QUERER ES PODER por Antonio de Cayetano
QUERER ES PODER por Antonio de Cayetano
Sin darnos cuenta ya estamos en diciembre, el mes en que se efectúan las compras de navidad y reyes, el periodo más comercial del año, el mes en el que más festivos abre el comercio. El mismo mes que en el pasado año, la ministra Fátima Báñez anunció que iba a impulsar un pacto nacional para que la jornada laboral terminase a las seis de la tarde, favoreciendo de esta forma la conciliación familiar. Cuando en ese mismo mes en nuestra región, el comercio minorista dejaba de abrir 12 festivos al año para pasar a 16 en 2.017. Algo que choca totalmente con las pretensiones de la ministra de Empleo y Seguridad Social, siendo cada vez más los comercios que alargan su jornada hasta las diez de la noche o que abren en domingo.
Creo que hay que rectificar y no seguir prolongando la jornada comercial, pues detrás de un mostrador hay gente que tiene familia y no se debería de bajar la persiana cuando los niños llevan ya una hora durmiendo. Si en otros países europeos como Alemania, no se abre un solo domingo y a las 20,00 horas están todo el comercio cerrado, no entiendo porque aquí tengamos que ser diferentes, ampliando más y más los horarios comerciales. Como tampoco entiendo que mientras en Baleares se han reducido este año los festivos aperturables, pasando de 16 a 10, que son los que tienen la mayoría de las comunidades, y los que había en nuestra región hasta 2.012, aquí en Murcia se halla hecho todo lo contrario, convirtiéndonos en la comunidad autónoma que más festivos abre al año, a excepción de la comunidad de Madrid, donde desde julio de 2.012, tienen los comercios total libertad para fijar sus horarios y días de apertura.
Claro que en el lado opuesto está el País Vasco, que autorizando ocho festivos al año, los mínimos que exige la legislación nacional, ningún comercio o centro comercial se ha acogido a la facultad de poder abrir, no teniendo tampoco la intención de hacerlo. Cosa en la que están de acuerdo todos los sindicatos, que están vigilantes para que no se decida lo contrario y amenazando con movilizarse si ello se llevase a cabo. Tampoco los consumidores que son los grandes beneficiados en la ampliación de los horarios, demandan que esto ocurra, pues están acostumbrados al horario que siempre han tenido. Y es que se puede prescindir de la apertura en domingo, al haber tiempo suficiente entre lunes y sábado para efectuar las compras. Si que en un día festivo puede haber más tiempo para dedicarse a ello, pero es cuestión de hábitos. Pienso que abrir más días lo único que hace es distribuir las compras en mayor número las jornadas, cambiando cualquier otro día de la semana por el domingo, aparte de desplazar el consumo a las grandes cadenas comerciales que son los que acaparan las ventas en los días festivos, ya que el comercio tradicional ni tiene la suficiente capacidad como para abrir los siete días de la semana, ni tampoco le es muy rentable abrir un festivo.
Al final en Murcia, por una enmienda del grupo Ciudadanos, han sido 14 los festivos aperturables en este año que termina, elevándose a 15 para el próximo y a 16 en el siguiente. Decisión que ha disgustado al consejero de la cosa, que argumentaba que más festivos abiertos contribuiría a la mayor creación de empleo. El mismo razonamiento que hizo la Comunidad de Madrid cuando liberó al sector en 2.012. Sin embargo según declaraciones del vicepresidente de la Confederación Española de Comercio, ello ha llevado al cierre de 2.000 establecimientos minoristas en Madrid y a la pérdida de 15.000 empleos. Igualmente, al ser ya todos los días aperturables, el convenio de los grandes almacenes ya no distingue entre trabajar en festivo o no, eliminando el plus que cobraban los empleados por trabajar en un día de fiesta. Por lo que como apuntaba antes, todo son beneficios para las grandes firmas, saliendo el pequeño comercio perjudicado con estas medidas, razón por la que 68 asociaciones de comerciantes madrileñas y sindicatos han pedido reducir los horarios y días en que pueden abrir los comercios.
