¿DE MANILA? NO, DE LORCA por Antonio de Cayetano.
Hoy se cumplen 44 años de un bulo que sacó a casi medio pueblo de sus casas, echándose a la calle apresuradamente para huir de la desbastadora tromba de agua que se avecinaba. Fue en la noche del día 23 de octubre de 1.973, cuatro días después de la terrible inundación que asoló Lorca y Puerto Lumbreras. Recuerdo que yo estaba en la cama, pues era una hora en la que solía oír alguna emisora de onda corta, pero esa noche sintonicé la emisora lorquina de Radio Popular, ya que se estaba emitiendo un programa especial con el fin de recaudar fondos para los damnificados de la riada, un espacio en directo al que llamaban los oyentes ofreciendo sus donativos. Fue durante la emisión de este programa, cuando saltó la alarma, cuando alguien llamó para preguntar si era verdad que había reventado el pantano, una pregunta a la que no se le supo dar una respuesta inmediata, extendiéndose rápidamente el rumor por toda la ciudad y su huerta.
Aunque me inquietó lo que acaba de oír, la verdad es que seguí acostado sin decir nada a la familia, esperando saber algo más de lo ocurrido, pues creo que la emisora puso música entre tanto. Pero no me dio tiempo a más, la calle se convirtió rápidamente en un estruendo, con gente vociferando y corriendo, aporreando las puertas para avisar lo que ocurría. Entonces di un salto y en cuestión de segundos toda la familia estábamos ya en la calle, huyendo despavoridos de la adversidad, sumándonos al éxodo de vecinos que buscaban una zona alta y segura donde guarecerse. Todo eran nervios y prisas, pero hubo quien se volvió para soltar al perro que había quedado en el patio, otros a coger algo de comida y abrigo y los más previsores, a recoger el dinero y todo cuanto de valor había quedado en su casa. Aunque al final nada hizo falta, ya que al llegar al lugar que habíamos elegido para distanciarnos de aquel peligro, supimos que el alcalde José María Campoy estaba hablando por la radio, dirigiéndose a la población con el fin de tranquilizarnos, anunciando que el pantano estaba en perfectas condiciones y que todo había sido una falsa alarma.
Nadie sabe de donde partió ese rumor, ese bulo que hizo que parte de la población se lanzase aterrorizada a la calle en busca de una ubicación segura. Dándose situaciones estresantes y de peligro, así como otras un tanto curiosas o divertidas, como la de alguno que salió en paños menores y luego le daba vergüenza volver así para su casa. O la de vecinos de la huerta, que partieron hacia Purias con los coches cargados de familiares y vecinos, y que una vez enterados de la falsa, no había forma de acomodar de nuevo dentro del vehículo a todos los ocupantes para la vuelta. En casa no teníamos coche, pero se dijo que algunas calles y carreteras parecían un circuito de fórmula uno por la velocidad en que salían algunos vehículos. No se tuvo noticia de que hubiese pasado desgracia alguna como consecuencia de este bulo, quedando todo en una anécdota más para contar, pero sí que podía haber pasado algo grave. Quizá que quien provocó la alarma no calculó sus consecuencias, o tal vez no fue intencionada y todo fue debido a que alguien manifestara que el pantano podría reventar por la gran cantidad de agua que acumulaba, y como siempre estamos predispuestos a crecer y a multiplicar los rumores, pues ya lo dimos por hecho, ayudando la pregunta de la radio para su total difusión.
Lo cierto es que la mentira es algo inherente al ser humano, propagándose a mayor velocidad que lo verídico, no dándonos cuenta de lo destructivo que puede ser cualquier bulo o del daño que puede producir un falso cotilleo hasta que no nos toca de cerca. Y yo desgraciadamente lo sufrí en mis carnes hace unas décadas, pasando entonces los peores días de mi vida, pues no hay arma más dañina ni más poderosa, que un rumor difamatorio. Una situación para la que no estamos preparados, no sabiendo cómo combatirlo, como actuar en ese momento para afianzar mi honestidad, que para mí, es lo más preciado de una persona. Acudí a la policía, pero ante rumores no podían actuar, tampoco mi abogado supo darme la rápida solución que en aquel momento yo necesitaba. Se me dijo que escuchar era una cosa y creer otra, que dejase pasar el tiempo, que el silencio era lo mejor en estos casos. Pero yo no podía esperar, pues como dice el refrán, “el que calla otorga” y el callar me haría culpable. Así que emprendí el otro camino que tenia, el de salir al paso, el de enfrentarme a la difamación de que era objeto, publicando en los medios un desmentido rotundo al rumor que circulaba en contra de mi buen nombre. Eso me alivió, me tranquilizó, pero quizá tuvo también el efecto contrario, ya que a quienes no le había llegado el boca a boca le llegó el comunicado, y como también dice otro refrán, “si el rio suena, agua lleva”.
Al final cada cual se quedaría con lo que más le interesara, pues destruir un bulo es mucho más complicado que lanzarlo, encargándose el tiempo de poner a cada uno en su lugar. Pero si algo saqué de aquella triste experiencia, es que poco hay que creerse de lo que nos cuenten o digan, aunque uno lo afirme y el otro lo asegure, porque la credibilidad de una mentira viene precedida precisamente por eso, por repetirse mil y una vez, disfrazándose entonces de verdad. Nos está pasando hoy con las redes sociales y los mensajes de Whatsapp, que se comparten una y otra vez sin saber su procedencia y si lo que dicen es cierto. Bulos que se van repitiendo con algunas variaciones, como el lanzado recientemente de un conocido refresco de cola, donde se asegura que la policía está investigando a un empleado de la factoría por haber introducido en las botellas sangre contaminada con sida, bulo que anteriormente ya nos había llegado con naranjas o plátanos infectados por el mismo virus. Igual ocurre con el del 088, el nuevo número de teléfono de emergencias para móvil, que aparece también de vez en cuando por las redes, así como el de esos llaveros con GPS que nos regalan y que luego se usan para localizarnos y robarnos. Lo mismo se dice de unos rumanos que van vendiendo perfumes por las casas, y que tras olerlos quedamos dormidos a su voluntad, siendo desbalijadas seguidamente nuestras viviendas.
Pero el que más me ha llamado la atención este verano, ha sido el de que el Cuerpo Nacional de Policía entraba en alerta 5, suspendiendo las vacaciones de sus miembros y marchando varias unidades para Madrid. Cuando ante esa supuesta alerta, no solo quedaría afectada la policía nacional, sino también la guardia civil, los dos cuerpos autonómicos e incluso las fuerzas armadas, siendo por otra parte una noticia que recogerían todos los medios informativos, al ser la alerta máxima de nuestro país y en la que nunca hemos estado. Pero sin embargo, la gente le dio total credibilidad y ha sido uno de los bulos más difundido, pues siempre estaba la cuñada o el amigo de algún policía que lo confirmaba. Y como este, una larga lista de comunicaciones que nos llegan y a las que le damos la máxima credibilidad compartiéndolas seguidamente, haciendo que la mentira se siga extendiendo, cuando solo hay que compartir la información que provenga de fuentes oficiales o medios de comunicación. Aunque a decir verdad, también estas pueden estar manipuladas y no ser tampoco fiables.
