COSAS DE LORCA

Categoría: Antonio de Cayetano

El rincón de Antonio de Cayetano, tertuliano anónimo que nos ofrece sus opiniones sobre la actualidad lorquina aderezados con relatos sobre los hechos históricos más relevantes acaecidos en nuestra Ciudad del Sol.

  • 45 AÑOS ATRÁS por Antonio de Cayetano

    45 AÑOS ATRÁS por Antonio de Cayetano

    45 AÑOS ATRÁS por Antonio de Cayetano.

    Se acabaron las fiestas, el bullicio, el alborozo, las luces y los sonidos. La siempre esperada feria llegó a su fin, volviendo la normalidad a nuestras calles y plazas. Pero no a la habitual de hace unas décadas, aquella del continuo ir y venir de sus gentes, la del constante trasiego por sus céntricas calles, la usual de aquella ciudad de compras que Lorca fue. Hoy el centro de nuestra población está en calma, sereno, incluso desértico a determinadas horas o días. Exceptuando algún sector comercial, como el relacionado con las bodas y ceremonias, hoy su comercio no tiene el poder de atracción que en otra época tenía. Nuestra ciudad ya no es lo que fue, son muchos los establecimientos de todo tipo que han cesado su actividad en los últimos años y meses, siendo quizá la puntilla para el cierre de sus puertas, las largas obras que se están llevando a cabo en el centro de la población.

    Pero no solo son las obras o la larga crisis vivida el motivo de su cierre, también influye el desplazamiento que han experimentado las ventas de ciertos productos, teniendo que acudir ahora muchos lorquinos y foráneos, al centro comercial de las afueras para efectuar sus compras, lugar donde lamentablemente en algunos artículos, encuentran una oferta superior a la ofrecida en la propia ciudad. El centro de Lorca está necesitado de tiendas de grandes marcas, de que se establezcan en él firmas importantes de moda, que son las que en la actualidad arrasan y tienen el poder de mover el mercado, pues hacen de locomotoras de la actividad comercial de la zona. Pero lejos de conseguirlo, algunas de estas firmas establecidas en Juan Carlos I han cerrado también sus puertas, dejando el centro de la ciudad sin el atractivo que estas marcas le daban.

    Y es que estas grandes compañías ubican sus tiendas donde está el cliente, pues lo importante para ellas es su visibilidad y el tránsito de gente, ya que la moda tiene mucho de compra impulsiva, por lo que si no hay clientes y pierden rentabilidad, cierran sin ninguna otra consideración. Pero no solo una, sino todas las que son del mismo grupo, ya que todas se complementan captando clientes entre sí, siendo por ello la cercanía entre ellas. Por lo que complicado veo que vuelvan con el actual panorama, pues estas firmas tardan años en decidir dónde ubicar una de sus tiendas, estudiando todos los pormenores y circunstancias de la zona, y aunque aquí nos pese, el centro de Lorca no es hoy lo más atractivo para ellas, el consumo es el que hay y no hay hueco para más. Hemos fomentado la actividad comercial y el ocio en la periferia (lugar donde si están presentes) y con ello nos hemos cargado el comercio tradicional de la población. Cuando no tenemos que olvidar que el comercio es lo que le da vida al centro de las ciudades, con sus rótulos, su iluminación, sus escaparates, sus ofertas, su personal y sus clientes.

    Sería impensable el centro de una ciudad sin actividad comercial, con los locales cerrados, con sus persianas echadas. El mismo se nos degradaría y no sería incluso atractivo para vivir en él, marchándose igualmente los bancos, bares o restaurantes, ya que estos seguirían también los pasos de sus clientes. Nos encontraríamos que en vez de ser la Ciudad del Sol, el astro Rey en el que todo gira a su alrededor, seria la Ciudad del Donut, al estar su centro vacío de contenido. Y no es una exageración, es lo que está ocurriendo ya en algunas ciudades, por lo que hay que evitar por todos los medios que esto pueda suceder aquí, donde tenemos el precedente de lo acontecido en su día con el casco histórico, con aquella calle Selgas donde se ubicaba lo mejor del comercio lorquino y que era conocida por la calle de las tiendas, calle que en la actualidad, no dispone de ningún establecimiento comercial abierto.

    Si que no podemos ir contra el progreso, pues el comercio ha ido y va evolucionando al tiempo que la sociedad, incluso ahora sin la necesidad de un espacio físico. Pero como comentaba antes, el comercio hace ciudad y hay que intentar recuperarlo si queremos seguir siendo una ciudad viva y vibrante, atractiva para la gente de aquí y para la amplia comarca subregional de la que siempre hemos sido su capital. Si nos vamos 45 años atrás, el sector comercial de Lorca estaba en lo más alto, era un tiempo en que comenzaban a regresar de Alemania, Francia o Suiza parte de los más de 5000 emigrantes lorquinos que habían partido en la década anterior, y un año antes de que se desatara la crisis del 73, una crisis inflacionista motivada por el petróleo y que hizo que se cuadruplicara su precio. La actividad comercial de Lorca en 1972 era bien distinta a la de hoy, el comercio solía abrir sus puertas a las nueve de la mañana, pero antes de esa hora, ya era frecuente ver gente guardando cola en determinados establecimientos.

    También sobre las nueve de la mañana, era la hora de llegada de los diferentes coches de línea (autocares), que procedentes de diferentes poblaciones del municipio y comarca, venían cargados de viajeros, los cuales pasaban la mañana en la ciudad haciendo las diversas gestiones que les habían traído hasta aquí, mayoritariamente las compras. Las paradas de las diferentes líneas estaban repartidas por toda la ciudad, siendo la más importante para el comercio lorquino la ubicada en el garaje Santa Fe, el cual estaba situado frente a los institutos. Allí estaba la base de la Empresa Gómez (Paco de Quico), una empresa lumbrerense que tenia la concesión de varias líneas regulares con Lorca. Siendo el punto de llegada para los viajeros procedentes de Águilas, ciudad con la que había hasta tres servicios diarios. También era el lugar donde arribaba el autocar que venía de Vera a través de Pulpi, el de Puerto Lumbreras y el de los Vélez y María, autocares que llegaban a Lorca entre las nueve y las nueve y media de la mañana, partiendo hacia sus respectivos pueblos entre las dos y las cuatro de la tarde.

    En la alameda de Menchirón tenía la parada el autocar procedente de Morata y Mazarrón, un servicio que prestaba la empresa Nicolás y que salía de la pedanía lorquina a las siete de la mañana, tardando dos horas en llegar hasta Lorca, regresando de nuestra ciudad a las tres de la tarde. El mismo horario y duración de viaje, tenían los viajeros procedentes de El Jardín y que hacian una parada intermedia en La Parroquia, un servicio prestado por la empresa M. Romera y que tenía su sede y parada en la plaza de Don Juan Moreno. Muy cerca de allí, en la posada de la Merced, tenía la parada la empresa Fernández Picón, que era la concesionaria de la líneas que procedían de Caravaca y Cehegin y de las pedanías de Zarcilla de Ramos, La Paca, Doña Inés y Avilés, teniendo su llegada a Lorca a las nueve de la mañana y su salida a las cuatro de la tarde. Un poco más abajo, en la avenida de Santa Clara, tenía la parada el autocar que nos llegaba de Zarzadilla de Totana, el cual también tenía el mismo horario de llegada, aunque su partida era media hora más tarde.

    Como vemos, todas estas líneas de transporte público, estaban enfocadas a los viajeros que tenían a Lorca como su referente mercantil. Personas que tenían toda una mañana para moverse por la ciudad, hacer sus compras e incluso comer antes de partir hacia sus respectivos pueblos de origen. También había otras líneas regulares, las cuales nos unían con Murcia, Cartagena, Valencia o Almería, pero las mencionadas anteriormente eran las que mejor se adaptaban al horario comercial y las que nos traían los potenciales clientes. También el ferrocarril fue un importe medio, pues incluso hubo un periodo, en que había un tren especial desde la vecina provincia de Almería para venir de compras a Lorca. Eran otros tiempos, en los que el coche particular no estaba al alcance de muchos, pero también una época en que Lorca era el centro comercial de una gran comarca que abarcaba muchos pueblos de Almería y Granada, pueblos desde donde se desplazaban con frecuencia a nuestra ciudad para adquirir o reparar cualquier cosa, encontrándose casi todos los servicios en el centro de la población.

    El mismísimo palacio de Guevara, el edificio más notable y admirado de la ciudad, acogía en sus bajos un establecimiento industrial, el comercio de Lizaran, una tienda dedicada a la venta de repuestos industriales y de automoción. Otras tiendas del mismo sector también se ubicaban en esa calle de Lope Gisbert, que era el paso de la nacional 340 en dirección Andalucía, situándose frente a la gasolinera que entonces había, el concesionario y el servicio oficial Seat. En la calle Floridablanca estaba el de Renault, en Santo Domingo el de Citroën y en la calle Rey Don Carlos (hoy Poeta Carlos Mellado) el del legendario Mini. Y ya fuera de la ciudad, pues se encontraba una vez pasado el símbolo del yugo y las flechas que había situado frente a las “Casas Baratas”, estaba el concesionario de Barreiros y Simca, encontrándose un poco más adelante el de Ebro y a poca distancia el de los tractores Same. Los tractores Motransa estaban en Jerónimo de Santa Fe, en Comisa, una multitienda que también distribuía la furgoneta Sava, la moto Vespa y los ciclomotores Vespino, aparte de motocultores y toda clase de maquinaria agrícola e industrial, ferretería, electrodomésticos, muebles de cocina y el gas butano.

    También los dueños de esta empresa, son los que abrieron en la plaza Don Juan Moreno la primera agencia de viajes que hubo en Lorca en aquellos años, Viajes Mercurio, una agencia que en la actualidad sigue en otro emplazamiento y con otros propietarios. En esa plaza de la Alberca también tenía su base Grúas Toribio, estaba el taller de fragua de Piernas, la droguería de Lizaran y el Hostal Leal. A continuación en la calle Santo Domingo estaba la floristería Jerónima, el Restaurante Cándido, Auto Recambios Méndez (ya mencionado como Citroën) y la ferretería de Cachá. En frente, esquina con Mártires de la Salle (hoy Carril de Caldereros) se encontraba el tinte de Juan Domingo, famoso por sus cobertores y más adelante ya en Lope Gisbert, la granja Maribel. En la glorieta de San Vicente estaba Proficio, el concesionario para Lorca de las bicicletas GAC y del ciclomotor Mobylette que tanto éxito tuvo.

    En la calle Musso Valiente se encontraba Rubira, un almacén de materiales de construcción y accesorios de baño. También en esta misma calle estaba el nuevo Hotel Residencia Alameda, a unos metros del hotel se encontraba Talleres Lafuente, el servicio oficial de Bombas Ideal, una empresa dedicada a las instalaciones de sistemas de riego y a la reparación de tractores. Junto al taller estaba la joyería García, que también incluía pequeño electrodoméstico, mientras que en la acera de enfrente se situaba la tienda de marroquinería Markos, establecimiento que más tarde se trasladó a la avenida de Los Mártires (hoy Juan Carlos I). Una avenida que en su mismo centro, haciendo esquina con la alameda de Ramón y Cajal, albergaba el depósito de la Sociedad Anónima Cros, una empresa catalana que en aquellos tiempos era la más importante en cuanto a la fabricación y distribución de abonos para la agricultura. A pocos metros de allí, haciendo esquina con la alameda de la Victoria (hoy Constitución), se encontraba el almacén de harinas, granulo y pienso de Don Trinidad.

    También en esta avenida se situaba y aun hoy permanece abierta, una de las tres tiendas más grandes de Lorca en cuanto al comercio textil, Comercial Miñarro, una gran tienda surgida tras la separación de los dos cuñados y socios que regentaban Galerías Montoya en la calle Generalísimo (hoy Corredera). Sin duda la calle más comercial de entonces, una vía peatonal donde se encontraban la mayoría de las sucursales bancarias y lo mejor del comercio lorquino, destacando por su grandiosidad (y también por su monstruosidad urbanística) el gran comercio que antes mencionaba de Galerías Montoya, un comercio del que hoy solo permanece abierta alguna de sus secciones. También en esta calle Corredera, pero en la parte que entonces se llamaba José Antonio, estaba y sigue hoy la tienda de Muebles San José, otro comercio de altura con varias plantas de exposición. Otro comercio del mismo ramo situado en esa calle era Muebles Juan Martínez, el cual también tenía otro establecimiento en la plaza de Santiago.

    Victoriano era otro comercio de aquella época en la Corredera, con su reclamo de palomitas de maíz en la puerta. Lo mismo hacia electrodomésticos Aragón, conectando algún televisor con motivo de algún acontecimiento importante. También estaban las tiendas de confección y textil de Cañizares y Castellar, la sastrería de Heladio, el kiosco de la Rubia y haciendo esquina con la calle Cubo la joyería de Miguel, establecimiento que hoy sigue con otro nombre y dueño. Enfrente estaba la droguería López, y ya en los cuatro cantones la ferretería Segura y el kiosco del Leño. Marydol era otro de los comercios allí ubicados, dedicado a los trajes regionales y las corchas. En la esquina con Alporchones estaba y está la librería de Félix Montiel, mientras que la otra librería de los cuatro cantones que regentaba la Viuda de José Montiel desapareció años más tarde, igual que pasó con las dos tiendas de mercería y géneros de punto que también tenía en la calle Pio XII.

    En esta vía peatonal con nombre de papa, se ubicaba Casa Millán, un establecimiento de marroquinería fundado a finales del siglo XIX en la calle Selgas y que se trasladó a esta otra siguiendo la tendencia de entonces. También estaba en esta calle la artística confitería La Caña de Azúcar, la conocida como la de La Madrileña o de Los Cuatro Cantones, que procedía igualmente de la calle Selgas. Más arriba se encontraba otra confitería, la de Las Delicias y un poco más adelante el almacén de drogas de Juan Terrer (droguería). Pero el comercio que más destacaba, no solo de esta calle sino de toda la ciudad, era el de Almacenes Bertrand, uno de los comercios más importantes de este año que hoy recordamos, un comercio dedicado al textil y que ocupaba el esplendido edificio de varias plantas que ahora se ha puesto en valor para albergar el Mercado del Sol. También la empresa de Bertrand (Lorca Industrial), era la dueña de la fábrica de confecciones ubicada en la avenida, en los terrenos en los que hoy está el Residencial Plaza Nueva.

    De la mencionada calle Selgas, aquella que en su día tuvo el comercio más selecto de Lorca, recuerdo de aquel año 1972 al zapatero Antonio Manzanera, un músico al que la guerra civil le truncó sus sueños, una buena persona con la que me unían lazos familiares. También en aquella calle estaba la zapatería de Alcolea, zapatería que después se trasladó a la calle Alporchones y a la de Alfonso X el Sabio. Calle donde se encontraban las relojerías de Sánchez y Campoy y la joyería Troyano. Otra joyería de entonces era la de la familia Laserna en la calle Fernando el Santo, calle en la que también estaban Deportes Jumondi y La Cartuja, pero la familia Laserna también tenía otro establecimiento de joyería en la calle General Prim (hoy Álamo). Calle en la que se ubicaba la relojería Ricardo, la cuchillería y armería Rodenas y Carmen la de las Telas, establecimiento textil que también estaba en jerónimo de Santa Fe, arteria donde se situaba la librería Santa Fe. Otra librería de aquellos años, y en la que se podía encontrar cualquier libro era Foro, ubicada en la calle Rebolloso (Cristal), calle en la que también estaba la joyería Bayro.

    Otros comercios de entonces fueron Las Novedades en la plaza de la Cruz de los Caídos (hoy de la Discordia), comercio dedicado a la bisutería y juguetes, y justo en frente el de Musiluz, donde se mezclaba la joyería con los aparatos de radio y el pequeño electrodoméstico. En la calle Calvo Sotelo (hoy Nogalte) estaba la Meca de los Pantalones, joyería Rayma, Muebles Segura y la ferretería de Benito. En la de Ruiz de Alda (hoy Almirante Aguilar) se ubicaban la sastrería y confecciones Vegara, Almacenes Vidal de loza y cristal, la ferretería Soriano y foto Zaragoza. En la plaza de España estaba la tienda de antigüedades El Rastro y Tapicerías Mérida, una casa especializada en cortinas. Ya en el barrio de San Cristóbal se situaba la tienda de marroquinería Dimas, la ferretería del Gafas que aun está, como también El Perla, la tienda del Soldado y una larga lista más.

    También estaban al otro lado del puente, aprovechando el paso de los turistas, por no estar todavía hecho el nuevo puente de San Diego ni el desvió de la carretera nacional, las tiendas típicas de recuerdos, alfarería y cerámica, quedando en la actualidad solo una en plan simbólico, aunque sí que siguen funcionando otras fuera de la ciudad. Otro sector artesanal que también casi ha desaparecido y que tuvo su importancia en aquellos años setenta fue el de la piedra artificial. Una industria que se ubicaba en el extrarradio de la ciudad, situándose en la Quinta el taller de Arte Español, en la ctra. de Murcia la fábrica de alabastros de Vda. de González, y en la ctra. de Granada la de Cerámica Sanz y la de Altamira.

    En el barrio de San Cristóbal estaban también las industrias del curtido, un negocio prospero en aquellos años, siendo la producción diaria de las 14 fabricas que entonces había, de unos 65.000 kilos de pieles, piel con la que se llegaban a elaborar hasta 80.000 pares de zapatos. Lástima que parte de esa importante producción no se quedase aquí, que no prosperase la industria del calzado en nuestra ciudad, siendo como era el origen de la principal materia prima. Nuestra producción viajaba mayoritariamente para la provincia de Alicante, encargándose del transporte las agencias que entonces trabajaban en la ciudad, siendo la agencia de transportes Félix la que más trabajó con los curtidores, motivo por el que trasladó sus instalaciones desde la calle Fajardo el Bravo hasta la ctra. de Caravaca, lugar al que se iban trasladando también las industrias del curtido. Luego fue la agencia de transportes Hispania la que ocupó la antigua nave dejada por Félix. También estaba la agencia Pelegrín, cuya sede se encontraba en la plaza Calderón de la Barca, bajo el torreón, la agencia Noguera en la calle Redón y transportes Cano en la Segunda Caída.

    Renfe también ofrecía en aquel tiempo su servicio de paquetería, con el servicio de puerta a puerta por un lado y el de régimen de equipaje por otro, siendo este el más demandado por su rapidez, ya que la mercancía se recogía en la estación una vez llegaba el tren expreso que hacía el trayecto Barcelona- Granada o viceversa. Igualmente, las líneas de autocares citadas con anterioridad, además de viajeros llevaban también bultos, por lo que muchos comerciantes lorquinos las usaban para los pequeños pedidos que les efectuaban sus clientes de fuera. Además estaban los choferes, que por una propinilla, se acercaban a los diferentes establecimientos y les hacían el “mandao” a sus conocidos del pueblo.

    Así recuerdo la Lorca comercial y de servicios de hace 45 años, una Lorca de mucha actividad, con mucho comercio. Una Lorca que quizá ya no vuelva, pues como mencionaba al principio las tendencias van cambiando. Pero en nosotros está el futuro que queremos para nuestra ciudad, si una ciudad viva o una ciudad muerta, si una ciudad comercial o una ciudad desierta. Como también de nosotros depende, que sigamos sometiéndonos a lo que nos dictan las grandes marcas, firmas que por otra parte, se aprovechan de sus trabajadores en Camboya, China, Tailandia o Marruecos, explotándolos por un miserable sueldo y sin tener en cuenta las mínimas condiciones laborales. Así que si vienen al centro de la ciudad, bienvenidos sean, pero nada de incentivarlos económicamente con dinero público, todos debemos de jugar con la misma baraja.

  • ¿NOS TOMAN EL PELO? por Antonio de Cayetano

    ¿NOS TOMAN EL PELO? por Antonio de Cayetano

    ¿NOS TOMAN EL PELO? por Antonio de Cayetano.

    La semana pasada leía con asombro en un diario regional, que el tramo uno de las obras de la Ronda Central de Evacuación iba a buen ritmo, acompañando al texto una foto panorámica desde el castillo, y en el que se percibe la limpieza y el acondicionamiento de casi todo el terreno por donde va a discurrir el futuro vial. Pero lo que me sorprendió no fue el observar la ya definida franja de esta infraestructura, sino lo que se afirmaba de que las obras iban a buen ritmo, porque contrariamente a lo que se publicaba, esta obra lleva ya varias semanas completamente parada, desconociendo los motivos de este nuevo frenazo al primer tramo de la ronda lorquina.

    Una ronda que iba incluida en el Plan Estratégico de la Región de Murcia 2000-2006, pero que no llegó a realizarse. Una obra que en 2007 llevó el PP de Lorca en su programa electoral y que en 2008 se anunció que comenzaría de inmediato, siendo el 2010 el año previsto para su puesta en servicio, hecho que evidentemente tampoco se materializó. Ya en 2009, se nos anunció la eminente adjudicación del primer tramo, el comprendido entre Apolonia y el Complejo Deportivo Europa, pero al final de ese año la cosa solo quedo en eso, en otro anuncio más. Anuncio que se repitió de nuevo en 2010, afirmando que las obras comenzarían en el primer semestre de 2011. Pero no es hasta agosto de ese año cuando sale publicado el anuncio de adjudicación en el B.O.E., anunciando entonces el comienzo de las obras de ese primer tramo para el mes de octubre de ese mismo año.

    Al final, las obras no se llegaron a iniciar, se nos contó en mayo de 2012 que tras adjudicar las mismas, ADIF no estaba de acuerdo con su trazado, pues todavía no se sabía cómo iba a quedar el trazado del AVE a su paso por Lorca, también que el proyectado puente sobre el ferrocarril se había diseñado para el cruce de dos vías, mientras que ahora se pretendían tres, al incluir una para el tráfico de mercancías. Luego en 2013, se nos dijo que el proyectado vial de la Ronda Central se incluiría en el cacareado “Plan Lorca+” financiado por el Estado, pero ese “plan” al final, ha resultado ser una maquinación, un perfecto plan del PP para engañar a los lorquinos, porque nunca después se ha vuelto hablar de él.

    Tras más de cuatro años para concretar la modificación del anterior proyecto del tramo I, el cual solo consistía en alargar el viaducto que cruza el ferrocarril, y que se podría haber realizado al tiempo que se ejecutaba el resto de la obra, ya que la otra escusa de la llegada del AVE a Lorca sigue estando en la actualidad tal como estaba a principios de 2012. En junio del pasado año se adjudicaron de nuevo las obras, pero nuestro gozo en un pozo, pues tras adjudicarse a la UTE formada por las empresas Sargo y González Soto en 6.904.294 €., el expediente de contratación quedó en suspenso debido a la interposición de varios recursos por las irregularidades cometidas en su adjudicación, fallando el Tribunal Central de Recursos Contractuales que se procediera de nuevo a su adjudicación por parte del gobierno regional.

    Tras varios meses de retraso, en marzo de 2017 se adjudica una vez más la obra, ganando el concurso la UTE integrada por Acciona Construcción y Continental Obras y Mantenimiento, por la cantidad de 6.615.996 €. Pero de nuevo es impugnada la adjudicación, haciéndolo esta vez la empresa que había resultado elegida en el primer procedimiento de contratación, siendo obligada de nuevo la Consejería de Fomento a anular la adjudicación y a reiniciar un nuevo expediente. Así una vez solventadas las distintas irregularidades que se han venido produciendo y que confirman las sentencias del citado tribunal, a finales de mayo comenzaron por fin las obras, pero por muy poco tiempo, pues se encuentran paralizadas solo tres meses después de su inicio. Claro que también cabe pensar, que igual están esperando a que se adjudique el tramo II, ya que también se anunció en mayo, que su adjudicación iba a ser en breve y que ambos tramos se iban a ejecutar de forma simultánea.

    Fuera de bromas, creo que se nos está tomado el pelo a los lorquinos con esto de las rondas, pues tampoco se ha comenzado la ejecución de la Ronda Norte, la de los barrios altos. Un vial que es muy necesario para los residentes en esta zona y fundamental para poder solventar con éxito cualquier emergencia que se pueda producir. Unas obras que se anunciaron para 2015 y que se podrían haber financiado con los fondos europeos destinados a la mejora de las infraestructuras de evacuación. Pero no, el dinero de esos fondos, así como el del sorteo de la Lotería Nacional, ha sido empleado por el AyuntaMIENTO en el cuarto tramo de la Ronda Central, llamada ahora de evacuación por aquello de tener derecho a esa financiación europea.

    Una conocida expresión nos dice que “cuanto más te agachas más se te ve el culo” y eso es lo que le está pasando a nuestros cargos públicos locales, que de tanta sumisión ante la administración regional, esta ya hace lo que quiere con nuestro municipio, a sabiendas de que no va a tener oposición alguna. Pero no solo por parte de los dirigentes que son del mismo partido, también de las asociaciones vecinales o empresariales, ya que ninguna se quiere enfrentar a la clase política en defensa de los intereses de la ciudadanía. Tampoco ciertos medios de comunicación visibilizan los problemas haciéndolos llegar a la opinión pública, sino que al contrario, pregonan que las obras “van a buen ritmo”. Es lo que sucede cuando todo está politizado, cuando las aspiraciones de unos y de otros no son las de luchar por las demandas vecinales, sino por las de acceder si acaso a determinados cargos, y para eso claro, no hay nada mejor que aliarse con la administración y el partido que gobierna.

    Porque no se entiende que en Lorca no haya protestas por el estado en que se encuentran servicios tan esenciales como la sanidad y la seguridad ciudadana, o el actual caos circulatorio que a diario soportamos. O que no nos importe que el tramo II de la ronda que es el más corto y de menor coste, esté licitado desde junio del año pasado y que siga aún sin adjudicarse la obra, cuando no existe problema presupuestario alguno al estar financiado por el BEI. El problema si que puede estar en un futuro si no se adjudica con prontitud, ya que el plazo previsto para su ejecución es de un año y a finales de 2018 finaliza la prórroga para la terminación de las obras financiadas con el préstamo del BEI para la reconstrucción de Lorca. Tampoco se entiende lo que pasa con el tramo III, pues tan pronto nos dicen que está terminado el proyecto a falta de su financiación, como que no se sabe lo que va a pasar con el puente de La Torta, si se va a quedar ahí o no. Decisión que es fundamental en el proyecto de dicha obra y del que se afirma está ya concluido.

    Se nos dice que para este tramo hay ya comprometidos tres millones de euros de los presupuestos del Estado, y que el importe total de la inversión ronda los ocho millones de euros, por lo que son cinco los millones que nos faltarían. Pero, ¿Dónde están los presupuestados para el primer tramo en 2011? Si ese tramo ya estaba adjudicado como nos contaron y era financiado con cargo a los presupuestos de la Comunidad Autónoma, en algún sitio seguirá el remanente que no se gastó, porque la nueva adjudicación llevada a cabo este año va a cargo del préstamo del BEI para la reconstrucción de Lorca. Pues entonces será cuestión de negociar con el gobierno regional, de moverse y de luchar porque esta ronda se termine de una vez. Lo que no podemos seguir es con los anuncios y la fabulación, con la tomadura de pelo a los lorquinos.

    Pero mientras aquí nos dedicamos a anunciar deseos, como el de la estación de mercancías del Corredor Mediterráneo, una estación que se iba a ubicar entre Lorca y Puerto Lumbreras, según afirmaron en su día los anteriores alcaldes de ambos municipios y de lo que después no se ha vuelto a saber nada. En Pulpí llevan años moviéndose para ubicar allí la pretendida estación de contenedores, creándose una plataforma empresarial que está negociando con el Ministerio de Fomento la aportación de los terrenos necesarios para la estación intermodal y su conexión con la línea del AVE. Al final quienes se mueven, llevan la delantera y el progreso a su ciudad, los que no, si que crecerán personalmente, pero nunca destacaran en la historia de su pueblo como buenos regidores.

    Ayer nuestro primer edil vino de Madrid contento, se confirma el soterramiento del trazado del AVE a su paso por la población, cosa que ya se ha asegurado en más de una ocasión aunque sin concretar la longitud. Pero lo que me parece también una tomadura de pelo, es que se nos anuncie como un logro, la supresión total de todos los pasos a nivel de nuestro municipio, cuando es de cajón que la línea del AVE no tenga pasos al mismo nivel, la seguridad de estos trenes los impide, por la velocidad a que circulan y la catenaria. Otra cosa es que nos hubiese anunciado la renovación total de los trenes de cercanías o que se están llevando a cabo gestiones para ubicar en nuestro municipio la estación de mercancías del Corredor Mediterráneo, con toda la mejora que ello supondría para nuestras exportaciones agrícolas.

     

  • INICIATIVAS Y TRASPIÉS por Antonio de Cayetano

    INICIATIVAS Y TRASPIÉS por Antonio de Cayetano

    INICIATIVAS Y TRASPIÉS por Antonio de Cayetano.

