palonso-6 homenaje silencioso en recuerdo víctimas terremotos en el 4 aniversario
Un talán triste y lastimero sonó ayer por la tarde desde lo más alto de la iglesia de San Francisco. Las campanas doblaban en el preciso instante en que hace cuatro años un terremoto devastaba la ciudad. Dos segundos fueron suficientes para tambalearlo todo. Para acabar con la vida de nueve personas, dos de ellas mujeres que se encontraban esperando una nueva vida. Los diez minutos que duró el conocido como toque ‘talán lastimero’ sirvieron para hacer a todos rememorar los momentos vividos aquella tarde del 11 de mayo de 2011. La vista de muchos se iba hasta lo más alto del campanario donde el bronce se dejaba sentir como pálpitos del corazón.
La torre aparecía ayer esbelta, espléndida, radiante… una imagen muy lejos de la que ofrecía hace cuatro años. Entonces, se resquebrajó y de ella cayeron grandes piedras que intentaban evitar los lorquinos que huían despavoridos a sus pies. Sus campanas salieron lanzadas y los gritos de terror lo inundaban todo. Gentes que corrían de un lado para otro y llantos que llegaban desde las aceras repletas de niños y mayores que se abrazaban en un intento por lograr que todo acabara cuanto antes.
Ayer, los pájaros cantaban, el cielo era de un azul limpio e intenso y el aire se podía respirar, porque el día de los terremotos todo se volvió oscuro y el polvo por la caída de escombros dejó una inmensa neblina difícil de olvidar. Ayer tarde nadie corría. La vieja ciudad se quedó muda. Decenas de lorquinos paralizaron sus vidas durante unos instantes mientras las campanas de San Francisco recordaban a los que aquel día se marcharon y no podrán regresar jamás.
Bajo la torre de San Francisco, frente a ella, en la plaza de la Concordia, en la Corredera, en la calle Alfonso X el Sabio, en la Cuesta de San Francisco… se podían contemplar grupos de lorquinos que guardaban silencio mientras el triste tañido lo ocupaba todo. En la primera fila, una mujer sollozaba y aunque intentaba evitar las lágrimas no pudo conseguirlo.
Una a una fueron resbalando por sus mejillas que secaba con los dedos de sus manos con cierto disimulo mientras bajaba la vista. Alguien comenta en voz baja que aquel día perdió a su marido y con él parte del sentido de su vida, que poco a poco intenta recuperar. Muy cerca una mujer abraza a su hija. La niña la mira como preguntando qué le pasa. La madre le echa la cabeza sobre su hombro y la aprieta muy fuerte mientras intenta evitar emocionarse.
Desde un balcón dos ancianos se suman a la escena apoyados en la baranda. Los obreros paralizan por unos instantes sus trabajos de reconstrucción y las ventanas se llenan de gentes como las calles de comerciantes y clientes mientras se escuchan los toques que por momentos se hacen eternos.
El cuarto aniversario de los seísmos de 2011 tiene al Paso Blanco totalmente volcado en las obras de construcción de la que será su nueva sede, en el Carril de Caldereros, en la parcela resultante de la demolición del viejo edificio del colegio de La Salle, que resultó con importantes daños a consecuencia del terremoto y que había sido cedido con este fin por la Comunidad Autónoma.
El presidente de la cofradía, Lázaro Soto, recordaba ayer, con motivo de la trágica efemérides, los problema surgidos a raíz de los seísmos en la tarde del 11 de mayo, y la enorme preocupación de los máximos responsables del Paso Blanco para hacer frente a una situación tan complicada. «Los blancos, al final, hemos podido recuperar nuestro patrimonio inmueble en todo su esplendor en estos cuatro años, con grandes sacrificios y algunas ayudas por las que estamos muy agradecidos», señala Soto.
Conseguida la rehabilitación total del conjunto monumental de Santo Domingo, ya que los daños afectaron tanto a la sede del muBBla, museo de bordados como a la Capilla del Rosario, «que ha sido el objetivo fundamental al que hemos dedicado todos nuestros esfuerzos en estos cuatro años, la ilusión de la cofradía está puesta en la construcción de la nueva Casa del Paso, en el Carril de Caldereros, una obra que está en marcha y esperamos poder culminar para la Semana Santa de 2017. Se trata de un proyecto ambicioso que requerirá otro esfuerzo especial para su financiación».
Los trabajos se desarrollan en estos momentos en el subsuelo del solar, situado junto a uno de los laterales de la capilla, de cara a la cimentación del edificio. Pero, como paso previo para construir el previsto columbario, que irá en planta sótano, se realizan estudios arqueológicos que están poniendo al descubierto restos de construcciones de la época romana que, al parecer, corresponden a una zona de servicios de la que debió ser la vieja ciudad.
Ayer, el consejero de Fomento, Francisco Bernabé, realizó una visita al Paso Blanco, para conocer la situación de la restauración e interesarse por la marcha de las obras.
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El terremoto de mayo de 2011 arrasó la ciudad. Cuatro años después, el 90% de los inmuebles afectados están rehabilitados o en fase de rehabilitación. Antes de finales de año se espera que unas 800 familias vuelvan a sus viviendas, que están siendo reconstruidas en estos momentos. Otras 450 ya lo han hecho en los últimos meses.
Las ayudas, unos 915 millones de euros, han propiciado la reparación o reconstrucción de 24.000 viviendas, 800 locales comerciales y 75 monumentos declarados Bien de Interés Cultural (BIC). No obstante, ha sido el esfuerzo de los lorquinos, su coraje, compromiso, empeño, fuerza y decisión los que han logrado levantar la ciudad que era hace cuatro años una gran escombrera.
Estos cuatro últimos años están repletos de historias de superación que tienen como protagonistas a cientos de lorquinos. Desde niños que cada día siguen acudiendo a clase desde poblaciones limítrofes haciendo uso del tren de cercanías, hasta mayores que desde primera hora de la mañana pegan su cara a las vallas que rodean las obras de sus viviendas, que están siendo reconstruidas, para seguirlas paso a paso.
Algunos apuntaron la posibilidad de que Lorca se trasladase a un lugar más seguro. Que el barrio de La Viña, la ‘zona cero’ del terremoto, se levantase en un terreno más consistente, más seguro. Sin embargo, los lorquinos lo tuvieron claro desde un principio y así la reconstrucción incluyó construcciones más resistentes para hacer frente a los movimientos sísmicos que puedan suceder.
Los nuevos edificios son además eficientes energéticamente y reúnen todas las mejoras de las que carecían la mayor parte de las construcciones de La Viña como aparcamientos subterráneos, trasteros, ascensores, placas solares… Este barrio fue además el primero en ser remodelado integralmente con la renovación de todas las redes de servicios, ampliación de las zonas verdes con el cimbrado de la Rambla de Las Señoritas y la peatonalización de muchas de sus vías y la creación de espacios destinados a la convivencia vecinal.
Casi seis millones de euros ha invertido la Comunidad Autónoma en mejorar el barrio. A estas obras han seguido las de Alfonso X el Sabio, San José, San Diego… que continuarán en San Cristóbal, Virgen de las Huertas, Cristo Rey-La Salud, recinto histórico, San Antonio, Santiago, Jerónimo Santa Fe, entre otros, incluidos en tres convenios dotados de un importante montante económico procedente del Banco Europeo de Inversiones (BEI).
Las infraestructuras de toda la ciudad sufrieron graves daños, por lo que la inversión también ha tenido que abarcar las áreas sanitarias, 17,6 millones, que incluyeron la reforma del Centro de Especialidades Santa Rosa de Lima para acoger los servicios que se prestaban en el Centro de Salud Lorca Centro, demolido tras los terremotos; la reforma del servicio de Pediatría del Hospital General Universitario Rafael Méndez y la construcción del Centro de Salud Lorca Sutullena. Estas mejoras aún no han acabado, ya que se trabaja en la reforma del área Obstétrica y Quirúrgica del centro hospitalario y en breve se iniciará la reforma integral de Santa Rosa de Lima.
En educación, la inversión también ha sido cuantiosa, estando cerca de los 34 millones de euros. Entre otras actuaciones se trabaja en la reconstrucción del IES Francisco Ros Giner, que fue demolido. Concluida está la reconstrucción del IES Ramón Arcas Meca, la reparación del Colegio San Fernando, del Conservatorio o de la Escuela de Artes Plásticas y Música.
El Complejo Deportivo Felipe VI también ha reabierto sus puertas recientemente, después de una inversión de 2,8 millones de euros. En materia de deporte también se ha puesto en marcha el centro de Tecnificación Deportiva, que ha costado 2,4 millones de euros, y se han reparado y mejorado instalaciones deportivas en distintos lugares de la ciudad con un coste de 2 millones de euros.
El comercio ha precisado de ayudas para su recuperación. El acondicionamiento de la nueva Plaza de Abastos costó 70.000 euros y se gestionaron 1,5 millones de euros para los comerciantes que carecían de seguro cuando ocurrió la tragedia. La Cámara de Comercio y Ceclor recibieron 500.000 euros en ayudas para sus asociados y Hostelor 200.000, que recibió de la Consejería de Turismo. Entre las instalaciones reconstruidas está el cuartel de la Guardia Civil, 5,2 millones de euros; y la estación del ferrocarril de Sutullena, 1,2 millones de euros. La nueva Comisaría de Policía está en construcción por un importe de 4 millones.
Mesa Solidaria
Unas 4.000 familias afectadas por los terremotos -han precisado y aún lo requieren algunas- ayuda para atender el alquiler de viviendas, cobertura de necesidades básicas o reparación de viviendas. La ‘Mesa Solidaria’ ha repartido 5,4 millones de euros. Las aportaciones llegaron no solo desde todos los rincones de nuestro país, sino también de fuera de él. Aún hoy se realizan algunas, aunque prácticamente ya son inexistentes. Ese es uno de los motivos principales por los que la quinta edición de ‘Corre X Lorca’ destinará íntegramente la recaudación de sus inscripciones a la ‘Mesa Solidaria’. La intención es recordar que aún hoy es necesario ayudar a muchas familias que -cuatro años después de los terremotos- no han recuperado la normalidad económica en sus hogares.
