Lorca lidera un nuevo Protocolo de actuación frente a emergencias y catástrofes conjunto para los municipios vecinos de la comarca del Guadalentín
El objetivo: fortalecer la seguridad frente a situaciones críticas estableciendo un marco de colaboración entre Ayuntamientos que facilitará la coordinación de actuaciones conjuntas en materia de emergencias, protección civil y gestión de riesgos
Posteriormente, se ha realizado una jornada técnica sobre «lecciones aprendidas en la DANA de Valencia», a la que se han sumado representantes de Vélez Blanco, Pulpí y Huercal Overa, además del entonces concejal de Emergencias de Chiva, Ramón Lemos
Todos los presentes han protagonizado en las instalaciones un emotivo minuto de silencio por las víctimas del temporal que dejó centenares de fallecidos y miles de damnificados en la vecina Valencia
Fulgencio Gil, alcalde de Lorca: «La experiencia de eventos pasados, como el terremoto de Lorca en 2011 o episodios de lluvias torrenciales en la comarca del Guadalentín, ha puesto de manifiesto la importancia de la cooperación y la solidaridad institucional para garantizar una respuesta rápida, eficaz y coordinada»
El alcalde de Lorca, Fulgencio Gil, ha presidido en la mañana de hoy, la reunión de presentación y formalización del nuevo Protocolo de colaboración intermunicipal frente a emergencias y catástrofes liderado por el Ayuntamiento de Lorca, y que integra a los municipios vecinos de la comarca del Guadalentín.
Según ha trasladado el primer edil, «el presente Protocolo tiene por objeto establecer el marco de colaboración entre los Ayuntamientos de Lorca, Puerto Lumbreras, Totana, Aledo, Águilas y Caravaca de la Cruz, con el fin de coordinar actuaciones conjuntas en materia de emergencias, protección civil y gestión de riesgos que afecten a sus respectivos términos municipales. Esto supone fortalecer la seguridad frente a situaciones críticas de más de 200.000 habitantes del sur de la Región de Murcia, cubriendo un territorio superior a la extensión, por ejemplo, de la provincia de Vizcaya».
Gil Jódar ha especificado que «los municipios firmantes comparten características geográficas, climatológicas y socioeconómicas similares, que los hacen especialmente vulnerables ante determinados riesgos naturales y antrópicos, tales como inundaciones, incendios forestales, terremotos, accidentes industriales o emergencias de protección civil de carácter extraordinario. La experiencia de eventos pasados, como el terremoto de Lorca en 2011 o episodios de lluvias torrenciales en la comarca del Guadalentín, ha puesto de manifiesto la importancia de la cooperación y la solidaridad institucional para garantizar una respuesta rápida, eficaz y coordinada. Y ese es el objeto que nos trae aquí hoy».
En este punto, el alcalde de Lorca ha querido recordar que, «precisamente, hoy se cumple un año de la DANA que afectó a la provincia de Valencia. Por ese motivo, recordamos a las víctimas y sus familias, con la mejora de las capacidades de autoprotección y apoyo a nuestra población, y a través del compromiso entre municipios vecinos para aunar esfuerzos en materia de prevención e intervención frente a emergencias y catástrofes».
Los Ayuntamientos integrados en el Protocolo colaborarán entre sí en situaciones de grave riesgo declaradas catástrofe, emergencia o calamidad pública, aportando los medios materiales, humanos y económicos necesarios de acuerdo con lo dispuesto en el presente documento-convenio de colaboración.
Asimismo, las partes se comprometen a cooperar recíprocamente en la gestión, coordinación, elaboración, programación, preparación, planificación, actuación y organización de emergencias de carácter no catastrófico que, sin suponer riesgo colectivo, catástrofe o calamidad pública, requieran actuaciones multisectoriales o la adopción de medidas especiales de coordinación entre los distintos servicios operativos, así como en aquellas de carácter preventivo o programado.
El presente protocolo permitirá:
Optimizar los recursos humanos y materiales disponibles en cada municipio.
Establecer protocolos de actuación conjunta y mecanismos de comunicación directa ante emergencias compartidas.
