COSAS DE LORCA

Categoría: Historia

COSAS DE LORCA
Historia y hechos relevantes.

  • ¿Cómo terminó la pandemia de la gripe española en 1920 y qué lecciones podemos aprender de hace un siglo?

    ¿Cómo terminó la pandemia de la gripe española en 1920 y qué lecciones podemos aprender de hace un siglo?

    ¿Cómo terminó la pandemia de la gripe española en 1920 y qué lecciones podemos aprender de hace un siglo?

    Una sucesión de personas fallecieron, entre enero y febrero de 1918 en Estados Unidos, después de presentar dolores de cabeza, dificultades respiratorias, tos y fiebre alta. Pocos meses después, el mismo cuadro clínico se empezó a observar en pacientes en Francia, Bélgica y Alemania. En mayo, las aglomeraciones durante una fiesta religiosa en España provocaron un brote de la misteriosa enfermedad.

    No estamos en 2020, sino en 1918, en las últimas fases de la Primera Guerra Mundial y ante una de las mayores pandemias de la historia: la denominada gripe española que se cobró entre 50 y 100 millones de vidas en todo el mundo.

    Tanto por los síntomas como por la respuesta, los historiadores la consideran un referente para aprender lecciones del pasado frente a la actual pandemia del coronavirus.

    La historia se repite

    “Nos sentimos como en una máquina del tiempo, todo lo que habíamos investigado se está haciendo realidad día a día”, explican a Euronews las historiadoras españolas Laura y María Lara Martínez, que llevan estudiando la gripe de 1918 desde su centenario.

    Los paralelismos son claros desde el principio. “Se dijo que era un constipado sin importancia que no iba a llegar a más y sin embargo sucedió como ahora en 2020, los sistemas sanitarios muy deficitarios no daban abasto”, explican las hermanas, autoras de ‘Breviario de la historia de España’.

    Las medidas de contención de la pandemia de hace un siglo también suenan familiares: desinfección y cierre de espacios públicos, teatros, escuelas y fronteras. Como entonces no existían los teléfonos particulares, se fumigaban a los teléfonos e incluso a las telefonistas en las operadoras donde los ciudadanos acudían a llamar, explica Laura Lara. Las historiadoras también han descubierto que en Estados Unidos las multas por no llevar mascarilla ascendían hasta los 100 dólares de la época, una auténtica fortuna.

    Hospital de campaña temporal situado en el centro de exposiciones de Ifema de Madrid, España, el jueves 23 de abril de 2020, construido para tratar a pacientes con coronavirusAP Photo/Manu Fernandez

    En 1918, como ahora, se comprendió rápido que las multitudes eran foco de contagio. “Se produjeron confinamientos y se avanzó en la aplicación de medidas preventivas que ya habían demostrado su eficacia históricamente imponiendo algunos cordones sanitarios, profundizando en el seguimiento de medidas higiénicas y promoviendo cuarentenas para los sospechosos de estar contaminados”, explica a Euronews el historiador Jaume Claret Miranda.

    “Sin embargo, también se tuvo que combatir contra las supersticiones y contra los criterios no científicos», añade. «Así, por ejemplo, en Zamora el obispo convocó misas multitudinarias que acentuaron los efectos de la pandemia y en Madrid las autoridades no se atrevieron a cancelar las fiestas de San Isidro”.

    La primera oleada en España tuvo lugar precisamente tras las celebraciones del patrón de la capital española. “La gente se reunió en la pradera y una semana después, hacia el 22 de mayo, los periódicos decían que todos estaban cayendo enfermos de gripe”, explican las historiadoras Lara.

    La historia se repite como dos titulares y son dos pandemias que nadie las vio llegar.

    Laura y María Lara Martínez
    Historiadoras, profesoras y escritoras

    La repercusión mediática de este incidente acabó bautizando a la nueva gripe como ‘española’, a pesar de que se considera paciente cero a un cocinero de un centro de instrucción militar estadounidense en Kansas. Las historiadoras Lara dicen que se especula que su inicio puede ser incluso anterior, en China o en Francia en 1917.

    Sin embargo, la neutralidad de España en la Primera Guerra Mundial hizo que fuera más amplia la cobertura periodística de la nueva enfermedad.

    Un cartel que alerta del peligro de la gripe española a los marines estadounidenses y les pide que no escupan: «Escupir propaga la gripe española. No escupas».U.S. Naval History and Heritage Command via AP

    ‘La madre de todas las pandemias’

    Sin vacunas, ni tests, las metas con las que se afrontaba la pandemia de 1918 eran distintas a las de la actual. Pero también se esperaba que las temperaturas del verano frenaran su transmisión.

    Entonces llegó una segunda oleada, más mortal que la primera. En España fue en septiembre y coincidió con las vendimias, las celebraciones a la virgen y la relajación del confinamiento, explican las hermanas Lara.

    Se vivieron rebrotes durante el siguiente invierno, añade Jaume Claret Miranda. “De hecho, incluso en algunos lugares concretos como algunas zonas de España, aún se vivió una tercera oleada a principios de 1920”.

    “El fin de la pandemia dependió de cada país: de la información y formación de sus especialistas y de los intereses de su clase política”, señala Claret quien enfatiza que, al solaparse con los últimos episodios de la Primera Guerra Mundial, a esto se añadían otros factores como las derrotas o victorias bélicas, la reconstrucción o el hambre.

    “Además, nuestro conocimiento se limita mucho al ‘mundo occidental’ y desconocemos en buena medida cómo se vivió esta epidemia en muchos otros lugares del mundo”, apostilla.

    Pero todos los académicos coinciden en que el final global de la pandemia ocurrió en 1920, cuando la sociedad acabó por desarrollar una inmunidad colectiva a la gripe española, aunque el virus no desapareció nunca por completo.

    “Se han encontrado trazas del mismo virus en otras gripes”, dice Benito Almirante, jefe de enfermedades infecciosas del hospital Vall d’Hebron de Barcelona. “La gripe española siguió apareciendo, haciendo mutaciones y adquiriendo material genético de otros virus».

    Por ejemplo, el virus de la gripe pandémica de 2009 tenía elementos genéticos de virus anteriores, por eso los ancianos estaban mejor protegidos que los jóvenes, señala el médico.

    Una circunstancia que también se dio con la gripe española. Laura Lara explica que los mayores de 30 años eran los que tenían mejor tasas de supervivencia y se especula que el motivo es que convivieron con la conocida como gripe rusa (1889-1890).

    Revista de Aguilas en 1918 habla de la epidemia de gripe

    ¿Cuándo se acaba una pandemia?

    Una pandemia se acaba cuando no hay transmisión comunitaria incontrolada, y los casos están a un nivel muy bajo, explica el doctor Benito Almirante. “En Europa se está llegando a esta situación [con el coronavirus] porque los casos se identifican fácilmente y se puede seguir su pista. Si en las próximas semanas sigue la situación la pandemia se puede dar por controlada”.

    «Cuando la gente se pregunta: ‘¿Cuándo terminará esto?’, se preguntan por el final social», dijo el doctor Jeremy Greene, historiador de la medicina en Johns Hopkins en el New York Times.

    Las mascarillas que se usaban durante la gripe española donde muy pocos tenían acceso a ellas.

    En la pandemia de la gripe española, el miedo social varió según el grado de información disponible y según estuvieran afectados los países por la guerra, explica el historiador Claret.

    “En Inglaterra, cita como ejemplo, cuando creían que con el final de la guerra se podrían desmontar los hospitales de campaña, muchos tuvieron que prolongar su funcionamiento para acoger a los afectados por el brote”.

    Pero, al final, “como sucede a menudo, cuando los efectos bajaron, la gente dejó de preocuparse”.

