COSAS DE LORCA

Categoría: Historia

COSAS DE LORCA
Historia y hechos relevantes.

  • 20170203 TERCER CAFE CON COSAS – ROLLICOS SAN BLAS, LA ANTIGUA ESCUELA DE MAESTRIA Y LA ASOMBROSA VIDA DEL DR. RAFAEL MENDEZ.

    20170203 TERCER CAFE CON COSAS – ROLLICOS SAN BLAS, LA ANTIGUA ESCUELA DE MAESTRIA Y LA ASOMBROSA VIDA DEL DR. RAFAEL MENDEZ.

    20170203 TERCER CAFE CON COSAS – TEMAS ROLLICOS SAN BLAS, LA ANTIGUA ESCUELA DE MAESTRIA Y LA ASOMBROSA VIDA DEL DR. RAFAEL MENDEZ.

    Aquí podeis escuchar y ver el programa, https://youtu.be/7ahyYQ3RwX4

    Hoy Viernes día 3 de febrero festividad de San Blás, continuamos una semana más en la radio con la sección Café con Cosas y la inestimable ayuda de Mari Paz Gómez en la emisora Cadena Azul, 107.0 y 107.8 que también se puede seguir por internet, este video es un montaje del programa incluyendo fotos y videos relacionados con el tema que abordamos. Esperamos os guste y lo compartais en las redes.

    Esta tarde hemos hablado de los rollicos de San Blás, de la historia que originó al Santo y la implantación de las mercedarias en Lorca así de como se hacen y se disfrutan.

    Hemos dado la bienvenida a nuestro amigo Juan Rafael Miñarro que nos ha ayudado a contar el segundo tema dedicado a la historia de la escuela de maestría industrial, salpicada con multitud de anécdotas muy simpáticas.

    Para finalizar hemos hablado de la asombrosa y desconocida vida de nuestro médico más célebre el Doctor Rafael Mendez que dedicó parte de sus viajes por el Mundo, a cerrar compras de armamento para la Republica en plena Guerra Civil.

    Cada viernes desde las 17,30h, estaremos con vosotros llevando a las ondas las mejores publicaciones del grupo y la web de Cosas de Lorca, acompañados de amigos del grupo que quieran hablar de algún tema o presentar algún evento y con la mejor música de los 80902k.

    Gracias por seguirnos y por participar, estos temas podeis ampliarlos en nuestra web www.cosasdelorca.com

    Click para ver programa: https://youtu.be/7ahyYQ3RwX4

     

  • 20170127 SEGUNDO CAFE CON COSAS – MALLORCA 13, INUNDACION 1973, GOLPE ESTADO, ANECDOTAS DE LORQUINOS ILUSTRES.

    20170127 SEGUNDO CAFE CON COSAS – MALLORCA 13, INUNDACION 1973, GOLPE ESTADO, ANECDOTAS DE LORQUINOS ILUSTRES.

    20170127 SEGUNDO CAFÉ CON COSAS EN CADENA AZUL – MALLORCA 13, INUNDACIÓN 1973, GOLPE ESTADO, ANECDOTAS DE LORQUINOS ILUSTRES.

    Hoy Viernes 27 de febrero continuamos una semana más en la radio con la sección Café con Cosas y la inestimable ayuda de Mari Paz Gómez en la emisora Cadena Azul, 107.0 y 107.8 que también se puede seguir por internet, este video es un montaje del programa incluyendo fotos y videos relacionados con el tema que abordamos. Esperamos os guste y lo compartáis en las redes.

    LINK YOUTUBE: https://youtu.be/Z93TXgCZvnE

    Esta tarde hemos contado con la visita de dos amigos del Grupo Cosas de Lorca, que hemos invitado para hablarnos de la historia del regimiento Mallorca 13 y el acuartelamiento Sancho Dávila, y son Jose Luis Perez García, comandante jubilado que trabajo en el cuartel del año 70 al 81, vivió en primera persona las inundaciones del 73 y el golpe de Estado del 81, hechos que va a relatarnos con con alguna pincelada anecdótica.

    También tenemos con nosotros a Juan Rafael Miñarro que es mecánico jubilado y después de sus estudios de mecánica en la décima promoción de la escuela de maestría industrial ha ejercido su profesión en su taller de barrio Apolonia, siempre ha sido muy activo en multiples actividades, aunque ahora después de jubilarse es cuando realmente se siente multiocupado.

    Fué durante muchos años vicepresidente de Cruz Roja en Lorca, miembro de Proteccion Civil, es experto en radiofonía y caravaning entre otras muchas ocupaciones y buen conocedor de la historia de muchos personajes de Lorca de los que nos va a contar algunas anécdotas, para hacernos más ameno este programa y los que vengan.

    Cada viernes desde las 17,30h, estaremos con vosotros llevando a las ondas las mejores publicaciones del grupo y la web de Cosas de Lorca, acompañados de amigos del grupo que quieran hablar de algún tema o presentar algún evento y con la mejor música de los 80902k.

    LINK YOUTUBE: https://youtu.be/Z93TXgCZvnE

  • El molino del escaranbrujo es declarado bien de interés cultural en el pleno.

    El molino del escaranbrujo es declarado bien de interés cultural en el pleno.

    El molino del escaranbrujo es declarado bien de interés cultural en el pleno.

    El Consejo de Gobierno ha aprobado hoy, a propuesta de la Consejería de Cultura y Portavocía, la declaración de Bien de Interés Cultural con categoría de lugar de interés etnográfico, el Cortijo y Molino del Escarambrujo, ubicado en Lorca. También se incluyen los elementos de ingeniería hidráulica que facilitan la toma de agua a través de la acequia Alcalá, conocida hoy como de Sutillena, de origen árabe y datada del siglo XIII, piezas fundamentales para la correcta comprensión de su actividad, su historia y la interpretación histórica del entorno natural donde se ubica.

    El Cortijo del Escarambrujo está ubicado en la Diputación del Río, en las inmediaciones de la Sierra del Cambrón, en el paraje del Escarambrujo
    El Cortijo del Escarambrujo está ubicado en la Diputación del Río, en las inmediaciones de la Sierra del Cambrón, en el paraje del Escarambrujo

    El complejo del Escaranbrujo está situado en la diputación de Río, en las inmediaciones de la Sierra de Cambrón. Según la documentación de la que se dispone, ya estaba construido y en funcionamiento en 1786. Reúne los valores de singularidad, integridad y autenticidad sobresalientes que requiere la ley para obtener dicha declaración, ya que la cultura del agua en la Región de Murcia está íntimamente ligada a su forma de vida y es su elemento característico, especialmente en el municipio de Lorca, donde molinos, batanes y otros bienes propiciaron la llegada del agua a la ciudad para la alimentación y la explotación agrícola de sus tierras y sus bienes.

    Entre los bienes inmuebles integrantes del lugar de interés etnográfico se encuentran, en primer lugar, el cortijo y el molino del Escaranbrujo.

    Además, se incluye un tramo de la real acequia de Alcalá, el acueducto de los diecisiete arcos (uno de los más impresionantes, con una longitud de 124 metros y que se conserva íntegro), el acueducto Rambla del Cambrón, el acueducto Rambla de la Quintilla, el acueducto Km. 4, y el acueducto del Escarambrujo.

    El Escaranbrujo incluye diferentes bienes tanto muebles como inmuebles entre los que destacan sus ingenios hidráulicos. La primera de las instalaciones es el Molino de Cubo, el primero en construirse en 1786 y en el que, desde las grandes balsas, el agua llegaba al sistema de cubos que aseguraba la molienda.

    El siguiente es el Molino de Aceña, llamado así porque el elemento que hace girar todo el sistema de molienda es una aceña o rueda vertical. Por último, se incluye el edificio del batán, construido en el primer tercio del siglo XIX y que fue transformado en vivienda.

    MOLINo DEL ESCARAnBRUJO

    Texto y fotos: José María Galiana 2004 –

    SIGLO XVI. Hay referencias de que, en el tránsito de los siglos XV y XVI, en la margen derecha del río Guadalentín, en las inmediaciones de Lorca, había una decena de molinos harineros.
    MACETAS Y PALMERAS. Al molino se accede por un camino de chinarro flanqueado de pavos reales, macetas y palmeras. / J.M. GALIANA

    En las estribaciones boreales de la sierra del Caño, entre el Cejo de los Enamorados y el castillo de Lorca, asentado en la ribera derecha del río Guadalentín, se descubre un inesperado vergel frondoso y polvoriento a causa de las obras de ampliación de la carretera que conduce a Vélez Blanco, siguiendo el itinerario de la Vía Augusta, una de las cinco grandes calzadas construidas por los romanos en el sureste; Elche/Cartagena, Chinchilla/Játiva, Cartagena/Alcalá de Henares –la de más tránsito– y Cartagena /Málaga, completan la relación.

    Por amor a la naturaleza, Francisco Martínez Guijarro, propietario de esta algarabía vegetal, ha cedido gratuitamente el terreno expropiado a cambio de que la carretera se desdoble y en el centro sobreviva un airoso palmeral que, de ahora en adelante, dará sombra a caminantes y automovilistas.

    El fértil paraje, situado frente a los blanquecinos cabezos de la sierra de la Serrata, tiene por nombre El Escarambrujo, histórico molino que antes se llamó de Buenavista por la dilatada panorámica que atesora.

    Referencias documentales confirman que entre los años 1474 y 1544 bordeaban el cauce del Guadalentín los molinos de Sutullena, La Palma, Los Arcos, Escuchagrano, Peña Horadada,Íñigo, Gómez Suárez, del Rincón, del Palomar y del Nublo, molinos harineros que se abastecían de la acequia de Alcalá, las más antigua de Lorca.

    UNA TALLA DEL XVIII. Es una Purísima esculpida en 1750 por Juan de Uceta. Foto Jose María Galiana

    No hay constancia de cuál de los molinos citados pudo ser el origen del actual Escarambrujo, que en 1785 perteneció a Antonio Robles Vives, hijo de un médico lorquino y cuñado del Conde de Floridablanca, primer ministro de Carlos III que, una vez iniciada su política de transformación económica, delegó en él las obras de los pantanos de Puentes y Valdeinfierno (los más grandes de Europa en aquellos años), la creación de treinta mil hectáreas de cultivo en el campo de Lorca y su salida a través del proyectado puerto de Aguilas. La oligarquía, que controlaba el agua, se opuso al proyecto de modernización, pero el reto era apasionante: sólo en el sureste, las Reales Obras incluían el camino de Murcia a Cartagena y el encauzamiento del río Segura a su paso por Murcia, desde el Puente Viejo hasta La Condomina.

    El período que ejerció la secretaría de Estado (1787–1792) supuso un notable cambio en el reinado de Carlos III, influido por la mentalidad agrarista de Floridablanca, para el que la tierra era el centro del sistema productivo.

    Un viajero del siglo XVIII

    Antonio José Navarro, clérigo almeriense imbuido del espíritu del siglo de las Luces, y autor de «Viajes de un naturalista ilustrado por los reinos de Granada y Murcia» (edición y estudio de Javier Castilo Fernández), viene a Lorca en el verano de 1789, cuando ya han comenzado las obras de la presa de Puentes y el campo de Lorca se ha convertido en el mayor productor de barrilla.

    Finca el Escaranbrujo de Lorca. P.Alonso

    Este clérigo ilustrado partió de Vélez Rubio, vio las murallas y torres del castillo de Xiquena, las tierras de labor del Obispo, «donde hay una fuente hedionda con el nombre de Fuensanta» (los baños de la Fuensanta), descubrió «el pantano de abajo» y siguió el camino del río viendo a uno y otro lado gredas amarillas y rojas. «Ya se ven aquí baladres, alcaparreras, higueras, chumbas y otras muchas comunes que omito», apuntó en su cuaderno de viajes, la noche anterior a la llegada al molino del Consejero, «una agradable casa que el señor don Antonio Robles ha construido en las márgenes del río de Lorca en medio de una hacienda que acaba de nacer como por encanto».

    Cárcabos y acequia

    El molino del Consejero, al que hoy se conoce por El Escaranbrujo, le impresionó vivamente: «La casa de recreo, desde donde escribo, tiene algo de los palacios encantados que se leen en los libros de caballerías, aquellos castillos con grandes jardines, lagos, ríos, miradores, frondosos bosques que poseen sus autores en donde se les antoja en medio de los desiertos, debajo de los lagos de pez, en las montañas más aridas, con cuyas descripciones nos llenan la imaginación de maravillas. Si esta casa, sus árboles, sus jardines y huertas han nacido en pocos años en un suelo árido, desatendido de todos, a esfuerzos de los talentos, conocimientos e instrucción de su dueño, causan sorpresa, una satisfacción permanente».

    La casa que el consejero de Floridablanca edificó junto a uno de aquellos molinos que jalonaban el Guadalentín, descollaba sobre las copas de los álamos, las lomas se veían pobladas de olivos recientes, y los eriales, antes secos, allanados, distribuidos en cuarteles, alineados graciosamente, millares de arbolillos, todo el suelo verde con panizos, hortalizas y fresas.
    JARDÍN BOTÁNICO. Dan sombra al lugar infinidad de plantas que lo embellecen. / J.M.G.

    «Con la frescura de la mañana –recordaba el clérigo– paseamos la huerta, seguimos los círculos de un cauce que lame el pie de las colinas, al costado de un terraplén bordado de frutales y parras; reposamos cuando calienta el sol en un barranco poblado de naranjos».

    Dos años antes, Navarro había pasado por allí y recordaba haber visto un terreno de aspecto triste, plantas pequeñas y descoloridas: «…pero el buen labrador no encuentra tierra inútil. Los magníficos jardines de Aranjuez, las huertas, las calles de árboles, los prados, los sotos y cuanto allí hay delicioso está cercado de colinas de yeso». Y concluye: «El señor Robles, que cultiva por principios, ha dado a sus tierras las labores y abonos convenientes, ha plantado los árboles que le son análogos y estas lomas antes áridas presentan ya un bosque de verdes y lozanos olivos».

    El consejero, hombre culto y emprendedor, anunció al clérigo que iba a construir un batán junto a la casa. Tres años más tarde, el 30 de abril de 1802, el consejero Robles fue la primera víctima de la rotura del pantano de Puentes, al ser arrastrado por un masa de fango y agua cuando se dirigía en una jardinera al pantano.

    Las piedras gastadas

    Escaranbrujo puede ser derivación de escaramujo, rosal silvestre, o agavanzo, muy común en la península ibérica, una planta arborescente de 1 a 3 metros de altura, con los tallos ramosos, muy extendidos.

    PAPIROS. Los exóticos papiros crecen junto al canal de sillería. / J.M.G.

    El polvillo que se cierne entre las frondas del Escarambrujo deja un rastro de oro en el verdín de las piedras gastadas, en los poyos cuajados de macetas, en el rostro de una Purísima tallada en 1750 por Juan de Uceta y en los penachos de espigas de los papiros que hay junto al canal de sillería por donde discurre el agua del pantano.

    Cuando se conocía por Buenavista, el molino perteneció a las familias de González Conde y de Regino Aragón, que lo explotaron como fábrica de harinas hasta la guerra civil. Terminada la contienda quisieron venderlo pero nadie se interesó; finalmente, la compró un hermano del actual propietario, Francisco Martínez Guijarro que, a su vez, la adquirió en 1970: «De niño, hacía excursiones allí con un primo mío, y enseguida capté el hechizo de ese paraje. Yo era un niño tímido, y sentimental, muy diferente a mi padre, un hombre de carácter. Mi madre era todo poesía, y muy alegre. Terminé los estudios de Derecho por complacer a mi padre pero me gustaba más la agricultura. Dejé Lorca por la sequía y las heladas, compré una finca en Toledo y apliqué las normas de buen ganadero: selección, crianza, líneas de sangre, etc. Hacía los cruces como los alemanes, por eso, cuando vine al Escarambrujo, me dediqué a mi verdadera vocación, la selección y cría de perros de raza».

    Francisco Martinez Guijarro su propietario.

    Hace 35 años, Francisco Martinez Guijarro hizo lo mismo que el consejero Robles; recuperar el molino y plantar un jardín familiar donde ahora madura el naranjo y florece el albaricoquero. Mientras compartimos un oporto, hace recuento de las plantas que le rodean, recuerda los ojos verdes y penetrantes de la Reina Sofía a la que regaló una hembra lhasa apso, le brillan los ojos al hablar de su amigo el torero Luis Miguel Domingúin, de la exposición canina de Westminster en Nueva York, de su amor por los foxterrier de pelo duro, de Camelot y Pedrín, sus perros más queridos, de los rosales de Borneo y del vivo deseo de que, a su muerte.

    El Escaranbrujo se convierta en un museo vivo, un espacio destinado a la formación de artistas y artesanos.

  • El origen de Lorca, la ciudad de los príncipes de Troya.

    El origen de Lorca, la ciudad de los príncipes de Troya.

    El origen de Lorca, la ciudad de los príncipes de Troya.

    Cuenta el poeta Virgilio en su obra La Eneida que un rey troyano, Eneas, huyendo del desastre de su patria frente a los aqueos, embarcó en cuatro naves cargadas de tesoros, y acompañado de un nutrido grupo de gente principal, vagó por los mares y arribó a la península Itálica.

    Se creyó salvado, pero fue traicionado, y después de una noche de sangre y muerte, solo unos pocos de la expedición consiguieron escapar. Eran los príncipes Elio y Crota, que volvieron al mar. Los vientos les fueron propicios, y durante toda la travesía fueron escoltados por una bandada de águilas. Por este motivo, creyendo en la intervención de los dioses, cuando divisaron las costas del Sureste Peninsular Ibérico, atracaron las embarcaciones en el lugar donde las aves se posaron, después de haber volado tres días en círculo sin atreverse a descansar. Los fugitivos construyeron un refugio al que llamaron «Águilas» y después continuaron su ruta a pie hacia el Norte.

    Tras siete días de fatigosa marcha coronaron los altos picachos que coronaban la sierra, y descubrieron un maravilloso valle de ver-de color, surcado por un gran río que se parapetaba junto a una montaña, cuya cima se asemejaba a un barco griego, con la proa mirando al. Poniente y la popa al Levante.

    Supieron entonces que los hados del Olimpo habían escuchado sus ruegos, y decidieron fundar una ciudad en la planicie del cerro que recordaba el contorno de una nao. Levantaron un templo en honor de Castor y Polux, y pusieron por nombre a la ciudad: Eliocrota, esto es, la ciudad de los Príncipes, que luego los romanos llamaron la Ciudad del Sol.

    Estos son los personajes representados en la antigua sede del Concejo Municipal y posteriormente casa del Corregidor, en la plaza del Caño, frente a la colegiata de San Patricio. La catedral de Lorca. La cámara y las salas del concejo fueron construidas entre 1504 y 1525. El relieve de las alegorías de la Justicia y la Caridad, la alegoría a los míticos héroes fundadores de Lorca, coronados por un sol, icono de la ciudad, se atribuyen al escultor vizcaíno, Juan de Uceta, entre los años de 1750 y 1752.

    La historia de los héroes troyanos es recogida por el padre Morote, en su obra Blasones y antigüedades de la ciudad de Lorca. Estos son los personajes representados en la antigua sede del Concejo Municipal y posteriormente casa del Corregidor, en la plaza del Caño, frente a la colegiata de San Patricio.

    La Eliocroca de los Romanos,…

    Tras la segunda guerra púnica se documenta, al igual que en todo el sudeste, un cambio en los patrones del asentamiento. Antes, la población habita las cumbres de los cerros, sitios fácilmente defendibles. Tras la conquista por parte de los romanos, estos no quieren a sus espaldas focos de resistencia que si habitaran los cerros serían difíciles de someter. Por eso se inicia un proceso de ocupación de todo el valle del Guadalentín, construyéndose numerosas villae  como La Quintilla, en torno a las cuales se articula la explotación del territorio y que atrae a numerosa población indígena.

    Yacimiento romano de La Quintilla (Lorca)

    En las recientes excavaciones efectuadas en el castillo, y en concreto en las estructuras halladas en el casco urbano, han permitido relacionar la Eliocroca de los romanos con la ciudad de Lorca. Apenas se han hallado restos arqueológicos de época altoimperial, en cambio si son frecuentes en el llano lo que prueba este traslado de la población.

    Durante este tiempo (s. I-II d.C.) Lorca experimenta un gran auge que se documenta sobre todo en las magníficas villas construidas en su entorno; sin embargo, la crisis del siglo III d.C supuso otro punto de inflexión. La inestabilidad política y económica que se genera provoca el abandono de muchas de estas villas y mueve a la población otra vez hacia el Cerro del Castillo.

    Del poblamiento de los siglos V al VII d.C poco se sabe; los restos arqueológicos, abundantes sobre todo en el Castillo, dan un testimonio de continuidad, ello unido a su importante situación estratégica hizo probablemente de la ciudad un establecimiento visigodo. En el cerro se desarrollarían todas las labores de la vida doméstica pero también las industriales.

  • 3 FEB. – Los rollicos y las reliquias vuelven por San Blas

    3 FEB. – Los rollicos y las reliquias vuelven por San Blas

    Los rollicos y las reliquias vuelven por San Blas.

    Las antiguas alumnas del colegio Madres Mercedarias las antiguas alumnas del colegio Madre de Dios de Lorca, llevan embolsando varias semanas los más de 600 kilos de los conocidos como rollicos de San Blas, que se ponen a la venta hoy día 3 de febrero, día en el que se celebra la festividad de San Blás.

    Una tradición lorquina que se remonta a los años 30, es decir más de 80 años realizándola.

    Muchos lorquinos hacen cola desde primera hora de la mañana para comprar los sabrosos rollicos sabor a anis y las reliquias de San Blas, hechas en lana y seda con las tonalidades azul, blanco, rojo, rosa, verde y amarillo.

    HISTORIA

    ¿Quién era? «Blas de Sebaste, venerado como san Blas, fue un médico, obispo de Sebaste (Sebastensis armenorum) en Armenia (actual Sivas, Turquía), y mártir cristiano. Hizo vida eremítica en una cueva en el bosque del monte Argeus, que convirtió en su sede episcopal. Fue torturado y ejecutado en la época del emperador romano Licinio, durante las persecuciones a los cristianos de principios del siglo IV. Su culto se extendió por todo Oriente, y más tarde por Occidente.
    En la Edad Media, se llegaron a contabilizar solamente en Roma 35 iglesias bajo su advocación. Su festividad se celebra 3 de febrero en las Iglesias de Occidente y el 11 de febrero en las de Oriente. Se lo considera patrono de los enfermos de garganta (faringe), y de los otorrinolaringólogos.
    Según la tradición, Blas de Sebaste era conocido por su don de curación milagrosa, que aplicaba tanto a personas como a animales. Salvó la vida de un niño que se ahogaba al trabársele en la garganta una espina de pescado.
    Blas, obispo de Sebaste de Armenia, es un personaje bastante incierto desde el punto de vista histórico, pero todavía goza de mucha popularidad por un milagro que se le atribuye y que ha perpetuado la conocida bendición contra el mal de la garganta.