Ya pasó con el 11 M, en el que se nos mintió al principio con la autoría de aquellos atentados que causaron 192 muertos, poniendo incluso en duda la procedencia de la mochila que fue encontrada sin explotar en la estación del Pozo del Tío Raimundo, una mochila que fue la clave para seguir una pista y dar con los culpables de aquel horror. Pero el calvario vino después para el comisario que estaba a cargo de la comisaría de Vallecas, distrito al que pertenece la estación donde fue hallada, ya que se encargaron de correr un bulo que le destrozó la vida a él y a su familia. Un rumor en el que se decía, que la mochila había sido manipulada por quien dirigía la comisaria y sus colaboradores, todos afines al PSOE y con el solo objeto de culpar a otros de los salvajes atentados y echar al PP del poder. Bulo que afectó gravemente a la mujer e hijos del comisario Ruiz, que se veían señalados por la calle y por algunos medios próximos al gobierno de entonces, como el diario El Mundo y la Cope, entrando la hija y esposa en una profunda depresión. Un desánimo que acabó con la vida de Magdalena, la mujer del comisario y también policía, que no pudiendo aguantar más aquella situación, terminó por suicidarse, ahorcándose con una sábana en el hospital psiquiátrico de Madrid donde estaba ingresada, convirtiéndose en la victima 193 de aquellos atentados, aunque con la diferencia de que sus crueles verdugos jamás fueron juzgados y condenados. Descanse en paz.
Y es que nos manejan a su antojo, fomentando incluso la histeria colectiva, tal como se ha visto en estos días con las imágenes de las cargas policiales en Cataluña, imágenes que han sido manipuladas o corresponden a otros años y otros escenarios. Igual pasó con la imagen del toro que agonizaba colgado de un árbol en una plaza pública de Irún, noticia que se difundió por varios medios europeos hace unos meses, afirmando que era el castigo por la muerte de un torero en nuestro país, añadiendo que fueron ciento de personas los que asistieron al ahorcamiento del animal cuya agonía duró varias horas. Una noticia completamente falsa, aunque sí que es verdad que el torero vasco Iván Fandiño, falleció por una fatal cornada el 17 de junio pasado en una plaza de suroeste de Francia, lo del ahorcamiento del toro es un bulo de muy mal gusto y que deja en mal lugar al pueblo español, correspondiendo las imágenes que se mostraron, a un festejo que tuvo lugar en China, tal como se ve en la fisonomía de las personas presentes en aquella ejecución. También circula otro bulo que aquí difundió un diario regional, en el que se afirma que cuando un toro mata a un torero, toda la familia del toro es sacrificada en la ganadería, cosa que tampoco es cierta, aunque sí que es verídico, que Iscera, la madre del toro que mató a Manolete el 28 de agosto de 1947, fue sacrificada dos años más tarde para que no pariera más hijos “asesinos”. Pero aquellos eran otros tiempos, en que los mitos y las creencias estaban a la orden del día.
Aunque también hoy, siguen estando de actualidad las falsas creencias, asumiendo como verdaderos fenómenos como el “chemtrail”, (estelas químicas que causan daño a la población) creencias de las que la propia TVE se ha hecho eco, llevando un falso experto que aseguraba ser ciertas las afirmaciones de que se está fumigando la atmósfera, dándose los más variopintos motivos para ello, como el de detener y revertir la sobrepoblación humana, propagación de enfermedades o destruir el ecosistema entre otros. Cuando está demostrado que las diferentes estelas de condensación que dejan los aviones son solo debidas a la cantidad de calor que sale del motor a través de los gases de escape. Pero no solo la televisión pública ha recogido esta tontería, una más de las que estamos acostumbrados a oír o recibir cada día, sino que también lo ha hecho algún medio escrito como El Mundo. Pero sin aportar ninguna teoría científica, solo dejándose llevar por el sensacionalismo y por lo que les cuentan los sufridos agricultores, que al mirar al cielo en busca de lluvia, solo ven aviones y estas estelas, estelas que le han dicho que son veneno, al igual que las avionetas rompen las nubes.
Pero este es un tema que he tratado en más de una ocasión y del que hoy no toca hablar, aunque sean unos de los bulos más extendidos y al mismo tiempo más desmentidos por parte de los expertos, que afirman una y otra vez que todo es mentira, demostrando que solo la humedad, el agua que se transforma en hielo, tiene la propiedad de convertirse en estela y no cualquier otra sustancia. Lo que sucede es que hoy los motores de estos aviones de propulsión a chorro, son más eficientes y por ello producen más calor, calor que al convertirse en estelas las hace más numerosas y visibles que antes, ya que algunos de los motores antiguos no las producían. Pero dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver, por lo que difícilmente se puede convencer a quienes no quiere saber la verdad y se dejan llevar por las afirmaciones de falsos científicos o de alguna otra asociación creada para difundir estas manipulaciones y engaños.
Y es que hoy la manipulación está a la orden del día, chantajeándonos emocionalmente para que pensemos de forma distinta de este u otro tema, de esta o aquella persona, haciéndonos creer algo que no es verdad, intoxicándonos con bulos destructivos como el publicado el 30 de agosto de 2015 por SOMATEMPS (una plataforma catalana de extrema derecha) y en el que se preguntaba porque Pedro Sánchez, el actual secretario general del PSOE, oculta la vida de su abuelo. Afirmando a continuación que es nieto de Antonio Castejón Espinosa, un oficial de infantería que llegó a teniente general, y que como comandante de la legión participó en la sublevación militar contra el gobierno de la II República. Un militar sanguinario que fue conocido por el sobrenombre de “el carnicero”, por llevar a cabo parte de los peores episodios de la contienda, destacando los fusilamientos de la población civil en diferentes barriadas obreras de Sevilla y en la provincia de Badajoz. Un militar que había nacido en Manila el 1 de junio de 1896, dos años antes de que Filipinas dejara de ser colonia española y que falleció en Madrid el 2 de julio de 1979, teniendo tres hijos fruto de su matrimonio con Mercedes Paz Genero, Manuel, Antonio y Mercedes Castejón Paz.
Pero no solo esa plataforma para la unidad de España sembró de dudas el origen de Pedro Sánchez, también en AME (Asociación de Militares Españoles), se afirmaba en un artículo de ese mismo año de 2015, el gran parecido del militar golpista con el líder del PSOE, además de extrañarse quien ello escribía, de que Pedro Sánchez no quiera nunca que saliera a relucir su segundo apellido, cosa que si que hacían sus antecesores en el cargo Alfredo Pérez Rubalcaba y José Luis Rodríguez Zapatero, que eran precisamente conocidos por el apellido de su madre. También comentaba que en esto había gato encerrado y que la verdadera realidad, no era otra que Pedro Sánchez se avergonzaba de sus antepasados, de la figura de su abuelo por parte de madre. De la misma manera se expresaba Francisco Hervás en un artículo publicado en BENEMÉRITA AL DÍA y titulado “Porque será”, preguntándose además la causa de haber juntado el apellido Pérez con Castejón. Pero es que en el NOTICIERO UNIVERSAL del 11 de mayo de 2017, tras afirmar también el parentesco de Pedro Sánchez con el militar, añadiendo que este era más dictador que el propio Franco. Se decía que aunque es un hecho que Pedro procura ocultar entre sus amigos, negándose siempre a hablar de sus antepasados y alegando que hay que mirar al futuro, sus familiares cercanos sí que han confirmado que es nieto del militar franquista.