Favorecer la formación y el adiestramiento conjunto de los equipos de intervención.
Facilitar el apoyo mutuo y la asistencia recíproca en caso de situaciones que superen la capacidad de respuesta de un solo municipio.
Impulsar la creación de planes supramunicipales de emergencia que integren los medios y capacidades de todos los ayuntamientos implicados.
Integrar esfuerzos para mejorar las capacidades de autoprotección de nuestras respectivas poblaciones.
De esta manera, el Protocolo constituye una herramienta estratégica que refuerza el apoyo interadministrativo y el aprovechamiento racional de los recursos públicos, en beneficio directo de la ciudadanía; y viene a reforzar la cooperación intermunicipal en materia de emergencias y catástrofes constituyendo un instrumento esencial de gestión pública para garantizar la seguridad de las respectivas poblaciones, con una respuesta coordinada y solidaria ante situaciones que exceden la capacidad operativa de un solo municipio.
En la reunión de presentación se han dado cita: Javier Andreo (alcalde) y Blas Martinez (Aledo); Francisco Javier Tudela (Totana); Jose Luis Moreno (Águilas), María Ángeles Túnez (alcaldesa) y Jermari Reinaldos (Puerto Lumbreras); Maria del Mar Sanchez (Pulpí); Jose Manuel Viseras (Huercal Overa); Adrian Martínez (Vélez Blanco).
Todos los presentes han protagonizado en las instalaciones un emotivo minuto de silencio por las víctimas del temporal que dejó centenares de fallecidos y miles de damnificados en la vecina Valencia.
Jornada técnica sobre «lecciones aprendidas en la DANA de Valencia»
Tras la reunión de presentación del Protocolo conjunto, Fulgencio Gil ha inaugurado una jornada basada en la puesta en común sobre «lecciones aprendidas en la DANA de Valencia», acontecida en octubre del año pasado, y a la que se han sumado, además de los representantes de los Ayuntamientos mencionados, de Vélez Blanco, Pulpí, y Huercal Overa, que «comparten además similitudes con nuestro territorio y son limítrofes con Lorca», y el entonces concejal de Emergencias de Chiva, Ramón Lemos.
«Una puesta en común centrada en la experiencia de las intervenciones, ya que la mayor parte de los municipios que estamos aquí participamos de una u otra forma en la rehabilitación tras la catástrofe de Valencia o hemos vivido situaciones de riesgo ante sucesos de magnitud, poniendo a prueba a profesionales, medios y las propias actuaciones realizadas».
















Los premiados han ganado un viaje a Granada, bicicletas, jamones, lotes de embutidos y cenas. Pero además todos los participantes se han llevado una buena experiencia y una camiseta de los Juegos Deportivos del Guadalentín. Este ciclo-paseo ha sido posible gracias al Comité de los Juegos, al Equipo A, a los voluntarios y a los patrocinadores.




La salida y meta estarán ubicadas en el centro de Puerto Lumbreras, en la Travesía de la Nacional 340. Los ciclistas tienen por delante unos120 kilómetros con cuatro pasos de montaña por la Cañada de Alba y dos metas volantes. En torno a las seis está previsto la finalización de la prueba. La organización corre a cargo del Club Ciclista Juan Zurano con Manuel García como Director de Carrera y alma máter de la citada vuelta, con el respaldo de la Federación Murciana de Ciclismo así como los ayuntamientos de Lorca y Puerto Lumbreras.
Estamos hablando de una obra cuya prioridad también fue establecida por parte del Alcalde, Fulgencio Gil, puesto que son muchos los lorquinos que utilizan diariamente este badén como alternativa de comunicación de tráfico rodado del mencionado enclave. Ahora se trata de mejorar sus condiciones para incrementar la seguridad de la circulación, respetando la idiosincrasia del lugar, especialmente ante episodios de fuertes lluvias, habida cuenta de su particular ubicación en el lecho del río.