    Se le acercaban también los animales enfermos para que les curase, pero en cambio no le molestaban durante su tiempo de oración.

    La veneración local a este médico y obispo de Sebaste, en la actual Turquía, se remonta a la toma de Murcia por parte de las huestes de Jaime I, que entraron a la ciudad el día 3 de febrero de 1265, precisamente en la festividad de San Blas y por la denominada Puerta de Orihuela.
    Entre los años 1286 y 1392, a mediados del siglo XIV, una epidemia de difteria sembró la ciudad de Murcia de cientos de fallecimientos, tanto en niños como en adultos. La crisis era tal, que el Concejo en pleno decidió encomendar a Murcia bajo la protección de San Blas.
    Ese mismo año, al poco de pasar el 3 de Febrero, Festividad de San Blas, la epidemia empezó a remitir y ya no se registraron más muertes entre los ciudadanos.
    El Concejo, agradecido, hizo Voto Perpetuo de asistir todos los años a venerar a San Blas en los días de su Festividad, mientras que el pueblo, también agradecido, fue formando cada año una multitudinaria feria que se concentraba en Febrero en torno a la Ermita de San Blas.
    Obra escultórica “El Milagro de San Blas” del insigne tallista murciano Francisco Salzillo (1707-1783).

    Desde antaño, la fecha del 3 de Febrero fue día grande en el convento de Mercedarias de Madre de Dios en Lorca. Es la festividad de San Blas y en este día los lorquinos se llegan hasta el convento para besar la reliquia del santo y adquirir los típicos rollicos elaborados por las hermanas.

    El descenso del número de monjas en el convento amenazó con acabar con esta tradición, pero un grupo de antiguos alumnos del colegio, dio un paso al frente encargándose de elaborar los dulces que se ponen a la venta y su recaudación es destinada a la ayuda de familias necesitadas.

    En este convento se puede admirar la obra escultórica “El Milagro de San Blas” del insigne tallista murciano Francisco Salzillo (1707-1783). La obra refleja el momento en que una madre angustiada porque su hijo se ahoga atragantado por una espina de pescado acude con el niño en brazos a San Blas, quien extiende su brazo sobre el pequeño, consiguiendo su recuperación de forma milagrosa.

    San Blas fue un eremita armenio de los siglos III y IV, consagrado Obispo de Sebaste, que murió mártir durante la persecución de Licinio en el año 316. Es considerado protector de los males de garganta y nuestro refranero nos recuerda una vieja jaculatoria: «San Blas bendito, cúrame la garganta y el apetito».

    Al dulce y a las reliquias se les atribuyen propiedades milagrosas sobre las afecciones de garganta, especialmente las infantiles, ya que San Blas es el patrón de los laringólogos.

    Este año se pondrán a la venta un total de 600 kilos de rollicos y unas 2.000 reliquias de San Blás, una vez que sean bendecidos en la capilla del colegio Madres Mercedarias.

    La bolsita de rollicos se venderá a 1,20 euros y la de reliquias podrán adquirirse a dos euros. La venta se realizará en la puerta del convento de las Mercedarias, en la calle Zapatería.

    RECETA DE LOS ROLLICOS

    Ingredientes

    • 3 huevos
    • 1 vaso de azúcar
    • medio vaso de aceite
    • 2 cucharadas de canela
    • medio kilo de harina
    • 2 gaseosas
    • Anis y matalauva

    Se mezclan los huevos con el azúcar, el aceite y la canela. Se añade la harina poco a poco con las gaseosas sin de dejar de mezclar. La masa estará lista cuando se despegue de las manos.
    Encendemos el horno a 180º para que esté bien caliente a la hora de meter los rollos.
    Mientras se calienta el horno cogemos pequeñas porciones de masa y formamos los rollos. Los ponemos en una bandeja y los metemos en el horno.

    Estarán cocidos cuando se doren. Hay que dejarlo enfriar un rato antes de comerlos.

    Puerta de las mercedarias donde los lorquinos compran los rollicos.

    Comentarios…

    Como lorquina, quiero puntualizar que los rollicos, con su gusto a anís y tan crujientes, son deliciosos; y las reliquias, exquisitas. Tienen en la parte de arriba una bolita hecha de un diminuto punto de ganchillo, y de ella salen unas hebras de lana de unos dos centímetros protegidas por fuera por otras de seda, todas de la misma gama de color pero de brillo diferente. Todas son bonitas, las rosas, las azules, las amarillas las blancas y las verdes. Aunque humildes, los rollicos de San Blas y las reliquias son otro tesoro de nuestra tradición.

  • La asombrosa vida del Doctor Rafael Méndez, entre artistas y espías.

    La asombrosa vida del Doctor Rafael Méndez, entre artistas y espías.

    La asombrosa vida del Doctor Rafael Méndez, entre artistas y espías.

    Corría el año 1922 y los alumnos de Santiago Ramón y Cajal se reían de él en su cara. El egregio ganador del premio Nobel, de fama mundial tras descubrir las neuronas del cerebro, intentaba controlar a sus desbocados discípulos de primer curso de Medicina en Madrid. Uno de ellos era Rafael Méndez. “Estábamos inscritos seiscientos muchachos de 16 o 17 años. Era una masa informe, despreocupada, un tanto bárbara e inconsciente”, escribiría más de seis décadas después el alumno. “Todavía recuerdo los formidables dibujos de Cajal en la pizarra. Pero tampoco nos importaban los dibujos de Cajal. Lo que realmente nos divertía era que, con bastante frecuencia, al terminar el dibujo en turno se metía el trapo de borrar en el bolsillo, con la carcajada general de aquel cónclave de jovencitos irreflexivos”, rememoró Méndez en sus memorias, Caminos inversos (Vivencias de ciencia y guerra), publicadas en 1987 y hoy descatalogadas.

    Rafael Méndez llevó a cabo misiones secretas por medio mundo para intentar comprar armamento para la República durante la Guerra Civil

    “Casi todos estábamos distraídos mientras aquella gloria de la ciencia explicaba sus portentosas clases. Hablábamos y hablábamos. No sabiendo qué hacer con nosotros, nos dijo un día en tono serio, quizá amenazante para un alma de Dios en la que no cabía la amenaza: “Sigan, sigan hablando, que al freír será el reír”. Se refería a los exámenes”, continúa el libro. Ramón y Cajal se jubiló y abandonó las clases en febrero de aquel mismo año.

    Rafael Méndez, nacido en la localidad murciana de Lorca en 1906 y fallecido en Ciudad de México en 1991, se dibuja a sí mismo con un miembro más de “la juventud de entonces, mal preparada, poco estudiosa, reflejo de la situación del país en la despreocupación y el atraso”. Pero aquel chaval, que terminó la carrera de Medicina con 20 años, acabó protagonizando buena parte de la historia del siglo XX: fue detenido tras una juerga junto al poeta Federico García Lorca, fue compañero de habitación del nobel Severo Ochoa, viajó en misiones secretas por medio mundo para intentar comprar armamento para la República en plena Guerra Civil, fue fichado por la Universidad de Harvard tras la contienda, fue compañero de farras de artistas flamencos como Lola Flores, fue amigo de Manuel Fraga y de Luis Buñuel y murió como coordinador de los Institutos Nacionales de la Salud de México.

    Rafael Méndez, con 15 años, en Madrid.

    Un cuarto de siglo después de su muerte, Materia saca a la luz documentos inéditos sobre Méndez procedentes de los archivos de su familia, custodiados por su hijo Juan Pablo, que también estudió Medicina y hoy es coordinador de la Unidad de Investigación en Obesidad en la Universidad Nacional Autónoma de México.

    Rafael Méndez era hijo de un hombre que aprendió a leer cuando tenía 22 años, al casarse con una mujer que sí sabía leer. En aquel “pueblo grande” de Murcia, sus padres lograron con pequeños negocios el suficiente desahogo económico como para enviar a tres de sus hijos varones a estudiar a Madrid. «Hacía lo que se me indicaba», escribió Méndez. «El joven no opinaba […] Se decidía por él y se estudiaba la carrera que determinaba la familia, o los amigos de la familia… o el cura del pueblo».

    El insigne Ramón y Cajal, objeto de mofa, no despertó el entusiasmo de Méndez por la ciencia. Pero, en el segundo curso de Medicina, la vida del adolescente cambió para siempre. El médico Juan Negrín, que años más tarde sería el último presidente del Gobierno de la Segunda República Española, era en 1922 el nuevo catedrático de Fisiología de la Universidad de Madrid. “Con Negrín comenzó nuestra inquietud”, reconocía Méndez en sus memorias.

    “Casi todos estábamos distraídos mientras aquella gloria de la ciencia [Ramón y Cajal] explicaba sus portentosas clases. Hablábamos y hablábamos»

    Negrín, curtido en Alemania, formó en aquellos años a un equipo de jóvenes brillantes. Entre ellos figuraban Severo Ochoa y José Manuel Rodríguez Delgado, un pionero de los implantes cerebrales que hoy se emplean contra el párkinson, la epilepsia y la depresión, aunque es más conocido popularmente por un experimento en el que detuvo la embestida de un toro con un radiotransmisor. Para Negrín, Méndez fue más que un pupilo. Fue, “durante muchos años, su mejor y más devoto amigo”, en palabras del propio Rafael.

    Con el fisiólogo, Méndez se especializó en investigación de fármacos. Y, por consejo de Negrín, en junio de 1927 Severo Ochoa y él viajaron a Escocia a completar sus estudios. “Pasé con Ochoa tres días en París y tres en Londres. Al llegar a la estación del Quai d’Orsay nos maravillamos al ver una escalera eléctrica. Montamos en ella con nuestras maletas. Era nuestro primer contacto con un tipo de tecnología del que todavía no disfrutábamos en nuestro país”, relataba Méndez en sus memorias.

    Rafael Méndez, tercero por la derecha, en una casa en ruinas durante la Guerra Civil.

    Ambos habían sido compañeros de habitación en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Allí, Méndez asistió a un recital del pianista polaco Arthur Rubinstein y a una conferencia del egiptólogo británico Howard Carter, poco después de que descubriera la tumba de Tutankamón. Y allí el murciano conoció al poeta Federico García Lorca, que le dedicó uno de los poemas de su Romancero gitano, el titulado “Reyerta”. Comienza así: “En la mitad del barranco las navajas de Albacete, bellas de sangre contraria, relucen como los peces”. Federico García Lorca dedicó a Méndez uno de los poemas de su ‘Romancero gitano’, el titulado “Reyerta”

    En octubre de 1934, con 28 años, Méndez ganó las oposiciones a la cátedra de Farmacología de la Facultad de Medicina de Cádiz, en la que pronto pediría la excedencia. Para celebrar su designación como catedrático, algunos compañeros de la Residencia, entre ellos García Lorca, le organizaron una cena en una céntrica taberna de Madrid frecuentada por toreros. También se sumaron el piloto Joaquín Mellado, que combatiría en el bando republicano en la futura Guerra Civil, y el cirujano Armando Muñoz Calero, que se apuntaría al bando sublevado y llegaría a ser vicepresidente del Atlético de Madrid.

    “Con alegría posprandial nos dirigimos al cabaret Alcázar situado en el sótano de un edificio de la calle de Alcalá, cercano a la calle de Sevilla. A un pequeño grupo le molestó nuestra algarabía y aquello degeneró en trifulca. El encargado del cabaret llamó a los guardias de asalto, que fusiles en ristre nos detuvieron a todos, nos llevaron a la comisaría y de allí al Juzgado de las Salesas”, rememora Méndez en sus memorias. “Nos tomó declaración el juez de guardia; le explicamos el motivo de nuestro festejo y de nuestra alegría, nos echó una simpática filípica, canceló el juicio y nos dejó ir a dormir”.

    Menos de dos años después de aquella juerga, los amigos se separaron en dos bandos para matarse. El 17 de julio de 1936 comenzó el golpe de Estado contra el Gobierno elegido democráticamente. El 18 de agosto, Lorca fue fusilado por los golpistas. Durante la guerra, el profesor Negrín fue nombrado ministro de Hacienda y el 17 de mayo de 1937 tomó las riendas como presidente del Consejo de Ministros.

    Rafael Méndez, vestido de civil, durante la Guerra Civil.
     “Méndez fue un hombre de confianza de Negrín”, subraya el historiador Ángel Viñas, autor del libro El oro español en la Guerra Civil, publicado por el Instituto de Estudios Fiscales del Ministerio de Hacienda en 1976. Méndez, militante socialista, recibió el encargo de intentar comprar armamento en misiones secretas al extranjero. “En bancos de París y de Estados Unidos figuraban enormes cantidades de francos y de dólares a mi nombre”, reconocía en sus memorias. Según los cálculos de Viñas, Méndez tuvo a su nombre unos 4,5 millones de dólares de los de 1936. Y otros 18 millones en cuentas compartidas con otros agentes de la República.

    La República puso a nombre de Rafael Méndez millones de dólares de los de 1936 para comprar armamento

    Su primera encomienda, como secretario de Hacienda, implicaba viajar a Argelia. Tenía apenas 30 años. “Las supuestas armas había de pagarlas yo, para lo cual se me situaron dos millones de francos (40.000 dólares de entonces) en el Crédit Lyonnais de Orán. Era la primera situación de fondos que se hacía a mi nombre. El supuesto vendedor era un árabe tuerto, bien vestido y apuesto”, describe en Caminos inversos. El tipo resultó ser un estafador y la misión fue un fracaso, como casi todas las siguientes. El Comité de No Intervención, formado en 1936 por Francia y Reino Unido, obstaculizó la compra de armamento para la República, pese a la ayuda que recibían los sublevados de la Alemania nazi y la Italia fascista.

    Méndez, según insiste en sus memorias, no se quedó ni con un centavo del dineral que se puso a su nombre. “No tengo razones para dudarlo”, afirma Viñas. “La contabilidad de la República es imposible de reconstruir. No hay documentos o yo no los he encontrado”, lamenta. Tras sus descalabros en la compra de armamento, el joven médico murciano, sin experiencia de guerra, fue nombrado director general del Cuerpo de Carabineros, con 40.000 hombres armados.

    Retrato del doctor Rafael Méndez.

    Un día de agosto de 1938, en plena batalla del Ebro, Negrín llamó a Méndez tras una crisis ministerial de la que el primero salió reforzado como presidente y ministro de Defensa. “Resuelta la crisis y dada la lista del gabinete, me dijo don Juan que me preparara porque aquella misma noche salíamos para Zurich, donde se celebraba un Congreso Internacional de Fisiología”, escribe Méndez. La batalla del Ebro era una de las más sangrientas de la guerra, pero el líder republicano decidía acudir a un evento científico.

    “¿Pero qué va a decir la gente cuando se entere de que en este momento nos vamos a un congreso de fisiología en Zurich?”, le preguntó Méndez. “Les dará sensación de confianza”, respondió Negrín. Llegados al simposio, nadie daba crédito al ver al presidente republicano. “Aquello era inexplicable”, recuerda Méndez. Pero el viaje tenía otro motivo, según destaca en sus memorias. Negrín buscaba entrevistarse con el fisiólogo estadounidense Walter Cannon, profesor de la Universidad de Harvard y defensor de la causa española en su país. Por indisposición de última hora, Cannon no asistió al congreso. Ninguna potencia extranjera acudió a la llamada de auxilio de Negrín y el 1 de abril de 1939 el general Francisco Franco dio por ganada la guerra.

    Un día de agosto de 1938, en plena batalla del Ebro, Negrín, presidente del Gobierno, comunicó a Méndez que se iban a un congreso científico a Suiza

    “Viví atormentado durante la guerra de España. Entonces me di cuenta cabal, vivida muy de cerca, de la ferocidad de la especie humana. Por eso no puedo ponerme de acuerdo conmigo mismo en cuál es hoy mi filosofía política”, proclamó Méndez en 1982, cuando fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Murcia. Para entonces, hacía mucho que había dejado de ser considerado como un “expoliador del tesoro español”, como lo pintó al principio la dictadura franquista.

    Acabada la guerra y huido a Francia, Méndez recibió una oferta de Harvard para ser investigador en farmacología. Y allí se fue. Cuatro años después, fue fichado por la Universidad Jesuita de Loyola, en Chicago, pese a que era un agnóstico declarado. Entonces llegó a publicar sus estudios en la revista Science. Pero en 1946, tras la dolorosa muerte de su primera mujer, Angela Herrera Recalde, decidió cambiar de vida y aceptó un puesto de investigador en el Instituto Nacional de Cardiología de México. Sus nuevos trabajos aparecieron en la prestigiosa revista médica The Lancet.

    “La obra científica del Dr. Rafael Méndez no necesita de elogios desmedidos, habla por sí sola y por el hecho conocido de que se le considera internacionalmente como uno de los grandes investigadores y maestros de la farmacología cardiovascular”, afirmó en un homenaje en 2011 Manuel Cárdenas Loaeza, investigador emérito del Instituto Nacional de Cardiología de México. “Sus trabajos sobre antiarrítmicos son clásicos”, subrayó.

    Rafael Méndez, con su colega Gordon Moe en Harvard en 1943.
    Cárdenas Loaeza, fallecido hace un año, destacó la “afición por la tauromaquia, el flamenco y los gitanos” de Méndez y su amistad con figuras de esos campos. “Cuántas veces pasamos en privado veladas inolvidables con Sabicas, Lola Flores, Manolo Caracol, la Contrahecha, Cagancho o Luis Miguel Dominguín. Todos ellos lo sentían uno de los suyos y lo llamaban Rafaelito”, recordó.

    Juan Pablo Méndez vivió con su padre hasta los 27 años. Su madre, Marga Blanco Aguinaga, con la que Rafael Méndez se casó en 1955, vive a sus 87 años en Ciudad de México. “Mi padre era un hombre serio, amable, inteligente y muy sociable, con muchísimos amigos”, recuerda. Uno de estos amigos era insospechado: Manuel Fraga Iribarne. Se conocieron una tarde de 1961 en Ciudad de México, adonde Fraga había acudido a un congreso de sociología. Cenaron juntos y simpatizaron.

    Artistas flamencos como Lola Flores y Manolo Caracol lo llamaban ‘Rafaelito’

    Un año después, Fraga fue nombrado ministro de Información y Turismo. El 21 de junio de 1963, consiguió que un consejo de ministros presidido por el dictador Francisco Franco autorizara el regreso de Méndez a España. El murciano llevaba un cuarto de siglo expulsado de su país. Aquel año, aterrizó en Madrid con la excusa oficial de dar tres conferencias sobre medicamentos de acción cardiaca en la universidad. En aquella visita, Fraga le transmitió en secreto la necesidad de reestructurar el PSOE.

    “Cuando vino Fraga a México, vio cómo vivíamos y le dijo a Franco que mi padre no se había quedado con nada de dinero de la República”, afirma Juan Pablo. En su familia española —Rafael era tío de José Méndez, alcalde socialista de Murcia entre 1987 y 1995— se instauró la idea, no confirmada, de que Franco quiso recuperar al científico exiliado para que no se repitiera el caso de Severo Ochoa, galardonado con el Nobel en 1959, cuando investigaba en EE UU. Según esta teoría familiar, el dictador temía que otro español ganara el premio fuera de España. Pero Méndez se quedó en México, que ya era su segunda patria.

    Desde 1949, Méndez fue por decisión propia ciudadano mexicano. Y en su exilio norteamericano forjó su amistad con el cineasta Luis Buñuel, al que había conocido en la Residencia de Estudiantes de Madrid. “El embajador de la película El discreto encanto de la burguesía se llama don Rafael por mi padre”, explica Juan Pablo.

    Rafael Méndez, en el centro, con Manuel Fraga, a la derecha, en 1963 en Madrid.
    Un día de 1969, Méndez, de visita en Madrid, recibió un telegrama de Buñuel. Decía: “Tu amigo me prohíbe trabajar en España”. El amigo era Fraga, que no quería en su país el rodaje de Tristana, la nueva película del cineasta. Esa misma tarde, Méndez fue a ver al ministro. Fraga le explicó que un obispo había pedido que Buñuel no entrara en España por la irreverencia de sus películas. Pero el médico murciano salió en defensa del artista.

    Méndez convenció a Fraga para que permitiera a Buñuel rodar la película ‘Tristana’ en España

    “¿Y por qué defiendes tanto a Buñuel?”, le inquirió el ministro. Méndez le habló de la Residencia de Estudiantes y de cómo aquel lugar había hermanado a figuras como García Lorca, Severo Ochoa, Luis Buñuel y él mismo. Admirado por “la amistad fraternal” de los residentes, Fraga autorizó el rodaje de Tristana en España.

    “Llegaremos a ser amigos incondicionales porque nos decimos la verdad más allá de las ideologías”, escribió Fraga de Méndez en su libro Memoria breve de una vida pública, publicado en 1980. “Es un hombre ejemplar, patriota y constructivo”, dijo de la persona que en la guerra había comprado armamento para intentar vencer a Franco.

    Cuando se casó por primera vez en 1938, en plena Guerra Civil, Méndez recibió “un impresionante regalo de boda, una piel, preciosísimo zorro plateado”. Se la entregó un delegado ruso “como regalo nada menos que del propio Stalin”. Un cuarto de siglo después, Méndez se hacía amigo de un ministro franquista. Y en 1981, una década antes de morir, el rey Juan Carlos le impuso en España la Gran Cruz del Mérito Civil, por toda una vida dedicada a la ciencia. “Yo siento que mi vida le pasó a otra persona, no a mí”, le decía Rafael Méndez a su hijo Juan Pablo.

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  • Historia del regimiento Mallorca 13 y el acuartelamiento Sancho Dávila.

    Historia del regimiento Mallorca 13 y el acuartelamiento Sancho Dávila.

    Historia del regimiento Mallorca 13 y el acuartelamiento Sancho Dávila.

    El Regimiento de Infantería «Mallorca» n.º 13, El Invencible, fue un regimiento de infantería del Ejército de Tierra de España, creado en 1682 para combatir a los corsarios y piratas que asaltaban las costas de España. Por eso su primer nombre fue el de Tercio Nuevo de la Armada Real del Mar Océano, siendo disuelto en 1995.

    En 1746 recibió el sobrenombre de «Invencible» por su actuación sobre el río Todone, el 10 de agosto de 1746.