Así de maquiavélicos y destructivos son los bulos y los que los lanzan, bulos que una vez en el aire son imposible de parar, agrandándose al capricho de cada cual y añadiéndoles los comentarios más negativos e insultantes, al tiempo que se comparten una y otra vez con el fin de hacer el máximo daño a la persona de quien se habla. Que como en este caso, nada tiene que ver con el militar golpista, al que por otra parte se le exageran incluso los hechos en que tomó parte, con el solo objeto de deteriorar más si cabe al supuesto nieto. Nieto cuyo abuelo por parte de madre no procede de Filipinas como se afirma, sino que fue Lorca la tierra que le vio nacer, tal como aseguró Pedro Sánchez en una de sus visitas a nuestro municipio. Tampoco era militar, pues era dependiente de comercio, como tampoco se llamaba Antonio, sino Mateo. Mateo Pérez-Castejón Diez, hijo de Juan Pérez-Castejón Marín y de Isabel Diez Quesada, ambos nacidos también en Lorca. Mateo se casó con Inés Barrios Jiménez, natural del barrio madrileño de Puente de Vallecas, lugar donde tuvieron su residencia y donde nació el 21 de mayo de 1952, Magdalena Pérez -Castejón Barrios, que contrajo matrimonio el día 14 de agosto de 1971 con Pedro Sánchez Hernández, nacido en Anchuras (Ciudad Real) el día 12 de diciembre de 1950.
De este matrimonio nacieron Pedro y David Sánchez Pérez-Castejón, el primero político y economista, siendo el primer secretario general del PSOE elegido por la militancia y el segundo director de orquesta, conocido artísticamente por David Azagra. Y esta es la verdad y no otra, pero lo bochornoso de todo esto, es que quienes han lanzado este bulo han utilizado un apellido (Castejón), que nada tiene que ver con el que lleva el líder del PSOE (Pérez-Castejón), un apellido muy diferente aunque en su composición coincida con el del militar franquista, pero es que la madre de Pedro Sánchez se llama Magdalena y no Mercedes como la hija del militar, por lo que poco se han molestado en que la cosa tenga alguna similitud. Lo mismo podemos decir de la simpleza o lo absurdo del parecido de Pedro Sánchez con el militar, o lo poco convincente de que por eso prescinde de su segundo apellido, culpándolo a él de que en los medios no se mencione, como sin embargo sí que se ha hecho con Zapatero o Rubalcaba. Claro que por esa misma regla de tres, igual podríamos decir de José María Aznar, que casi nadie conoce que de segundo es López, y puestos a imaginar y lanzar falsedades, pues también podríamos decir que es por ocultar su parentesco con Alonso López, el conocido como Monstruo de los Andes, un asesino en serie que tras ser detenido, confesó la muerte de más de 300 niñas y jóvenes.
Igual pasa con Mariano Rajoy, del que tampoco se menciona el otro apellido, Brey. Apellido que en este caso, sí que podría haber motivos para avergonzarse, pues estuvo detrás de un mediático hecho delictivo, un secuestro que desmantelaron los GEO el 18 de junio de 2008 en un chalet de Almonte (Huelva), liberando a un empresario gaditano que llevaba encadenado y amordazado 16 días. Finca que era propiedad de uno de los integrantes de la banda, concretamente de Raúl Antonio Brey Abalo, primo de Rajoy y hermano del otro “famoso” primo del cambio climático, siendo condenado posteriormente Raúl, a la pena de 15 años y seis meses de prisión por esos hechos, según se recoge en la sentencia que hizo pública la Audiencia Provincial de Cádiz el 7 de abril de 2011.
Pero no por ello hay que remeter contra Rajoy, pues nadie estamos libres de tener alguna oveja negra en la familia, siendo cada uno responsable de sus actos sin que el parentesco implique afinidad alguna. Por lo que si Pedro Sánchez hubiese sido en realidad nieto de ese militar sanguinario, tampoco habría que reprocharle nada a él, pues a las personas hay que medirlas por sus acciones, por su valía o por lo que piensan, nunca por el comportamiento que tengan o hayan tenido alguno de sus parientes.
Como tampoco hay que dejarse llevar por las opiniones de los demás, y más si estas están basadas en falsedades o manipulaciones interesadas. Ya lo hemos visto recientemente con la elección del último presidente norteamericano, que se ha servido del engaño para ganarse la confianza de los electores, difundiendo bulos contra su contrincante y noticias falsas, como la que “El papa Francisco sorprende al mundo y apoya a Donald Trump para la presidencia…”, noticia que luego supimos había sido inventada para favorecerle.
Y es que tras la llegada de internet, las redes sociales y las aplicaciones de mensajería, somos más vulnerables al engaño. Por lo que hay que desconfiar de mucho de los que nos llega, y más si carece de elementos verosímiles y se nos invita a compartirlo rápidamente, ya que así es como consiguen que se propaguen sus mentiras, mentiras que al difundirlas nos convierten en sus cómplices.




Y es que es a partir de esta época del año cuando se producen las fuertes lluvias, cuando el agua del mar a alcanzado su mayor temperatura, siendo esta energía térmica uno de los principales ingredientes para que se desarrolle una DANA (depresión aislada en niveles altos), el episodio conocido como “gota fría” y que con tanta frecuencia se da en esta zona, habiéndose registrado ya fuertes lluvias desde hace unos días en algunos puntos de la península. De las 86 riadas más significativas que se conocen del Guadalentín, 26 tuvieron lugar durante el mes de septiembre y 24 durante el mes de octubre, siguiéndole noviembre con solo siete y menos de esta cantidad el resto de los meses del año, no habiendo constancia de que se registrase ninguna de importancia en el mes de julio y solo dos en junio, una en 1933 y la otra en 1900. Siendo significativo este año, porque durante el mismo hubo tres importantes riadas, la primera el 27 de junio, otra el 28 de septiembre y la última el 23 de octubre. Algo similar sucedió también en 1777, con riadas los días 10 de enero, 15 de septiembre y 17 de noviembre.
Como vemos, las lluvias intensas en esta zona seca no son algo excepcional, sino que siempre han formado parte de nuestro clima mediterráneo, pudiendo pasar treinta años entre una y otra gran riada o tener tres en el mismo año. Comenzaba recordando las inundaciones del País Vasco, donde cayeron más de 600 l/m2 en apenas dos días, siendo el deficiente encauzamiento de los ríos el principal causante del desastre. Cosa que también sucedió aquí hace cinco años con la rambla de Biznaga, un cauce que recoge las aguas de las ramblas de Torrecilla, Béjar y parte de la de Nogalte y cuyo lecho no está muy definido debido a los cultivos que se realizan en la zona, una actividad agrícola que junto a la barrera que hizo la autovía Lorca-Águilas, provocó que quedasen inundadas tres centenares de viviendas y casi la misma cantidad de granjas, dando como resultado 200 toneladas de animales muertos y 11.600 hectáreas anegadas por el agua durante varias semanas.
