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MUCHO TESORO PARA TAN POCO INTERÉS por Antonio de Cayetano

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MUCHO TESORO PARA TAN POCO INTERÉS

MUCHO TESORO PARA TAN POCO INTERÉS por Antonio de Cayetano.

En este año que termina, se han cumplido 25 años de la puesta en marcha del Museo Arqueológico de Lorca. Un museo que desde marzo de 1992 evidencia parte de nuestra historia, mostrando las huellas dejadas por nuestros antepasados. Vestigios entre los que destaca un fragmento de una gran túnica de lino, siendo esta la vestimenta más vieja que se conoce en Europa con más de 4.000 años de antigüedad.

Y es que en Lorca lo de confeccionar buenas prendas parece que se nos da bien, dando buena cuenta de ello, el riquísimo patrimonio que atesoran los museos de las cofradías de Semana Santa. Siendo quizá estos museos, los únicos del mundo donde está presente el arte del bordado. Pero no solo estos cuatro museos vinculados con nuestra singular Semana Santa, muestran la destreza, la habilidad y el arte de los lorquinos, también está el del Belén, el museo más reciente de cuantos tenemos en Lorca, abierto en diciembre de 2.014 en la ermita de San Roque, lugar donde se exhiben las obras más importantes de los maestros belenistas de nuestra ciudad.

También en el mes de octubre pasado, se inauguró el restaurado Alporchón, el sitio donde se subastaba el agua de riego hasta 1960, pero no convertido un museo dedicado al agua como en un principio se pretendía, sino solo un lugar que permite visitarse. Otro espacio museístico más, que hay que sumar al de los restos del palacio califal del subsuelo del convento de la Virgen de las Huertas, la sinagoga del recinto del castillo, la villa romana de La Quintilla, el palacio de Guevara o el Huerto Ruano. El palacete de finales del XIX al que se debería de dotar de más contenido y protagonismo, no dedicándolo solo a exposiciones temporales o algún otro acto ocasional, pues son muchos los “tesoros” que tenemos en Lorca y que se podrían mostrar de una forma permanente en este y otros inmuebles, ya que afortunadamente hay material suficiente para no conformarnos con los seis museos que tenemos en la actualidad. Debiendo de ser los diferentes museos uno de los mayores estímulos para visitar la ciudad, convirtiendo así a Lorca en un destino atrayente para el turismo cultural.

ANTIGUA SUBASTA DEL AGUA EN EL ALPORCHON 1921

En aquella década de los noventa en que se abrió el arqueológico y se inicio la restauración del Huerto Ruano, ya se comenzó hablar de Lorca como ciudad de museos, anunciándose uno dedicado al arte sacro y otro a la militaría. Pero ninguno de los dos llegó a ponerse en marcha, a pesar de que son muchas las joyas y objetos religiosos que son dignas de exponerse al público en el primero. Como también el gran número de elementos militares que hay en manos de coleccionistas particulares, los cuales se habían ofrecido para la creación del otro museo. Hubo iniciativa, pero faltó el interés para que la cosa se realizase, cuando los museos de todo tipo tienen un gran tirón para el turismo de las ciudades, siendo uno de los segmentos turísticos que más beneficios aporta. Pero para ello hacen falta unos técnicos que sepan desarrollar bien los proyectos y unos políticos decididos a que esto se lleve a cabo, beneficiando con ello a la ciudad y muy especialmente a su comercio y hostelería. Es lamentable que tras la desaparición del Regimiento de Infantería Mallorca 13, se fueran parte del material y utensilios al Museo Histórico Militar de Valencia, cuando si hubiésemos tenido el pretendido museo lorquino, quizá diversos de estos objetos se hubieran quedado en Lorca.

Ahora parece que la vocación museística ha calado de nuevo en nuestros dirigentes, prometiendo en poco tiempo hasta una decena de nuevos museos. Pero no solo basta con anunciarlos, hay que tener la firme voluntad de hacerlos, dotándolos desde un principio con la financiación necesaria para su puesta en marcha. En febrero de 2010 se hizo público el ofrecimiento de un vecino de Almendricos para hacer un museo en aquella pedanía. Un museo dedicado a la minería, donando para este fin una gran colección privada de minerales, colección compuesta por medio centenar de piezas de más de tres kilos y unas 600 de un kilo, así como diversos utensilios, herramientas y maquinaria, en la que destacaba una antigua vagoneta.

Bartolomé García Ruiz. Almendricos. Foto Paco Alonso laverdad.es

Una colección que siete años después sigue sin tener un lugar donde ser expuesta al público, tal como era el deseo de su propietario Bartolomé García Ruiz. Un ex empresario minero que ya nos ha dejado sin ver cumplido su sueño, un almendriqueño que fue para su pueblo el mejor alcalde pedáneo que han tenido los vecinos, preocupándose durante los años que estuvo en el cargo (1.957-1.962) de que llegase el agua, la luz y el teléfono a la pedanía.

