UNA REJA CASI PERDIDA EN EL BARRIO DE SAN CRISTÓBAL. Por Andrés Martínez Rodríguez
El antiguo caserío del barrio de San Cristóbal ha desaparecido casi en su totalidad. Las casas individuales con bajo y una planta que poblaban tanto la calle Mayor, como las calles aledañas, fueron desapareciendo con el llamado desarrollo y consigo se perdió la fisionomía de un barrio cuyas fachadas estuvieron pobladas de los característicos balcones y las rejas dispuestas junto a las puertas de entrada. Aún quedan algunos ejemplos aislados del trabajo de los herreros que forjaron el hierro para cerrar estos vanos.
Una de las rejas más singulares que aún se conservan en este barrio, està coronada por una cruz realizada con el mismo tipo de adornos que la reja, son elementos curvados que se aplican formando los cuatro brazos cortos y de igual tamaño de la cruz. La decoración de la reja se completa con pequeños remaches floreados situados donde los enrejados se unen al marco. También hay dos elementos metálicos a modo de hojas de lanza que flanquean la cruz. Se trata de una reja con los travesaños machimbrados, un trabajo que la hacía singular, le daba solidez y aún lo hace, aunque se encuentre en una casita abandonada.
Está reja es un buen ejemplo de como se adornaban y protegían las ventanas producidas por artesanos locales. También ilustra como se cerraba una de las ventanas características de las casas que solía estar dispuesta a ras de las aceras para que la sala o salita recibiera luz natural, con la suficiente proteccion.
Recuerdo de niño ir a visitar con mi abuela a unas de sus amigas, y las recuerdo sentadas en torno a una mesa de camilla mirando por la ventana enrejada como pasaban los transeúntes por aceras tan transitadas como las de la calle Nogalte. Los visillos estaban descorridos y a veces se escuchaban los saludos de los paseantes.
Era parte de una forma de vida que ha desaparecido y estás ventanas enrejadas son buenos testigos.