La recuperación del turismo está siendo posible gracias a la rehabilitación de los monumentos. El ‘Plan Director’ cuenta con una inversión de 57,3 millones de euros que han permitido la puesta en valor de la iglesia de Santiago, 2,5 millones de euros; Conjunto Monumental de Santo Domingo, 1,6 millones; iglesia de San Francisco, 2,2 millones; Colegiata de San Patricio (en rehabilitación), 4 millones; iglesia de San Diego, 700.000 euros (aún en obras); Santuario Patronal de la Virgen de las Huertas, 800.000 euros; Palacio de Guevara, 940.000 euros; Teatro Guerra, 480.000 euros; Huerto Ruano, 240.000 euros; casas solariegas, 900.000 euros (paquetes de ayudas), Torre del Espolón y Murallas, 1 millón de euros; y Porche de San Antonio, 125.000 euros.
La ciudad ‘hueca’
Los turistas han regresado al recinto histórico de la ciudad, pero aún este espacio muestra decenas de viviendas ‘huecas’ con solo sus fachadas en pie. Es la asignatura pendiente para la que parece que la única solución es la permisividad que ofrecerá el nuevo Plan Especial de Protección y Rehabilitación Integral del conjunto histórico (PEPRI).
Los propietarios de estos inmuebles aluden a que los grandes costes de rehabilitación de estos inmuebles les hace imposible su reconstrucción. Se están gestionando ayudas, a la vez que se posibilitará que puedan incluir en la reforma de sus viviendas la construcción de aparcamientos subterráneos, nuevas aperturas de huecos para crear locales comerciales y realizar las particiones necesarias para crear más de una vivienda en su interior.
Cuatro años después de los terremotos, el bosque de grúas va desapareciendo y dejando paso a edificios modernos con la última tecnología y una mayor resistencia frente a los movimientos telúricos.
Casi 800 familias de las 1.152 que perdieron su hogar aún no han podido regresar a sus casas después de cuatro años de los terremotos de mayo de 2011. Algunos no pueden pasar página, como Juani García. su edificio ya ha sido reconstruido en el barrio de La Viña, la conocida zona cero de los terremotos. Sin embargo, el penúltimo pago de la ayuda para la reconstrucción de su casa le impide olvidar el mal recuerdo.
Tras el terremoto de Nepal, recordó la catástrofe de Lorca: “Lo de Nepal es cien veces mayor, pero te acuerdas de aquel fatídico día. Me da mucha lástima esa gente, no sé cuándo van a ver eso terminado”, comenta García.
Cuando ocurrió el seísmo en Albacete se alarmó mucho, pues su hija se encontraba en la academia y fue a buscarla. “El instinto de cuando oyes algo y salir corriendo o quedarte parado lo tienes”, explica Juani.
Mientras, los vecinos que sí han podido hacer frente a todos los gastos ya están instalados. Todavía está esperando la cuantía económica. Hace una semana estuvo en la oficina y le dijeron que las ayudas están aprobadas desde el 17 de noviembre del 2014, pero el ICO (Instituto de Crédito Oficial) le confirmó que la orden de pago tiene que aprobarla el Ministerio de Fomento.
En los últimos años ha estado viviendo de alquiler en Purias. Ha recibido la mayoría de las ayudas de alquiler, excepto el último año que aún no lo ha recibido.
Inmuebles sin derribar
Al menos 32 propietarios y 8 dueños comerciales del edificio ‘Fuerzas Armadas’ perdieron su negocio y hogar. Catalina Abellaneda es una de las propietarias de un bajo comercial de este edificio. Tras los terremotos, perdió gran parte del material de la tienda debido a que los cascotes perjudicaron la ropa. “Queremos nuestro edificio, que para eso estamos pagando un gran seguro”, lamenta la dueña del bajo comercial que hace dos meses término de pagar el préstamo.
En cambio otros vecinos se tienen que enfrentar a la hipoteca del edificio en ruinas y el alquiler de una vivienda para vivir. Ana María González, también es vecina del edificio ‘Fuerzas Armadas’. Después de cuatro años, aún no puede volver a su hogar. En un primer momento, tras los terremotos, le dijeron que la vivienda era reparable, pero dos días después los arquitectos del Ayuntamiento de Lorca declararon el edificio en ruina técnica.
“Yo me tuve que buscar una casa de alquiler rápido. Estuvimos en el huerto de la rueda viviendo los primeros días”, comenta Ana María. Mientras continúa de alquiler, haciendo frente a los pagos de su piso.
La cuantía económica de su piso la recibió al año y medio, aproximadamente. Le abonaron once meses de alquiler. La Comunidad Autónoma le ha renovado en dos ocasiones las cuotas de alquiler, pero en enero de 2016 se le termina la ayuda y está dispuesta a regresar a su hogar, si nadie hace nada al respecto.
Un caso similar es el edificio de la avenida Portugal, que quedó destrozado tras los seísmos. Los arquitectos del Ayuntamiento de Lorca y varios peritos determinaron que tenía que derribarse y reconstruirse de nuevo, aportándole un valor de más de un millón de euros. En cambio el consorcio lo valoró como reparable por un importe de 90.000 euros, según comunicó Floren un vecino de la vivienda. A día de hoy los vecinos no han obtenido respuesta por parte de las administraciones y tampoco saben cuando se procederá a su demolición.
La Ciudad del Sol trabaja en la reconstrucción, pero, después de cuatro años, solo 400 familias han conseguido reconstruir su hogar durante este tiempo, según un informe publicado por la Asamblea de Vecinos de Lorca Afectados por los Terremotos.
El Museo Sefardí pretende mostrar el legado histórico, patrimonial y cultural de la presencia judía en la ciudad de Lorca en la época medieval.
El objetivo es dar a conocer no sólo la historia de esta comunidad, sino también divulgar detalles relativos a su vida cotidiana, profesional, religiosidad o cultura material, por lo que, se adentra en la intimidad de la vida familiar, del día a día, de los judíos que habitaron durante la Baja Edad Media en el Castillo de Lorca.
La exposición esta dividida en cinco ámbitos que abarcan desde la Diáspora judía hasta la judería encastillada de Lorca, expuestos en varios paneles explicativos, y que dan una idea de cómo era la vida cotidiana de estas sociedades en la Edad Media.
LA EXPOSICIÓN
La sinagoga como espacio central de la vida religiosa, expone la judería descubierta en el castillo de Lorca y en una vitrina horizontal se podrán ver reproducciones de piezas encontradas en las excavaciones arqueológicas, como una maqueta con dos recreaciones de lámparas, así como por una pantalla multimedia con un audiovisual sobre la historia de la judería lorquina y de la sinagoga recientemente incorporada a las visitas culturales de la ciudad.
Complementará la exposición, tendrá lugar una conferencia después de la inauguración, con el título ‘La Judería del Castillo de Lorca a la luz de las excavaciones arqueológicas’ impartida por el profesor titular de Historia Medieval de la Universidad de Murcia y director científico de las excavaciones arqueológicas en el Castillo de Lorca, Jorge A. Eiroa.
Posteriormente, ‘Huellas de la Cultura judía en Lorca’, que cuenta con el patrocinio del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, realizará su itinerancia a otras sedes de otras comunidades autónomas españolas para finalmente exponerse en la sinagoga de Lorca con motivo de las actividades del X Aniversario de la puesta en marcha del Consorcio para el desarrollo turístico y cultural de la ciudad.
La Infanta Elena, directora de Proyectos Sociales y Culturales de la Fundación Mapfre, visita hoy la ciudad para participar en la presentación de un libro editado por esta entidad sobre la valoración de inmuebles del patrimonio histórico y los riesgos sísmicos.
El volumen, del que son autores Federico García Erviti, Pedro Pina, Gema Ramírez, Jaime Armengot y Eduardo Bernal, estudia los seguros del patrimonio histórico en zonas de riesgo sísmico basándose en el casco de Lorca tras los terremotos de 2011 que afectaron a la totalidad de sus monumentos. La presentación del volumen tendrá lugar en el Palacio de Guevara, un edificio del siglo XVII que sufrió gravísimos desperfectos como consecuencia de los seísmos, pero que ya ha sido íntegramente restaurado y reabierto al público. Doña Elena visitó la ciudad por última vez en abril de 2012, cuando entregó al Ayuntamiento un cheque de 250.000 euros de la Fundación Mapfre para comerciantes damnificados.
Más de 600 personas, en su mayoría escolares, investigadores y núcleos familiares, han visitado esta primavera la reserva biológica de tortugas moras de Las Cumbres de la Galera, en Lorca, en coincidencia con el periodo de máxima actividad de estos animales tras la hibernación.
Las visitas han sido guiadas por miembros de la Asociación de Custodia del Territorio (Acude) y han servido a los asistentes para conocer el hábitat de esta especie protegida, ver en directo el comportamiento de las tortugas silvestre y conocer las amenazas a las que se enfrentan estos reptiles.
Los itinerarios que propone Acude son recorridos a pie de entre cuatro y cinco kilómetros por la rambla de La Galera hasta el Cortijo de la Tortuga Mora y por la finca Las Cumbres de la Galera, donde se encuentra la sede de esta asociación conservacionista.
Durante las visitas se garantiza la observación de tortugas silvestres en su hábitat y estos recorridos están contribuyendo a concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de conservar racionalmente y gestionar de forma sostenible el medio en el sureste semiárido, han informado fuentes de Acude.
Estas actividades continuarán durante toda la primavera hasta el ascenso de las temperaturas haga reducir la actividad de las tortugas, que tienen en este núcleo una de sus principales colonias continentales.
Las excursiones incluyen distintas actividades además de la observación, como talleres de esparto, plantación de árboles y arbustos autóctonos, identificación de flora y fauna del entorno, así como charlas con diversos contenidos sobre temática ambiental, entre las que se imparte una sobre las razas autóctonas amenazadas, como la gallina de raza murciana.
El piloto lorquino Juanfran Guevara, quien fue operado de una fractura en la clavícula derecha, lesión que se produjo en el Gran Premio celebrado el domingo en Jerez de la Frontera, espera estar en condiciones de reaparecer en el Mundial de velocidad en un par de semanas en el circuito francés de Le Mans.