Pero lo que nos diferencia del País Vaco, es que esa cantidad de agua que cayó allí durante un fin de semana, nos puede venir aquí en solo una hora, que es lo que pasó en la riada del 14 de octubre de 1879, cuando en la zona de los Vélez que es la cabecera del Guadalentín, se acumularon hasta 600 litros en este intervalo de tiempo. Igual sucedió en el episodio de gota fría que afectó a parte de las provincias de Granada, Almería y Murcia el 19 de octubre de 1973, donde esos mismos litros de agua se recogieron en solo dos horas en Albuñol (Granada) o en tres en Zurgena (Almería), recogiéndose la cantidad de 420 litros en solo una hora. Pero para precipitación importante, la caída en Jávea (Alicante) el día 2 de octubre de 1957 donde cayeron 871 litros, siendo hasta la fecha el máximo histórico de 24 horas en la península, registrándose más de 1000 litros en los dos días que duraron las precipitaciones ocasionadas por una impresionante gota fría que produjo incluso nevadas en el centro del país. También en Oliva, un municipio situado a 32 km. de Jávea, se recogió el 3 de noviembre de 1987 con motivo de otro episodio de lluvias torrenciales, la cantidad de 720 l/m2 en 24 horas.
Ya hemos visto que en la riada de Santa Teresa, se recogieron más de 600 litros en solo una hora en el cortijo de Calderón, un paraje situado a 8 km. de Vélez Rubio, cuando en esta del 2012, la precipitación caída en la cabecera de la rambla de Nogalte fue solo de 160 l/m2, 81 de ellos en una hora. En Puerto Lumbreras fue más el agua caída, 212 litros, de los cuales 119 cayeron en tan solo 60 minutos, mientras que en la zona de Lorca la precipitación de ese día fueron de 140 litros, reduciéndose a 115 l/m2 en la parte de Totana. Cantidades importantes y no habituales en nuestra región, sobrepasando con creces el umbral rojo que marca AEMET, que está en 60 litros en una hora y 120 para doce, pero precipitaciones no excepcionales en un episodio de gota fría de los que se dan por aquí. También estas lluvias de hace cinco años fueron inferiores a la del 19-10-1973 en las que se estimó una precipitación de entre 250 y 300 l/m2 en nuestra comarca.
Y esa es la suerte que tuvimos en Lorca ciudad, que la lluvia caída en la cabecera de nuestro río y ramblas fue intensa pero no tan fuerte como en episodios anteriores, pues de lo contrario, el Guadalentín se hubiese desbordado a su paso por la población. Según la Confederación Hidrográfica del Segura el máximo caudal fue a las 15,15 h. con 616 metros cúbicos por segundo, lo que supone una cuarta parte del agua que pasó en 1973. Si que ahora está el nuevo pantano de Puentes con capacidad para contener más agua, pero además de que todavía sigue estando en pruebas y no está garantizada al 100% su resistencia, carece también de las correspondientes compuertas del aliviadero, por lo que no puede aprovecharse al máximo su aforo. Además, de que si tenemos en cuenta que el agua que pasó por Lorca ese día del 28 de septiembre, fue solo de la recogida aguas abajo del embalse (15 km.), de llover con más intensidad en la zona, nuestro río nos hubiese dado un buen susto, pues poco faltó para que el agua llegase hasta el borde de los muros de contención.

Así nos encontramos con que mientras del municipio de Lorca fueron 211 las víctimas de esta guerra, un 0,30 % de la población de entonces, Mazarrón solo tuvo 22 muertos, un 0,09 %. Igual pasó en Cartagena y la Unión, donde los fallecidos fueron 141 y 39 respectivamente, siendo el porcentaje respecto a sus correspondientes censos del 0,14 y 0,13%, menos de la mitad que en el municipio lorquino. Lo que demuestra que aunque el dinero no sea todo en esta vida, ayudar sí que ayuda, ya que por no disponer del mismo se puso en juego la vida de muchos hijos. Hijos a los que se les vio sortear, luego marchar y jamás ya volver, siendo de aquel tiempo un refrán que decía “Hijo quinto y sorteado, hijo muerto y no enterrado”, pues quien moría en ultramar o en los viajes de ida o vuelta, allí quedaban para siempre sus restos.
En la presentación del proyecto nos decía el entonces alcalde Sr. Jódar, que la avenida iba a tener una imagen moderna y amable. No sé lo que querría decir con amable, pero si se refería a complaciente o agradable, no creo que esta lo sea en los días de lluvia. Uno de los problemas que tenia esta calle, era que al suprimir los aparcamientos de uno de los lados y circular los vehículos junto al bordillo, estos salpicaban el agua que se acumulaba en la calzada por la deficiente colocación de los imbornales, siendo un problema para los peatones que por esa acera transitaban. Ahora con el nuevo proyecto y conforme se va viendo, apenas va a ver diferencia de nivel entre la calzada y la acera, por lo que cuando llueva como llueve aquí, pronto la calzada se encharcará y creara problemas incluso para algunos bajos comerciales. Si que se ha hecho nueva conducción para las aguas pluviales, y puede que de mayor capacidad que la que había, pero en mi opinión los imbornales no deberían de ir a los lados, sino al centro, tal como se hizo en su día en la calle Mayor del barrio de San Cristóbal, una calle en la que también es mínima la altura que separa la acera de la calzada.
Las rejillas al centro de la calle con su correspondiente pendiente, tienen la ventaja de que el agua nunca se va acumular junto al bordillo o saltar para la cera. Pero sin embargo, cuando se pretende que la nueva avenida sea una gran zona comercial donde el peatón camine con comodidad y tranquilidad, en vez de hacerlo así, se han colocado los imbornales donde siempre, en los márgenes de la vía junto al bordillo y con una gran separación entre uno y otro, además de reducir sensiblemente su capacidad de achique, ya que como todavía se aprecia en los antiguo imbornales que no se han levantado, estos son de rejilla doble, e incluso alguno de tres elementos, tragando por ello el doble de agua que los nuevos de ahora. Por lo que cuando diga de llover tras la nueva remodelación, puede que pase como ha venido sucediendo hasta ahora en el margen sentido puente, que el paso peatonal por la avenida vuelva a ser molesto y engorroso como consecuencia de las salpicaduras del agua acumulada.
Creo que como he dicho en más de una ocasión, Lorca necesita de una “Concejalía de Vía Pública” una concejalía dedicada exclusivamente a todos los temas relacionados con estos espacios públicos, ocupándose de la redacción de proyectos, del control de las obras y de su mantenimiento, desempeñando también las labores de regulación, inspección y sanción de la ocupación excesiva que se hace de ciertos espacios públicos. Una concejalía que realice los proyectos de las nuevas obras que se lleven a cabo en el municipio, pues nadie mejor que nuestros técnicos, para saber la problemática y los pormenores de cada rincón de la ciudad, y no que sean las mismas empresas contratistas las que se adjudiquen el proyecto y la ejecución de las obras en un mismo paquete, favoreciendo con ello más a la empresa adjudicataria que el resultado final de las obras.