Unas fuertes precipitaciones que no fueron para nada extraordinarias, pues si en la cabecera del Guadalentín se midieron los mencionados 300 litros, fueron 600 los recogidos el mismo día en el municipio de Zurgena en Almería o en Albuñol en Granada. Cantidades similares a la que cayó también en la comarca de Los Vélez en octubre de 1879, en la célebre riada de Santa Teresa que tantas víctimas y daños causó, siendo una de las inundaciones más catastróficas de Europa, estimándose en más de 600 los litros que se recogieron en un solo día en la cabecera del Guadalentín. Río cuya avenida rompió hasta por seis puntos distintos, los débiles muros que entonces tenía el cauce a su paso por la ciudad, aguantando perfectamente el recién inaugurado puente de piedra. Un puente que a pesar de ser agitado por la furia del agua, tal como se aprecia en el grabado que publicó “La Ilustración Española y Americana”, una revista semanal que se editaba en Madrid por aquellos años, superó con creces la dura prueba de resistencia.
Y es que nuestro río se exhibe así de bravío las pocas veces que lleva agua, siendo considerado por los expertos como el río más caudaloso y salvaje de Europa. Un río que ha protagonizado 70 grandes riadas en los últimos 500 años, riadas en las que han perdido la vida cientos de vecinos y que han llevando a la ruina a miles de viviendas, haciendas y negocios. Un río que nos parte la ciudad en dos por asentarse esta junto a él, motivo por el que seguirá dando disgustos a la población, como siglos atrás se los daba también a la capital de la región. Un problema que se solucionó tras las riadas acaecidas los días 6 y 7 se septiembre de 1733, cuando las aguas del Guadalentín sumadas a las del Segura causaron cuantiosos daños y víctimas mortales en el municipio murciano, recuperándose entonces el viejo proyecto de desviar las aguas del Guadalentín antes de llegar a Murcia, construyéndose en el siglo XVIII un gran canal por la zona sur de su huerta, un canal que tras recorrer casi 15 km. desemboca en el río Segura aguas abajo de la capital.
Una solución la del Reguerón, que junto al Paretón de Totana que desvía las aguas del Guadalentín para la rambla de las Moreras en Mazarrón, minimiza la amenaza de inundaciones en la ciudad de Murcia y su huerta. Aunque también el Reguerón, fue el responsable de que muchas pedanías murcianas se inundaran también durante la riada del 19 de octubre de 1973 que asoló parte de las poblaciones de Lorca y Puerto Lumbreras. Justo el mismo año en que se terminaron en Valencia las obras de desvío del viejo cauce del Turia, un río que como el Guadalentín, causaba estragos en la ciudad y su huerta cada vez que las fuertes lluvias nos visitan, siendo su último desbordamiento el 14 de octubre de 1957, una inundación que causó 81 víctimas mortales. Una gran riada que dio origen al Plan Sur, una iniciativa que propició sacar el cauce del río fuera de la ciudad, un proyecto que se inició en 1964 y que nueve años después ya estaba terminado, poniendo fin así, a siglos de sufrimiento de gran parte de los valencianos.
Y es que aquí cuando se anuncia PROBABILIDAD de lluvia, en vez de preguntarnos por el estado de los cauces, nos ponemos a mirar al cielo por si aparece la “avioneta rompenubes”, una trola que por el tiempo que lleva entre nosotros, debería ya de estar ignorada. Creo, que si todo el empeño que ponemos en defender lo indefendible, lo utilizáramos para obligar a nuestros dirigentes a que se preocupen por el buen estado de los cauces del municipio, algo más que anuncios se hubiese conseguido ya. Está claro que para evitar las inundaciones en nuestro municipio, no nos vale desviar cauces como se ha hecho en otros, aquí el rio no tiene otra alternativa para cruzar la ciudad, tiene que discurrir por donde va, igual que sucede con el resto de ramblas, pero sí que se podían evitar, si el agua encuentra siempre expedito el camino, un camino bien definido, limpio y sobretodo amplio, cosa que desafortunadamente no lo tiene ahora, principalmente por la desidia de nuestros dirigentes, por la falta de interés en el tema, siendo más pronto que tarde cuando las inundaciones se repitan de nuevo en nuestro municipio.