    Tras abrir sus puertas el pasado 25 de agosto, la semana pasada fue inaugurado oficialmente el Mercado del Sol. Un proyecto que tras varios retrasos en cuanto a la fecha de apertura, es ya una realidad, presentándose como el primer punto gastronómico que se abre en la región. Cosa que no es del todo cierta, pues el pasado mes de junio abrió sus puertas en Molina de Segura el Mercado Gastronómico La Compañía, una iniciativa puesta en marcha por el Centro Comercial Vega Plaza, el cual ha dedicado la primera planta de este centro a los placeres culinarios. También en el mes de febrero pasado, se presentó un proyecto para convertir en un mercado gastronómico el antiguo y emblemático edificio de Correos de la capital murciana. Igualmente Cartagena se quiere sumar a este ocio gastronómico, pretendiendo reactivar el mercado de Santa Florentina con otro espacio culinario.

    Es lo que está de moda, la cocina y todo cuanto gira a su alrededor, un fenómeno que va creciendo y al que se están incorporando muchas ciudades españolas. Aunque si en un principio el objetivo de estos espacios culinarios, era incentivar turística y gastronómicamente los viejos mercados de barrio, aprovechándose de la proximidad del producto para elaborar y consumir allí mismo los distintos platos cocinados, que es lo que se pretende hacer en Cartagena. La finalidad de los nuevos “mercados” que van surgiendo es bien distinta, pues su meta es la de generar un nuevo modelo de negocio aprovechándose de esta incipiente tendencia, creando nuevos espacios y reuniendo en ellos a los profesionales relacionados con los productos gourmet. Al igual que los centros comerciales aglutinan tiendas especializadas de diversos sectores, ofreciéndonos artículos de todo tipo, hostelería y ocio. Pues ahora también, surgen estos otros centros para satisfacer los gustos más refinados o los paladares más exquisitos.

    Nuestro Mercado del Sol es de los segundos, puesto que no ha nacido por la reconversión de un viejo mercado, aquí no podremos comer rodeados de frutas, hortalizas o pescado como en otras ciudades. Lamentablemente nuestra antigua plaza de abastos espiró durante la primera intervención a que fue sometida, una operación a corazón abierto que se llevó a cabo sin el diagnostico debido. Quizá que si no se hubiese dado ese traspié, el casco histórico de Lorca tendría ahora más vida, pues a partir de ahí empezó su declive. Un abandono por el que las distintas administraciones han hecho bien poco por evitarlo. Hoy se quiere intentar dinamizar nuestro conjunto histórico artístico con la ubicación de este recinto culinario, y la verdad es que su situación no puede ser mejor, pues el entorno es el más idóneo para ello. Además de que el edificio donde se encuentra y que fue construido a mediados del pasado siglo como comercio textil, parece estar concebido para la utilidad que hoy se le ha dado.

    Inauguración de la galería comercial La Viña

    Está bien este referente gastronómico, que puede que incentive la actividad hostelera y comercial de la zona, pero si no va acompañado de un plan que impulse la rehabilitación de todo el conjunto y lo estimule comercial y residencialmente, poco puede hacer por si solo este mercado gourmet. Incluso puede que esta iniciativa, que ha tardado más de cuatro años en hacerse realidad y que ha recibido 500.000 euros de subvención del Plan Estatal de Competitividad, tenga que cerrar por falta de actividad. Ya pasó con la galería comercial de La Viña, que después de casi dos años de gestación, tuvo que cerrar apenas ocho meses después de su apertura. Tirando en aquel proyecto que también fue inaugurado por autoridades locales, autonómicas y nacionales, más de medio millón de euros de dinero público, pues la mayor parte de su coste fue financiado igualmente por la Secretaría de Estado de Comercio del Gobierno de España. Lo que desconocemos es lo que pasaría con el alquiler, ya que el contrato que se firmó con el dueño de aquel gran local de dos plantas y de 1700 metros cuadrados de superficie, fue de10 años de duración.

    Esperemos que este nuevo proyecto, que casualmente tiene la misma superficie que el de la Viña si tenga la durabilidad esperada. Que el mismo disponga de un análisis de viabilidad que nos indique la necesidad o la conveniencia de este “mercado” y de su rentabilidad, así como si realmente aportará a la ciudad los beneficios que se esperan de él, porque si no, será otro traspié más, otra perdida de recursos públicos que se podían haber empleado en otros menesteres. Llama la atención, como por la mitad del dinero público que se ha llevado este “negocio privado”, se ha recuperado totalmente la bicentenaria Fuente del Oro de la avenida de Santa Clara, luciendo hoy con esplendor sus restaurados caños de agua. No cabe duda de que inversiones como esta son las que hay que primar, siendo un buen destino el dinero público gastado ahí, al igual que el empleado en embellecer la ciudad y recuperar su patrimonio. Así si esto se consigue, los turistas nos vendrían solos y tras ellos la oferta gastronómica. Siendo esta si cabe, más atractiva y de mayor calidad, no necesitando entonces subvención o ayuda alguna para llevar a cabo su “lucrativa” actividad.

    Si que Lorca tiene toda la legitimidad para intentar llevar a cabo iniciativas como esta, donde un tercio de la inversión del flamante mercado se ha pagado con el dinero de todos, pero con los pies en el suelo, sabiendo que es primero, si el huevo o la gallina. Lo que no puede ser es que comencemos la casa por el tejado, financiando una actividad que en un 70% vive del turismo, cuando todos sabemos que en plena temporada estival, cierran en nuestra ciudad bastantes establecimientos de hostelería por falta de clientela. Pero es que a pesar de esa esplendida subvención concedida, algún hostelero ha tenido que desistir de instalarse en este nuevo recinto, al ser elevado el coste de su arrendamiento. Mientras que los que en él se han ubicado, tienen que poner unos precios altos para poder compensar los gastos que ello conlleva, por lo que también ya hay quien se lo piensa dos veces antes de acudir allí y pagar más por la misma consumición que toma en otro lado, aparte de soportar algunas incomodidades con las que se ha encontrado. Tampoco se ha cubierto todo el espacio disponible, quedando un porcentaje sin adjudicar, lo que puede traducirse con el paso del tiempo en una iniciativa frustrada. Un fracaso como sucedió con el Centro Comercial Victoria de Murcia, que tras rehabilitarse el viejo edificio del desaparecido Hotel Reina Victoria de la capital, no se cumplieron la expectativas que había puestas en él.

    No basta con ser optimistas o positivos, hay que ser realistas y saber si nuestra ciudad cuenta con la suficiente demanda para que un espacio de esta elite se mantenga, porque ahora como novedad sí que tiene actividad, estamos en un mes festero y hay curiosidad por ver como ha quedado el viejo edificio de Almacenes Bertrand. Pero lo difícil es mantenerse durante el resto del tiempo, y más cuando los clientes de estos espacios gastronómicos son turistas en su mayoría. Porque no podemos ser ingenuos y creernos lo que nos dicen, de que nuestro flamante “mercado” es comparable al de San Miguel de Madrid o al de La Boquería de Barcelona, el cual se encuentra ubicado en la zona de las Ramblas. Un mercado que es de visita obligada para los miles de turistas que visitan diariamente la capital catalana y que se encuentra entre los mejores de Europa. Aquí ni el mercado del Sol es lo que nos quieren vender, ni evidentemente Lorca es comparable a Madrid o Barcelona. Como tampoco nuestro casco histórico está en las mejores condiciones para explotarlo turísticamente, por lo que pocos son los visitantes que se puedan captar. Visitantes que tampoco encuentran en su camino, señalización alguna que les lleve hasta el nuevo mercado culinario, cosa que también sucede con los diversos museos o el Centro Regional de Artesanía.

    Creo que a nuestros dirigentes les está pasando igual que a muchos afortunados de la lotería, que se ven con dinerito fresco y en vez de invertirlo debidamente, lo malgastan en caprichos o en cosas en las que su viabilidad está en el aire, pero prefieren anteponer siempre la luz que estos nuevos proyectos les da aunque esta se apague pronto. Porque estos intentos son como los fuegos artificiales, que nos emboban mientras dura su encendido, pero que no queda nada una vez pasada la chispa. En mi opinión, hemos perdido una ocasión única para la total recuperación de nuestro malogrado casco histórico, ya que gran parte del dinero del préstamo del BEI se podría haber invertido en él, convirtiéndolo en motor de una buena parte de nuestra economía local, cosa que se anunció se iba a realizar con el importe de lo recaudado en aquel sorteo extraordinario de la Lotería Nacional a beneficio de Lorca. Pero no, ese dinero se destinó a otras inversiones de escaparate que dan más luz. Si que el dinero del BEI se ha empleado en el arreglo de alguna calle del casco histórico y alguna otra actuación, pero una cantidad insignificante si lo comparamos con la inversión global que hasta ahora se ha realizado en la ciudad. Sin embargo, parte del dinero concedido al gobierno regional por el BEI para la reconstrucción de Lorca, lo ha empleado la Comunidad Autónoma en el arreglo de carreteras regionales en otros municipios limítrofes, cuando ni su deficiente estado era debido a los terremotos, ni la actuación se llevaba a cabo en nuestro termino municipal como era preceptivo.

    Poco ha empujado nuestro AyuntaMIENTO para recibir el dinero imprescindible para el impulso turístico de nuestra ciudad, pocas son las ideas que ha puesto en marcha para recibir las subvenciones necesarias para la recuperación de nuestro patrimonio. Solo una ocurrencia, el pretendido ascensor para subir al castillo, entiéndase parador. Proyecto que con un coste de unos dos millones y medio de euros, no está justificado bajo ningún concepto. Creo que no se piensa con la cabeza, igual que se nos vende humo anunciando proyectos que luego resultan ser cuentos chinos, se inician otros que terminan en un verdadero descalabro. Si que quien no arriesga no cruza la mar, pero no con el dinero de los demás. Pues el fracaso en que ha quedado la Ciudad Regional del Automóvil, nos sirve como ejemplo de la política de fabula de algunos dirigentes públicos o de sectores empresariales, pretendiendo algo que a nuestra ciudad le venía grande. Un proyecto que se nos anuncio como “innovador y vanguardista”, algo único a nivel nacional, y que tras la inversión de más de tres millones de euros y de 12 años de andadura, ha resultado ser un fracaso total. Un polígono que iba a estar exclusivamente dedicado al automóvil y en el que se iban a dar cita más de 40 actividades relacionadas con este sector. Donde iban a estar representadas la mayor parte de la marcas, con una feria permanente del vehículo de ocasión, con talleres abiertos las 24 horas, servicios de grúa, de neumáticos, de repuestos, lavaderos, gasolineras, gestorías, corredurías de seguros, parque infantil, restaurantes, hoteles y hasta una línea propia de autobus.

    Un recinto que iba a ser un referente regional y polo de atracción para las provincias limítrofes. Una ciudad del automóvil que iba a superar a otros pequeños polígonos de este tipo que estaban surgiendo en la comunidad de Madrid. Como siempre íbamos a ser los mejores, mejores que el de Parla con un 40% más de población que Lorca, o Leganés que tiene más del doble de habitantes que nuestro municipio, poblaciones estas que tienen la ventaja de estar situadas en el área metropolitana de Madrid, con todo el potencial económico y poblacional que ello conlleva. Al final la cosa no resultó, quizá que la crisis haya tenido mucho que ver, pero también la buena ubicación que tenían y tienen los concesionarios establecidos durante décadas en la antigua nacional 340 en dirección a Granada, un lugar muy transitado y bien comunicado, sitio donde ahora vuelve el primer y último concesionario establecido en la innovadora Ciudad Regional del Automóvil de la pedanía de La Hoya. Claro que también puede, que los iniciadores del fracasado proyecto, quisieran edificar viviendas en estos inmuebles del polígono Los Peñones, convirtiendo así en “oro” ese terreno industrial que poseían, pues todo tenía cabida en esos locos años de vacas gordas.

    Hoy este fracasado polígono que se encuentra entre las pedanías de Tercia y La Hoya, está abandonado y sin saber lo que hacer con él, cuando por la ubicación que ocupa, se podría convertir en una zona que albergue pequeñas y medianas industrias agropecuarias, incentivando también la instalación de fabricas de conserva, de las que salvo alguna excepción, incomprensiblemente se carece en Lorca, cuando precisamente nuestro municipio es uno de los mayores productores de la materia prima. También esos terrenos ya urbanizados y cercanos a la autovía, podrían ubicar una Ciudad del Transporte, un equipamiento del que tampoco dispone Lorca y si otras ciudades de menor importancia que la nuestra. Otro polígono que no se ha desarrollado como se esperaba y que se inició en la misma época, es el de Serrata, un gran polígono industrial de 5 millones de metros cuadrados, del que se dijo se iba a convertir en el más grande de la región y uno de los mayores centros logísticos de la zona de levante. Igual ha pasado con el pretendido centro comercial de La Torrecilla, proyecto donde iba también un hotel de 80 habitaciones y naves escaparate, al que se le dio luz verde en 2008, cuando todavía no se había abierto el Almenara.

    Se nos fue la cabeza, cuando en una pedanía como Avilés de unos 350 habitantes, se pretendían construir 9.000 viviendas, o las 8.000 de Aguaderas y las 7.000 de La Paca, y así toda una sucesión de convenios urbanísticos, que por la negligencia de unos y la desgana de otros, ahora nos toca devolver a sus promotores, siendo cuantiosas las cantidades que en su día se entregaron a cuenta de estos frustrados proyectos. Tampoco afortunadamente, ha llegado a buen puerto el pretendido macroproyecto del parque regional de Cabo Cope y Puntas de Calnegre, una iniciativa del gobierno regional y los ayuntamientos de Águilas y Lorca, para construir en ese lugar protegido casi 10.000 viviendas de lujo, hoteles, lagos y puerto deportivo. Por suerte estalló la burbuja, llevándose por delante este modelo insostenible del ladrillo, pero como siempre ocurre, los platos rotos los pagamos el pueblo llano.

    Los promotores no pagaron las deudas contraídas con las entidades bancarias, prestando entonces el gobierno a las entidades crediticias dinero para su rescate. Dinero que a pesar de los años transcurridos, solo se ha devuelto en un 5,4%, pues de los 76.410 millones de euros destinados al saneamiento financiero, quedan por cobrar más de 72.000 millones. Cantidad que difícilmente se cobrará, por lo que al final lo pagará el Estado, es decir, todos los contribuyentes, y eso a pesar de que se nos dijera una y otra vez que el rescate bancario no nos costaría ni un euro a los españoles. Pero lo indignante de todo esto, no es que por este motivo estemos soportando más impuestos y más recortes en educación o sanidad, que también, sino que el recate bancario se hizo principalmente a las cajas de ahorros, las únicas entidades que estaban en manos de los políticos. Políticos que mayoritariamente estaban puestos por el partido al que seguimos votando una y otra vez. Pues así nos va.

  • LA GOTA FRIA NOS ACECHA por Antonio de Cayetano

    LA GOTA FRIA NOS ACECHA por Antonio de Cayetano

    LA GOTA FRIA NOS ACECHA por Antonio de Cayetano 

    El pasado fin de semana se cumplieron 34 años de las peores inundaciones del País Vasco, unas inundaciones que afectaron a más de un centenar de localidades tras un episodio de lluvias torrenciales de más de 600 litros por metro cuadrado. Inundaciones donde hubo unos cuarenta fallecidos, entre ellos cuatro guardias civiles que resultaron ahogados tras ser arrastrado su vehículo después de salvar a una joven en Llodio, joven que finalmente también resulto muerta en el suceso. Pero ese fin de semana de agosto de 1983, no solo llovió en la parte oriental de la cornisa cantábrica, también Lorca fue el escenario de una fuerte tormenta que se desató en la tarde del viernes 26, lluvia que no ocasionó víctimas como allí, pero sí importantes daños a un edificio de la calle Corredera, teniéndose que desalojar urgentemente este inmueble que hacia esquina con la plaza de San Vicente y donde se ubicaba un concurrido bar y cafetería.

    Y es que es a partir de esta época del año cuando se producen las fuertes lluvias, cuando el agua del mar a alcanzado su mayor temperatura, siendo esta energía térmica uno de los principales ingredientes para que se desarrolle una DANA (depresión aislada en niveles altos), el episodio conocido como “gota fría” y que con tanta frecuencia se da en esta zona, habiéndose registrado ya fuertes lluvias desde hace unos días en algunos puntos de la península. De las 86 riadas más significativas que se conocen del Guadalentín, 26 tuvieron lugar durante el mes de septiembre y 24 durante el mes de octubre, siguiéndole noviembre con solo siete y menos de esta cantidad el resto de los meses del año, no habiendo constancia de que se registrase ninguna de importancia en el mes de julio y solo dos en junio, una en 1933 y la otra en 1900. Siendo significativo este año, porque durante el mismo hubo tres importantes riadas, la primera el 27 de junio, otra el 28 de septiembre y la última el 23 de octubre. Algo similar sucedió también en 1777, con riadas los días 10 de enero, 15 de septiembre y 17 de noviembre.

    Como vemos, las lluvias intensas en esta zona seca no son algo excepcional, sino que siempre han formado parte de nuestro clima mediterráneo, pudiendo pasar treinta años entre una y otra gran riada o tener tres en el mismo año. Comenzaba recordando las inundaciones del País Vasco, donde cayeron más de 600 l/m2 en apenas dos días, siendo el deficiente encauzamiento de los ríos el principal causante del desastre. Cosa que también sucedió aquí hace cinco años con la rambla de Biznaga, un cauce que recoge las aguas de las ramblas de Torrecilla, Béjar y parte de la de Nogalte y cuyo lecho no está muy definido debido a los cultivos que se realizan en la zona, una actividad agrícola que junto a la barrera que hizo la autovía Lorca-Águilas, provocó que quedasen inundadas tres centenares de viviendas y casi la misma cantidad de granjas, dando como resultado 200 toneladas de animales muertos y 11.600 hectáreas anegadas por el agua durante varias semanas.

    Pero lo que nos diferencia del País Vaco, es que esa cantidad de agua que cayó allí durante un fin de semana, nos puede venir aquí en solo una hora, que es lo que pasó en la riada del 14 de octubre de 1879, cuando en la zona de los Vélez que es la cabecera del Guadalentín, se acumularon hasta 600 litros en este intervalo de tiempo. Igual sucedió en el episodio de gota fría que afectó a parte de las provincias de Granada, Almería y Murcia el 19 de octubre de 1973, donde esos mismos litros de agua se recogieron en solo dos horas en Albuñol (Granada) o en tres en Zurgena (Almería), recogiéndose la cantidad de 420 litros en solo una hora. Pero para precipitación importante, la caída en Jávea (Alicante) el día 2 de octubre de 1957 donde cayeron 871 litros, siendo hasta la fecha el máximo histórico de 24 horas en la península, registrándose más de 1000 litros en los dos días que duraron las precipitaciones ocasionadas por una impresionante gota fría que produjo incluso nevadas en el centro del país. También en Oliva, un municipio situado a 32 km. de Jávea, se recogió el 3 de noviembre de 1987 con motivo de otro episodio de lluvias torrenciales, la cantidad de 720 l/m2 en 24 horas.

    Así que de relajarse nada, la peligrosidad es real y nos puede llegar en cualquier momento y a cualquier punto, sin frecuencia fija o matemática, por lo que debemos de estar siempre preparados con unas infraestructuras suficientes y en las mejores condiciones para desarrollar su cometido, que no es otro que la evacuación rápida y segura de esa torrencial agua. El 28 de septiembre de 2012 fue la última vez que nuestro río bajó bravo, aunque sin llegar a desbordarse, tal como lo había hecho en las anteriores riadas del 19 de octubre de 1973 y del 21de octubre de 1948. Las autoridades entonces, aparte de lamentar las pérdidas humanas y prometer unas ayudas que jamás llegaron, echaron la culpa del desastre a la climatología, afirmando que estas precipitaciones del 28 de septiembre habían sido unas lluvias torrenciales excepcionales, superiores incluso a las de la riada de Santa Teresa y a la de octubre del 73, cuando los datos de unas y otras desmienten que eso fuese así.

    Ya hemos visto que en la riada de Santa Teresa, se recogieron más de 600 litros en solo una hora en el cortijo de Calderón, un paraje situado a 8 km. de Vélez Rubio, cuando en esta del 2012, la precipitación caída en la cabecera de la rambla de Nogalte fue solo de 160 l/m2, 81 de ellos en una hora. En Puerto Lumbreras fue más el agua caída, 212 litros, de los cuales 119 cayeron en tan solo 60 minutos, mientras que en la zona de Lorca la precipitación de ese día fueron de 140 litros, reduciéndose a 115 l/m2 en la parte de Totana. Cantidades importantes y no habituales en nuestra región, sobrepasando con creces el umbral rojo que marca AEMET, que está en 60 litros en una hora y 120 para doce, pero precipitaciones no excepcionales en un episodio de gota fría de los que se dan por aquí. También estas lluvias de hace cinco años fueron inferiores a la del 19-10-1973 en las que se estimó una precipitación de entre 250 y 300 l/m2 en nuestra comarca.

    Y esa es la suerte que tuvimos en Lorca ciudad, que la lluvia caída en la cabecera de nuestro río y ramblas fue intensa pero no tan fuerte como en episodios anteriores, pues de lo contrario, el Guadalentín se hubiese desbordado a su paso por la población. Según la Confederación Hidrográfica del Segura el máximo caudal fue a las 15,15 h. con 616 metros cúbicos por segundo, lo que supone una cuarta parte del agua que pasó en 1973. Si que ahora está el nuevo pantano de Puentes con capacidad para contener más agua, pero además de que todavía sigue estando en pruebas y no está garantizada al 100% su resistencia, carece también de las correspondientes compuertas del aliviadero, por lo que no puede aprovecharse al máximo su aforo. Además, de que si tenemos en cuenta que el agua que pasó por Lorca ese día del 28 de septiembre, fue solo de la recogida aguas abajo del embalse (15 km.), de llover con más intensidad en la zona, nuestro río nos hubiese dado un buen susto, pues poco faltó para que el agua llegase hasta el borde de los muros de contención.

    Camino de La Camocha, Almendricos.

    Y el susto no hubiese sido para los vecinos de Santa Quiteria, barrio al que se le alertó del peligro que corrían, sino a los del centro de la ciudad y zona de San Diego, ya que es difícil el desbordamiento del río aguas abajo del puente de hierro, pues ahí el rio se ensancha considerablemente, viniendo siempre el peligro para las barriadas de Santa Quiteria y Virgen de las Huertas, así como para la zona próxima del Campillo, de la ya desaparecida rambla de Tiata, que funcionaba como un ramal del propio río con el fin de aprovechar sus agua para el riego, peligro que ya ha dejado de existir para estos vecinos. El peligro hoy está en el estrechamiento que tiene el Guadalentín entre la pasarela y el parque Ignacio Echeverría, donde pierde hasta un 25% de su anchura, coincidiendo este estrechamiento con unas escalinatas situadas a ambos márgenes, bajando por ello casi en un metro la altura de la muralla en esos portillos y por donde ya se escapó algo de agua en la última riada.

    Pasos que de no recrecerse, serian en un principio la entrada de la crecida al casco urbano, siendo la parte comprendida entre Ovalo-Juan Carlos I y la nueva ronda Central las zonas inundables, al situarse este espacio en una cuota más baja debido a la barrera que siempre han hecho los quijeros de la rambla de Tiata, barrera que hoy continúa con la transformación de este cauce en el nuevo vial de circulación. Construcción a la que se le tendría que haber metido unos conductos de evacuación mayores a los que se le han colocado, pues el diámetro que tienen resulta a todas luces pequeño y más si tenemos en cuenta que con el paso de los años van quedando posos que los van cegando. En lo que ya hay hecho no hay vuelta atrás, pero sí que se puede corregir en lo referente al tramo III que está todavía sin ejecutar, poniendo dos o tres tomas para aguas pluviales o posibles inundaciones, desaguando ya estos conductos en dirección contraria para no sobrecargar lo que hay, arrancando desde la zona de las alamedas y llevándoselos bajo el nuevo vial hasta el mismo río, aprovechándose también para evacuar el paso inferior del puente de la Torta en caso de que esta infraestructura se mantenga tal como está ahora.

    Por cierto, también los tubos para pluviales que se están colocando en la alameda de Cervantes parecen de poca sección, cuando hasta esa vaguada de la zona del Gato llegan los arrastres procedentes de los barrios altos. Igualmente esta zona, parte de Sutullena y el barrio de San Fernando se pueden ver afectados por el posible desbordamiento de la rambla de las Chatas, un pequeño cauce que recoge las aguas de la ladera sur de la sierra del caño y que se encuentra en pésimas condiciones, haciendo además una especie de embudo en el entronque con la rambla de Tiata a través de la Avenida José López Fuentes. Tampoco el río se encentra en buen estado de mantenimiento, pues a su salida de la ciudad tras pasar el ferrocarril, se encuentra su lecho poblado de cañas, un cañaveral que nunca ha existido ahí y que de no acometer pronto su limpieza lo invadirá todo. Lo mismo pasa con el taray, una especie protegida que no debe de tocarse, pero que tampoco debe de obstaculizar el paso del agua, pues siempre se deberá de anteponer la seguridad de las personas y de los bienes a del propio arbusto.

    Aunque parece que nuestros políticos no están por esta labor, pues cuando se van a cumplir cinco años de las últimas inundaciones en nuestra comarca, poco o nada se ha hecho por corregir las carencias detectadas, solo algo más de una decena de diques para contener las correntias. Seguramente no fue suficiente la lección que nos dio el último episodio de gota fría y habrá que esperar a que se vuelva a repetir la tragedia para poner solución a los problemas que entonces se manifestaron. Es imperdonable que las obras que se iban a cometer en el cruce de la rambla de Biznaga con la autovía Lorca-Águilas sigan sin iniciarse, así como la limitación y el drenaje de la propia rambla. También que el anunciado embalse de la rambla de Nogalte se haya quedado solo en un proyecto, cuando este pantano es necesario, no solo para frenar una riada sino para almacenar agua para el riego. Pero no solo es imprescindible la construcción de este pantano, también hay que hacer otras presas que regulen las aportaciones de las ramblas de Béjar y Torrecilla e incluso otras en las ramblas que aportan agua al Guadalentín aguas abajo del pantano de Puentes.

    Pantano que inexplicablemente, sigue 17 años después de su inauguración sin las correspondientes compuertas en sus aliviaderos, compuertas que en caso de un periodo de intensas lluvias, permitirían al embalse poder llenarse hasta su coronación, pudiendo almacenar hasta los 90 hectómetros cúbicos, no los 25 que solo puede ahora. Embalse que en la última riada llegó a recibir hasta 1870 m3/s, pasando en pocas horas a almacenar casi 8 hectómetros cúbicos más de agua, el doble de lo que tenía. Agua que hay que contener con atención, ya que por no disponer de la misma, todavía no ha pasado las preceptivas pruebas de resistencia, pruebas en las que en sus primeros cuatro hectómetros de aalmacenamiento, se observaron filtraciones y fisuras, teniendo que ser solucionado con la inyección de cemento líquido. También es incomprensible el abandono en que se encuentra el pantano de Valdeinfierno, un pantano que en la riada de septiembre de 2012 recibió 4,5 hectómetros y que se encuentra inutilizado por los sedimentos y tarquines que contiene, llegando estos casi a su coronación.

    Creo que nuestros políticos deberían de exigir de una vez por todas, que el viejo proyecto de recrecimiento de esta presa se lleve a cabo, así como el resto de obras hidráulicas y de defensa de inundaciones que faltan por hacer en nuestro municipio, entre ellas la prolongación de los muros del río aguas arriba de La Peñica. Hoy lo que suceda aquí ya no importa tanto en Murcia, la última adecuación del paretón de Totana hizo que la pasada riada no afectara lo más mínimo al municipio murciano, pues esta infraestructura desvió 925 m3/s por la rambla de las Moreras hasta Mazarrón, dejando pasar solo 158 para Murcia de los 1083 m/3/s que por aquel punto llevaba el Guadalentín, ya que a los que pasan por nuestra ciudad hay que añadirles las aportaciones de otras importantes ramblas aguas abajo de la población, entre ellas la de Biznaga que tantos problemas causó.

    Las inundaciones han repercutido en la vida de nuestro municipio desde los inicios de la historia, es un hecho que se ha dado constantemente dejando siempre un panorama desolador. Es por ello por lo que no debemos de quedarnos con los brazos cruzados hasta un próximo evento, hay que exigir que se tomen las medidas adecuadas con el fin de afrontar en las mejores condiciones este riesgo natural, ya que las riadas e inundaciones es el episodio más frecuente, el de mayores daños y el que más victimas nos ocasiona. La gota fría es un fenómeno que nos acecha siempre cuando llega esta fecha, un evento que los expertos prevén puede incrementarse con el cambio climático, un cambio que ya no es futuro, sino que lo tenemos como presente, como los demuestra los grandes episodios meteorológicos que se están desarrollando.