Guevara, piloto del equipo Mapfre Mahindra Team, se puso en manos de los doctores Pedro Luis Ripoll y Mariano de Prado, quienes le intervinieron quirúrgicamente en el Hospital Quirón de Murcia.
El joven murciano de 19 años, que afronta su quinta temporada como motociclista y en el pasado Mundial ocupó el puesto 17 en la general dentro de la categoría Moto3, fue embestido por el checo Karel Hanika cuando se daba la vuelta de honor en Jerez, una vez concluida la carrera, y ello le provocó una fractura en el tercio medio de clavícula derecha, que ha sido fijado mediante una osteosíntesis con una placa y tornillos colocados a compresión.
La operación a la que se sometió duró 45 minutos y precisó anestesia general, según ha informado su equipo.
Guevera permanecerá entre 24 y 48 horas hospitalizado, aunque ayer mismo ya comenzó la rehabilitación como primer paso en un proceso de recuperación con el que se pretende evitar que la zona dañada pierda movilidad y tono muscular.
Con el transcurso de la semana se empezará un trabajo de potenciación y sesiones continuadas de magnetoterapia, tal y como ha apuntado también el Mapfre Mahindra Team.
El objetivo es estar en Le Mans disputando el Gran Premio de Francia el fin de semana del 15 al 17 de mayo.
El 70 por ciento de los vecinos de Lorca que perdieron su casa en un derribo como consecuencia de los terremotos del año 2011 no han regresado aún a sus hogares cuando están a punto de cumplirse cuatro años de la catástrofe, mientras que el 30 por ciento restante ya vive en sus pisos una vez reconstruidos.
La Asamblea de Vecinos de Lorca Afectados por los Terremotos ha hecho público un «informe de situación» ante el cuarto aniversario de los seísmos, que se cumple el lunes, en el que indica que solo unas 400 de las 1.152 familias que se quedaron sin casa ha conseguido reconstruir su hogar en este periodo.
Según ese informe, los lorquinos que han podido reconstruir sus edificios derribados son «los que disponían de pólizas de seguros, que han recibido indemnizaciones justas y acordes con la situación», mientras que el 70 por ciento restante son «los que tenían infraseguros o que carecían de los mismos y que dependían de las ayudas públicas» para reedificar sus casas.
Para la plataforma de damnificados los retrasos en la aprobación de los expedientes de ayuda pública y la demora en el ingreso de las cantidades aprobadas ha provocado la «ralentización en el proceso de reconstrucción» del parque inmobiliario que resultó destruido.
Una parte de las 800 viviendas restantes están en algún punto del proceso de reconstrucción, pero «algunas de ellas siguen enredadas en litigios con el Consorcio de Compensación de Seguros», añade la asamblea en su informe, en el que cita los casos de las comunidades de propietarios de los edificios «Los Almendros», «Portugal», «Alameda Ramón y Cajal» y «Don Álvaro», algunos de ellos aún en pie.
Sobre estos casos el colectivo de damnificados reclama a la Administración que intervenga ante el Consorcio, organismo dependiente del Ministerio de Economía, y se facilite «una salida digna y adecuada para los vecinos».
El informe también hace alusión al caso particular de edificios ya reconstruidos -se cita al «Viña V»- en el que se entregarán las llaves solo a los propietarios que hayan satisfecho el importe íntegro de la vivienda y expone que algunos propietarios no han atendido el abono íntegro de las ayudas públicas a la reconstrucción.
En ese caso algunos propietarios cobraron la mitad de las ayudas a las que tenían derecho, pero desde hace seis meses se les adeuda la cuarta parte de la ayuda que debían haber percibido cuando la obra estuviera certificada al 75 por ciento.
Para la asamblea de afectados esta circunstancia es «incomprensible» ya que el Gobierno de Murcia dispone de un crédito ICO que le fue concedido en 2013 por 115 millones de euros destinado a pagar la mitad que le corresponde de los expedientes de ayuda pública regulados por Real Decreto que hayan sido resueltos de forma favorable.
Las ayudas públicas a los damnificados son la cuestión que más preocupación despierta en este colectivo, que también menciona que las que están relacionadas con los alquileres por necesidades de realojo suman una bolsa de impagos de siete millones de euros.
«Los afectados siguen pagando de sus bolsillos estos importes de alquiler e incluso hacen frente al pago de hipotecas de pisos que aún no han sido reconstruidos», expone la plataforma, que considera que esos retrasos inciden directamente en la ralentización de los procesos de reedificación de inmuebles.
También se han detectado problemas en el caso de los damnificados que perdieron sus casas y que eran usufructuarios, propietarios de segundas residencias y arrendatarios en precario, que quedaron fuera del régimen de ayudas públicas aprobado por las administraciones, ya que ninguno de los tres reales decretos aprobados en su día ni el reciente Plan de Estatal de Vivienda «ha conseguido dar solución a esas familias, que se han visto desamparadas» y que tampoco pueden asumir la reconstrucción.
Restaurante Tendido 1, situado en los bajos de la plaza de toros de Granada.
PROPUESTAS PARA LA MEJORA DEL COMERCIO
¿Qué os parece?, si creamos talleres colaborativos para iniciar la reflexión sobre la necesidad de trabajar conjuntamente entre administración, ciudadanos y empresarios en el desarrollo de proyectos de innovación que repercutan positivamente en la actividad comercial de la ciudad.
Debemos consensuar y poner en marcha las medidas que nos permitan destacar como marca comercial y de ocio, en todo nuestro entorno y atraer a las miles de personas que ahora se marchan a consumir a otras ciudades, la reactivación comercial traerá mucha riqueza a las empresas de Lorca, a sus ciudadanos y también a la administración que podrá repercutirlas en la mejora de servicios y bajadas de impuestos.
Nuestros autónomos y pequeños comerciantes se quejan que mes tras mes deben pagar costes fiscales fijos muy elevados, gastos de luz, agua, tasas municipales, y aún sin tener los beneficios que antes obtenían, por esto pensamos que los impuestos deberían ser progresivos en relación a los ingresos reales, desde cero en el inicio de la actividad, e incrementándose anualmente según productividad.
Necesitamos reactivar el comercio en el casco urbano, y llamar la atención con incentivos fiscales de grandes firmas comerciales, franquicias y otros modelos de negocio que puedan instalarse por las calles de Lorca, para crear la marca “LORCA CIUDAD COMERCIAL Y DE OCIO”
Para el pequeño comercio de toda la ciudad debemos crear una imagen corporativa de marca conjunta, dotar a los comerciantes con aplicaciones de última tecnología y con un sistema grupal de comercio online y una tarjeta de fidelización conjunta, que será una oportunidad de negocio extraordinaria, ya que independientemente no sería viable, porque el pequeño comerciante en gran medida no puede asumir grandes costes añadidos para el uso de servicios innovadores.
Conocer los intereses y características de los 100.000 ciudadanos de la comarca de Lorca, futuros primeros usuarios de la tarjeta ciudadana, esto sería un valor añadido para que los comerciantes valorasen si son potenciales interesados en su sector y atraerles con actividades y lanzar ofertas concretas, generales o por zonas y barrios.
Las tarjetas de fidelización con puntos son un buen reclamo pero es necesario visualizar bien los puntos que quedan para generar un estímulo en el cliente y que el uso sea a través del móvil para que se apliquen los descuentos en el momento.
Otros objetivos interesantes de esta propuesta:
Unificar de una vez y zanjar los problemas entre asociaciones comerciales.
Fomentar la relación ciudadano/comerciante a través de una plataforma tecnológica y/o talleres y procesos participativos, etc.
Conocer por zonas-barrios lo que quieren los ciudadanos de su comercio de proximidad, utilizar la información disponible en open data para ampliar y alimentar la información disponible.
Facilitar la apertura de nuevos negocios de hostelería y de ocio diario y nocturno, y que ofrezcan los servicios durante todo el año, modificando la normativa que actualmente asfixia al hostelero al no poder ofrecer espectáculos musicales para poder atraer más público que ahora emigran a otras ciudades y también a los miles de turistas nacionales y extranjeros que nos visitan en verano y generen más ingresos en nuestra ciudad.
Crear una red de comercios de toda Lorca para conocer sus necesidades de formación, coaching, etc., y potenciar sus actividades.
Mejorar el espacio público y la experiencia comercial en el pequeño comercio para competir con las comodidades de las grandes superficies.
Fomentar y sensibilizar en los valores y beneficios de la cultura del consumo local. Premiar a los buenos consumidores.
Conseguir que el comercio local tenga un trato especial con sus clientes y los mantenga informados de los valores de su producto.
Mejorar el transporte y accesibilidad para que también los ciudadanos de pedanías y otras ciudades limítrofes puedan acercarse a comprar a Lorca, de forma rápida, cómoda y sin necesidad de venir en su vehículo.
Poner en marcha medidas urgentes para paliar el actual momento de crisis que sufre el comercio local, empezando por un estudio profundo y reajuste en la carga fiscal que sufren los pequeños autónomos y comerciantes y que esta sea variable según los ingresos de la actividad.
Estudio de la viabilidad junto con los propietarios, comerciantes y ciudadanos, para adecuar el uso de la Plaza de Toros como centro cultural, de ocio y para el comercio local facilitando espacios para desarrollar actividades comerciales, hostelería y empresariales a artesanos y emprendedores de Lorca, similar a la utilización que se le ha dado en otras ciudades importantes como Granada, Barcelona, etc.
Restaurante Tendido 1, situado en los bajos de la plaza de toros de Granada.
PROPUESTA DE MEJORA DEL TRANSPORTE URBANO EN LORCA.
No podemos engañarnos y seguir sin darnos cuenta que desde hace años el servicio de transporte público de Lorca peca de ineptitud, es trabajo del Consistorio, como así propusimos desde CCD Lorca el realizar un estudio profundo del transporte urbano con el consenso de los ciudadanos, empresas de transporte y asociaciones de comerciantes y políticos de otros grupos, para encontrar entre todos, las mejores propuestas destinadas a mejorar el funcionamiento actual del sistema de transporte de la ciudad, resolver los problemas que actualmente sufre y revitalizar el comercio del casco urbano.