Basta con mirar hacia atrás para ver la diferencia entre las obras realizadas hace unos años y las que se están realizando en la actualidad. Da gusto pasar por la avenida de Portugal y ver un pavimento de granito colocado perfectamente y con sus registros panelados con el mismo tipo de losa y siguiendo su mismo dibujo. Pero en la actualidad, se está más pendiente de la cantidad que de la calidad, no teniendo en cuenta estos detalles, es más, en la calle Álamo donde había también registros panelables, al pavimentar de nuevo las aceras a base de piezas de granito, inexplicablemente se dejaron estos registros con las viejas losas de hormigón que había. Aunque sin embargo, esta y otras calles donde se ha puesto granito sí que tienen bien recortadas las piezas de este material, ajustándose de forma correcta a los registros, lo que demuestra que querer es poder, que cuando se quiere hacer un buen trabajo, este se hace independientemente de lo complicado que este sea. En las fotos que acompaño se aprecia la diferencia entre un acabado y otro, notándose la profesionalidad de los operarios que han intervenido en esas otras obras y los que están trabajando hoy en Juan Carlos I y adyacentes, un trabajo que deja mucho que desear y que no puede ser defendible por nadie. Luego está la mala colocación de las piezas del pavimento y la deficiencia de sus juntas, sobresaliendo incluso en algunos casos por encima del propio bordillo, un bordillo que tampoco esta junteado de la mejor manera.

Como comentaba anteriormente, la cosa no sería fácil en caso de que se tenga la intención de hacerlo, no por su complejidad sino por los trámites a seguir, pero a pesar de ello se debería de intentar, no siempre las negociaciones con Adif deben de terminar con el cierre de un paso a nivel, también puede ser a la inversa. Ya pasó en los años noventa, cuando se consiguió abrir el paso subterráneo de la estación de Sutullena, un paso que ya estaba contemplado en el viejo proyecto de la estación con el fin de no cortar la alameda de Menchirón. Una vieja promesa al pueblo lorquino que tardó 100 años en hacerse realidad, pero que al final se consiguió gracias a la perseverancia de nuestros dirigentes y aprovechando las obras para la conexión de los dos andenes. Andenes que por otra parte llevan un tiempo sin poder comunicarse a través del ascensor, al estar uno de los dos aparatos fuera de servicio, teniéndose que utilizar forzosamente las escaleras con las consiguientes molestias para determinados pasajeros que si que los necesitan.
Pero no solo es dificultoso el paso por algunas zonas, sino que también las mismas aceras se nos cortan radicalmente y hay que abandonarlas y seguir por otro lado. Pasa en los pasos a nivel de Cervantes y Fajardo el Bravo, pero también en otros puntos de la ciudad, tal como se aprecia en las fotos que se muestran, donde por la vegetación que sobresale de una finca particular de la calle Horno o por la colocación de vallas en ciertos solares, el paso de viandantes, coches de bebe o sillas de ruedas queda totalmente interrumpiendo. Es vergonzoso que estas situaciones se consientan, y más si como en el caso de la valla, son solares que llevan años en estas condiciones y sin que se tenga previsto edificar por ahora, estando ubicado este solar frente a la nueva comisaría, y siendo por tanto un lugar de paso para los dos centros de salud y para la guardería municipal.
Hace menos de tres meses se originó un incendió en un restaurante situado en la plaza del Complejo Europa junto a la alameda de la Constitución, repitiéndose dos semanas después otro en el portón del mismo edificio y teniéndose que atender gran número de personas en el primero de los siniestros. Los dos incendios se declararon en la planta baja, aunque el humo afectó también a estancias superiores, pero si en vez de producirse abajo se origina en el último piso y por desgracia hay gente atrapada a la que hay que ayudar desde el exterior, el acceso de un vehículo escala hubiese sido complicado debido a su tamaño y a las jardineras y pérgolas allí situadas. Y es que las pérgolas, las jardineras y otros elementos pueden ser un impedimento para la llegada de ayuda en situaciones extremas, siendo varios los edificios que se encuentran en estas condiciones en nuestra ciudad.
Hasta ahí todo correcto, lo reprochable está en la otra dirección, cuando venimos hacia Lorca por la misma carretera, ya que nos encontramos con una señal gemela, idéntica a la del otro sentido “Exceso de galibo Murcia obligatorio” indicándonos a seguir sentido Murcia en caso de superar la altura permitida, cuando lo correcto es tomar hacia la derecha, sentido Puerto Lumbreras evitando así el paso inferior. Lo que sorprende es que no se detectara la equivocación cuando se colocó la señal, ni tampoco que el personal de la Dirección General de Carreteras ni los agentes de la Guardia Civil de Tráfico o de la Policía Local se hayan dado cuenta del fallo durante todo este tiempo, dando parte de esta incidencia con el fin de que se subsane el equívoco, confusión que puede ocasionar un grave siniestro, en caso de que cualquier conductor supere la altura permitida y cumpla escrupulosamente con lo que le obliga esta señal.
Igualmente es errónea una de las señalizaciones que se han colocado tras las remodelación de un tramo de la avenida de Europa, concretamente el indicador situado en las proximidades de la iglesia de San Diego, que nos desvía para la calle Canal de San Diego si queremos llegar al apeadero del ferrocarril, cuando la señalización se supone que es para vehículos y estos no pueden acceder por esta calle hasta la parada del tren, ya que al llegar a la altura del parque infantil se encuentran con una señal de dirección prohibida y tienen que regresar de nuevo hasta la avenida que se habían dejado, haciéndolo por la calle que sigue a la de Asilo de San Diego, una calle que junto al resto de travesías que unen la de Canal de San Diego con Avda. de Europa o su paralela de Dolores Blaya Cueto, siguen inexplicablemente todavía sin nombre en el callejero.
Pero pese a estar cerrado, todos los años se desmonta y se vuelve a instalar tras la Semana Santa, el indicador situado en Juan Carlos I frente a las antiguas instalaciones hoteleras. Claro que eso beneficia a la empresa concesionaria de la señalización, ya que al dorso tiene otro espacio disponible más para cualquier otro anunciante. Lo que no beneficia a la empresa, o si, ni a la imagen de Lorca, es el estado de desidia y abandono en que se encuentran los textos de muchos de estos indicadores, y más si tenemos en cuenta la zona donde están ubicados, como es el caso del que se muestra en una de las fotos que acompaño, el cual está situado en el entorno del Centro de Visitantes, lugar de recibimiento de turistas y paso obligado de los que se hospedan en el Parador. Creo que viendo el escaso uso que como reclamo publicitario de ellos se hace, estos indicadores están llamados a desaparecer, igual que desapareció en su día la publicidad que hace 50 años se ponía en el dorso de las señales de tráfico de nuestra ciudad.