    Quizá que por eso, el mismo evento de gota fría que aquí solo dejó agua el 28 de septiembre de 2012, en la ciudad de Gandía donde cayeron 207 l/m2, fue acompañado de un tornado que arrancó árboles de cuajo y destrozó la mayor parte de las atracciones feriales que había instaladas, entre ellas una noria de 27 toneladas, situación de la que resultaron medio centenar de heridos, 15 de ellos graves. Así que ante estos fenómenos meteorológicos “excepcionales” hay que poner también medidas excepcionales, siendo muy importante el papel de la prevención. El clima nos está avisando, la temperatura del agua del mar está batiendo récor, por lo que más humedad se aportará a la atmósfera, lo que junto al aire frio de las capas altas hará que se formen nubes de gran densidad, siendo estas nubes las que provocan las lluvias torrenciales que acumulan mucha agua en muy poco tiempo.

    Tras las inundaciones, vendrán las promesas y las peticiones de zona catastrófica, quizá que algún minuto de silencio, si por desgracia ha habido víctimas mortales como sucedió en esta última de 2012, donde hubo tres fallecidos en Esparragal, dos en Lorca y uno en Sangonera la Verde. Y cuando el barro se seque, ya los políticos se olvidaran del tema, quizá que con motivo del aniversario se anuncien algunas inversiones y se hagan alguna foto, pero de nuevo los proyectos se guardaran en un cajón hasta la siguiente ocasión. Si alguien pregunta, siempre la respuesta será la misma, falta de financiación o que se está mejorando el proyecto, una buena escusa para una mala gestión. Esperemos que el episodio de gota fría que nos puede afectar entre hoy y mañana, nos pille solo de refilón, aportando así agua de la buena, siendo mínimos los daños y máximo el beneficio.

     

  • A LA GUERRA POR SER POBRES por Antonio de Cayetano

    A LA GUERRA POR SER POBRES por Antonio de Cayetano

    A LA GUERRA POR SER POBRES por Antonio de Cayetano.

    El pasado sábado 12 de agosto, se cumplieron 119 años de la firma del protocolo de armisticio que puso fin a la Guerra de Cuba, una contienda donde perdieron la vida unos 60.000 españoles, de los que más de 1.300 eran de la provincia de Murcia, siendo la comarca de Lorca el territorio de la región al que más muertos causó el conflicto. Una guerra de la que se libraban de ir los hijos de las familias pudientes, ya que con pagar 1.500 pesetas a la Hacienda Pública, estos mozos quedaban exentos de ser alistados.

    Un obrero o jornalero de entonces ganaba el mísero salario de unas dos pesetas diarias, trabajando hasta 14 horas los días en que había faena que no eran todos, por lo que para juntar esa cantidad tendría que ahorrar la totalidad del sueldo durante más de dos años, cosa imposible de realizar teniendo en cuenta la situación precaria en que se vivía. Por este motivo los hijos de las familias humildes que eran la mayoría, estaban abocados a marchar como soldados a Cuba o Filipinas, donde no solo se moría en combate o por las heridas causadas tras los enfrentamientos con los independentistas, sino por la fiebre amarilla u otras enfermedades, siendo por esta causa más del 90% de las bajas que se produjeron, ya que de los fallecidos de la provincia de Murcia, solo 99 fueron por acción de guerra, muriendo 516 por vomito negro (fiebre amarilla) y 693 por enfermedades comunes.

    Lorca en aquel tiempo era predominantemente agrícola, pero no una agricultura próspera como la de ahora, sino una agricultura mayoritariamente de subsistencia, escaseando otras ocupaciones. Si que también a finales del siglo XIX se contaba con varias explotaciones mineras, utilizándose mano de obra de las pedanías de Purias, Aguaderas, Puntarrón, Morata o Garrobillo, pero estas empresas de capital extranjero apenas crearon riqueza en nuestra ciudad. Distinto fue en los municipios costeros de Mazarrón, Cartagena y la Unión, donde sí que la minería había generado trabajo y dinero en abundancia, razón por la cual muchas familias allí residentes, sí que podían pagar esas 1.500 pesetas que librasen de marchar al frente a sus hijos.

    Así nos encontramos con que mientras del municipio de Lorca fueron 211 las víctimas de esta guerra, un 0,30 % de la población de entonces, Mazarrón solo tuvo 22 muertos, un 0,09 %. Igual pasó en Cartagena y la Unión, donde los fallecidos fueron 141 y 39 respectivamente, siendo el porcentaje respecto a sus correspondientes censos del 0,14 y 0,13%, menos de la mitad que en el municipio lorquino. Lo que demuestra que aunque el dinero no sea todo en esta vida, ayudar sí que ayuda, ya que por no disponer del mismo se puso en juego la vida de muchos hijos. Hijos a los que se les vio sortear, luego marchar y jamás ya volver, siendo de aquel tiempo un refrán que decía “Hijo quinto y sorteado, hijo muerto y no enterrado”, pues quien moría en ultramar o en los viajes de ida o vuelta, allí quedaban para siempre sus restos.

    También el dinero estuvo detrás de los que se libraron de ir en el municipio de Murcia, de donde eran 208 de las víctimas, el 0,19% de su población. Pero aquí aparte de las 1.500 pesetas que se llevaba la Hacienda Pública, una recaudación injusta e inaceptable se mire por donde se mire, estaban las comisiones que cobraban ciertos médicos por declarar “inútiles” a los mozos, logrando evitar de esta forma su incorporación a filas. Entre estos médicos de la Comisión Mixta de Reclutamiento, se encontraba el diputado nacional Miguel Jiménez Baeza, el cual favoreció con su dictamen a bastantes familiares y amigos, teniendo que dimitir más tarde por estos hechos, ya que el escándalo de lo que estaba sucediendo con los quintos de Murcia llegó al Congreso de los Diputados, formándose una comisión de investigación que tras examinar cientos de expedientes, comprobó que efectivamente había habido fraude, descubriéndose 432 mozos que se habían dado por inútiles cuando la realidad era bien distinta, pues eran espabilados de más.

    Pero a pesar de que este político del Partido Liberal, tuvo que cesar como diputado el 22 de febrero de 1899 por esta desvergüenza, permaneciendo solo diez meses representando los intereses de Murcia, se volvió luego a presentar a las elecciones generales de abril de 1903, a las de septiembre de 1905, a las de abril de 1907 y a las de mayo de 1910, saliendo elegido en todas ellas y con mayor número de votos que los obtenidos en su primera legislatura, falleciendo el 8 de febrero de 1911 por una grave enfermedad. Lo que demuestra que ni antes ni ahora, el tráfico de influencias, las tramas de corrupción o los escándalos políticos, pasan factura o hacen mella alguna entre estos personajes, sino muy al contrario, obtienen más votos por su “buen hacer” y reciben incluso el homenaje del “pueblo” dedicándole una de sus calles, como es el caso de este médico y diputado liberal, al cual se recuerda en Murcia con una calle en el centro de la ciudad.

    Continuando con la guerra de ultramar, decir como curiosidad, que una de las primeras unidades que se movilizaron tras comenzar el conflicto de Cuba, fue nuestro desaparecido Regimiento de Infantería Mallorca nº13, aunque este no estaba todavía de guarnición en Lorca, sino en Valencia, a donde había llegado procedente de Cartagena siete años antes. Partiendo de aquella ciudad en el vapor San Agustín el día 27 de agosto de 1895, componiendo la primera expedición tres jefes, 32 oficiales y casi 1000 hombres de tropa, de los cuales más de 500 pertenecían a los reservistas del reemplazo de 1891, soldados ya licenciados pero que fueron llamados a filas en julio de ese mismo año, siendo murcianos 66 de ellos, aportados por el Regimiento de Reserva Lorca 104. Pero este regimiento no estaba situado en la ciudad de su nombre como era lo habitual en estas unidades, sino que se ubicaba en una ciudad distinta, circunstancia que también se daba en otros tres regimientos más, siendo Cieza la población donde estaba ubicado el que llevaba el nombre de Lorca.

    La que si que estaba ubicada en nuestra ciudad era la Zona de Reclutamiento nº 48, cuya sede era el viejo cuartel situado en la antigua calle del Aire, la actual de Presbítero Emilio García Navarro, donde luego estuvo el colegio de San José y en la actualidad el Centro Cultural de la Ciudad, ambos conocidos por “La Zona” por ser la ubicación de este departamento militar, que también fue sede de la Comandancia Militar y de un batallón de segunda reserva. En la provincia había dos zonas de reclutamiento en aquellos años, la de Murcia con el nº 20 y la de Lorca con el 48, coincidiendo estos números con el número del regimiento donde iban destinados la mayor parte de los reclutas, siendo así el Regimiento de Infantería Pavía nº 48 de guarnición en Cádiz, el destino prioritario de los quintos lorquinos y la unidad donde más paisanos murieron, ya que ha este regimiento pertenecían 36 de los soldados lorquinos que perdieron la vida en esta contienda.

    También en el que a partir de octubre de 1939 fuese nuestro regimiento, el siempre recordado Mallorca 13 y que se disolvió en nuestra ciudad el 29 de diciembre de 1995, murieron 5 lorquinos en aquella guerra, entre ellos el sargento Francisco Gomara García, natural de la pedanía de Coy y que falleció por enfermedad. Otros cinco sargentos naturales de Lorca fallecieron en las distintas unidades que tomaron parte en aquel conflicto, falleciendo tres como consecuencia de enfermedades comunes, uno por vomito negro y otro por las heridas causadas en combate. Del total de fallecidos del municipio lorquino, 112 fueron por enfermedad, 85 por vomito negro y solo 12 por acciones de guerra (combate o heridas producidas en él), muriendo otros dos como consecuencia de sendos suicidios.

    Y es que muchas fueron las calamidades que tuvieron que sufrir nuestros jóvenes, enfrentándose no solo al enemigo, sino a las distintas enfermedades tropicales, a una pobre alimentación y a un clima adverso, encontrándose luego de regreso a España con una grave crisis como consecuencia de la costosa guerra, teniendo que dedicarse a la mendicidad muchos de ellos, pues las enfermedades los habían debilitado o incluso eran portadores de ellas, no siendo bien recibidos en sus pueblos de origen por esta causa, debiendo de guardar cuarentena y tener que ser reconocidos casi diariamente por los médicos del lugar. A las familias que perdieron un hijo en ultramar, se les compensó con una pobre pensión anual de 182,50 pesetas, pensión que se pagaba a través de las delegaciones de Hacienda.

    Una cantidad irrisoria para las arcas del Estado, si tenemos en cuenta la cantidad de dinero que ingresó como consecuencia de las cuotas por no ser alistados a filas, hablándose de más de 400 millones de pesetas de entonces los recaudados por este motivo, aparte de los 20 millones de dólares recibidos de los Estados Unidos por las colonias de Filipinas, Guam y Puerto Rico. En 1910 el liberal José Canalejas, presidente del gobierno de entonces, cambió la ley del servicio militar, pero poco favoreció el cambio a las familias sin recursos, pues se establecieron dos tipos de soldados, los de cuota y los ordinarios. Los de cuota eran los que pagaban al Estado 1.000 pesetas y cumplían solo 10 meses de los tres años establecidos, o pagaban 2.000 y solo cumplían cinco meses, haciéndolo en unidades cerca de casa y solo la instrucción primaria, acudiendo luego solo a las guardias, guardias que también se podían vender a cambio de unas pesetillas a un soldado pobre y necesitado.

    Luego estaban los soldados ordinarios, los que para sus familias era inasumible pagar cantidad alguna, haciendo el servicio militar en lo que quedaba, en los peores destinos, los más lejanos de casa y los más peligrosos. La ley se cambió y los hijos de las familias ricas tuvieron que “hacer” también el servicio militar, pero se mantuvo la diferencia entre las dos clases de españoles, teniendo que llegar la 2ª República para que esta injusticia por fin terminase y que todos los españoles fuesen iguales. Una injusticia que costó muchas vidas a la familias pobres, que vieron como las familias adineradas eran privilegiadas también para la defensa de la patria, siendo los pobres, los analfabetos, que en aquel tiempo era el 70% de la población, los encargados de defenderla y dar su sangre por ella.

    Por eso no es de extrañar que fueran cerca de 8.000 los desertores en aquellos años, jóvenes que huyeron a Francia, Portugal, norte de África o al mismo continente americano, todo antes que marchar a morir a Cuba, a una guerra perdida de antemano por un imperio decadente y agotado, donde nuestro gobierno tomó muchas decisiones equivocadas. Un gobierno que rechazó una oferta de Estados Unidos de 300 millones de dólares por Cuba, una de las últimas colonias españolas donde los terratenientes del negocio de la caña de azúcar eran los dueños y señores, abusando de los nativos y de los mismos españoles que hasta allí marchaban en busca de una vida mejor. Pero España en vez de evitar la guerra y el derramamiento de sangre, gastó en ella todo cuanto tenia y se enfrentó con una escasa y obsoleta flota a la marina norteamericana que en aquel tiempo era ya una de las más avanzadas.

    Así una vez perdida Cuba y el resto de territorios de ultramar, mientras en nuestro país se lamentaba el fracaso y se lloraba a los muertos, allí se brindaba con un nuevo cóctel la liberación de la colonia española por parte del ejército norteamericano, gritando con la bebida en la mano ¡Viva la Cuba libre!. Naciendo en aquel momento el conocido “cubalibre” que ha llegado hasta nuestros días, la mezcla del ron y la coca-cola, las dos bebidas que en aquel tiempo eran las preferidas de uno y otro país, mezclándose el blanco con el negro sin ningún tipo de recelo, aunque poco fue lo que duró aquel matrimonio de conveniencia.

    Hoy solo nos queda de aquella emancipación, el dulce y refrescante cóctel y su equivoco nombre, pues la libertad y el progreso de Cuba siguen estando pendientes. En paz descansen todos los que de uno u otro bando murieron por aquella causa.

     

  • DESPACITO Y MALA LETRA por Antonio de Cayetano

    DESPACITO Y MALA LETRA por Antonio de Cayetano

    DESPACITO Y MALA LETRA por Antonio de Cayetano.

    Ya en agosto, llevamos más de seis meses de obras en Juan Carlos I, hemos cruzado el ecuador del tiempo previsto para su terminación (un año), pero sin embargo a la ejecución de las mismas le falta muchísimo para llegar a ese 50%. Las obras van muy despacito, al son de la canción de moda del puertorriqueño Luis Fonsi, que casualmente vio la luz en el mismo mes en que comenzaron los trabajos. Pero mientras la canción ha ido a velocidad de vértigo, colocándose en poco tiempo en lo más alto de todas las listas de éxitos y siendo un hito sin precedentes en la historia musical hispana. La ejecución de las obras es todo lo contrario, siendo el trabajo más deficiente y chapucero de cuantos se han hecho últimamente en nuestra ciudad. Y eso a pesar de que esta obra iba a ser un proyecto emblemático e ilusionante, gestionado por el propio AyuntaMIENTO con el fin de que la cosa saliese bien. ¡Virgencita que me quede como estaba!

    https://www.facebook.com/CCD.LORCA/videos/1946995672245934/

     Publicación de CCD Lorca el 9 de julio sobre este asunto.

    Esta tarde hemos paseado por las nuevas aceras de la nueva avenida Juan Carlos I, y cuál ha sido nuestra sorpresa al darnos cuenta de los desperfectos que está haciendo la empresa constructora al colocar losas de tercera esportilladas y mal niveladas, pero eso sí seguro que bien cobradas.

    Este trabajo tan mal hecho sería rechazado en cualquier casa por cualquiera de nosotros y por eso requerimos a los responsables municipales de la obra, para que pidan responsabilidades a los causantes y que exijan a la empresa que corrija con urgencia todos los desperfectos, además de contratar a personal lorquino cualificado, para que los beneficios de la contratación redunden en la economía de nuestra ciudad.  CCD Lorca – Jesús Pelegrin

    Un poema de Antonio Machado dice: “Despacito y buena letra, que el hacer las cosas bien, importa más que el hacerlas”. Aquí lo de despacito si, ni hay prisa para comenzar las obras ni luego para su terminación, que después toca pagar aunque el dinero “esté” ahí. Pero respecto a la buena letra, lo de hacer la cosa bien, eso ya no va con nosotros. Lo de verificar que las obras se terminen en las debidas condiciones, con cuidado y con esmero, no se sabe hacer aquí. Me parece indignante que no se controle lo que se hace con el dinero de todos los murcianos, que somos los que al final pagamos el préstamo europeo que financia estas obras, porque es vergonzoso las imperfecciones y las terminaciones que se van viendo en las mismas, dudando mucho de que en los trabajos intervengan profesionales cualificados. Y no me refiero solo por parte de las empresas que los realizan, sino de la propia administración, que debe de ser quien controle las obras que se hacen a cuenta del erario público.

    No se entiende que en la principal arteria de Lorca, la que se pretende sea la niña bonita de la ciudad, se permitan las chapuzas que ya se van viendo, en lo que va quedando a la vista claro, porque lo que queda enterrado ya saldrá luego, ya que ni tan siquiera se está colocando un emparrillado o mallazo entre el hormigón de la acera, cuando el terreno que la sustenta ha sido removido para colocar los diferentes conductos que van bajo el pavimento. Conductos a cuyos registros, se le están colocando las mismas tapas que había, encontrándonos en el flamante suelo de granito, las viejas y deterioradas tapas de cemento de los registros de telefonía, en vez de colocar unas nuevas metálicas o incluso panelables con la misma losa del pavimento. Pero si las viejas tapas son inadecuadas para la nueva acera, lo indignante es observar el mal acabado que se le está dando a todos estos registros, un trabajo que no solo llama la atención por las grandes e imperfectas juntas de cemento, sino por el remate marrano que se va quedando, un trabajo mediocre e impropio de una empresa clasificada para licitar obra pública.

    En la presentación del proyecto nos decía el entonces alcalde Sr. Jódar, que la avenida iba a tener una imagen moderna y amable. No sé lo que querría decir con amable, pero si se refería a complaciente o agradable, no creo que esta lo sea en los días de lluvia. Uno de los problemas que tenia esta calle, era que al suprimir los aparcamientos de uno de los lados y circular los vehículos junto al bordillo, estos salpicaban el agua que se acumulaba en la calzada por la deficiente colocación de los imbornales, siendo un problema para los peatones que por esa acera transitaban. Ahora con el nuevo proyecto y conforme se va viendo, apenas va a ver diferencia de nivel entre la calzada y la acera, por lo que cuando llueva como llueve aquí, pronto la calzada se encharcará y creara problemas incluso para algunos bajos comerciales. Si que se ha hecho nueva conducción para las aguas pluviales, y puede que de mayor capacidad que la que había, pero en mi opinión los imbornales no deberían de ir a los lados, sino al centro, tal como se hizo en su día en la calle Mayor del barrio de San Cristóbal, una calle en la que también es mínima la altura que separa la acera de la calzada.

    Las rejillas al centro de la calle con su correspondiente pendiente, tienen la ventaja de que el agua nunca se va acumular junto al bordillo o saltar para la cera. Pero sin embargo, cuando se pretende que la nueva avenida sea una gran zona comercial donde el peatón camine con comodidad y tranquilidad, en vez de hacerlo así, se han colocado los imbornales donde siempre, en los márgenes de la vía junto al bordillo y con una gran separación entre uno y otro, además de reducir sensiblemente su capacidad de achique, ya que como todavía se aprecia en los antiguo imbornales que no se han levantado, estos son de rejilla doble, e incluso alguno de tres elementos, tragando por ello el doble de agua que los nuevos de ahora. Por lo que cuando diga de llover tras la nueva remodelación, puede que pase como ha venido sucediendo hasta ahora en el margen sentido puente, que el paso peatonal por la avenida vuelva a ser molesto y engorroso como consecuencia de las salpicaduras del agua acumulada.

    Creo que como he dicho en más de una ocasión, Lorca necesita de una “Concejalía de Vía Pública” una concejalía dedicada exclusivamente a todos los temas relacionados con estos espacios públicos, ocupándose de la redacción de proyectos, del control de las obras y de su mantenimiento, desempeñando también las labores de regulación, inspección y sanción de la ocupación excesiva que se hace de ciertos espacios públicos. Una concejalía que realice los proyectos de las nuevas obras que se lleven a cabo en el municipio, pues nadie mejor que nuestros técnicos, para saber la problemática y los pormenores de cada rincón de la ciudad, y no que sean las mismas empresas contratistas las que se adjudiquen el proyecto y la ejecución de las obras en un mismo paquete, favoreciendo con ello más a la empresa adjudicataria que el resultado final de las obras.

    Cuando el PP estaba en la oposición, pedía que fuese de igual manera el pavimento de todos los espacios públicos, siendo así más homogéneo y teniendo la ventaja de que siempre se podría tener guardado algún material para cuando hiciese falta su reposición. Una postura que parece razonable, pero lejos de hacerlo ahora que tienen la oportunidad de gobernar, cada remodelación de las que se han hecho recientemente lleva un tipo distinto de pavimento. Y esto es quizá debido a lo que antes mencionaba, que quien hace el proyecto no es la concejalía o conserjería correspondiente, sino que va en el mismo paquete el proyecto y la ejecución de la obra, siendo elegido el pavimento por la empresa adjudicataria, encontrándonos así con tantos tipos y calidades como empresas adjudicatarias de las distintas obras, siendo en mi opinión el granito elegido para la aceras de Juan Carlos I, el más feo y poroso de cuantos se han colocado en nuestra ciudad, pues ya se observa en el corto tramo donde se ha puesto, la gran cantidad de suciedad que este ha absorbido, cuando el colocado en el eje de Lope Gisbert o en las calles Corredera, Álamo y Musso Valiente es más bonito y limpio, aparte de ser un trabajo mucho mejor terminado.

    Basta con mirar hacia atrás para ver la diferencia entre las obras realizadas hace unos años y las que se están realizando en la actualidad. Da gusto pasar por la avenida de Portugal y ver un pavimento de granito colocado perfectamente y con sus registros panelados con el mismo tipo de losa y siguiendo su mismo dibujo. Pero en la actualidad, se está más pendiente de la cantidad que de la calidad, no teniendo en cuenta estos detalles, es más, en la calle Álamo donde había también registros panelables, al pavimentar de nuevo las aceras a base de piezas de granito, inexplicablemente se dejaron estos registros con las viejas losas de hormigón que había. Aunque sin embargo, esta y otras calles donde se ha puesto granito sí que tienen bien recortadas las piezas de este material, ajustándose de forma correcta a los registros, lo que demuestra que querer es poder, que cuando se quiere hacer un buen trabajo, este se hace independientemente de lo complicado que este sea. En las fotos que acompaño se aprecia la diferencia entre un acabado y otro, notándose la profesionalidad de los operarios que han intervenido en esas otras obras y los que están trabajando hoy en Juan Carlos I y adyacentes, un trabajo que deja mucho que desear y que no puede ser defendible por nadie. Luego está la mala colocación de las piezas del pavimento y la deficiencia de sus juntas, sobresaliendo incluso en algunos casos por encima del propio bordillo, un bordillo que tampoco esta junteado de la mejor manera.

    Pienso que las empresas de obra pública nos tienen tomada la medida y aquí no se hacen las cosas bien porque saben que no nos preocupamos de que el trabajo se termine en condiciones, porque no se está a pie del tajo exigiendo que la tarea se realice como es debido. Creo que si ha bajado el volumen de negocio del sector de la construcción, también habrá bajado la carga de trabajo de los técnicos municipales de Urbanismo, por lo que algunos de ellos deberían de controlar las obras públicas que se realizan en la ciudad, incluso las de reparación y mantenimiento de los servicios que van canalizados por la vía pública, pues son numerosos los parcheos de cemento que quedan luego sobre el pavimento original, como es el caso del existente en la plaza de España, un desatino que no me cansaré de denunciar por aquí, por el lugar donde se encuentra frente a la casa Consistorial, por hacerse recién remodelada la plaza y por haber sido una empresa mixta municipal la causante del pegote, la que no le importó dejar un montón de hormigón donde antes había granito.

    Pero aunque este está a la vista de quienes nos dirigen, en el corazón del casco histórico, tampoco se han preocupado de exigirle su restauración al estado original. Como tampoco de enmendarlo cuando han tenido la oportunidad de hacerlo, como ha sido la remodelación de la calle de la Cava, a la que se le ha puesto el mismo pavimento que a la plaza de España, ocasión que se podía haber aprovechado para que la empresa contratada hubiese arreglado el desaguisado. Pero claro, eso lo hace uno en casa cuando tiene los albañiles, con aquello de que ya que están, reparando también lo imprevisto, y por el mismo precio si se es un poco astuto. Pero en la administración no, ahí lo que cuenta no es el dinero que se puede ahorrar y el agujero que se pueda tapar, sino el dinero que se gasta en grandes proyectos, llenándose la boca de nuestros políticos con anuncios y más anuncios de inversiones millonarias. Aunque linces y astutos también los hay, pero no para una buena gestión y ahorrar unos euros, sino para llevarse algún pellizco de los mismos.

    No tengo porque dudar de la gestión económica de nuestros dirigentes, pero sí de su incapacidad para la supervisión de las obras, de cuidar de la obra desde el principio al fin y no detectar los errores cuando la obra ya se ha ejecutado y cuando vienen las protestas vecinales o de otros partidos, como ha pasado recientemente con el área de recreo canino del parque de la Casa Mata o con el acceso al camino del Quijero de Campillo y a la antigua carretera de Águilas desde la nueva rotonda de San Fernando, un trabajo que tuvo que ser enmendado, quedando en la obra nueva las feas señales de haber sido modificada después. Lo que sí que fue una decisión acertada en el proyecto del 4º tramo de la Ronda Central, fue el soterramiento de las líneas eléctricas aéreas que cruzaban la rambla de Tiata y las que iban en paralelo a ella. Pero sin embargo esto no se ha tenido en cuenta en la calle José Espinosa Pomares, quedándose ahí las dos enormes torres del tendido eléctrico soportadas por una solida base de hormigón, cuando ese corto recorrido se tenía que haber soterrado aprovechando estas obras de remodelación, o si no, haber renovado esas torres por otros postes más finos, más actuales, dándole así un aspecto más moderno a la zona.

    Tampoco en la acera por donde va este tendido se ha colocado alumbrado alguno, quizá también como consecuencia de la obsoleta conducción aérea que va por el lugar, por lo que de haberse soterrado se habrían matado dos pájaros de un tiro. En la otra acera sí que lógicamente se están colocando nuevas farolas, que sustituyen a las viejas que permanecían aún sobre palos de madera, lo que cabe esperar es que los viejos palos se arranquen y no se corten como se suele hacer, porque conforme se aprecia en los trabajos que se han realizado hasta ahora, parece que la intención es la segunda, pues se están recortando las piezas que van alrededor del palo, cuando ese espacio habría que dejarlo sin terminar a la espera de que se eliminase totalmente la madera, una vez entren en funcionamiento las nuevas farolas.

    Creo que debe de hacerse un riguroso trabajo de control sobre todas estas obras que están en marcha, pues las del entorno de la estación son también muy chapuceras y deficientes en cuanto a sus acabados. Pero no solo pasa en estas del centro de la ciudad, también en las del barrio de san Cristóbal y las de Santa Quiteria, donde la pavimentación del espacio exterior del Auditorio ha quedado de pena, no solo por el enlechado de las juntas que ha quedado sobre las piezas, sino por la muy mala colocación de las mismas. Creo que la meta no debe de ser hacer muchas obras, sino que estas se hagan bien y que perduren, porque mucho me temo que dentro de cuatro días, todas estas calles estén en peores condiciones que antes de su arreglo. Y más si hay prisas en su terminación, porque no solo queda por concluir la avenida y los alrededores de la estación del lote de Juan Carlos I, sino que todavía faltan por ejecutar las calles Serrallo, Poeta Carlos Mellado y Floridablanca, la plaza de Colón, las alamedas de La Constitución, Doctor Jiménez Díaz, Ramón y Cajal y su travesía.

    Toda obra conlleva sus molestias, tanto para los vecinos, como para comerciantes y usuarios de la vía, pero con una mejor planificación las molestias serian menores. No se puede entender que habiendo solo dos calles que dirijan el tráfico desde la avenida hasta Lope Gisbert y casco histórico, las dos se corten al mismo tiempo, cuando el cierre de Musso Valiente es solo debido a las obras de la avenida y esos escasos metros que le afectan se podrían haber dejado en condiciones de paso en muy poco tiempo, abriendo de nuevo la calle. Tampoco se entiende que no se hayan acondicionado los aparcamientos que se prometieron, pues solo el solar de las antiguas lonjas en la avenida de Santa Clara se ha habilitado para ello, quedando sin abrir el céntrico solar de Musso Valiente o el del antiguo Centro de Salud de Ramón y Cajal, dos solares que le vendrían muy bien a los clientes del resentido comercio de la zona.

    Un camión-grúa de los que intervienen en estas obras, lleva en su visera la frase “Señor ten piedad de nosotros”, una aclamación que la podemos hacer nuestra en estos momentos, ya que estamos faltos de consideración, de que se apiaden de nosotros, de los ciudadanos en general y de los comerciantes en particular, porque siempre son ellos los más perjudicados por el transcurrir de las obras.