    Antecedentes históricos

    El Regimiento de Infantería Mallorca n.º 13 tiene origen y antigüedad en el año 1682, recibiendo su primera denominación como «Tercio Nuevo de la Armada y del Mar Océano», hasta que en 1704 cambia por la de «Regimiento Nuevo de la Armada y del Mar Océano», aunque también es conocido con el nombre del título que ostentaba su Coronel «Regimiento de la Santa Cruz». Con las resoluciones de Felipe V para poner nombre a los Regimientos fijos, se le otorga el de «Regimiento de la Armada n.º 1», hasta que en 1718 tomó el nombre de «Regimiento de Infantería Mallorca n.º 14 «.

    Cambia sucesivamente de numeración adoptando los nombres de «Regimiento de Infantería Mallorca n.º 19» en 1741; «Regimiento de Infantería Mallorca n.º 18» en 1769 y «Regimiento de Infantería Mallorca n.º 20» en 1815, año en que se incrementa el regimiento con el nuevo cuerpo conocido como Segundo de Vizcaya y en 1818 se le agrega un batallón del disuelto Regimiento Hibernia.

    Con las reformas de la Infantería de 1823 se divide en batallones independientes, adquiriendo los nombres de «Batallón de Infantería n.º 39» y «Batallón de Infantería n.º 40», en 1828 recupera el pie de Regimiento con el nombre de «Regimiento de Infantería Mallorca n.º 12», para cambiar su numeración en 1833 y conocerse como «Regimiento de Infantería Mallorca n.º 13».

    En 1931 es fusionado con el Regimiento Guadalajara n.º 20 y da lugar al «Regimiento de Infantería n.º 13», con el que permanece hasta su disolución en 1936. En 1939 y sobre la base de batallones de los Regimientos Zaragoza n.º 30, San Quintín n.º 25 y Toledo n.º 26, se organiza el «Regimiento de Infantería Mallorca n.º 13» con acuartelamiento en Lorca (Murcia), recogiendo el historial del Mallorca n.º 12.

    En 1959 se reorganiza en Agrupación con el nombre de «Agrupación de Infantería Mallorca n.º 13 «, cambiando nuevamente en 1963 por el tradicional de «Regimiento de Infantería Mallorca n.º 13 «, pasando en 1963 a «Regimiento de Infantería Motorizable Mallorca n.º 13 » y finalmente, en 1986 al de «Regimiento de Infantería Mecanizada Mallorca n.º 13» hasta su disolución el 29 de diciembre de 1995 en el acuartelamiento Sancho Dávila de Lorca (Murcia).

    Escudo

     

    El escudo de armas del Regimiento de Infantería Mallorca n.º 13: En campo de oro, cuatro barras de gules. Brochante cotiza en azul y cargada de inscripción en sable «Regimiento Mallorca n.º 13». Timbrado de bacinete y superado del Rat-Penat. El todo, circundado de cinta de plata, con lema en sable «Antes quemadas que vencidas».

    Entre las recompensas más destacadas concedidas al Mallorca n.º 13 se pueden citar:

    Derecho de colocar en sus banderas la inscripción «Prius flamis combusta, quam armis Mallorca victa», concecida en 1746 por la acción del río Todone.

    La Cruz de distinción de la Fuga de Portugal concedida en 1815.

    El escudo de distinción del Ejército del Norte concedida en 1837 por su acción de Gayangos.

    Las Armas del antiguo Reino de Mallorca (España) utilizados en el Escudo de Armas del Regimiento de Infantería Mecanizada Mallorca N° 13, son lucidas por el Batallón de Infantería Blindado Nº 13 del Ejército Nacional de la República Oriental del Uruguay, con la cual la Unidad se hermana desde el año 1989.

    Acciones memorables del Regimiento Mallorca nº 13
    EL ACUARTELAMIENTO SANCHO DÁVILA

    Lorca, por su situación geográfica ha sido un lugar por donde han pasado los ejércitos, ya sea invadiendo el norte como conquistando el sur siendo una ciudad con gran tradición militar, así que tras el acontecimiento revolucionario de 1917 se acordó, por parte del gobierno, instalar un Regimiento en la ciudad de guarnición estable y, en 1919, se enviaron las primeras tropas que formarían el Regimiento España nº 46.

    Al  no disponer la ciudad de locales con capacidad suficiente para la tropa, ésta se alojó en el convento de la Merced, en la Zona de reclutamiento y movilización (donde actualmente se asienta el centro cultural de la ciudad) y en el colegio de la Purísima, en la calle de la cava.

    Siendo necesario un espacio vital para el normal desarrollo de las funciones de esta unidad militar, el concejo de Lorca se esforzó por conseguir solares adecuados para lo construcción del nuevo cuartel ofreciendo una parcela de siete hectáreas a las afueras del barrio de San Cristóbal.

    Comienzo de las obras…

    Comenzaron las obras el día 15 de marzo de 1921 en terrenos donados por la corporación municipal tras varios años de ofrecimientos y negociaciones por parte del Ayuntamiento de Lorca y ante la presencia del General de Brigada Don Carlos Tuero y Odones y Don Mariano Landa de la Torre comisario de guerra, un cuartel de los más modernos en su tiempo y posteriormente modernizado cuando las necesidades lo requirieron.

    Terminaron las obras después de algunas dificultades por parte del Ayuntamiento para financiar las mismas, en 1924. Hecho que estuvo a punto de que el regimiento anteriormente mencionado se trasladara a otra ciudad.

    Recibió el nombre de Sancho Dávila en honor del famoso general abulense que vivió a finales del siglo XVI y muerto en 1.583, un militar que figura entre los grandes capitanes de su época y que logró fama en las campañas bélicas de los paises bajos y portugal.

    Fue un cuartel modelo en el tiempo de su construcción, solidamente construido todo el conjunto con un fuerte caracter de uniformidad y con abiertos espacios entre cada uno de sus pabellones que componian el conjunto con capacidad para 1.500 personas, fué ocupado originalmente por el regimiento de infantería España nº. 46 al inaugurarse en 1.924, el acuartelamiento acogió a este regimiento hasta que en 1.931 el programa de modernización y reducción del ejercito iniciado por la Republica decide su traslado a Alcoy en donde fué disuelto.

    Al poco de iniciarse la guerra civil se ubicó en el cuartel un regimiento mixto de artillería mandado por el comandante Luis Falcón Segura reagrupando distintas unidades disueltas tras la sublebacion militar y hasta que el gobierno de la Republica decidió instalar en Lorca la escuela popular de artillería en cuanto fueron realizadas las obras de acondicionamiento del recinto militar.

    De octubre a diciembre de 1.936 la ciudad de Lorca se volcó en las importantes obras de reforma que requerian las instalaciones que habian sido dañadas por el pillaje durante los cinco años que estuvieron abandonadas.

    Toda la clase de artesanos, fontaneros, electricistas, pintores, carpinteros etc., trabajaron arduamente para acabar las obras y proceder a la inauguración oficial de la EPA.

    Los primeros oficiales artilleros desfilaron por la calle Corredera en marzo de 1.937, durante tres meses recibieron un intensivo programa de formación para conseguir los conocimientos que normalmente se conseguían durante dos cursos completos.

    En abril de 1.937 se constituyó en este cuartel la base de artillería para formar a las futuras dotaciones de artilleros de las nuevas baterias de cañones rusos que llegaron a Lorca.

    Tras la guerra civil, fué sede del regimiento de infanteria Mallorca 13, una agrupación que gozaba de gran prestigio militar y que había sido fundada en 1682.

    En 1.974 el regimiento Mallorca 13 por su gran vinculación a Lorca recibió la medalla de oro de la ciudad.

    El “cuartel” como se le conoció por sus conciudadanos no solo ha sido utilizado para alojamiento de unidades, sino también se usó como academia de Artillería e incluso hospital.

    Este regimiento convivió con los lorquinos hasta que por aplicación del plan norte del ejercito de tierra la entonces brigada de infantería mecanizada 32 y todas sus unidades quedaron disueltas a lo largo de los años 1.995 y 1.996, realizando su último acto publico castrense en 2.006 con la jura de bandera de 198 soldados paracaidistas.

    Todos sus pabellones de estilo ecléptico no exento de cierta severidad fueron derribados en 2.010 para la construccion de las instalaciones de la nueva universidad de Lorca, permaneciendo en pie por su tipologia más ornamentada solamente quedó en pie el denominado pabellón de mando antecedido por jardines de frondoso arbolado

    Este emblemático edificio ha cumplido durante más de 70 años su importante misión como acuartelamiento velando por la seguridad de la ciudad que lo albergaba.

    Más de 2.500 personas acuden a la última Jura en el Sancho Dávila.

    198 soldados de la Brigada Paracaidista de Javalí prometieron lealtad a la bandera en el patio de armas Medio millar de civiles se sumaron al juramento diez años después de la disolución del ‘Mallorca 13’ en 1.996.

    http://www.laverdad.es/murcia/prensa/20061105/lorca/personas-acuden-ultima-jura_20061105.html

    Fuentes: http://mallorca13.es/, wikipedia.

     

     

  • Pozos de Nieve, la fábrica de hielo para Lorca se situaban en Sierra Espuña.

    Pozos de Nieve, la fábrica de hielo para Lorca se situaban en Sierra Espuña.

    Pozos de Nieve, la fábrica de hielo para Lorca se situaban en Sierra Espuña.

    Los Pozos de nieve mejor conservados que tenemos en la Región de Murcia, se encuentran situados en la vertiente meridional del Morrón de Espuña a 1300 metros de altitud.

    Datan de la segunda mitad del siglo XVI y en su época constituyeron la importante industria del hielo en toda la región.

    A finales del siglo XVI comenzaron a construirse en Sierra Espuña (municipio de Totana, Región de Murcia, España) los primeros pozos para almacenar nieve y ser distribuida en forma de hielo en hospitales, ciudades y villas del Reino de Murcia. En el espacio de unos ciento veinte años llegaron a construirse casi la totalidad de estas «neveras» que hoy conocemos -veinticinco-, que podían almacenar hasta 25.000 toneladas métricas de hielo.

    Los «pozos de la nieve», como se les conoce popularmente, fueron construidos con diversos fines: terapéuticos, para conservar alimentos y medicinas, enfriar bebidas, elaborar helados… Su consumo llegó a ser tan popular que se convirtió en un artículo de primera necesidad y objeto de fiscalidad por parte de la hacienda real. Era el mismo Rey, el que daba el consentimiento para la construcción de los pozos de nieve y era la última instancia para dirimir las controversias que a menudo surgían.

    Su verdadero auge se produjo durante los siglos XVII y XVIII. En 1688 ya había construidos en Sierra Espuña 18 pozos que pertenecían a diferentes concejos y particulares: 7 a la ciudad de Murcia, 3 a Cartagena, 2 para Orihuela y otros tantos para Lorca, el Cabildo de la Catedral tenía uno y otro la iglesia de Moratalla, 2 pozos regentaba un vecino de Totana y otro pozo era propiedad de un vecino de Alhama.

    En la segunda mitad del siglo XVIII se construyeron 5 pozos de nieve más que completaron la cantidad de 23. Desaparecieron allá por los años 30 del siglo XX, ya que no pudieron competir con el progreso del frío industrial.

    Estos pozos eran grandes cavidades en el suelo (10 a 15 metros de profundidad) en forma cilíndrica (12 a 14 metros de diámetro), en el cual podía albergar una capacidad aproximada de un millón de kilos de hielo. En su interior se recubrían con un grueso muro de piedra y se enlucian con mortero de cal. El fondo se recubría con materiales permeables y se le dotaba de una leve inclinación para favorecer la evacuación del agua procedente del deshielo.

    Tiene mucho de estampa romántica este sorprendente y umbroso paisaje serrano salpicado de restos de construcciones, de hechuras ciclópeas y de formas extrañas; algunas, trágicamente retorcidas; caprichosas, las más; todas ellas abandonadas a la impiedad de los elementos que baten la sierra.

    Como casi todas las ruinas, estos pozos de nieve despiertan un sentimiento nostálgico en quien los contempla, y apenas si se descubre su identidad y su función, al aparecer algunos diseminados entre la maleza que a veces llega a ocultarlos.

    Hace más de 70 años que cesó la actividad en estos pozos y alrededor de siglo y medio que comenzó su declive ante la «llegada» del frío industrial.

    «Los pozos de nieve de Sierra Espuña» desvela los múltiples aspectos en torno a esta actividad en un trabajo de investigación escrito en clave de crónica.

    El trabajo en los Pozos de nieve, de los más duros de la época.

    En el área de los pozos -«rasos»- trabajaron centenares de hombres procedentes de los pueblos cercanos a la sierra (Totana, Aledo, Alhama, Mula, Pliego) en condiciones extremadamente duras. Los encierros de nieve y el transporte del hielo hasta los centros de consumo constituyeron dos fases de una actividad que tuvo visos de auténtica epopeya por sendas y caminos en los que las mermas de la carga alcanzaban más de la tercera parte.

    Con la primera nevada, los operarios subían al monte y se empezaba a llenar el pozo. Cada pozo tenía un coto señalado para la recolección del hielo. La nieve se esparcía y apisonaba con mazos y palas. Las condiciones de trabajo eran extremadamente duras y estos operarios recibían el doble del salario que cualquier otro peón agrícola de la zona.

    Con la llegada del calor se procedía a la extracción y transporte de las barras de hielo, que eran liadas en sacos o mantas y se transportaban de noche para evitar en la mayor medida su deshielo. Según los cálculos de la época, las perdidas por deshielo solían oscilar entre el 8% hasta Totana y el 35% hasta la ciudad de Murcia.

     

    En septiembre terminaban las labores de transporte y distribución, quedando en espera de bien entrado el otoño para comenzar de nuevo el ciclo.

    Donde más hielo se consumía era en la ciudad de Murcia. En 1794 se vendieron en ella 450 mil kilos de hielo.

    La venta del hielo estaba seriamente reglamentada hasta en sus más mínimos detalles. Durante los periodos señalados en los contratos de arrendamiento y abasto se establecían horarios de venta, penalizándose la falta de hielo en momentos determinados del día. Para ello, junto al habitual transporte en carruajes, el hielo a veces era llevado «a costilla» o por el sistema de «diligencia». En muchos documentos de la época se reconoce por las autoridades -primeros responsables de los abastos a la población- que la nieve era un artículo tan importante como el pan.

    Desde muy diversas perspectivas: la construcción de los pozos y sus especiales rasgos arquitectónicos; las grandes concentraciones humanas en la sierra; las duras condiciones de trabajo en «rasos» y pozos: la compleja organización de los encierros: el transporte del hielo a las ciudades y villas; los pleitos de Totana (bajo cuya jurisdicción se encontraba la totalidad de los pozos) con los propietarios de éstos (Murcia, Cartagena, Lorca, Orihuela, la villa de Mula y el Cabildo Eclesiástico) son aspectos tratados en profundidad en la presente obra, primera de esta magnitud sobre este «parque industrial», presente todavía en la umbría de Sierra Espuña, pero seriamente amenazado de desaparición de no actuar de inmediato sobre este singular patrimonio arqueológico.

    COMO FUNCIONABAN LAS ULTIMAS FABRICAS DE HIELO DEL SIGLO XX EN LORCA Y AGUILAS.

    Tanto en Aguilas como en Lorca había fábricas de hielo que satisfacian las necesidades de barcos y agricultores, fabricando bloques de hielo de 25 kilos que se troceaban para vender en otros formatos.

    En Lorca funcionaban dos fábricas de hielo, una se ubicaba en la calle Padre Azor, en los bajos de una antigua lonja en el edificio del Granero Decimal y que cerró a finales de los ochenta para después de ser rehabilitado el edificio al completo convertirse en los actuales Pub Silos y Pub Abadía.

    Nos cuenta nuestro amigo Leandro Navarro que nos ha dado varios detalles de este artículo, la anécdota que «cada vez que yo entraba en la fábrica de la plaza de abastos, me daban mareos, ocasionados por el amoníaco que empleaban para enfriar el agua».

    La otra estaba en la cuesta de los Caños del Oro, justo donde después hubo una fábrica de embutidos de Don Juan Millán (padre del actual abogado José Manuel Millan).

    El hielo de la fábrica de los Caños lo repartían en un carro, que era una plataforma. Las barras iban recubiertas con sacos de arpillera con objeto de que no perdieran el frío. El repartidor que se llamaba Antonio, las cogía con las manos, y de ese modo las llevaba a los bares, e incluso a las casas particulares para refrigerar las viandas de las neveras.

    Volviendo a la fábrica de Aguilas, hay testimonios que indican que el trabajo allí era muy duro y malo para la salud. En esa época no había ropa y calzado apropiado. Había que entrar a la cámara a meter y sacar las barras de hielo cuantas veces era necesario, y la forma de hacerlo era a mano puesto que no había máquinas que trabajaran a una temperatura de -10 0 C en las cámaras y cuando salían había a veces con una diferencia de 50 0C de temperatura entre la fábrica y las cámaras. Lo peor era trabajar con “gas amoniaco” , gas formado por la combinación de un átomo de nitrógeno y tres de hidrógeno; es incoloro, más ligero que el aire, tiene un olor desagradable que irrita los ojos y las vías respiratorias; tiene un sabor cáustico. Se da la circunstancia que algunos empleados de la fábrica de Aguilas murieron ciegos.

    Todo líquido para evaporarse necesita absorber calor. El amoníaco líquido al evaporarse con gran rapidez produce un intenso frío que se aprovecha en la industria para enfriar una salmuera, la cual, a su vez, enfría agua hasta que ésta se congela, y se obtiene hielo. Se usa una salmuera en vez de agua, porque ésta se congelaría. El agua del interior de los moldes era agua dulce.

    En 1997 los agricultores de Lorca y la Hoya plantaban brócoli, y para poder exportarlos a Europa a diferentes países y en especial a Inglaterra necesitaban ponerle hielo (como se le pone al pescado para mantenerlo; esto hace que sea otro resurgir y de nuevo hay unos años muy buenos en los que suben las ventas de estas fábricas.

    En 2002 se trabajaba mucho ya que el brócoli iba a más y en la fábrica aguileña compraron una máquina nueva también con gas Amoniaco. Era una máquina moderna que fabricaba más cantidad de hielo y funcionaba con agua de circuito cerrado y movida por aspas de hélices de barco.

    La fábrica aguileña cerró sus puertas en 2014.

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  • Prestigiosos historiadores darán a conocer la figura del Faraón Tutankhamón en las IX Jornadas de Egiptología organizadas por la Asociación de Amigos de la Egiptología de Lorca.

    Prestigiosos historiadores darán a conocer la figura del Faraón Tutankhamón en las IX Jornadas de Egiptología organizadas por la Asociación de Amigos de la Egiptología de Lorca.

    Prestigiosos historiadores darán a conocer la figura del Faraón Tutankhamón en las IX Jornadas de Egiptología organizadas por la Asociación de Amigos de la Egiptología de Lorca.

    El Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Lorca, Agustín Llamas, y el presidente de la Asociación de Amigos de la Egiptología de Lorca, Antonio Páez, han presentado esta mañana las IX Jornadas de Egiptología que se realizarán en el Centro Cultural de la ciudad el próximo 27 y 28 de enero, y que este año están centradas en la figura del Faraón Tutankhamón con el objetivo de dar a conocer este personaje histórico a todos los ciudadanos.

    Las conferencias, organizadas por esta asociación, comenzarán el 27 de enero a las 19:30 horas con la ponencia “Tutankhamón: Apuntes históricos” de la mano de José Miguel Parra Ortiz, Doctor en Historia Antigua por la Universidad Complutense de Madrid, con una tesis sobre las pirámides egipcias. José Miguel Parra es un especialista en el mundo faraónico, sobre el que ha publicado varias monografías, además de ser un destacado conferenciante que colabora en radio y televisión.

    La siguiente ponencia, “Howard Carter, tras las huellas de Tutankhamón”, también tendrá lugar el viernes a partir de las 20:30 horas y correrá a cargo de Nacho Ares, licenciado en Historia Antigua por la Universidad de Valladolid y certificado en egiptología en el KNH de la Universidad de Manchester. Es autor de varios libros dedicados a la cultura egipcia, fue durante una década director de la Revista de Arqueología y, actualmente, es director del programa SER Historia en la Cadena SER y reportero de Cuarto Mileno (Cuatro TV).

    La jornada del sábado comenzará a las 11:30 horas con la conferencia “Imágenes y objetos de la tumba de Tutankhamón” por la ponente María Rosa Valdesogo Martín, licenciada en Historia Antigua por la Universidad de Barcelona, donde también obtuvo un máster en Egiptología. En el año 2000, tras una estancia de investigación en la Universidad Poul Valéry de Montpellier, se doctoró en Egiptología por la Universidad de Barcelona. Hasta 2008 ha sido docente en el postgrado y en el máster de Egiptología de esta universidad, donde ha impartido clases de Historia y de Arte Egipcio.

    Las jornadas finalizarán con una mesa redonda donde se debatirán “Nuevos hallazgos” y en la que participarán a partir de las 12:30 horas los tres ponentes: María Rosa Valdesogo Martín, Nacho Ares y José Miguel Parra Ortiz. Cabe destacar que el salón de actos del Centro Cultural se abrirá una hora antes de cada conferencia y se podrá disfrutar de un pase de fotografías originales que Harry Burton hizo del descubrimiento de la tumba del Faraón egipcio.

    Agustín Llamas ha querido recalcar la importancia de estas jornadas “ya que estamos ante una cita importante para todos los aficionados a la egiptología” y ha invitado a los lorquinos a que asistan a estas conferencias para poder conocer un poco más del mundo egipcio que tan presente está en nuestra sociedad gracias a los Desfiles Bíblico – Pasionales de Semana Santa.

    Conoce la web de Nacho Ares

  • Lorca también fue judía. Historia de la judería y su sinagoga.

    Lorca también fue judía. Historia de la judería y su sinagoga.

    Lorca también fue judía. Historia de la judería y su sinagoga.

    La ciudad de Lorca y el lugar donde actualmente se alza el castillo fueron pobladas desde hace más de 5.000 años. Las distintas excavaciones realizadas han dado a conocer rasgos de las ciudades superpuestas que se hallan latentes en el subsuelo. Su territorio fue habitado por pueblos prehistóricos, ibéricos, romanos y bizantinos, hasta que en el año 713 la ciudad es conquistadas por los árabes.

    En el año 1244 Lorca es reconquistada por los cristianos y fue durante los siglos XIV y XV cuando se configura la judería del castillo, que estuvo vinculada a la monarquía castellana reinante.

    Algunos expertos opinan que desde el siglo VIII antes de Cristo existieron asentamientos judíos en la península ibérica y otras corrientes teóricas estiman que fue hace dos mil  años cuando los judíos -presos y esclavos de los romanos- llegaron a España, la antigua Sefarad. En cualquier caso la presencia permanente, pero fluctuante, de estas comunidades en España está demostrada hasta el decreto de expulsión que en 1492 dictaron los Reyes Católicos y que, solo aparentemente, puso fin a la misma.

