El Ayuntamiento de Lorca supervisa las obras de ampliación del consultorio de Purias que posibilitarán que los vecinos recuperen su atención sanitaria
El Ayuntamiento de Lorca supervisa las obras de ampliación del consultorio de Purias que posibilitarán que los vecinos recuperen su atención sanitaria.
El concejal de Sanidad y Consumo del Ayuntamiento de Lorca, José Ángel Ponce, ha supervisado las obras de adecuación del consultorio médico de la pedanía lorquina de Purias que, tras el visto bueno por parte de la Consejería de Salud, comenzaron el pasado lunes y supondrán una inversión municipal de 21.080,24 euros, siendo el plazo de ejecución de tres semanas.
Ponce ha explicado que “debido al estado de alarma decretado por la situación de crisis sanitaria, el Consultorio de Atención Primaria de Purias tuvo que dejar de prestar servicio el pasado 20 de marzo, por decisión de la Consejería de Salud, para concentrar al personal sanitario en los centros de salud de cabecera”.
El edil ha detallado que “para llevar a cabo la reapertura de este consultorio, era necesario que la Consejería de Salud de la Región de Murcia indicara, de manera concreta y pormenorizada, las obras de adecuación necesarias para su reapertura con tal de garantizar la seguridad tanto del personal como de los usuarios del centro”. De esa manera, a primeros del mes de junio, la gerencia del área III de salud indicó al Ayuntamiento de Lorca la necesidad de llevar a cabo actuaciones concretas en este consultorio. Tras explorar varios planteamientos, supervisados todos ellos por los responsables de la consejería de Salud, éstos dieron el visto bueno para el inicio de estas obras.
Ponce Díaz ha indicado que “en concreto, las mejoras que se están realizando consisten en el cerramiento del porche exterior así como la reestructuración del interior del centro, lo que permitirá ampliar la sala de espera, las puertas de acceso y la salida del consultorio; en total una ampliación de unos 25 metros cuadrados que permitirá evitar los cruces entre los usuarios y el personal sanitario, la diferenciación del almacén de residuos y limpieza y la zona limpia de almacenaje y la habilitación de una consulta para aislar a pacientes con sintomatología similar a la producida por el virus Covid-19”.
El concejal de Sanidad ha anunciado que “además, gracias a estos trabajos también será posible reanudar, de manera programada, el servicio de Pediatría que permanece suspendido en la actualidad”.
José Ángel Ponce ha puesto de manifiesto que “desde el Ayuntamiento de Lorca vamos a seguir instando a la Comunidad Autónoma, de quien dependen las competencias en materia sanitaria, a que se vayan indicando y realizando las obras de adecuación necesarias para reabrir, a la mayor brevedad posible, el resto de consultorios que permanecen cerrados en nuestro municipio”.
El edil ha recordado que “desde que la Consejería de Salud autorizara la reapertura de los consultorios médicos tras su cierre, el Ayuntamiento de Lorca ha invertido un total de 41.180 euros de las arcas municipales para asumir todas las actuaciones indicadas por la Consejería de Salud y que, en concreto, en esa primeras fase, iban dirigidas expresamente a la adecuación de los consultorios de Tercia, La Hoya, Morata y Purias”.
Ponce ha especificado que “a día de hoy, y tras el inicio de pandemia, en el municipio de Lorca prestan servicio, de manera programada, 14 de los 23 consultorios médicos repartidos por las pedanías. En la actualidad, un total de 9 consultorios permanecen cerrados por decisión de la Comunidad Autónoma. De esos 9, el consultorio de Campillo permanece como sede del centro para la realización de pruebas COVID-19 y, el resto (Puente La Pía, Marchena, Aguaderas, Campo López, La Escucha, La Campana y El Consejero), podrán recuperar su actividad sanitaria, de manera programada, cuando la Consejería de Salud autorice su reapertura y siempre en función de la disponibilidad del personal necesario y de la evolución de la situación epidemiológica”.








La curiosidad que se le viene encima a Diego, le lleva a acercarse a las obras y mientras se aproxima va sintiendo más nítidos los acompasados martillazos que dan los picapedreros sobre sus punteros para retirar la roca caliza que configura el terreno y así poder aplanarlo. Mientras camina paralelo a la acequia de Alcalá, ve como a unos metros delante de él, aparece una muchacha toda blanquecina que se dirige de prisa a la acequia, sentándose sobre el quijero se quita las alpargatas y mete las piernas en el agua. Luego se moja a “jarpás” la cara y después levantándose la rizada melena pelirroja se humedece la nuca. Cuando el pastor se acerca para preguntarle porque iba de esa guisa albina, advierte que se trata de María, la guapa hija del molinero. Como aún está embadurnada de polvo blanco, Diego le pregunta: “¿María, cómo te has puesto tan colmada de harina?”. A lo que la joven con vehemencia le contesta, “mira zagalico, cuando tan de repente ha sonado el «crujio», se me ha “escapao” el ceazo de las manos cayendo al suelo y poniéndome de esta guisa que pica”. Diego aguantando la risa se despide y se dirige a escrutar en el tajo, donde aprecia entre el ambiente polvoriento, como los obreros trabajan junto a un recio muro de tierra que ha aparecido detrás de las paredes del molino y como algunos peones subidos sobre el muro, están desmontando las piedras que pavimentan la calle por donde tantas veces ha caminado para volver a su casa. Antes de que pueda aproximarse más a la obra, el encargado le da un grito para que se aleje y así lo hace, siguiendo las huellas de las rodadas de un cargado carro lleno de piedras y tierra.


Unas normas que, recuerda el concejal, contemplan asimismo que, en caso de inejecución injustificada de las obras ordenadas, se procederá a su realización subsidiaria por la Administración Pública competente girando el importe al propietario incumplidor.
