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  • POR AMOR SE NACE, POR AMOR SE MUERE por Antonio de Cayetano

    POR AMOR SE NACE, POR AMOR SE MUERE por Antonio de Cayetano

    POR AMOR SE NACE, POR AMOR SE MUERE por Antonio de Cayetano.

    Estamos de lleno en la estación del año en que más brota el amor, el aumento de la temperatura y la intensidad de la luz hacen que se potencien las hormonas del espíritu romántico, además de disponer también de más tiempo libre, de más interacción social. El amor es uno de los sentimientos más fuertes que existen, un sentimiento de intensa atracción emocional hacia la otra persona, un sentimiento que nos puede llegar en cualquier momento y en cualquier lugar y del que no podemos escapar, atrapándonos varias veces a lo largo de nuestra vida. Unas veces con acierto y otras con fracaso, pues no siempre se tiene la dicha de amar y ser correspondido o amar y ser amado con la misma pasión.

    Luego está ese amor prohibido o clandestino que hace que los deseos sean más intensos e irresistibles entre esas parejas, aunque también es verdad, que para algunas personas son solo un reto de alcanzar lo imposible, un capricho más, que se disfraza de amor.

    Igualmente está el amor platónico, ese amor inalcanzable y no correspondido, ese amor ciego que tanto daño nos puede producir y que nos puede llevar a un delirio que nos haga hacer cosas que jamás hubiésemos pensado. El amor es un sentimiento que expresa lo mejor de nosotros mismos, sintiendo amor no solo por las personas, sino por todo lo que nos rodea, incluidos otros seres vivos como las plantas y los animales. Siendo este cariño lo que motivó que una mujer y un hombre treintañeros, perdieran la vida el pasado sábado en el municipio de Nijar, cuando intentaban salvar a un perro que había caído a una balsa de riego. También el pasado sábado 22 de julio, se cumplieron 89 años de otro desgraciado suceso acaecido igualmente en aquella zona almeriense, el conocido como Crimen de Nijar, un hecho en el que se inspiró Carmen de Burgos para escribir la novela “Puñal de Claveles” y Federico García Lorca para su conocida obra “Bodas de Sangre”, en la que también se basa la película “La Novia” estrenada en diciembre de 2015. Aunque como muchos conocerán, la ficción es bien distinta a la realidad, siendo otro el escenario y lo que sucedió realmente.

    Pero lo que quizá pocos conozcan, es que Francisca Cañadas, Paquita la coja, la joven novia que huyó con su primo Paco del que estaba locamente enamorada, era coja debido a un azote que le pegó su padre cuando esta era todavía un bebé. Probablemente que este fuese el motivo, de que su padre tuviese hecho el testamento y que en él dejase todo cuanto tenia a esta hija, compensándole de alguna manera el daño que le había causado. La familia estaba compuesta por tres hermanas, dos hermanos y el padre, ya que la madre había fallecido 12 años antes, acatando todos la decisión del padre. Paquita aparte de la minusvalía que sufría, deficiencia que le impedía desarrollar las labores propias del campo, parece ser que tampoco era muy agraciada físicamente, por lo que Francisco (su padre), le asignó también una dote de 3500 pesetas para atraer así a un futuro marido. Dote que sumada al cortijo que el padre poseía y a unas tierras de labor, hacían que fuese considerable la futura fortuna de esta novia.

    Así el sentimiento de amor fraternal que su hermana mayor, Carmen, tenia hacia Paquita, se fue transformando en envidia y avaricia, desarrollando junto a su marido José Pérez, un plan para que la herencia se quedase en casa, consistiendo la acción en casar a Paquita con el hermano de su marido, un tal Casimiro que vivía con ellos, un hombre bueno pero algo inocente y por el que Paquita no sentía nada, ya que ella desde pequeña estaba calada por su primo Francisco Montes, hijo de una hermana de su padre. Una relación que por el parentesco no era bien vista, pero un matrimonio que era habitual en aquel tiempo, ya que los noviazgos salían de entre el reducido grupo de jóvenes del lugar, contando a veces más los intereses económicos de las familias que la opinión de los propios novios. Y eso es lo que pasó al final con Paquita, que importaba más compartir su herencia que lo que ella sentía por su primo Paco, lo que motivó que se fuese hundiendo en una depresión conforme se iba acercando la fecha de la boda, ceremonia prevista para el domingo 22 de julio de 1928, en la iglesia cercana de la pedanía de Fernán Pérez a las tres de la madrugada, una hora extraña en estos tiempos, pero que era la habitual en aquella época en los campos de Nijar, donde la celebración de las bodas duraban dos o tres días.

    La tarde antes de la fecha anunciada para el enlace, comenzaron a llegar los primeros invitados al cortijo del Fraile, una gran finca donde residía la novia y donde su padre era el encargado y medianero. Todos fueron agasajados con comida y bebida y se fueron acomodando en sus dependencias a la espera de la hora de la boda, encontrándose ya allí el novio y también Paco, el primo de la novia que iba como invitado. Como todavía faltaba para emprender el viaje hasta la iglesia, el novio se retiró a descansar, ocasión que aprovecharon la novia y su “amante” para huir del lugar montados en una mula. Bien entrada la noche llegó Carmen con su marido y sus dos hijos, preguntando a Consuelo, su hermana menor, el paradero de Paquita ya que no la había visto, contestando esta que igual estaba en su habitación, pero tras acudir a su cuarto este estaba vacío, no encontrando rastro de ella por todo el cortijo, registrando incluso el pozo, ya que Consuelo apuntó la posibilidad de que se hubiese tirado a él dado el désanimo con que se encontraba en los últimos días. Pero no, Carmen ya supuso hacia donde y con quien se había marchado, pues le habían llegado rumores de que su tía, la madre de Paco, estaba preparando en casa una comida especial por si se celebraba allí otra boda, partiendo del cortijo Carmen y su marido en busca de los fugados.

    Paquita y Paco fueron alcanzados a unos ocho kilómetros del cortijo, escondidos tras unos matorrales del paraje de Cañada Hermosa, recibiendo Paco tres certeros disparos de José, los cuales le causaron la muerte en el acto, mientras que Carmen se dirigió para su hermana, cogiéndola por el cuello con la intención de ahogarla, aunque no llegó a estrangularla al quedar Paquita inconsciente y creer que ya estaba muerta. Tras incorporarse Paquita y comprobar que su amado primo había fallecido, volvió tras sus propios pasos en busca de ayuda al cortijo, encontrándose antes de llegar a él con otros familiares que la andaban buscando, a los cuales contó rota de dolor lo que les había sucedido, aunque afirmando que había sido un enmascarado quien les había atacado. Tras ser informada del crimen la Guardia Civil, los agentes de la autoridad detuvieron a Paquita y al padre de ella, que parece estaba enterado de las pretensiones de huida de la pareja, pero a pesar de que Paquita reconoció en la oscuridad de la noche a su cuñado y hermana como sus agresores, no quiso denunciarlos en ningún momento y mantuvo lo del asaltante.

    Fue tras permanecer tres días Paquita y su padre en los calabozos del cuartel teniendo agua como único alimento, cuando se presentaron Carmen y su marido contando lo que realmente sucedió y declarándose culpables. A José Pérez lo condenaron a la pena de siete años de prisión y a su mujer Carmen Cañadas a 15 meses, pero cuando José apenas había cumplido 3 años de condena, llegó la amnistía de la Segunda República y este quedó en libertad, regresando a su pueblo desde el penal de Cartagena donde había sido recluido, aunque poco le duro la alegría, ya que pronto murió a consecuencia de la enfermedad del tifus. La que jamás recuperó la alegría fue Francisca Cañadas, la joven de 25 años a la que le destrozaron la vida, por la simple razón de amar a otro en vez de al “novio” que le habían buscado, encerrándose en el cortijo que su padre le había dejado y aislándose del mundo exterior, saliendo solo en contadas ocasiones para asistir a algún funeral, acompañada siempre por una sobrina que residía en una dependencia del mismo cortijo, falleciendo en la madrugada del día 9 de julio de 1987 a la edad de 84 años.

    Esta es la historia donde un sentimiento tan hermoso como el amor, fue solapado por otro bien distinto como es la envidia, viéndose traicionada por su propia hermana, cuando no es nada ilícito rendirse al amor y querer vivir lo que el corazón nos dicta. Hoy afortunadamente no hay esta cabezonería en casar a dos personas que no se quieren, pero sí que todavía se intenta por parte de algunos padres que el contrario sea de determinada manera o de tal o cual familia, cuando la felicidad de la pareja no viene marcada por la posición social o económica en que se viva, sino por su atracción, su afinidad o la conexión entre ambos, pues no basta con mirarse el uno al otro, con cruzarse las miradas, sino mirar juntos en la misma dirección.

     

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    ¿POR DÓNDE PASO? por Antonio de Cayetano

    ¿POR DÓNDE PASO? por Antonio de Cayetano.

    Si la publicación de la semana pasada la acababa denunciando lo dificultoso que es ahora el paso peatonal por el entorno del mercado de los jueves, como consecuencia de las obras que allí se están realizando y la supresión de un paso de peatones. La de hoy la vamos a comenzar en el mismo punto, en el Huerto de la Rueda, ya que el acceso peatonal desde las barriadas de San Diego, San Cristóbal y Apolonia es también dificultoso e incluso inseguro los días de mercado, que es cuando se utiliza masivamente la acera de hormigón que hay junto a la calzada que cruza el río en forma de badén, una acera que es insuficiente para acoger a toda la gente que por ella transita en determinados momentos, teniéndose que bajar a la calzada cuando se cruzan dos coches de bebe o se juntan muchas personas, tal como se aprecia en la primera imagen que acompaño.

    Antes de la riada de septiembre de 2012 se amplió esta acera con una plataforma de tierra y un tramo metálico en el centro del badén, tramo al que se le puso una barandilla también metálica, pero como consecuencia de esta avenida, todo desapareció quedando solo el pequeño tramo hecho con chapas, aunque ya sin la barandilla de protección. Hoy casi cinco años después todo sigue tal como quedó, pues parece que no ha sido suficiente el tiempo transcurrido para llevar a cabo su arreglo, cuando el gasto que supone es mínimo y mucho el beneficio que se obtiene en cuanto a comodidad y seguridad de los peatones. Y es que ya va siendo hora de que esta acera se amplié, pero no a base de tierra como antes se hizo, sino toda de hormigón, con el fin de que la obra perdure y no desaparezca con la primera riada, y para ello no hacen falta ni grandes proyectos, ni grandes inversiones, solo la voluntad de hacerlo.

    Otro obstáculo que también tienen que salvar algunos de los residentes de los barrios que antes mencionaba para acudir al mercado, es la vía del tren, por un paso que no es oficial ya que se cerró en los años setenta, pero que se sigue utilizando por los peatones que transitan entre la calle Asilo de San Diego y Vereda de la Palma. Ya sé que con la Renfe hemos topado, pues no hay nada más que ver en qué situación se encuentra uno de los márgenes del paso a nivel de la Alameda de Cervantes, pero siendo tan habitual el cruce de la vía por esta zona, pasando los viandantes con carros de la compra e incluso con coches de bebe, se debería de acondicionar como paso peatonal, convirtiendo así la senda en un paso oficial, cómodo, seguro y con su correspondiente señalización acústica y luminosa.

    Como comentaba anteriormente, la cosa no sería fácil en caso de que se tenga la intención de hacerlo, no por su complejidad sino por los trámites a seguir, pero a pesar de ello se debería de intentar, no siempre las negociaciones con Adif deben de terminar con el cierre de un paso a nivel, también puede ser a la inversa. Ya pasó en los años noventa, cuando se consiguió abrir el paso subterráneo de la estación de Sutullena, un paso que ya estaba contemplado en el viejo proyecto de la estación con el fin de no cortar la alameda de Menchirón. Una vieja promesa al pueblo lorquino que tardó 100 años en hacerse realidad, pero que al final se consiguió gracias a la perseverancia de nuestros dirigentes y aprovechando las obras para la conexión de los dos andenes. Andenes que por otra parte llevan un tiempo sin poder comunicarse a través del ascensor, al estar uno de los dos aparatos fuera de servicio, teniéndose que utilizar forzosamente las escaleras con las consiguientes molestias para determinados pasajeros que si que los necesitan.

    Pero no solo es dificultoso el paso por algunas zonas, sino que también las mismas aceras se nos cortan radicalmente y hay que abandonarlas y seguir por otro lado. Pasa en los pasos a nivel de Cervantes y Fajardo el Bravo, pero también en otros puntos de la ciudad, tal como se aprecia en las fotos que se muestran, donde por la vegetación que sobresale de una finca particular de la calle Horno o por la colocación de vallas en ciertos solares, el paso de viandantes, coches de bebe o sillas de ruedas queda totalmente interrumpiendo. Es vergonzoso que estas situaciones se consientan, y más si como en el caso de la valla, son solares que llevan años en estas condiciones y sin que se tenga previsto edificar por ahora, estando ubicado este solar frente a la nueva comisaría, y siendo por tanto un lugar de paso para los dos centros de salud y para la guardería municipal.

    Luego están las barreras arquitectónicas que impiden que personas con discapacidad puedan moverse con normalidad, siendo muchos los pasos de peatones donde todavía se mantiene el escalón del bordillo, algunos también en el entorno de estos centros de salud de Sutullena. Pero no solo pasa en los antiguos, también sucede en las aceras de nueva construcción, como es el caso de la remodelada avenida Rafael Maroto, donde no se ha rebajado el bordillo de la acera que cruza el vial que viene del centro comercial. Tampoco están en las debidas condiciones algunos de los pasos sobre elevados del eje de Lope Gisbert, que aún estando rasantes a la acera, su inadecuado pavimento y su nulo mantenimiento, hace que tanto los vehículos como los peatones sufran por el mal estado en que se encuentran, dificultando incluso su deterioro, el paso de ciertas sillas de ruedas.

    Pero lo más sorprendente es que se hagan infraestructuras de renombre y no se tengan en cuenta las rampas para minusválidos en todas sus conexiones, que es lo que sucede con la pasarela y paseo Alcalde Miguel Navarro Molina, que se hicieron tres grandes rampas de subida desde la calle San Fernando y sin embargo carecen de ellas para acceder luego al centenario puente de piedra, cuando técnicamente sí que se podría haber hecho. Igual ocurre con las escalinatas que unen la plaza Virgen de la Amargura con la calle Puente de la Alberca, que su parte central permitían la construcción de una rampa de la que carecen. Lo mismo sucede con la nueva plaza del Jardín de los Condes de San Julián en su conexión con la Plaza de Calderón de la Barca, que inexplicablemente carece también de una rampa entre los escalones que salvan el desnivel existente, cuando es una obra reciente y hecha por un acreditado y conocido promotor, aunque quizá sea ahí donde esté la cuestión, porque de otra forma no se entiende que no se le haya exigido realizar una rampa para discapacitados, personas mayores o cochecitos de bebe en una zona tan céntrica y concurrida.

    Pero no solo los obstáculos físicos como los escalones, veladores, farolas, jardineras o bolardos mal situados impiden la movilidad de las personas, sino que también el paso de los vehículos de emergencia puede verse afectado por obstrucciones como estas o el mal diseño de la propia obra. Porque a esta plaza jardín que citaba anteriormente, dan las fachadas de edificios de hasta 4 plantas, y ante una situación de emergencia por un incendio en un piso alto, donde se tuviese que intervenir desde el exterior o evacuar a personas por ventanas o balcones no hay forma de llegar con una autoescala de los bomberos. Igual pasa con el edificio Castroverde situado en el Ovalo, que a su plaza interior dan fachadas de hasta ocho alturas y tampoco hay forma de que pueda acceder un vehículo de las mismas características, sobre todo por las jardineras de hormigón existentes en la plaza del Ovalo. Lo mismo sucede con el gran edificio Torre Lorca de la calle Musso Valiente, donde dos de sus fachadas (una de ocho plantas), dan al huerto del Palacio de Guevara, impidiendo tres escalones, dos farolas y diversos bancos de hormigón que un camión escala pueda aproximarse al lugar.

    Hace menos de tres meses se originó un incendió en un restaurante situado en la plaza del Complejo Europa junto a la alameda de la Constitución, repitiéndose dos semanas después otro en el portón del mismo edificio y teniéndose que atender gran número de personas en el primero de los siniestros. Los dos incendios se declararon en la planta baja, aunque el humo afectó también a estancias superiores, pero si en vez de producirse abajo se origina en el último piso y por desgracia hay gente atrapada a la que hay que ayudar desde el exterior, el acceso de un vehículo escala hubiese sido complicado debido a su tamaño y a las jardineras y pérgolas allí situadas. Y es que las pérgolas, las jardineras y otros elementos pueden ser un impedimento para la llegada de ayuda en situaciones extremas, siendo varios los edificios que se encuentran en estas condiciones en nuestra ciudad.

    Este es el caso del Residencial Plaza Nueva en Juan Carlos I o el Edificio Goya situado en la esquina de esta avenida con Eugenio Úbeda, donde bolardos, escalones, pérgolas y bancos impiden la entrada de vehículos de bomberos a su plaza central, edificio donde en 2012 murió una anciana de 90 años tras producirse un incendio en un 8º piso. Por desgracia cuando llegaron las asistencias ya no pudieron hacer nada por salvar la vida de esta mujer que vivía sola, pero si en vez de ser esta señora mayor, es una familia más joven donde la reacción de sus miembros para huir del fuego hubiese sido refugiarse en el balcón, tampoco las barreras arquitectónicas de la plaza hubiesen permitido el acceso de la autoescala de los bomberos para poderlos evacuar.

    Lo mismo ocurre con algunas fachadas de los edificios que dan a las plazas de Curtidores y Liberación en el barrio de San Diego, algún edificio de la plaza de Colón, la plaza interior del edificio conocido por “La Tortada” en Juan Carlos I , la de Lázaro Albarracín, algunos de los edificios del Nuevo Ensanche junto a los institutos, los situados en la alameda de Cervantes junto al Centro de Desarrollo Local y algún bloque de La Isla, que en caso de un supuesto incendio donde se tuviese que intervenir en los pisos altos, el paso de un camión escala está imposibilitado por bolardos fijos, jardineras, barandillas y otros elementos. Incluso la plaza interior de la nueva Casa Cuartel de la Guardia Civil, por su tipo de construcción carece también de un acceso para los vehículos de emergencias de este tipo.

    Lo más probable es que nunca se necesite la intervención de una autoescala en uno de estos lugares, pero lo mismo que cuando circulamos nos ponemos el cinturón de seguridad por si acaso, obligándonos a ello el código de circulación, o a la hora de edificar se tiene en cuenta que estamos en una zona sísmica, también cuando se construye un edificio o cuando se urbaniza una calle, tendría que estar contemplada la seguridad en cuanto al acceso de estos vehículos de bomberos. Creo que igual que se realizan simulacros para estar preparados ante cualquier eventualidad, también se deberían de inspeccionar por el Consorcio de Bomberos o por los Servicios de Protección Civil del municipio, todos estos lugares que puedan ser conflictivos a la hora de acceder a ellos con un camión autoescala, proponiendo las posibles modificaciones que se deberían de realizar o las pautas a seguir ante un supuesto siniestro en cualquiera de estos sitios. Así si algo ocurre, siempre será mejor estar preparados que lamentar después sus consecuencias.

  • ¿HACIA DÓNDE VOY?  por Antonio de Cayetano

    ¿HACIA DÓNDE VOY? por Antonio de Cayetano

    ¿HACIA DÓNDE VOY? por Antonio de Cayetano.

    Si la pasada semana trataba el tema del callejero de la ciudad, de la deficiente rotulación de las calles y de la necesidad de suprimir o agregar algún nombre, hoy le toca a la señalización en las mismas, una señalización que aparte de ser vieja e insuficiente es también inexacta y contradictoria, no solo en la ciudad, sino también en las carreteras de titularidad municipal y en las de otras administraciones, como es el caso de la imagen que muestro de la ctra. de Caravaca, donde un cartel lleva años con un mensaje erróneo, mensaje que ante una supuesta eventualidad, obliga a seguir una determinada dirección, que en caso de cumplirse nos mete directamente en la boca del lobo, que es precisamente lo que se pretende evitar con el aviso.

    Me explico, al aproximarse por la ctra. de Caravaca al cruce inferior de la Autovía del Mediterráneo, nos encontramos con un control de galibo, que aquí no es otra cosa que un pórtico con cadenas que mide la altura de los vehículos pesados, con el fin de detectar un posible exceso y así evitar la posible colisión con la parte inferior del puente de la autovía que nos pasa por encima. La señal que nos encontramos en este control de la salida de Lorca, nos avisa que en caso de superar la altura permitida (4,75 m.), hay que continuar obligatoriamente sentido Murcia, girando así a nuestra derecha y evitando avanzar hacia el puente de la A-7 y empotrarnos contra él.

    Hasta ahí todo correcto, lo reprochable está en la otra dirección, cuando venimos hacia Lorca por la misma carretera, ya que nos encontramos con una señal gemela, idéntica a la del otro sentido “Exceso de galibo Murcia obligatorio” indicándonos a seguir sentido Murcia en caso de superar la altura permitida, cuando lo correcto es tomar hacia la derecha, sentido Puerto Lumbreras evitando así el paso inferior. Lo que sorprende es que no se detectara la equivocación cuando se colocó la señal, ni tampoco que el personal de la Dirección General de Carreteras ni los agentes de la Guardia Civil de Tráfico o de la Policía Local se hayan dado cuenta del fallo durante todo este tiempo, dando parte de esta incidencia con el fin de que se subsane el equívoco, confusión que puede ocasionar un grave siniestro, en caso de que cualquier conductor supere la altura permitida y cumpla escrupulosamente con lo que le obliga esta señal.

    Luego dentro de la ciudad también tenemos errores, aunque estos leves y ya se van corrigiendo, como es el caso del indicador ubicado en la Alameda de Cervantes junto al barrio de San Fernando, que indicaba girar a la izquierda para ir al cuartel de la Policía Local, cuando este cuartel llevaba ya más de cinco años en su actual emplazamiento y el giro es en sentido contrario, cosa que se denunció por aquí y ya está corregido. Pero otra situación similar pasa ahora con la Oficina de Extranjería, que prestando sus servicios desde primeros de año en la nueva comisaría del Camino del Gato, la señalización existente junto al puente de Santa Quiteria, la sitúan todavía en el antiguo emplazamiento del Huerto de La Rueda. Lo mismo pasa con la Oficina de Turismo, que habiéndose colocado nuevos indicadores hacia su nueva sede de la plaza de España, se mantienen los viejos hacia la vieja ubicación del complejo de La Merced.

    Igualmente es errónea una de las señalizaciones que se han colocado tras las remodelación de un tramo de la avenida de Europa, concretamente el indicador situado en las proximidades de la iglesia de San Diego, que nos desvía para la calle Canal de San Diego si queremos llegar al apeadero del ferrocarril, cuando la señalización se supone que es para vehículos y estos no pueden acceder por esta calle hasta la parada del tren, ya que al llegar a la altura del parque infantil se encuentran con una señal de dirección prohibida y tienen que regresar de nuevo hasta la avenida que se habían dejado, haciéndolo por la calle que sigue a la de Asilo de San Diego, una calle que junto al resto de travesías que unen la de Canal de San Diego con Avda. de Europa o su paralela de Dolores Blaya Cueto, siguen inexplicablemente todavía sin nombre en el callejero.

    Si continuamos circulando en dirección a Murcia, en la segunda rotonda de Las Palmeras nos encontramos con otro indicador confuso, pues una señal nos indica para Totana por la vieja carretera, cuando si nos dejamos guiar, en el núcleo de La Hoya nos sacan para la A-7, la única vía que nos lleva y la que tendríamos que haber cogido al principio en la rotonda. Los lorquinos sabemos que para ir a la vecina ciudad no hay que coger la antigua nacional 340, pero hay que tener en cuenta que quien hace uso de la señalización informativa en cualquier lugar es siempre la gente de fuera, quien no conoce la zona ni sus carreteras, y estos indicadores lo que hacen es confundir a los conductores, hacerles perder el tiempo e incluso sobrecargar innecesariamente las viejas carreteras. Igual sucede con la antigua ctra. de Águilas, encontrándonos en la nueva rotonda de San Fernando con señalización que nos dirige por esta vía a la ciudad costera.

    Si que estos indicadores pueden valer en un momento dado, ante un corte eventual de la autovía, pero igual de validos serian anteponiendo “antigua carretera“ al nombre de la población, evitándose de esta manera posibles equívocos, la desorientación del conductor, gasto de combustible y más contaminación. Lo mismo ocurre con las señalización contradictoria que nos encontramos en nuestra ciudad, donde depende para que lado miremos nos dirigen por una u otra ruta. Es el caso del cruce de Juan Carlos I con avd. de Santa Clara, que si bajamos por esta desde el Puente de la Alberca nos encontramos antes de llegar al cruce con un indicador que nos envía para Murcia y Andalucía por la avd. de Europa, pero una vez en el cruce, nos encontramos a la derecha con otro indicador que para estas mismas direcciones nos dice que sigamos rectos por el subterráneo del ferrocarril, dirección Águilas. Pero sin embargo si miramos para la izquierda, otro indicador nos dice que no, que para Murcia hay que girar a la izquierda para San Diego, aunque sí que para Andalucía hay que coger el subterráneo.

    Distinta es la situación si al mismo cruce llegamos por Juan Carlos I, ya que entonces sí que nos encontramos con otros indicadores donde nos dicen que para ir hacia Murcia y Andalucía hay que continuar rectos por avd. de Europa, aunque una vez en el cruce otro indicador distinto nos dice que no, que para las provincias andaluzas hay que girar a la derecha por el subterráneo. Creo que es una barbaridad que en los indicadores no impere el sentido común, pues no es lógico que desde el centro de la población se dirijan a los que van hacia Andalucía por la salida Norte de la A-7 (Las Palmeras), ni que a los que se dirigen a Murcia se les guie para la salida Sur (San Antonio). Como tampoco tiene sentido que sean contradictorios los mensajes que se dan en las distintas indicaciones de un mismo lugar, puesto que esta situación no solo se da en el cruce que he puesto como ejemplo, sino que también sucede en otros puntos de la ciudad, donde se pone señalización nueva siguiendo otros criterios, pero manteniendo al mismo tiempo la vieja que había.

    Lo que se echa en falta en la población, son indicadores de los parajes de la huerta o de las pedanías periféricas a la ciudad, siendo inexactos los pocos que hay y que han sido puestos por otras administraciones distintas a la municipal. Se conoce que como se suelen fabricar en Murcia y allí son muy dados a poner el artículo delante del nombre (El Campillo, El Esparragal), pues aquí nos han colocado otro El Campillo en la autovía de Águilas, La Pulgara en el Puente la Pia o La Torrecilla en la rotonda de San Antonio, cuando el nombre de estas tres pedanías lorquinas no va precedido de artículo alguno. Lo mismo pasa cuando los medios informativos murcianos nombran a nuestra sierra de Tercia o a la pedanía del mismo nombre, que le suelen llamar La Tercia, siendo aquí inexistente esta denominación, aunque ellos sí que la tengan al ser el núcleo de población de Gea y Truyols, una de sus 55 pedanías. Pedanías que si que gozan de buena señalización en todas las carreteras que salen de la ciudad, lo contrario de lo que sucede aquí, donde difícilmente se puede encontrar un indicador a la salida de la población con el nombre de una pedanía próxima.

    Son muchas las veces que he sido preguntado por tal o cual pedanía, indicándoles de la mejor manera posible el camino a seguir, cuando si hubiese una buena señalización todo sería mucho más fácil. Igual ocurre con un hospital privado ubicado en la alameda de los Tristes, que si que dispone de alguna señalización comercial, pero que resulta insuficiente para los usuarios de la sanidad pública de la comarca que lo visitan por primera vez, siendo muy frecuentado este hospital al ser el de referencia para la prestación de diversos servicios concertados. También el tanatorio situado en la parte alta de la barriada Alfonso X está necesitado de una buena señalización, ya que suele perderse la gente que viene de fuera. Ya sé que estas son empresas privadas y son ellas las que deben de contratar el servicio, pero pienso que también son servicios públicos y como tales deberían de figurar en los indicadores de tráfico de la ciudad.

    Igual opino de los hoteles, creo que es una información básica que junto a otros recursos turísticos como son los museos y de los que no hay indicación alguna, se debería de dar en la señalización oficial. Lo que no es de recibo es la cantidad de carteles comerciales tipo banderola que hay en la ciudad, carteles que en muchos casos están vacios de contenido por ambos lados y donde solo se lee “espacio disponible”, estando gran parte de ellos en pésimas condiciones, descoloridos, torcidos y muy deteriorados por su fragilidad, dando con ello una pobre imagen de la ciudad. Imagen que también nos deja en mal lugar si hacemos caso a lo que nos dice esta señalización privada, ya que son varios los indicadores que nos guían dentro de la población al Hotel Alameda, cuando este céntrico hotel de tres estrellas cerró sus puertas en 2015.