    La euforia post-pandemia

    Tras la gripe española, y la Primera Guerra Mundial, llegaron los felices años 1920. «La población que consiguió sobrevivir entró en una fase de euforia en todos los sentidos, incluido el económico”, explican las historiadoras Lara. La filosofía del ‘carpe diem’ se hizo dominante.

    Forma parte de la la naturaleza humana, explican y lo comparan con ‘las danzas de la muerte’ durante la peste negra del siglo XIV. “Convivir con la muerte, porque esta puede aparecer en cualquier momento».

    Pero también en esta fase de optimismo post-gripe, los regímenes totalitarios empezaron a despuntar en el caldo de cultivo del control de fronteras, el individualismo y los deseos de autarquía.

    “La memoria de la gente es corta», dice Jaume Claret Miranda. «Sin embargo, sí que dejó cierto legado a nivel científico y entre especialistas, confirmando y sumando conocimientos a cómo debían tratarse dichas epidemias. En el caso de la gente común, quien sufrió directamente pérdidas o la enfermedad, evidentemente conservó el recuerdo pero no se produjo una revelación, ni una transformación global».

    Claret cita algunos de los cambios que acentuó a nivel de higiene personal y social como una primera atención primaria, una cierta preocupación por un urbanismo más humano que evitase las aglomeraciones y una voluntad de obras de saneamiento en grandes ciudades

    Como principal lección del pasado, el historiador destaca: “cualquier medida antes de la pandemia se califica de exagerada y, en cambio, posteriormente se la considera insuficiente”.

  • Abierta al público la exposición «Benjamín de Tudela. Un viajero en el tiempo», que será visitable hasta el 10 de enero en el Aljibe del Espaldón del Castillo de Lorca

    Abierta al público la exposición «Benjamín de Tudela. Un viajero en el tiempo», que será visitable hasta el 10 de enero en el Aljibe del Espaldón del Castillo de Lorca

    Abierta al público la exposición «Benjamín de Tudela. Un viajero en el tiempo», que será visitable hasta el 10 de enero en el Aljibe del Espaldón del Castillo de Lorca.

    El vicealcalde de Lorca y concejal de Turismo, Francisco Morales, ha visitado esta mañana la exposición ‘Benjamín de Tudela’, que ha abierto hoy sus puertas, hasta el 10 de enero, en el Aljibe del Espaldón del Castillo de Lorca.

    Francisco Morales ha invitado a todos los lorquinos a subir al Castillo para poder contemplar la exposición ‘Benjamín de Tudela. Un viajero en el tiempo’ del autor Jesús Álava Sesma. Se trata de una colección de fotografías del estado actual (año 2006) de las juderías y de los países que visitó Benjamín de Tudela entre 1163-1174. La muestra recoge el periplo realizado por el viajero desde la visión personal del fotógrafo tudelano Jesús Álava, con el objetivo de contrastar las notas dadas por Benjamín en el siglo XII con la actualidad.

    En total son 52 paneles con pie de foto extraído del libro original de Benjamín y la exposición se ha configurado en el orden cronológico del viaje. El horario de visitas será el de apertura de las instalaciones del Castillo de Lorca durante esta temporada, de domingo a viernes entre las 11 y las 16 horas y los sábados de 11 a 18:30 horas.

    El concejal de Turismo ha «animado a lorquinos, visitantes y turistas a acercarse y disfrutar de esta exposición organizada en nuestro monumento estrella como es el Castillo de Lorca. Es una actividad perfecta para complementar la oferta de estos días de Navidad, y que podemos disfrutar gracias a que somos miembros de la exclusiva Red de Juderías de España, que nos cede la exposición».

    Benjamín de Tudela fue el viajero judío medieval más importante y únicamente disponemos de su ‘Libro de Viajes’., que podrían fijarse entre 1159 y 1167 y su regreso en 1172 1173. En total visitó 190 ciudades de Europa y oriente, convirtiéndose en una de las primeras fuentes de la demografía judía. Su interés de centró en los judíos y su situación, describiendo personalidades, centros de estudios, población, formas de vida, dificultades y éxitos. También habla de los grandes acontecimientos políticos e históricos de su época.

  • Vuelven las excavaciones en el barrio de Alcalá dentro del recinto del castillo.

    Vuelven las excavaciones en el barrio de Alcalá dentro del recinto del castillo.

    Vuelven las excavaciones en el barrio de Alcalá dentro del recinto del castillo.

    Los arqueólogos han retomado ocho años después de su interrupción las excavaciones en la judería del barrio de Alcalá, ubicada dentro del recinto fortificado del castillo. En la nueva campaña de prospecciones, que servirá para conocer más detalles sobre cómo era la vida de los que la habitaron en el medievo, trabajan de forma conjunta expertos de la Universidad de Murcia (UMU) y del Museo Arqueológico de Lorca. Estas nuevas excavaciones están siendo financiadas por la Dirección General de Bienes Culturales con un presupuesto de 30.000 euros y culminarán a final de año.

    Seis arqueólogos con el apoyo de un arqueobiólogo y de un topógrafo, además de un operario municipal, intervienen en las prospecciones en los restos de la casa número 16 del barrio judío, que limita con la Puerta del Pescado del recinto amurallado.

    Codirigen el proyecto el profesor titular del departamento de Prehistoria, Arqueología, Historia Antigua, Historia Medieval y Ciencias y Técnicas Historiográficas de la UMU Jorge Alejandro Eiroa y el director del Museo Arqueológico, Andrés Martínez. Eiroa explicó, en declaraciones a LA VERDAD, que además del trabajo de campo los expertos desarrollarán una investigación intensiva y de análisis de materiales como fragmentos de madera encontrados en la sinagoga con el fin de averiguar su fecha de construcción y sus posibles reformas. También estudiarán los residuos que contenían las piezas cerámicas halladas y los restos óseos de animales que constituyeron parte de la dieta kosher de los habitantes de la judería y de las semillas y los carbones para saber el material que emplearon para hacer fuego.

    Los expertos analizarán restos óseos de animales que constituyeron parte de la dieta kosher de los sefardíes

    Una gran parte de la judería se excavó durante el proyecto de construcción del parador de turismo, a principios de siglo. En esa ocasión, «el ritmo de los trabajos fue muy rápido, pero ahora es más intensivo». Eiroa consideró que «queda más por descubrir de la judería que lo que se ha investigado hasta ahora», ya que no se ha intervenido aún en la zona que quedó preservada bajo el aparcamiento del parador ni en la parte oriental del recinto que linda con la ermita de San Clemente. El barrio de Alcalá «tiene mucho potencial arqueológico» y los expertos quieren seguir avanzando en su estudio con nuevos proyectos de excavación.

    Eiroa consideró que su interés es similar al de otros importantes vestigios murcianos como el parque arqueológico del Molinete, en Cartagena, y los yacimientos de San Esteban, en Murcia, y Medina Siyasa, en Cieza. Ahora «es el momento de que le prestemos atención», porque es un referente a nivel nacional e internacional y una muestra clave de la convivencia de las tres culturas.

  • LA PUERTA DE ALCALÁ DEL CASTILLO DE LORCA

    LA PUERTA DE ALCALÁ DEL CASTILLO DE LORCA

    LA PUERTA DE ALCALÁ DEL CASTILLO DE LORCA.