    Los judíos que no se exiliaron se convirtieron por vía impositiva al catolicismo, a los que no sucumbieron se les confiscaron sus bienes y muchos fueron penitenciados y ajusticiados. Sin embargo, algunos investigadores como Miguel Iaffa aseguran que tres de cada cuatro hebreos se quedaron en España como conversos y que de esos judeoconversos procedemos muchos de nosotros.

    El miqvé o casa de baños era un lugar donde se cumplía por inmersión total el rito religioso del baño de las mujeres después del período menstrual.

    En el caso de Lorca la presencia judía  -teorizada durante décadas con acierto pero sin elementos materiales que la justificaran por reputados expertos como Cánovas Cobeño, Juan Torres Fontes, Andrés Martínez, Domingo Munuera o Manuel Muñoz Clares- ha quedado finalmente constatada con las excavaciones arqueológicas previas a la construcción del Parador Nacional de Turismo, que se realizaron a partir del año 2003 en el sector oriental del castillo de Lorca.

    En esas excavaciones fueron localizados valiosos restos, hasta entonces ocultos, de un barrio judío y del templo en el que oraban los hebreos, una sinagoga del siglo XV, que ha despertado el interés y la expectación de las comunidades sefardíes más próximas geográficamente a la ciudad.

    Según la arqueóloga Ana Pujante, artífice material de esas excavaciones, la capitulación musulmana y posterior ocupación cristiana de la fortaleza de Lorca en 1244 supuso el punto de arranque de una presencia estable de judíos en el municipio. La conquista de la ciudad por Alfonso X El Sabio fue aparejada a la aparición de nuevos ciudadanos en la villa y entre los nuevos repobladores se encontraban ya algunas familias judías dedicadas sobre todo a la medicina, los préstamos, el comercio, la recaudación y los negocios, una actividad vital para consolidar la estabilidad y la economía del territorio recién recuperado del dominio islámico.

    Mirados siempre con actitud recelosa por el resto de la comunidad, los judíos que vivieron en Lorca tenían vetado el ejercicio de ciertas profesiones y oficios, pero la situación fronteriza de la ciudad sí favoreció su actividad comercial con el Reino de Granada o su trabajo como alfaqueques o negociadores especializados en la intermediación para el rescate de cautivos. Es el caso, por ejemplo, del judío Samuel Abenyacho, al parecer bastante eficaz en estas lides.

    Historiadores como el lorquino Francisco Cánovas Cobeño (1820-1904) aseguran que los judíos -una colonia de entre 180 y 200, según versiones- vivieron en un gueto situado en las inmediaciones del castillo de Lorca, cerca del paraje de Los Pilones, al abrigo de la alcazaba y también repartidos entre los actuales barrios de San Pedro y Santa María. Con su urbanismo estrangulado por las murallas que los separaban del barrio cristiano, los judíos tuvieron que adaptarse al desnivel del terreno y fueron especialmente utilitarios en el aprovechamiento del espacio.

    Según Pujante las viviendas de los semitas lorquinos se adosaban a las murallas y solían tener planta ortogonal, con dos o tres habitaciones rectangulares a distintos niveles comunicadas por escalones.

    El trabajo de investigación de esta arqueóloga y su equipo también ha permitido localizar bancos de obra adosados a los muros y recipientes cerámicos encajados en el suelo que pudieron servir como braseros o cocinas, aunque al parecer fue rasgo distintivo de los judíos su mimetismo arquitectónico, por lo que excepto por el lugar del asentamiento era difícil distinguir la casa de un sefardí, un musulmán o un cristiano en la Lorca bajo-medieval, en la que hubo una extraña mezcla de amistad y distanciamiento, tolerancia y discriminación y cuya prolongada permanencia solo puede explicarse, según los teóricos, por la fragmentación del poder y la debilidad del Estado.

    Esta particular multiculturalidad de la Lorca medieval, que ha vuelto ha reproducirse al final del siglo XX y en el principio del siglo XXI,  tiene que ver con el hecho principal de que musulmanes, judíos y cristianos tenían una vida cotidiana y económica en gran medida común.

    LA Sinagoga

    Al margen de aspectos sociológicos, urbanísticos y domésticos, el legado sefardí en Lorca tiene, desde luego, su punto más interesante en la sinagoga del castillo, un ejemplo único del arte religioso judío en España, que también se distingue de las construcciones de Siria y Palestina.

    Lo que hace “única” a la sinagoga es el hecho de que conserva elementos del estrado y la vía sacra que conducía al mismo, y que se ubican en zonas del templo diferentes a las de construcciones de Siria o Palestina.

    La sinagoga tuvo capacidad para acoger sentados a unos 70 fieles durante los ritos de lectura de la Torá (libro sagrado de los judíos) y, aunque presenta detalles propios de los templos sefarditas de la misma época, cuenta con otros inéditos hasta ahora en construcciones similares.

    El templo lorquino se sitúa a escasos metros de la ermita cristiana dedicada a la advocación de San Clemente y está excavada en el terreno -lo que ha permitido su fosilización y conservaciónporque según la normativa de la época no podía destacar en altura sobre las iglesias y reproduce elementos típicos de los templos hebreos con un vestíbulo, oratorio y un graderío específico para mujeres.

    Sus muros disponían de rebancos de yeso en todo el perímetro del templo, que todavía se conservan, y en los que los fieles seguían los ritos judíos, aunque las paredes del templo no tenían decoración pintada al fresco, sino que pudieron estar cubiertas con cortinajes, según se desprende de la aparición de clavos.

    Dos de estos rebancos se sitúan en torno al estrado en el que el rabino leía la Torá y fueron utilizados por niños, personalidades importantes de la comunidad judía o por coros que acompañaban las celebraciones religiososas.

    Durante las excavaciones que dirigió Ana Pujante se localizaron en el interior de la sinagoga diversos objetos como un pequeño estilete para el rito de la circuncisión, un «yad» o varilla metálica para señalar la lectura de los textos sagrados y fragmentos de las yeserías que decoraban el nicho del arca de la alianza, además de piezas de cristal y cadenas de lámparas que pendían del techo, monedas del reinado de Enrique III, otras de escudo portugués, un anillo con una inscripción, pilas para las abluciones, diez candiles de ocho brazos para el rito de la Fiesta de las Luces, candiles de cinco puntas, platos de loza decorados en dorado y azul y objetos con la estrella de David.

    Lo que la hace «única»  es el hecho de que conserva elementos del estrado y la vía sacra que conducía al mismo y que se ubican en zonas del templo diferentes a las de construcciones de Siria y Palestina.

    La judería de Lorca

    La comunidad judía en la Península Ibérica tuvo una importancia destacable en la sociedad medieval. Integrados dentro del mundo urbano, los judíos y los musulmanes tenían un tratamiento especial debido a su religión. Dependían directamente de los monarcas y se encontraban bajo su protección. A cambio, tanto musulmanes como judíos debían pagar un impuesto especial y exclusivo a dichas comunidades.

    La comunidad judía tenía un importante peso específico en la Lorca Medieval.

         Además de tratarse de una fuente de ingresos rentable para los monarcas, la protección a estas minorías étnicas tenía una justificación clara, pues se veían acosados por un sentimiento de exclusión social fuertemente defendido por la Iglesia cristiana.

    Una comunidad eminentemente urbana

         A diferencia de las comunidades mudéjares que se dedicaron fundamentalmente al trabajo de los campos, para los judíos resultaba necesario y ventajoso vivir en la ciudad, protegidos por los muros y por la institución del concejo.

     Imagen relacionada    Pero dentro de la ciudad vivían separados del resto de la comunidad en su barrio, llamado judería o aljama, que se diferenciaba claramente del resto de barrios de la ciudad por el uso de muros que cercaban el barrio.

         En el caso concreto de Lorca (ver vídeo), la judería se encontraba dentro de los muros de la alcazaba, accediendo a la misma sólo a través de la puerta del Pescado.

         La separación física de los barrios tenía como objetivos la protección de los judíos, pero al mismo tiempo significaba una clara división étnica de la comunidad de Lorca, dejando manifiesto que los verdaderos vecinos lorquinos eran los cristianos, y que los judíos se consideraban un grupo ajeno a las decisiones de la ciudad, pero al mismo tiempo necesarios.

    La comunidad lorquina

         La judería de Lorca se constata ya en el siglo XIV, mostrándonos una comunidad muy activa y que aportaba una gran riqueza a la ciudad. Sus moradores se dedicaban fundamentalmente a las actividades artesanales y financieras. Su papel en el ámbito fronterizo fue muy activo, moviéndose con cierta libertad de un lado a otro de la frontera, activando las relaciones comerciales.

    Resultado de imagen de LORCA JUDIA     A pesar de los tiempos difíciles vividos por los judíos en España a finales del siglo XIV debido a los ataques a las juderías, la comunidad de Lorca se mantuvo floreciente hasta el año 1492, momento en el que la política religiosa de los Reyes Católicos decretó la expulsión de todos los judíos de sus reinos.

  • Siete siglos de documentos digitalizados en los archivos municipales de la Región de Murcia.

    Siete siglos de documentos digitalizados en los archivos municipales de la Región de Murcia.

    Siete siglos de documentos digitalizados en los archivos municipales de la Región de Murcia.

    Documentos del reinado de Carlos I o actas capitulares del XVIII ya forman parte de la hemeroteca digital de la Región. Y es que, tras más de diez años de trabajo, el proyecto ‘Carmesí’ ha completado la digitalización de más de un millón de documentos que recogen parte de la historia de la Región de Murcia desde el siglo XIV hasta el XX.

    http://www.regmurcia.com/servlet/integra.servlets.Imagenes?METHOD=VERIMAGEN_129424&nombre=_res_Normal.jpgEn concreto, este proyecto del Catálogo de Archivos de la Región en la Sociedad de la Información digitalizó desde el año 2005 un total de 1.051.307 imágenes de documentos recogidos en siete siglos de la historia, según citaron fuentes regionales en un comunicado.

    El director general de Simplificación de la Actividad Empresarial y Economía Digital, Francisco Abril, hizo pública la noticia en la entrega de las copias digitales a las instituciones participantes en el proyecto, realizadas en la última fase completada del mismo, en un acto en el que también estuvo presente la directora general de Bienes Culturales, María Comas, y que tuvo lugar ayer en el Archivo General de la Región.

    El proyecto reúne la digitalización de tesoros como todas las actas capitulares del siglo XVIII, así como los documentos municipales del inicio del reinado de Carlos I y también de su madre, Juana la Loca. También se han recogido las cartas y reales cédulas que en ocasiones eran el medio por el que el rey trasmitía a sus súbditos (como el nombramiento de un papa, la boda del príncipe o el regreso del propio rey de un viaje) o los libros de Lorca en los que se recogen los derechos de riego. Están escritos sobre pergamino y «son muy solemnes y vistosos».

    El convento de Nuestra Señora del Carmen de Caravaca de la Cruz también participó cediendo su Libro Becerro, que con sus anotaciones sobre las propiedades, derechos y avatares del convento, datados desde principios del siglo XVII hasta el año 2005, constituye «una magnífica fuente» para su historia.

    Para el proyecto se contó con los archivos municipales de 15 ayuntamientos: Alhama, Archena, Bullas, Calasparra, Caravaca de la Cruz, Cehegín, Cieza, Jumilla, Lorca, Mazarrón, Molina de Segura, Mula, Murcia, Totana y Yecla), el Archivo General y la Biblioteca Regional; y se han digitalizado un total de 125.962 páginas. El director general explicó que «ya se ha iniciado la digitalización de una nueva serie documental muy demandada en nuestros archivos: los listados de vecindario, es decir, los antecedentes de los padrones municipales de habitantes».

    María Comas destacó que «la hemeroteca histórica sigue creciendo gracias a las nuevas adquisiciones de la Biblioteca Regional, así como al préstamo de sus fondos que hacen coleccionistas privados como, por ejemplo, los de María José Salmerón Avellaneda, de Cieza, y Juan Cánovas Mulero, de Totana».

    Objetivo: preservación

    El proyecto ‘Carmesí’ tiene por objetivo digitalizar y catalogar todos los documentos históricos custodiados en los archivos de la Región de Murcia para conseguir su preservación y difusión mediante el uso de la tecnología digital. Abril afirmó que «la envergadura del proyecto supone un importante esfuerzo de colaboración entre instituciones que aportan su patrimonio, conocimiento, tecnología y financiación». Así, colaboraron en el proyecto 29, entre las que destacan un gran número de ayuntamientos de la Región que aportaron sus fondos archivísticos.

  • NI BATALLA NI EN NOVIEMBRE – por Antonio de Cayetano.

    NI BATALLA NI EN NOVIEMBRE – por Antonio de Cayetano.

    NI BATALLA NI EN NOVIEMBRE – por Antonio de Cayetano.

    Hoy día 23 de noviembre se celebra la festividad de nuestro patrón San Clemente, patronazgo que según la tradición, es debido a que en un día como hoy de 1244, tras un largo y sangriento combate acaecido en su fortaleza, Lorca dejó de ser musulmana. Y digo según la tradición, porque la narración popular no coincide con la realidad histórica, ya que ni hubo batalla ni fue el 23 de noviembre, sino que fue una pacifica capitulación llevada a cabo en el mes de junio de ese año.

    Rey Fernando III el Santo

    En el libro que escribió Ginés Pérez de Hita por encargo del Concejo lorquino, y por el que cobró 24 ducados el 17 de junio de 1572, libro titulado “Población y Hazañas de la Muy Leal y Muy Noble Ciudad de Lorca, se decía que el Rey Fernando III el Santo había conquistado Lorca tras un largo asedio a su castillo y después de haber cortado el agua de la sierra (del Caño)y la de los molinos (la acequia de Alcalá), poniendo un alcaide en la ciudad y una guarnición cristiana. Añadiendo después, que cuando este se marchó a la conquista de Córdoba (junio 1236), los moros degollaron al alcaide y a los demás cristianos, siendo el principio de la sublevación de todo el reino murciano. Contaba también Pérez de Hita, que cuando Alfonso X asumió el trono (junio de 1252) tras la muerte de su padre, irritado como estaba con este reino y habiendo jurado a su padre no dejar moro vivo en Lorca, vino con un poderoso ejército integrado por los mejores caballeros del mundo y cercó la fortaleza, manteniendo varias escaramuzas durante algunos días hasta que por fin empezó la batalla final, una lucha que se inició al comienzo del día 23 de noviembre y que terminó cerca del alba con la toma de posesión del castillo lorquino, no quedando moro ni mora en Lorca que no se hubiese pasado por el cuchillo, dicho de otra manera, un degüello general.

    En 1890, Francisco Cánovas Cobeño en su “Historia de la Ciudad de Lorca” nos cuenta que el asalto a la fortaleza se llevó a cabo por sorpresa en la madrugada del día 23 de noviembre, pero del año 1243, después de haber confesado y comulgado todo el ejército conforme a la piadosa costumbre de entonces. Se nos narra que teniendo a favor una densa niebla, las tropas a cuyo frente iba el infante D. Alfonso y que estaban ubicadas en la zona donde hoy se encuentra el santuario patronal, se dividieron en tres grupos, marchando el primero que mandaba el capitán Murviedro por el barranco de San Lázaro hasta la zona de poniente (los pilones), el mandado por Sancho Mazuelo para la puerta de la Velica o puerta Nueva y el que mandaba el propio infante para la puerta Norte, la del Pescado.

    MARTINEZ RODRIGUEZ, A- MADRID BALANZA,Mª J. - BELLÓN AGUILERA, J. (2002): Excavación arqueológica en el poblado del Bronce Tardío de Murviedro (Lorca)

    Según lo acordado, los que estaban situados por la zona de Murviedro (pues así se llamó luego ese paraje) hicieron sonar todas su armas e instrumentos bélicos, engañando a los moros que creían ser atacados por aquel punto y dejando abandonado el resto de la fortaleza, ocasión que aprovecharon los otros dos grupos para atacar por sorpresa y apoderarse del castillo. Se nos cuenta la sangrienta lucha que hubo y los prodigios de valor de una y otra parte mientras la sangre regaba las piedras, siendo una mañana memorable para las tropas cristianas. Entretanto el obispo y los clérigos que acompañaban al infante y que habían quedado en el campamento, rezaban a la virgen que llevaban en campaña para que les ayudase, por lo que una vez asegurada la ciudad y la fortaleza, también volvió el infante para postrarse ante ella y dar las gracias por su amparo e intercesión, dejándola como patrona y protectora de la ciudad.

    La estrategia de acercarse a la fortificación formando tres grupos y la toma final del castillo, también la contaba Pérez de Hita, aunque los hechos los situaba nueve años después siendo ya rey el infante D. Alfonso, no haciendo mención alguna a la niebla ni a la virgen que les acompañaba. Cosa de la que si se encargó (como no podía ser de otra forma) el padre Morote, en su libro titulado “Blasones y Antigüedades de la Ciudad de Lorca…” publicado en 1741, y donde la protagonista indiscutible de la reconquista de Lorca fue la Virgen María. Fray Pedro Morote nos dice en su publicación, que en 1242 salieron de Burgos el rey Fernando III para Andalucía y el infante D. Alfonso para el Reino de Murcia, pues aquí quedaban por conquistar Lorca, Mula y Cartagena.

    DINAR MONEDA ARABE TAIFA DE MURCIA 1240
    DINAR MONEDA ARABE TAIFA DE MURCIA 1240

    Cuenta que imitando a su santo padre, clamó al señor de los ejércitos implorando el auxilio divino para el éxito feliz de tan ardua misión. Ordenando traer por su tutelar patrona y capitana, a la emperatriz soberana de los Cielos, María, que siendo el más poderoso auxilio de los cristianos, es juntamente ejército terrible para sus enemigos. Aseverando este fraile de nuestro santuario, , que la pérdida de España se debió a que los cristianos retiraron a lugares remotos las imágenes más devotas y que por ello nuestro católico príncipe Alfonso, determinó traer en su Real Oratoria una de aquellas imágenes de esta gran señora, nuestra reina soberana, la que con mayor culto era en su tiempo venerada, la antiquísima y siempre milagrosa imagen que con el delicioso titulo de Huertas se conserva hoy en su real sitio del convento y devotísimo templo.

    Tras los elogios a la virgen y detallar los “lucidísimos” batallones que tenían preparados, mandados estos por valientes y esforzados capitanes. Nos dice el padre Morote que la conquista la comenzó el infante por Mula, poniendo a la virgen en el medio de aquella huerta, llamándose por ello desde entonces de las Huertas y teniendo el favor de la madre de Dios para conquistar aquella población, igual como pasó luego con Cartagena, que fue la segunda ciudad a la que se trasladó D. Alfonso.

    RESTOS PALACIO ISLAMICO DE LORCA
    Restos palacio islámico en el actual convento Virgen de las Huertas desde donde salieron los cristianos a recuperar el castillo lorquino.

    Una vez en Lorca, nos cuenta el padre Morote que el príncipe mandó talar todos los árboles frutales que tenían los moros (también lo había hecho en los otros dos lugares), así como las hortalizas, trigo, cebada y panizo (en esto no se percató Fray Pedro, que aparte de que la cebada y el trigo se recolectan en verano, el maíz llegó de América tras el descubrimiento, 250 años después de los hechos que nos narraba). Prosigue diciéndonos que junto a la tienda Real, se instaló la Real Capilla de la devotísima imagen de Nuestra Señora, ya con titulo de las Huertas y donde el obispo, reales capellanes y demás clérigos quedaron implorando el divino auxilio de la imagen. Narrando seguidamente el preparativo de la batalla y como se desarrolló esta, narración parecida a como nos la cuenta Cánovas Cobeño, aunque eso sí, destacando que la victoria se logró por la singular providencia con que auxilió la aurora soberana a sus católicos hijos.

    También nos asegura que el piadoso poder de la virgen María, hizo que una niebla sentada sobre todo el real y sitio del ejército, impidió a los moros que vieran al enemigo, afirmando que la niebla solo ocupaba el sitio de nuestras tropas, y tan pegada al suelo, que desde el castillo parecía una nevada, según contaron luego los pocos moros que quedaron con vida. La niebla iba ocultando al ejército y sus movimientos como si de un blanco velo se tratara, ya que conforme las tropas se acercaban a la ciudad, la niebla iba subiendo con ellas, de tal forma, que cuando los cristianos estaban junto a la muralla, la niebla ya envolvía toda la fortaleza.

    MURALLA DE LORCA Tras relatar cómo se ocupó el castillo y el estrago que hicieron, el más sangriento que se había visto en plaza alguna, corriendo la sangre mora por todas las cuestas hasta llegar a la mismísima muralla. Nos cuenta que fueron pasados por las armas a los más valerosos moros y a sus caudillos, también a mujeres y niños por el desprecio que habían hecho al príncipe que les había pedido rendirse. Prosigue diciendo que ese día 23 de noviembre, los moros lograron su deseada libertad y vieron restituida su amada patria y que no se vio un cristiano despojado de su armas ni ninguno murió en esta batalla, todo gracias a la virginal protectora autora de tantas maravillas como se vieron en tan célebre victoria, en la que nuestras tropas conocieron el favor particular del Cielo, quedándose en Lorca esa imagen porque así lo quiso el infante.

    Estas son las tres historias que nos cuentas otros tantos escritores sobre la conquista de nuestra ciudad, la de Ginés Pérez de Hita, zapatero convertido en escritor, el mismo que al tener que testificar en un pleito en nuestra población, dijo tener “treinta años poco más o menos” pero que sin embargo aceptó el encargo de escribir nuestra historia, historia que luego no fue publicada quizá por los muchos errores y hechos imaginarios que contenía. La del médico y profesor de Historia Natural, Francisco Cánovas Cobeño, está ya más reciente y documentada, aunque igualmente con equivocaciones. Y la del fraile del Convento Franciscano Pedro Morote Pérez Chuecos, una de las más antiguas y amplias, pero también la que contiene más leyenda y desaciertos. Pero se comprende que en la época en que fueron escritas no se tenía acceso a todos los archivos y documentos, escribiéndose de oído, sin documentarse suficientemente y basándose en anteriores publicaciones, lo que se prestaba a confusiones y malentendidos, pues un supuesto error del primero se repetía una y otra vez.

    Resultado de imagen de refriega castillo lorca

    Y eso es lo que parece suceder con la batalla que se cuenta de la conquista de Lorca, batalla que jamás se llevó a cabo, pues como veremos a continuación fue una capitulación pactada, dejando incluso vivir en el castillo hasta su muerte en 1265, al hijo del emir Muhammad Ben Ali. Lo que desconozco es de donde viene esta conmemoración que hoy celebramos, si hubo una confusión con la conquista de Sevilla, que si que se llevó a cabo un 23 de noviembre de 1248, invasión en la que también participó el infante Alfonso, o se debe a que el heredero de la corona había nacido el 23 de noviembre, teniendo por este motivo una gran devoción al santo que fue papa y mártir y quiso que aquí se recordase.