    Pero pese a estar cerrado, todos los años se desmonta y se vuelve a instalar tras la Semana Santa, el indicador situado en Juan Carlos I frente a las antiguas instalaciones hoteleras. Claro que eso beneficia a la empresa concesionaria de la señalización, ya que al dorso tiene otro espacio disponible más para cualquier otro anunciante. Lo que no beneficia a la empresa, o si, ni a la imagen de Lorca, es el estado de desidia y abandono en que se encuentran los textos de muchos de estos indicadores, y más si tenemos en cuenta la zona donde están ubicados, como es el caso del que se muestra en una de las fotos que acompaño, el cual está situado en el entorno del Centro de Visitantes, lugar de recibimiento de turistas y paso obligado de los que se hospedan en el Parador. Creo que viendo el escaso uso que como reclamo publicitario de ellos se hace, estos indicadores están llamados a desaparecer, igual que desapareció en su día la publicidad que hace 50 años se ponía en el dorso de las señales de tráfico de nuestra ciudad.

    Si Lorca quiere ser un referente turístico, son muchas las cosas que tienen que cambiar, y una de ellas es esta dejadez y esta vagancia en el decoro de la ciudad, pues es lamentable el estado en que se encuentran muchos de sus semáforos y señales de tráfico, señales que han sido colocadas recientemente con motivo de la remodelación de calles y que ya están torcidas o por los suelos y algunas con el mensaje de perfil en vez de mirar al frente, lo que impide que sea vista por los conductores o que se pueda situar en otra calle distinta, como sucede con un disco de dirección prohibida ubicado en una esquina del Teatro Guerra. La ciudad hay que preservarla, hay que cuidarla, no basta con un establecimiento hotelero en el castillo o pretender un ascensor para que el turista baje, lo que hace falta es motivarle para que venga, y para ello hay que ocuparse de que cada rincón sea un encanto y eso dudo mucho de que suceda aquí.

    Es vergonzoso que farolas de época tipo fernandino sean soporte de señales de tráfico, algunas sin ser necesarias, como es el caso de las dos de dirección prohibida situadas en sendas farolas de la calle Corredera, pero no al comienzo de la calle que tiene ya otra, sino bien estrada en esta arteria peatonal, unas señales de las que se pueden prescindir y que tampoco son las indicadas, pues estas son de dirección prohibida y las correctas son de circulación prohibida al ser calle peatonal. Igual de vergonzoso es lo que pasa con las vallas que “deambulan” de un lugar a otro de la ciudad, permaneciendo meses en el entorno de donde han sido colocadas, aunque algunas también salen del municipio y hacen turismo por la región, como es el caso de la que se encontraba la pasada semana junto al apeadero de ferrocarril de Librilla. Se conoce que la empresa que está acometiendo las obras de señalización y soterramiento del cableado eléctrico de la línea de Alcantarilla a Lorca la ha cogido prestada.

    A propósito de esto, recuerdo que el nuevo alcalde nos anunció hace unas semanas, que iba a pedir a Adif que se llevase a cabo la limpieza de maleza y basura que se acumulaba en los márgenes de las vías del ferrocarril a su paso por Lorca. Cosa que ya se ha llevado a cabo, no sé si la petición, pero si la limpieza, quizá que ya supiera nuestro primer edil que estas obras ya estaban contratadas y que previamente se tenía que limpiar el terreno por donde pasa la conducción, quedado así muy bien nuestro alcalde. Quienes no quedan tan bien, son los responsables de señalización del AyuntaMIENTO, pues deberían de preocuparse un poco más de retirar la valla o la señalización provisional cuando esta ya no sea necesaria, de lo contrario estos elementos terminan en cualquier lugar, como los que han permanecido años en el lecho del río bajo la pasarela, vallas y señales que han sido retiradas recientemente, debido quizá, al toque de atención que le dimos por aquí.

    Ahora le debe de tocar a casi una decena de señales de prohibido aparcar que llevan ya más de dos meses en el solar situado frente al Complejo Deportivo Felipe VI, solar que fue cerrado con barreras de plástico por la empresa constructora del primer tramo de la Ronda Central, y que ya no tienen utilidad alguna en aquel lugar, permaneciendo todavía en el interior del perímetro a la espera de ser retiradas, bien por los irresponsables municipales o por cualquier otra persona o empresa que les haga falta. Unas señales que mientras no son usadas, inexplicablemente se amontonan a la intemperie en una esquina del recinto de la Policía Local, cuando este recinto debería de tener un espacio cubierto y acondicionado como almacén. Pero claro, si no nos preocupamos de mantener en buen estado las permanentes, no nos vamos a preocupar de las provisionales.

    Los fabricantes de las señales de tráfico dan una caducidad de entre siete y diez años a estos signos, ya que pasado este tiempo pierden su color y las propiedades de las láminas reflectantes, aconsejándose su sustitución pasado este tiempo. Pero en Lorca, en la ciudad del Sol, no se tiene en cuenta, teniendo en activo señales de los años noventa, según lo atestigua el estado en que se encuentran y la fecha de fabricación que llevan al dorso, señales que con más de 25 años de antigüedad están pidiendo a gritos ya su sustitución. Pero no solo no se renuevan, sino que las viejas se reciclan para nuevas señalizaciones, enmendando su mensaje y teniendo como resultado una verdadera chapuza, como son las que se han colocado tras la remodelación de dos de los carriles de la calle Poeta Para Vico.

    La modificación en la circulación de los dos carriles de esta calle que van en dirección Murcia, creo que ha sido una decisión acertada, pues se ha puesto el derecho hacia el Puente de Santa Quiteria, y el central continua recto y permite la posibilidad de girar a la Izquierda para Fajardo el Bravo, no como antes que a parte de este giro para el centro de la población, también era utilizado por el listillo de turno que se aprovechaba de su circulación más escasa para colarse al otro carril. Lo malo de esta decisión, es la deficiente señalización que se ha hecho al respecto, ya que a pesar de las semanas que lleva en marcha, los conductores no se enteran, siguiendo con la utilización del carril derecho para continuar hacia el subterráneo. Creo que las dos señales que se han colocado son un apaño que apenas se ve, cuando ahí se deberían de haber colocado dos nuevas sin enmiendas, de mayor tamaño y tipo banderolas, viéndose así de una forma clara la bifurcación hacia la derecha.

    Igual sucede con la modificación que se ha hecho en la salida de la Alameda Rafael Méndez a Poeta Para Vico, otra decisión acertada al estar a solo unos metros la nueva rotonda de Vallecas, pero que por su deficiente señalización no se respeta siempre la prohibición de girar a la izquierda, cuando colocando en su frente una señal de dirección obligatoria a la derecha, esa flecha sería mucho más visible por los conductores que siguen acostumbrados al giro anterior. Lo mismo ocurre en otros cruces de la ciudad donde se prohíbe girar a la izquierda al coincidir la salida de vehículos con el cruce de peatones en verde, que tampoco es respetada la prohibición, a veces hasta por los mismos vehículos policiales, cuando una señal de dirección obligatoria seria más eficaz, bien actuando por si sola o como recordatorio a la anterior de giro prohibido.

    Pero parece que estos discos azules de la flecha blanca no gustan mucho por aquí, dándose el caso de un semáforo de la avd. de Europa donde cuelgan dos señales de prohibido girar, una lo prohíbe a la izquierda y la otra hacia la derecha, cuando una simple de dirección obligatoria al frente, es más visible y más eficaz. Pero como digo las señales de dirección obligatoria no son muy tenidas en cuenta en nuestro municipio, como tampoco la de peligro por la proximidad de un lugar frecuentado por niños (colegio), pues han prescindido de ellas a la hora de señalizar la nueva Ronda Central en el tramo que coincide con la entrada al colegio de San Fernando por Poeta Para Vico. Lo mismo ha sucedido con la remodelación de la avda. Rafael Maroto, que han pasado de poner señal alguna que indique la proximidad del colegio Sagrado Corazón de Jesús que da a esta calle.

    Por el contrario nos encontramos con señalización que no hace falta, siendo varios los puntos donde se anuncian resaltos que no los hay. Aunque por otro lado se necesitan más en alguna vía, como es el caso de Juan Antonio Dimas, una calle que sí que lo tiene en un paso peatonal existente frente al complejo deportivo, pero que carece de otro que reduzca la velocidad frente a la puerta del recinto de Limusa en sentido al río. Solo la Policía Local y el Servicio Eléctrico saben las veces que han tenido que intervenir a causa de accidentes en aquel lugar, accidentes que han provocado la poda de cuatro árboles y la sustitución o arreglo de varias farolas, pero hasta que no haya víctimas mortales no se le pondrá remedio, con lo sencillo que es hacer un resalto e incluso la colocación de una valla de protección que ampare al peatón que por allí pasa.

    Por cierto, son muchos los pasos de peatones que apenas se ven y no creo que tenga que suceder una desgracia para que estos se repinten, como ya pasó hace años con el existente frente al huerto de La Rueda. Un paso que ha desaparecido en la actualidad debido a las obras de urbanización que se vienen haciendo en el entorno del recinto ferial, pero al que no se le ha puesto sustituto, ni tan siquiera para los días de mercado, siendo muy dificultoso el paso de peatones por aquella zona, invadiendo estos a veces la calzada. Ya sé que no es época de elecciones, y que por mucho calor que haga, mañana no van a parecer los políticos con botellas de agua para los usuarios del mercado, pero sí que se agradecería que mientras duren las obras y no se reabra una de las aceras, se dé la orden de que la Policía Local regule el tránsito peatonal de la zona todos los jueves, evitando así cualquier contingencia.

  • ¿POR QUÉ CALLE VOY? por Antonio de Cayetano

    ¿POR QUÉ CALLE VOY? por Antonio de Cayetano

    Lorca es única, ahí están las tres culturas que en ella convivieron, nuestra singular Semana Santa, sus ricos bordados, los 90 km. que separan el norte y el sur del municipio, su diversidad en el paisaje, su fértil huerta, los vinos que producen nuestras tierras altas y los tomates de las pedanías costeras, sus playas vírgenes, su artesanía, sus tradiciones…

    Todo eso lo sabemos los lorquinos y muchos de los que nos visitan, pero lo que le debe llamar la atención a los que entren en la ciudad por el barrio de La Viña, es el nombre de la calle por donde circulan, ya que también se da una situación única, puesto que según revelan las placas que se encuentran a su derecha, van transitando por la Carretera de Granada, pero si miran para la izquierda, las placas les anuncian que van por la Calle Curtidores, dos denominaciones para un mismo vial. Luego más adelante y medio tapada, se encuentran de nuevo a la izquierda con el nombre de Carretera de Granada, hecho que puede desconcertar al automovilista que lo advierta, al no saber exactamente cuál es el nombre de la calle en cuestión. Incluso el mismo navegador se desorienta cuando va por el carril próximo a la acera de la calle Curtidores, pasando a indicar “calle sin nombre”.

    La cosa tiene su explicación, ya que la calle Curtidores era en su día una vía de servicio de la urbanización La Viña, una calle paralela e independiente de la antigua nacional 340. Pero eso ahora ha desaparecido, siendo una única calzada de cuatro carriles de circulación y teniendo continuidad la acera y el carril bici que va desde la rotonda de Pérez Casas a la de La Viña, digo teniendo aunque está interrumpido, porque se supone que el tramo que falta por ejecutar entre las calles Río Guadalentín y la Avenida de la Salud, se lleve a cabo próximamente completando el arreglo de toda esta vía.

    Pero lo más sorprendente es, que esa remodelada avenida tiene como nombre oficial el de “Presidente Adolfo Suarez”, pues así se aprobó en la sesión de Pleno que se celebró el día 26 de enero de 2016, sesión en la que también se le cambió el nombre a la denominada Ronda Sur, renombrándola con el de “Alcalde José López Fuentes”. Al vial de circunvalación se le rotuló el pasado mes de noviembre con la nueva denominación, acto al que asistieron los familiares del fallecido ex alcalde, pero sin embargo la vieja carretera de Granada, sigue esperando su nuevo nombre casi año y medio después de su aprobación. Adolfo Suarez es ahora también el nuevo nombre del aeropuerto de Madrid-Barajas, y se comprende que cambiar su rotulación y todos sus indicadores tuviese un proceso más o menos largo, pero para sustituir cuatro placas de una calle no se necesita tanto, ni tampoco para financiar su mísero gasto que gira alrededor de 35 euros la unidad. Creo que como en tantas otras cuestiones, hay dejadez y falta de voluntad de que el acuerdo de Pleno se lleve a cabo, cosa que no se comprende, si tenemos en cuenta que la acertada propuesta del cambio de nombre, partió del propio alcalde de la ciudad.

    Aunque aprovechando el cambio de placas y su nueva denominación, se debería de debatir también en un Pleno, la eliminación de la calle Curtidores del callejero de la ciudad, ya que la calle no existe físicamente. Pienso que sería un desatino mantener parte de una acera con el nombre de calle Curtidores y la otra con el de Avd. Presidente Adolfo Suarez, puesto que todos los edificios de ambos márgenes están en la misma vía y todas sus fachadas siguen idéntica alineación. Todo lo contrario de lo que sucede con los bloques de edificios que se encuentran ubicados frente a la urbanización La Isla, zona donde está situado el Centro de Desarrollo Local y que tienen como dirección la de Alameda de Cervantes, cuando todo ese gran espacio es independiente y si que debería de tener su propio nombre.

    Plaza de la UME podría ser una buena denominación, recordando así a esta unidad militar de emergencias que tanto hizo por Lorca tras los terremotos de 2011. Un edificio del barrio de La Viña lleva su nombre, pero creo que eso es una insignificancia, Lorca tiene que hacer mucho más, no basta con la bandera que se le entregó en 2012 coincidiendo con el primer aniversario de los seísmos, o con la Medalla de Oro de la Ciudad que se le concedió en noviembre de 2015. Creo que para que su recuerdo perdure, para que la UME esté siempre presente entre los lorquinos, no hay nada mejor que dar su nombre a esta u otra plaza, espacio en el que debe de colocarse una escultura o monolito que sirva de homenaje a estos militares que son modelo a seguir por muchos países y que ante un grave riesgo o catástrofe pública, contribuyen a la seguridad y el bienestar de todos los ciudadanos.

    Continuando con la calle Curtidores, creo que aparte de los argumentos apuntados anteriormente, tampoco deberían de coexistir dos nombres iguales en los diferentes espacios públicos de la ciudad, ya que ello puede prestarse a confusiones. El nombre de “Curtidores” se le dio en su día a esta peculiar calle de La Viña y posteriormente a una plaza de nueva creación entre los barrios de San Diego y San Cristóbal. Lo mismo sucede con la “Virgen de las Huertas”, que le da nombre a una alameda y a un carril de su barriada, a la vez que a una calle del barrio de San José. En mi opinión, con la cantidad de nombres que hay para elegir, creo que es un despropósito echar mano de un nombre que ya ha sido utilizado para denominar otra calle o plaza de la misma población.

    También es una incoherencia lo que sucede con los rótulos que le dan nombre a la plaza existente entre las calles Puente de la Alberca y la de Santo Domingo, ya que mientras el de la izquierda nos anuncia que estamos en la plaza Don Juan Moreno, el de la derecha le quita el tratamiento y se queda solo con Juan Moreno. No es que la cosa tenga importancia, pero si el nombre oficial es uno, este debe ser el que figure en todas las placas de su denominación, no admitiendo ninguna otra variante. Igual sucede con la calle Puente de la Alberca que antes mencionaba, que en las placas figura “Calle Puente Alberca” una denominación que no es la correcta y que encima suena fatal. Claro que esto puede ocurrir, al ser los promotores de obra nueva los encargados de reponer la placa y número de la calle, ya que están obligados a ello por la licencia urbanística, pero también es verdad, que el negociado de Urbanismo debería de estar más atento a que estos errores no se cometieran, como también a que las placas sigan un modelo oficial, no como está sucediendo, que todas son azules y del mismo formato, pero con sensibles variaciones, lo que hace que no sea la misma uniformidad para todas.

    Pero como decía al principio Lorca es única, y aquí estamos acostumbrados a la diversidad en las rotulaciones de calles, siguiendo estas el patrón del gobernante de turno. Así nos encontramos con las antiguas losas blancas de antaño, las abombadas placas azules de la posguerra, las de piedra artificial, las artesanales de cerámica y la estándar de aluminio con el escudo local, conviviendo todas en total desarmonía y sin que nadie se preocupe de su renovación o reposición. Cuando son muchísimas las calles que solo tienen colocada una placa, faltando su homónima del otro extremo y careciendo otras de placa alguna que las identifiquen, como es el caso de las calles Auroros y Pasaje del Convento, las alamedas de Ramón y Cajal y Margarita Lozano o las plazas del Ovalo y Colón por poner algunos ejemplos.

    Pero mientras a los promotores privados se les exige la colocación o reposición de la placa una vez terminada la obra, no se hace lo mismo cuando el promotor es un organismo público, encontrándonos con las dos calles situadas en los laterales del instituto Ramón Arcas, que carecen de sus respectivas placas en el inicio de la calle. También han desaparecido tras las obras, las placas de la calle Quijero de Tiata, calle convertida en vía de servicio del 4º tramo de la Vía de Evacuación Ronda Sur-Central , no sabiendo en la actualidad cual es su nombre. El antiguo no debería de seguir, pues nos encontraríamos con otra situación peculiar, tal como sucede ahora con la calle Curtidores de La Viña, pero tampoco puede permanecer este nuevo vial sin denominación alguna, ya que vía de evacuación no es un nombre apropiado, aunque sí que ha valido para obtener financiación europea.

    Tiata procede del latín (taleata), que significa tajada o cortada, que en definitiva es lo que es la rambla llamada así. Una acequia mayor que con el tiempo se convirtió en rambla, no en una rambla al uso de las que llevan el agua al río, sino en sentido contrario, sacándola del río en dirección al campo. Tampoco la corriente va descendiendo y siguiendo el declive del suelo que sería lo natural, sino que se hizo un gran canal artificial perpendicular a la pendiente, llevando el agua a las tierras altas y regando su margen derecho (zona de Sutullena) a través de unas norias que sacaban el agua de la enorme acequia, según se recoge en alguna publicación del siglo XI.

    Hoy esta gran obra del pasado ha quedado obsoleta y más de diez siglos de historia van a ser enterrados como consecuencia del progreso, del avance de la ciudad sobre la huerta. Pero el nombre de Tiata, la gran tajada que también da nombre a la pedanía más pequeña del municipio, no debería de olvidarse, manteniéndose ahora como nombre del nuevo vial en sus tramos 3 y 4, vial que aprovechando su lecho, sigue el mismo recorrido que antaño hacia el agua entre el río y el desaparecido Puente Nuevo.

    Avenida de Tiata o Ronda de Tiata sería un nombre adecuado, de esta manera quizá se recordaría en el futuro esta gran obra hidráulica, su pasado y el origen de su nombre, así como el acierto de su realización, hecho que generó vida en el sediento campo lorquino, convirtiendo en un vergel gran parte de su huerta.

  • EL POSIBLE ORIGEN DEL HOMBRE DEL SACO – por Antonio de Cayetano

    EL POSIBLE ORIGEN DEL HOMBRE DEL SACO – por Antonio de Cayetano

    EL POSIBLE ORIGEN DEL HOMBRE DEL SACO – por Antonio de Cayetano.

    Quizá que una de las emociones más grandes que experimentamos los humanos sea el miedo, pues en menor o mayor medida vivimos con él. Tenemos miedo a la enfermedad, a sufrir un accidente, a los terremotos, a los robos, a la inseguridad, al fracaso, a quedarnos sin trabajo, a perder lo que tenemos, a que le suceda algo a nuestros hijos o nietos, a una nueva relación, incluso miedo a nuestra propia pareja o expareja, en definitiva a todo lo que nos rodea, ya que el miedo está siempre presente en nuestras vidas. Por eso el recurso del miedo es efectivo, lo saben muy bien los anunciantes que se valen de él para vendernos una alarma, un seguro, un plan de pensiones o cualquier otra cosa donde el factor miedo nos pueda influenciar. También los políticos recurren a él a la hora de pedirnos el voto, advirtiendo lo que podría suceder si votamos al partido contrario.

    Siempre nos han manipulado con el miedo, empezando por nuestros propios padres, que incluso antes de que fuésemos conscientes de lo que nos decían, nos arrullaban con el canto de aquellas repetitivas nanas de ritmo suave y relajante, pero donde el miedo ya estaba presente. “Duérmete niño duérmete ya / que viene el Coco y te comerá” o la otra versión de “Duérmete niño que viene el Coco / y se lleva a los niños que duermen poco” eran las más empleadas para adormecernos, aunque también estaba aquella que decía “Duérmete niño en la cuna / mira que viene la loba / y en las noches que hace luna / se come al niño que llora”. Desde que nacimos hemos ido pasando por diferentes etapas de miedo, ya que hay un miedo para cada edad, al principio nos daba miedo la oscuridad o los ruidos, luego la gente extraña o sentirnos solos, más tarde cuando nos dejaban en la guardería o en el colegio sentíamos miedo al abandono, luego a los castigos y así sucesivamente ha ido evolucionando al ritmo que hemos ido creciendo.

    La verdad es que el miedo ha sido siempre útil a la hora de educarnos y mostrarnos los peligros, diría que incluso necesario, infundiéndonos temor a las consecuencias de nuestros torpes o malos actos, pero también se ha abusado del factor miedo con frecuencia, pues muchas han sido las madres que han recurrido a la figura del Coco para infundir temor a los niños, obligándoles a tener miedo de algo que no existía. Cuentan que también lo del Coco, era una táctica que usaban ciertas madres en el siglo XVIII para poder estar a solas con sus amantes, amenazando a sus hijos con la llegada del Coco si estos no querían apartarse de ellas. Una tremenda barbaridad fruto de la ignorancia de aquella época, que hacía que los niños sufriesen por algo que podría venir, cuando no había peligro alguno y este ser solo estaba en su imaginación.

    Luego más mayorcitos nos atemorizaban con el tío Saín o el hombre del saco, dos figuras terribles según las historias que nos contaban, pues se llevaban a los niños traviesos y los echaban a un pozo o les sacaban la sangre. Hay quien cuenta que el tío Saín fue un personaje real, que vivía en algún lugar de la sierra de Almenara, que era un hombre frio, mal vestido, que vivía solo sin trato con los demás, y que se dejaba ver de vez en cuando por las pedanías lorquinas de Aguaderas y Marchena con su zurrón al hombro, siendo su presencia utilizada por los mayores para asustar a los niños. Pero también se habla de él en Murcia, en el Campo de Cartagena y en otras zonas de la región, por lo que no dejará de ser, una leyenda urbana más con sus cientos de versiones, leyenda que las madres siempre han aprovechado para amedrentar a los hijos, para que no hablasen con desconocidos ni que se fiasen de nadie, “ya que cualquiera podría ser el tío Saín o el hombre del saco”, cosa que si que infundía temor en mi época, pues era frecuente de ver a hombres desarreglados, con barba de varios días y con un viejo saco al hombro, ya que este recipiente era usado con asiduidad como medio de transporte para cualquier mercancía.

    Actualmente también se suele ver por determinadas zonas de Lorca un “hombre del saco” (aunque hace un tiempo que no lo veo), se trata de un pobre hombre originario del barrio de San Cristóbal, que viste con la misma ropa en cualquier estación del año y que camina con un saco al hombro, saco donde lleva sus pertenencias y lo poco que le van dando o recogiendo en la calle. Un individuo que solía cobijarse bajo un olivo de la pedanía de Campillo, en la confluencia del carril del Caldera con la carretera de Águilas, pero una persona a la que no hay que temerle, sino todo lo contrario, ofrecerle la ayuda que pueda necesitar, como creo que se le hace desde un supermercado situado frente aquel lugar. Tampoco hoy estos personajes llaman la atención de los niños, afortunadamente ya no se les asusta con aquellas historias de tísicos o sacamantecas, cosa que si ocurría en mi niñez, por lo que solo con pasar al anochecer junto a una plantación de maíz ya nos daba escalofríos, pensando que de aquel lugar podría salir algún tísico de esos para raptarnos y llevarnos en su saco.

    Pero ese miedo estaba de algún modo justificado, no solo por las historias que nos contaban los mayores de aquellos malvados hombres, con el fin de que nos portásemos bien y no nos alejásemos de casa, sino por un episodio relacionado con ello que se vivió en la barriada. Fue un anochecer de un día de verano, cuando cundió el pánico entre el vecindario, tras afirmar un mozalbete que alguien le iba siguiendo mientras se encontraba en un huerto cercano cogiendo hierba, sosteniendo que el mismo seguía escondido en aquel lugar. Fue tal la alarma creada, que incluso se requirió la presencia de la policía, no encontrando rastro alguno del supuesto tísico. O fue fruto de la imaginación del joven por el propio miedo, al encontrarse solo y entre dos luces en medio del arbolado, o de alguna broma que le gastaron sus conocidos aprovechando la sicosis que había en aquel tiempo, donde iban de boca en boca las historias de aquellos tísicos, que degollaban a los niños para beber su sangre o incluso venderla a gente adinerada. Tísicos de los que se decía iban equipados con unos maletines negros con todo su instrumental y que viajaban en coches del mismo color, donde llevaban los bidones de su preciado líquido.

    Tísico era la persona que padecía tisis, la enfermedad que hoy conocemos como tuberculosis y desgraciadamente las leyendas que nos contaban de estos sujetos tenían su parte de verdad, ya que en la vecina provincia de Almería había sucedido un escalofriante hecho, un espantoso infanticidio que tuvo lugar tal día como hoy hace 107 años. Esta historia sobrecogedora comenzó en el mes de junio de 1910 en el término municipal de Gádor, población situada a 15 km. de la capital almeriense, lugar donde residía Francisco Ortega, el moruno, un agricultor de 55 años enfermo de tisis y que en su afán de curarse, acudió a una curandera del mismo pueblo llamada Agustina Rodríguez, pero pese a intentarlo, esta no le pudo solucionar sus males, por lo que acordaron ponerse en contacto con otro colega, este un viejo barbero de 75 años que también se hacía pasar por curandero, una mala persona llamada Francisco Leona. Y este sí que se comprometió a darle la “solución adecuada”, consistiendo el remedio en beber la sangre caliente de un niño robusto y untarse el pecho con sus mantecas, con las entrañas de la criatura.

    El moruno no lo vio claro, preguntando si para eso habría que matar al niño, a lo que Agustina le dijo que si, alegando el enfermo que “Entonces, no. Me castigaría Dios”, pero tras indicarle el curandero “Tú verás…” el Moruno que estaba obsesionado con su salud se lo pensó mejor y dijo “Mi salud antes que Dios ¡Qué coño!”, aceptando sin más el horroroso remedio que le daban, un remedio aberrante que ajustaron por un precio de 3000 pesetas, cerrando el trato con la entrega de 750 como adelanto. Ya solo quedaba hacerse con la presa para poner en práctica el plan curativo, de ello se encargaría el propio “curandero” Francisco Leona y un hijo de Agustina llamado Julio Hernández, apodado el tonto por tener mermadas sus facultades mentales y al que para conformarlo se le daría algo de dinero. Así en la tarde del martes 28 de junio ambos cogieron un saco y se fueron de “caza”, merodeando por varios cortijos en busca de su víctima, parece que lo intentaron con una niña de 10 años, pero esta se les resistió gritando y dando patadas. Quien no tuvo tanta suerte fue Bernardo González Parra, un niño rubio de siete años de edad y que residía en el cercano pueblo de Rioja, el cual se había alejado de una balsa en la que se estaba bañando con unos amigos y en la que también se hallaba su madre lavando ropa.

    Según el sumario y la reconstrucción de los hechos, cuando el niño se encontraba cogiendo higos en un lugar próximo a la balsa, se le acercó el Tonto y lo entretuvo, ocasión que aprovechó el barbero para taparle la boca con un pañuelo impregnado en cloroformo y meterlo en el saco. Una vez a buen recaudo, el tonto se lo cargó en la espalda y lo llevaron hasta el cortijo San Patricio, un cortijo apartado y donde llevarían a cabo el sacrificio de la criatura. Conforme a lo convenido allí esperaban Agustina la curandera, con su nuera Elena Amate y su otro hijo llamado José, que fue quien se encargó de dar aviso al moruno de que la cosa ya estaba hecha. Al niño se le pasó el efecto de cloroformo por lo que no paraba de moverse y gritar llamando a su madre, motivo por el que era continuamente golpeado sin piedad por Agustina. Fue cerca del anochecer cuando llegó el tísico a la casa y cuando se llevó a cabo la siniestra operación, juntando dos mesas y colocando a la criatura sobre ellas. Así una vez sujeto el niño, Agustina le levantó un brazo con el fin de facilitar que el barbero le clavase la punta de su navaja en la axila, lugar por donde fue brotando la sangre, sangre que iba cayendo en una olla y de la que el moruno iba bebiendo, no sin antes añadirle algo de azúcar para que pasase mejor, a la vez que iba repitiendo una y otra vez “Mi vida antes que Dios”.