    El castillo de Lorca durante los últimos siglos de la Edad Media dispuso de una puerta situada en el lateral de un torreón que permitía el acceso de forma acodada al barrio de Alcalá, la situación hizo que fuera denominada como puerta de Alcalá en los documentos. Este barrio se disponía durante los siglos XII y primera mitad del XIII en una ladera aterrazada al pie del palacio de los gobernantes de época almohade. Cuando el castillo pasó a poder del rey de Castilla en 1244, este barrio comenzó a ser habitado por los nuevos pobladores que reutilizaron las casas anteriores y edificaron la ermita de San Clemente muy cerca de la puerta de Alcalá.
    Cuando en el siglo XV, las nueva leyes contra los judíos les obligaron a vivir fuera de las ciudades, el rey permitió habitar a los judíos lorquinos en el barrio de Alcalá del castillo y les autorizó a construir sus casas, la sinagoga y otras edificaciones en esta zona, la puerta empezó a ser denominada como puerta de la Judería, como aparece citada en los documentos de censo del Concejo de Lorca del siglo XV, y por ella se accedía, tanto a la judería como al barrio cristiano ubicado en la parte oriental del castillo.
    La nombre con el que se refiere el Padre Morote (1741), al acceso abierto en un torreón de la muralla norte del Castillo, es el de puerta del Pescado, puerta que miraba al río y por la que se bajaba al barrio de Santa María.
    Durante la fortificación del Castillo a principios del siglo XIX con motivo de la Guerra de la Independencia, la puerta del Pescado fue tabicada para dedicar el espacio interior del torreón a polvorín.
    A lo largo de los más de ocho siglos que tiene esta puerta ha sido denominada de diferentes formas (Alcalá, Judería y del Pescado) y su función fue la de permitir el acceso al castillo desde la ciudad, por un camino en pendiente dispuesto en la ladera que bajaba al barrio de Santa María. Camino que fue desapareciendo al no ser utilizado tras ser tapiada la puerta. Durante el año 2014 el vano de la puerta fue recuperado como un mirador que permite ver la ladera, parte del cauce del Guadalentín con la ribera de San Miguel y la opuesta, así como los montes de gredas de Serrata. Vistas semejantes a las que tuvieron todos los que salían de la fortaleza por esta puerta desde su construcción en la Edad Media hasta su tabicado en el siglo XIX.

  • CUANDO EN TERREROS HUBO UNA TORRE VIGÍA QUE DEPENDÍA DE LORCA.

    CUANDO EN TERREROS HUBO UNA TORRE VIGÍA QUE DEPENDÍA DE LORCA.

    CUANDO EN TERREROS HUBO UNA TORRE VIGÍA QUE DEPENDÍA DE LORCA
    Era un día de agosto del año 1585, cuando sobre el terrado de la torre de los Terreros Blancos se encontraba vigilante Sebastián, acababa de subir por la estrecha escalera de caracol y estaba sentado frente a la casilla donde estaba almacenada la pólvora. Miraba hacia la isla y recordaba el arcabuceo al que hacía unos días se había visto sometida la torre por los piratas berberiscos desde cinco galeotas. Esta acción fue previa al apresamiento de tres saetías francesas que se habían refugiado en la pequeña bahía cercana por la falta de viento, el objetivo de los piratas procedentes del norte de África era apropiarse de los sacos de pimienta, cochinilla, azúcar y arroz que llevaban en las bodegas los navíos franceses.
    Una llamada del muchacho que estaba al pie de la torre le saco de sus pensamientos y le hizo mirar hacía abajo. A voz en grito le explicaba que se acababa de romper una de las jarras de acarreo para el agua y que parte de ella se había caído dentro del aljibe. Mateo, que era como se llamaba el otro vigilante de la torre, le muestra parte de la jarra e insiste en que había que comunicarlo a la autoridad, para que la repusieran, ya solo quedaban otras dos jarras. Sebastián hace un gesto de que se daba por enterado y levanta la mirada fijándose en la amplia franja de terrero tierra adentro inculta y despoblada, solo salpicada de arbustos, más de lo usual en esta época del año, ya que durante la pasada primavera había llovido bastante.
    Para entretenerse durante las largas horas de vigilancia mirando al mar, había empezado a dibujar sobre la cal que recubre el muro del pretil del terrado, el perfil de la torre desde donde vigila. Con la punta de su cuchillo había gravado la planta hexagonal de la torre y al lado su alzado con un talud en la base, la puerta en la parte inferior y coronando el muro, una moldura con la que quería representar la guirnalda de canes que corona la torre creando un voladizo. Una vez que marca los sillares con los que están construidas las esquinas, mira el dibujo y queda satisfecho del grafito que ha realizado en la pared del terrado.
    Tuvieron que pasar varios años para que la torre fuera arruinada por el cañoneo de un navío británico y parte de sus muros cayeran por las laderas del monte costero donde estaba levantado. Entre los derrumbes que cayeron por las acusadas pendientes del monte pudo quedar el fragmento de muro con el grafiti del torreón, o pudo caer hasta el fondo del mar de Honduras, que es como ahora se conoce esta porción del litoral.
    La necesidad de control de la costa desde este punto elevado hizo que en 1764 fuera establecida una batería artillera. Actualmente esta fortificación puede ser visitada tras su restauración, estuvo muchos años abandonada tras la perdida de la funcionalidad con que fue levantada y muchos recordamos en nuestros años de la adolescencia y juventud subid al castillo a disfrutar de los restos abandonados y de las increíbles vistas que abarcan desde Cabo Cope hasta más allá de Mojácar.
    Recomendable leer: GIL ALBARRACÍN, A., 2017: «Las defensas de la costa de Lorca en los siglos XVI y XVII», Alberca 15. Murcia, pp. 169-240.
  • EL GIGANTE SAN CRISTÓBAL

    EL GIGANTE SAN CRISTÓBAL

    EL GIGANTE SAN CRISTÓBAL.

    San Cristóbal es un santo de aspecto gigantesco y muy venerado al ser considerado el patrón de los viajeros. Aún sigue siendo la referencia para todo aquello que implique el riesgo del tránsito de la vida hacia la muerte. Recuerdo a la tata Olalla cuando llegaba el día 10 de julio, decir “quién le rece a San Cristóbal le avisará cuando vaya a morir”.

    Era normal hace unos años que sobre el salpicadero de los coches hubiera una imagen de San Cristóbal. En el coche de mi padre iba pegado a un imán un relieve plateado del Santo y cuando cogíamos un bache se iba resbalando poco a poco, hasta que el copiloto, normalmente mi madre, lo cogía y volvía a poner en su sitio.

    Cada vez que siendo niño cruzaba la puerta lateral de la colegiata de San Patricio, me impresionaba la gigantesca imagen de un hombre con un niño sobre sus hombros cruzando un río y apoyándose en una palmera. Más adelante leí que estas representaciones tan grandes de San Cristóbal en el interior de muchas catedrales y situadas cerca de la puerta por donde entran los fieles, está relacionado con la protección de todo el que lo viera. Así lo encontramos en la Catedral de Murcia en el lado del Evangelio, y también en la Colegiata de Lorca, pero aquí situado en el lado de la Epístola.

    Estas imágenes según Díaz Cassou (Diario de Murcia, 31 de agosto de 1897) son tan grandes, no porque el Santo lo fuera realmente, sino porque la devoción popular creía que durante las epidemias de peste aquel que lo mirase no moriría en las veinticuatro horas siguientes a su contemplación.

    Con motivo de la intervención en la colegiata de San Patricio tras los terremotos de 2011, la imagen de San Cristóbal fue restaurada. Se trata de una pintura mural realizada al temple en torno a 1750, posiblemente por José Rebolloso. El santo de gigantescas proporciones se presenta envuelto en un manto rojo (símbolo del martirio ocurrido en tiempos del emperador Decio), lleva al Niño Jesús sobre el hombro derecho portando una bola azul, que representa al peso del mundo sobre el Hijo de Dios.

