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San Valentín. Por Antonio Valero de Torres

   El 14 de febrero del año 270 san Valentín, fue apaleado, lapidado y finalmente decapitado.    Añade la leyenda que mientras el obispo esperaba el cumplimiento de su sentencia se enamoró en la cárcel de la hija ciega de su carcelero Asterius y que gracias a su fe le devolvió milagrosamente la vista. Al despedirse dejó un mensajes para la muchacha, que firmó “De tu Valentín”.

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SAN VALENTÍN

Estamos en Roma, en tiempos del emperador Marco Aurelio Flavio, ( si, ese que vemos en una bella cuadriga desfilar en nuestra Semana Santa), nacido el 26 de abril del año 121 bajo el nombre de Marco Anio Vero, que se caracterizó por su interés por la literatura y las bellas artes ; su aptitud vital era de estoico y epicúreo y es el último de los emperadores llamados Buenos o Adoptivos, no solo por la paz y bienestar económico que vivió el imperio durante su reinado, sino porque sus sucesores eran seleccionados por sus aptitudes y no por su descendencia sanguínea, algo que termina con el mismo Marco Aurelio.

Era un patriota de corazón y es recordado como un “hombre de gran humanidad”, justo y querido por el pueblo y que supo mantener la paz, aunque también luchó en guerras y contra duras epidemias.

Pero Marco Aurelio, apodado el Gótico, pensaba que los hombres casados son malos guerreros y que por tanto habrían de servir mal a las necesidades del Imperio y solo admitía en su ejército a hombres solteros.

San Valentín, que por entonces era obispo de Interamna, en la región italiana del Lacio, se opuso a este decreto, e invitaba a las parejas de jóvenes enamorados a acudir a él para unirlos en secreto en el sacramento del matrimonio.

Enterado el emperador de estas prácticas contrarias a su ley, le hizo llamar y trató de convencerle de su tesis, exigiéndole el cumplimiento de su mandato so pena de ser ejecutado. Valentín se negó a abjurar de sus convicciones e,incluso, trató de convertirlo al cristianismo.

El 14 de febrero del año 270 san Valentín, fue apaleado, lapidado y finalmente decapitado.

   Añade la leyenda que mientras el obispo esperaba el cumplimiento de su sentencia se enamoró en la cárcel de la hija ciega de su carcelero Asterius y que gracias a su fe le devolvió milagrosamente la vista. Al despedirse dejó un mensajes para la muchacha, que firmó “De tu Valentín”.

   Doscientos años después, el papa Gelasio, que gobernó la Iglesia del año 492 al 496, instituyó la festividad de San Valentín, cuyos restos mortales se conservan en la madrileña iglesia de San Antón, sita en la castiza calle Hortaleza, donde llegaron como regalo papal a la Corona española.

Y nosotros en este día tan hermoso y romántico, deberíamos tener un presente para nuestra pareja, aunque solo sea un simple detalle, unas flores, unos bombones, una bonita postal, una foto antigua, algo que avive el recuerdo de nuestro amor a la persona con la que compartimos el empedrado camino de la vida y la que, generalmente, estoy seguro se lo merece.

 

(Página posible de mi libro en preparación, » Curiosidades históricas de Lorca y sus gentes»).