    Cuando el curandero consideró que ya había bebido lo suficiente, envió al enfermo a su casa y vendó las heridas de Bernardo que aún continuaba vivo, lo metieron de nuevo en el saco y amparándose en la oscuridad de la noche salieron con él de nuevo a cuestas, llegando al Barranco del Pilar donde el tonto intentó matarlo golpeándole con una piedra, siendo el barbero-curandero quien al final lo remató. Seguidamente con su afilada navaja le abrió el vientre y extrajo las vísceras, las cuales envolvió en un pañuelo y se las llevó al moruno, colocándose este las mantecas en el pecho para su cura tal como le había indicado el curandero, sintiéndose ya el muy inocente mucho mejor. Entretanto los padres de Bernardo, Francisco González y María Parra junto a varios vecinos buscaban al niño por todos los parajes de la zona, denunciando su desaparición ante la Guardia Civil a las cuatro de la madrugada del día siguiente. Fue doce horas más tarde, cuando el tonto se presentó ante la benemérita anunciando que había encontrado el cadáver de un niño cuando iba tras una perdiz, indicándoles a los agentes el lugar donde estaba el muerto, que no era otro el que habían ocultado bajo unas piedras él y el barbero la noche anterior.

    Según el sumario, a Julio el tonto se le habían prometido 50 pesetas, dinero que este quería destinar para la compra de una escopeta, pero tras los hechos, Francisco el barbero le dijo que ese dinero se lo tendría que dar su madre de la parte que a ella le correspondía, por lo que enfurecido Julio, quiso vengarse de su madre y de Francisco poniendo a la justicia bajo su pista y contando al final lo sucedido. El barbero tenía sus coartadas, pero todas apoyadas en falsos testimonios, ya que los caciques del pueblo estaban de su parte, pues era tío del alcalde y también pariente del juez municipal, pero al final las evidencias y las investigaciones de la Guardia Civil lo hicieron confesar. Deteniendo las autoridades a todos los que habían intervenido en tan horrible crimen, los cuales tuvo que proteger la Guardia Civil de ser linchados con un gran dispositivo a pie y a caballo, ya que los vecinos de los pueblos por donde pasaban camino de la cárcel de Almería estaban indignados por lo que habían hecho y querían tomarse la justicia por su mano.

    Tras la celebración del juicio, se condenó a la pena de garrote vil a Francisco Ortega, el tísico, a la curandera Agustina Rodríguez, a su hijo Julio Hernández y al barbero Francisco Leona, aunque a julio se le indultó por los informes psiquiátricos que avalaban su deficiencia mental y Francisco Leona murió antes de que se cumpliese la sentencia. Se cuenta que el barbero murió envenenado en la cárcel, dicen que para evitar que este hablara y contase otros sucesos similares en la zona, lugar donde había rumores de que otras personas desaparecidas habían muerto como consecuencia de estas prácticas salvajes. La sentencia de los otros dos condenados se llevó a cabo el día 10 de septiembre de 1913, ejecutando a los reos a las seis de la mañana.

    Y esta es la historia de este horrible crimen, crimen que conmovió a la España de entonces y del que se hizo eco toda la prensa nacional y parte de la extranjera, desplazándose hasta el lugar de los hechos numerosos corresponsales de periódicos europeos. Quizá que este espantoso suceso sea el origen de la expresión del hombre del saco y de aquellas historias de tísicos que nos acompañaron durante buena parte del pasado siglo. Hoy afortunadamente, ya no hay la ignorancia que si que hubo en aquella época, cuando se decía que la sangre era fuente de vida, donde la incultura hacia que se profanaran tumbas y donde incluso se traían momias de Egipto para pulverizarlas y hacer ungüentos con ellas. Pero mientras aquí los sacamantecas son ya un recuerdo del pasado, en algunos países hispanos como Perú, se habla en la actualidad de ellos, de los mantequeros como le llaman allí, unas personas despiadadas que van por zonas rurales raptando a jóvenes, a los que se les da muerte y se extrae su grasa, grasa corporal que luego se vende a multinacionales para hacer productos para el cutis.

    Parece inverosímil, una leyenda urbana más, pero algunos responsables de estas muertes y desapariciones, han confesado los hechos cuando han sido detenidos por la policía, dando toda clase de detalles de cómo desarrollaban su “trabajo”. También en los registros efectuados se han hallado recipientes que contenían la grasa preparada para su venta, grasa que se pagaba a razón de 10.000 euros litro por empresarios europeos, empresarios que por medio de sus asociaciones han desmentido su implicación y de que esta sea utilizada para fines cosméticos. Sea cierto o no, lo que sí está claro, es que la ignorancia y la maldad siguen estando presentes en parte de la sociedad actual.

  • ¿SON SEGUROS NUESTROS ÁRBOLES? por Antonio de Cayetano

    ¿SON SEGUROS NUESTROS ÁRBOLES? por Antonio de Cayetano

    ¿SON SEGUROS NUESTROS ÁRBOLES? por Antonio de Cayetano.

    Varios de los artículos que publico por aquí, los tengo preparados algún tiempo antes, divulgándolos luego con motivo de algún acontecimiento o efeméride, siendo este el caso del preparado para el día de hoy o el que tengo dispuesto para el próximo miércoles. Pero esta vez, la casualidad o la ola de calor, han querido que el pasado viernes, cuando ya estaba terminado de escribir el contenido de esta publicación, se viniese abajo parte del ficus de la plaza de Santo Domingo de Murcia, hecho que afortunadamente no ha ocasionado víctimas mortales, pero sí que por su aparatosidad, convierte en actualidad el tema previsto para esta fecha, que no era otro que el de la seguridad de nuestros árboles urbanos.

    Hoy 21 de junio ha comenzado el verano, época en que suelen dar la cara los daños de los árboles a consecuencia de sus plagas, así como sufrir situaciones de estrés por las altas temperaturas, hechos que motivan la caída de sus ramas. También hoy se cumplen tres años de la muerte de un hombre por el desprendimiento de una rama en el parque del Retiro, era un militar de 38 años que acompañado de sus dos hijos de corta edad, se encontraba sobre un banco situado bajo una falsa acacia. Por suerte solo fue él la victima de esta desgracia, pero no la única de aquel verano en Madrid, ya que el 8 de septiembre, otro hombre de 72 años murió también aplastado por una rama de un olmo en el barrio de Vallecas.

    Caida de rama de ficus en plaza Santo Domingo Murcia Junio 2017

    Los días 19 y 20 de julio se cayeron dos árboles más en el parque del Retiro, aunque esta vez sin causar víctimas, siendo los dos ejemplares un pino y un cedro que aparentemente estaban sanos. Fue tras estas nuevas caídas cuando se creó una comisión de expertos para evaluar el estado de los árboles del parque y otras zonas verdes de la ciudad. Así tras la evaluación de los entendidos, en los tres meses siguientes, hubo que eliminar hasta 187 árboles que se encontraban en mal estado al ser un peligro para la integridad de los ciudadanos. También se sometieron a una enérgica poda un total de 534 árboles más, siguiendo con este plan de choque en 2015, año en el que se talaron más de 1000 olmos, en su mayoría en la Casa de Campo, infectados todos por grafiosis, un hongo para el que no existe cura y que provoca la muerte inmediata del árbol.

    Pero todas estas medidas, no impidieron que otro hombre de 58 años muriera el 12 de julio del pasado año en el distrito de Moratalaz, al caerle una rama cuando se encontraba sentado en un banco de una zona ajardinada. Como tampoco las protestas y escritos, que los vecinos de un barrio de Toledo habían realizado ante el ayuntamiento, para que se actuara sobre unos viejos y frondosos árboles que había en la plaza del Solar de Antequeruela, impidieron que una niña de 12 años perdiera la vida el pasado 13 de marzo al ser alcanzada por una rama que se desprendió de un olmo cuando esta salía de un colegio próximo. Fue tras la tragedia, cuando el ayuntamiento toledano anunció que la poda de esos árboles iba a ser inminente.

    Es lo que siempre sucede, que tiene que haber una víctima para que la administración actúe, cuando más vale prevenir que lamentar, tal como dice el viejo refrán. Siempre es preferible tomar las precauciones necesarias antes de que pase una desgracia y no actuar como consecuencia de la misma. Ya pasó en la ciudad de Murcia con el centenario ficus de la plaza de Santo Domingo, que tras la muerte de un hombre en mayo de 2000, se le realizó una poda por parte de especialistas en este tipo de arbolado y se le rodeó de de una pérgola metálica, con el fin de impedir que futuros desprendimientos de sus ramas lleguen al suelo, aunque la seguridad siempre dependerá de la parte del árbol de donde caigan y del peso de las mismas.

    También en Lorca una rama mató a una mujer en los años sesenta con motivo de una tormenta, fue en las alamedas, cuando la víctima se resguardaba de la lluvia bajo el árbol. Años después, en una finca particular de la pedanía de Campillo, otra mujer natural de La Parroquia fue alcanzada por una rama de higuera, dejando a esta en silla de ruedas para el resto de su vida. Los árboles son necesarios en las ciudades, nos dan sombra y frescor en verano, mejoran la salud física y mental y aumentan la calidad del aire que respiramos. En definitiva nos hacen la vida más saludable, pero también al mismo tiempo pueden ser un riesgo para la integridad física de los viandantes, no solo por no estar sanos o por una poda deficiente, sino también por la falta de hidratación en días de extremo calor o por un sistema de riego inadecuado, solo superficial, que hace que las raíces no tengan que profundizar en el suelo para buscar la humedad, quedando estas muy superficiales, menos densas y con apenas anclaje al terreno donde están ubicadas.

    En la primera de las imágenes que muestro, se ve un ejemplar de ciprés de monterrey con una exagerada inclinación, pero no es el único, son varios de esa zona los que tienen seriamente comprometida su estabilidad. Son árboles que fueron plantados en grupos entre sí o con otros, sin tener en cuenta su desarrollo posterior y que una vez adultos se han ido inclinando en busca de la luz solar, cosa favorecida también por su poco anclaje al suelo, siendo un riesgo para los paseantes de este lugar, lugar muy frecuentado por niños al estar situado junto al parque infantil y donde ya se ha tenido que eliminar alguno por el mismo motivo. También existen unos pinos con demasiada inclinación en la zona verde de la residencia de pensionistas Domingo Sastre, árboles que están descuidados y que en busca de la luz se han ido inclinando peligrosamente para la acera de la alameda de Cervantes. Pero el árbol que en mi opinión ofrece más peligro, es el olmo que muestro en la otra fotografía, ya que este tiene una gran superficie hueca y está situado también junto a la valla perimetral del parque infantil, siendo varios los olmos que se encuentran en estas condiciones en las viejas alamedas.

    No pido que se eliminen estos centenarios olmos que tenemos en el gran pulmón verde de la ciudad, pero sí que se les haga un seguimiento especial por parte de los expertos, ya que la seguridad de los transeúntes y de los que hacen uso del parque puede estar en peligro. Las oquedades son normales en estos árboles viejos y aunque el centro esté hueco, la sabia sigue circulando por ellos, pero no es menos cierto que el árbol se va debilitando, siendo albergue de parásitos, hongos y otras bacterias o plagas, aparte de que cuando son viejos, también las patologías en sus raíces afectan bastante a su estabilidad. Son muchos los olmos centenarios que están cayendo en los últimos meses y años en nuestro país y en el resto del mundo, la mayoría afectados por grafiosis, una enfermedad fúngica que se trasmite a través de un escarabajo, algo similar a lo que pasa con el picudo de las palmeras. En nuestros olmos no se aprecia todavía el amarillamiento de sus hojas, señal inequívoca de que han sido atacados por la enfermedad y de que su muerte es inmediata, pero sí que se observan las típicas cavidades y grietas que dejan los hongos y las grandes manchas aceitosas en la vertical de sus troncos, indicio de que no gozan de buena salud, siendo deplorable el estado de algunos ejemplares.

    Los juristas nos dicen muy a menudo, que ante la duda, es preferible dejar a un delincuente en la calle que a un inocente en la cárcel, y eso también se puede aplicar para los árboles, pues siempre será mejor talar un árbol que ofrezca un cierto riesgo de caída, a que se ponga en juego la vida de las personas. Pero tampoco un árbol con apariencia sana nos garantiza nada, ya hemos visto lo que pasó en Madrid en el verano de 2014, que en contra de lo que se pueda pensar por el buen tiempo reinante, en esta época de calor son más frecuentes los desprendimientos de ramas de árboles, sobre todo por el llamado estrés hídrico y térmico, ya que como cualquier otro ser vivo, también los árboles sufren como consecuencia de las altas temperaturas, la inexistencia de precipitaciones y la falta de humedad, situación que provoca la pérdida de hojas y ramas, con el fin de conseguir una mejor regulación en el resto del árbol.

    Aquí no tenemos grandes árboles monumentales que son los más peligrosos ante estas situaciones, pero aparte de los viejos olmos, sí que tenemos algunos de gran porte, como son los plataneros orientales situados en la plaza de Don Juan Moreno y algunas alamedas, el ficus que hay en la confluencia de la calle Abenhalaj con Avd. de Portugal, el grandioso pino canario situado en el jardín del Huerto Ruano y los eucaliptus de la barriada de la Virgen de las Huertas, árboles que deberían de ser sometidos a un seguimiento constante, así como eliminar las ramas muertas que algunos de ellos contienen. También hay que eliminar de nuestros espacios públicos los árboles que se encuentran completamente secos, ya que aparte de su peligrosidad, hacen que se propaguen las plagas que ellos encierran, siendo varios los árboles que se encuentran ya muchos años en esta vergonzosa situación, unos en recintos de centros educativos como es el caso del jardín del instituto Ibáñez Martín y otros por diferentes lugares de la ciudad, como el subterráneo de la vía férrea junto a la plaza de toros, en la zona verde entre la estación y el parque infantil, en las alamedas de los Tristes, José Rodríguez, Margarita Lozano y Virgen de las Huertas o en las calles de Tomas de Aquino Arderius y Juan Antonio Dimas.

    Me parece bien que se protejan los ejemplares longevos, pero teniendo en cuenta que la edad y la esperanza de vida es limitada, no debemos de mantener a toda costa árboles con una edad muy avanzada llenos de podredumbres y plagas, y más si estos son una amenaza para las personas o bienes. Ponemos el grito en el cielo cuando se tala un árbol, pero sin embargo no exigimos con la misma fuerza que estos se mantengan en las debidas condiciones, pues es lamentable observar como algunos llevan muchos años sin podar, con un montón de ramas muertas que terminan por secarlos, cuando con una poda de rejuvenecimiento se pudieran salvar. Igualmente no nos preocupamos de su renovación, teniendo nuestras calles y espacios verdes llenos de troncas de árboles que se han ido talado por diferentes razones, cuando esas troncas se debían de haber sacado y haber puesto en su lugar nuevos árboles, árboles duraderos, de especies resistentes a plagas, evitando los de crecimiento rápido pero de corta vida, o los de madera débil que quiebra ante los fuertes vientos.

    Lo que no es de recibo, es que se nos prohíba el paso por las alamedas cuando hace viento, cuando lo que hay que hacer es minimizar su riesgo con el cuidado y poda apropiada, así como plantar los árboles en el espacio adecuado y pensando en su futuro desarrollo, no como se está haciendo en nuestra ciudad, donde recientemente se han plantado árboles que tras su crecimiento habrá que eliminarlos, como es el caso de la nueva rotonda del puente de Vallecas, donde el primer árbol lo han sacado sorprendentemente de su alineación y lo han colocado junto a la calzada, por lo que tras su crecimiento posterior, impedirá el buen desarrollo del tráfico, teniéndolo entonces que podar enérgicamente o incluso talar. Por el contrario en la zona del Ventarique, (Virgen de las Huertas) donde se podían haber plantado árboles de gran porte, se han colocado adelfas, cuando el baladre es más propio de jardines que como árbol de alineación en calles.

    ADELFA EN JARDIN
    La adelfa es una planta muy venenosa y totalmente desaconsejada para uso particular con acciones muy fuertes sobre el corazón en dosis pequeñas, por esta razón su uso debe estar sujeto a control médico. En España la venta de esta planta al público, así como la de sus preparados, está prohibida por razón de su toxicidad y su uso y comercialización se restringe a la elaboración de especialidades farmacéuticas, cepas homeopáticas y a la investigación.

    Por cierto, que también las adelfas son un riesgo en los espacios públicos, no porque maten a alguien sus ramas, sino por su elevada toxicidad, siendo una de las plantas más venenosas que existen. En junio de 2014, una niña de siete años se intoxicó en Alcalá de Henares jugando con un ramillete de flores de este arbusto, cuentan que solo las tuvo en sus manos, que no se las llevo a la boca, pero fue lo suficiente para que se viese afectada, hecho que provocó que el partido Ciudadanos pidiese la eliminación de esta planta de todos los jardines de la ciudad. La verdad es que la toxicidad de este arbusto puede llegar a provocar incluso un paro cardiaco, pero tampoco nadie vamos comiéndonos por ahí las hojas de las plantas que encontramos, aparte de que las podemos tener en casa junto con otras que son también venenosas, aunque no es lo mismo, ya que mientras en nuestras casas siempre estamos atentos a los peligros de cualquier índole, concienciando a los niños del posible riego, los peligros de los espacios públicos son diferentes y este de las adelfas puede ser uno.

    La adelfa es una planta muy representada en nuestros espacios verdes, una planta dura que se adapta a todos los suelos y aguanta bien la sequia, floreciendo entre abril y octubre y llenando de color nuestras hermosas alamedas, estando también presente en parques como los de San José y La Viña, y sobre todo a ambos márgenes de la vía que comunica la parte alta de este barrio con el de San Antonio. No es cuestión de quitarla ahora y sustituirla por otras plantas menos nocivas, pero tampoco conociendo sus efectos (ya se hablaba de su toxicidad en las crónicas de la guerra de la Independencia), seguir plantándola en espacios urbanos y menos aún en recintos escolares, como sucede en el colegio Alfonso X el Sabio.

    La vida en si está llena de peligros, peligros de los que tampoco nuestros hogares están libres, sobre todo de los productos tóxicos que utilizamos a diario, pero al igual que en estos productos nos indican sus etiquetas el riesgo que conllevan, no estaría de más, que en los jardines públicos donde se encuentra esta planta, se advirtiera con un cartelito del peligro de su toxicidad y especialmente en los lugares frecuentados por niños, como es el caso de los que hay junto al parque infantil de la alameda de la Virgen de las Huertas.

  • ¡PELIGRO DE MUERTE YA! – por Antonio de Cayetano

    ¡PELIGRO DE MUERTE YA! – por Antonio de Cayetano

    ¡PELIGRO DE MUERTE YA! – por Antonio de Cayetano.

    Hay días, que cuando caminamos o circulamos por la calle nos indignamos de ver el mal estado de la vía, la falta de mantenimiento o lo mal hecha que está una obra, igual sucede con la prestación de numerosos servicios públicos, pero lo de hoy es de juzgado de guardia. Si observamos las imágenes, lo rotundo del título no es exagerado, es vergonzoso que se permita que los registros eléctricos se encuentren de esta manera, completamente abiertos y con las conexiones al descubierto, con el consiguiente riesgo de MUERTE en caso de que se toque o roce por un descuido.

    Pero lo más grave es, que uno de los registros se encuentra situado junto a la entrada de una guardería en la alameda Doctor Jiménez Díaz, mientras que el otro que muestro, se encuentra en la de Paco Rabal junto al parque infantil. Creo que lo que expongo es lo suficientemente importante para que no caiga en saco roto, por lo que por parte de quienes corresponda se deben de tomar las medidas que eviten un probable accidente. Los dos registros están en sendas casas particulares, pero el peligro está en la vía pública, por lo que corresponde a nuestro AyuntaMIENTO tomar cartas en el asunto ya, hoy mejor que mañana, pues mañana puede ser tarde.

    Ya el año pasado traté este tema y uno de los registros que denunciaba fue cubierto adecuadamente, pero son muchos los que están en esta situación, sobretodo en casas unifamiliares con parcela y en zonas industriales. Creo que por parte del AyuntaMIENTO debe de hacer un plan de choque, revisando los registros de entrada a los usuarios y obligando a estos o a Iberdrola a que estos compartimentos donde se encuentra el contador y las conexiones eléctricas, estén en las debidas condiciones de seguridad y estanquidad. De lo contrario, más bien antes que después tendremos que lamentar alguna desgracia.

     

  • PARQUE IGNACIO ECHEVERRÍA por Antonio de Cayetano

    PARQUE IGNACIO ECHEVERRÍA por Antonio de Cayetano

    PARQUE IGNACIO ECHEVERRÍA por Antonio de Cayetano.

    Muchas son las personas merecedoras de un homenaje, pues numerosas son las que han dejado huella de su acontecer entre nosotros, destacando por su talento, por su tesón o por su entrega a los demás. Pero casi siempre se les recompensa una vez fallecidos, cuando la sociedad despierta y se da cuenta de lo útiles que fueron en vida, siendo entonces cuando se les honra poniendo su nombre a un lugar público, nombre que permanece en el recuerdo colectivo durante muchas décadas o siglos. Tenemos ejemplos recientes en nuestra ciudad, donde un ex presidente del gobierno y dos ex alcaldes, han tenido que fallecer para que diferentes vías y espacios públicos lleven su nombre.

    Aunque también se da el caso contrario, como sucede con el ilustre cirujano lorquino Ramón Arcas Meca, que aparte de haber sido galardonado con la medalla de Oro de la Región en 1992 y nombrado Hijo Predilecto de Lorca en 1993, desde 1986 se le tiene dedicada una calle en el centro de la ciudad y da nombre a un instituto de educación secundaria. Incluso puede, que el edificio Doctor Arcas de la calle Rubén Darío en el barrio de La Viña, se llame también así en homenaje a él. La verdad es que la trayectoria profesional de nuestro paisano se lo merece, al ser uno de los cardiólogos y cirujanos más importantes del país, teniendo en su haber la salvación de cientos de pacientes que han puesto en sus manos la prolongación de su vida.

    Igualmente otro médico lorquino como Rafael Méndez o el mismísimo rey Juan Carlos han tenido y tienen sendos viales que llevan su nombre antes de su fallecimiento, cosa que en algunos países no está permitido, teniendo que esperar los finados hasta 10 años para que su nombre sea puesto en la placa de una calle o plaza. También en nuestro país, hasta hace bien poco en la ciudad de Córdoba, eran cuatro los años que tenían que pasar para que cualquier personaje fallecido le diese su nombre a un espacio público. Los defensores de esta medida, afirman que una persona puede haber ganado meritos suficientes para ser honrados por sus convecinos, pero hasta que no haya fallecido, no conoceremos toda su trayectoria, por lo que puede que se le distinga con una calle y que después cometa algún acto que desluzca su prestigio o el motivo de su veneración.

    Y lo cierto es que no van mal encaminados, todos vemos la corruptela en que están envueltos muchos de nuestros personajes públicos, personajes que tras arrancarles el disfraz que les cubría, han dejado a la vista su podredumbre y sinvergonzonería. Cabe recordar como ejemplo, lo que pasó con la calle dedicada a los Duques de Palma en la capital balear, calle que ha sido rotulada nuevamente con su nombre original de La Rambla, al no ser merecedores la infanta Cristina y especialmente su marido, del reconocimiento que se le había hecho por parte del citado municipio. Quien sí que merece sin ningún género de dudas, el reconocimiento de todo el pueblo español, ya que su gesto ha sido orgullo de nuestro país, es Ignacio Echeverría, el héroe del monopatín que fue asesinado en las inmediaciones del puente de Londres en la noche del sábado 3 de junio.

    Fue el pasado miércoles cuando tras varios días de incertidumbre, conocimos el fatal desenlace, el español que se encontraba desaparecido desde que se cometió el atentado era al final uno de las ocho víctimas mortales de la masacre. Víctima inocente a la que toda España hemos llorado, tal como sucedió hace 20 años con Miguel Ángel Blanco, otra víctima de la barbarie terrorista y que Lorca tiene en su memoria, al dedicarle la calle situada en un lateral del instituto Ramón Arcas. También Ignacio Echeverría debe de ser recordado en nuestra ciudad, su impulso generoso, su valor, heroicidad y sacrificio merecen el homenaje del pueblo de Lorca. Perdió su vida por auxiliar a una desconocida y a un agente de policía, cuando podía haber pasado de largo, pero al ver la atrocidad que se estaba cometiendo, no pensó en las consecuencias e intento salvarlos con la sola ayuda de su monopatín, comportamiento que le costó la vida al ser alcanzado por una certera puñalada que le dio en la espalda uno de los terroristas.

    A poca distancia de la calle dedicada a Miguel Ángel Blanco, en el triangulo formado entre el río, el puente y la avenida de Santa Clara, se encuentra un espacio verde destinado a parque infantil y a pista de patinaje (skate Park), y que mejor sitio que este, para rendirle homenaje a un ciudadano ejemplar que lo ha dado todo por ayudar a sus semejantes. El pueblo de Las Rozas donde reside su familia ya ha tomado la decisión de poner su nombre a un parque público, también la comunidad madrileña se lo va a poner al instituto donde estudió y el gobierno de España le ha impuesto la Gran Cruz de la Orden del Merito Civil a título póstumo, homenajes a los que seguro seguirán otros por distintos puntos de la geografía española y a los que Lorca se debe sumar.

    Creo que poner su nombre al parque que frecuentan los amantes del monopatín, sería un orgullo para ellos y un recuerdo que nos honraría a todos los ciudadanos que hemos visto en su comportamiento un gesto a imitar, aunque también es verdad, que a veces la prudencia, nos hace ser un poco cobardes. Descanse en paz nuestro valiente Ignacio.

  • “LA CALLE ES MIA” por Antonio de Cayetano

    “LA CALLE ES MIA” por Antonio de Cayetano

    “LA CALLE ES MIA” por Antonio de Cayetano.

    Esta célebre frase pronunciada por Manuel Fraga en 1976 cuando era ministro de la Gobernación, afirmando que la calle no pertenecía al pueblo sino a él, como ministro del gobierno que era, e imposibilitando que se llevasen a cabo las primeras manifestaciones del 1º de mayo tras la muerte de Franco, nos viene como anillo al dedo para titular el tema de hoy, que no es otro que la desmesurada carrera por parte de los hosteleros para apoderarse de la vía pública, instalando sobre las aceras y otras zonas comunes la prolongación de sus negocios privados, cuando la ocupación de estos espacios no debería de ser privilegio de nadie.

    Por nuestro clima, por nuestra forma de ser, a todos nos gusta disfrutar de las terrazas de los bares, cafés o heladerías. También nos agrada que las calles y plazas sean lugares llenos de vida, que sirvan para el ocio y el gozo de lorquinos y visitantes. Pero no que se nos limite el acceso libre a un bien que es de todos, mientras se favorece la ocupación lucrativa del mismo, porque eso es lo que está pasando, que poco a poco las terrazas se están comiendo nuestro espacio público. Nos lamentamos de que nuestros hijos o nietos se pasen el día dentro de casa, pegados a la pantalla de la televisión o los videojuegos, pero sin embargo, vemos bien que se les impida que jueguen al balón en la plaza, tal como de pequeños hemos hecho nosotros. Ahora los niños molestan con sus juegos, ya no hay sitio para ellos, pero mientras tanto, va en aumento la instalación de terrazas en la calle, habiendo ciudades donde han crecido las licencias hasta en un 250% en los últimos años, beneficiando al sector de la hostelería por un lado y a los propios ayuntamientos por otro, que han visto también en esto una fuente de ingresos, un negocio al alza.

    Es lamentable que ahora más que nunca, se limite el uso común en beneficio de la actividad privada de unos pocos, utilizándose inadecuadamente las zonas públicas, sobresaturándolas y dificultando incluso el tránsito de peatones. El 15 de febrero de 2015, entro en vigor la ordenanza municipal referida a la ocupación de espacios de uso público con terrazas y otras instalaciones, ordenanza que había sido definitivamente aprobada, en la sesión que el Ayuntamiento Pleno celebró el día 26 de enero de aquel año. Pero a pesar de haber trascurrido ya más de dos años desde su publicación en el Boletín Oficial de la Región de Murcia, la ordenanza ni se cumple ni se hace cumplir, y eso a pesar de que según se desprende de la lectura de la misma, la ordenanza está hecha más para satisfacer los intereses de los hosteleros que la del resto de ciudadanos.