Todos deberíamos ser conscientes del cambio climático y del incremento del riesgo de inundaciones, viendo como las concentraciones de lluvias van en aumento y con unas precipitaciones súbitas que pueden descargar centenares de litros en muy poco tiempo. Precipitaciones que como consecuencia de una DANA (gota fría), nos vuelven a visitar en estos días por tercera vez en pocas semanas, pudiendo hacer diana de nuevo en nuestra zona, tal como lo hizo hace apenas 6 años, encontrándose no todo igual, sino en peores condiciones que entonces, porque a pesar del tiempo transcurrido nada se ha hecho para mejorar aquellos cauces que se desbordaron en 2012. Pero es que el Guadalentín a su paso por la ciudad está en pésimas condiciones, no ya porque sus muros se estrechan en 25 metros, haciendo una especie de embudo al atravesar la población, algo que inexplicablemente se hizo al ejecutar las obras de defensa contra las avenidas que se llevaron a cabo tras la riada de 1973, sino porque lleva años sin ser limpiado, algo que no corresponde a la C.H.S. como cabria pensar, sino a nuestro AyuntaMIENTO, razón por la cual, el consistorio está callando y no solicita de la confederación la limpieza del mismo a su paso por la población, un paso que se está obstruyendo a pasos agigantados entre el puente de San Diego y la zona de las Clarisas.
Y es que según los artículos 23 y 24 del Texto Refundido de la Ley de Aguas “…la limpieza del cauce de los ríos a su paso por zonas urbanas no es competencia del organismo de cuenca…” lo que significa que corresponde a los ayuntamientos como administraciones competentes en materia de ordenación del territorio y urbanismo, las actuaciones de mantenimiento y conservación de los cauces públicos que discurran por zonas urbanas. Hecho que ha motivado que ayuntamientos como el de Málaga o Salamanca acudan a los tribunales para pedir que sean las correspondientes confederaciones hidrográficas las que se ocupen de su mantenimiento y limpieza, fallando el Tribunal Supremo en contra de estos ayuntamientos y sentando jurisprudencia sobre el asunto. Lo que no entiendo, es como siendo responsable el AyuntaMIENTO de un tema tan importante para la población, este hace dejación de sus funciones, y más cuando estamos en una zona predispuesta a inundaciones y en unas fechas también propicias a que estas ocurran.

Hasta 150 participantes tanto de Lorca como de otros municipios regionales se dieron cita en la actividad que comenzó a las 16 horas y que reflejó muy buena asistencia de público. Los luchadores participaron en primer lugar en una exhibición de taekwondo, pero también de hapdiko, modalidad de defensa personal, para posteriormente pasar a las competiciones de pumse o combates.
La Asociación de Alzheimer de Lorca estuvo muy presente en la jornada por cuanto eran la ONG elegida este año para dar a conocer su imprescindible labor en Lorca. Antes de la salida se encendió una antorcha llamada a encabezar la marcha para conmemorar el aniversario desde los valores del olimpismo; la misma fue portada a lo largo del trazado por casi una treintena de representantes de clubes, deportistas históricos y personalidades vinculadas a la práctica deportiva local y a la organización de los Juegos.
Tras algo más de hora y media de recorrido el pelotón regresó a la Plaza de España para asistir, desde este marco monumental incomparable, a la parte lúdica de la inauguración que estaba cargada de sorpresas. El último relevista de la antorcha fue Antonio Vidal, creador de los Juegos y concejal de Deportes de Lorca durante casi 3 décadas, quien se la cedió al alcalde de Lorca, Fulgencio Gil, para que ascendiera por el Carrerón de San Patricio y encendiera el pebetero. Entonces comenzó un espectáculo de luces y sonido que contó con proyecciones de imágenes históricas de los Juegos sobre la fachada del Ayuntamiento y la excolegiata, violinistas, espectáculos circenses, mucha música y un espectacular castillo de fuegos artificiales que supuso el mejor cierre para esta inauguración histórica.