Sin embargo su último deseo para su pueblo, el de contar con un museo que hable de su pasado, de cuando era el centro de la minería de la comarca, del tiempo en que el empalme de Almendricos era el punto ferroviario por donde pasaban los minerales que se extraían en la zona, aún no se ha cumplido. Es lamentable que nuestro AyuntaMIENTO no se preocupe de poner en valor este y otros tesoros que los ciudadanos han donado desinteresadamente al pueblo de Lorca, cuando existe junto a la estación de Almendricos un viejo cocherón del ferrocarril que podría albergar este museo de la minería. Consiguiendo al mismo tiempo dos efectos diferentes, la restauración de ese inmueble de finales del XIX por un lado y musealizar la gran colección de minerales que hoy se encuentra guardada, dando así más protagonismo cultural a las pedanías, tal como se hizo en 2007 en Coy, cuando se abrió el Centro de Interpretación Etnológico y Arqueológico de Casa Grande. Un museo que está situado en la planta baja de una antigua casa solariega del siglo XVIII, la cual acoge en sus dos plantas superiores un albergue juvenil.

También del siglo XVIII es el molino del Escaranbrujo ubicado en la pedanía de Parrilla, aunque su actual nombre es mucho más reciente, pues se lo puso su último propietario Paco Martínez Guijarro, tras su compra en 1969. El conocido hasta entonces como molino Buenavista, es un antiguo molino que aprovechaba el agua de la acequia de Alcalá como fuerza motriz, estando enclavado en un hermoso paraje de la carretera de la Parroquia a muy poca distancia de Lorca, lugar donde siglos antes hubo ya otros molinos. Cortijo y edificación que fue declarada BIC por el gobierno regional el pasado mes de marzo, y para el que IU pidió dos meses después que sea convertido en un museo etnográfico y del agua. Una finca que se nos está cayendo a pedazos sin que nadie lo remedie, cuando ya el pasado año, tras visitarla algunos técnicos y nuestro concejal de cultura, se afirmó que eran urgentes las obras de consolidación con el fin de evitar su progresivo deterioro. Creo que ese hermoso lugar merece ser restaurado y acondicionado, poniéndolo en valor para albergar un museo relacionado con el agua y la naturaleza, tal como ha propuesto IU. Debiendo de ser ahora el equipo de gobierno de nuestro AyuntaMIENTO quien recoja el testigo y quien lleve a buen término las negociaciones con los herederos de la finca para su adquisición.

Pero no pausadamente como nos tiene acostumbrados, sino con la mayor celeridad posible, ya que de lo contrario sería irrecuperable ese histórico patrimonio. Y es que en Lorca nos lo tomamos todo con calma, vamos muy despacito con estos temas. En 2013 se terminó la restauración interior de la casa de las Columnas o Palacio de Guevara, asegurando que durante ese año el inmueble permanecería vacio para que los visitantes vieran como había quedado y que en 2014 ya estaría todo vestido. Siendo la realidad bien distinta, pues tres años después de la fecha prevista todo sigue igual, incluidos los anuncios de lo que se está haciendo y lo que se pretende hacer en él. Cuando este singular y emblemático edificio lorquino, el más destacado del barroco civil levantino, debería de estar ya con todo su mobiliario, su decoración, sus utensilios y todo el rico patrimonio que forma parte de él. Un palacio que según se nos anunció en el año 2010, acogería con todo merecimiento el Museo Regional del Barroco, y si que un año después tuvimos los fatídicos terremotos, pero una vez restaurado, no se ha vuelto a decir nada de aquel anuncio, para el que incluso había ya una partida presupuestada. Como tampoco ha vuelto a su planta baja la botica y rebotica que la familia de José Sala Just donó al pueblo de Lorca.

Todo un tesoro de tarros de cerámica (albarelos), morteros, remedios y formulas magistrales, así como el mobiliario y estantes de madera de pino y roble que un tallista lorquino hiciese en 1896. Se nos dijo en febrero pasado que antes de que finalizase el año todo estaría de nuevo en su sitio, pero una vez más, ha faltado interés para que esto sea así, cuando lo que más atraía a los que visitaban el palacio, era precisamente la sala dedicada a esta farmacia. Esperemos que pronto quede expuesta y en su totalidad, ya que no toda la donación estaba antes mostrada. Como también confiamos en que la portada de este palacio no se quede en el estado en que se encuentra, pues es vergonzoso que cuando no han pasado ni tres años de su restauración, muestre ya las deficiencias que se observan. Es lamentable que el gasto que se hace con dinero público en Lorca no se controle de una manera más eficiente, teniendo como consecuencia el mediocre resultado de los trabajos. Pero si ello es deplorable, desolador es lo que sucede con los elementos que en su día formaron parte de la decoración y el mobiliario de la confitería La Caña de Azúcar, la de los cuatro cantones.