Los fabricantes de las señales de tráfico dan una caducidad de entre siete y diez años a estos signos, ya que pasado este tiempo pierden su color y las propiedades de las láminas reflectantes, aconsejándose su sustitución pasado este tiempo. Pero en Lorca, en la ciudad del Sol, no se tiene en cuenta, teniendo en activo señales de los años noventa, según lo atestigua el estado en que se encuentran y la fecha de fabricación que llevan al dorso, señales que con más de 25 años de antigüedad están pidiendo a gritos ya su sustitución. Pero no solo no se renuevan, sino que las viejas se reciclan para nuevas señalizaciones, enmendando su mensaje y teniendo como resultado una verdadera chapuza, como son las que se han colocado tras la remodelación de dos de los carriles de la calle Poeta Para Vico.
Plaza de la UME podría ser una buena denominación, recordando así a esta unidad militar de emergencias que tanto hizo por Lorca tras los terremotos de 2011. Un edificio del barrio de La Viña lleva su nombre, pero creo que eso es una insignificancia, Lorca tiene que hacer mucho más, no basta con la bandera que se le entregó en 2012 coincidiendo con el primer aniversario de los seísmos, o con la Medalla de Oro de la Ciudad que se le concedió en noviembre de 2015. Creo que para que su recuerdo perdure, para que la UME esté siempre presente entre los lorquinos, no hay nada mejor que dar su nombre a esta u otra plaza, espacio en el que debe de colocarse una escultura o monolito que sirva de homenaje a estos militares que son modelo a seguir por muchos países y que ante un grave riesgo o catástrofe pública, contribuyen a la seguridad y el bienestar de todos los ciudadanos.
También es una incoherencia lo que sucede con los rótulos que le dan nombre a la plaza existente entre las calles Puente de la Alberca y la de Santo Domingo, ya que mientras el de la izquierda nos anuncia que estamos en la plaza Don Juan Moreno, el de la derecha le quita el tratamiento y se queda solo con Juan Moreno. No es que la cosa tenga importancia, pero si el nombre oficial es uno, este debe ser el que figure en todas las placas de su denominación, no admitiendo ninguna otra variante. Igual sucede con la calle Puente de la Alberca que antes mencionaba, que en las placas figura “Calle Puente Alberca” una denominación que no es la correcta y que encima suena fatal. Claro que esto puede ocurrir, al ser los promotores de obra nueva los encargados de reponer la placa y número de la calle, ya que están obligados a ello por la licencia urbanística, pero también es verdad, que el negociado de Urbanismo debería de estar más atento a que estos errores no se cometieran, como también a que las placas sigan un modelo oficial, no como está sucediendo, que todas son azules y del mismo formato, pero con sensibles variaciones, lo que hace que no sea la misma uniformidad para todas.


En la primera de las imágenes que muestro, se ve un ejemplar de ciprés de monterrey con una exagerada inclinación, pero no es el único, son varios de esa zona los que tienen seriamente comprometida su estabilidad. Son árboles que fueron plantados en grupos entre sí o con otros, sin tener en cuenta su desarrollo posterior y que una vez adultos se han ido inclinando en busca de la luz solar, cosa favorecida también por su poco anclaje al suelo, siendo un riesgo para los paseantes de este lugar, lugar muy frecuentado por niños al estar situado junto al parque infantil y donde ya se ha tenido que eliminar alguno por el mismo motivo. También existen unos pinos con demasiada inclinación en la zona verde de la residencia de pensionistas Domingo Sastre, árboles que están descuidados y que en busca de la luz se han ido inclinando peligrosamente para la acera de la alameda de Cervantes. Pero el árbol que en mi opinión ofrece más peligro, es el olmo que muestro en la otra fotografía, ya que este tiene una gran superficie hueca y está situado también junto a la valla perimetral del parque infantil, siendo varios los olmos que se encuentran en estas condiciones en las viejas alamedas.
No pido que se eliminen estos centenarios olmos que tenemos en el gran pulmón verde de la ciudad, pero sí que se les haga un seguimiento especial por parte de los expertos, ya que la seguridad de los transeúntes y de los que hacen uso del parque puede estar en peligro. Las oquedades son normales en estos árboles viejos y aunque el centro esté hueco, la sabia sigue circulando por ellos, pero no es menos cierto que el árbol se va debilitando, siendo albergue de parásitos, hongos y otras bacterias o plagas, aparte de que cuando son viejos, también las patologías en sus raíces afectan bastante a su estabilidad. Son muchos los olmos centenarios que están cayendo en los últimos meses y años en nuestro país y en el resto del mundo, la mayoría afectados por grafiosis, una enfermedad fúngica que se trasmite a través de un escarabajo, algo similar a lo que pasa con el picudo de las palmeras. En nuestros olmos no se aprecia todavía el amarillamiento de sus hojas, señal inequívoca de que han sido atacados por la enfermedad y de que su muerte es inmediata, pero sí que se observan las típicas cavidades y grietas que dejan los hongos y las grandes manchas aceitosas en la vertical de sus troncos, indicio de que no gozan de buena salud, siendo deplorable el estado de algunos ejemplares.
Aquí no tenemos grandes árboles monumentales que son los más peligrosos ante estas situaciones, pero aparte de los viejos olmos, sí que tenemos algunos de gran porte, como son los plataneros orientales situados en la plaza de Don Juan Moreno y algunas alamedas, el ficus que hay en la confluencia de la calle Abenhalaj con Avd. de Portugal, el grandioso pino canario situado en el jardín del Huerto Ruano y los eucaliptus de la barriada de la Virgen de las Huertas, árboles que deberían de ser sometidos a un seguimiento constante, así como eliminar las ramas muertas que algunos de ellos contienen. También hay que eliminar de nuestros espacios públicos los árboles que se encuentran completamente secos, ya que aparte de su peligrosidad, hacen que se propaguen las plagas que ellos encierran, siendo varios los árboles que se encuentran ya muchos años en esta vergonzosa situación, unos en recintos de centros educativos como es el caso del jardín del instituto Ibáñez Martín y otros por diferentes lugares de la ciudad, como el subterráneo de la vía férrea junto a la plaza de toros, en la zona verde entre la estación y el parque infantil, en las alamedas de los Tristes, José Rodríguez, Margarita Lozano y Virgen de las Huertas o en las calles de Tomas de Aquino Arderius y Juan Antonio Dimas.
La adelfa es una planta muy representada en nuestros espacios verdes, una planta dura que se adapta a todos los suelos y aguanta bien la sequia, floreciendo entre abril y octubre y llenando de color nuestras hermosas alamedas, estando también presente en parques como los de San José y La Viña, y sobre todo a ambos márgenes de la vía que comunica la parte alta de este barrio con el de San Antonio. No es cuestión de quitarla ahora y sustituirla por otras plantas menos nocivas, pero tampoco conociendo sus efectos (ya se hablaba de su toxicidad en las crónicas de la guerra de la Independencia), seguir plantándola en espacios urbanos y menos aún en recintos escolares, como sucede en el colegio Alfonso X el Sabio.