    En el ángulo izquierdo de la pintura está representado un humilde ermitaño con pobre vestimenta de color marrón que porta un farol, símbolo de la conversión al cristianismo del bueno de San Cristóbal, poniendose al servicio de los hombres con la misión de ayudar a cruzar el río a los peregrinos y a los viajeros. San Cristóbal hunde sus piernas en un amplio río en el momento de cruzarlo, que simboliza el paso de la vida a la muerte. Esta iconografía puede relacionarse con el personaje de la mitología clásica Caronte, barquero de los infiernos, que conduce a las sombras de los muertos de una a otra orilla de la Laguna Estigia.

    Una de las esculturas griegas más conocidas y representativas del escultor Praxiteles, puede recordar la iconografía de San Cristóbal, se trata del dios Hermes que por mandato de Zeus transporta al niño Dionisyos, para que sea criado por las Ninfas.
    Cuando se vuelva a abrir la Colegiata de San Patricio a los visitantes, cerca de la entrada verán la gigantesca y colorista representación pintada de San Cristóbal, cuya iconografía sigue la herencia de modelos egipcios, griegos, romanos y medievales. Anubis, Hermes y Mercurio condujeron a las almas de los difuntos y San Cristóbal, aún las acompaña para llegar al cielo.

    Es muy recomendable leer el artículo de Mª Dolores García Cuadrado, 2000: “San Cristóbal: significado iconológico e iconográfico”. Antigüedad y Cristianismo, 17. Murcia, pp. 343-366.

  • CUATRO ÍDOLOS PREHISTÓRICOS DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE LORCA. VIAJARAN A ALCALÁ DE HENARES FORMANDO PARTE DE LA MAGNÍFICA E INTERESANTE EXPOSICIÓN ITINERANTE “ÍDOLOS. MIRADAS MILENARIAS”.

    CUATRO ÍDOLOS PREHISTÓRICOS DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE LORCA. VIAJARAN A ALCALÁ DE HENARES FORMANDO PARTE DE LA MAGNÍFICA E INTERESANTE EXPOSICIÓN ITINERANTE “ÍDOLOS. MIRADAS MILENARIAS”.

    CUATRO ÍDOLOS PREHISTÓRICOS DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE LORCA. VIAJARAN A ALCALÁ DE HENARES DESDE EL MUSEO ARQUELÓGICO DE ALICANTE DONDE HAN PASADO EL ESTADO DE ALARMA, FORMANDO PARTE DE LA MAGNÍFICA E INTERESANTE EXPOSICIÓN ITINERANTE “ÍDOLOS. MIRADAS MILENARIAS”.
    Cuatro ídolos de hace más de 4.500 años se van a convertir en las piezas que han estado más tiempo fuera del Museo Arqueológico Municipal de Lorca, concretamente un año, participando en una exposición itinerante.

    Esta exposición se ha visto envuelta en las consecuencias derivadas de la crisis sanitaria del Covid-19, que obligó a cerrar todos los museos españoles. Todas las piezas expuestas quedaron “confinadas” en el Museo Arqueológico de Alicante. Los comisarios y organizadores de la muestra se han visto obligados a gestionar la posibilidad de que la exposición siguiera su proceso, lidiando con un sinfín de inconvenientes derivados de la crisis sanitaria, realizando la solicitud para la ampliación del préstamo de todas las piezas procedentes de numerosos museos españoles y europeos, cambiando fechas y ampliando los seguros, con el objetivo de que los visitantes pudieran disfrutar de esta interesantísima exposición.

    Los cuatro ídolos del Museo Arqueológico Municipal de Lorca son signos de las creencias y símbolos utilizados por los pobladores del grande e importante poblado de Lorca y de las pequeñas comunidades que habitaron en El Chorrillo (Torrealvilla, Lorca) y Los Royos (Caravaca).
    Y que mejor que Alcalá de Henares para que los diferentes ídolos prehistóricos elaborados en hueso, piedra, hueso, oro, etc., puedan dialogar con el lenguaje y las letras en la ciudad natal de D. Miguel de Cervantes.
    Depende del sentido común de todos que esta exposición pueda permanecer abierta hasta enero de 2021. Esperemos que así sea.

  • UNA FACHADA CON DECORACIÓN ART DECÓ EN LA CALLE JUAN II DE LORCA.

    UNA FACHADA CON DECORACIÓN ART DECÓ EN LA CALLE JUAN II DE LORCA.

    UNA FACHADA CON DECORACIÓN ART DECÓ EN LA CALLE JUAN II DE LORCA.

    Un paseo por Lorca durante la década de los años veinte del pasado siglo permitía observar como la arquitectura modernista se hacía presente en algunas de las fachadas de la ciudad, como la Cámara Agrícola (1918) o el Banco Central.
    Junto a la palaciega casa de los Guevara (siglo XVII), se edificó en el siglo XIX una vivienda cuya fachada denota la influencia del art decó en la sencilla y austera decoración, que pudo ser incorporada en torno a 1920.


    La casa estructurada en dos plantas, presenta dos líneas de vanos, abajo la puerta principal descentrada con tres ventanas cerradas con reja a un lado y en el opuesto otra ventana y una amplia entrada de carros; estos seis vanos se enmarcan en su parte superior por alfices que están unidos por tres bandas paralelas destacando los segmentos curvos que parten de la banda central.

    Los alfices se repiten sobre los seis balcones de la primera planta, incluyéndose entre estos balcones una sencilla decoración típica del art decó configurada por una esfera de la que parten tres finas líneas a modo de rayos. Ponen un toque de color en la fachada blanca ornamentada de gris, las losas hidráulicas con una roseta de ocho pétalos bicolor, que dispuestas en una banda horizontal están situadas en la parte alta de la fachada y bajo la amplia y voladiza cornisa. La azotea se cerca con una barandilla de hierro que arranca de un prominente machón prismático en cornijón, donde se repite la decoración art decó, al igual que en la esquina achaflanada que se sucede debajo entre las calles Juan II y Núñez de Arce.


    La puerta está configurada por dos hojas con apenas decoración y una sencilla aldaba circular en cada hoja. Una vez pasada la puerta se accede a un pequeño zaguán cerrado por otra puerta de madera trabajada con motivos art decó que enmarcan cristales, actualmente esmerilados.
    También esta forma de ornamentación fue empleada para decorar la puerta de una barbería que se abría en la calle Corredera, que aún se conserva en su lugar original para cerrar una administración de lotería.

    La mirada de la fachada de esta casa desde la parte alta de la calle Juan II con sus sencillos, planos y grises elementos decorativos, permite ver como el edificio se adapta a la pendiente de la calle, dejando ver por encima de la baranda del terrado la torre de la casa de los Guevara con su bella y decorada veleta. Este hecho debe incrementar la protección para su conservación.
    Es recomendable mirar esta fachada e imaginarnos como pudo ser su interior, donde los propietarios, posiblemente acomodados burgueses, pudieron disponer de mobiliario con diseños art decó para amueblar el comedor y los dormitorios, también pudieron leer sentados en sillones de principios del siglo XX el periódico local “El Tontolín”, que contaba con sencillos diseños inspirados en esta decoración que estuvo de moda y que inspiró el ornato de lámparas, marcos de cuadros, cristalerías, joyas, pequeños detalles de ornamentación (candelabros, porcelanas) e incluso las tapas de los misales de primera comunión.

  • LA ALPARGATERÍA DE “LA PILICA” EN LORCA.

    LA ALPARGATERÍA DE “LA PILICA” EN LORCA.

    LA ALPARGATERÍA DE “LA PILICA” EN LORCA.