Estas iniciativas abarcan desde los inconvenientes con los trazados a la mejora de las paradas, marquesinas, bajada de precio y la falta de información existente entre los ciudadanos.
Actualmente la sensación entre la ciudadanía no es buena y algunos colectivos se están sintiendo tan incómodos a la hora de viajar que prefieren coger el coche, con el problema de alta contaminación, mayor coste y más problemas de tráfico que sufrimos todos.
“Debemos incentivar el uso de la bicicleta en cascos urbanos, y proponemos un uso intermodal de la bici para poder acceder a los autobuses de cercanías y largo recorrido y también en el tren. Así cualquier ciudadano podrá viajar con su bicicleta a otros puntos de la Región sin utilizar un vehículo propio y obteniendo un importante ahorro y mejora de la salud.”
Debemos crear nuevas rutas a pedanías y diputaciones, modificar las líneas actuales 1a, 1b y 2 para ajustar las frecuencias y paradas en horas punta y valle y crear alguna línea nueva tipo “Rayo“ que circule por todo el casco urbano desde Pol. Ind. SapreLorca, por Avda. Santa Clara, hasta Avenida Europa y vuelta por Centro Urbano, Ovalo, Ctra. Granada y la Viña, debe ser un servicio rápido y económico, con vehículos ecológicos propulsados por gas natural u otras fuentes disponibles y que estén adaptados para un fácil acceso a minusválidos adaptando los vados de minusválidos a COTA CERO para evitar que tengan que saltar aceras con las sillas de ruedas de clase especial.
Si el problema principal es que nuestra flota de autobuses es arcaica y la empresa concesionaria no cumple con sus compromisos tendremos que remunicipalizar el servicio y proponemos que al igual que se hace en ciudades como Burgos, los nuevos vehículos los consigamos con una fórmula mixta de leasing, renting y finalmente compra si nos interesa y siempre que la deuda sea sostenible con los ingresos, eso previa realización de un plan serio de movilidad con el acuerdo e ideas de políticos, comerciantes y ciudadanía, pero hacer un cambio que sea revolucionario y haga que los lorquinos nos salga rentable y util salir andando y coger el bus en vez de el coche con nuevas líneas, bus rayo no contaminante, precios y bonos más económicos, mejores y modernas paradas y horarios, uso de tecnología smartphone para ver rutas y tiempos de espera, pagar por móvil, etc. (Jesús Pelegrín)
PROPUESTAS PUBLICADAS CCD LORCA MAYO 2015
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POCA EFICIENCIA CONTRASTADA DEL BUS
(Con el punto de vista de nuestro compañero Kevin Sánchez).
Desde CCD Lorca nos hemos propuesto solucionar los problemas que encontramos en nuestra ciudad y hemos detectado la poca eficiencia en el transporte urbano de esta, pues principalmente encontramos una falta de afluencia de autobuses urbanos, y es que según podemos observar en la página oficial del ayuntamiento de Lorca, sale un autobús urbano cada 23 minutos, esto es sobre el papel, pues en la práctica nos encontramos esperas que se prolongan hasta más allá de los 30 minutos.
También hemos detectado que la flota de autobuses urbanos, en su mayoría, son autobuses antiguos y poco preparados, puesto que algunos no disponen de sistemas de acceso para minusválidos. Otro de los problemas es la falta de cobertura con la que se encuentran los habitantes de las pedanías lorquinas pues disponen de un servicio de transporte público que no cubre sus necesidades y que las pocas líneas que existen son trayectos muy largos al tener que pasar por todas las pedanías altas y un trayecto que en principio podría ser de 20 minutos, se prolonga hasta los 40 o 45 minutos. Por estos problemas creemos que se deberían tomar una seria de medidas para la mejora del transporte urbano en Lorca, un transporte eficiente y veloz, que es lo que se merecen los ciudadanos de Lorca.
Entre las propuestas de mejora encontramos las siguientes:
En primer lugar queremos solucionar el problema de la espera de los autobuses, disminuyendo el tiempo de salida entre autobuses, para que la actual y teórica diferencia de salida entre autobuses pase de 23 minutos a entre 10 y 13 minutos, esto supondrá un gran avance para todos los ciudadanos, y quien desee coger el transporte pueda hacerlo sin tener que estar esperando más tiempo del que tardarías si vas andando, esto fomentaría el mayor uso de este tipo de transportes con sus múltiples ventajas.
En segundo lugar, nos gustaría desarrollar una aplicación móvil en la que se pueda consultar cuanto le falta para llegar a un autobús urbano a una determinada parada, esto favorecería también la disminución del tiempo de espera de los usuarios en las diferentes paradas y el aprovechamiento del tiempo en el sitio donde te encuentres.
En tercer lugar, creemos que es importante actualizar la flota de autobuses urbanos lorquinos y adaptarlos a la norma euro VI sobre la emisión de gases contaminantes, es por esto que apostaremos por transportes urbanos propulsados por gas natural, como ya se hace en otras ciudades, ya que existe una serie de ventajas sobre los transportes urbanos propulsados por gasoil, las emisiones de los motores de gas natural son mínimas precisamente en las emisiones más peligrosas: NOx y partículas. Los motores de gas cumplen Euro VI, sin complicados tratamientos de escape y los diesel Euro VI tienen un costo, peso y mantenimiento superiores a los Euro V. Dentro de la fuerte reducción de emisiones de NOx desde Euro II a Euro V, ahora se está comprobando que la emisión de NO2 ha subido, y el NO2 es un contaminante de referencia para la calidad del aire en las ciudades. La emisión de NO2 por parte de los motores de gas es nula.
En cuarto lugar propones mejorar la señalización de las paradas de autobuses y en determinadas paradas instalar marquesinas y letreros luminosos en los que se ponga el tiempo estimado de llegada del próximo bus, para personas que no dispongan de la aplicación móvil o no sepan o no puedan utilizarla.
En quinto lugar, eliminar paradas que por su proximidad parece innecesarias y buscar nuevos emplazamientos para instalar paradas que necesiten de esta cobertura para que todo el mundo pueda disponer de un servicio acorde a nuestra gran ciudad.
En sexto lugar, hacer un estudio de las horas punta de utilización del transporte público para adaptar la afluencia de autobuses o para poder alternar microbuses en horas bajas de afluencia, con autobuses de gran capacidad en horas punta.
En séptimo lugar queremos adaptar todos los autobuses para que dispongan de un acceso para minusválidos y para que usuarios de bicicletas puedan utilizar este transporte público introduciendo sus bicicletas en ellos.
En octavo lugar, diseñar rutas alternativas y más eficientes para las pedanías lorquinas y que abarquen territorios cercanos entre sí para que de esta manera los trayectos no sean tan largos, y ampliar la oferta de autobuses urbanos en estas pedanías para cubrir las necesidades de todos los usuarios de este transporte.
Y por ultimo pero no menos importante, desarrollar diferentes tipos de bonos para todo tipo de usuarios, por ejemplo un bono mensual de viajes ilimitados, o un bono de 30 viajes que se pueda usar en un periodo de un año, con ahorros considerables con respecto a las tasas que se deben pagar por un único viaje, esto también fomentará el mayor uso de este transporte y favorecerá a los usuarios habituales que podrán verlo como una alternativa real al uso del coche.
Miguel vuelve a tener en La Viña su hogar, pero también el local donde practica su principal afición. «Era agricultor. Me fui a Francia y allí trabajé en Aviñón en el mundo de las antigüedades. Cuando me jubilé volví a Lorca y paso mis ratos en este local donde puedo trabajar en lo que me gusta, la restauración, aunque ahora solo como afición», relata este lorquino, de 93 años, mientras muestra alguna de sus piezas más preciadas.
Lo perdió todo con el terremoto, pero éste precisamente también le ha devuelto en tiempo récord lo que tenía. «Los contenedores están llenos de obras de arte. Piezas únicas de las que los lorquinos se han ido desprendiendo. Las dejan fuera con intención de que alguien se las lleve y, unas veces yo, y otras los vecinos, han llevado a que ocupen un lugar destacado en mi local». Espera vivir muchos años «para disfrutar de mi nueva casa y del nuevo barrio. El mejor del mundo».
Son numerosas las leyendas que narran el origen de Lorca (Murcia) España. La mayoría tienen un carácter mitológico. Según Méndez Silva (1649), un príncipe troyano llamado Elio, junto a un personaje griego llamado Crota, fueron los fundadores de Eliocroca, que así se llamó Lorca en la época romana. El Padre Morote, por otra parte, otorga la fundación de Lorca al príncipe troyano Elio-Urzues, navegante por el «Mare Nostrum». Espinalt escribió en 1778 que «en el año 4018 de la creación del mundo», un príncipe troyano llamado Elio fundó una ciudad a la que llamó Ilorci. También se pensó en una combinación de los vocablos Helios (sol) y Kraton (gobierno) para formar la denominación de Eliocroca (ciudad gobernada por el Sol).
Sin duda la denominación actual de Lorca procede de época árabe, cuando la medina era conocida como Lurqa. El significado de esta denominación sería «la batalla», probablemente porque fuera en esta ciudad donde se produjera el enfrentamiento entre las tropas cristianas de Teodomiro y las fuerzas árabes que invadieron la Península en el siglo VIII.
Origen*
A raíz de los resultados de las excavaciones arqueológicas que se han realizado, se sabe que Lorca ha estado poblada ininterrumpidamente desde el Neolítico Final, hace más de 5.500 años.
El temprano poblamiento permanente del valle del Guadalentín se debió principalmente a la presencia de fuentes de agua, recursos minerales, y sobre todo a que dicho valle constituye la vía de comunicación natural entre Levante y Andalucía Oriental.
Dentro del valle del Guadalentín el cerro de Lorca ocupa un lugar privilegiado, pues su orografía facilitaba enormemente la defensa, y su preponderancia en altura otorgaba un control absoluto sobre lo que ocurría en el valle.
Estos factores aceleraron el asentamiento en Lorca desde tiempos tan remotos, y se manifiesta en los abundantes restos arqueológicos que en la actualidad se documentan en Lorca, que se ha convertido en el municipio con más yacimientos arqueológicos localizados en la Región de Murcia.
Edad del Bronce
Columna miliaria perteneciente a la Vía Augusta a su paso por Lorca.