Aunque también se da el caso contrario, como sucede con el ilustre cirujano lorquino Ramón Arcas Meca, que aparte de haber sido galardonado con la medalla de Oro de la Región en 1992 y nombrado Hijo Predilecto de Lorca en 1993, desde 1986 se le tiene dedicada una calle en el centro de la ciudad y da nombre a un instituto de educación secundaria. Incluso puede, que el edificio Doctor Arcas de la calle Rubén Darío en el barrio de La Viña, se llame también así en homenaje a él. La verdad es que la trayectoria profesional de nuestro paisano se lo merece, al ser uno de los cardiólogos y cirujanos más importantes del país, teniendo en su haber la salvación de cientos de pacientes que han puesto en sus manos la prolongación de su vida.
Fue el pasado miércoles cuando tras varios días de incertidumbre, conocimos el fatal desenlace, el español que se encontraba desaparecido desde que se cometió el atentado era al final uno de las ocho víctimas mortales de la masacre. Víctima inocente a la que toda España hemos llorado, tal como sucedió hace 20 años con Miguel Ángel Blanco, otra víctima de la barbarie terrorista y que Lorca tiene en su memoria, al dedicarle la calle situada en un lateral del instituto Ramón Arcas. También Ignacio Echeverría debe de ser recordado en nuestra ciudad, su impulso generoso, su valor, heroicidad y sacrificio merecen el homenaje del pueblo de Lorca. Perdió su vida por auxiliar a una desconocida y a un agente de policía, cuando podía haber pasado de largo, pero al ver la atrocidad que se estaba cometiendo, no pensó en las consecuencias e intento salvarlos con la sola ayuda de su monopatín, comportamiento que le costó la vida al ser alcanzado por una certera puñalada que le dio en la espalda uno de los terroristas.
Por nuestro clima, por nuestra forma de ser, a todos nos gusta disfrutar de las terrazas de los bares, cafés o heladerías. También nos agrada que las calles y plazas sean lugares llenos de vida, que sirvan para el ocio y el gozo de lorquinos y visitantes. Pero no que se nos limite el acceso libre a un bien que es de todos, mientras se favorece la ocupación lucrativa del mismo, porque eso es lo que está pasando, que poco a poco las terrazas se están comiendo nuestro espacio público. Nos lamentamos de que nuestros hijos o nietos se pasen el día dentro de casa, pegados a la pantalla de la televisión o los videojuegos, pero sin embargo, vemos bien que se les impida que jueguen al balón en la plaza, tal como de pequeños hemos hecho nosotros. Ahora los niños molestan con sus juegos, ya no hay sitio para ellos, pero mientras tanto, va en aumento la instalación de terrazas en la calle, habiendo ciudades donde han crecido las licencias hasta en un 250% en los últimos años, beneficiando al sector de la hostelería por un lado y a los propios ayuntamientos por otro, que han visto también en esto una fuente de ingresos, un negocio al alza.
Creo que no hace falta echar mano del metro, para ver que la ocupación del espacio público sobrepasa con creces la anchura permitida, aparte de no dejar en uno de los casos, el mínimo exigido de 1,5 metros de paso libre de acera, tal como se contempla también en el artículo citado y más teniendo en cuenta que en ese lugar, se encuentra situada una farola que dificulta el paso de los cochecitos de bebe de doble plaza. También el articulo 17 pero en su apartado 9, indica que las terrazas deben de situarse a más de 2 metros de un paso de peatones y a más de 0,50 de los bordillos de las aceras en calles de tráfico rodado, cosa que tampoco se cumple por algunas de ellas, sobretodo en la situada en la esquina de la calle Pérez Casas con la plaza de San José, donde sus componentes se llegan a meter incluso en la línea del paso de patones. Lo mismo pasa con la que hay en la esquina de Corredera con cuesta de San Francisco, que a veces hay que bajarse a la calzada para poder esquivar las mesas.
En la ciudad de Murcia sí que todos los veladores siguen un mismo patrón, siendo de la misma forma y color los situados en distintas plazas, pero en Lorca pasamos de la uniformidad, dejándolo todo a la voluntad de los hosteleros. De los tres veladores que hay en la plaza de España, uno es rojo, otro beige y el tercero marrón, igual sucede en el resto de plazas y calles de la ciudad, que cada establecimiento ha elegido el color que ha creído conveniente al no estar este contemplado en la ordenanza, teniendo como resultado el enmarañado de formas y colores que todos los días contemplamos por las diferentes plazas lorquinas. Lo que sí que se ha tenido en cuenta es el material de las mesas y sillas en el casco histórico, ya que el artículo 22 prohíbe que estas sean de plástico (PVC o similares) cosa que tampoco se cumple, pues algún establecimiento sigue con sus sillas de plástico rojo, aparte de no retirarlas cuando se cierra el local.
Porque de otra forma no se entiende que en el artículo 11 apartado 1, se prohíba la instalación de terrazas en calzadas de tráfico rodado y en zonas de aparcamiento, y que el 21 apartado 10, si autorice poner una tarima sobre la calzada para la instalación de las terrazas, situación que ya se daba en las situadas en la calle Padre Isidro de la Virgen de las Huertas y en otros lugares de la población, aunque las “autorizadas” terrazas siguen sin cumplir la ordenanza, pues esta obliga a poner elementos captafaros en las esquinas y las mismas carecen del mencionado dispositivo de seguridad, cuando alguna de estas terrazas, como es la ubicada en la calle Santa Quiteria, está literalmente metida en la calzada por donde circulan los vehículos, tal como se muestra en una de las imágenes que acompaño. Terraza cuyo perímetro tendría que haber sido ya desmontado al permanecer cerrado el bar de quien depende, aparte también de carecer de la oportuna tarima que obliga el artículo 21 apartado 10. Pero que no es la única que incumple este artículo, pues igual sucede con otras terrazas situadas en distintos puntos de la ciudad, como es el caso de la que se encuentra precisamente junto a la sede de Urbanismo y que ocupa parte del aparcamiento reservado para los residentes de aquella zona.
Bus es el apelativo que usamos a veces para nombrar a estos vehículos, pero lo habitual cuando nos referimos a ellos, es llamarles autobuses o autocares, aunque hay una diferencia entre ambos, pues mientras en los primeros, además de los asientos llevan espacios habilitados para ir de pie, siendo urbano su recorrido, los autocares son aquellos de mayor capacidad, donde solo se puede viajar sentado y destinados a viajes interurbanos y a largos desplazamientos. Pero sin embargo, las zonas habilitadas en las ciudades para las paradas de estos autocares, se les llama estación de autobuses, una denominación que no es del todo cierta, pero que recoge el nombre por el que coloquialmente conocemos a estos dos tipos de vehículos, así que los dos vocablos pueden ser validos para referirnos a ellos. Aunque todavía hay gente mayor que les llama correos o coches de línea, o la camioneta como sucede en Águilas, en Canarias se les conoce por guagua, nombre por el que también son conocidos en diferentes países hispanos, igual que colectivo, que es el nombre que reciben en otros lugares de aquel continente.