    He salido de paseo y como aún hacía calor, me he dejado llevar y sin prisa he buscado el refugio de las calles del casco antiguo. Al poco de estar andando me he encontrado en los Cuatro Cantones, y desde allí he cogido hacia la derecha por la calle Corredera. Al pasar frente a una zapatería, sita donde antes estaba la tienda de “Vogue”, me he fijado como una joven se probaba unas modernas alpargatas y de pronto he recordado el comercio de “La Pilica”.

    Como estaba al lado, me he acercado a la calle Cubo y al mirar hacia arriba la he visto vacía y muy deslucida, entonces he rememorado lo transitada que era antes, sobre todo cuando estaba abierta la bulliciosa alpargatería de “La Pilica”, ubicada al final de la empinada calle en portales afrontados.
    Por estas fechas de finales de junio, mi madre nos llevaba a “La Pilica” para proveernos del calzado necesario para ir a la playa.

    Llegábamos a la tienda por la parte trasera de Beltrand y al bajar los cuatro escalones, nos quedábamos esperando sentados en los peldaños hasta que mi madre nos llamaba, uno a uno, para entrar por la puerta derecha del comercio. Sorteábamos los racimos de calzado colgados balanceándose en la puerta, y al entrar nos encontrábamos con Concha, la guapa dueña que llegaba con pares de alpargatas debajo del brazo o con varias cajas apiladas que porteaba con gran naturalidad. Cuando llegaba mi turno, sentado en una silla baja esperaba que trajeran las chanclas y las sandalias “cangrejeras”, y mientras, escuchaba con nitidez las voces de Concha y de mi madre entre los racimos de alpargatas que colgaban del techo. Me gustaba ver a la dueña darle vueltas a estos racimos buscando el par de zapatillas necesario y observar como sacaba con gran agilidad una caja de las apiladas en las estanterías, en ese desorden ordenado que había en la tienda, donde se olía a goma, esparto y cáñamo mezclados.
    Una vez finalizada la compra, subíamos las escaleras todos los hermanos arreglados con el cómodo y práctico calzado veraniego para esos largos días jugando en la arena o en las salinas bajo el sol, bañándonos en una playa que nos parecía inmensa y pescando en “El Gachero” sobre los rodados bolos en un agua cristalina.
    Algunos aún recordamos a Concha, mujer simpática de ojos grandes, cejas muy depiladas y un lunar en la cara, trabajadora incansable que fue la esencia de la alpargatería de “La Pilica” y de aquella bulliciosa calle.

  • El Museo Arqueológico expone un pez fósil de hace unos 5,5 millones de años hallado en un yacimiento paleontológico de Lorca

    El Museo Arqueológico expone un pez fósil de hace unos 5,5 millones de años hallado en un yacimiento paleontológico de Lorca

    El Museo Arqueológico expone un pez fósil de hace unos 5,5 millones de años hallado en un yacimiento paleontológico de Lorca.

    El Museo Arqueológico de Murcia (MAM), dependiente de la Consejería de Educación y Cultura, ha incorporado a su colección, dentro de la actividad ‘La pieza del mes’, el ‘Pez fósil de Lorca’, que ya puede visitarse en una vitrina de honor ubicada en la entrada al museo.

    El ejemplar del pez fósil, que cuenta con una dimensión de 85 por 50 centímetros, fue recuperado por el equipo de la Fundación Cidaris, en el año 2008, en el yacimiento paleontológico del Camino de las Colegialas, en Lorca. El hallazgo se produjo gracias a ‘Ictio’, un programa para el inventario y delimitación de yacimientos con peces fósiles en la cuenca de Lorca.

    El director general de Bienes Culturales, Rafael Gómez, destacó que «se trata de un ejemplar único en la Región de Murcia, una especie nueva, perteneciente a la familia de los carángidos y, según los especialistas, estaría fechado en el Mioceno Superior, hace aproximadamente 5,5 millones de años.

    El ejemplar apareció descompuesto en una veintena de fragmentos que han sido tratados y reintegrados durante este último año en el laboratorio especializado del Museo Paleontológico de Elche. Dada su singularidad, actualmente se encuentra en estudio para su inmediata publicación científica.

    Gómez manifestó que el Museo Arqueológico de Murcia tiene previsto celebrar el próximo mes de septiembre una charla con el equipo de la Fundación Cidaris-Museo Paleontológico de Elche para presentar en detalle este descubrimiento.

  • EL BARRANCO DE LOS ALBARICOS

    EL BARRANCO DE LOS ALBARICOS

    EL BARRANCO DE LOS ALBARICOS – Andrés Martínez Rodríguez

    Se conoce como barranco de Albaricos a la profunda pendiente que se produce al pie de la ladera del cerro del Castillo, en la vertical donde se eleva la torre Alfonsina. Pendiente que se ha ido haciendo más pronunciada por los característicos aguaceros de está zona climática que han ido incrementando a lo largo del tiempo la erosión de las laderas del Barranco de Albaricos y del cerro de Murviedro. Las aguas procedentes de ambas escorrentías se unen al pie de la ermita de San Lázaro, produciendo cuando llueve con fuerza, una densa y voraz lengua de agua roja que se adentra en la ciudad y desemboca por la Ramblilla de San Lázaro.

    Torreta que cubre un aljibe inutilizado que queda junto al camino de acceso al Castillo. Al fondo y abajo el colegio de San José de Calasanz.

    Recuerdo siendo niño la impresión que causaba la tromba de agua que bajaba por la Ramblilla y la imposibilidad de sortearla. Había que esperar a que bajara la intensidad de la rojiza agua, para cruzar la calle con las altas botas katiuskas y contemplar los pedruscos y todo lo que arrastraba a su paso.

    Siempre me ha llamado la atención por que le pusieron a este barranco el nombre de Albaricos. Debe derivar de albar, ya que en una de las acepciones que recoge el diccionario de la RAE se define como “terreno de secano, y especialmente tierra blanquecina en altos y lomas”. Efectivamente la zona de la ladera al pie del torreón del homenaje es de color blanquecino y está en alto. Albarico como adjetivo también hace referencia a blanco, cuando se refiere al pan que se elabora con la harina blanca extraída del trigo candeal.

    En primer plano el parque de la Mujer al pie del Barranco de Albarizos. Presidiendo el paisaje la imponente torre Alfonsina.

    El barranco de Albaricos hizo que la muralla que circundaba el ciudad medieval al llegar a este punto quedara interrumpida, haciendo esta profunda quebrada de defensa natural de esta parte de la ciudad. En los márgenes del barranco, quedaban al este la puerta del albollón de San Pedro con la torre de Leiva y al oeste el lienzo de muro denominado “El Paredón”, desde donde la muralla giraba para ascender y unirse a la fortaleza del Castillo.

  • El Museo Medieval CiuFRONT presenta su web con información de interés tanto para las visitas virtuales como presenciales

    El Museo Medieval CiuFRONT presenta su web con información de interés tanto para las visitas virtuales como presenciales

    El Museo Medieval CiuFRONT presenta su web con información de interés tanto para las visitas virtuales como presenciales.

    La concejala de Cultura de Lorca, María Ángeles Mazuecos, ha presentado, esta mañana, junto al presidente de la Federación San Clemente, Luis Torres del Alcázar, y al director del Museo Medieval de Lorca, Ciufront, David Torres del Alcázar, la nueva página web de esta instalación museística.

    La concejala de Cultura ha destacado que “desde la Federación San Clemente siguen trabajando en la puesta en marcha de su museo y se da un paso más con esta nueva página web del ciuFRONT Museo Medieval de Lorca, y su presentación, hoy, 18 de mayo, Día Internacional de los Museos”.

    María Ángeles Mazuecos ha recordado que “hace unas semanas que el ciuFRONT se convertía en el primer museo virtual de la ciudad, gracias a la puesta en marcha desde la Federación San Clemente del Programa #elciuFRONTtuCasa que acerca las colecciones del museo medieval a los ciudadanos”.