    De que nos vale suprimir aparcamientos en pro de mayor espacio peatonal, si luego este espacio es ocupado por veladores y terrazas, que aparte de no seguir criterios estéticos, incumplen las ordenanzas sistemáticamente, porque no es de recibo que en las imágenes que muestro como ejemplo, se esté incumpliendo por parte de los hosteleros y del propio AyuntaMIENTO la normativa que el mismo ha promulgado. Pues en el artículo 17 de la citada ordenanza referido a las zonas de ocupación, se dice muy claro en el apartado 8, que “La ocupación máxima de la terraza en calles de tránsito rodado no podrá sobrepasar, en sentido transversal, el 50% de la anchura de la acera o espacio peatonal sobre el que se ubique. En cualquier caso siempre se deberá dejar un espacio libre de acera de más de 1,8 metros como criterio general y en ningún caso menos de 1,5 metros. El itinerario peatonal deberá dejarse libre preferentemente junto a la línea de la fachada”

    Creo que no hace falta echar mano del metro, para ver que la ocupación del espacio público sobrepasa con creces la anchura permitida, aparte de no dejar en uno de los casos, el mínimo exigido de 1,5 metros de paso libre de acera, tal como se contempla también en el artículo citado y más teniendo en cuenta que en ese lugar, se encuentra situada una farola que dificulta el paso de los cochecitos de bebe de doble plaza. También el articulo 17 pero en su apartado 9, indica que las terrazas deben de situarse a más de 2 metros de un paso de peatones y a más de 0,50 de los bordillos de las aceras en calles de tráfico rodado, cosa que tampoco se cumple por algunas de ellas, sobretodo en la situada en la esquina de la calle Pérez Casas con la plaza de San José, donde sus componentes se llegan a meter incluso en la línea del paso de patones. Lo mismo pasa con la que hay en la esquina de Corredera con cuesta de San Francisco, que a veces hay que bajarse a la calzada para poder esquivar las mesas.

    Menos aún se cumple ni se hace cumplir el artículo 11 apartado 5, en el que entre otras cosas se prohíbe la instalación de reproductores de imagen y sonido en las terrazas, observándose grandes aparatos de televisión en muchas de ellas. Igualmente también se vulnera por parte del titular del establecimiento, la obligación que tiene de retirar cada noche de la vía pública las mesas, sillas, sombrillas u otros elementos, material que según recoge la ordenanza en su artículo 14 apartado 3, no podrá permanecer en el espacio público una vez cerrado el local. En cuanto a la hora de cierre de las terrazas, se establecen unos horarios que tampoco son cumplidos por la mayoría, siendo estos horarios para otoño e invierno desde las 9,00 h. hasta las 00,00 h. de la noche, excepto viernes y vísperas de festivo que se amplía en media hora más, mientras que para primavera y verano el horario fijado se alarga hasta las 0,30 h. excepto viernes y vísperas de festivo que se amplía hasta las 1,00 de la madrugada.

    No entro a juzgar si los horarios establecidos son o no los adecuados, ya que la actividad hostelera debe de ser compatible con el descanso del vecindario, pero lo que sí está claro es que el horario fijado por la ordenanza es incumplido por los hosteleros. En la ordenanza se obliga a que se exponga y que sea visible desde el exterior del establecimiento el documento acreditativo de la autorización de la terraza, así como el plano de superficie, (cosa que no se cumple) pero también el horario es importante y este debería de contemplarse en el citado cartel. Otra cosa que se echa en falta en esta ordenanza es la regulación en la uniformidad de sombrillas, toldos y veladores, se prohíbe la publicidad sobre los mismos, excepto el nombre o logotipo del establecimiento (cosa que tampoco se cumple, pues son frecuentes las sombrillas con las marcas de cervezas), pero sin embargo no se dice nada sobre el color de los toldos y veladores, cuando esto sí que es importante para unificar la estética, debiendo de ser las tonalidades iguales para todos y que vallan en consonancia con el entorno donde se ubican.

    En la ciudad de Murcia sí que todos los veladores siguen un mismo patrón, siendo de la misma forma y color los situados en distintas plazas, pero en Lorca pasamos de la uniformidad, dejándolo todo a la voluntad de los hosteleros. De los tres veladores que hay en la plaza de España, uno es rojo, otro beige y el tercero marrón, igual sucede en el resto de plazas y calles de la ciudad, que cada establecimiento ha elegido el color que ha creído conveniente al no estar este contemplado en la ordenanza, teniendo como resultado el enmarañado de formas y colores que todos los días contemplamos por las diferentes plazas lorquinas. Lo que sí que se ha tenido en cuenta es el material de las mesas y sillas en el casco histórico, ya que el artículo 22 prohíbe que estas sean de plástico (PVC o similares) cosa que tampoco se cumple, pues algún establecimiento sigue con sus sillas de plástico rojo, aparte de no retirarlas cuando se cierra el local.

    No estoy en contra de las terrazas, sino todo lo contrario, pero todo dentro de un orden, en perfecta armonía entre los intereses de los ciudadanos y los de los hosteleros, y sobre todo acatando las normas que regulan esta actividad, pues para eso se han decretado. En esto, como en tantas otras cosas, nuestro AyuntaMIENTO también se ha dormido, cuando debe de saber que cuando se dicta una norma es para hacerla cumplir, e incumplir este deber, puede ser objeto de denuncia por prevaricación de los poderes públicos, así que toca despertar y actuar ya con todas las consecuencias. El sol sale para todo el mundo, y solo uno sabe el esfuerzo que conlleva abrir la puerta de su negocio cada día, las horas que se le echan y el tiempo que se le quita a la familia, pero, eso no quita para que todos juguemos con las mismas reglas, porque una cosa es que unos sean muy buenos en su trabajo, unos linces diría yo, y otra unos privilegiados que aprovechándose de las circunstancias, la avaricia los lleve a la ocupación masiva del espacio público y lucrándose con un bien que nos pertenece a todos, y eso es lo que no podemos consentir los ciudadanos.

    Los hosteleros podrán decir que pagan sus tasas, que tienen sus derechos, pero no hay que olvidar que las autorizaciones son de carácter anual (año natural), por lo que al renovarlas deben de adaptarse a la nueva normativa. Tampoco las tasas son de una cantidad importante, teniendo en cuenta el tipo de negocio y la superficie extra que se le añade a su establecimiento. La tarifa que se aplica durante el presente ejercicio en Lorca es de 4,85 € por metro cuadrado de superficie y mes, por lo que si por cada mesa y cuatro sillas es de aplicación un modulo de 3 metros cuadrados, el importe que se paga como tasa por todo un año de ocupación de la vía pública es de 174,60 € x mesa, cantidad a la que abría que añadir un 20 o 50% más en caso de colocar sombrillas y toldos o cierres verticales. Teniendo en cuenta que la superficie de fuera puede ser hasta un 50% más que la del propio establecimiento (cosa que se sobrepasa también), creo que la tasa es muy ventajosa para los hosteleros, pues solo con examinar los precios de alquiler de los mismos locales donde están ubicados, se ve que el importe que se lleva el municipio es irrisorio en comparación con el beneficio que obtienen, y siempre les compensará con creces tener una terraza donde se dobla o triplica la capacidad del local y por consiguiente también la caja del día.

    El ayuntamiento de Barcelona estudió en 2012, la posibilidad de que todo aquel establecimiento que hiciese uso de la vía pública con sus terrazas, a cambio tendría que dejar que sus servicios fuesen utilizados por el público de la calle sin tener que hacer consumición alguna. Los hosteleros al principio pusieron el grito en el cielo, pero al final dijeron que si con la condición de que se alargara su hora de cierre, cosa que al final no prosperó. Y la verdad es que no era mala la iniciativa del ayuntamiento de la Ciudad Condal, el bar hace uso del espacio público de la calle y el público de la calle hace uso del servicio del bar, siempre como es lógico con el debido respeto y con la debida compostura, una contrapartida que agradecería el ciudadano, porque no siempre necesitamos tomar algo y más cuando nos dan esos apretones imprevistos.

    También el ayuntamiento de Zaragoza firmó un acuerdo con la Asociación de Cafés y Bares para que se les permitiera la entrada gratuita a los servicios a todos los ciudadanos, a cambio creo, de compensar a los establecimientos con una bonificación en el recibo del agua, ya que los servicios son de uso público, pero solo para clientes, por lo que si no hay consumición puede que te encuentres con el no. Algo así se tendría que haber hecho en nuestra ciudad, que no todo sean ventajas para los hosteleros, que el ciudadano, el verdadero dueño de la calle tenga también su compensación por la ocupación del espacio público, pero como decía al principio, la ordenanza está pensada para favorecer al hostelero más que al conjunto de la ciudadanía.

    Porque de otra forma no se entiende que en el artículo 11 apartado 1, se prohíba la instalación de terrazas en calzadas de tráfico rodado y en zonas de aparcamiento, y que el 21 apartado 10, si autorice poner una tarima sobre la calzada para la instalación de las terrazas, situación que ya se daba en las situadas en la calle Padre Isidro de la Virgen de las Huertas y en otros lugares de la población, aunque las “autorizadas” terrazas siguen sin cumplir la ordenanza, pues esta obliga a poner elementos captafaros en las esquinas y las mismas carecen del mencionado dispositivo de seguridad, cuando alguna de estas terrazas, como es la ubicada en la calle Santa Quiteria, está literalmente metida en la calzada por donde circulan los vehículos, tal como se muestra en una de las imágenes que acompaño. Terraza cuyo perímetro tendría que haber sido ya desmontado al permanecer cerrado el bar de quien depende, aparte también de carecer de la oportuna tarima que obliga el artículo 21 apartado 10. Pero que no es la única que incumple este artículo, pues igual sucede con otras terrazas situadas en distintos puntos de la ciudad, como es el caso de la que se encuentra precisamente junto a la sede de Urbanismo y que ocupa parte del aparcamiento reservado para los residentes de aquella zona.

    Pero no pasa nada, porque para estas situaciones o cualquier otra, está el artículo 23 que nos dice que “Con independencia de lo dispuesto, se podrán autorizar terrazas que no se ajusten en su totalidad a las condiciones establecidas…) Por lo que para hacer este viaje no se necesitaban alforjas, si todo sigue igual como estaba y las autorizaciones no se ajustan a lo dispuesto, pues ya están sobrando las 26 páginas de esta ordenanza. Una ordenanza que lo mismo que la de protección de la convivencia ciudadana y prevención de actuaciones antisociales aprobada en 2010, parece que está hecha solo en plan escaparate, más para exhibirla que para hacerla cumplir.

    Pero lo más grave es, que en la mayoría de las terrazas con veladores se incumple la Ley antitabaco, precisamente la ley que ha dado lugar a la proliferación de las mismas. Porque la ley dice muy claro en su artículo 2 apartado 2, que “A efectos de esta Ley, en el ámbito de la hostelería, se entiende por espacio al aire libre todo espacio no cubierto o todo espacio que estando cubierto, esté rodeado lateralmente por un máximo de dos paredes, muros o parámetros.” Así que, si en las “terrazas” cerradas con tres o cuatro veladores está prohibido fumar por no considerarse un espacio al aire libre, estas no se deberían de autorizar, ya que solo son escusa para sacar el “chiringuito” a la calle, para la privatización del suelo público.

    Tenemos que decir basta ya a la invasión de estos pegotes que han cambiado el paisaje urbano y que de forma descarada se aprovechan de un espacio que es de todos, por suerte, ya varios ayuntamientos se están dando cuenta del caos y ciudades como Alicante, Málaga, Salamanca, Sevilla o Valladolid, están eliminado las terrazas y veladores de muchas de sus calles y plazas, esperemos que el ejemplo cunda y no que cualquier sitio sea válido para colocar una terraza.

  • AUTOBUSES / AUTOCARES por Antonio de Cayetano

    AUTOBUSES / AUTOCARES por Antonio de Cayetano

    AUTOBUSES / AUTOCARES por Antonio de Cayetano.

    Estamos en las últimas semanas del curso escolar y con ello en el periodo en el que los centros educativos organizan los llamados viajes de estudios, utilizando el autocar como medio de transporte. También estamos en un ciclo, en el que con frecuencia salen en las noticias los conductores profesionales de estos vehículos, al ser detenidos por triplicar, cuadruplicar o sextuplicar la tasa de alcohol permitida, que para ellos es de 0,15 mg/l en aire espirado. Al mismo tiempo, la semana pasada se celebró en IFEMA la Feria Internacional del Autobús y del Autocar, donde se dieron a conocer las últimas novedades y los nuevos avances tecnológicos, desarrollos encaminados a aumentar la seguridad vial y la protección de los viajeros.

    Bus es el apelativo que usamos a veces para nombrar a estos vehículos, pero lo habitual cuando nos referimos a ellos, es llamarles autobuses o autocares, aunque hay una diferencia entre ambos, pues mientras en los primeros, además de los asientos llevan espacios habilitados para ir de pie, siendo urbano su recorrido, los autocares son aquellos de mayor capacidad, donde solo se puede viajar sentado y destinados a viajes interurbanos y a largos desplazamientos. Pero sin embargo, las zonas habilitadas en las ciudades para las paradas de estos autocares, se les llama estación de autobuses, una denominación que no es del todo cierta, pero que recoge el nombre por el que coloquialmente conocemos a estos dos tipos de vehículos, así que los dos vocablos pueden ser validos para referirnos a ellos. Aunque todavía hay gente mayor que les llama correos o coches de línea, o la camioneta como sucede en Águilas, en Canarias se les conoce por guagua, nombre por el que también son conocidos en diferentes países hispanos, igual que colectivo, que es el nombre que reciben en otros lugares de aquel continente.

    El autobús es el medio en que se mueven el 50% de los viajeros que hacen uso del transporte público, siendo un medio de locomoción seguro, pero un transporte que ha empeorado en los últimos años a consecuencia de la crisis. La media de edad de la flota de estos vehículos en España, se sitúa ahora en algo más de 10 años, cuando hace solo cinco, se situaba por debajo de nueve. También ha crecido el número de autobuses que no pasan la ITV, llegando a crecer más de un 25% en los últimos años, los vehículos que son rechazados por defectos graves. Las empresas intentan reducir gastos y uno de los gastos son las facturas del taller, aguantando más los neumáticos y apurando los cambios de aceite, aparte de intentar hacerse ellas mismas las reparaciones por su cuenta, cuando los principales elementos de seguridad son ahora mucho más complejos que antes y se necesita de personal más cualificado.

    Pero no solo se ahorra en taller, lo que conlleva a que se detecten en las ITV defectos de seguridad en elementos tan importantes como los frenos, el alumbrado, la suspensión o los neumáticos, sino que también se ahorra en personal, habiendo choferes que trabajan de sol a sol, catorce horas seguidas y con un solo día de descanso a la semana, jornadas interminables que conllevan a la fatiga del conductor e incluso al adormilamiento por falta de sueño. La normativa es muy estricta sobre los descansos de los conductores, pero lo difícil es controlar su cumplimiento, pues como en todo, la picaresca también está en este sector, donde se manipulan los tacógrafos y las tarjetas digitales que llevan los conductores, según aseguran estos.

    Además, tampoco sirven para mucho cuando el mismo conductor está unas veces en servicio discrecional (excusiones) y otras en rutas pequeñas o transporte urbano, ya que para estos últimos servicios no se activa la tarjeta digital, y muchas son las empresas que echan mano de estos conductores para las excusiones de fin de semana. Así la tarjeta solo registra la actividad que el chofer desarrolla en estos viajes largos, pero no tiene en cuenta que durante toda la semana ha estado trabajando en rutas de menos de 50 km., y aunque la tarjeta no lo advierta, el conductor sí que lo percibe al llevar la fatiga en su cuerpo con el consiguiente riesgo que esto conlleva. Es lo que tiene recortar plantillas, alargar jornadas y rebajar salarios, que el chofer que tiene una casa y una familia que mantener, no dice que no al jefe por si las moscas, además de que siempre viene bien unos ingresos extras en estos tiempos de escasez y paro.

    Luego cuando pasa un accidente, casi siempre la culpa es del conductor y así lo resaltan los medios, pero pocas veces nos preguntamos si se encontraba en las mejores condiciones para realizar su trabajo. Lo mismo podíamos decir de las rutas urbanas, cuyos choferes comienzan el primer turno a las siete de la mañana y no terminan hasta las dos o las tres de la tarde, no disponiendo de pausa alguna, cuando la legislación exige un descanso ininterrumpido de 45 minutos por cada 270 de conducción (4,30 horas). Cuando contratamos un servicio discrecional solo miramos el precio y si acaso el autobús, que sea confortable, pero poco nos preocupamos por la seguridad, de preguntar por las condiciones del chofer que es quien lleva en sus manos la vida de los pasajeros. A veces pasa, que cuando el precio va muy ajustado por la competencia entre empresas, el conductor tiene que dormir en el mismo autocar, ya que su compañía no le paga el alojamiento, estando por ello más expuesto a sufrir un accidente por la falta de descanso en las debidas condiciones.

    En 2011 se registraron en nuestro país 1771 accidentes de estos vehículos, mientras que en 2015 ya la cifra se eleva a 2085, lo que nos lleva a pensar que las cosas no se están haciendo del todo bien, que hacen falta más controles y endurecer más la Ley, Ley que permite trabajar hasta 15 horas entre conducción y espera, cuando todos sabemos, que en cualquier tipo de trabajo, no se está al 100% después de diez o doce horas consecutivas. También el alcohol que está detrás del 43% de las muertes en accidentes de tráfico, debería ser 0,0 para los conductores profesionales, que es como lo tienen en otros países europeos, incluso para el resto de conductores. Igualmente se debería de obligar a todas estas empresas de transporte público a que instalen un alcoholor en cada uno de sus vehículos, un dispositivo al que tiene que soplar el conductor antes de poner en marcha el autobús, impidiendo que se arranque en caso de dar positivo.

    Por suerte, aunque las noticias nos crean alarma, los conductores bebidos son solo una minoría, la inmensa mayoría de los choferes profesionales son personas responsables, preparadas para desarrollar su trabajo, sabedores de que en sus manos está la vida de muchas personas. Pero como en todo hay excepciones, nos encontramos con imprudentes que ponen en juego su vida y la de los demás usuarios del vehículo y de la carretera, como paso hace dos semanas en la autovía A-7 entre Librilla y Alcantarilla, cuando fue interceptado un autobús con 40 turistas chinos y cuyo conductor sextuplicaba la tasa de alcohol permitida. Según relataba la noticia de agencia que recogían diversos medios, el conductor fue detenido y los viajeros tuvieron que ser recogidos por un autobús de una empresa de Molina de Segura para continuar su viaje.

    Lo que llama la atención, es que en el diario regional donde leía la noticia, se informaba también en el mismo artículo de otra detención en la autovía de Cartagena, ésta la de un vecino de Alcalá de Henares, de 45 años de edad y que conducía un turismo quintuplicando la tasa de alcohol permitida. Nos daban señas del conductor particular del turismo, pero sin embargo nada nos decían del conductor profesional del autobús ni a qué empresa pertenecía, cuando su delito era más grave. Por el contrario, la Guardia Civil sí que dio a conocer de donde partió el aviso para la detención del conductor del autobús, afirmando que la voz de alarma la dio la empleada de una estación de servicio del municipio de Librilla, que vio como el conductor embriagado se ponía manos al volante en dirección a Alicante.

    Creo que el responsable de la nota de prensa de la Guardia Civil, a cuya central operativa llamó esta ciudadana, advirtiendo de lo que había presenciado e impidiendo quizá un supuesto accidente, no estuvo acertado dando a conocer las fuentes del aviso, pues su actitud puede llevar a represalias por parte del conductor a la empleada que dio parte del hecho, además de poder romper futuras transacciones entre la estación de servicio y la empresa del autobús. Pero es lo que tenemos, los grandes siempre están tras el escudo que les protege, lo mismo para una inspección laboral que para la inspección técnica de vehículos, porque de otra forma no se entendería el pésimo estado con el que circulaban los anteriores autobuses urbanos de Lorca. Por suerte ahora el servicio no es lo que era, esperando que mejore sensiblemente cuando se haga cargo el nuevo concesionario.

    Lo que no mejora es el pésimo servicio que ofrece la Estación de Autobuses de Lorca, donde la información y el servicio al usuario brillan por su ausencia. También debe de tener un buen escudo el concesionario y gestor de este servicio público, porque no se entiende que habiendo quejas de usuarios y conductores de las líneas que allí tienen parada, ningún grupo político o medio de comunicación se haga eco de lo que allí sucede, del cortijo en que se ha convertido nuestra estación de autobuses. Un espacio donde no existe una ventanilla de información permanente sobre horarios y servicios, de donde han desaparecido las pantallas de plasma que informaban sobre ello (pantallas que posiblemente estuviesen subvencionadas), y donde fruto del descontrol, desinterés e indiferencia de sus responsables, ha habido casos en que a los viajeros se les ha enviado a un arcén y autocar distinto al que tenían previsto coger, y todo porque el usuario no tiene la información que necesita y tiene que ir preguntando a cualquiera que se encuentre por el vestíbulo o los arcenes de la estación.

    Tampoco las obras de remodelación que se están llevando a cabo en la calle José Espinosa Pomares, llevan muy en cuenta los giros que necesitan estos vehículos de 15 o más metros de longitud, lo bueno es que como el trafico de los autobuses se mantiene al tiempo que se ejecutan las obras, esto ha servido para obligarles a rectificar en algunos puntos, teniendo que retranquear o redondear las aceras para facilitar la salida de la estación, lo que ya no tiene remedio, es el ensanchamiento que se le ha dado a la acera de enfrente, cuando antes ya quedaba escasa la calzada para maniobrar y más teniendo en cuenta la torre del tendido eléctrico allí situada, torre que se mantiene estrechando el paso peatonal, cuando lo correcto hubiese sido la sustitución de la misma por un nuevo poste mucho más estrecho y dejar la acera con las dimensiones anteriores. La verdad es que en Lorca no se piensa en los vehículos de grandes dimensiones a la hora de ejecutar las rotondas o en trazar los carriles de circulación, encontrándonos con marcas viales que a veces es imposible respetar por parte de los vehículos pesados.

    Por cierto, se advierte que en la nueva acera frente a la estación de autobuses se están dejando huecos para el arbolado, cosa que es de agradecer. Pero lo que sorprende, es que por otra parte se han arrancado otros a solo unos metros de esta acera, observando que en el lugar donde estaban plantados, van unos contenedores soterrados, contenedores que también podrían haber ido en la otra esquina y con ello haber evitado la tala, pero claro, esto es Lorca y se necesita leña para el invierno, esperemos que llegue a viejo alguno de los nuevos árboles que se han plantado.

     

  • ZARZADILLA…DE TOTANA? por Antonio de Cayetano

    ZARZADILLA…DE TOTANA? por Antonio de Cayetano

    ZARZADILLA…DE TOTANA? por Antonio de Cayetano.

    Muchas son las poblaciones que llevan la proposición “de” en su nombre, proposición a la que le suele seguir una localización geográfica, bien sea un rio, una región, provincia o el topónimo del mismo municipio al que pertenecen, aunque también es verdad, que hay otras en las que su apellido nada tiene que ver con el lugar donde están enclavadas, sino que hace mención a un “personaje” del pasado y que interesaba agasajar en su momento. Me refiero a los pueblos que durante el franquismo se les agregó “del Caudillo”, continuando en la actualidad más de una decena de estas poblaciones, resaltando la figura de su generalísimo e incumpliendo la Ley de Memoria Histórica.

    La mayoría de los pueblos con nombre y apellido, son por aquello de coincidir en su denominación y tener que diferenciarse entre ellos. Así nos encontramos con ciudades como Molina de Segura, Miranda de Ebro, Alcalá de Henares, Aranda de Duero o Alba de Tormes entre otras, que al encontrarse ubicadas en las vegas o riveras de esos ríos, optaron por añadir sus nombres como apellido. Luego están las que su apellido hace mención al territorio donde están emplazadas, como son Molina de Aragón, Alhama de Murcia, Alhama de Aragón, de Almería o de Granada, o los municipios de Fuente Álamo de Murcia y Fuente Álamo de Albacete entre otros. Igual ocurre con las pedanías y otros núcleos de población menor, que toman el apellido del municipio donde están situados, como es el caso en nuestra región de la Puebla de Mula, Rivera de Molina o Puerto de Mazarrón.

    Vista de Zarzadilla de Totana

    Como vemos, el nombre compuesto de todos estos pueblos, hace mención a la organización territorial o administrativa donde están enclavados, ¿pero qué pasa con Zarzadilla de Totana? Todos los lorquinos sabemos que está situada en las llamadas tierras altas de nuestro municipio, pero por su topónimo, por lo contradictorio de su nombre, cabe pensar que forma parte del vecino municipio de Totana. Es como si a la localidad de Alhama de Murcia se le llamase Alhama de Almería, un nombre que no tendría cabida por su denominación ilógica y disparatada, pero sin embargo aquí, el desatino de Zarzadilla de Totana sí que está aceptado y por su tradición y rutina pasa inadvertido entre nosotros. Sin duda debe de haber algún motivo para llamarse así, igual en algún momento perteneció al municipio totanero, ya que parte de su territorio linda con él, pero ni hay constancia de ello, ni tampoco en la actualidad hay lazo de unión alguno que avale la continuidad de este nombre que se presta a confusión.

    Zarzadilla se segregó en su día de la circunscripción de Campo Coy, territorio que fue el tercero más importante de la demarcación lorquina en la época de la reconquista, siendo sus sierras del Madroño y Pedro Ponce lugares donde se practicaba la caza mayor, abundando el ciervo, el jabalí e incluso el oso. Precisamente el nombre de la sierra de Pedro Ponce se debe al que fue su propietario, persona amante de la caza y a la que el rey Felipe II nombró Montero Mayor del Reino para dirigir sus cacerías.

    Luego en el siglo XVI, esta sierra fue objeto de explotaciones mineras, sacando de su interior mineral de plomo. Más tarde en el siglo XVIII, Zarzadilla fue la encargada de paliar la sed de Lorca, pues desde sus manantiales venia el preciado liquido hasta las fuentes del barrio de San Cristóbal y Santa Quiteria a través de una gran obra de ingeniería, infraestructura de la que todavía se conservan sus restos.

    Acueducto romano en Zarzadilla de Totana.

    Hoy Zarzadilla está llamada a convertirse en un polo de atracción para el ecoturismo, su entorno y su hospitalidad es un atractivo para todos los que nos gusta la naturaleza, el senderismo o los paseos a caballo. El acondicionamiento que el AyuntaMIENTO ha hecho de la ruta del Cerro de la Selva, el sendero que en su día utilizaron los mineros, es sin duda un aliciente más que suficiente para potenciar el turismo verde en la zona, lo que motivará a sus vecinos para ofertar servicios relacionados y casas rurales. Pero también los vecinos o algún grupo político, debería de plantearse lo de suprimir el apellido ilegitimo que lleva el nombre de la población. Si que no es un asunto que quite el sueño, que el pueblo y el municipio tiene problemas mucho más importantes que esto, pero por coherencia se debería de hacer. Hoy que tan de actualidad está lo del referéndum, no estaría de más convocar uno por este motivo y que los lugareños se manifiesten sobre el tema.

    No son pocos los pueblos que cambian de nombre por una u otra razón, el pueblo que lleva el bonito nombre de Miraflores de la Sierra en la provincia de Madrid, era conocido antes por Porquerizas, Soto del Real de la misma provincia tenía el nombre de Chozas, el de Buenavista en la provincia de Salamanca se llamaba anteriormente Pocilgas y Valderrubio en la provincia de Granada se llamaba con anterioridad Asquerosa.

    Como vemos hubo motivos más que suficientes para querer cambiar el nombre a estos pueblos por parte de sus vecinos, otros siguen con nombres tan curiosos como el de Los Infiernos, un pequeño poblado del municipio de Torre Pacheco, Correpoco en Cantabria, Dios os Guarde en Salamanca, Buenas Noches en Málaga, Adiós en Navarra o Villapene en Lugo.

    En general cada uno de nosotros estamos orgullosos de la historia y el nombre de nuestro pueblo, pero cuando el nombre puede avergonzarnos como es el caso de los que he citado antes, o crear confusión por ser contradictorio, como pasa con nuestra pedanía, lo mejor es cambiarlo. Yo solo me limito a sugerirlo a quien corresponda, sabiendo que es un tema delicado para el que debe de haber un gran consenso entre vecinos y gobernantes que son los que tienen la última palabra, y conociendo también lo difícil del entendimiento, ya que cada partido se empeña en defender lo contrario del opuesto.

    Numancia de la Sagra (Toledo)

    Así pasa en la localidad toledana de Numancia de la Sagra, un pueblo que durante más de 800 años tuvo el nombre de Azaña, pero que cambió en octubre de 1936 cuando las tropas de Franco tomaron el pueblo, ya que el mismo recordaba a Manuel Azaña, presidente entonces de la Segunda República. Hoy más de ochenta años después y con más de cuarenta de democracia, no hay forma de que haya consenso entre gobernantes y la asociación para la recuperación del anterior nombre, prevaleciendo todavía, el nombre impuesto por el capitán golpista que mandaba las tropas aquel vengativo año de 1936.

  • INSOLIDARIOS por Antonio de Cayetano.

    INSOLIDARIOS por Antonio de Cayetano.

    INSOLIDARIOS por Antonio de Cayetano.

