Inicio Mi Rinconcico Andrés Martínez Rodríguez LA PUERTA SUR DE SAN PATRICIO RECUERDA UN ARCO DE TRIUNFO ROMANO.
Al poco tiempo cesó de llover y me dirigí al centro de la plaza intentando salvar la corriente de agua que avanzaba por la pendiente hacía la calle del Álamo, entre el atrio de la colegial y el impersonal edificio de los juzgados. Observaba como los sillares bien escuadrados que configuran el muro meridional, así como los pináculos que sobresalen sobre los esbeltos contrafuertes entre los tejados, se habían humedecido tomando un color marrón anaranjado.
Por fin estaba delante de la fachada que había ido a mirar y que se dejaba ver, tras el alto muro de sillares de piedra de Murviedro que cerraba el Carrerón. Quería verla, antes de que se me olvidara la imagen del arco de Tito que recientemente había visitado en los foros imperiales de Roma. Había leído que la concepción y configuración de la puerta lateral de la colegiata era semejante a la de un arco romano, y así lo veía con claridad en ese momento.
He vuelto varias veces a Roma y siempre he paseado por los foros imperiales para sentarme al pie de la pendiente de la vía Sacra y mirar el arco de triunfo erigido en memoria del emperador Tito. Mucho más sencillo es acercarme a la plaza de España y elegir de entre el conjunto de sus edificios monumentales, una portada, un blasón, una escultura o un simple balcón, e intentar asimilar cada elemento que hacen hermoso este lugar.