    Lo cierto es, que en honor a este santo se edificó en el siglo XV una iglesia en el recinto del castillo y los lorquinos lo tenemos como patrón, aunque sin tener en la actualidad templo alguno que lleve su nombre. En Lorca tenemos la majestuosa iglesia de San Patricio, el segundo edificio religioso más importante de la región y el que podría estar dedicado a nuestro patrono, pero que se construyó en honor al santo patrón de Irlanda, ya que en su festividad, tuvo lugar la célebre batalla de los Alporchones en la pedanía de Aguaderas. Por este hecho lo tiene como patrón la ciudad de Murcia, y en alguna publicación se cita por error también a Lorca bajo su protección y la verdad es, que por motivos históricos está más vinculado a Lorca que San Clemente, pero dejemos las tradiciones que sigan su camino, aunque estas estén basadas en solo leyendas.

    Resultado de imagen de murcia taifaHoy la batalla de la conquista de Lorca, ha pasado del hecho histórico a la fábula, ya que historiadores más documentados dan prueba de una manera indudable cómo se desarrollaron los hechos, divulgando desde el pasado siglo multitud de publicaciones con sus trabajos y estudios. Por ellos se conoce que en aquel tiempo Murcia era una de las distintas taifas de Al-Ándalus, pero muy debilitada, lo que hizo que el 2 de abril de 1243, el emirato murciano firmasen el tratado de Alcaraz, un acuerdo por el que aceptaban ser un protectorado de los reinos de Castilla y León, ganando así una fuerte alianza que pudiese repeler las agresiones de los aragoneses por un lado y las de los granadinos por el otro, ganando en contrapartida Castilla, una salida al mar.

    A los musulmanes se les obligaba a entregar al monarca la mitad de todas las rentas del emirato y a dar permiso para mantener en cada fortaleza una guarnición militar castellana, garantizándole el respeto a sus propiedades y a su religión. Pero este pacto fue rechazado por Orihuela inicialmente, aunque rápidamente lo acató, y por Mula, Cartagena y Lorca, ya que nuestra población se había proclamado independiente en 1240, designando al renombrado teólogo Muhammad Ben Ali Ben Ahlá como emir.

    El uno de mayo de 1243 entro en Murcia el infante Alfonso para tomar posesión del territorio, aunque no pudo iniciarse ninguna operación militar contra las tres ciudades que rechazaron el tratado, porque se tuvo que ausentar para ocuparse de los lindes entre Murcia y Aragón. El 26 de marzo de 1244 firmó el Tratado de Almirza con su futuro suegro Jaime I, estableciendo las fronteras entre los reinos de Murcia y Aragón y ya en abril volvió el príncipe Alfonso a Murcia y preparó el derecho que tenia para conquistar estas ciudades, comenzando por Mula que ya estaba cercada su huerta y sin alimentos, acabando por someterse y siendo expulsada de ella la mayor parte de su población.

    http://mediateca.regmurcia.com/MediatecaCRM/ServletLink?METHOD=MEDIATECA&accion=imagen&id=2491&segmento=1963Luego en el mes de junio le tocaba a Lorca donde había muerto ya el emir, siendo su hijo el sucesor, pero este si decidió someterse entonces a Castilla, firmando probablemente el día 28 de junio de 1244, un pacto similar al de Alcaraz y reservándose el derecho de seguir él viviendo en el castillo, siendo los años posteriores una etapa prospera en la ciudad, con una coexistencia más o menos pacifica entre moros cristianos y judíos. Lo de la fecha de la capitulación no está confirmada, pero sí que existe de esa fecha algún documento fechado y firmado ya en Lorca por el infante, por lo que si no fue en ese día fue en días anteriores. Lo que sí que queda demostrado, es que ni hubo derramamiento de sangre, ni fue en noviembre.

    También al final habrá que darle la razón al padre Morote, cuando afirmaba que no perdió la vida cristiano alguno en la toma del castillo, y lo de la niebla… Cartagena fue conquistada en la primavera del siguiente año, teniendo que hacerlo por tierra y por mar. Y las promesas del infante Alfonso al final no fueron cumplidas, ya que siendo ya el Rey Alfonso X el Sabio, se dio cuenta de que con lo pactado no avanzaría la trasformación cristiana del Reino de Murcia, razón por la que empezó a contravenir lo firmado, lo que ocasionó una revuelta de los musulmanes en 1264, revuelta que tuvo el apoyo de Granada y el norte de África, pero que dos años más tarde quedo sofocada, gracias a la intervención de Jaime I de Aragón, suegro ya del rey de Castilla.

    Tras la calma, el Reino de Murcia fue totalmente cristiano, las mezquitas se convirtieron en iglesias y el árabe dejó de ser el idioma oficial. Lorca ya era definitivamente castellana, aunque 35 años después, la cosa se puso fea. Pero eso es otra historia que dejaremos para el próximo mes.

  • MÁRTIRES DE LORCA – por Antonio de Cayetano

    MÁRTIRES DE LORCA – por Antonio de Cayetano

    MÁRTIRES DE LORCA – por Antonio de Cayetano.

    Esta madrugada se han cumplido 80 años de una atrocidad que conmocionó a nuestra ciudad, del asesinato de cinco hermanos de La Salle, del párroco de la iglesia de Santiago y de otro varón más que creyeron también clérigo. Todos ellos fusilados como consecuencia de la persecución religiosa que se inició con la Segunda República y que se incrementó al comenzar la guerra civil. Una contienda durante la cual y en la posterior represión, perdieron la vida más de 400 lorquinos, unos en combate y otros asesinados por su fe o creencias políticas, en definitiva todos mártires, ya que si unos murieron por defender su religión, otros lo hicieron por defender sus ideales o la legalidad vigente. Todas víctimas inocentes del odio, el rencor y la venganza que nos trajo aquel conflicto, pero así es la guerra, unos las inician y otros la padecen, siendo siempre el pueblo quien la sufre.

    MILICIANOS COMUNISTASSi en el mes de agosto recordábamos la quema de iglesias y de su rico patrimonio, hechos protagonizados por un grupo de anarquistas llegados de Molins de Rey y a cuya cabeza iba un lorquino emigrado allí. Hoy tenemos que referirnos de nuevo a él, ya que Avelino Navarro fue el responsable de esta matanza, el que ordenó sacarlos de la cárcel y el que le pegó el tiro de gracia antes de arrojarlos a uno de los pozos del coto minero de Serrata.

    Todo comenzó el 30 de julio de 1936, cuando un grupo de 20 milicianos de la CNT detuvieron a los salesianos en la escuela cristiana del carril de Caldereros. Anteriormente, había querido apoderarse del colegio un grupo de trabajadores de la enseñanza que dijeron ir en nombre del Frente Popular, pero tras la intervención del abogado lorquino José María Campoy a requerimiento del director de la escuela, la cosa no pasó de ahí, pero la visita posterior de los milicianos ya no la pudieron evitar, siendo apresados e ingresados en la cárcel dos días después de su detención. Todos eran de fuera, dos de la provincia de Burgos, uno de la de Álava, uno de la de Palencia y el otro de la de Vitoria, por lo que no tenían ningún allegado cerca de aquí, escribiendo durante su estancia en la cárcel varias cartas, pero sin que ninguna llegase a su destino, ya que sus carceleros las destruyeron en vez de enviarlas. Solo una familia se apiadó de ellos, llevándoles comida a diario el tiempo que estuvieron encarcelados.

    FUSILAMIENTO GUERRA CIVILEl 30 de septiembre de 1936, dos meses después de su detención, se constituyó un Tribunal Popular que los juzgó y el juez Lino Martín Carnicero decretó su libertad el 2 de octubre, una sentencia que el Comité del Frente Popular lorquino mandó ignorar por considerarlos peligrosos, continuando con ellos en la cárcel. Hasta que a las cinco de la madrugada de un día como hoy, justo cuatro meses después de la sublevación militar, Avelino Navarro ordenó sacarlos con la escusa de que iban a tomarles declaración, no solo a los cinco salesianos, sino también al párroco de Santiago que había sido encarcelado el 3 de agosto y a otro que creían también religioso. Los siete fueron atados unos a otros y montados en un camión, vehículo con el que se dirigieron al coto minero y donde fueron fusilados sin compasión alguna, pisoteándolos e incluso bailando sobre sus cuerpos para celebrar su muerte, siendo arrojados a uno de los pozos de azufre allí existentes, el mismo pozo donde el día 4 de ese mes de noviembre, había sido arrojado el religioso Lorenzo Moreno Nicolás. Se dijo entonces y todavía hoy se cuenta, que durante varios días se oyeron sus gritos de dolor, pues se habían tirado vivos al fondo del agujero, pozo que tampoco se sabe con certeza cual fue, ya que la zona está plagada de ellos, pero lo cierto y verdad es que no fue así, pues según relató en su día Juan Mera, uno de los milicianos que participaron en aquella barbarie, fueron rematados por el cabecilla una vez fusilados en aquel lugar.

    ASESINADO EN LA GUERRA CIVIL BEATO JOSE CANOVAS MARTINEZLos ejecutados ese fatídico 18 de noviembre fueron José Cánovas Martínez, párroco de Santiago, natural de Totana y de 42 años de edad, los hermanos salesianos Esteban Anuncibay Letona (Ovidio Bertrán) de 44 años y natural de Mijancas (Vitoria); Germán García García (Luciano Pablo) de 33 y natural de Quintanilla de la Mata(Burgos); Modesto Sáez Manzanares ( Hermenegildo Lorenzo) también de 33 y de Revilla del Campo (Burgos); Augusto Cordero Fernández (Estanislao Víctor) de 28 y natural de Bustillo de la Vega (Palencia) y Emiliano Martínez de Laspera (Lorenzo Santiago) natural de Huerto de Arriba (Álava), este último de tan solo 23 años de edad, habiendo llegado a nuestra ciudad en septiembre de 1933 y siendo los hermanos de La Salle de Lorca su primera comunidad. El otro fusilado en aquella madrugada y que fue echado al mismo pozo, era Emilio Bilbao González, desconociendo su ocupación, procedencia y edad.

    Pero no fueron estos los únicos religiosos asesinados en nuestra ciudad en aquellos primeros meses de la guerra civil, pues entre el 15 de agosto y el 27 de noviembre fueron ejecutados 10 clérigos más, siendo el 23 de octubre de 1936 el día más negro para el sacerdocio lorquino, ya que en esa fecha fueron asesinados Antonio Ferra Martínez, Sebastián Coronel Bermejo, Miguel Coronel Bermejo, Diego Marín Navarro y Manuel Guzmán Nicoli, siendo lorquinos los cuatro primeros y de la pedanía murciana de Era Alta el quinto, todos ellos sacerdotes o párrocos de diferentes iglesias de nuestro municipio.

    También hubo mártires lorquinos fuera de Lorca, como fue el caso de Ginés Garre Egea, nacido en nuestra ciudad el día 19 de octubre de 1909. Joven que tras pasar por los oficios de dependiente, sastre y modisto en Barcelona, ciudad donde había sido trasladado su padre que era oficial de la guardia civil en nuestra población, ingresó en un convento de Carmelitas en Barcelona a los 24 años de edad, cambiándose el nombre por el de Juan de la Cruz y más tarde por el de Elías María. Nuestro paisano pasó por los conventos de Barcelona, Olot y Tárrega, ejerciendo en todos ellos el oficio de sastre y confeccionando los hábitos de los religiosos, visitándolo su hermano en esta última población para que volviese a casa ante la revolución anticlerical que había, pero nuestro fraile prefirió seguir sirviendo a Dios y continuar en el convento, cosa que hizo hasta tres días después de comenzar la guerra, día en que tuvieron que abandonarlo toda la comunidad y esconderse en casas particulares.

    Pero en la noche del 28 de julio, fueron detenidos los 12 carmelitas por milicianos armados de Tárrega con el pretexto de que tenían que declarar, siendo montados en un camión y sacados de la población, fusilándolos en una cuneta de la carretera en el municipio de Cervera y echando sus cuerpos a un estercolero, lugar que rociaron posteriormente con gasolina y pegaron fuego, estando semanas ardiendo. A los cadáveres nadie les dio sepultura, por lo que hubo quejas de los vecinos que temían una infección. El ayuntamiento de aquella población envió un carro y dos operarios del servicio de basura para recoger todo aquello, pero una vez allí se negaron a ello, comentando que quien había hecho aquella fechoría que se llevase los desechos, ya que los restos estaban en lamentables condiciones, pues habían sido removidos y descuartizados por los perros del lugar. Al final, fue el dueño de la finca quien retiró todo el estiércol y lo que este contenía para abonar una viña. Hoy en el lugar hay una placa que recuerda a las víctimas y su beatificación en Roma el día 28 de octubre de 2007, acto presidido por el papa Benedicto XVI y donde se reconocieron como mártires un total de 498 clérigos ejecutados por su fe, beatificados entre los que se encontraban los seis que aquí fueron martirizados junto a los pozos de azufre.

    http://www.laverdad.es/murcia/prensa/noticias/200711/04/fotos/006D7LORP1_1.jpg
    Antiguas minas de azufre en Serrata – Lorca, donde arrojaron a los mártires asesinados

    También en Lorca hubo una placa en el lugar donde fueron asesinados nuestros mártires, pero esta placa de mármol blanco se retiró del coto minero y hoy se encuentra en el cementerio de San Clemente. Una vez acabada la guerra civil, a la principal arteria de Lorca se le puso avenida de los Mártires, así como a la calle donde estaba situada su escuela (Carril de Caldereros), se le denominó Mártires de la Salle, homenajeando así a estos salesianos que murieron por sus creencias religiosas, pero tras la llegada del primer ayuntamiento democrático y la desaparición de todos los nombres franquistas de las calles, también desaparecieron estas dos denominaciones, cosa que en mi opinión pudo ser discutible. Tras la beatificación por Benedicto XVI de los mártires de Lorca, el domingo 18 de noviembre de 2007 se celebró una misa en su memoria en el coto minero de Serrata y otra dos semanas después en la iglesia de Santiago, esta con la presencia del obispo y a la que le siguió una procesión con el Cristo de Medinaceli hasta la iglesia de San Mateo. Al comienzo del presente año, también se les ha recordado por parte de un grupo de antiguos alumnos del colegio de la Salle (colegio cuya actividad cesó en 1969), celebrándose una eucaristía el viernes ocho de enero en la parroquia de Santiago y colocando al día siguiente una cruz de madera en el lugar donde fueron ejecutados.

    http://www.filatexolivart.com/11921-thickbox_default/billetes-locales-guerra-civil-1937-1-peseta-lorca-sc.jpgY hasta aquí la pequeña historia de los Mártires de Lorca, así como unas breves pinceladas sobre otros clérigos lorquinos asesinados por su fe, pero cuya vida no es más importante que la de cualquier otro que murió en aquella contienda o en los meses posteriores. Pues como decía al principio, todos fueron mártires de aquella crueldad, solo que los pobres desgraciados que murieron en nuestra plaza de toros tras terminar la guerra o los que fueron fusilados en las tapias del cementerio, eran en su mayoría personas anónimas, solo conocidas en su entorno familiar o vecinal, no “mereciendo” por ello que su historia fuese escrita, aparte de que por ser del otro bando, poco importaba su vida. Siendo muchos los lorquinos que murieron durante la represión franquista, solo por el hecho de haberles pillado la guerra en el sitio equivocado o ser denunciados por envidias o venganzas, ya que lo que llegó después, durante el “tiempo de paz”, fue una brutal revancha de los vencedores.

    Lorca homenaje a los caidos 1939Esperemos que jamás se repitan estos crímenes y que una guerra civil no sea la única salida para resolver un conflicto, tal como sucedió en 1936. Cuando una sublevación militar provocó el enfrentamiento sangriento entre dos bandos, el legal, que debía de conservar el poder y defender la República y el golpista, que quería arrebatárselo y establecer una dictadura, ganando al final los insurrectos y perdiendo el pueblo, siendo también el pueblo quien puso los muertos.

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  • Las Fiestas de San Clemente, entre la historia y la leyenda.

    Las Fiestas de San Clemente, entre la historia y la leyenda.

    Las Fiestas de San Clemente, entre la historia y la leyenda.

    Poco se sabe con seguridad del origen de las Fiestas Patronales de Lorca.

        Según algunos especialistas, la ciudad de Lorca fue reconquistada por los cristianos, por capitulación, el día de San Clemente, 23 de noviembre de 1244, fecha que coincide con el cumpleaños de Alfonso X el Sabio. Sin embargo esta teoría no es compartida por todos los expertos en historia de Lorca.

        Parece cierto que desde el siglo XV ya se tienen noticias de la celebración en Lorca de Fiestas en honor a este Santo.

    Hogueras en el Castillo. Foto Movida8090Lorca.
    Hogueras en el Castillo. Foto Movida8090Lorca.


    Historia de la Federación de Asociaciones Festivo-Culturales San Clemente de Lorca

        La Federación de Asociaciones Festivo-Culturales San Clemente de Lorca, tiene su origen en las Asociaciones que en 1986 nacieron con motivo de la instauración de los festejos patronales de la Ciudad de Lorca, en honor a San Clemente.

        Se constituyó para su organización y promoción, formándose grupos o bandos: ejercito moro y hueste cristiana. La primera se fundó dividida en ‘KÁBILAS» y la segunda en ‘CUADRILLAS’.

    Fiesta nocturna de las kábilas en el castillo. Foto Movida8090Lorca.
    Fiesta nocturna de las kábilas en el castillo. Foto Movida8090Lorca.

        Las asociaciones que se agruparon en 1991 son de carácter mixto, interclasistas y apolíticas, eligiendo una denominación diferenciadora, lo mas cercana a la historia medieval lorquina, según el bando, con emblema y color distintivo.

    Fiesta en Plaza de España
    Fiesta en Plaza de España

        El año 1996 las fiestas de San Clemente, Moros y Cristianos fueron declaradasde ‘Interés Turístico Regional’.


    El origen de los nombres de algunas Kábilas y Cuadrillas


    Abencerrajes: derrotados en los Alporchones

        Abencerrajes es el nombre castellanizado por el que se conoce a uno de los linajes nobiliarios del Reino de Granada durante la gobernación nazarí. Eran los ‘Banu-sarray’, hijos de talabarteros traducción literal al castellano.

    Kabila de los Abencerrajes
    Kabila de los Abencerrajes

        Su origen era africano y desempeñaron un papel político y militar de gran relevancia, alcanzando su mayor poder durante el reinado de Muhanmad IX del que el Abencerraje Yusuf Ibn Sarray fue gran visir.

        Muhanmad IX ‘el izquierdo’ accedió al reinado granadino en el año 1419 tras destronar a su joven sobrino Muhanmad VIII, que contaba con diez años de edad, tras la muerte del Alcaide Al-Amín que lo tutelaba. Esto no suponía un cambio dinástico, pero sí la introducción en el poder de los poderosos linajes nobiliarios y ponerse a la cabeza los Abencerrajes.

        Hasta la desaparición del reino granadino la intervención nobiliaria nazarí seria permanente, aunque dividida en dos facciones, Abencerrajes y Zenetes o Zegries, lo que dio lugar a frecuentes cambios en el trono y una permanente anarquía que no siempre fue bien aprovechada por los castellanos.

    Kabila de los Abencerrajes
    Kabila de los Abencerrajes

        En 1444 fue derrocado Muhanmad IX por su yerno Muhanmad X, llamado impropiamente ‘el cojo’. Este persiguió cruelmente a los Abencerrajes. Ordenó la decapitación de 37 Caballeros Abencerrajes durante una fiesta celebrada en la sala de la Alhambra que lleva el nombre de la familia.

        El resto de la familia de este linaje se vieron obligados a huir refugiándose en Montefrío, haciéndose fuertes de nuevo y más tarde nombrando y proclamando Rey a Abú Nasr Saad o ‘Ciriza’ recobrando de nuevo la relevancia en el reino de Granada.

        Hicieron incursiones por Antequera, Osuna o Estepa. Pero un ejercito que penetró en el reino de Murcia fue desecho en Lorca por caballeros cristianos en la Batalla de los Alporchones.


    Los Caballeros de los Reyes Católicos: de cuando Fernando el Católico llegó a la ciudad de Lorca

    Cuadrilla de los caballeros de los Reyes Católicos
    Cuadrilla de los caballeros de los Reyes Católicos

        Allá por el año 1488 el Rey Fernando el Católico, en nombre de su esposa, la Reina Isabel de Castilla, y en el suyo propio, hacía entrada en la Muy Nobilísima y Muy Leal Ciudad de Lorca camino de la toma de Granada.

        Para materializar esta entrada, en la puerta del Convento de la Merced, arrodillado ante la Cruz de Cristal de Roca, prestaba solemne juramento de cumplimiento y defensa de los Fueros, Usos, Privilegios y Prebendas que la Ciudad ostentaba, como paso obligado para continuar su camino hacia la conquista del último reducto del Islam en la Península.


    La Orden de los Caballeros de San Clemente: monjes-militares

    Cuadrilla de la Orden de los Caballeros San Clemente.
    Cuadrilla de la Orden de los Caballeros San Clemente.

        La orden de los Caballeros de San Clemente fue una organización monástica medieval con fines militares formada por monjes que a su vez eran caballeros.

        Fue creada para proteger a los peregrinos en Tierra Santa, luchar contra los infieles y proteger a los peregrinos que hacia allí se dirigían.

        Se piensa que el poder de esta hueste llegó a ser enorme en todo el Valle del Guadalentín, principalmente por la inseguridad de la zona. Aunque se había establecido una línea fronteriza con Granada, ésta no era estable y estaba sometida al impulso militar, económico y político de ambos lados.

        En el período comprendido entre la reconquista de la ciudad y la toma de Granada, los Caballeros de San Clemente intervinieron en las actividades bélicas de Lorca como ciudad de frontera. Los primeros problemas ya surgieron con la sublevación de los mudéjares, pero los Caballeros aplacaron la rebelión y expulsaron a los mudéjares, por lo que Lorca recibió nuevos privilegios de la Corona.

        Los Caballeros de San Clemente también sofocaron los encuentros armados que se produjeron en los primeros años del siglo XV en la frontera, pero fue su intervención y victoria en la Batalla de los Alporchones, que supuso el cierre definitivo de las incursiones de los musulmanes, la que les consagró para la historia.

    LOS PARTICIPANTES

    Unas fiestas que acercan la historia a la actualidad

        Ininterrumpidamente desde el año 1986, se han programado y llevado a cabo las Fiestas de San Clemente de Lorca, contando con el apoyo económico del Ayuntamiento de Lorca, la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, entidades financieras de la Región y de empresas locales.