Estoy con la propuesta de la señora ministra, de que hay que terminar antes la jornada laboral, incluso reducirla a 35 horas, pues más horas de trabajo no significa más productividad, sino al contrario, pues está demostrado que los países que mejor funcionan son los que trabajan menos horas. Lo mismo sucede con la jornada continua, que también hay estudios de que se rinde más, ya que en una jornada partida, se baja la productividad después de comer hasta en un 30%, por lo que habría que ir implantando este tipo de horarios. Así cualquier trabajador que comenzase su jornada laboral a las ocho de la mañana, a las tres ya llevaría sus siete horas de curro, sumando las 35 de lunes a viernes, y teniendo ya la tarde libre para estar con su familia u ocuparse de sus cosas personales, entre ellas las de ir de compras. Por lo que también un comercio ya no tendría que prolongar tantas horas su cierre, pues si otros acaban antes, antes terminarían también su jornada los comerciantes, pudiendo hacerlo a las 20,00 horas, tal como se hace en otros pises.
Cosa que se hacía en Lorca no hace tantos años, abriendo a las nueve de la mañana, no perdiendo tanto tiempo a la hora de comer, ya que a las cuatro se volvía a subir la persiana y cerrando a las siete y media de la tarde, echando al final casi las mismas horas, pero habiendo más tiempo para todo.
Sí que hay otras profesiones que lo tiene peor que el comerciante o sus empleados, teniendo que trabajar noches y festivos, pero mayoritariamente es por turnos rotatorios, teniendo luego su merecido descanso. No siendo este el caso del comercio tradicional, el del centro de la ciudad, el que está pasando en estos momentos por una situación difícil, tal como apuntaba en otro reciente artículo del pasado 27 de septiembre. Pero lo sorprendente es, que por parte del presidente de la Cámara de Comercio lorquina, se afirme que se espera una navidad récord de ventas en la ciudad, asegurando que será la mejor de los últimos años. Podría valer este “deseo” si con ello se consiguieran animar las ventas en la población, pero no basta con desearlo, como tampoco con la campaña de “Querrás comprar en Lorca”, porque querer sí que se puede querer, pero no se lo ponemos nada fácil al cliente. Quizá abría que salir más de los despachos y preguntar la opinión de la calle, la del sufrido ciudadano por un lado y la del resignado comerciante por el otro, descubriendo entonces las verdaderas razones por las que el comerciante pierde clientes y el ciudadano prefiere otros puntos donde efectuar sus compras, emplazamientos que aparte de ofrecer todas las comodidades que el centro de Lorca carece, abrirán seis festivos durante este mes, mermando sensiblemente las ventas del comercio tradicional.
Como he dicho en más de una ocasión, hay que facilitarle al comprador que venga a Lorca, al centro de la ciudad, beneficiando no solo al comercio, sino también la hostelería y otros sectores de ocio. Y para ello no basta con un concurso de escaparates navideños, que está bien, o pregonar una y otra vez las bondades de nuestros comercios, haciéndose la foto de rigor y demás pamplinas. Lo que hace falta es ponérselo cómodo al cliente para que venga aquí y no compre en otro sitio, facilitándole lo que se le ofrece en otros lugares, como son buenos accesos y buenos aparcamientos completamente gratuitos. Quizá que algunos de los obstáculos que en la actualidad hay para acceder al centro desaparezcan próximamente, pero el problema del aparcamiento “gratuito” seguirá estando. Si que en otras ciudades pagamos por aparcar, pero ya vamos mentalizados a ello, cosa que aquí no ha calado todavía. Como tampoco ha calado en nuestros dirigentes ubicar aparcamientos disuasorios por diferentes partes de la ciudad, sino todo lo contrario, sitio que hay libre, sitio que se utiliza para la ORA, haciéndolo en lugares tan distantes como el campus universitario. Pero claro, la cuestión es procurar que los aparcamientos públicos sean rentables para sus promotores, aunque eso vaya en contra de los intereses de los ciudadanos.