Pastelería cuatro cantones Lorca 1975

Una artística confitería que cerró en 1986 y cuya ornamentación fue donada también al pueblo de Lorca, estando desde entonces a buen recaudo en algún almacén municipal, o al menos eso se supone. Otra falta de interés de nuestros dirigentes, porque cuesta trabajo entender, que durante más de treinta años no se haya encontrando un lugar idóneo donde mostrarla. Si que el lienzo de grandes dimensiones que había en su techo, realizado en 1910 por Francisco Cayuela está en las dependencias del Archivo Histórico, pero no debe ser ese su lugar, sino exponer todo el conjunto en cualquier otro inmueble visitable de la ciudad, como pudiera ser la antigua Cámara Agraria o un bajo del Casino, lugar este último, donde también existen pinturas de Cayuela. Igualmente el futuro espacio museístico del antiguo Pósito, la Casa del Artesano, sería un lugar idóneo para ubicar La Caña de Azúcar, al ser el oficio de pastelero totalmente artesano, siendo esta antigua confitería un buen reclamo para ser visitado.

En cuanto a la antigua sede de la Cámara Agraria en la calle Corredera, creo que sería la mejor ubicación para el Museo Etnográfico, tal como apuntaba por aquí hace dos años. Un inmueble que en su día pagaron los agricultores y ganaderos, siendo estas actividades las que más utensilios y herramientas aportan para la creación de estos museos que muestran los viejos oficios y costumbres del lugar. Lo de ubicarlo en la antigua Cárcel, tal como se ha anunciado recientemente no lo veo tan adecuado, pues considero mejor ese inmueble para lo que en un principio se dijo, ya que en 2015 se anunció que se iba a crear allí un Museo del Terremoto. Un museo donde se mostrase la ciudad y sus monumentos antes y después de los seísmos, un museo que iba a estar abierto para finales del pasado año, cosa que lógicamente no ha sido así, como tampoco para el presente de 2017. Aunque yo a este pretendido museo si aún se tiene en proyecto, le añadiría también lo de la “ciencia” creando un Museo de la Ciencia y los Terremotos, explicando en sus diferentes salas el porqué se producen, como afrontarlos y las consecuencias de los mismos.

También este espacio de la vieja cárcel del partido, podría acoger otro museo anunciado el pasado mes, el de La Frontera, un museo que muestre la historia de los más de 200 años en que Lorca fue frontera con el Reino nazarí de Granada. Un museo que hace más de 10 años pidió el actual presidente de la Federación Festivo Cultural San Clemente y que parece ser ha encontrado ahora buena predisposición en el nuevo alcalde. Un nuevo museo que de llevarse a cabo, debería de ubicarse dentro del perimetro de la muralla medieval que en aquella época envolvía la población, siendo por ello una buena opción la antigua cárcel, llevando el etnográfico a la antigua Cámara Agraria como antes comentaba. Aunque otro emplazamiento para La Frontera podría ser la vieja iglesia de Santa María que en la actualidad se está restaurando. Pero no solo se ha anunciado este único museo en el último mes, también hace unas semanas al desvelarse la compra de la plaza de toros por parte del municipio (cosa con la que estoy muy de acuerdo aunque sea anti taurino), se anunció la posibilidad de crear en el coso de Sutullena un museo taurino y otro de carruajes.

Por lo que se nos va a amontonar el trabajo museístico, ya que también en el mes de junio se aprobó en Pleno la propuesta de Ciudadanos de crear un museo dedicado a Narciso Yepes, nuestro paisano universal, el creador de la guitarra de 10 cuerdas. Un museo donde se muestre su historia, sus programas, carteles, premios, partituras e instrumentos. Un museo que muy bien podría ubicarse en el Casino o Huerto Ruano, lugares donde también podría tener cabida una importante donación que ha hecho recientemente la Cuadrilla de Aguaderas. Una colección de instrumentos musicales de los siglos XVIII y XIX, un conjunto de 14 piezas entre guitarras, bandurrias y laudes, destacando una guitarra mayor de tipología barroca de mediados del siglo XVIII. Una guitarra singular construida con fondo abombado, de las que quedan solo seis en España, mostrándose uno de estos ejemplares en el Museo Metropolitano de Nueva York.

También el PSOE propuso en 2015 crear una pinacoteca dedicada al pintor lorquino Manuel Muñoz Barberán, mostrando la gran obra que de este autor dispone el Consistorio, proponiendo el antiguo edificio de la Cámara Agraria como sede de la misma. Como vemos, mucho tesoro pero poco interés por parte de quienes tienen la responsabilidad de tutelarlo, de propinar su puesta en valor. Cuando otros municipios estarían encantados de tener lo que aquí menospreciamos, porque si que se han hecho cosas, pero es mucho lo queda aún por hacer. Esperemos que la cosa cambie y que el nuevo regidor sea más sensible con nuestro rico patrimonio, destacando su importancia, propiciando el avance de su recuperación y frenando su deterioro. Lorca lo merece, no debiendo de pasar más tiempo para convertirnos en una ciudad de museos, aunque nuestro gran objetivo debería de ser siempre, lo de transformar nuestro casco histórico en un gran museo al aire libre. Tenemos el escenario, el decorado y los actores, solo nos falta el guión para su puesta en escena.