    El director del ciuFRONT, David Torres del Alcázar, ha explicado que “este nuevo sitio web www.ciufront.es facilitará al usuario la información más relevante de interés tanto para las visitas virtuales como las presenciales, que incluyen éstas últimas una aproximación al Museo como institución, Colecciones, Sedes, un apartado dedicado a la Actualidad de la institución y finalmente del desarrollo del Gabinete didáctico del ciuFRONT bajo la denominación ‘Aprende’.

    David Torres del Alcázar ha afirmado que “debido al extraordinario incremento del tráfico web que están experimentado como origen los dispositivos móviles, la web es absolutamente compatible con estos sistemas y por lo tanto presta una especial atención a su carácter mobile friendly de modo que posee las características técnicas necesarias para adaptarse a las pequeñas pantallas”.

    El presidente de la Federación San Clemente San Clemente, Luis Torres del Alcázar, ha resaltado que “el lanzamiento de esta web institucional persigue reforzar uno de nuestros proyectos prioritarios es la apuesta por difundir, mejorando y ampliando la presentación online de las colecciones de su museo y actividades, así como sus vías de comunicación con la sociedad en su conjunto”.

    Por su parte el informático que ha realizado de manera altruista esta web, Juan Pedro Rodríguez, ha detallado que “la web del museo, que usa PHP 7.3.17, sistema de certificados SSL y sistema modular, supone un gran avance en cuanto a la anterior oferta de contenidos del tesoro artístico de la Federación del Patrón en Internet”.

    La web incluye además contenidos multimedia como vídeos de las colecciones, sobre obras y actuaciones destacadas que en las últimas semanas se ha convertido en uno de los contenidos con mayor número de accesos diarios.

     

  • LA TRADICIÓN DE CAZAR CON ARCO Y FLECHAS

    LA TRADICIÓN DE CAZAR CON ARCO Y FLECHAS

    LA TRADICIÓN DE CAZAR CON ARCO Y FLECHAS – Andrés Martínez Rodriguez

    El muchacho se encuentra solo en el centro de la cabaña junto al grueso madero que sujeta el techo, allí está colgado el antiguo arco con el carcaj, dentro del cual rebotan las flechas al ritmo de las timbales dejando ver las retocadas puntas brillantes.

    Miraba por el hueco abierto en la techumbre y veía el cielo muy oscuro y estrellado donde habitaba la noche más esperada. El joven está muy excitado, para calmarse se palpa el mechón blanco que le cae rizado sobre la frente y observa las cosas que le rodean, cerca está el gran molino que su madre había cubierto con una piel y que tocaba con las esteras de esparto sobre las que dormitaban algunos capazos amontonados, al lado estaba el poyo con varias cerámicas repletas de bayas y frutos secos que también saltaban cadenciosamente. Nervioso se acerca para poner en su sitio la gran tapadera que a ras de suelo debe cubrir el silo donde se almacena la cebada, sin darse cuenta tropieza con la gran tinaja decorada con dos diminutos pechos dispuestos debajo del cuello. Entonces siente como una alta sombra se proyecta junto a la puerta, se gira y se encuentra con un hombre que lleva el torso desnudo y que lo está mirando a través de dos soles rojos pintados alrededor de los ojos. Ve como su padre se acerca y ciñéndolo por los hombros le dice, “hijo ha llegado el momento de mostrar que ya eres un hombre”.

    Cuando atraviesa la puerta de la cabaña se le llena la mirada de figuras en movimiento que danzan en torno a los dorados destellos del fuego. Siente una bocanada de aire caliente sobre el rostro embadurnado de arcilla y nota como la piel de la cara se le estira. Otros jóvenes también han llegado y el viejo chamán les hace una señal para que se acerquen. Su imponente figura cargada de amuletos, collares y tatuajes al principio le amedranta, pero enseguida se ánima y se concentra en sus creencias mirando el alto tocado coronado por las astas de ciervo que lleva el hechicero. Todos los muchachos dispuestos en fila esperan para que el chamán les vaya pintando con sangre espesa símbolos sobre la piel. Un grupo de mujeres vestidas con amplias túnicas de lino bailan, moviendo los flecos, las plumas y demás abalorios que llevan puestos, de entre ellas sale una joven danzante con un gran cuenco humeante, se acerca hacia ellos moviendo su sensual cuerpo con los senos descubiertos y dejando ver las escarificaciones que brillan humedecidas por el calor reinante.

    Todos los jóvenes beben del brebaje y se unen a los danzantes imitando el comportamiento de algunos venerados animales. El ritual continua en un caluroso ambiente donde la aromatizada humareda, las danzas y los cantos envuelven a todos los presentes, sin darse cuenta ha pasado la noche. Con el alba todo se ha calmado y es entonces cuando los jóvenes deben partir hacia las montañas, no sin antes coger sus arcos y carcajes de la mano del gran jefe, que en voz alta les dice: “el astuto al valeroso vence”.

    Tras la ceremonia llevada a cabo en la noche más corta, llega la esperada cacería donde tendrán que demostrar su valía. El joven del mechón blanco pertrechado con sus armas baja del poblado por la escarpada ladera y al pisar la tierra verde y fresca, siente como el viento de la mañana le empuja y la protección del ídolo sagrado que siempre ha acompañado a los de su linaje. Coge la bolsa que cuelga de su cinturón y busca la figurilla oculada, su contacto le imprime coraje. Mientras se aleja, una poderosa águila que vuela alto lo observa y emite un silbido fino y aflautado que hace mirar hacia arriba al muchacho.

    La tradición de cazar de los ganaderos y agricultores del III milenio a.C., viene desde sus lejanos ancestros como un rito primordial para el sustento que comenzó en la remota noche de los tiempos.

  • AGUA, ALTURA Y AGRICULTURA

    AGUA, ALTURA Y AGRICULTURA

    AGUA, ALTURA Y AGRICULTURA.

    Tambien fueron conscientes de que lo escogieron por estar cerca del agua, fuente insustituible de vida, y por que en las riberas del río se podía cultivar la tierra, iniciando así una nueva forma de vida que ha sido consustancial con nuestra comarca. Lorca, la tierra de las tres aes: agua, altura y agricultura.

    Son al menos 5.500 años de tradiciones que se fueron pasando de generación en generación, si se pudieran sumar todas las pequeñas historias y todos los recuerdos de tantos lorquinos que pasaron, tendríamos una de las historias más largas y fascinantes de esta parte del mundo. Debemos ser conscientes de ello.

  • VIVIR Y MORIR EN EL ALTO POBLADO IBÉRICO DE LORCA

    VIVIR Y MORIR EN EL ALTO POBLADO IBÉRICO DE LORCA

    VIVIR Y MORIR EN EL ALTO POBLADO IBÉRICO DE LORCA.

    La puerta está abierta dejando entrar la tenue luz del atardecer que incide en los hilos del telar, dando vida al pálido color del lino que teje la mujer del ilustre guerrero. Estaba amagada ordenando las pesas que colgaban de los hilos del telar para tensarlos, cuando entra el guerrero en la casa, desabrochándose la hebilla del cinturón del que cuelga su poderosa falcata damasquinada de plata, la cual va embutida en su vaina. Mira a su mujer y le indica que su madre la espera. Ella, deja la faena y coge la banasta de la lana y sale fuera.

