El alcalde visita los trabajos de recuperación del entorno de la Iglesia de San Pedro que están ya en su recta final.
El alcalde de Lorca, Diego José Mateos, junto a la concejala de Fomento, Isabel Casalduero, y el Director General de Territorio y Arquitectura, Jaime Pérez Zulueta, han visitado el final de las obras de mejora que se han ejecutado en el entorno de la Iglesia de San Pedro.
Diego José Mateos ha explicado que “esta Plaza Coronela cuenta con una superficie total de 1.750 metros cuadrados y la ejecución ha consistido en la preparación del terreno, y la colocación de un pavimento de adoquín tipo envejecido sobre solera de hormigón, se ha marcado con material diferente la zona de la antigua muralla, en concreto con granito negro, y para los antiguos muros de estancias desaparecidas de la iglesia se ha utilizado piedra natural beige. También se ha recreado en la zona de la entrada de la iglesia el pavimento original”.
El Primer Edil ha detallado que “los trabajos también se ha ejecutado la mejora de los muros interiores y perimetrales de la plaza, con chapado de piedra natural en zonas cercanas a la iglesia; se han instalado láminas impermeables en la zona de encuentro de la plaza con el templo, se ha colocado mobiliario urbano y se ha procedido a la renovación integral de la barandilla existente del muro perimetral de la plaza”.
“Además, se ha procedido a la instalación de 12 luminarias tipo LED, que suponen un ahorro energético y se ha llevado a cabo el soterramiento de infraestructuras de baja tensión y telecomunicaciones”.
Mateos Molina ha indicado que “debido a la aparición de restos arqueológicos que han necesitado de un tratamiento especial, así como, por supuesto, la excepcionalidad de la situación sanitaria mundial ocasionada por el coronavirus los trabajos realizados en este entorno de la iglesia de San Pedro en la Plaza Coronela comenzaban en el mes de septiembre de 2019 con un plazo de ejecución de tres meses, pero finalizan ahora llegado el mes de junio de 2020”.
El alcalde de Lorca ha explicado que “los restos aparecidos bajo la plaza han sido parte de la antigua muralla del Castillo y las antiguas dependencias de la iglesia de San Pedro se han estudiado, catalogado, protegido y realizado los informes preceptivos antes de volver a cubrirlos”.
Diego José Mateos ha puesto de manifiesto que “seguiremos trabajando para recuperar la grandeza de nuestro patrimonio que es uno de los grandes objetivos de este equipo de gobierno puesto que el casco histórico de Lorca ha estado completamente abandonado durante muchos años” y ha agradecido “la colaboración realizada por la Dirección General de Territorio y Arquitectura de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia para llevar a cabo estas mejoras en uno de los templos que engrandecen y enriquecen nuestro municipio y que conformarán un entramado de iglesias rehabilitadas y restauradas que incrementan la oferta turística de Lorca”.
Por su parte, el director general de Territorio y Arquitectura ha destacado que “con la culminación de las obras realizadas en esta plaza se pondrá en valor la singularidad y la gran rehabilitación que se hizo en la iglesia de San Pedro, que hay que recordar que fue mención en los Premios Regionales de Arquitectura de 2019, contribuyendo a realizar una apuesta decidida por regenerar también esta parte de la ciudad de Lorca”.