En la falda del cerro del Castillo y bajo el casco urbano está documentada la existencia de los restos de una importantísima población de la cultura de El Argar. Junto a estos vestigios hay repartidos por el término municipal importantes evidencias de poblamientos de la cultura argárica de carácter rural, dependientes del núcleo principal, como los poblados de Los Cipreses, Cerro de Las Viñas en Coy o el Rincón de Almendricos.
Edad Antigua
Ya en el periodo romano encontramos el asentamiento denominado Eliocroca, recogido en el Itinerario de Antonio y situado en plena Vía Augusta. En el Bajo Imperio la actual Lorca se convertirá en una población de la Cartaginense, un asentamiento agrícola en el que predominarán las villae. Con la romanización, Eliocroca fue sufriendo una progresiva cristianización, y ya en el año 301 dos representantes de la diócesis lorquina acudieron al Concilio de Elvira, en Granada.
Edad Media
Porche de San Antonio.
De la Lorca visigoda apenas tenemos noticias. En el 713 se firma el Pacto de Teodomiro (Todmir), donde aparece ya el topónimo de Lurqa, y por el que esta población pasa a integrarse en un territorio autónomo, junto con otras seis ciudades, gobernado por Teodomiro, situación que se mantendrá hasta la muerte de éste y la reorganización del estado musulmán, llevada a cabo por Abb-al-Rahaman II, que convirtió el territorio de Todmir en una demarcación dependiente de Córdoba y así hasta la desmembración del califato con la muerte de Almanzor y la formación de los reinos de Taifas, siendo la Taifa de Lorca uno de ellos.
En 1244, siendo rey de Castilla y León Fernando III, su hijo y heredero, el príncipe Alfonso, futuro Alfonso X el Sabio, conquistará Lorca (la torre del homenaje de la fortaleza de Lorca se llama Torre Alfonsina en honor al rey castellano), y la ciudad continuará, como en época árabe, su papel de cabeza de una rica comarca agrícola y de importante actividad artesanal, pero la frontera dificultará el desarrollo económico.
Durante la Baja Edad Media, Lorca fue una peligrosa ciudad fronteriza, punta de lanza del cristiano reino de Murcia (perteneciente a la corona castellana) frente al Reino nazarí de Granada. Así, Lorca va a ser la llave del Reino, pero también la base de partida para incursiones a territorio enemigo. Será la batalla de Los Alporchones, en 1452, la que dé fin a los enfrentamientos en la frontera lorquina en el reinado de Juan II, quien diez años antes concedió a Lorca el título de noble ciudad.
El Renacimiento
Colegiata de San Patricio.
Concluida la Guerra de Granada y desaparecido el peligro musulmán, la ciudad cambia de fisonomía; se llevarán a cabo reformas urbanísticas y se desarrollará el comercio y la explotación del campo de forma continuada. Las numerosas obras públicas que se efectuaron atrajeron a obreros y canteros de otros lugares, produciéndose una considerable corriente de inmigración que aumentó la población hasta los 8.000 habitantes. Entre las nuevas construcciones destaca la Colegiata de San Patricio, comenzando a erigirse en el año 1553 y cuya construcción se alargó hasta 1870, que será el centro religioso de la ciudad, pero también numerosos conventos como los de la Merced, Santo Domingo y San Francisco.
Tiempos difíciles
Con el siglo XVII, Lorca se va configurando como una urbe moderna, pero no descuida sus posiciones defensivas, sobre todo en la costa, ya que el peligro turco y berberisco amenazaba continuamente el litoral, sembrando la desolación y cautivando a los habitantes de la zona.
Este siglo será testigo de la expulsión de los moriscos, la epidemia de peste, en la que murió la mitad de la población, y las sequías y las plagas de langosta. Pese a ello, a partir de 1660 se inicia un despegue espectacular y asistimos a su recuperación. Muestra de ello es la construcción de nuevos edificios entre los que destaca el Palacio de Guevara.
Hacia la modernidad
El siglo XVIII tiene una importancia vital para la ciudad, al ser una de las comarcas favorecidas por el Reformismo Borbónico. Lorca se configura como una ciudad moderna, perdiendo sus caracteres medievales. La población crece, se extiende y se instala en los barrios periféricos de San Cristóbal y San José. La muralla desaparece, lo que es indicativo de mayor seguridad. El comercio de la barrilla hace que se instalen en Lorca y en el puerto de Águilas importantes casas de comercio, lo que desarrollará la burocracia y el funcionariado, y un buen número de obras públicas, convirtiéndose la ciudad en refugio de pintores, escultores y grabadores que despliegan en ella su actividad artística.
A comienzos del siglo XIX contará con un modelo socioeconómico que será el de una comunidad preindustrial caracterizada por el predominio del sector primario y el fuerte aumento de la población. Pero la rotura del Pantano de Puentes, el 30 de abril de 1802, destruyendo la parte baja de la ciudad llamada Puerta de San Ginés y casi todo el arrabal de San Cristóbal, la Guerra de la Independencia y las epidemias de fiebre amarilla, así como las pertinaces sequías, en tiempos de la Regencia de Espartero, trajeron consigo el hambre y la emigración de más de doce mil personas. Además, la desaparición del comercio de la barrilla privó a la comarca de uno de sus más saneados ingresos.
En este siglo el término municipal de Lorca va a sufrir considerables variaciones: si al comienzo de la centuria engloba los municipios de Águilas, Puerto-Lumbreras y parte del de Mazarrón, al concluir el siglo se configura con la misma extensión que posee en la actualidad.
En 1865 llegará a Lorca la primera máquina de vapor. El ferrocarril Alcantarilla-Lorca, inaugurado en 1885, y el Baza-Lorca, cinco años más tarde, van a suponer la integración de la comarca en el mercado nacional, posibilitando el movimiento de los minerales de los yacimientos litorales y de las minas de azufre y manganeso del interior.
La Restauración lleva aparejada un periodo de prosperidad y de calma política; la ciudad se embellecerá con las glorietas de San Vicente, del Teatro y Colón, con la construcción del Casino Artístico y Literario en 1885, del Teatro Guerra en 1861, de la Plaza de Toros en 1892, etc.
El siglo XX
Calle de la Corredera.
A comienzos de siglo XX la intensa explotación de los yacimientos mineros de la zona litoral va a suponer un relanzamiento de la vida económica de la comarca. La Guerra Civil va a traer consigo paradójicamente el inicio de la recuperación demográfica, aunque en las dos décadas siguientes se producirá un estancamiento poblacional como consecuencia de la emigración. Pero en la actualidad este flujo se ha invertido: los curtidos, la alfarería, el cemento y las chacinerías dan a una ciudad eminentemente agrícola y ganadera un tono industrial al que está adscrito un importante porcentaje de la población.
El siglo XX ha significado para Lorca, en definitiva, el progreso, el despegue tecnológico, el cambio lento y paulatino de las estructuras sociales, la especialización de los sectores productivos, etc.
Segregación de Puerto Lumbreras
El 7 de julio de 1958, se constituyó el primer ayuntamiento independiente de Puerto Lumbreras y así consiguió la independencia del municipio de Lorca. En el acta fundacional se acordó la segregación de las entidades de Puerto Lumbreras, Esparragal, Cabezo y Puerto Adentro del término municipal lorquino, constituyendo un nuevo municipio con capitalidad en Puerto Lumbreras.
La segregación trajo un descenso de población de unos 7.000 y la reducción en 144,8 km² menos del término municipal, siendo Lorca antes de la segregación el municipio más extenso de España con unos 1820 km².
Riada de 1973
El 19 de octubre de 1973, Lorca, junto con Puerto Lumbreras, sufrió unas terribles inundaciones que provocaron más de 50 muertos. Tras esta riada se inuguró el hospital comarcal Santa Rosa de Lima, que se cerraría tras la inuguración en el año 1990 del nuevo Hospital Comarcal Rafael Méndez.
Siglo XXI
En los primeros años de este siglo se construye la pasarela Manterola diseñada por Javier Manterola, que cruza el río Guadalentín. El 29 de enero de 2005 se produjo un terremoto de 4,6 grados en la escala de Richter con epicentro en las pedanías de La Paca (1.068 habitantes en 2005) y Zarcilla de Ramos (1.077 habitantes en 2005), que provocaron diversos daños materiales, sobre todo en la estructura de diversos edificios, tanto en las ya citadas pedanías como en Avilés, Coy, Doña Inés, Don Gonzalo, El Pardo, La Canaleja y Zarzadilla de Totana. En estos últimos años la ciudad de Lorca crece y se expande comenzando a rozar los 90.000 habitantes. También se restauran y ponen en valor monumentos como el Huerto Ruano y ya en el año 2007 el Porche de San Antonio.
En 2008 el Consejo de Europa distinguió a la ciudad con el Diploma de Honor de los Premios Europa, que se concede anualmente.4
Terremoto de 2011
El 11 de mayo de 2011 dos terremotos sacudieron Lorca, dejando nueve muertos y cerca de trescientos heridos. El primer seísmo, de 4,5 grados, se produjo sobre las 17:05 horas y pudo sentirse en gran parte de la Región de Murcia como Cartagena, Águilas, Murcia, Mazarrón e incluso en numerosos municipios de Albacete, Jaén (incluida la capital y Andújar), Almería, Granada y Alicante.
Se calcula que el hipocentro del movimiento sísmico se situó a menos de 10 kilómetros de profundidad, bajo la pedanía lorquina de La Hoya, según declaró el alcalde de este municipio, Francisco Jódar, quien señaló que en el casco urbano se registraron caídas de losas, vigas, techos, paredes y cornisas. Tras este primer movimiento, el Centro de Coordinación de Emergencias (112) recibió cientos de llamadas.
Un segundo seísmo se registró a las 18:47 horas, en este caso de 5,2 grados de magnitud, a menos de 500 metros de profundidad. Diferentes edificios sufrieron daños, como el campanario de la iglesia de San Diego, el crucero principal de la iglesia de Santiago, el techo de la iglesia de la Virgen de las Huertas y la torre del Espolón del histórico castillo, que se desplomaron de forma espectacular. La nueva caída de techos, cornisas y demás elementos de la construcción pudo ser la que provocó las víctimas mortales, así como el aplastamiento de numerosos vehículos. Este terremoto se sintió en todas las zonas colindantes a la Región de Murcia e incluso llegó hasta la Comunidad de Madrid.