    Sentada sobre una estera de esparto y con la espalda apoyada en el muro de adobe, encuentra a su madre hilando. El huso con las hebras de lana daba vueltas girando sobre la fusayola que hacía de contrapeso. Se acerca, deja sobre la estera la cesta y observa como su madre le señala, con el dedo índice, un lugar lejano. Se da la vuelta y mira hacia el horizonte donde sobresale la sierra Almenara y al pie distingue una alta columna de humo, se preocupa por que cerca están las mejores dehesas donde pastan los caballos del poblado. Ella las conoce muy bien, porque siendo una niña había acompañado a su padre a esas praderas y este, le había enseñado las viejas piedras labradas con el dios domador de los caballos hincadas en el suelo para proteger a los corceles.

    Estaba sumida en esos pensamientos y dándole vueltas a su brillante colgante, cuando siente como le cubren los hombros con un manto. Era su marido que la atrae hacia él abrazándola, ella mirándole el rostro le pregunta por el entierro del joven mercader. Él mira hacia la parte baja de la ladera donde está el cementerio, desde la casa situada en la parte alta del poblado sólo se distinguen las grandes tumbas principescas formadas por varios escalones empedrados y algunos pilares estela. Le comenta que los familiares habían llevado un buen vino y después del rito de beberlo en brillantes copas griegas, las habían echado al ustrinum donde se ha quemado el cuerpo de nuestro joven amigo.

    Sentados en el banco que está junto a la puerta de la casa, siguen comentando lo sucedido durante la jornada. El esposo le cuenta que cuando volvía del entierro por el empinado camino que lleva hacía la puerta abierta en la pétrea muralla, se había encontrado con el maestro alfarero al que le había preguntado si ya estaba acabada la cerámica que le había encargado. “Recuerdas, el kernos con tres vasos que le pedí que adornara con pequeñas cabezas de lobos para mi enterramiento”. Su mujer lo mira contrariada y le pregunta, “¿no habíamos convenido que no ibas encargar ese vaso?”. “Si en eso habíamos quedado”, le contesta sonriendo, “pero me quedo más tranquilo al tenerlo, mira lo joven que se ha ido nuestro querido amigo”.

    La madre los reclama para que la levanten, y con cuidado lo hacen. Entran los tres en la casa, cuando una blanca y redonda luna llena se eleva sobre los montes cercanos hace más de 2.300 años.

  • CON EL CREPÚSCULO CERRABAN TODAS LAS PUERTAS DE LA MEDINA DE LORCA

    CON EL CREPÚSCULO CERRABAN TODAS LAS PUERTAS DE LA MEDINA DE LORCA

    CON EL CREPÚSCULO CERRABAN TODAS LAS PUERTAS DE LA MEDINA DE LORCA.

    Entre los comerciantes que se acercan se encuentra el viejo Hasan montado en su carreta, que tras cruzar el cauce del Guadalentín observa atentamente las fértiles tierras de la ribera, donde se suceden sin interrupción las huertas, almunias y jardines, regados por acequias y norias que llevan el agua a los bancales donde crecen hortalizas, viñedos, manzanos y naranjos cuajados de azahares, así como las primeras rosas de múltiples colores que empapan con su perfume el atardecer de ese día de finales de marzo.

    Antes de dirigirse a la monumental puerta de acceso donde finaliza el camino, el viejo perfumista y su hijo Ayman, atraviesan el gran cementerio cuidadosamente ordenado con cuantiosos sepulcros blanqueados y muy bien orientados, entre los que sobresalen varios panteones familiares y algunos morabitos. Les llama la atención como un pequeño pájaro posado junto al hueco que se hunde en el suelo de yeso de una sepultura bebe agua y como una mujer enciende la mecha de un pequeño candil, dejándolo junto a una tumba coronada por una bella macabrilla.

    Una vez que han pasado junto a la fortificada peña roja, vislumbran el recinto amurallado y la altas torres de la medina. Conforme se acercan a la puerta al-Sharia, llamada así por que se ubica junto al cuadrado morabito coronado por una cúpula redondeada que guarda la sepultura de un afamado santón, se acrecienta en ambos la sensación de bienestar al ver a gente conocida que sale y entra por la puerta acodada que está tan cerca de su casa. Como era la hora de cerrar la puerta, todos se apresuran para sortear el foso y dirigirse a la puerta abierta en el lateral del torreón. Y como hay mucho trasiego, antes de entrar a la ciudad se tienen que detener delante de la fachada de la puerta, allí padre e hijo comentan la necesidad de limpieza que tiene el bello alfiz que alberga el arco de herradura, ligeramente apuntado, que cubre la puerta.

    Pronto llegan a la entrada de su tienda y mientras descargan la mercancía pasa el alguacil que va a cerrar la vecina puerta. El olor a espliego que se expande desde la carreta llega hasta el centinela, cuya sombra se pasea por el paso ronda de la muralla. Entonces Haman piensa en lo reconfortante y seguro que es vivir tan próximo a la cerca y que en pocas horas entrará la primavera.

  • ¿Que fue el pósito de los panaderos?

    ¿Que fue el pósito de los panaderos?

    ¿Que fue el pósito de los panaderos?

    Los Pósitos, conocidos también como Almudí, Alhóndiga o Casa del Pan, eran instituciones que nacieron a finales del siglo XIII con el fin de regular la distribución y comercio de cereales de todo tipo. También eran los encargados de recaudar los impuestos con que se gravaban estos productos.

    A partir del siglo XVI los Pósitos ampliaron sus funciones, actuando como centros de auxilio en tiempos de escasez de grano y hambrunas, y también como entidades de préstamo. Oficialmente, estas instituciones dejaron de funcionar en la segunda mitad del siglo XX.

    Existían distintos Pósitos en función del uso al que se destinara el grano que almacenaban. De este modo había un Pósito de los Panaderos o Casa del Pan, cuyo cereal era destinado a la producción de pan, y un Pósito de Labradores, que se encargaba de la distribución del grano necesario para la siembra en el campo.

    Hacia 1530 se acostumbraba a construir los Pósitos a espaldas de la Casa Consistorial, esto sucedió también en la ciudad de Lorca. En ella, el Pósito de los Panaderos está situado en la Plaza del Caño, junto a la Casa del Corregidor y muy cerca de la Casa Consistorial. La construcción del edifico comenzó a mediados del siglo XVI siguiendo el diseño del Maestro Jerónimo Quijano.

    En 1552 se construyeron los pilares y en 1553 el Maestro Sebastián Bocanegra labró las maderas que decoraban el interior y los tres escudos de piedra que adornan la fachada. En el centro se sitúa el gran escudo imperial del rey Carlos I de España y V de Alemania. A ambos lados de éste se encuentran representados los dos antiguos sellos del Concejo de la ciudad.

    Este primer edificio cumplía dos funciones, los pisos superiores estaban dedicados al almacén del grano (trigo, cebada), mientras que en la planta inferior estaban instaladas las mesas y tablas de los carniceros para la venta diaria de carne y el despacho del pan.

    Hacia 1760 el mal estado en que se encontraba el inmueble hacía temer un posible desplome del mismo. Por ello se desmontó la pared principal y se procedió a su reconstrucción. Ésta fue encargada a Lucas de los Corrales, a quien se deben  algunos nuevos elementos como el gran arco que flanquea la puerta de acceso en la fachada principal y la reforma, y sencilla decoración, de la fachada Este. El aspecto que presenta actualmente el edificio corresponde a esta época.

    El Pósito de los Panaderos de Lorca continuó con sus funciones hasta la primera mitad del siglo XX. Desde entonces ha sido utilizado con diferentes fines.

    En 1928 se instaló en el edificio un Dispensario Antitracoma, y en el año 1932 se convirtió en sede del Centro Secundario de Higiene Rural.

    Fulgencio Gil revisa las obras de rehabilitación del viejo archivo municipal.