        De la organización de las fiestas se encarga la Federación de Asociaciones Festivo-Culturales San Clemente de Lorca.

        Las fiestas cuentan con la participación de los habitantes de Lorca en las actividades que se organizan para los días de celebración.

        Se realizan diversos concursos de fotografía, literatura (verso y prosa), deportivos, ‘Juegos Medievales Infantiles», concursos de dibujo para escolares, exposiciones, conciertos de música medieval, obras de teatro y exposiciones.

        Dentro de los días de fiestas se reserva un tiempo importante para el conocimiento de la historia de la ciudad. De esta forma se organizan conferencias que acercan los hechos que se narran en estas fiestas para que todos los interesados puedan conocerlos más a fondo. Desde sus inicios cabe destacar las siguientes charlas:

    • 17 de Noviembre de 1992. ‘Xiquena, castillo de frontera’, por Andrés Martínez Rodríguez, arqueólogo municipal.
    • 19 de Noviembre de 1992. ‘Lurca capital de Tuzmir’, por Alfonso Carmona, profesor de la Universidad de Murcia.
    • 16 de Noviembre de 1994. ‘La frontera de Lorca’, por Juan Francisco Jiménez.
    • 12 de Noviembre de 1996. ‘Los mudéjares en el Reino de Murcia’, por Carmen Veas Arteseros, Doctora en Historia Medieval.
    • 19 de noviembre de 1998. ‘Lorca, ciudad y territorio en época islámica’, por Andrés Martínez Rodríguez, Director del Museo Arqueológico de Lorca.
    • 18 de Noviembre de 1999. ‘La vida cotidiana en un castillo medieval’, por Jose Ant. Martínez López, Arqueólogo.
    • 18 de Noviembre de 2002. ‘Los Fogones del Califa’ por Pius Alibek, Profesor de la Universidad de Barcelona y restaurador.
    • 20 de Noviembre de 2003. ‘El Palacio de los Leones en el contexto de Al-Andalus y el Islam Occidental’, por D. Juan Carlos Ruiz Souza, Profesor del Departamento de Historia y Teoría del Arte de la Universidad Autónoma de Madrid.
    • 11 de noviembre de 2010. ‘Los orígenes medievales de la Universidad y su evolución’, por José Claramunt Rodríguez, Presidente de la Sociedad Española de Estudios Medievales y Catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Barcelona.

     

    Entre moros y cristianos

        En la actualidad, la Federación de Asociaciones Festivo-Culturales San Clemente de Lorca está constituida por las siguientes Asociaciones:

    Por parte del bando Moro

    • MUDEJARES DE LA ALHAMA DE LORCA
    • BEREBERES
    • TUAREG DE LURKA
    • ALMORAVIDES
    • ABENCERRAJES
    • MULADÍES DE LURKA
    • FATWUA DE DAISAN

    Por parte del bando Cristiano

    • ORDEN DE CABALLEROS DE SAN CLEMENTE
    • CABALLEROS DE LOS REYES CATÓLICOS
    • CABALLEROS DE XIQUENA (Grupo a Caballo)

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  • Biografía de don Alfonso de Alburquerque de Guevara Teniente general de la Real Armada Española.

    Biografía de don Alfonso de Alburquerque de Guevara Teniente general de la Real Armada Española.

    Biografía de don Alfonso de Alburquerque de Guevara Teniente general de la Real Armada Española. 

    Vino al mundo en la población de Lorca, actual provincia de Murcia, a lo largo del año de 1717. Provenía de familia noble y acomodada, siendo su padre don Antonio de Alburquerque y su esposa doña María de Guevara.

    Pero él prefirió después de terminados sus estudios primarios, enrolarse en la marina mercante en la que estuvo corriendo caravanas, llegando a ser cruzado caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén, en la que andando el tiempo se le otorgó la Gran Cruz honorario de la Orden.

    Comprobando que era su vocación permanecer en la mar, pidió y se le otorgó la Carta Orden de ingreso en la Real Armada, sentando plaza de Guardiamarina en la Compañía del Departamento de Cádiz, el día siete de diciembre del año de 1733. Expediente N.º 181.

    Al aprobar sus estudios teóricos se le ordenó pasar a embarcar, siendo en diferentes buques y tanto por el mar Mediterráneo como por las aguas del océano hasta las islas Azores, en las que los buques realizaban la protección de los mercantes provenientes de Tierra Firme, al terminar sus estudios prácticos se le ascendió al grado de alférez de fragata el día veintitrés de marzo del año de 1741.

    https://imgv2-1-f.scribdassets.com/img/document/194862343/original/04b797d4f9/1467079968Continuó su carrera y navegó por las mismas aguas con el grado de alférez de navío, otorgado por Real Orden del día diecisiete de junio del año de 1747, mantuvo un duro combate contra los corsarios berberiscos, demostrando tanto valor y conocimientos en la táctica naval, que por Real Orden de día treinta de julio del mismo año de 1747, se le asciende a teniente de fragata, permaneciendo en su anterior grado solo cuarenta y tres días. Lo que le hacía recuperar los casi ocho que estuvo en la Compañía.

    La mayor parte de sus acciones navales en los primeros años fueron siempre realizando el corso, el cual se practicaba con la intención de mantener a los corsarios norteafricanos dentro de unos límites tolerables, ya que los daños que ocasionaban cuando estas misiones se relajaban algo, eran cuantiosos en vidas y bienes, llegando a interrumpir temporalmente la libertad de la navegación, incluida la de cabotaje.

    Por esta época navegó a los mares de Sur, por lo que cruzó el cabo de Hornos en varias ocasiones, así como arribando a la Habana en uno de sus regresos siendo destinado en la isla, combatiendo allí a los piratas y contrabandistas, en cuya misión permaneció varios años, al transcurrir el tiempo máximo de permanencia en colonias regresó a la Península. Estando desembarcado en el Departamento de Cádiz, le llegó la Real Orden con fecha del día veintiocho de octubre del año de 1751, por la que se le ascendía al grado de teniente de navío.

    Pero está vez al mando de un jabeque pasó a realizar el corso en el Mediterráneo, para un tiempo después embarcar en una fragata y realizar dos viajes redondos a las islas Filipinas seguidos, con la misión de transportar tropas del ejército, por la razón de que realmente las islas nunca fueron totalmente pacificadas y esto se traducía en una guerra sin fin causando la correspondiente sangría casi diaria, viéndose obligados los mandos a transportar a más efectivos. A su regreso continuó en la protección del tráfico marítimo, tanto en los cruceros sobre el océano entre Cádiz y las islas Azores, como combatir el corso en el Mediterráneo.

    Por Real Orden del día trece de julio del año de 1760, se le comunica su acenso al grado de capitán de fragata, pasando a ser segundo comandante en varios navíos, realizando varios viajes a las Antillas y Tierra Firme así como a Veracruz, para cargar caudales y transportarlos a la Península, pasando posteriormente a tener el mando de varias fragatas, con las que regresó a la misión de custodia y protección del tráfico marítimo. Ocupando puestos en las ayudantías del Departamento, así como por un tiempo pasar destinado a los Batallones de Infantería de Marina.

    https://elarmador.files.wordpress.com/2012/05/alas-y-rastreras-carlos-parrilla-penagos.jpgEstando en este puesto recibió la Real Orden con fecha del día quince de enero del año de 1766, por la que se comunicaba su ascenso al grado de capitán de navío, al mismo tiempo se le otorgaba el mando del Santa Isabel, con el que regresó a sus conocidas misiones de cruzar entre los cabos de Santa María y San Vicente, arribando en varias ocasiones a las islas Azores, en una de sus arribadas a la bahía de Cádiz a reponer víveres, se le entregó el mando del Monarca, pasando esta vez al Mediterráneo a combatir el corso contra las regencias norteafricanas y la misión de formar parte de la escuadra que realizó el transporte de los P.P. jesuitas a la isla de Córcega, tiempo después se le dio el mando del San Nicolás, permaneciendo en el mismo mar y siendo comisionado a visitar la regencia de Argel, para llevar a buen término el canje acordado de cristianos por musulmanes.

    Desembarcó por orden superior y pasó a ocupar interinamente el cargo de subinspector del Arsenal de Cartagena, permaneciendo en él entre el día doce de julio y el doce de septiembre del año de 1772. Quedando disponible en el mismo Departamento, estando en esta situación, le llegó la Real Orden del día uno de julio del año de 1774, por la que se concedía en propiedad el cargo anterior, pero estuvo poco tiempo, pues por otra Real Orden del día veintiocho de noviembre del mismo año se le nombra Intendente de Marina del mismo Departamento.

    Continuó en el puesto, recibiendo la Real Orden con fecha del día veintidós de enero del año de 1775, por la que se le ascendía al grado de brigadier y se le confirmaba en el mismo cargo, por lo que prosiguió con su misión, llegándole otra Real Orden del día cuatro de julio del año de 1785, por la que se le ascendía al grado de jefe de escuadra, siendo de nuevo confirmado en su cargo.

    Siguió en el mismo Departamento y en el mismo cargo, hasta que recibió la Real Orden del día quince de enero del año de 1789, por la que se notificaba su ascenso al grado de teniente general, siendo nombrado al mismo tiempo gobernador militar de la plaza de Cartagena, se encontraba cumpliendo su complicado cargo, hasta que el día veintiocho de marzo del año de 1794, le sobrevino el óbito repentinamente en su domicilio.

    Falleció según lo escriben por ataque apoplético, contaba con setenta y seis años de edad, de los que había permanecido sesenta en la Real Armada, siendo siempre sobre todo un hombre de una rectitud inquebrantable y con muy buenas cualidades de mando.

    VER.: EL MARQUESADO DE TORREFRANCA – CORDOBA

    Si ignoras lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño. Marco Tulio Cicerón.

     

    Bibliografía:

    Enciclopedia General del Mar. Garriga. 1968. Compilada por el contralmirante don Carlos Martínez-Valverde y Martínez.

    Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española, desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Museo Naval. Madrid, 1973.

    Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

    Válgoma, Dalmiro de la. y Finestrat, Barón de.: Real Compañía de Guardia Marinas y Colegio Naval. Catálogo de pruebas de Caballeros aspirantes. Instituto Histórico de Marina. Madrid, 1944 a 1956. 7 Tomos.

     

  • Testimonio: «Yo llevé a fusilar al alcalde de Lorca» por Andrés Ramírez

    Testimonio: «Yo llevé a fusilar al alcalde de Lorca» por Andrés Ramírez

    Testimonio: «Yo llevé a fusilar al alcalde de Lorca» por Andrés Ramírez.

    Lorca, 25 de marzo de 2004 – 10:30 h, Carretera de Granada (paseo de las Casas Baratas). Autor de entrevista Floren Dimas Balsalobre. 

    Ha sido un encuentro casual. Estaba sentado en un banco; a un lado dos muletas y una actitud de indiferencia hacia su entorno. Debía tener unos ochenta y pico años, y como siempre que paso ante alguien que podría haber vivido en los años de la esperanza y del horror, me ha invadido un conocido sentimiento de curiosidad y al propio tiempo, de tímida prevención a producir recelos, propios de quién se ve abordado por un desconocido haciendo preguntas extrañas. Me he inventado una excusa para entablar conversación con él y me encuentro con la sorpresa de alguien que lejos de mostrar desconfianza, se muestra desenvuelto en las respuestas sin atisbo alguno de reparo.

    Nació en 1908, se llama Andrés Ramírez manzanera y pertenece a la quinta del 29, habiendo servido en el arma de Artillería, en Gerona hace 75 años. Al estallar la guerra civil estaba casado y tenía dos hijos. “Los de la Sociedad de Pintores me enviaron a pintar al cuartel en donde estaba la Escuela de Artillería y cuando se acabó el trabajo, pues me presenté al comandante Gil y me apunté como voluntario».

    Como la secuencia de las fechas no las retiene con seguridad, ajusto mis apreciaciones situando los acontecimientos en su orden cronológico probable.

    Esto sucedió en diciembre de 1936, cuando Andrés ingresa como soldado voluntario en el recién creado Ejército Popular de la República, tras la disolución del Ejército Voluntario, que admitió en los primeros meses de la guerra, junto con los milicianos, a quiénes ya habían realizado el servicio militar y tenían algún grado de instrucción militar.

    Poco le duró su tranquilo destino, ya que a finales de enero 1937, se recibe la orden de concentración en la Escuela Popular de Guerra de Paterna (Valencia) de todos los centros de enseñanza ubicados en el Levante. Allí se trasladan él y seis o siete lorquinos y en Valencia permanecerá en esa misma unidad de enseñanza militar, hasta que a mediados de abril de 1938, se reciben la orden de traslado de la Escuela de Artillería a Barcelona. “Nos dijeron que nos trasladaríamos en camiones en varios viajes y como no pude ir en el primero, me quedé en tierra; luego nos enteramos de que a mitad de camino no pudieron continuar porque estaba la carretera cortada por el enemigo y se volvieron, no a Valencia, si no hacia Almansa (Albacete) en donde pusieron la Escuela de Artillería»

    Se refiere al corte en dos de la zona republicana que tiene lugar el 15 de abril de 1938 cuando las tropas de Varela consiguen llegar hasta el Mediterráneo por Vinaroz y dividir en dos el territorio de la República, dejando aislada a Cataluña.

    Andrés y los lorquinos se trasladan entonces a Almansa y allí se encuentran con algún paisano más de los que solo recuerda a uno que se apellidaba Cuadrado (se trata de Tomás Cuadrado Torroglosa, posteriormente ejecutado en Lorca una vez terminada la guerra).

    Por tener permiso de conducir y experiencia antes de la guerra, realiza cometidos como conductor hasta que, a comienzos de 1939 y dada la extrema gravedad de a situación, se ordena que todo el personal de la Escuela se traslade de nuevo a Valencia en donde se organizan nuevas unidades operativas y es enviado apresuradamente al frente, como conductor de una batería de artillería, al frente de Teruel.

    Andrés no puede recordar el nombre de ninguna localidad cercana, únicamente que ocupaban una finca en la que había un magnífico caserón completamente desvalijado, en el que se alojaba su batería (tampoco recuerda en número de la unidad ni los nombres de ningún mando). El sector se mantiene tranquilo todo el tiempo, sin llegar a entrar en fuego en ningún momento ni ser hostigados en forma alguna.

    La batería se componía de cuatro piezas de 45 con sus respectivos camiones rusos de remolque y cada cañón disponía de ocho servidores. Hacía viajes a Valencia a Intendencia a por víveres para la cocina de la batería. Como el cocinero era también de Lorca -se llamaba Juan Bastidas-, consiguió que lo reclamara como ayudante de cocina, con lo que consiguió un destino más tranquilo. “Nunca pasamos necesidad de nada (…) y como yo no fumaba, guardaba mi ración de tabaco y la mandaba a mi casa y luego bajaba la familia al campo a cambiarlo por comida».

    Una mañana, a finales de marzo de 1939, al llegar de un viaje desde Valencia, vio como enfrente del caserón, la explanada apareció llena de fusiles tirados, uniformes, gorras, insignias… media batería había desaparecido, aunque los cañones y los vehículos seguían allí. “El capitán nos mandó formar a los que quedábamos y nos propuso quedarnos allí para entregarnos a las primeras fuerzas nacionales que llegasen; sin embargo me reuní a escondidas con mis paisanos y otra gente y les propuse que, como había llenado el depósito con doscientos litros de gasolina en Valencia, teníamos suficiente para escaparnos y llegar a Lorca, cosa que aceptaron».

    Y así lo hicieron. Por el camino fueron recogiendo soldados desbandados que esperaban en los cruces y en los fielatos, implorándoles que les transportasen para poder volver a sus pueblos. El camión iba a rebosar, subiendo y bajando gente, hasta que pudo llegar a Lorca, “Me presenté con el camión en la Comandancia Militar (actual Huerto Ruano) al que era uno de los jefes de aquello que se llamaba Vicente Ruiz Paredes y me dijo que me presentara en el cuartel de Infantería, que habían llegado unos soldados que andaban como locos buscando vehículos para hacer los servicios de transporte y allí me fui, presentándome un sargento y nada más llegar, me pusieron a hacer servicios con el camión».

    Además de realizar viajes a la Intendencia Militar de Murcia para transportar víveres al cuartel, “me encargaba diariamente de hacer con el camión el reparto de rancho a las tres cárceles que había en Lorca: la de arriba, la de las Monjas y la de la Alberca»

    Niega que le detuvieran, ni que le molestasen; únicamente y con la mayor naturalidad añade: “llegué al cuartel …y allí me tuvieron durante un año«. Le pregunto si le contrataron como conductor civil o si lo filiaron de nuevo como soldado, o y si le pagaban algo, a lo que responde: “¡Qué va, me lié a hacer servicios como conductor vestido de paisano durante un año, hasta que llegaron más fuerzas al cuartel con vehículos, conductores y todo eso, y entonces me dejaron marchar…!» Recuerda que sí, que le “pagaban» con un vale para retirar alimentos de la Intendencia.

    Tragando saliva, me aventuro en las procelosas aguas de los temas sensibles locales y le pregunto si oyó alguna vez algún comentario sobre porqué habían ejecutado al alcalde republicano de Lorca. Es la única vez que percibo en Andrés cierta tensión reflejada en su rostro; baja algo el tono de su voz y me dije “Porque dicen que firmó los ‘paseos’ de algunos señores de derechas como don José María Campoy que fueron por él a Águilas». Hago un comentario sobre su ejecución junto a otros nueve y me interrumpe con cierto enfado en la voz “¡Me lo va a decir a mí que estaba de servicio aquel día, y no eran nueve, si no tres!».

    NICHO ALCALDE FERNANDO CHUECOS FUSILADO 1939

    El relato que sigue a continuación, lo consigno con ciertas reservas, ya que aparecen en él algunas disonancias con las fuentes documentales consultadas y que citan el número de ocho los republicanos que fueron fusilados junto con el alcalde Fernando Chuecos Reinaldos, así como que la ejecución se llevó a cabo a las 6 de la mañana del 17-10-39.

    Sigue Andrés con su relato:

    “Aquella noche nos dijo el sargento que al día siguiente teníamos que ir con tres camiones a la puerta del ayuntamiento a llevar a unos al cementerio para que los mataran. Allí se subieron en la caja de cada camión, un preso con unos ocho soldados y nos fuimos para el cementerio de San Clemente (…) y no fue al amanecer, si no ya con el sol alto. Nos bajamos todos y acompañé a los militares hasta la mitad de la tapia que mira a Puerto Lumbreras y allí vi como les vendaron los ojos y los fusilaron, luego se los llevaron en camilla dentro de cementerio y los dejaron al lado de un agujero que ya estaba abierto por el enterrador, por si las familias querían hacerse cargo del muerto».

    La verdad es que viendo su estado de ánimo se tornaba tenso, me abstuve de preguntarle detalles de la ejecución como, por ejemplo, si les concedieron un último deseo antes de la ejecución, si gritaron algo, los tiros de gracia recibido, comentarios de los presentes, etc.

    Reafirma que los fusilados eran tres, uno por camión, y que los ejecutaron a la vez.

    En el registro civil de Lorca aparecen en el libro-registro de defunciones nueve actas con nueve personas “pasadas por las armas» el día 17-10-39 y entre éllas el alcalde Chuecos.

    A sus noventa y ocho años, Andrés Ramírez conserva ese espíritu estoico y sufrido de quién se ha plegado a las circunstancias, buscando la supervivencia sin entrar en banderías políticas sobre las que no se manifiesta durante su testimonio.

    Andrés no sabe que el último alcalde republicano de Lorca, Fernando Chuecos, fue ejecutado por el Ejército de Ocupación sin que mediase un juicio ni sentencia de tribunal alguno.

    Fué, simplemente, un asesinato.

  • HEMEROTECA 25-05-2012: Arqueólogos sacan a la luz restos romanos y musulmanes en el recinto de Santo Domingo Lorca.

    HEMEROTECA 25-05-2012: Arqueólogos sacan a la luz restos romanos y musulmanes en el recinto de Santo Domingo Lorca.

    Arqueólogos sacan a la luz restos romanos y musulmanes en el recinto de Santo Domingo Lorca.

    La empresa Gaia Arqueología, con sede en la Asociación de Jóvenes Empresarios de Cartagena y su Comarca (AJE), está excavando actualmente el solar colindante a la Iglesia de Santo Domingo, de Lorca, donde en un futuro próximo estará instalada la nueva sede de la Fundación Santo Domingo, con lo que se ha convertido en la primera empresa arqueológica ajena a Lorca que excava en esta ciudad tras el terremoto de mayo de 2011.

    Gaia excava este solar, que es de grado de protección A y máximo riesgo arqueológico desde cota cero, es decir, desde nivel de calle, con lo cual será la primera vez que se sacará a la luz toda la serie estratigráfica de la zona.

    No obstante, ya en apenas 60 centímetros de excavación se han encontrado restos que pertenecen a material islámico mezclado con romano, según fuentes de la empresa.

    En opinión del gerente de Gaia, Santiago García Lorca, «ya hubo otras excavaciones en los años 90 donde se encontraron desde restos de época romana alto imperial, Siglo I D.C, hasta época argárica y Edad del Bronce, con lo que encontraremos esos mismo materiales».

    Además, asegura que «se pretende bajar unos seis metros de profundidad, ya que la Fundación Santo Domingo quiere hacer en su nueva sede unos columbarios para poder guardar los restos de los cofrades del Paso Blanco».

    Otra singularidad que tiene Gaia Arqueología es que ha formado a sus propios técnicos a través de cursos realizados en AJE Cartagena, de donde ahora ha seleccionado el personal para la excavación de Lorca.

    Los cursos han sido principalmente de ‘arqueomática’, o lo que es lo mismo, de informática aplicada a la arqueología, de «donde se han sacado a los dos técnicos auxiliares que hemos empleado en Lorca», ha explicado García.

  • DORMITORIO DE CUERPOS por Antonio de Cayetano.

    DORMITORIO DE CUERPOS por Antonio de Cayetano.

    DORMITORIO DE CUERPOS por Antonio de Cayetano.

    Hoy uno de noviembre, día de Todos los Santos, es una celebración cristiana que nos recuerda a todos los santos del cielo, los conocidos y los que no, los canonizados que son los “oficiales”, los que tienen un día en el calendario para venerarlos y los que siguiendo el ejemplo de Jesucristo se ha volcado por hacer el bien a los demás, pero que sus obras no han llegado al conocimiento de la Iglesia, siendo por tanto anónimos y no teniendo tampoco un día señalado para ellos. Por este motivo, el papa Bonifacio IV estableció el 13 de mayo para recordarlos, cambiando luego la fecha de conmemoración el papa Gregorio III, que la pasó al 1 de noviembre, ordenando en el año 835 el siguiente papa Gregorio IV, que la iglesia lo celebrara universalmente, celebración que no tiene nada que ver con la festividad de los Difuntos que se celebra mañana.