Cerca de 10.000 personas fueron evacuadas, y unas 30.000 pasaron la noche en la calle. Ha sido el terremoto más destructor en España de los últimos 55 años.
Se calcula que el 80% de los edificios están dañados en mayor o menor medida.5
La noche del día 12 de mayo se produjeron varias réplicas, la más fuerte de magnitud 4 en la escala Richter.
La primavera ha llegado al recinto histórico de la ciudad. Los balcones de muchas viviendas están cuajados de geranios y gitanillas. Lavandas, jazmines, hierba buenas, inciensos y damas de noche confieren aromas que nos trasladan a otras épocas en que las flores ocupaban un lugar destacado en nuestros hogares. Una corriente invade la vieja ciudad. La campaña la han emprendido los propios vecinos que día a día multiplican el número de macetas y jardineras que cuelgan de sus balcones. No se veía nada igual desde antes del terremoto.
Entonces, sí que se inició una campaña auspiciada por el Ayuntamiento y ‘La Verdad’ para recuperar el encanto de aquellos balcones y patios de antaño. Pero el seísmo impidió que se llevara a cabo la segunda edición del concurso en el que participaron medio centenar de lorquinos el año anterior. En unos meses se pretende convocar el certamen que se desarrollará durante la primavera del próximo año, según afirmó el concejal de Parques y Jardines, Ángel Meca, quien señaló que contará con premios importantes para que se sume el mayor número de vecinos.
Y mientras, son los propios residentes del recinto histórico los que se rebelan contra la mala imagen que muestran muchos balcones que comparten espacio con monumentos como la Colegiata de San Patricio, el Porche de San Antonio, la iglesia de San Francisco, el Casino Artístico Literario… «Hay balcones en los que prácticamente no se ven los hierros. Están repletos de mantas, colchas, alfombras… Los turistas que recorren la vieja ciudad también ven esas otras imágenes», señala indignada Carmen Rodríguez, vecina del centro.
Ropa de hogar no es lo único que cuelga de algunos balcones. Un paseo por el recinto histórico nos deja ver en algunas terrazas que dan a la calle antenas parabólicas, somieres, armarios, cartones, bombonas de butano, bicicletas, botellas de agua, cepillos y fregonas y hasta estufas. «Hay que acabar con esa imagen de desolación. Tenemos un recinto histórico que es único y hay que poner fin a este tipo de situaciones», argumenta otro vecino, Juan Carlos Rodríguez.
Entre las que han decidido plantar cara a esta situación llenando de flores sus balcones están María Vilar que vive en la calle Núñez de Arce. Sus balcones, cuajados de geranios de color rojo, son la envidia del vecindario. «Me gustan mucho las flores. Dan mucha alegría a la casa y también a la calle, aunque tienen mucho trabajo, porque para que estén así de bonitas hay que darles los cuidados que precisan», contó.
Justo en frente de ella vive Lola Millán que ha hecho de su balcón casi un pequeño jardín en el que no faltan geranios, hiedra, tomillos… Y ha colocado hasta unos pequeños pajarillos de colores de decoración en algunas de las macetas. «Me gustan mucho las flores y la verdad es que el balcón está más lucido así, repleto de flores. A ver si cunde el ejemplo y la gente se anima y alegramos un poco el centro de la ciudad que está todavía un poco triste», señaló.
En la calle Santiago el número de balcones que exhiben flores crece día a día. Muchos de ellos están siendo protagonistas de instantaneas que se llevan los turistas que estos días visitan la ciudad. Al caer la tarde y a primera hora de la mañana los riegos que les confieren a estas plantas llenan de frescor y aromas el ambiente, por lo que los beneficios que aportan son dobles, según el concejal de Parques y Jardines. «Embellecen la ciudad y también la refrescan. Por ello, queremos recuperar el concurso de patios y balcones para incentivar este tipo de actuaciones de los propios vecinos», concluyó.
La Policía Local ha iniciado una ‘batida’ por el recinto histórico de la ciudad para intentar acabar con determinadas prácticas que están penadas por la ordenanza municipal de convivencia. Lo han hecho, según la concejal de Seguridad Ciudadana, Belén Pérez, con más intensidad al ser reclamada por los propios vecinos. «Los agentes recorren toda la ciudad y cuando ven algún incumplimiento de la ordenanza se hace constar, pero sí es verdad que en esta ocasión se está poniendo más énfasis por la colaboración vecinal. Son los propios vecinos los que están denunciando este tipo de prácticas con las que tenemos que acabar».
La edil explicó que «el no conocimiento no exime de su cumplimiento», a la vez que detalló que colgar ropa en las rejas de los balcones o tener en ellos enseres de gran volumen supone una infracción de grado mínimo.
La sanción, según el jefe de la Policía Local, Juan Amoros, está «entre 30 y 150 euros, aunque si se es reincidente la cuantía podría ser mayor, a la vez que el grado de la infracción». A la vez que se examinan los balcones y se atienden las denuncias que realizan los vecinos, los agentes de la Policía Local también están llevando a cabo otra campaña tendente a renovar todas las señales de tráfico que no están en buenas condiciones.
Estos días se han retirado el conjunto de señales que había junto a la Casa del Reloj en la calle Alfonso X el Sabio. Serán sustituidas por otras, ya que se encontraban dobladas y muy deterioradas. La concejal de Seguridad Ciudadana dio las gracias a los vecinos por su colaboración. «Su labor está siendo determinante para localizar todos estos focos con los que debemos acabar para eliminar esa mala imagen».
La atención sanitaria a la población enfocada desde el punto de vista de la beneficencia se remonta en la ciudad a los tiempos posteriores a la ocupación cristiana.
En el siglo XVI tenía la ciudad un hospital denominado de Nuestra Señora de la Concepción y San Antonio en el que, a fines de ese siglo, se habían refundido los tres antiguos hospitales de San Julián, Santa Ana y San Antonio. Ocupaba este hospital el espacio de lo que hoy es Casino, en la entonces conocida calle de la Parrica.
Tanto el hospital de Nuestra Señora de la Concepción y San Antonio, como los que dieron lugar a él fueron fruto de iniciativas particulares aunque con el apoyo del Concejo y de las iglesias lorquinas. Un patronazgo civil y eclesiástico se encargó de la gestión hasta la segunda mitad del siglo XVII en que se convirtió en convento hospital de la Orden de San Juan de Dios.
En esos años, la hospitalidad se desarrolló en Lorca, como en otras muchas ciudades, en el sentido de beneficencia, lo que equivalía a alimento y cobijo. Las casas hospitales existentes eran de tamaño reducido y estaban situadas en el interior del casco urbano.
Desde antiguo, como antes se ha señalado, existían tres de estos establecimientos, el hospital de San Julián, situado junto a la antigua parroquia de San Mateo, en lo que hoy es Lorca plaza; el de Santa Ana, en la calle que iba a Santa María desde la calle Zapatería, frente a las Monjas de Arriba; y el de San Antonio, muy cerca de la puerta de San Ginés.
La construcción del nuevo hospital en la calle de la Parrica se inició en la década de 1540 y las obras se fueron realizando conforme los recursos económicos lo permitían. El espacio elegido era la nueva zona de ensanche de la ciudad, fuera del recinto amurallado y muy cercano a la huerta, y en ese momento escasamente poblado.
Entre el hospital de Nuestra Señora de la Concepción y San Antonio y la capilla había un patio de gran amplitud en el que se estableció el primer Corral de Comedias donde se representaban obras teatrales.
La función sanitaria que ejercía el hospital era muy limitada porque los ciudadanos, fuera cual fuera su condición social, cuando enfermaban no iban por lo general al hospital. De la misma manera no servía de mucho ante las crisis epidémicas que se declararon en la segunda mitad del siglo.
El hospital se justificaba solamente como lugar de refugio, amparo de pobres, de forasteros de paso que no tenían otro sitio donde resguardarse, y no precisamente como centro para curarse.
La atención a mujeres presentaba numerosas dificultades, y su problema sanitario más común era el de dar a luz y para ello parecía suficiente la atención directa en el hogar, por la llamada partera o comadrona.
HOSPITAL DE BENEFICIENCIA EN SAN FRANCISCO
Los responsables del hospital, a la vista de las dificultades de funcionamiento y entendiendo que la mejor manera de que el establecimiento cumpliera perfectamente sus objetivos era ponerlo en manos de una congregación religiosa, llegó en abril de 1663 a un acuerdo para fundar un convento de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, mediante la entrega del hospital de Nuestra Señora de la Concepción y San Antonio.
En lo referente al gobierno del Hospital de la Concepción y San Antonio su disciplina y orden interior dejaban mucho que desear; es de plena evidencia que los hospitales dirigidos por religiosos o religiosas están mucho mejor gobernados y servidos que cuando lo son por gentes seglares o asalariados. No se trata meramente de la asistencia material, de la cura de enfermos, de su alimentación, lavado, ropería, limpieza y aseo. La beneficencia y la misericordia requieren algo más que no está al alcance del enfermero a sueldo: compadecerse del dolor ajeno, llevar el consuelo y la resignación cristiana al ánimo del pobre infeliz que sufre; y esto solo puede hacerlo quien a ello voluntariamente se consagra por caridad y amor a Dios.
Esta hornacina se mantiene en lo que fue hospital de San Juan Bautista, en el Carril de Caldereros. :: SONIA M. LARIO / AGM
Pero el cambio de gestión no significó que en este hospital se atendieran a mujeres. El cura párroco de la iglesia de San Juan Bautista, Juan Fernández Ergueta, en su testamento de 1679, destinó sus bienes para la fundación de un hospital «únicamente para mujeres dolientes e infortunadas» bajo el nombre del santo titular de la parroquia.
Este hospital quedó concluido en el año 1756, en el Carril de Caldereros, en un inmueble que años más tarde se convirtió en posada, y del que hoy queda una hornacina en la fachada.