El autobús es el medio en que se mueven el 50% de los viajeros que hacen uso del transporte público, siendo un medio de locomoción seguro, pero un transporte que ha empeorado en los últimos años a consecuencia de la crisis. La media de edad de la flota de estos vehículos en España, se sitúa ahora en algo más de 10 años, cuando hace solo cinco, se situaba por debajo de nueve. También ha crecido el número de autobuses que no pasan la ITV, llegando a crecer más de un 25% en los últimos años, los vehículos que son rechazados por defectos graves. Las empresas intentan reducir gastos y uno de los gastos son las facturas del taller, aguantando más los neumáticos y apurando los cambios de aceite, aparte de intentar hacerse ellas mismas las reparaciones por su cuenta, cuando los principales elementos de seguridad son ahora mucho más complejos que antes y se necesita de personal más cualificado.
Pero no solo se ahorra en taller, lo que conlleva a que se detecten en las ITV defectos de seguridad en elementos tan importantes como los frenos, el alumbrado, la suspensión o los neumáticos, sino que también se ahorra en personal, habiendo choferes que trabajan de sol a sol, catorce horas seguidas y con un solo día de descanso a la semana, jornadas interminables que conllevan a la fatiga del conductor e incluso al adormilamiento por falta de sueño. La normativa es muy estricta sobre los descansos de los conductores, pero lo difícil es controlar su cumplimiento, pues como en todo, la picaresca también está en este sector, donde se manipulan los tacógrafos y las tarjetas digitales que llevan los conductores, según aseguran estos.
Luego cuando pasa un accidente, casi siempre la culpa es del conductor y así lo resaltan los medios, pero pocas veces nos preguntamos si se encontraba en las mejores condiciones para realizar su trabajo. Lo mismo podíamos decir de las rutas urbanas, cuyos choferes comienzan el primer turno a las siete de la mañana y no terminan hasta las dos o las tres de la tarde, no disponiendo de pausa alguna, cuando la legislación exige un descanso ininterrumpido de 45 minutos por cada 270 de conducción (4,30 horas). Cuando contratamos un servicio discrecional solo miramos el precio y si acaso el autobús, que sea confortable, pero poco nos preocupamos por la seguridad, de preguntar por las condiciones del chofer que es quien lleva en sus manos la vida de los pasajeros. A veces pasa, que cuando el precio va muy ajustado por la competencia entre empresas, el conductor tiene que dormir en el mismo autocar, ya que su compañía no le paga el alojamiento, estando por ello más expuesto a sufrir un accidente por la falta de descanso en las debidas condiciones.
Lo que no mejora es el pésimo servicio que ofrece la Estación de Autobuses de Lorca, donde la información y el servicio al usuario brillan por su ausencia. También debe de tener un buen escudo el concesionario y gestor de este servicio público, porque no se entiende que habiendo quejas de usuarios y conductores de las líneas que allí tienen parada, ningún grupo político o medio de comunicación se haga eco de lo que allí sucede, del cortijo en que se ha convertido nuestra estación de autobuses. Un espacio donde no existe una ventanilla de información permanente sobre horarios y servicios, de donde han desaparecido las pantallas de plasma que informaban sobre ello (pantallas que posiblemente estuviesen subvencionadas), y donde fruto del descontrol, desinterés e indiferencia de sus responsables, ha habido casos en que a los viajeros se les ha enviado a un arcén y autocar distinto al que tenían previsto coger, y todo porque el usuario no tiene la información que necesita y tiene que ir preguntando a cualquiera que se encuentre por el vestíbulo o los arcenes de la estación.
Tampoco las obras de remodelación que se están llevando a cabo en la calle José Espinosa Pomares, llevan muy en cuenta los giros que necesitan estos vehículos de 15 o más metros de longitud, lo bueno es que como el trafico de los autobuses se mantiene al tiempo que se ejecutan las obras, esto ha servido para obligarles a rectificar en algunos puntos, teniendo que retranquear o redondear las aceras para facilitar la salida de la estación, lo que ya no tiene remedio, es el ensanchamiento que se le ha dado a la acera de enfrente, cuando antes ya quedaba escasa la calzada para maniobrar y más teniendo en cuenta la torre del tendido eléctrico allí situada, torre que se mantiene estrechando el paso peatonal, cuando lo correcto hubiese sido la sustitución de la misma por un nuevo poste mucho más estrecho y dejar la acera con las dimensiones anteriores. La verdad es que en Lorca no se piensa en los vehículos de grandes dimensiones a la hora de ejecutar las rotondas o en trazar los carriles de circulación, encontrándonos con marcas viales que a veces es imposible respetar por parte de los vehículos pesados.

Zarzadilla se segregó en su día de la circunscripción de Campo Coy, territorio que fue el tercero más importante de la demarcación lorquina en la época de la reconquista, siendo sus sierras del Madroño y Pedro Ponce lugares donde se practicaba la caza mayor, abundando el ciervo, el jabalí e incluso el oso. Precisamente el nombre de la sierra de Pedro Ponce se debe al que fue su propietario, persona amante de la caza y a la que el rey Felipe II nombró Montero Mayor del Reino para dirigir sus cacerías.




Un poco de dignidad y respeto amigos, cualquiera de repente nos podemos ver en esta situación, tragándonos nuestro orgullo y pidiendo ayuda para subsistir. Hoy son muchos los lorquinos que acuden a
Cáritas
Al marcar la casilla de la Iglesia, nuestra aportación no va a Cáritas ni a ninguna otra ONG de la Iglesia, sino que va para el funcionamiento de las diócesis, sus propios sueldos y para la financiación de campañas en contra del aborto, beatificaciones, universidades eclesiásticas y la financiación de su televisión como mencionaba anteriormente, siendo 7,7 millones de euros los que se llevó el pasado año esta televisión que solo alcanza algo más del 2% de la audiencia.





Tras relatar cómo se ocupó el castillo y el estrago que hicieron, el más sangriento que se había visto en plaza alguna, corriendo la sangre mora por todas las cuestas hasta llegar a la mismísima muralla. Nos cuenta que fueron pasados por las armas a los más valerosos moros y a sus caudillos, también a mujeres y niños por el desprecio que habían hecho al príncipe que les había pedido rendirse. Prosigue diciendo que ese día 23 de noviembre, los moros lograron su deseada libertad y vieron restituida su amada patria y que no se vio un cristiano despojado de su armas ni ninguno murió en esta batalla, todo gracias a la virginal protectora autora de tantas maravillas como se vieron en tan célebre victoria, en la que nuestras tropas conocieron el favor particular del Cielo, quedándose en Lorca esa imagen porque así lo quiso el infante.
Hoy la batalla de la conquista de Lorca, ha pasado del hecho histórico a la fábula, ya que historiadores más documentados dan prueba de una manera indudable cómo se desarrollaron los hechos, divulgando desde el pasado siglo multitud de publicaciones con sus trabajos y estudios. Por ellos se conoce que en aquel tiempo Murcia era una de las distintas taifas de Al-Ándalus, pero muy debilitada, lo que hizo que el 2 de abril de 1243, el emirato murciano firmasen el tratado de Alcaraz, un acuerdo por el que aceptaban ser un protectorado de los reinos de Castilla y León, ganando así una fuerte alianza que pudiese repeler las agresiones de los aragoneses por un lado y las de los granadinos por el otro, ganando en contrapartida Castilla, una salida al mar.