    Mañana día 2 de noviembre, es cuando verdaderamente la Iglesia recuerda a los que han acabado su vida eterna, a nuestros seres queridos ya difuntos que abandonaron este mundo. Pero como el festivo ha sido siempre el de Todos los Santos, pues ya se encargó la iglesia de hacerlo coincidir con una de las fiestas paganas que se celebraban en la antigüedad y solaparla, las familias han aprovechado siempre este día no laboral para acudir al cementerio a orar ante sus finados, convirtiéndose con el tiempo este día, en el de la visita obligada a los cementerios.

    Entierro de los fallecidos
    Entierro de los fallecidos

    La verdad es que no hace falta ir al cementerio para recordar a nuestros seres, ni tampoco un día concreto, ya que todos los días del año está abierto el campo santo, pero el día de hoy y los previos, es la fecha en que mayoritariamente es visitado por las familias, ya no tanto para rezar ante sus tumbas, sino para adecentar y limpiar estas, poniéndole las clásicas flores, flores para todos los gustos, colores y variedades y donde se mezclan tanto las naturales como las artificiales. Lo de las flores a los difuntos, es una costumbre que ha llegado hasta nuestros días y que ya no tiene el cometido que en un principio tuvo, que no era otro que enmascarar el hedor que los muertos desprendían.

    ENTIERRO POR CORREDERALa tradición se remonta a cuando los finados eran expuestos varios días ante familiares y amigos, con el propósito de ser velados y pedir por sus almas. Lógicamente y sobre todo en verano, los cuerpos no aguantaban tanto tiempo y comenzaban a descomponerse antes de ser enterrados, desprendiendo el desagradable olor, razón por la cual se cubría al difunto de flores al tiempo que se quemaba incienso, haciendo así más agradable la vela con el perfume del ambiente. Pero no solo se sufría ese desagradable olor antes de ser enterrado el cadáver, también luego por diversas circunstancias y por el tipo de terreno, a veces salía a la superficie el hedor a muerto.

    Tampoco hay que remontarse muy atrás para revivir aquellas situaciones ni alejarse mucho geográficamente, pues en nuestra ciudad a finales del siglo XVIII y en el siglo XIX se vivieron momentos en que las condiciones higiénicas de los enterramientos eran deplorables, sobre todo en la Colegiata de San Patricio, iglesia que entonces comprendía a parte de a sus feligreses, a los de la huerta y campo que también pertenecían allí, pues los edificios religiosos en aquella época, era el lugar en que los muertos recibían sepultura.

     

    RESTOS ENTIERROS ISLAMICOS EN LORCA

    A finales del siglo XVIII, Lorca ya contaba con más de 30.000 habitantes, viéndose afectada en el año 1800 por una gran epidemia, razón por la cual faltaba sitio para los enterramientos, hasta el punto de que más de 1000 cadáveres tuvieron que ser sepultados en medio del campo, aparte de utilizarse también el solar de la antigua parroquia de san Mateo (donde luego se construyó la plaza de abastos).

    Pero si la epidemia era poco, dos años después reventó el pantano de Puentes causando casi 700 víctimas más, lo que hizo que se saturaran todos los lugares disponibles, y que diversas partes de la población oliesen a muerto en determinados momentos, como fue el caso del antiguo solar de San Mateo, que generaba tales hedores en verano, que los vecinos tuvieron que quejarse a la Corte para que de una vez por todas se dejase de enterrar allí, ordenándose seguidamente la supresión de los enterramientos y que estos se hiciesen fuera de la población y en caso de no ser posible, en sitios ventilados e inmediatos a las parroquias.

    También el Cabildo de San Patricio envió una carta a la Corte el 18 de noviembre de 1804 quejándose de que “… En la iglesia existen muchos enterramientos, que putrefactos exhalan unos gases corrompidos capaces de infectar al pueblo, al tiempo que cubren el pavimento de una especie de grasa que impiden a los fieles postrarse ante el altar al mancharse la ropa y cuando de noche se cierran las puertas, al abrirlas por la mañana se observa un vapor graso que no permite decir misa hasta pasado un tiempo.

    Se entierra tanto número de difuntos que cuando se abre una sepultura en que poco antes se había enterrado otro cadáver, este está todavía sin acabar de corromperse, teniendo que salir dos mozos del coro con incienso para perfumar toda la iglesia y teniendo que decir la misa en la sacristía, habiendo continuas quejas de sacerdotes que se trastornan en el altar. Como también de los fieles que por estas causas no concurren al templo, pues los médicos mandan a los enfermos no asistan para no recaer…”

    PLANO CAMPOSANTO SAN CRISTOBAL 1788Esta era la situación de la ciudad a principios del siglo XIX, con proyectos para hacer tres cementerios, uno para las parroquias del centro, otro para las iglesias altas y otro para el barrio de San Cristóbal, cementerios cuyo coste rondaba los 52.000 reales. Pero a pesar de haber una Real Célula de Carlos III del 3 de abril de 1787 que obligaba a su construcción y que fuese fuera de las poblaciones, aquí seguíamos con los enterramientos en las iglesias y otros edificios religiosos como los conventos, echando mano de descampados en caso de epidemias.

    PLANO CEMENTERIO BARRIOS ALTOS SANTA MARIA, SAN JUAN Y SAN PEDRO DE SEBASTIAN MORATA 1804Al final, en enero de 1805 se reunió el dinero necesario para hacer el primero de los cementerios proyectados, el de las parroquias del centro, construyéndose en las afueras de Lorca, próximo al camino de Granada y en las cercanías de la iglesia de San José, de donde cogió su nombre. Las obras se iniciaron en el mes de marzo y se terminaron a mediados del año siguiente, haciéndose sepulturas para adultos, capillas para eclesiásticos y enterramientos de distinción y dejando un espacio para párvulos.

    Pero su apertura no fue inmediata, ya que la gente de las capas sociales más atas no estaban por la labor, querían seguir con sus derechos de ser enterrados en los edificios religiosos, apertura que tampoco les afectaba, pues no estaban obligados a ser enterrados allí si disponían de sepulcro comprado en los diversos conventos de la ciudad, cosa habitual en las clases privilegiadas. Teniendo que esperar hasta finales de 1807 para que se abriese el primer cementerio de Lorca, cementerio acorde con el nuevo reglamento que la Corte hizo en 1804 y que fue masivamente utilizado en el episodio de peste amarilla que afectó a nuestra ciudad entre los años 1811 y 1813. Epidemia de la que murieron 3.744 vecinos, habiendo días en el que se hicieron hasta 88 enterramientos, como fue el 29 de 0ctubre de 2011, siendo en ese mes de octubre y el siguiente de noviembre cuando más victimas hubo.

    Tal fue el brote epidemiológico, que los sacerdotes se desentendieron de sus obligaciones, evitando acercarse y prestar ayuda espiritual a quienes los requerían. También huyeron de la población los que debían de prestar la ayuda sanitaria, cerrándose una farmacia de las dos que había y marchándose también algunos de los médicos, incluso el primer alcalde constitucional que juró el cargo tras la Constitución de 1812 y que a su vez era presidente de la Junta de Salud Pública, tuvo que renunciar a el por ser atacados por la epidemia tres de sus hijos.

    Añadir como curiosidad, que el primer fallecido en Lorca por esta enfermedad fue precisamente un médico, el doctor Antonio Carrasco que murió en el mes de enero de 1811, teniendo que aislarse su familia y quemar todos sus enseres, no impidiendo con ello que la fiebre amarilla entrase de lleno en Lorca en la segunda mitad del año. A esta epidemia le siguieron otras de cólera morbo en 1834 y 1855, por lo que 50 años después de la inauguración del cementerio este ya se había quedado pequeño, teniendo que efectuarse enterramientos fuera del recinto, por lo que se llevo a cabo su ampliación y se construyó otro en terraplén cerca de la iglesia de San Pedro, conteniendo también tumbas de distinción, para eclesiásticos y para párvulos. También se retomó el proyecto del cementerio de San Cristóbal, cementerio que entró en servicio en 1890.

    RESTOS CONVENTO DEL CARMENPero entretanto, la situación del San José era insostenible. Tal era el estado del cementerio, con muros que amenazaban ruina, nichos agrietados, insuficiente espacio y con las primeras casas de la población a menos de 70 metros, que la Dirección General de Sanidad dio la orden de su clausura en 1884, prohibiéndose sus visitas cuatro años después por sus malas condiciones higiénicas, afectando esta prohibición incluso a las visitas del día de todos los santos. Lo que sorprende, es que mientras el cementerio se encontraba en ese lamentable estado, en la ciudad se construyó el puente del barrio, la nueva carretera de Granada, las nuevas glorietas, el casino, llegó el ferrocarril y se hizo la plaza de toros, aparte del palacete del Huerto Ruano a título particular.

    plano-fachada-cementerio-san-clemente-ingeniero-riera-1888La orden de clausura del cementerio, hizo que nuestras autoridades emprendieran acciones encaminadas a la construcción de uno nuevo, pero la cosa no fue fácil. Según un estudio sobre los cementerios murcianos llevado a cabo por Ana María Moreno, hubo un proyecto muy ambicioso del ingeniero Riera en el año 1888, un cementerio que costaba de una parte civil y otra protestante, vivienda para cuatro sepultureros, un conserje, un capellán, depósito de cadáveres, osario y sala de autopsias y oficinas, proyecto que no se aprobó por su elevado coste, más de 350.000 pesetas.

    Pórtico de entrada al cementerio de San Clemente. Este cementerio comenzó a construirse el día 10 de septiembre de 1897 y se bendijo solemnemente el día 6 de enero de 1900. Los primeros enterramientos fueron de fecha 18 de febrero de 1900. Foto blog adiezminutosdelcentro
    Pórtico de entrada al cementerio de San Clemente. Este cementerio comenzó a construirse el día 10 de septiembre de 1897 y se bendijo solemnemente el día 6 de enero de 1900. Los primeros enterramientos fueron de fecha 18 de febrero de 1900. Foto blog adiezminutosdelcentro

    Siendo aprobado 8 años después otro del arquitecto José Antonio Rodríguez, este por un importe siete veces menor al anterior, solo 49.000 pesetas, lo que había costado el de Totana 14 años antes. Este cementerio que es el actual de San Clemente, se edificó en unos terrenos situados al pie de la Peñarrubia, sierra que evitaría los vientos hacia la ciudad y a unos dos kilómetros de la población. La elección del terreno fue llevada a cabo por el ayuntamiento, pero su compra y la posterior construcción fue por parte de la Iglesia, siendo de ella la propiedad. La construcción se inició en septiembre de 1897, con el propósito de que para finales de año se llevaran a cabo los primeros enterramientos, pero dos años después todavía estaba inacabado por falta de dinero, careciendo de agua, de arbolado y hasta de accesos.

    Tras formarse una comisión mixta entre ayuntamiento, iglesia y propietarios se le pegó un avance a las obras y el 16 de enero de 1900 se inauguró el ansiado cementerio, teniendo un apartado para los suicidas y disidentes y otro para los niños sin bautizar, quizá una fórmula para que los niños que naciesen se bautizaran rápidamente y más si su estado de salud no era muy bueno, que es lo que le pasaba a quien esto escribe, siendo bautizado inmediatamente después de nacer que era lo más importante entonces. En el mes de marzo se terminó de construir un pozo, el ayuntamiento hizo donación de 120 árboles y se amuebló la sala de autopsias, el depósito de cadáveres y la habitación del sepulturero, pero todo con austeridad, así como la capilla que no se hizo hasta en 1909, siendo también una obra muy simple, tanto que sufrió problemas estructurales tras unas lluvias acaecidas cinco años más tarde.

    Al principio los enterramientos se fueron haciendo en nichos, cuando lo previsto era en el suelo, pero la población no se decidía a la compra de parcelas. Fue durante la segunda década cuando se animaron las principales familias de la época y de cuando datan la mayoría de los 34 panteones históricos allí levantados, compitiendo entre sí con sus diferentes estilos, desde el neo mudéjar al modernista, pasando por el egipcio, medieval o bizantino, siendo un deleite pasear frente a ellos y contemplar sus estilos y remates escultóricos.

    En 1918 tuvimos en Lorca otra epidemia, esta de gripe, hasta el punto que se tuvo que suspender la celebración del mercado semanal y trasladar a la plaza de toros la subasta del Alporchón, siendo de agradecer la disponibilidad del nuevo cementerio. También el cementerio fue utilizado para algo más que servir de campo santo, ya que sus tapias fueron utilizadas igual que las de otros muchos de nuestro país, para las ejecuciones que se llevaron a cabo por el bando ganador una vez terminada la guerra civil, siendo 38 los lorquinos que fueron fusilados allí, permaneciendo el testigo de los disparos en la vieja tapia que da para el lado del hospital. Años después en varias ocasiones se ha ampliado el cementerio, al igual que se han dotado de cementerios pedanías del norte y sur del municipio, estando en proyecto otro para La Hoya, pero lo cierto es, que ya no existe la demanda que había años atrás.

    Hoy el 35% de la población prefiere la incineración, cremación que el Vaticano autorizó en 1963 siempre que no implicara una negación de la fe en la resurrección, pero ahora que cada vez es mayor su implantación, sobretodo en áreas urbanas y teniendo en cuenta que en España la iglesia es titular de casi 8000 cementerios de los más de 17.000 que hay, pues la cosa cambia. Ahora se hace menos caja al disminuir la “clientela”, al tiempo que pierde fundamento la palabra cementerio, que viene del latín “cementerium” y del griego “koimetérion” significando ambas dormitorio, dormitorio de cuerpos, que según el cristianismo es el lugar donde descansan los cuerpos hasta el día de la resurrección, y claro, si siguen aumentando las cremaciones y depositando las cenizas en los más variados lugares, al final el cementerio no tendrá sentido y mucho menos la fe en la resurrección posterior.

    Por eso ahora la iglesia arremete contra los católicos que no quieren depositar sus cenizas en un lugar sagrado como los cementerios, prohibiéndoles esparcirlos en la naturaleza o guardarlos en casa. Pues que sigan así de autoritarios y viendo como disminuye la gente que acude a los templos, como también los que quieren una ceremonia religiosa en su funeral. No se acuerdan de cuando era la propia Iglesia quien incineraba, no a los muertos, sino a los vivos acusados de herejía, de no pensar como ellos.

    Tampoco se acuerdan de cuando hicieron coincidir el día de todos los santos con la fiesta pagana de origen celta, aquella que marcaba el final del verano y las cosechas e introducía los días de frio y oscuridad, haciendo volver a los muertos el dios de la muerte, permitiendo la comunicación con los antepasados, fiesta que se celebraba entre la noche del 31 de octubre y el 1 de noviembre. Celebración conocida como Samhain o Sambein y que es la antecesora de la actual fiesta de Halloween, fiesta que se siguió celebrando en Europa y que los colonos europeos llevaron a América, lugar de donde ha regresado de nuevo aquí.

    Ahora a la iglesia le molesta que esta fiesta no tenga un significado religioso como ellos desearían. Pues nada, que cada cual haga de su capa un sayo y obre en consecuencia. Yo personalmente no comulgo con los principios de la Iglesia, soy mayor para la fiesta de Halloween, pero mi sitio para las cenizas sí que lo tengo ya. Si hay algo que me pertenece en este mundo es mi cuerpo, y como dueño, tengo dicho a mi familia que se incinere y que se depositen las cenizas en el lugar donde mejor me encuentro en vida, y como es ese mi deseo y además es legal, pues así supongo que se hará, aunque prisa no tengo ninguna.

  • LORCA EN TVE por Antonio de Cayetano

    LORCA EN TVE por Antonio de Cayetano

    LORCA EN TVE por Antonio de Cayetano.

    Hoy hace sesenta años que se inauguró Televisión española, fue a las 10,30 de la noche del domingo 28 de octubre de 1956, cuando tras una eucaristía, unas palabras del ministro Arias-Salgado, unos documentales del NODO y una exhibición de bailes regionales comenzaba de forma oficial sus emisiones. Emisiones que desde cinco años antes se estaban emitiendo de forma experimental desde un chalé del Paseo de la Habana en Madrid, ciudad a la que primero llegó la señal y no a todos los puntos, extendiéndose paulatinamente al resto de la villa, de la provincia y de España, llegando a nuestra ciudad al final de su primera etapa de expansión, en julio de 1962.

    Cuando la televisión vino a España, ya la tenían países como Reino Unido, Francia o Italia, por lo que entretanto, los españoles nos consolamos oyendo la pegadiza canción de la valenciana Lolita Garrido “La televisión”, una canción que sonaba desde finales de los cuarenta en las emisoras de radio y gramolas, canción con un ritmo muy contagioso y cuya letra decía: “La televisión, pronto llegará, yo te cantaré y tú me verás… “ Y al final la televisión llegó, comenzando sus emisiones regulares el día 29 de octubre, coincidiendo con el aniversario de la Falange, emitiendo al principio tres horas diarias desde las 9,30 de la noche, excepto los lunes, que no había tele por aquello del merecido descanso del personal. Los murcianos tuvimos que esperar seis años más para que apareciese aquí la honda televisiva, llegando el día 26 de julio de 1962, señal que llegaba desde un repetidor instalado en la sierra de Aitana, monte situado en el norte de la provincia de Alicante y con más de 1500 metros de altitud.

    Este repetidor fue costeado por las diferentes diputaciones provinciales y por los principales ayuntamientos de la zona, dando cobertura a las provincias de Castellón, Valencia, Alicante, Murcia, Albacete y parte de Almería e Islas Baleares, estando prevista su puesta en marcha para el día 18 de julio, otra fecha importante para el régimen, pero por problemas técnicos y meteorológicos, no pudo comenzar a emitir hasta el día de santa Ana. Emisión que tampoco estuvo libre de complicaciones, viéndose sin sonido al hombre del tiempo, el popular Mariano Medina y cortándose la comunicación tras el telediario, aunque al día siguiente ya se habían solucionado los inconvenientes técnicos y la emisión llegó con normalidad. Pero no a todos los pueblos de la región ni a todas las zonas de nuestra ciudad, pues había muchas sombras, muchos lugares donde no llegaba la señal, siendo en diciembre de 1964 cuando se empezó a gestionar un repetidor para Lorca que cubriese las zonas sin cobertura.

    En un principio, los aparatos de televisión fueron adquiridos por las capas sociales más pudientes, pues sus precios oscilaban entre las 15.000 y las 25.000 pesetas, precios prohibitivos para la mayoría de los ciudadanos, ya que para su compra había que destinar en algunos casos el sueldo de más de medio año de trabajo. En casa, fue a finales de 1967 cuando se compró el televisor, pero no un Iberia, un Marconi o un General Eléctrica Española que eran los que estaban de moda, sino uno de marca blanca como decimos ahora. En un acreditado taller de radio y televisión se ofrecía elegir el mueble por un lado y los componentes por otro, siendo su precio hasta un 30% menos que los de marca, y como no se estaba en condiciones de aspirar a más, pues allí encargamos el montaje de uno de estos, confiándole la mesa a un taller de cerrajería que también nos resultaba más barata. Así esa Navidad tuvimos tele, aparato que se guardaba como oro en paño, con su funda de tela verde que se quitaba cada vez que se quería ver, colocándole para no ser menos, el tradicional toro en lo alto, toro que más tarde, también se vio acompañado por la clásica sevillana hecha de ganchillo, todo muy español.

    http://i0.wp.com/blog.pasoazul.com/wp-content/uploads/2015/08/sin-tc3adtulo-1.png?w=700Hasta entonces, eran frecuentes las visitas a casa de algún familiar o vecino para ver la televisión, familia que a veces le faltaban sillas para acomodar a todas sus amistades, pues todos los vecinos nos apuntábamos a disfrutar del nuevo entretenimiento y más, si lo que aparecía en la pequeña pantalla tenía que ver con Lorca. Como pasó con la primera retrasmisión que de nuestra Semana Santa hizo TVE en aquellos primeros años, retrasmisión en diferido claro, ya que no había medios técnicos para emitirla en directo, pero aunque con un día de diferencia, cumplió su papel de mostrar nuestros desfiles bíblicos a todos los españoles, emitiendo la procesión del Jueves Santo un Viernes Santo por la noche y las del viernes al día siguiente. Pero no completa, ya que por el motivo que fuese, una de las cintas con la grabación de parte de una de las procesiones se extravió, viéndose la procesión incompleta y culpando del hecho la cofradía que no salió, a su eterno paso rival.

    Pero si la emisión de nuestras singulares procesiones fue todo un orgullo para los lorquinos, para los de aquí y para los paisanos que residían fuera de nuestra ciudad que tuvieron la oportunidad de contemplarlas por la pequeña pantalla, lo que nos hizo vibrar y estallar de emoción, fue ver al grupo de Coros y Danzas de Lorca bailar la parranda de la “Tía María Carrillo” en el primer concurso de baile de la televisión española, concurso presentado por Jesús Álvarez y cuyo nombre era “Danzas de España”. La emisión de este programa se llevó a cabo entre los meses de enero y marzo de 1966, llevándose a cabo por el sistema de puntuación y eliminación. A la provincia de Murcia la representó el grupo lorquino, siendo finalmente el 28 de marzo de aquel año, el triunfador absoluto del concurso, obteniendo 87 puntos, la máxima puntuación de un jurado compuesto por personalidades internacionales de la música y la danza y quedando por delante de Lérida y Coruña que fueron sus inmediatos seguidores con 84 puntos.

    Tal fue el éxito obtenido, que nadie quiso perderse el recibimiento que a los componentes se les hizo en la plaza de España a su regreso de Madrid, siendo aclamados por el pueblo, las autoridades locales y hasta por el mismísimo gobernador civil de Murcia, que no quiso tampoco faltar al apoteósico recibimiento. En las palabras de bienvenida y felicitación del entonces alcalde Lucas Guirao, se propuso la concesión de la Medalla de Oro de la ciudad, concesión que se llevó a cabo en la sesión que con carácter extraordinario celebró el Pleno del Ayuntamiento el día 6 de abril de 1966. También a Concha Sandoval, presidenta de los Coros y Danzas de Lorca y delegada local de la Sección Femenina de quienes dependían, se le nombró hija adoptiva y predilecta por entre otros motivos, el gran trabajo realizado en la recuperación del folklore lorquino y los premios conseguidos, ya que el primer premio de TVE fue solo uno más de los obtenidos en aquellos años, aunque también es verdad, que fue el que más popularidad les dio, al ser visto por millones de telespectadores en todo el país.

    https://i.ytimg.com/vi/2foVPFsWLtM/hqdefault.jpgOtro acontecimientos importante de aquella época, en la que nuestra ciudad se vio reflejada en TVE, fue la Vuelta Ciclista a España de 1970, que en su 25 edición, tuvo a nuestra ciudad como meta de la 4ª etapa. Aquel lunes 27 de abril no cabía un alfiler en la avenida, donde estaba situada la línea de llegada, pues no solo los aficionados se daban cita para ver a los ciclistas que habían salido aquella mañana de Almería, sino que todo el pueblo de Lorca estaba pendiente del evento. Lorca era la segunda vez que acogía la llegada de una etapa de la Vuelta Ciclista a España, ya lo había hecho el 2 de septiembre de 1950, pero aunque en ese año, una hora antes ya estaba a tope de gente la entonces avenida de Los Mártires, la expectación que había 20 años después era muy superior, no solo por el reparto de obsequios que se hacía desde los vehículos de la caravana publicitaria, entre los que destacaba un gran bolígrafo Bic tan grande como el camión que lo transportaba, sino por el hecho de que todo cuanto aconteciera en esa línea de meta sería visto más tarde por toda España a través de la televisión.