Junto a esos dos hospitales hubo otros asilos o centros de caridad menos importantes como el Hospicio del Carmen Viejo, en Nuestra Señora de Gracia, que desde los primeros años del siglo XVIII lo tenían a su cargo los Carmelitas Descalzos, y algunos otros destinados a enfermedades específicas y contaminantes como el de San Lázaro.
Edificio en el Carril de Caldereros en el que estaba en el siglo XVIII el hospital para mujeres. :: PACO ALONSO / AGM
Con motivo de la Guerra de la Independencia comenzaron a decaer los hospitales hasta el punto de que era sumamente difícil la manutención y sostén de los pobres enfermos acogidos.
Siguieron su vida dichos hospitales sostenidos por sus bienhechores hasta la guerra de la Independencia, como consecuencia comenzaron a decaer ambos hospitales; fue a partir de 1822 cuando dichos establecimientos de beneficencia se vieron gravemente afectados tras una ley que incautó todos los bienes, fondos rentas de estos hospitales, así mismo se produjo la declaración de venta de los bienes de los conventos hasta que finalmente en 1855 se promulgó la desamortización general. Como consecuencia los hospitales de SanJuan de Dios y San Juan Bautista desaparecieron.
Este vacío empujó a la Junta Municipal de Beneficencia a solicitar el edificio del convento de San Francisco, de la Puerta de Nogalte, a fin de establecer en él un hospital o casa de beneficencia, refundiéndose los dos hospitales que existían antes.
El hospital del ex – Convento de San Francisco, estuvo regido y administrado por la Junta Municipal de Beneficencia, hasta el año 1875, en que se nombró de R. O. La Junta de Patronos que aún subsiste, y desde el año 1859 se encuentra servido por las Hermana de la Caridad (Hijas de San Vicente de Paul), que tienen también allí clases para la enseñanza, donde se educa e instruye a la mujer lorquina, y cuidan de las huérfanas, utilísima y utilitaria institución fundada en Lorca en el siglo XVIII.
Sus talleres de confecciones y bordados gozan de justo renombre. Llegaron a Lorca estas heroicas religiosas el día 4 de Agosto de 1859, y fue primera presidenta Sor María Dormaignac.
Puerta principal del que fue Hospital de Beneficencia de San Juan de Dios, en la calle Nogalte, en una foto de Pedro Menchón del año 1935.
La cesión se consumó en 1838 e incluía la iglesia, internado y demás dependencias, como asimismo el huerto. Este nuevo hospital en el exconvento de San Francisco estuvo regido y administrado por la junta municipal de Beneficencia hasta el año 1875 en que se nombró la Junta de Patronos. Desde al año 1859 hasta su desaparición en 1974, estuvo atendido por las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl.
En la fecha indicada este antiguo hospital dejó de cumplir su función como clínica al inaugurarse el Centro Comarcal de Salud, junto a San Patricio, y la Residencia sanitaria Santa Rosa de Lima.
La Iglesia de San Juan, se edificó en el siglo XV aunque tuvo que reconstruirse posteriormente en el siglo XVII.
El templo de San Juan está situado en el cerro del castillo de Lorca, a media ladera, por encima de los llamados «barrios altos» del casco antiguo-histórico de Lorca.
Es una Iglesia de planta de cruz latina construida en piedra y ladrillo. En el crucero hay una cúpula octogonal ondulada del último tercio del sigo XVIII, con grandes huecos y una cubierta de teja vidriada azul en buen estado.
A los pies se conserva la torre campanario, de dos cuerpos, el primero de planta circular, y un segundo de planta octogonal.
Ésta misma teja corona la torre situada en los pies de la iglesia, con base circular y remate octogonal.
La portada es adintelada con decoración barroca. Algunas zonas aparecen enfoscadas. Tiene refuerzos y añadidos realizados con
perfiles metálicos, bloques de hormigón y cubiertas de fibrocemento.
Su estado está bastante deteriorado. Inicialmente perteneció al gótico tardío pero no presenta ningún rasgo de aquella época porque tuvo que ser reconstruida tras el terremoto de 1647.
EFECTOS DE LOS SEÍSMOS
Previamente al suceso sísmico de mayo de 2011, la Iglesia de San Juan ya se encontraba en estado de ruina, con parte de su edificación derruida. El terremoto agravó aún más esta realidad, presentando entonces un mayor riesgo de destrucción de sus elementos. Había un gran peligro en que parte de la torre – campanario se derrumbara y cayera en el entorno aledaño, principalmente en la carretera que sube hacia el Castillo de Lorca. Al igual, se temía también por el desplome de unos muros de contención los cuales presentaban grandes grietas y fisuras, y la cúpula, dado que su estructura sufría graves daños.
Inspección realizada tras el seísmo
Ya antes del seísmo se encontraba semi-derruido, conservándose los muros de carga y no así las cubiertas, a excepción de la zona del crucero y la torre campanario. El edificio estaba muy afectado por los efectos del seísmo y presentaba riesgo de colapso, con posible peligro de caída sobre el entorno próximo, así como sobre la carretera de acceso al castillo. Entre los elementos estructurales con mayores daños, podemos citar:
Torre campanario: Se encontraron numerosas grietas verticales en su mitad superior, correspondientes con el segundo cuerpo octogonal. Son consecuencia de la apertura superior de fábricas, en la coronación del campanario, habiéndose producido desprendimiento de las claves de los arcos del campanario, en algunos casos con caída a la calle.
Crucero: Se trata de una zona reforzada previamente al terremoto, con muros de apeo en los cuatro arcos y un zuncho superior en el tambor, elementos gracias a los cuales no se ha producido el derrumbe de esta zona del templo. No obstante, presentaba un estado de gran deterioro, apreciándose un agravamiento de las patologías previas: grietas y fisuras generalizadas, desplome general de la cúpula, etc.
Sacristía: Los muros de la sacristía, situados al fondo de la nave principal, habían sufrido esfuerzos horizontales debidos al sismo que provocaron la aparición de nuevas grietas verticales, así como desplomes. Sin ser una situación especialmente alarmante, su localización frente a la carretera hacía aconsejable la intervención.
A la izquierda del crucero: Los muros de cierre de esta zona habían sufrido igualmente desplazamientos y desplomes, con aparición de importantes grietas, que suponían un cierto riesgo de colapso sobre la plataforma anexa.
A la derecha del crucero: En esta zona los daños que pudimos observar eran menores, no habiéndose perdido la traba entre muros. No obstante, el arco-dintel de la ventana superior presentaba riesgo de colapso, lo que hacía aconsejable su refuerzo.
Muros de contención de la explanada anexa al templo: En la esquina norte de la explanada pudimos detectar que un tramo de muro de contención de mampostería, con una altura aproximada de 2,5 metros, se encontraba desplomado hacia el exterior, habiéndose perdido la esquina y por tanto la traba con el otro muro perpendicular.
En la parte superior se apreciaba una grieta horizontal de varios centímetros. Por todo ello, el riesgo de derrumbe hacia la carretera, situada a los pies de dicho muro, era muy elevado.
El Teatro Guerra se encuentra situado en la plaza de Calderón de la Barca de Lorca (Murcia). Se abrió en el año 1861 y es el más antiguo de la Región de Murcia.
Fue declarado Bien de Interés Cultural el 31 de marzo de 1982. Su nombre se debe al actor Ceferino Guerra.
TEATRO GUERRA - LORCA
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COSAS DE LORCA - TEATRO GUERRA
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COSAS DE LORCA - TEATRO GUERRA
COSAS DE LORCA - TEATRO GUERRA
COSAS DE LORCA - TEATRO GUERRA
COSAS DE LORCA - TEATRO GUERRA
Lorca, Murcia, 2010
COSAS DE LORCA - TEATRO GUERRA
COSAS DE LORCA - TEATRO GUERRA
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COSAS DE LORCA - TEATRO GUERRA
COSAS DE LORCA - TEATRO GUERRA
COSAS DE LORCA - TEATRO GUERRA
COSAS DE LORCA - TEATRO GUERRA
COSAS DE LORCA - TEATRO GUERRA
COSAS DE LORCA - TEATRO GUERRA
Es el teatro más antiguo de los que se conservan en la Región. Fue erigido en terrenos desamortizados del Convento de San Francisco, en una extensión de 1545 m2, siendo el más claro exponente de la arquitectura romántica en Lorca.
Se caracteriza por su sencillez de tenue clasicismo italiano e influencias eclécticas. Al frente y espalda del teatro se trazaron dos plazas públicas que expresaban el avance de la ciudad hacia el llano, otorgando un diseño urbano de gran coherencia.
La proyección y ejecución de las obras corrió a cargo de Diego Manuel Molina.
HISTORIA
El Teatro de la Higuera
Durante la primera mitad del siglo XIX Lorca no dispuso de un teatro que pudiera recibir tal nombre. Las obras se representaban en barracones de madera, en almacenes de grano o en locales similares. Ya en 1848 abre sus puertas el Teatro de la Higuera, estrenándose el local con una compañía de aficionados.
Pero este teatro no llenaba las expectativas de los lorquinos que deseaban tener un gran coliseo digno de la ciudad. Los primeros en mostrar esta preocupación fueron una serie de comerciantes en 1854, que acaban constituyéndose en sociedad en 1857, aportando 260.000 reales, mediante acciones. Entre ellos destacaban el marqués de Camacho, Pedro Muñoz, Andrés Gómez e incluso una mujer, Juana Rocafull.
El proyecto se encargó al arquitecto Diego Manuel Molina que ha de parar la obra, por falta de medios económicos, sin haber cubierto el edificio. Debe entonces intervenir el ayuntamiento, comprando acciones que contribuyeran a poder terminar el edificio.
Por fin, en marzo de 1861 se da por terminado el Teatro Principal, un magnífico edificio rectangular con sesenta y cuatro ventanas, así como una fachada con frontón. La decoración interior corrió a cargo de Miguel Reyes y Rebollo Zamora, siendo los decoradores los hermanos Ferrer.
En la inauguración se representó el drama de Melchor de Palau ‘La campana de Almudaina’, posteriormente hubo números de baile y la marcha real. A partir de aquí las actuaciones se realizaron con asiduidad, año tras año, con espectáculos de lo más variopinto: variedades, teatro, música, mítines políticos, reuniones diversas.