Por otro lado, también se han reanudado hoy los trabajos de restauración, montaje, consolidación y urbanización del Claustro del antiguo Convento de Santo Domingo que incluye la recuperación de la infraestructura, de 7,3 metros de altura y la terminación de los trabajos de la Plaza.
Esta fecha puede ser un buen momento para reflexionar y darnos cuenta del enorme trabajo desarrollado y de la muy buena labor realizada. Es justo agradecer a todas las personas que de alguna forma han estado vinculadas al Museo, entre todos se ha conseguido consolidar una institución muy importante y básica para el Paso Blanco y para la ciudad de Lorca.
Cerremos los ojos desde nuestras casas e imaginemos que andamos por el museo entre el bullicio de los preparativos de la Semana Santa, con los estrenos de este año en el lugar más destacado y veremos que el museo está más hermoso que nunca esperando a todos los Blancos. Esta inquietud, esta congoja por la que estamos atravesando, pasará y el Museo de Bordados del Paso Blanco tornará a ser el lugar vivo que todos conocemos y añoramos, entonces continuaremos con todas las actividades programadas para celebrar su 25 aniversario. Y mientras tanto a esperar con responsabilidad para poder celebrarlo.
Antes de dirigirse a la monumental puerta de acceso donde finaliza el camino, el viejo perfumista y su hijo Ayman, atraviesan el gran cementerio cuidadosamente ordenado con cuantiosos sepulcros blanqueados y muy bien orientados, entre los que sobresalen varios panteones familiares y algunos morabitos. Les llama la atención como un pequeño pájaro posado junto al hueco que se hunde en el suelo de yeso de una sepultura bebe agua y como una mujer enciende la mecha de un pequeño candil, dejándolo junto a una tumba coronada por una bella macabrilla.
Una vez que han pasado junto a la fortificada peña roja, vislumbran el recinto amurallado y la altas torres de la medina. Conforme se acercan a la puerta al-Sharia, llamada así por que se ubica junto al cuadrado morabito coronado por una cúpula redondeada que guarda la sepultura de un afamado santón, se acrecienta en ambos la sensación de bienestar al ver a gente conocida que sale y entra por la puerta acodada que está tan cerca de su casa. Como era la hora de cerrar la puerta, todos se apresuran para sortear el foso y dirigirse a la puerta abierta en el lateral del torreón. Y como hay mucho trasiego, antes de entrar a la ciudad se tienen que detener delante de la fachada de la puerta, allí padre e hijo comentan la necesidad de limpieza que tiene el bello alfiz que alberga el arco de herradura, ligeramente apuntado, que cubre la puerta.
Pronto llegan a la entrada de su tienda y mientras descargan la mercancía pasa el alguacil que va a cerrar la vecina puerta. El olor a espliego que se expande desde la carreta llega hasta el centinela, cuya sombra se pasea por el paso ronda de la muralla. Entonces Haman piensa en lo reconfortante y seguro que es vivir tan próximo a la cerca y que en pocas horas entrará la primavera.



Balcones que siempre fueron muy solicitados durante la Semana Santa, para ver salir las imágenes del Paso Blanco. Pronto se habrá recuperado desde estos balcones las emocionadas miradas que se dirigen a la bella y querida Virgen de la Amargura saliendo de su capilla, y se hará un hondo silencio para que los privilegiados portapasos puedan pasar por debajo del arco de la puerta, sin rozar la bella crestería que corona el hermoso palio maravillosamente bordado. Será un alivio para los portapasos maniobrar sin la estrechez que producía el bloque de cemento que soportaba el andamio de enfrente y escuchar los aplausos, los sentidos vivas a la “Virgen Guapa”, a la “Reina de los Claveles”, a la “que sale y se luce”, y mirar como se agitan los numerosos pañuelos blancos y sentir como cae la lluvia de pétalos.
A partir del siglo XVI los Pósitos ampliaron sus funciones, actuando como centros de auxilio en tiempos de escasez de grano y hambrunas, y también como entidades de préstamo. Oficialmente, estas instituciones dejaron de funcionar en la segunda mitad del siglo XX.
Hacia 1530 se acostumbraba a construir los Pósitos a espaldas de la Casa Consistorial, esto sucedió también en la ciudad de Lorca. En ella, el Pósito de los Panaderos está situado en la Plaza del Caño, junto a la Casa del Corregidor y muy cerca de la Casa Consistorial. La construcción del edifico comenzó a mediados del siglo XVI siguiendo el diseño del Maestro Jerónimo Quijano.
En 1552 se construyeron los pilares y en 1553 el Maestro Sebastián Bocanegra labró las maderas que decoraban el interior y los tres escudos de piedra que adornan la fachada. En el centro se sitúa el gran escudo imperial del rey Carlos I de España y V de Alemania. A ambos lados de éste se encuentran representados los dos antiguos sellos del Concejo de la ciudad.
Hacia 1760 el mal estado en que se encontraba el inmueble hacía temer un posible desplome del mismo. Por ello se desmontó la pared principal y se procedió a su reconstrucción. Ésta fue encargada a Lucas de los Corrales, a quien se deben algunos nuevos elementos como el gran arco que flanquea la puerta de acceso en la fachada principal y la reforma, y sencilla decoración, de la fachada Este. El aspecto que presenta actualmente el edificio corresponde a esta época.
En 1928 se instaló en el edificio un Dispensario Antitracoma, y en el año 1932 se convirtió en sede del Centro Secundario de Higiene Rural.



El mayor de ellos se colocó en el centro de la composición y se trata del escudo imperial del rey Carlos I de España y V de Alemania. A ambos lados de éste se labraron los dos antiguos sellos de las tablas del Concejo de la ciudad de Lorca. Esta disposición de los escudos simbolizaba la estrecha relación que desde la Edad Media existía entre la ciudad de Lorca y la Corona española.
Se trata de un edificio construido en el siglo XVI, siguiendo el diseño realizado por el Maestro Jerónimo Quijano, personaje que destacó, entre otras, por su participación en las obras de la Catedral de Murcia y en la Colegiata de San Patricio de Lorca.


Cortada la carretera que une 




