 1841, la extiende al clero secular.
El convento de la Merced, parcialmente derruido en 1848, después fue cuartel (MULA, 1999:140), y más tarde posada, que es como actualmente se le conocía.
SIGLO XXI
Entre el año 2000 y 2001, el Excmo. Ayuntamiento de Lorca ha tenido a bien rehabilitar, con la intención de recuperar para la memoria de la ciudad, los escasos restos que han perdurado del complejo religioso de la Merced que forman parte del Conjunto Histórico Artístico de Lorca; adaptando distintos espacios y restaurando estructuras de la antigua iglesia y convento, e integrándolos en un nuevo proyecto constructivo que actualmente alberga la Gerencia Municipal de Urbanismo y el Centro de Interpretación “Lorca Taller del Tiempo”.