    Pero su verdadera puesta en valor llegó en 1979 cuando se convirtió en la sede del Archivo Histórico Municipal de Lorca. Sus salas han contado con valiosísimos documentos, los más antiguos fechados en 1257, hasta su traslado a la nueva ubicación en la calle Selgas, por el inicio de las obras de rehabilitación financiadas por la CARM con 255.000€, obras iniciadas bajo el mandato de Fulgencio Gil en 2018 que se han realizado para convertir el viejo pósito en la nueva casa del artesano que se ha inaugurado ayer 11 de febrero de 2020 por el presidente de Murcia D. Fernando López Miras acompañado del actual alcalde de Lorca Diego Jose Mateos y distintas autoridades regionales y locales.

    El presidente de Murcia Fernando López Miras inauguró la nueva casa del artesano ayer 11 de febrero en compañía de distintas autoridades regionales y locales.

    INFORMACION DEL EDIFICIO

    Se trata de un edificio construido en el siglo XVI sobre el adarve de la antigua muralla, entre la llamada Puerta de los Santos y el Torreón aún conservado de la Calle Rojano, quedando situado a espaldas de la actual Casa Consistorial. Este primer edificio se construyó siguiendo el diseño realizado por el Maestro Jerónimo Quijano.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    El edificio construido en estos momentos presenta una gran sobriedad. Realizado completamente en sillería, en su fachada se abren ventanas cuadrangulares sin ningún tipo de decoración y sobre la puerta de acceso se situaron tres escudos, todos ellos labrados por Sebastián Bocanegra en 1553.

    El mayor de ellos se colocó en el centro de la composición y se trata del escudo imperial del rey Carlos I de España y V de Alemania. A ambos lados de éste se labraron los dos antiguos sellos de las tablas del Concejo de la ciudad de Lorca. Esta disposición de los escudos simbolizaba la estrecha relación que desde la Edad Media existía entre la ciudad de Lorca y la Corona española.

    El Maestro Bocanegra también labraría en esta fecha las maderas que decoraban el interior.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    El edificio actual está compuesto por tres plantas y fachada realizada en sillería. El acceso principal está flanqueado por un arco de medio punto sobre el que aparecen a la altura del segundo piso los tres escudos labrados en piedra.

    Las ventanas de forma cuadrangular están cerradas con rejería y presenta cubierta a dos aguas.

    RESUMIENDO

    El antiguo Pósito de los Panaderos de la ciudad de Lorca se encuentra ubicado en la Plaza del Caño, junto a la actual sede de los Juzgados y cerca de la Casa Consistorial.

    Se trata de un edificio construido en el siglo XVI, siguiendo el diseño realizado por el Maestro Jerónimo Quijano, personaje que destacó, entre otras, por su participación en las obras de la Catedral de Murcia y en la Colegiata de San Patricio de Lorca.

    Durante la Edad Moderna los Pósitos, también llamados Alhóndiga o Almudí, actuaban como instituciones de almacenamiento de cereales (trigo, cebada), encargándose además de su distribución entre la población y del control de sus precios.

    Existían distintos Pósitos en función del uso al que se destinara el grano que almacenaban. De este modo había un Pósito de los Panaderos o Casa del Pan, cuyo cereal era destinado a la producción de pan, y un Pósito de Labradores, que se encargaba de la distribución del grano necesario para la siembra en el campo.

    Este edificio de gran sobriedad continuó cumpliendo con su función hasta la primera mitad del siglo XX. En el año 1979 fue habilitado como sede del Archivo Histórico Municipal de Lorca. Archivo que cuenta con documentación existente desde el año 1257.

    En la actualidad, el Pósito de los Panaderos junto a los edificios de la Casa Consistorial, la Casa del Corregidor (sede de los Juzgados de la ciudad), y la Colegiata de San Patricio, forman uno de los conjuntos históricos y artísticos más importantes.

    Titularidad: Pública.

    Grado de protección: BIC.

    Estilo: Renacimiento.

    Periodo: Siglos XVI-XVIII.
    Dirección: Plaza del Caño. Lorca

  • 155 años de historia de la Guardia Urbana en Lorca

    155 años de historia de la Guardia Urbana en Lorca

    155 años de historia de la Guardia Urbana en Lorca.

    El municipio de Lorca fue uno de los primeros de la Región donde empezó a funcionar la conocida como Guardia Municipal. Los primeros datos de los que se disponen se remontan al año 1865.
     
    En 1910 había en Lorca un jefe de la policía, dos sargentos y 18 guardias que se dedicaban a hacer cumplir las ordenanzas y la vigilancia en la circulación para que todo discurriera con normalidad.
     
    A principios de la década de los años 60 del siglo pasado comenzaron a funcionar en Lorca los serenos. El sereno era quien vigilaba durante la noche las calles, viviendas y el núcleo urbano en general e incluso algunos eran los encargados de encender y apagar las luces de la ciudad para evitar que hubiera riñas y peleas y, si las había, eran los encargados de avisar a los cuerpos de seguridad.
     
    Por aquellas fechas había en Lorca un jefe de la Guardia Municipal, dos cabos, 22 guardias, 7 urbanos y 16 serenos. Estos últimos, a partir de 1986 pasaron a ser miembros de la Guardia Municipal, desapareciendo como tales.

    Regalos en mitad de la calle.

    Era habitual que cuando llegaban las fechas navideñas, los vecinos dejaran sus regalos cuando pasaban junto a los urbanos. Era tal el número de obsequios que recibían que en el año 1985 se optó por suprimir el lugar donde se depositaban, pasando a dejarlos en las dependencias de la Policía. Constituía un auténtico espectáculo la gran montaña de obsequios que se acumulaban junto a los guardias urbanos llegando a ser incluso peligroso para la circulación.
  • ¿Sabías qué?. Con este molde se hacían amuletos en el siglo XIII.

    ¿Sabías qué?. Con este molde se hacían amuletos en el siglo XIII.

    Está pieza de pizarra grabada fue encontrada en una supervisión arqueológica preventiva en unas obra sita en calle Santo Domingo con Callejón de los Cambrones de Lorca.

    Se trata de un molde de orfebrería de fundición que excepcionalmente ha conservado las dos matrices, cada una de ellas con motivos grabados por ambas caras. Estas dos piezas podían ensamblarse por medio de unos anclajes y servían para obtención de amuletos con distintas formas (concha, cilíndro…) y posibles pinjantes de caballo, como la figura de un caballo que aparece en posición de parada, con cabeza erguida y con las patas rectas.

    Se distinguen claramente los atalajes del animal: la cabezada, las riendas, cinchas y silla de montar.

    La matriz 2 presenta alrededor del medallón una inscripción en caracteres cúficos cuya traducción sería “En el nombre de Dios, y no hay dios salvo Dios, es majestuosa su magnificencia (o su majestad)”. Esta inscripción está escrita en positivo y posiblemente sea una jaculatoria realizada por el artesano propietario del molde.

  • ¿Sabías qué?. Esta Jarra esgrafiada del castillo de Lorca encontrada en el abrigo rocoso del castillo de Lorca

    ¿Sabías qué?. Esta Jarra esgrafiada del castillo de Lorca encontrada en el abrigo rocoso del castillo de Lorca

    Es una parte de una jarra cuidadosamente decorada destinada al servicio de agua posiblemente del interior de una vivienda. En este caso utilizada para la captación de agua en un nacimiento de agua natural en cueva.

    Por lo general dabaservicio a las jarritas de servicio de cada estancia.

    Como se observa tiene un cuello troncocónico invertido con el borde diferenciado por una moldura
    muy marcada. Cuerpo globular y dos asas rematadas por apliques. No
    conserva el cuerpo inferior ni la base.
    Decoración mediante pintura al manganeso, en la que destaca el esgrafiado de diversos motivos geométricos.