    Si hace un año los residentes de los barrios de San Cristóbal y San Diego se echaron a la calle, protestando en aquella ocasión por el traslado del servicio de urgencias que se prestaba en su centro de salud y para toda la población. Ahora una minoría también lo ha hecho, aunque por distinto motivo, por el traslado a esta barriada del albergue de transeúntes.

    Así somos el género humano de egoístas, anteponemos el interés propio al ajeno. Teniendo un flamante edificio, equipado para prestar la adecuada atención sanitaria de urgencias en el centro de la ciudad y bien comunicado con las pedanías de la huerta, preferíamos las antiguas y deficientes instalaciones porque están cerca de casa, poniendo como argumento la lejanía del nuevo centro para las personas mayores del barrio, sin pensar en que en el otro extremo de la ciudad, también hay personas mayores que necesitan de este servicio e igualmente les gustaría tenerlo cerca de su domicilio. Sí que lo ideal sería tener dos centros de urgencias, dos parques de bomberos o una comisaria en cada barrio, pero los recursos son los que son y siempre se impone lo más prioritario.

    Protesta contra el albergue de transeúntes . Foto laopiniondemurcia.es

    Pasada la indignación vecinal por el traslado del servicio de urgencias, hoy lo que preocupa en la barriada es la apertura en la plaza de Curtidores del albergue de transeúntes. Queremos tener cerca lo bueno, pero lo “malo” cuanto más lejos mejor, nos molestan los pobres cerca de casa. Nos pasamos el día mirándonos el ombligo sin pensar en la gente que no puede llegar a un nivel mínimo de bienestar, gente sin trabajo, víctimas de desahucios, que pasan hambre y frio, que necesitan de la caridad de los demás. Personas con problemas familiares, con dependencia del alcohol o las drogas, gente necesitada que va cuesta abajo sin tener a donde ir, al tiempo que miles de millones de euros se reparten entre los banqueros de nuestro país.

    Imagen relacionadaUn poco de dignidad y respeto amigos, cualquiera de repente nos podemos ver en esta situación, tragándonos nuestro orgullo y pidiendo ayuda para subsistir. Hoy son muchos los lorquinos que acuden a Cáritas para sobrevivir, una organización nacida de la Iglesia Católica y que desde 1989, fruto de un convenio entre nuestro AyuntaMIENTO y esta ONG, se encarga de la gestión del alberge de transeúntes de nuestra ciudad. Albergue que ha sido cerrado por imposición técnica, ya que el edificio en que se ubicaba sufre riesgo de hundimiento por el mal estado en que se encuentra, prestándose en la actualidad el servicio de cena, alojamiento y desayuno por hostales de la ciudad, hostales a donde son derivados los transeúntes, mendigos o inmigrantes que necesitan de esta ayuda, siendo la primera toma de contacto la parroquia de San Mateo que es donde se ha ubicado de forma provisional este servicio.

    Resultado de imagen de ROPERO CARITAS LORCACáritas tiene ubicado en el barrio de La Viña un ropero y la entrega de alimentos, y muy cerca de donde se quiere abrir el albergue, abrió tras el terremoto un economato para ayudar a los damnificados, pero claro, entonces no hubo protestas, eso sí era “bueno” para el vecindario, lo de hoy no, esto es vergonzoso, los pobres huelen, cuando lo vergonzoso e indígnate es ver los dos edificios que franquean la plaza de Curtidores llenos de pancartas oponiéndose a este traslado forzoso. Estos vecinos deben de saber, que las personas que son alojadas en estos albergues no son problemáticas, solo se alojan de nueve de la noche a ocho de la mañana, teniendo que abandonar el albergue al terminar el desayuno y no pernoctando más de dos días durante un periodo de seis meses, por lo que los hospedajes son muy pocos y por pura necesidad.

    Seamos más caritativos con nuestros semejantes, ayudémoslos a salir de la situación por la que atraviesan, no le demos la espalda ni seamos hipócritas. Ahora que estamos en plena campaña de la renta, marquemos la x en la casilla de fines sociales, será de una gran ayuda para los que lo están pasando mal. Pero no nos confundamos, Cáritas es una ONG de la Iglesia, pero al contrario de lo cabe pensar, apenas recibe nada de la Iglesia Catolica, recibe más 13tv, la televisión eclesiástica, que tiene unas pérdidas de 12 millones de euros anuales que la organización que lucha contra las situaciones de pobreza y exclusión.

    Imagen relacionadaAl marcar la casilla de la Iglesia, nuestra aportación no va a Cáritas ni a ninguna otra ONG de la Iglesia, sino que va para el funcionamiento de las diócesis, sus propios sueldos y para la financiación de campañas en contra del aborto, beatificaciones, universidades eclesiásticas y la financiación de su televisión como mencionaba anteriormente, siendo 7,7 millones de euros los que se llevó el pasado año esta televisión que solo alcanza algo más del 2% de la audiencia.

    Sin embargo, las campañas de la Iglesia apelan a la labor caritativa de la Iglesia, cuando solo el 1% del presupuesto de Cáritas viene de la Iglesia Católica, siendo el 38% de fondos públicos, (administraciones locales, autonómicas, estatales e internacionales) y el 61% de fondos privados (particulares, empresas y otras entidades). Siendo de agradecer las empresas y comercios que colaboran altruistamente con Cáritas Lorca.

    Más de 20 son los millones de euros anuales que Cáritas recibe de la casilla del IRPF, mientras que los de la Iglesia Católica son más de 250, por lo que, cada una contribuya con arreglo a sus sentimientos. Yo antepongo los fines sociales de las diferentes ONGs a la financiación de la iglesia, una iglesia opaca y que se beneficia de unos 11.000 millones de euros entre subvenciones y exenciones de impuestos como es el caso del IBI, además de que siendo un país aconfesional, no debería de tener favoritismo alguno, pues es la única iglesia que tiene casilla, cuando otras confesiones carecen de ella.

    Así nos va.

  • SOLO PASA AQUÍ por Antonio de Cayetano

    SOLO PASA AQUÍ por Antonio de Cayetano

    SOLO PASA AQUÍ

    En los días previos a la Semana Santa, en el espacio La Chincheta de un diario regional, se mostraba y aún se muestra, un bordillo roto de la alameda de “Las Columnas”, comentando a pie de foto, la mala imagen que se daba de cara a los que nos visitaban en esas señaladas fechas. Lo sorprendente es que no es ese bordillo el que peor está de la alameda de la Constitución, sino que son muchos los que necesitan ser repuestos, encontrándose tramos enteros desaparecidos por completo, porque aquí de inauguraciones sabemos mucho, pero de su mantenimiento más bien poco, dejando a su suerte todo lo que se hace, con el consiguiente deterioro y malgasto de dinero público.

    Muchos son los ejemplos que podemos poner de la desidia, del abandono en que se encuentran muchos rincones de Lorca, pero para determinados medios de comunicación lo que afea la imagen de la ciudad son simplezas como esta. Ni para ellos ni para los responsables municipales, tiene mayor importancia que en el mes de mayo sigan colocadas todavía, las estructuras de los arcos luminosos que se ponen a la entrada del Huerto de La Rueda y en el puente de Santa Quiteria con motivo de la feria de septiembre. Tampoco que un lateral del citado puente continúe años y años sujetado por puntales, cuando la rotura de esa viga fue causada por un vehículo que trabajaba en la colocación de tuberías a presión para el regadío lorquino, vehículo que debería tener su seguro y seguro que se tendría que haber hecho cargo de la reparación del daño.

    Pero no, aquí no se exige, ni a la empresa que hace una obra ni a la que luego tiene que actuar en ella por cualquier motivo. Ahí está como ejemplo el parche de hormigón en las mismas puertas del AyuntaMIENTO, una burla sobre el granito de la recién remodelada plaza de España en el corazón del casco histórico. Casco viejo que se nos va cayendo a pedazos sin que nadie lo remedie, edificios salpicados de cables que dicen mucho del desinterés municipal por conservar y adecentar nuestro patrimonio, esto sí que es una mala imagen para una ciudad que quiere vivir del turismo. Como lorquino sentí vergüenza presenciando la procesión del Silencio en la calle Mayor del Barrio de San Cristóbal, pues indignaba ver en la acera de enfrente de donde estaba, la gran montonera de cables que enmarcan la fachada de una conocida confitería.

    Es vergonzoso que desde la administración municipal se tenga esta desgana por resolver este y otros problemas que afectan al decoro y la imagen de nuestra ciudad. Este año ni tan siquiera se han limpiado y acondicionado los solares que sirven de aparcamiento durante la Semana Santa, estando amontonada la basura en el que hay próximo al Complejo Deportivo Felipe VI. Tampoco se le ha dado un repaso al centenario puente del barrio, que luce las malas hierbas entre sus piedras, abundando los hierbajos sobre parte de las luminarias y teniendo incluso una higuera en uno de sus extremos, higuera que con sus raíces va deteriorando poco a poco su estructura. Luego está la pasarela, dejada a su suerte, incluso ya se está oxidando también, a pesar del poco tiempo que lleva colocada, la placa que le da el nombre del desaparecido alcalde Miguel Navarro Molina y que fue su precursor.

    El río y su fuente ahí siguen tal como quedaron tras la riada de 2012, hoy en vez de contener agua su fuente, sirve como ejemplo del descontrol que llevan los encargados de la señalización de la Policía Local de Lorca, pues en su lecho hay tres vallas tiradas y otras tantas señales de tráfico, igual que ocurre con otras señalizaciones que hay dispersas por diversos puntos de la ciudad, que se ponen cuando son necesarias pero que luego no se acuerdan de retirarlas, dejando el obstáculo meses y meses y terminando luego en cualquier sitio menos en el almacén municipal, incluso algún cono de los que forman parte del equipamiento de los vehículos policiales está tirado en la rambla de Tiata con su indicativo de Policía Local de Lorca.

    Pero eso sí, nuestra Policía Local se lució el Viernes Santo que es lo que interesa, abriendo paso a la procesión con su Unidad Canina, quizá otra ocurrencia más de su responsable política. Creo que comenzar el desfile con la Policía Local a caballo, tal como se ha hecho en otros tiempos está fenomenal, pero ir con dos perros antidroga no tiene justificación alguna, como tampoco las pasadas del helicóptero del 112 sobre la ciudad, intentando demostrar que estábamos bajo control en cuanto a seguridad ciudadana se refiere, cuando ni los perros ni el aparato estaban capacitados para ello ni es su competencia, pero así son nuestros políticos. Llama la atención que los que dirigen el 112 en la Comunidad digan que se puede prescindir del helicóptero para traslados de emergencia, pues nuestra región tiene buenas comunicaciones con los principales hospitales a través de la gran red de carreteras y autovías y que por otra parte, se malgaste el dinero llevando a cabo vuelos de exhibicionismo o de recreo de la clase política y sus familiares, suponiendo estos caprichosos vuelos un coste de hasta 5.000 euros por hora.

    Siguiendo con la mala imagen de Lorca relativa a la Semana Santa, sería deseable que cuando se colocan las tribunas, se les haga una limpieza a fondo, pues las cintas y los papeles que se colocan en los pasillos, quedan colgando de un año para otro sin que nadie se preocupe de quitar los viejos colgajos y adecentarlas. Lo mismo ocurre con las papeleras que llevan integradas las farolas de Juan Carlos I, que se ponen las tribunas sin vaciarlas previamente, por lo que sus basuras (suelen estar llenas), permanecen ahí más de quince días a la vista de los que transitan por la acera. También los jardines del Instituto de Enseñanza Media Ibáñez Martín dan una pésima imagen de abandono, cuando esos jardines estaban cuidados con mimo en otros tiempos. Pienso que si sus responsables no son capaces de su mantenimiento, estos deberían de pasar al municipio y de esta forma ser gestionados por el AyuntaMiENTO para el disfrute de todos los lorquinos y en especial para los vecinos de la zona.

    Esperemos que el nuevo alcalde se preocupe un poco más por las pequeñas cosas, que no solo esté pendiente de los grandes anuncios e inauguraciones, sino que ponga todo su empeño en acicalar la bonita ciudad que tenemos, comenzando por la rotonda de la carretera de Caravaca bajo la autovía, una rotonda que deja mucho que desear y que es lo primero que ven los que vienen a hospedarse al Parador, al ser por esta ruta la dirección marcada para dirigirse a él. Lorca necesita un lavado de cara urgente, no puede ser que los arboles que se plantan estén a los dos días ya sueltos de su tutor, inclinados por el golpeo de vehículos o por la acción de los gamberros y que nadie se dedique a revisarlos y enderezarlos, igual pasa con las señales de tráfico, bolardos, farolas y otros elementos del mobiliario urbano, que parece que están borrachos todo el año.

    In situ es una expresión que significa en el sitio o en el lugar, e IN SITU es también el servicio puesto en marcha por el ayuntamiento de Murcia para este menester, un servicio al que pueden llamar los ciudadanos las 24 horas del día y los 365 días del año comunicando cualquier incidencia relacionada con el mantenimiento y la conservación de la ciudad, aparte de tener su propia página web donde se le puede hacer un seguimiento a la incidencia hasta que esta ha sido solucionada. Algo así es lo que necesita Lorca, unos dirigentes que tengan sincera voluntad de solucionar los problemas y unos vecinos que quieran implicarse en que lo público esté en mejores condiciones para el disfrute de todos.

    Claro que en Lorca tenemos de todo, desde dirigentes que le importa poco que lo público se deteriore e incluso se pierda o pase a manos privadas, a vecinos que aprovechándose de las circunstancias se hacen dueños y señores de lo que anteriormente era de uso común. Y me refiero una vez más a lo que ha sucedido con unos cuatrocientos metros cuadrados de vial que ya han pasado a manos particulares en el antiguo camino del Quijero de Tiata. Han sido cinco las veces que he tocado este tema desde febrero del pasado año anunciando lo que se veía venir, la última vez preguntándome que uso se le iba a dar ahora a ese espacio sin urbanizar del nuevo tramo de la ronda central.

    Y tal como se esperaba, ya se le ha dado uso, plantando la propiedad lindante un seto perimetral para que nadie pase y un total de ocho palmeras en plan malaleche, pues en vez de plantarlas al centro del terreno, se han cargado para el lado de la acera, así una vez tengan las hojas sueltas, nadie podrá acercarse a este espacio público, que de la noche a la mañana ha pasado a manos privadas por arte de magia. Pero eso sí, ha sido acondicionado igual que la parte de enfrente, pues el trabajo lo ha hecho la empresa familiar que ha ejecutado parte de la obras del nuevo vial, así la cosa parece también pública, pero no nos engañemos, ahora ya solo queda sacar la valla, tiempo al tiempo.

  • SERVICIO PÚBLICO NEGOCIO PRIVADO – por Antonio de Cayetano.

    SERVICIO PÚBLICO NEGOCIO PRIVADO – por Antonio de Cayetano.

    SERVICIO PÚBLICO NEGOCIO PRIVADO – por Antonio de Cayetano.

    La pasada semana, como suelo hacer cuando llueve, me metí en la página web de la Confederación Hidrográfica del Segura, más concretamente en el apartado del SAIH (sistema automático de información hidrológica), encontrándome que este visor de precipitaciones de la cuenca, se hallaba temporalmente fuera de servicio. Luego he sabido, que lleva sin funcionar desde el pasado mes de octubre, cuando se acabó el contrato de la empresa externa que lo gestionaba, continuando inactivo en el día de hoy.

    chshttp://www.chsegura.es/chs/index.html

    Yo solo tenía curiosidad por saber el agua caída en diferentes puntos de la región, no siendo de importancia esos datos para mí, solo una forma más de pasar el tiempo, pero sí que para la C.H.S. son importantísimos y el carecer de ellos puede poner en juego la vida de muchas personas. La misma Confederación se congratuló del funcionamiento de este sistema tras la riada que afectó a nuestra comarca en septiembre de 2012, invirtiendo un año más tarde dos millones de euros en la instalación de 10 nuevos puntos de control y sus redes de comunicación en diferentes parajes de la cuenca, ya que estos datos son imprescindibles en la toma de decisiones ante cualquier alerta por posibles avenidas e inundaciones. Pero precisamente en los meses en que suelen producirse las riadas, el sistema está fuera de servicio, y lo que más sorprende es el motivo, que no es otro que haber finalizado el contrato con la empresa que llevaba su mantenimiento y gestión.

    Así es la administración, no se cansan de anunciar una y otra vez los millones que se invierten aquí o allí y luego no son capaces de sacarles provecho ni ocupase de su mantenimiento, o como en este caso, dejando inutilizado un sistema clave en la protección civil de la región, todo, por no haber sido previsores convocando un nuevo concurso con antelación o renovando provisionalmente el que había. Es el problema que tenemos con los servicios públicos, que todo ya se está poniendo en manos de empresas privadas, desde colegios y hospitales a servicios de emergencias como el 112 o la lucha contra incendios forestales. En mi opinión, un servicio público es un derecho que tenemos como ciudadanos, como contribuyentes que al final pagamos, y partiendo de esa base, no debemos de convertirlo en un negocio para empresas particulares, que es lo que está pasando con los servicios más elementales, que los gestionan las empresas privadas.

    La prestación de cualquier servicio público tiene unos costos determinados derivados del personal necesario, vehículos o maquinaria, material, compras y gastos varios, siendo la suma de todo ello, la tasa que debemos de pagar todos los ciudadanos que hacemos uso del mismo. Pero solo el importe que cuesta la prestación del servicio en cuestión, no el valor añadido que le incrementan las empresas privadas, pues está claro, que estas empresas tienen que tener un beneficio por su gestión, margen que por pequeño que sea, implica un incremento en el importe de la prestación. En esto hay como en todo, partidarios y detractores, hay quien opina que las empresas privadas gestionan mejor, con mayor interés, porque está en juego el volumen de sus ganancias, pero también es verdad que a veces sus beneficios se obtienen a costa del interés público, tal como ha pasado en Lorca con el trasporte urbano, que el servicio que ha venido haciendo ha sido de pésima calidad, cuando sin embargo ahora que lo ha retomado provisionalmente el AyuntaMIENTO, el servicio ha mejorado sensiblemente. Incluso creo que nuestro municipio es lo suficientemente importante como para crear su propia empresa municipal de transportes, y gestionar directamente el trasporte urbano, tal como lo hacen muchas otras ciudades de nuestro país. Así se evitaría lo que ha sucedido hasta ahora con este servicio y al no estar bajo las estipulaciones de ningún contrato, se podrían llevar a cabo los cambios e innovaciones que sobre la marcha se estimen oportunos.

    También, pues todo hay que decirlo, se evitaría el riesgo que lleva un nuevo concurso, con sus posibles chanchullos y corrupciones, cosa que desgraciadamente sucede con mucha frecuencia, porque no siempre se le asigna la concesión a la empresa más eficiente y a la que más meritos tiene, sino que el concurso se lo lleva, la empresa más cercana al partido que gobierna. En los años setenta el servicio de recogida de basura y limpieza viaria de nuestra ciudad se atendía por parte del AyuntaMIENTO, pero tras llegar la primera corporación democrática, este servicio le fue adjudicado a Ingeniería Urbana, una filial de Sellberg, S.A., empresa que fue citada por la prensa de entonces, como posible pagadora de comisiones ilegales al PSOE, pues fueron varios los ayuntamientos gobernados por socialistas que adjudicaron servicios a esta empresa. Pero años más tarde, la recogida de basuras y limpieza viaria pasó de nuevo a ser gestionada por el AyuntaMIENTO, creándose en noviembre de 1986 la empresa municipal LIMUSA (Limpieza Municipal de Lorca S.A.), alegándose tras el cambio, que desde el municipio se prestaría mejor el servicio y este sería menos costoso para las arcas municipales. Evidentemente es así, pues las ganancias revierten de nuevo en la empresa reduciendo los costes de gestión y aunque el servicio es mejorable, esta empresa municipal ha ido creciendo y modernizándose con el paso del tiempo, quedándose en el año 2003, también con el servicio de la grúa y los aparcamientos de la zona azul que hasta entonces los prestaban sendas empresas privadas.

    LA VERDAD 2009 SOBRE LIMUSA

    Con la prestación de este servicio por parte del municipio, la responsabilidad está en los dirigentes de turno, siendo así más fácil y cercana su gestión y por tanto más eficaz el resultado, pero lamentablemente, también ha habido despilfarro y escándalo político. Todos recordamos cuando se destapó el caso Limusa en marzo de 2009 con la detención de su gerente, siendo detenidos meses después ex concejales, empresarios y hasta el ex alcalde, quedando demostrado en el juicio que se celebró en junio de 2011, que hubo un delito continuado de malversación de caudales públicos por un importe superior a los 800.000 euros, con excesivos gastos en comidas y viajes de los directivos, cargando a la empresa municipal gastos particulares del gerente y comidas durante los fines de semana en restaurantes de Lorca y Águilas, siendo hasta 40 las comidas de este tipo realizadas en un solo año. Viajes a Madrid y Barcelona para ver partidos de la Copa de Europa y hasta una noche de juerga en un club de alterne de Sevilla, por la que se llegaron a pagar unos 5.000 euros de dinero público.

    Una gestión delictiva es lo que se hizo con la empresa municipal, en vez de ser totalmente escrupulosa como cabía esperar. Tampoco en mi opinión la gestión del gobierno municipal fue la correcta, ya que solo se limitaba a aprobar las cuentas anuales por partidas, cuando lo apropiado y al tratarse de dinero público, hubiese sido examinar previamente y detenidamente los conceptos de cada apartado, comprobando así que todos lo considerado como gasto era efectivamente eso, un gasto necesario para llevar a cabo el servicio. Esto es solo lo que se conoció tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Murcia 6/2011 del 26 de septiembre, sentencia por la que se condenó al ex gerente a siete años y medio de prisión y en la que fue absuelto el ex alcalde, ya que fue retirada la acusación por haber prescrito el delito del que se le acusaba. Pero siempre nos quedará la duda de las supuestas comisiones que por aquellos años pudieron correr o incluso pueden seguir corriendo, teniendo en cuenta las grandes cantidades de dinero que se manejan en la compra de vehículos y maquinaria en este tipo de empresas.

    DENUNCIAN A AGUAS DE LORCAVisto lo anterior, ya es más discutible quien es el mejor indicado para gestionar un servicio público, si la administración o una empresa particular. Sabido es, que la decisión será siempre de quienes dirigen la administración, pues todo es cuestión de intereses, defendiendo cada partido lo que más le convenga en cada momento y no siendo siempre lo mejor para el pueblo. En Lorca hemos pasado por tres etapas gobernando el mismo grupo político, en la primera la mejor opción para la recogida de basura era una empresa privada, luego fue al contrario, lo más beneficioso para Lorca era la gestión municipal. Pero sin embargo, en enero de 1998 la gestión del servicio municipal de aguas pasó a manos privadas, argumentando que una empresa mixta era lo mejor que le podía pasar a ese servicio, necesitado como estaba de algunas inversiones. Aunque quizá el verdadero motivo era hacer caja por parte de nuestro AyuntaMIENTO , haciéndose de una cuantiosa suma como canon de entrada y quitándose gastos, personal y obligaciones, sumándose así a la tendencia de entonces y creándose Aguas de Lorca S.A. Una empresa que forma parte de Hidrogea, que a su vez pertenece a uno de los dos grupos que acaparan el negocio del agua en nuestro país con cuantiosos beneficios.

    OBRAS INSTALANDO TUBERIA AGUA 1951Así un servicio público sin ánimo de lucro, pasó a ser un servicio comercial más, con la agravante de que es un monopolio sin competencia, y encima beneficiándose de las inversiones públicas, favorecidas tras los terremotos con la renovación de las tuberías de suministro y saneamiento en decenas de calles, tuberías que al ser completamente nuevas tardaran muchísimos años en deteriorarse y causar problemas, con la consiguiente disminución de incidencias y del dinero gastado en su mantenimiento, lo que llevará, a obtener mayores beneficios la empresa concesionaria. Tampoco esta empresa mixta se ha visto libre de polémicas, pues en julio de 1999, al año siguiente de su puesta en marcha, el concejal del equipo municipal de gobierno responsable de la misma, se firmó un autocontrato justo al día siguiente de hacerse cargo de este servicio, situación que llevó a nuestro AyuntaMIENTO (ya con equipo de gobierno de distinto color) a presentar denuncia ante la Fiscalía en abril de 2011, hecho que hizo que el ex concejal dejara de pertenecer a la empresa de un modo voluntario aquella misma tarde. Igualmente la contratación de familiares directos de componentes del gobierno municipal, han sido objeto de controversia, cosa que ha pasado asimismo con Limusa. También el grupo municipal de Ciudadanos viene denunciando desde principios de año, irregularidades contables y en la gestión de la empresa, poniendo de manifiesto sobrecostes en diferentes partidas de gastos. Pero nos encontramos en una lucha sin aliados, en un David contra Goliat, algo similar a lo que le pasó al empleado que durante mucho tiempo estuvo denunciando lo que sucedía en Limusa sin que nadie le hiciese caso.

    CORTE DE AGUALa gestión privada del agua es un filón de oro que nadie quiere perder, un mercado sin competencia, con un cliente o usuario seguro y permanente. Privatizar ese servicio fue un acto de sabotaje a la economía lorquina, ya que hemos ido pagando después el agua a un precio muy superior al coste del servicio y con grandes diferencias con otros municipios de la región, municipios donde el agua tiene la misma procedencia y está gestionada por el mismo grupo privado. Así el precio del agua en Lorca es hasta un 150% más cara que en Águilas, donde el primer bloque está en 0,264 € metro cubico, mientras que en Lorca se paga a 0,668 €. También hay grandes diferencias en cuanto a la cuota fija que pagamos en cada recibo por el servicio domestico (contador de 13 m/m), siendo de 18,38 euros en zona urbana y de 24,34 en la rural, cuando en la ciudad de Murcia es de 13,80 para todo el municipio y en Cartagena de 11,22. Bajando hasta 8,32 € si nos vamos a una ciudad como Córdoba, donde se gestiona el agua a través de su empresa municipal, costando la cuota fija menos de la mitad que en Lorca ciudad y un tercio de lo que se paga en las pedanías de la huerta.

    COMPARATIVA AGUALorca y Murcia son las ciudades con la tarifa del agua más caras de España

    Un reciente estudio llevado a cabo por la Organización de Consumidores y Usuarios, indica que el metro cubico de agua es un 36% de media más caro si lo factura una empresa de titularidad mixta (Lorca) que si la gestión es municipal (Córdoba). También un informe del Tribunal de Cuentas, concluyó que la gestión directa de los servicios públicos locales, llevada a cabo por los ayuntamientos, es más eficiente y más barata que la privada. Pero aquí no nos queremos enterar, reduciendo el déficit municipal con recortes que es lo más fácil, en vez de con una buena gestión municipal de todos los servicios que hoy son prestados por empresas privadas, ahorrando el propio AyuntaMIENTO por un lado, lo que se trasformaría en mejores servicios o menos carga impositiva para el ciudadano, y tener un servicio tan elemental como es el agua, a un precio más asequible, pagando rigurosamente el coste real del servicio. Tampoco es justo el precio del agua por bloques, con una tarifa progresiva que penaliza al usuario que más gasta, sin tener en cuenta que en la vivienda del titular del contrato pueden vivir seis personas y por ello sus necesidades son mayores que donde solo habitan dos, dándose el caso de que seis pagan el agua mucho más cara aunque su consumo individual sea de menos litros.

    Hoy son muchos los ayuntamientos que están volviendo a la remunicipalización del agua. Países como Holanda, prohíben expresamente privatizar este servicio y la misma Unión Europea, ha eliminado una directiva en pro de la privatización. En el año 2001, el recién elegido alcalde socialista de París, se propuso retomar de nuevo la gestión del agua de la capital de Francia, agua que estaba en manos de empresas privadas y con unas tarifas que habían subido un 265% desde 1985, el doble que en otras grandes ciudades francesas y con contratos sobrevalorados a sus propias filiales. Y aunque el cometido no fue fácil, al final lo logró y a partir del uno de enero de 2010 pasó a ser un servicio municipal, consiguiendo en su primer año, un ahorro de 35 millones de euros, lo que condujo a una reducción del 8% en su tarifa de agua.

    Esperemos que aquí nuestros políticos se caigan también del burro, que se den cuenta del error de privatizarlo todo. Precisamente el motivo de que tengamos uno de los mejores servicios sanitarios del mundo es precisamente eso, que la gestión es pública, aunque eso conlleve que cuando vamos a pedir una cita al mostrador, observemos con indignación como el teléfono suena mientras uno de los administrativos/as está en la página de Amazon o de la agencia de viajes. Del resultado de poner el agua en manos privadas sabemos mucho los lorquinos, creo que no hay que recordar aquellos tiempos en que el agua de riego era objeto de conflictos por estar solo al alcance de los más pudientes. Creo que si el agua es un bien público y un derecho humano fundamental, debe de estar gestionada siempre por la administración o sus usuarios, buscando siempre el mejor servicio, no el mayor beneficio, que es lo que busca la empresa privada.