Nace el Teatro Guerra
Ya en 1891, treinta años después de la inauguración, el edificio fue redecorado, sufrió mejoras y modificaciones. Es entonces cuando pasa a denominarse Teatro Guerra, en honor al actor local, Ceferino Guerra.
En junio de 1910 nacía el teatro Le petit Coursal, en el barrio de San Cristóbal. Se inauguró con una sesión de cine mudo y variedades, con ‘la bella habanerita’. En julio de este año se abría en Lorca otro salón, si bien desconocemos su nombre.
EDIFICIO
Se construyó gracias a un acuerdo entre el Ayuntamiento de Lorca e inversores particulares. El teatro fue diseñado por un arquitecto de Murcia, Diego Manuel Molina.
El teatro se levanta sobre un zócalo de piedra, y está revocado en rojo, reservando el color amarillo para las embocaduras de puertas y ventanas, impostas , recuadros, pilastras y decoración escultórica. Cuenta con 74 ventanas de arco semicircular y guarnición moldurada distribuidas en sus cuatro fachadas.
El edificio está formado por un patio central con forma de herradura, plateas y un anfiteatro con barandas de hierro colado con capacidad para 518 personas.
La fachada es de color rojo carmesí con cornisas blancas y un zócalo de piedra. La fachada de la puerta principal tiene cuatro bustos de color blanco que corresponden a Tirso de Molina, Lope de Vega, Calderón de la Barca y Moratín.
El pintor madrileño Miguel Reyes ayudado en su labor por el profesor de la Escuela de dibujo de Lorca, José Rebollo Zamora, y los decoradores Hermanos Ferrer (Espín Rael), decoró los techos pero tras el mal estado de la pintura, Manuel Muñoz Barberán, pintor lorquino, se encargo de pintar un nuevo techo del teatro inspirándose en el carnaval de Venecia e hizo un nuevo telón.
En el interior destacan, aparte de los balaustres y herrajes en forja de las tribunas y palcos, de diseño típico isabelino, el techo pintado con retratos de autores dramáticos del siglo XVII, por el antes citado pintor madrileño.
RESTAURACION
Restauración del Teatro Guerra en 2008.
Las primeras reuniones para la restauración del teatro se remontan al año 2005 donde el ministerio de Fomento y Cultura se comprometieron con el Ayuntamiento de Lorca a ayudar a la recuperación del edificio.
En 2007 el teatro Guerra recibió 780.000 euros para su proceso de restauración que duraría más de un año. Finalmente las subvenciones de los ministerios de Fomento (a través de su programa 1% cultural) y Cultura se situaron por encima de los 900.000 euros.
Esta restauración comenzó en junio del año 2008 y finalizó en octubre de 2009. Durante ese período de tiempo el edificio se encontró cerrado hasta su reapertura el 24 de octubre de 2009.
El proceso constó de varias partes:
Exterior: se llevaron a cabo las obras la reparación de las cuatro fachadas. Los bustos, las cornisas y el zócalo de piedra también van se restauraron y fueron sometidas a un tratamiento para evitar la erosión. Concluida la obra se instaló la iluminación de todo el edificio. Interior: se eliminaron las humedades y se realizaron diversos trabajos de fontanería, saneamiento, electricidad y carpintería. También se climatizó todo el edificio y eliminaron las barreras arquitectónicas que presentaba para una mejor accesibilidad de las personas discapacitadas.
Después de su restauración, que mantuvo el teatro cerrado durante las obras, el terremoto de Lorca del 11 de mayo dañó el edificio obligando de nuevo a cerrarlo hasta que se lleven a cabo las obras necesarias.
El convento de Santa Ana y la Magdalena de las monjas Clarisas en calle Corredera.
El convento de Santa Ana y la Magdalena estuvo más de 300 años en la ciudad.
Del primitivo monasterio de las franciscanas de Santa Ana y la Magdalena, que en el año 1956 fue trasladado a su actual emplazamiento en la avenida de Santa Clara, apenas quedan vestigios, salvo lo que fue el refectorio, dormitorio general y la escalera de la Totta Pulchra, reutilizados en los últimos tiempos para instalaciones hosteleras, en la calle Lope Gisbert. Actual Pub el Convento.
De las puertas de entrada del antiguo Monasterio de Santa Ana y la. Magdalena . las clarisas ,se conservan en la actualidad los escudos de Armas de sus patronos los Garcia Seron de Aragon que lucían en sus fachadas a la entrada al Monasterio y a la Iglesia
El resto del gran edificio, con fachadas a las calles Corredera, Álamo y Lope Gisbert, ha desaparecido. La iglesia y demás dependencias conventuales fueron demolidas entre 1963 y finales de los años 70 y sustituidas por modernas edificaciones.
El convento de clarisas surgió en el año 1602 por la unión de dos beaterios (casa en la que viven las beatas en comunidad siguiendo ciertas reglas), el de Santa Ana y el de la Magdalena, cuya presencia en Lorca data de finales del siglo XV, formalizándose su existencia por bulas papales de comienzos del XVI.
Ambas comunidades estaban contiguas, separadas sólo por una pequeña calle, y se eligió el de Santa Ana para la unificación por ser el más antiguo y tener una casa más espaciosa.
En el lado izquierdo se aprecia la esquina de la torre del convento de Santa Ana, que fue un banco de alimentos después de la Guerra Civil.
El solar que ocupaba el nuevo cenobio quedó definido entre el callejón de la Magdalena -hoy pasaje del Pilar- por el que discurría un pequeño tramo de una acequia abierta que desembocaba en la de Sutullena, y las calles Corredera, Álamo y Lope Gisbert, entonces sin urbanizar y casi en la periferia de la ciudad, por ser el lugar en que empezaba a extenderse la huerta.
Vista desde calle Alamo.
El 10 de agosto de 1674 Lorca fue sacudida por un fuerte terremoto, conocido como el de San Agustín, cuyas réplicas duraron hasta el 28 de ese mes. Los daños fueron cuantiosos y a esa casi devastación generalizada, sobre todo en las parroquias altas, no escapó el edificio de las clarisas.
De las puertas de entrada del antiguo Monasterio de Santa Ana y la. Magdalena . las clarisas ,se conservan en la actualidad los escudos de Armas de sus patronos los Garcia Seron de Aragon que lucían en sus fachadas a la entrada al Monasterio y a la Iglesia
Fue entonces cuando las monjas decidieron hacer una nueva iglesia, tras adquirir un solar contiguo al convento. La portada del templo fue contratada a los canteros Lorenzo de Mora y Manuel Rodríguez Serrano y, a finales del siglo XVII, la iglesia quedó terminada.
Vista del campanario del antiguo convento de las Clarisas. Esquina calle Corredera con AlamoVista del campanario desde calle Corredera y de la casa Musso en la esquina
El monasterio disfrutaba desde tiempos remotos del aprovechamiento de la acequia de Sutullena, que corría paralela a su huerto, en lo que hoy es el edificio de Correos, y desde el siglo XVIII de una concesión municipal para aprovechar el agua sobrante de la Plaza Mayor al objeto de surtir de agua potable a la comunidad, para lo cual se construyó una conducción que estuvo activa más de cien años.
Se aprecia el campanario del convento Santa Ana, en la actualidad es un edificio donde hay un comercio de muebles.
Con la nueva configuración del edificio monacal, a mediados del XVIII, se mantuvo en los límites de las calles mencionadas salvo el huerto, que ocupaba lo que hoy es el edificio de Correos, que quedó separado de la clausura por la calle Lope Gisbert. Para acceder a él se hizo un pasadizo abovedado bajo la calle.
El edificio conventual ocupaba 2.250 metros cuadrados edificados. En la planta baja estaba la iglesia y el coro bajo con sus sacristías, las principales zonas de servicio del monasterio como cocinas, refectorio y sala de capítulo y el cementerio de la comunidad. El acceso a la planta primera se hacía por la escalera de la Totta Pulchra, aunque existían otras escaleras.
Vista de la parte trasera del antiguo convento de las Clarisas en calle Lope Gisbert. Únicos restos del antiguo convento, en la parte posterior, aún se conserva la escalera Totta Puhcra que comunicaba la planta baja con los dormitorios, actualmente es un negocio hosteleroMonjas clarisas durante la postguerra
En esta planta estaban situadas las celdas individuales y el dormitorio principal, el despacho de la abadesa, la biblioteca, el noviciado y la enfermería. En la segunda planta había más celdas individuales y otras dependencias.
En la iglesia destacaba el retablo barroco de Jerónimo Caballero, lamentablemente destruido en la guerra civil.
Se trataba de un retablo de banco en el que se abrían celosías y un solo cuerpo de tres calles delimitadas por cuatro estípites (columnas de tronco piramidal invertido).
Antigua capilla del convento Santa Ana y la Magdalena (las clarisas ), templo que se encontraba en la esquina de Corredera con Alamo donde hoy estan Muebles San Jose, fue destruido totalmente en el 1936 por milicianos comunistas.
La principal llevaba un lienzo con la representación de Santa Ana, San Joaquín y la Virgen y las laterales daban cabida a dos filas de simuladas hornacinas en las que se situaban diversas esculturas. La parte superior cerraba en arco y estaba presidida por la Inmaculada entre ángeles adoradores.
Ermita de la Magdalena ,Ubicada en el huerto del Marques de Dos Fuentes al lado del Convento de Santa Ana y la Magdalena (las clarisas ) ,Lo que hoy es calle Lopez Gisbert.
El edificio conventual fue abandonado por las monjas en julio de 1936 ante la situación política. Los republican lo destinaron para prisión y más tarde se utilizó como centro de refugiados. Al finalizar la guerra civil sirvió nuevamente de cárcel por unos meses.
Las distintas ocupaciones entre 1936 y 1939 dejaron el recinto conventual inhabitable por completo. La iglesia fue utilizada para almacén de víveres, después de haber quemado las imágenes y retablos. La vuelta de las monjas se produjo a partir de abril de 1939, pero tuvieron que acomodarse casi un año en la casa del capellán.
El huerto se vendió en 1942 por estar decidida la comunidad a construir otro convento, al que se trasladaron, como se ha indicado al principio, en el año 1956.
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