    La vuelta entonces no se emitía en directo como ahora, sino que se iba grabando y tras el telediario de la noche se emitía un gran resumen de la etapa del día, razón por la cual, en un solar de la actual alameda de la Constitución se habilitó un helipuerto provisional, helipuerto donde aterrizó el helicóptero que venía grabando las imágenes de la carrera, y donde esperaba otro aparato, que tras finalizar la etapa, trasladó las cintas para el centro de TVE en Valencia para su posterior transmisión a Madrid. Así, tras ver ganar la etapa al belga Ronsmans, los lorquinos esperamos impacientes el comienzo del resumen que daba la televisión, viendo la mayoría de los lorquinos, las primeras imágenes aéreas de nuestra ciudad, imágenes compartidas con los telespectadores de toda España. Al día siguiente, la vuelta salió de Lorca en dirección a Calpe, siendo las imágenes de su salida también recogidas por el resumen de etapa de TVE. Precisamente de la población de Calpe fue de donde salió la vuelta de 1973, siendo su primera etapa hasta Murcia y desviándose hacia Albacete a la siguiente sin pasar por Lorca, pero a pesar de todo, fue una vuelta seguida especialmente por los telespectadores lorquinos, ya que uno de los ciclista participantes era nuestro paisano Juan Zurano que estaba en su mejor momento, consiguiendo ganar la 14ª etapa Irache-Bilbao el día 10 de mayo, siendo uno de los tres españoles que en aquella edición cruzaron primeros la línea de meta.

    Y tras estos acontecimientos folklóricos y deportivos, le llego el turno a los sucesos, que es el motivo por el que mayoritariamente se sale en los medios nacionales, siendo las trágicas inundaciones de octubre de 1973 el primer hecho luctuoso que tuvo como protagonista a nuestra ciudad en las noticias de TVE, información compartida con Puerto Lumbreras y La Rábita que también se vieron afectadas por aquel episodio de lluvias torrenciales. Otro hecho noticiable del telediario en los años setenta, fue un crimen cometido en la carretera nacional 342 a su paso por nuestro municipio, en las inmediaciones de la venta de La Petra, donde fue asesinado el director del hospital Carlos Haya de Málaga, el cual había recogido con su coche a un autoestopista, quitándole este la vida como pago a su favor. La carretera también fue noticia televisiva en aquellos años por un trágico accidente ocurrido en la nacional 340, donde en la curva de la Venta Cristóbal murieron una mañana cinco personas.

    ASESINADO POR ETA EL GUARDIA CIVIL DE LORCA LORENZO SOTOA finales de los años setenta, casi todas las semanas había algún atentado de la banda terrorista ETA, abriéndose los telediarios con las macabras imágenes de la barbarie criminal, actos que nos producían sentimiento de dolor, rabia e indignación, sorprendiéndonos un día el oír el nombre de Lorca al relatar lo sucedido. Fue en el telediario del 27 de septiembre de 1977, se trataba de un atentado que le costó la vida en Madrid al capitán de la Policía Armada Florentino Hergedas, mencionando nuestra localidad porque la victima dejaba viuda y un único hijo, hijo que se encontraba en Lorca cumpliendo el servicio militar. Pero un año después, el 25 de septiembre de 1978, si que nos sobresaltó ver la noticia de un atentado en el país Vasco, pues una de las víctimas era un guardia civil natural de Lorca y destinado en el economato del cuerpo en San Sebastián, acto terrorista que nos tocó muy de cerca, llenándonos de la natural tristeza y pesadumbre. El hecho tuvo lugar cuando el guardia lorquino Lorenzo soto, de 24 años de edad y al que le acompañaba otro compañero de 30 años que también falleció, se disponían a salir con el Land Rover oficial del mercado central de frutas de Atotxa, estando esperándoles tres terroristas que los acribillaron a balazos con un subfusil ametrallador, recibiendo 17 disparos el agente lorquino que era el conductor del vehículo. Nuestro paisano estaba soltero, era hijo de guardia civil y había ingresado en el cuerpo el 1 de febrero de 1974.

    También fue noticia 20 años después, un tiroteo en la madrugada del sábado 19 de diciembre de 1998 en el centro de Lorca, tiroteo en el que murió el agente de la Policía Local Juan Jesús Arcas, suceso que nos llenó de una profunda tristeza a los lorquinos y más por el modo en que se desarrollaron los hechos. En este suceso murió también el delincuente que había arrebatado el arma del agente y que había disparado sobre él, recibiendo un disparo efectuado por el otro policía, el cual se vio en la necesidad de hacerlo en legítima defensa. Al joven agente fallecido, que había ingresado en el cuerpo dos años antes, contaba con 30 años de edad y se casaba al año siguiente, se le otorgó a título póstumo la Medalla de Oro de la Ciudad, se declararon tres días de luto y también le fue impuesta la Cruz al Merito Policial por el Director General de la Policía que estuvo presente en el funeral. La lista de sucesos es enorme, siendo de los más variados, desde el accidente laboral del trasvase, el cual recordamos el pasado mes de febrero, hasta otros de tráfico, ferroviarios o de helicóptero, pasando por incendios con víctimas mortales u otros forestales, así como terremotos e inundaciones, sucesos que siendo importantes y teniendo una gran cobertura informativa nacional, no vamos a recordar por ser recientes en el tiempo y estar en la memoria de todos. Grandes sucesos que también motivaron la presencia en nuestra ciudad de las más altas personalidades del Estado.

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    Y si la relación de sucesos televisivos la empezamos por la riada de octubre de 1973, fue como consecuencia de esta riada la primera visita que los entonces príncipes de España Juan Carlos y Sofía realizaron a Lorca. Si bien en la mañana del domingo 21 de octubre sobrevolaron en helicóptero las zonas afectadas por la inundación sin llegar a bajarse, cosa que si hicieron en otros lugares que también sufrieron el azote de las lluvias torrenciales, en mayo del año siguiente sí que visitaron la ciudad en la visita oficial que giraron a la región, llevando a cabo varias inauguraciones y entregando las primeras llaves de las casas prefabricadas que se hicieron para los afectados por la riada. Siendo esta visita seguida ampliamente por las cámaras de TVE, como también fue la de octubre de 1994 siendo ya Reyes de España. Aunque hay que recordar, que la reina Sofía estuvo después en 2012 en dos ocasiones en nuestra ciudad, una en julio para la inauguración del parador Castillo de Lorca y otra en octubre. Esta última, tras la visita realizada a Puerto Lumbreras para interesarse por las consecuencias de la inundación de septiembre y conocer que nuestro alcalde estaba ingresado en el hospital, saltándose el protocolo y visitándolo en el Rafael Méndez. También el actual rey Felipe VI ha visitado la ciudad en varias ocasiones siendo Príncipe de Asturias, acompañándolo la princesa Letizía en su última visita con motivo de los terremotos de 2011.

    FUNERAL POR LOS 9 FALLECIDOS EN LORCA

    Retornando a los años setenta, recordar que también tuvo su sitio Lorca en los documentales de TVE, siendo uno de esos espacios el programa “Los Ríos”. Esta serie ya en color y rodada con un gran despliegue de medios, se emitió entre 1974 y 1975, estando uno de los capítulos dedicado al Guadalentín o Sangonera como en la serie fue llamado. Cada semana se mostraba un río, contando la historia de sus pueblos ribereños y mostrando sus monumentos, llenándonos de orgullo ver nuestro rico patrimonio y la trayectoria que sigue el cauce desde la sierra de María hasta la huerta de Murcia. Otro programa de aquellos años fue “Raices”, pero no me refiero a la serie de Kunta Kinte, sino a un espacio dedicado a la música tradicional, emitiéndose el día 21 de septiembre de 1977 un capítulo dedicado a Lorca y al tío Pillo, viéndose unas imágenes aéreas de Lorca, la plaza de la Estrella y un habitáculo de la funeraria del puente, lugar donde un trabajador de la casa mostraba como se hacían las castañuelas a partir del tronco de jinjolero, estando presente durante la entrevista el que mejor las ha movido en Lorca, Gabriel Gómez, el pillo y finalizando el reportaje con varios bailes regionales en medio del campo de Aguaderas, bailes ofrecidos por gente de aquellos parajes y a quienes acompañaban la rondalla de la citada pedanía y el propio pillo tocando diferentes instrumentos.

    http://img.rtve.es/p/66490/?w=160&h=90&imgProgApi=logoOtra de las series documentales donde apareció Lorca fue en “A Vista de Pájaro”, una serie de 50 capítulos que comenzó a rodarse en 1981 pero que no se emitió hasta 1986, siendo el capitulo 9 el dedicado a la región de Murcia, pero 30 minutos para toda la provincia no dieron mucho, por lo que de Lorca solo se vieron imágenes de San Patricio, plaza de España y el puente sobre el río, todo muy de pasada y sin demasiado enfoque. En lo que sí que se puso empeño fue en el rodaje de uno de los capítulos de “Escrito en América” una serie de ficción de TVE que en un principio iba a ser de 39 capítulos y que al final solo se quedó en 13 telefilmes de una hora de duración. Esta serie de grandes pretensiones, donde se pretendía llevar a la pantalla novelas de los mejores escritores latinoamericanos, eligió Lorca como escenario del rodaje de uno de sus capítulos, “La Hechicera”, una novela de intriga del escritor argentino Manuel Mújica Láinez, en la que se cuenta la historia de Beltrán, un hombre maduro que sufre alucinaciones al visitar la tumba de su madre en el cementerio de la iglesia. Siendo la fachada del Santuario de la Virgen de las Huertas donde se grabaron las escenas del cementerio y la finca de San Julián en La Hoya, las de la casa natal donde regresa Beltrán y donde revive su adolescencia y niñez. La serie se emitió la noche de los domingos entre junio y septiembre de 1979, viéndose el capitulo rodado en Lorca el día 17 de junio.

    https://www.um.es/campusdigital/Cultural/TV1.jpgTambién en los años setenta fue cuando comenzaron las emisiones de “Aitana”, un informativo territorial que abarcaba desde Castellón a Almería, siendo ya más numerosas las informaciones que se daban de nuestra ciudad, no faltando nunca a la cita con SEPOR. Aunque la primera información que recuerdo, fue al poco de ponerse en marcha este informativo, en octubre de 1974, recogiendo la alarma que había en nuestra comarca por la supuesta presencia de un monstruo en el pantano de Valdeinfierno, aparición que motivó, que sobretodo los domingos, allí se dieran cita decenas de curiosos que querían ver el fenómeno. Al final no pudimos hacerle la competencia al lago Ness, pues el ansiado monstruo resulto ser una nutria que había llegado con la riada del año anterior, desenvolviéndose a sus anchas por las aguas del embalse y cruzándolo de un lado a otro a gran velocidad, atemorizando con ello a las personas que se percataron de su presencia y que desconocían que “bicho” era.

    https://www.um.es/campusdigital/Cultural/TV3-.jpgEn 1980 comenzó a emitirse el informativo Tele-Murcia, aunque no fue hasta 1982 cuando tuvo autonomía propia sin depender de Valencia, teniendo más cobertura la actualidad de la región y por consiguiente la de nuestro municipio. Ya todo se hacía desde Murcia y lo que podría ser de interés nacional se enviaba desde aquí a Madrid, siendo una de las informaciones que se enviaron aquel año de 1982, la presencia de Felipe González en la playa de Puntas de Calnegre, pues pasaba unos días de veraneo en la Casa Colorá, vivienda situada entre los limites de Lorca y Mazarrón y cuyo propietario era el suegro de Julio Feo, amigo y colaborador del líder socialista y director de las campañas electorales del PSOE en aquel tiempo, siendo nombrado aquel mismo año, cuando Felipe González llegó al poder, Secretario General de la Presidencia del Gobierno.

    CICLISTA JUAN ZURANO, VUELTA A ESPAÑAAl recordar la Vuelta Ciclista a España, he mencionado al corredor lorquino Juan Zurano, pero a parte de él, mucha ha sido la gente de Lorca que ha aparecido en la pequeña pantalla a lo largo de estos años, unos como entrevistados o siendo protagonistas de algún reportaje o retrasmisión y otros participando en los diferentes concursos y programas de TVE. Pantalla en la que hemos visto a nuestros artesanos, deportistas, toreros, músicos o artistas ejerciendo sus respectivas profesiones. Destacando la presencia del guitarrista Narciso Yepes, con su singular guitarra de diez cuerdas, creada por el mismo y la del cantante Paquito Jerez, interpretando canciones como “Billetes billetes verdes…”, “Mi niña bonita…” o “Como se quiere a los hijos…” letras estas que nos llegaban al corazón.

  • CINCO SIGLOS Y MEDIO DE MERCADO DE LOS JUEVES por Antonio de Cayetano.

    CINCO SIGLOS Y MEDIO DE MERCADO DE LOS JUEVES por Antonio de Cayetano.

    CINCO SIGLOS Y MEDIO DE MERCADO DE LOS JUEVES.

    Hoy se cumplen 551 años de aquel 24 de octubre de 1465, día en que el rey Enrique IV de Castilla, concedió a Lorca un mercado franco a celebrar el jueves de cada semana. Y aunque cinco siglos y medio sea mucho tiempo, lo cierto es que llegó tarde, pues desde dos siglos antes ya lo disfrutaban los vecinos de Murcia, ciudad a la que se le autorizó por Alfonso X el Sabio el 18 de mayo de 1266, concediéndole al día siguiente la feria de San Miguel.

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    Los mercados semanales o quincenales y las ferias anuales eran la única forma de acercar las mercaderías a los ciudadanos en la Edad Media, y si bien desde 1272 teníamos la feria franca de San Martín concedida por Alfonso X el Sabio y a partir de 1320 otra por San Juan que nos concedió Alfonso XI, el mercado semanal se hizo esperar. Pero una vez logrado, fue confirmado por los Reyes Católicos el 8 de abril de 1495 y por Carlos II el 17 de junio de 1685, continuando su celebración hasta el día de hoy y en el mismo día de la semana. Lo que sí que ha ido cambiando a lo largo de estos siglos ha sido su emplazamiento y el tipo de producto ofrecido, adaptándose al crecimiento de la ciudad y evolucionando al ritmo de la población. Es por ello por lo que al verse saturado de vendedores, tratantes y compradores, se segrego el mercado relacionado con el ganado que se hacía conjuntamente con el de la recova, pasando a celebrarse el día anterior en el lecho del río Guadalentín.

    El mercado se llevó a cabo primero en las faldas del castillo, pasando a continuación a la calle Mayor de Santa María que fue durante un tiempo el corazón de Lorca. En el siglo XVI se bajó a la plaza de las Barandillas (conocida por la del mercado), a la del Caño y a la calle Zapatería. Continuando su descenso en el siglo XIX al situarse en la plaza de España, la calle Cava, Selgas y Santiago, extendiéndose más tarde también por la calle Álamo, calle en la que mayoritariamente se situaban los recoveros con la romana al hombro, saliendo al paso de la gente de la huerta y campo que acudíamos a vender las aves y conejos que se criaban en los corrales, iniciando el típico regateo, trato que casi nunca terminaba en el primero que se nos ofrecía, sino que se negociaba con varios con el fin de sacar el mejor precio posible.

    Lorca-Murcia.1951.Vendedoras de huevos en el mercado. Ftf.Jean Dieuzaide
    Lorca-Murcia.1951.Vendedoras de huevos en el mercado. Ftf.Jean Dieuzaide

    En la misma calle pero en la zona más próxima al ayuntamiento, se situaba la compraventa de huevos, poniendo las vendedoras sobre paja y con sabia maestría sus pequeñas “pirámides”. También en ese lugar se colocaban las polleras, una especie de canasta echa de caña que contenían polluelos de pocas semanas para su venta y posterior engorde.

    Hoy esta imagen ya es historia, como lo es también la de los hojalateros que nos ofrecían aquellos brillantes barreños, cubos, candiles, embudos, llandas o raseras. O los puestos de alfareros con sus cántaras, cazuelas, ollas, platos, fuentes y lebrillos. También eran habituales las herramientas para el campo, como las corbillas, hoces, horcas, zarandas, celemines o medias fanegas, utensilios estos últimos que se utilizaban para medir el grano. También los puestos de simientes y plantas se daban cita, aunque eso todavía continúa en la actualidad, igual que los productos alimenticios, los de limpieza, el calzado y el textil.

    La ropa de hogar también era protagonista del mercado de los jueves, tanto como Ramón Gabín, que venía cada temporada con su camioneta cargada de mantas desde Orihuela, subiéndose en ella y ofreciéndonos lotes y más lotes, a los que le iba añadiendo juegos de toallas, peines o hasta una máquina de escribir si con eso hacia la venta. Máquina que no era otra cosa que un bolígrafo, pero con su gran pico de oro nos seducía y al final nos rascábamos el bolsillo. Hay quien tachaba a Ramonet de charlatán, pero no, tenía la habilidad del buen vendedor de entonces, venta que no solo efectuaba en los mercados establecidos, sino que cualquier tarde acudía a tu barrio y te montaba el puesto, olvidándose ya uno del frio en la cama durante el invierno.

    Plaza de España Lorca - CosasdeLorca.com
    Plaza de España Lorca – CosasdeLorca.com

    A principios del siglo pasado el mercado se situaba en la plaza de España y calles adyacentes, pero durante los meses de julio, agosto y septiembre se trasladaba a la alameda del Espartero (la actual Juan Carlos I), con el fin de aprovechar la sombra que daban los árboles que entonces había. En 1969 y como consecuencia de las obras de remodelación de la plaza de España, el mercado se trasladó a la Placica Nueva y a las calles Redón y Nogalte, siendo el espacio de la posada del Carmen el destinado para conejos y aves. En aquellos años, el mercado semanal había pasado de tener 51 puestos en 1965 a 106 en 1968, multiplicando por tres los dedicados al calzado, por dos y medio los de tejidos y confección y por dos los de loza, cristal y menaje. El mercado atraía a muchos compradores de pueblos cercanos, beneficiándose no solo los vendedores del mercado, sino que el comercio de Lorca se veía también beneficiado de ese movimiento comercial, incrementándose ese día las ventas hasta en un 300% en algunos comercios, aunque lo habitual estaba en torno al 60%, siendo todos estos datos recogidos en una encuesta que se hizo en 1965 con motivo del V centenario del mercado semanal.

    MERCADO SEMANAL SANTA QUITERIATal era la importancia que el mercado tenía en el comercio establecido de nuestra ciudad, que los jueves no se cerraba a medio día, como tampoco había clase en los colegios ese día por la tarde. A mediados de los ochenta y siendo alcalde de Lorca José Antonio Gallego, se tomo la decisión de trasladar el mercado al recinto de Santa Quiteria, decisión que fue muy cuestionada entonces pero que al final todos aceptaron y la dieron como buena, siguiendo creciendo el mercado hasta los 230 puestos que hay en la actualidad.

    En mi opinión, la decadencia del casco histórico de Lorca se inició tras la supresión del mercado del centro de la ciudad, teniendo que haber vuelto a su lugar original una vez llevada a cabo la remodelación de la plaza de España, remodelación que todo hay que decirlo, fue la más acertada de cuantas se han hecho en ese lugar. Hay que tener en cuenta que las gentes de la huerta que al amanecer de cada jueves subían con sus huevos, conejos, pollos o cualquier otro producto que producían, no todo el dinero iba después para la casa, sino que gran parte del mismo se empleaba en hacer compras en el mismo mercado o en las tiendas aledañas, tiendas que vivían fundamentalmente de las transacciones que se hacían los días de mercado y de los nuevos clientes que captaban como consecuencia de celebrarse el mercado allí, cosa que perdieron cuando este desapareció, teniendo que cerrar posteriormente al no ser ya rentables sus negocios. No toda la culpa es del mercado claro está, pero sí que ha sido una de las consecuencias de que nuestro casco histórico se quedara sin actividad.

    En Murcia capital que también se celebra los jueves, pasó del centro de la ciudad al barrio de La Paz en 1976, pero disgregado en dos, pues también en el barrio del Carmen se celebra otro mercadillo los jueves de cada semana, por lo que igual se podría hacer aquí, dividir el mercado que se celebra en el Huerto de la Rueda en dos, seleccionando algunos puestos representativos de determinados productos y trayéndolos al centro de la ciudad, al casco histórico. Se de los inconvenientes para el tráfico rodado, la suciedad que se genera y las molestias para los vecinos, pero el casco histórico necesita vida y esta sería una fórmula para estimular el comercio del centro y generar ambiente comercial, ambiente que mueva la sabia y que lo saque de la agonía en que está.

    Torrelavega, un municipio industrial santanderino, con una gran influencia comercial en los pueblos de la comarca, se está precisamente planteando el retorno de su mercado semanal de los jueves al centro de la ciudad, petición hecha por los propios comerciantes del centro que quieren dinamizar su comercio, comercio que como en casi todos sitios, ha decaído en el centro de su ciudad. No hay formulas mágicas, y ya el mercado no es el punto de atracción de antaño, cuando era el único medio de acercar el medio rural al urbano, asegurando así la provisión de alimentos, pues se carecía de un comercio estable y continuado. Pero si ha llegado hasta aquí, siendo una de las tradiciones más antiguas que se conservan, es porque sigue conservando sus parroquianos, consumidores fieles a estos tenderetes.

    Pues entonces, hagamos la prueba estableciéndolo de nuevo en nuestro casco histórico, en la plaza de España, es cosa de estudiarlo viendo sus pros y sus contras, incentivando fiscalmente a los vendedores y que estos sigan unas pautas bien planificadas en cuanto al orden, la imagen de los puestos y el tipo de comercio. Un mercadillo no masificado, que podría convertirse en un atractivo más para el turismo.