El lunes 16 será finalizada la obra en Avenida Juan Carlos I con el asfaltado definitivo e instalación de semáforos desoyendo la petición de comerciantes y otras entidades sociales.
El lunes 16 será finalizada la obra en Avenida Juan Carlos I con el asfaltado definitivo e instalación de semáforos desoyendo la petición de comerciantes y otras entidades sociales.
El próximo lunes es la fecha fijada por el Ayuntamiento de Lorca para extender sobre la Avenida Juan Carlos I la última y definitiva capa de rodadura, cuyos trabajos estaban pendientes de ejecutar tras la Semana Santa, según el concejal de Fomento e Infraestructuras, Ángel Meca. Los trabajos supondrán modificaciones en el tráfico rodado por parte de la Policía Local. Tras la colocación de dicha capa de asfalto se procederá a la terminación de los trabajos de la instalación semafórica y se procederá a ejecutar las señalizaciones verticales y horizontales que requiera la vía.
Una de las últimas actuaciones que se están realizando corresponde a la Alameda Ramón y Cajal mientras que, al mismo tiempo, se ha mejorado el entorno de la Alameda de la Constitución con la colocación de parterres. En cuanto a la rotonda que se va a construir en las inmediaciones del instituto de enseñanza secundaria Ramón Arcas Meca, el concejal destaca que «tanto ésta como la de Juan Carlos I con Avenida de Santa Clara se van a conformar en los próximos días».
Las obras en Juan Carlos I dieron comienzo en enero de 2017 y tienen un presupuesto de unos 5 millones de euros. Para su finalización están pendientes la instalación de parte del mobiliario urbano, semáforos y del arbolado.
Los trabajos han supuesto la renovación de las redes de los servicios urbanos existentes, tales como agua potable, saneamiento, electricidad, gas y telecomunicaciones, así como el alumbrado o la red de aguas pluviales, el soterramiento de contenedores y la implantación de las tecnologías de la información y comunicación. El proyecto contempla la instalación de aceras mucho más amplias, además se han suprimido las barreras arquitectónicas.
Trece organizaciones empresariales y sociales solicitan la prioridad absoluta del peatón en la Avenida de Juan Carlos I.

Se propone, para aumentar la calidad del espacio público y mejorar su carácter comercial, un espacio de convivencia sin semáforos, ni pasos específicos de peatones
El pasado mes de diciembre, la Cámara de Comercio, CECLOR y la Plataforma por el Paisaje de Lorca, dirigieron un documento al Ayuntamiento de Lorca (aquí adjunto) aportando ideas y propuestas para la filosofía y ejecución de la nueva Avenida de Juan Carlos I. (PROPUESTAS AV. JUAN CARLOS I-compres.pdf)
Además de solicitar la plataforma única (carencia de desniveles entre acera y carril de vehículos), estas entidades proponen que en ese espacio los viandantes gocen de prioridad absoluta de acuerdo con las líneas estratégicas recomendadas recomendadas para Lorca por el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) y pretendiendo lograr una emblemática avenida que visualice la nueva Lorca que todos deseamos. La bicicleta y el transporte público, también tendrían una consideración diferenciada.
-Instalación temporal de toldos o telares para reducir la radiación solar los días más calurosos del año, además de embellecer el espacio.
-Respeto a los árboles consolidados, como los de la Plaza de Colón y ornamentación vegetal en todo el área.
-Aparcamientos y puntos de anclaje de un sistema de bicicletas públicas diseñado a la medida de Lorca.
-Diseño específico del mobiliario urbano, que añada soluciones originales y aporten personalidad al espacio público. En la nueva avenida se ampliaran las aceras para los peatones, pero hay que cuidar que éstas no se pierdan en cuanto se colonicen de mobiliarios.
-Redacción de una Ordenanza Especial para dicha Avenida, que regule aspectos como ornato de bajos comerciales, regulación del tráfico, carga y descarga, regulación de terrazas, unidad estética…