Y eso es lo que debe de estar pasando con las propuestas que se han hecho desde aquí en varias ocasiones, propuestas encaminadas a que los solares de diferentes zonas de la población sean utilizados provisionalmente como aparcamientos, con los beneficios que ello supondría para la actividad comercial y hostelera de la ciudad. Pero no, ni tan siquiera se han cumplido las promesas que el anterior alcalde hiciera en las reuniones previas al comienzo de las obras de Juan Carlos I, en las que se afirmó que se iban a facilitar aparcamientos en los solares cercanos a la arteria principal de Lorca, incluido el del antiguo centro de salud de Ramón y Cajal. Habiéndose solo habilitado el antiguo solar de la lonja municipal en avenida de Santa Clara, y continuando cerrado el solar público del desaparecido centro de salud más otros contiguos a este, los tres de Juan Carlos I, el de Musso Valiente y otro en Lope Gisbert, esquina con San Vicente. Solares que junto a varios más del casco histórico o los situados en las diversas alamedas, le vendrían muy bien al comercio del centro de la población.
Creo que todavía se está a tiempo de hacer algo por la ciudad y por su comercio durante este mes de diciembre. Porque querer es poder, incluso dejar sin efecto la ORA igual que se hace en agosto, favoreciendo así de alguna manera que la ciudad sea estas navidades un polo de atracción para propios y foráneos, recuperando al cliente que se ha ido. Haciendo una gran campaña donde se den a conocer estas y otras medidas, implicándose en ello el AyuntaMIENTO, la Cámara de Comercio y la Asociación de Comerciantes, que serian los más interesados en promover iniciativas que traigan compradores al centro de la ciudad. Desconozco la caja que los aparcamientos públicos de la ciudad puedan hacer en un día cualquiera, como también si ese coste lo podían asumir las tres entidades que he citado anteriormente, o podría ser objeto de alguna subvención de la Dirección General de Comercio del gobierno regional. Pero lo que sí que está claro es que hay que hacer algo para que el comercio de Lorca no continúe agonízando.
Creo que una campaña de VEN A LORCA APARCAR ES GRATIS… seria un acierto para atraer clientes al centro de la población, una campaña que tendría que tener su vigencia en este mes, aprovechando el tirón de las compras de navidad y reyes.
He titulado el articulo con el dicho de “Querer es poder” porque es viable lo que se propone, bien con los solares, subvencionando los aparcamientos durante estas fechas o con ambas cosas a la vez. Lo de los solares se puede alcanzar si hay voluntad de hacerlo, si se pone empeño y perseverancia, pues son muchos los solares que se pueden utilizar para este fin en nuestra ciudad. Solares que están incumpliendo sistemáticamente las ordenanzas municipales sobre su limpieza y mantenimiento, cuando si se negociase con los propietarios, bonificándole si es preciso, un porcentaje del pago del IBI y limpiándoselos concienzudamente para habilitarlos como aparcamiento, todos le sacaríamos provecho y todos saldríamos ganando.
Basta ya de que todas las decisiones beneficien a los grandes, creo que tras un periodo tan largo de obras, con el consiguiente deterioro del sector comercial, le debe de tocar ya el premio al “pequeño” comercio. Es cosa de tomar la decisión de hacerlo, de favorecer este viaje a Lorca, a su comercio y a sus ciudadanos, aunque ello implique mermar la caja de los aparcamientos de pago.
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Hasta el lugar del incendio se han desplazado inmediatamente bomberos del CEIS, Guardia Civil, P. Local de Lorca y una Unidad Móvil de Emergencia para atender a una persona con síntomas de intoxicación por inhalación de humo.










