Dicen los que la conocieron que era una mujer «austera en sus costumbres, amorosa en su trato, constante en sus quehaceres, y animosa en las dificultades». Es la única mujer que figura en la lápida de lorquinos ilustres del Ayuntamiento. Dejó huella en la ciudad y pocos desconocen de su existencia. Su nombre y su título nobiliario van ligados a uno de los monumentos más importantes del municipio, el Palacio de Guevara. Así era y se recuerda a la Ilustrísima Señora Baronesa de Petrés y Mallard, Concha Sandoval.
Otras dos mujeres, Eulalia Martínez y Maruja Sastre, dedican un capítulo en su libro Gente de Lorca a la que las autoras denominan «amiga de Lorca, su pueblo; su ciudad adoptiva y que la adoptó en total comunión de quehaceres y de afectos».

Concepción Sandoval y Moreno, nacida el 10-XI-1893, fallecida en 1988. Baronesa de Petrés y de Mayals, última poseedora de la Casa Guevara de Lorca. Casó en 1942 con Juan Martínez de Miguel y Flores, nacido en 1894, fallecido en 1980. S/s. Con ella se extingue esta familia.



Su vida transcurre entre Madrid, donde pasa el otoño y el invierno, y la finca Rumeria en Albacete. «De la finca le vienen a Concha los más bellos recuerdos de su adolescencia. Hay campo de tenis, caballos y caminos sombreados por los que galopar mientras espera la llegada de los amigos para la partida de tenis. Concha, pequeña de estatura, gorda, redondita, es la niña terrible que no se deja abatir», afirman Martínez y Sastre.
A medida que va creciendo su presencia en la vida social madrileña es más constante. Pero no todo son alegrías y facilidades en el trayecto vital de esta peculiar mujer. En el año 1915 muere su padre. «Una pérdida definitiva para la familia. La gran fortuna que ya venía en declive, acaba por derrumbarse, arrastrando en su caída el título de Santa Clara».
También su hermana mayor, Maria Antonia, muere ciega en Barcelona. Otra muerte le sobreviene, la de su hermano Alfonso al caer de un tranvía. Será en Lorca donde Concha encuentra consuelo junto a su abuela materna en el Palacio de Guevara que ha conseguido reformar tras haberlo heredado en lamentable estado de abandono. «La vida vuelve a ser cálida para Concha cuando la abuela les acoge en el Palacio. Nuevos amigos en las costumbres de antaño; un club de tenis donde ejercitarse cada día, y un caballo para recorrer las calles de la ciudad mientras la gente se detiene a verla pasar».

La guerra civil
En su camino se cruza Juan Martínez de Miguel, y también la Guerra Civil, que truncó su matrimonio. En 1936 los milicianos de la Casa del Pueblo entran en el palacio y obligan a la familia Sandoval a salir del edificio. Con poco equipaje se trasladan a una casa deshabitada en la calle Selgas, propiedad de una familia amiga. Del lujo pasan a la austeridad y así se mantendrán hasta que en el año 1939, acabada la Guerra Civil, se les devuelve el Palacio.
En el año 1943 Concha Sandoval contrae matrimonio con Juan Martínez de Miguel. La ceremonia se celebra en el interior del Palacio.
Durante décadas fue una figura muy querida y respetada por los lorquinos. Desempeñó responsabilidades públicas como concejal del Ayuntamiento entre 1964 y 1971 y participó activamente en numerosas iniciativas benéficas y culturales. También presidió la Junta Local de la Asociación Española Contra el Cáncer y mantuvo una estrecha vinculación con las tradiciones religiosas de la ciudad.

Pero si por algo destacó especialmente fue por su empeño en preservar dos de las grandes señas de identidad de Lorca: el bordado en seda y el folclore popular. Gracias a su impulso se promovieron talleres de formación que evitaron la desaparición de técnicas artesanales centenarias, permitiendo que nuevas generaciones de bordadoras continuaran desarrollando un arte que hoy constituye uno de los mayores patrimonios culturales de la ciudad. Asimismo, apoyó decisivamente la creación y consolidación de Coros y Danzas de Lorca, contribuyendo a recuperar costumbres, músicas y tradiciones que corrían el riesgo de perderse y también fue apasionada del deporte como el tenis, siendo madrina del torneo de tenis CONCHA SANDOVAL de Lorca que llevó su nombre.

- Origen: Comenzó a celebrarse a principios de los años 70 en honor a la célebre aristócrata, quien fue una pionera en la práctica del tenis y miembro del primer club de la ciudad.
- Relevancia: En sus años de mayor esplendor llegó a tener repercusión a nivel nacional, atrayendo a destacados tenistas de la época.
- Sede histórica: Se disputaba en las emblemáticas pistas del antiguo Club de Tenis La Quinta, situado en la zona de San José (instalaciones que actualmente se encuentran en ruinas).


- Legado: Aunque el torneo original dejó de celebrarse, el consistorio municipal ha planteado proyectos para recuperar este evento histórico y revitalizar el tenis local.
PALACIO GUEVARA UNA JOYA DEL BARROCO EN LORCA

El Palacio de Guevara de Lorca ha sido calificado como la muestra más sobresaliente del barroco civil en el Levante español. Es otra de las joyas que encierra esta ciudad. Esta casa noble, ubicada en uno de los ensanches de la Lorca del siglo XVIII, comenzó a ser edificada en 1690, quedando finalizada en 1705.

Su amor por Lorca quedó reflejado en el gesto que la convertiría en una figura histórica: la donación en 1979 del Palacio de Guevara y de buena parte de su valioso contenido al municipio. Gracias a aquella decisión, la conocida Casa de las Columnas pudo conservarse para las generaciones futuras y convertirse en uno de los monumentos civiles barrocos más importantes de la Región de Murcia. El edificio, habitado por la familia durante más de tres siglos, es hoy uno de los principales atractivos patrimoniales de la ciudad.
La reciente musealización del Palacio de Guevara ha permitido reivindicar nuevamente su figura. Desde 2024, un retrato suyo preside la Sala Harmsen del edificio, recordando a visitantes y lorquinos que buena parte de lo que hoy puede admirarse en este monumento fue posible gracias a la visión y generosidad de su última propietaria.
Los reconocimientos no tardaron en llegar. Fue nombrada Hija Adoptiva de Lorca, recibió la Medalla de Oro de la Ciudad y la Orden del Mérito Civil. Durante años fue además la única mujer cuyo nombre figuraba entre los Lorquinos Ilustres recordados por el Ayuntamiento. Su legado continúa vivo en la Plaza de Concha Sandoval, junto al Palacio de Guevara, y en el recuerdo de quienes reconocen su decisiva aportación a la conservación del patrimonio local.
Concha Sandoval falleció en 1988, pero su legado sigue presente en cada bordado de seda, en cada actuación de folclore tradicional y en cada visita al Palacio de Guevara. Más que una aristócrata, fue una auténtica mecenas de la cultura lorquina y una de las mujeres que más contribuyó a preservar la identidad histórica de la ciudad.
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