Aprovechando que estamos en el Año Europeo del Patrimonio Cultural (declarado por el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea ) y que ha llegado el buen tiempo que trae la primavera alargando las tardes con mayor horas de luz, parece que apetece más estar al aire libre y pasear, por lo que os propongo un interesante e histórico itinerario por la muralla medieval de la ciudad, fechada entre los siglos XII y XV. Es recomendable iniciarlo en el tramo que se conserva en torno a la puerta de la Fuente del Oro, entre las calles Rambla y Pozos, aquí puedes contemplar tras la puerta ocodada situada en un gran torreón, la sucesión de torres de tapias que se alternan con lienzos de mampostería. Durante el paseo por este tramo estarás acompañado por un penetrarte olor a romero, procedente de los parterres ajardinados con esta planta olorosa que preceden a la muralla.
Continuaremos el itinerario subiendo por la calle Cuesta de San Ginés para acceder al segundo tramo de la cerca, conservado en torno a la puerta de San Ginés, actualmente conocida como Porche de San Antonio. Esta entrada también acodada permite acceder a la calle Zapatería, donde se conservan varios torreones inmersos en la trama urbana, a los que no se puede acceder ya que se encuentran dentro de casas particulares. Es recomendable llegar junto al convento de las Madres Mercedarias, donde hay un pequeño solar con un lienzo de muralla reflejado en el pavimento, y si se puede acceder, contemplar el gran desnivel de más de 7 m que existe entre las casas de la calle Zapatería y los patios situados en la parte posterior de las casas de la calle Cava. Este desnivel en época medieval sería mayor, ya que los torreones podrían llegar a tener una altura de 12 m y el adarve entre ellos que era por donde circulaban los centinelas, podría estar a unos 10 m.
Desde el Porche de San Antonio, también puedes seguir por la calle Gigante, hasta desembocar a la calle Cava, si te fijas puedes observar en el pavimento de la calle, una banda enmarcada con una losa blanca que refleja por donde iría la antemuralla, por lo tanto el corto tramo que se anda por la calle del Gigante, es el que en época medieval los ciudadanos y visitantes realizaban por la liza, espacio entre la muralla y la antemuralla que llevaba hasta la puerta. Seguiremos por la calle Cava, que es donde en el Medievo estaba el foso de la muralla, hasta llegar a la plaza de Simón Mellado o patio del Conservatorio de Música “Narciso Yepes”, en el fondo, justo detrás de la escultura del insigne músico, se conserva otro de los torreones de la muralla, reutilizado en el mencionado conservatorio, en cuyo interior se conservan dos lienzos de muralla y la planta de otro torreón en un patio interior, limitando con las paredes del camarín de la Virgen del Alcázar, que se encuentra dentro de la colegiata de San Patricio.
Al final de la calle Cava y siguiendo el itinerario, desembocaremos en la Plaza de España, es recomendable ponerse en el centro de esta y mirando en dirección a la antigua casa del Corregidor, actuales Juzgados, observar el remate en ladrillo de otro torreón, cuyo nombre es la torre del Reloj, parte de la cual se encuentra conservada entre el edificio de los Juzgados y el Pósito de los Panaderos, recientemente restaurado, y en cuyas dependencias se podrá contemplar una esquina de la mencionada torre del Reloj.
Si aún tienes ganas de pasear, puedes visitar otro resto de muralla de la ciudad, denominado El Paredón, nombre que hace alusión a que solo se conserva un trozo de lienzo de mampostería, ubicado en un pequeño cerro frente a la iglesia de San Pedro, pero al otro lado de la rambla de los Albaricos. Para acceder al Paredón, debes tomar la subida hacía la iglesia de Santa María, pasar por debajo del arco que encontrarás junto a la iglesia y una vez que has llegado a una redonda, debes coger el acceso al Castillo que queda al pie de la cara meridional y soleada de la fortaleza, hasta llega al Paredón, después de recorrer unos 300 m cuesta arriba. No te desanimes que la bajada será cuesta abajo y habrás disfrutado de torres, puertas, lienzos, calles y monumentos, y sobre todo entenderás el espacio que ocupó la ciudad fortificada encerrado por la muralla urbana de más de 2 km de longitud, que nacía y finalizada en la alcazaba, fortaleza que paso a ser castillo tras la capitulación de los gobernantes andalusíes de Lurca al príncipe Alfonso, allá por junio de 1244, luego hace casi 775 años.


Después de saludar a varios amigos y conocidos, algunos azules y la mayoría blancos, llega a la puerta de la capilla del Rosario que está como todos los Viernes Santos, muy concurrida y animada. Cuando atraviesa la portada, lo primero que contempla es a la Virgen de la Amargura, cuyo bello rostro, realzado por la primorosa mantilla blanca, mira al cielo y las hermosas manos implorando misericordia para todos, al Hijo amado. Con paciencia consigue acercarse al resplandeciente trono de oro, conforme se aproxima se hace más penetrante el aroma a clavel rosado que alfombra el trono de la Virgen Blanca, se detiene a contemplar con detalle alguno de los bellos misterios tallados en marfil y entusiasmado llega junto al extraordinario manto bordado, ya casi centenario. La figura bordada del Ángel con el Sagrado Sacramento tomada del pintor italiano Tiépolo, siempre le ha parecido una maravilla y así se lo comenta a un visitante foráneo que le pregunta que está representado en el manto. En su último viaje a Madrid, su hijo Pablo le tenía preparada una visita al Museo del Prado, para contemplar el cuadro de la Visión de San Pascual Bailón, en cuya parte superior Tiépolo pintó al hermoso Ángel.
Entre las estrechas aberturas del capirote, Juan ve como caen los primeros claveles en el trono y oye como renacen los vivas y los aplausos y siente que la soledad bajo el gorro puntiagudo se hace compartida. Está viviendo lo que tanto tiempo había soñado y siente que una ternura especial lo envuelve, es el amor a la Virgen de la Amargura, amor que surge de la fascinación, que surge de su inmensa fe.

