Sin lugar a dudas fue un hombre generoso con su tierra y con los suyos, siendo prueba de ello la residencia de pensionistas que lleva su nombre y que se construyó gracias a su empeño y a su importante donación. Una donación fruto de la venta de una de las colecciones numismáticas particulares más importantes de España en aquel tiempo. Una colección que Domingo Sastre había ido enriqueciendo a lo largo de su vida y que en 1.972 la puso en venta, ofreciendo por ella un grupo numismático catalán la cantidad de 200 millones de pesetas, una cantidad importantísima en aquella época. La colección Sastre la componían 28.094 monedas de diferentes épocas, siendo la más antigua del siglo III antes de Cristo y entre las que se encontraban monedas acuñadas en Lorca. Un acopio en el que también estaba interesado el Estado, ya que en 1.936 durante la contienda civil se habían perdido muchas de las piezas del tesoro numismático del Museo Arqueológico Nacional, por lo que con la adquisición de la Colección Sastre, se compensaba de alguna manera la referida pérdida. Es por ello, por lo que en 1.973, ejerciendo el derecho de retracto, el Estado compro la colección de monedas y medallas de Domingo Sastre por un importe de 200 millones de pesetas, la misma cantidad que habían ofrecido los coleccionistas particulares.







En Lorca lo había hecho en junio de 1.900, siendo la víspera de San Juan cuando se encendió por primera vez el nuevo alumbrado público, celebrándose el acontecimiento con un banquete en el Teatro Guerra. Alumbrado que abarcaba varias calles y plazas del centro, manteniéndose encendido hasta media hora antes de la salía del sol, siendo 525 las farolas alimentadas con electricidad que en un principio se colocaron, llegando hasta las 906 en 1.903, lo que hacía de Lorca una de las ciudades mejor iluminadas en aquellos años, al tiempo que garantizaba la seguridad por las noches. Aunque también es verdad que los barrios de San Cristóbal y Santa Quiteria tuvieron que esperar hasta 1.909 para que sus calles se vieran favorecidas por el nuevo alumbrado.
Pero también traspasó después la concesión de Lorca, haciéndolo a favor de la Sociedad Electra de Lorca, una sociedad constituida entonces para seguir con esa actividad. Una empresa que pronto cambió de patrón, al ser comprada en 1.915 por Joaquín Arteaga, duque del Infantado, que también era dueño del pantano de Puentes. Siendo la intención del nuevo propietario, aprovechar el salto de agua del embalse para producir energía eléctrica, abasteciendo con ella a la central lorquina que acababa de adquirir, pero a pesar de colocar a pie de presa una turbina que accionaba un alternador de 100 K.V.A, la escasez de lluvias hizo que su idea no tuviese el éxito esperado. También lo intento en el rio Luchena, solicitando en 1.925 la concesión de un salto de agua, pero tampoco fue factible, estando ya Lorca industrializándose y habiendo más demanda de energía que producción de la misma.
Ya en el año 1.930, la sociedad Electra de Lorca cambió de nuevo de dueño, siendo adquirida por Juan Antonio Martínez Méndez, que la arrendó a Antonio Martínez López, quien instaló nuevos motores. También la pequeña empresa eléctrica del centro de la ciudad, la de Eloy Puche, fue adquirida 20 años después por Eléctrica del Segura, empresa que comenzó a extender sus redes por los mismos emplazamientos que la Electra de Lorca, creándose conflictos entre empresas y abonados. Incidentes que terminaron en 1.954 una vez que ambas empresas fueron adquiridas por la sociedad malagueña el Chorro, volviendo la normalidad al tiempo que se mejoraban los servicios y se ampliaba la red, pero siendo todavía esta inferior a la demanda que había. El chorro se integró en los años sesenta en la Compañía Sevillana de Electricidad, pero antes se había desprendido de la central de Lorca, pasando esta a Hidroeléctrica Española que era entonces la líder en el sector de la electricidad en España, instalando una subestación en las afueras de la población dirección a Granada. En el lado opuesto, en dirección a Murcia, también tenía adquirido un gran solar Sevillana de Electricidad para la instalación de otra subestación, pero este gran espacio conocido como eras de Churra acabó siendo urbanizado como zona residencial, utilizándose entre tanto para ubicar los grandes circos que nos visitaron en la segunda mitad del pasado siglo.




