¿SON SUFICIENTEMENTE CONOCIDOS NUESTROS DESFILES BIBLICOS FUERA DE NUESTRA REGIÓN?
Un año más, los medios escritos y audiovisuales de nuestro país, se han hecho eco durante estos días, de las diferentes manifestaciones festivas que se llevan a cabo en diversos puntos de España con motivo de la Semana Santa, detallando la diversidad de actos que se desarrollan en las distintas localidades donde esta celebración está más arraigada. Pero también un año más, salvo algún periódico que ha hecho un recorrido región por región, todos le han dado la espalda a nuestra ciudad, se han olvidado de una Semana Santa única y diferente. Han ignorado nuestros desfiles bíblicos pasionales, nuestro monumental “cortejo” que lleva más de 160 años poniéndose en escena. Nos han relegado a pesar de ser una Semana Santa distinta a las demás y de ser Fiesta de Interés Turístico Internacional desde 2007, siendo la ciudad número once de nuestro país que obtuvo esta distinción por sus significativas procesiones.
Distinción honorifica que ya en 1980 la obtuvieron las procesiones de Cuenca, Málaga, Sevilla y Valladolid que fueron las primeras ciudades en conseguirla tras ser creada esta categoría internacional un año antes. Cartagena en 2005 fue la primera ciudad de la región en conseguirlo, dos años más tarde le tocó a Lorca y en 2011 a Murcia. Siendo un total de 25, las ciudades españolas que actualmente tienen concedida esta distinción por la importancia de su Semana Santa. Una distinción que otorga la Secretaría General de Turismo del gobierno de España y que es un orgullo para los lorquinos, para los que amamos nuestra singular Semana Santa, para los que desde la recogida de banderas hasta la despedida de los tronos nos emocionamos con ella. Una emoción que se trasforma en pesar, cuando comprobamos que esta puesta en escena, que este rico tesoro que solo se puede ver aquí, es un desconocido para la mayor parte de los medios y para el público en general.

Cosa que no sucede por ejemplo, con “la tomatina” de Buñol en Valencia, una fiesta que solo consiste en tirarse tomates los unos a los otros y que es siempre noticia nacional el último miércoles del mes de agosto, consiguiendo ser declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional cinco años antes que nuestros inigualables desfiles bíblicos. Muchas han sido las veces que he hecho de anfitrión durante estos días, mostrando a familiares y amigos de fuera, la superproducción bíblica en que se convierten las calles de nuestra ciudad, los templos y palacios que representan las imponentes carrozas que desfilan, los diferentes personajes del cortejo, los carros, los caballos, la música, las imágenes religiosas, la rivalidad entre los dos principales pasos y el bordado en oro y seda de mantos, túnicas y estandartes, quedándose siempre asombrados de tanta belleza y preguntándose cómo no habían oído hablar antes de ello. Y es que Lorca es un pueblo, un pueblo al que siempre le hace sombra la capital, porque de otra forma no se entiende que cuando se habla de las principales procesiones de España, se citen las de siempre incluida Murcia y sin embargo no se le de mayor importancia a las de Lorca o incluso Cartagena.
Que es lo que pasó en la tarde del pasado Viernes de Dolores, en un espacio de un programa radiofónico a nivel nacional y de la cadena de mayor audiencia. Un espacio que casualmente presenta un murciano, un periodista especializado en viajes, fotógrafo y escritor. Un murciano que tras mencionar la Semana Santa de Sevilla, Córdoba, Valladolid, Murcia, Granada o Cuenca como las más conocidas, luego hizo un repaso de otras más sencillas, humildes o curiosas, como los viacrucis de diferentes poblaciones, las procesiones marineras, la quema de judas o los “empalaos” de Valverde de la Vera en Cáceres. Pero lo que me dejó sorprendido, fue cuando se refirió a la Semana Santa de Lorca con estas palabras: “otras en las que prácticamente casi reproducen a Abdennour, que son desfiles bíblicos con personajes de la biblia del Antiguo Testamento, las dos más famosas la de Lorca en Murcia donde salen hasta cuadrigas romanas y la de Puente Genil en Córdoba donde también hay 400 figuras bíblicas…” Esto es lo que dijo de Lorca un hombre de esta tierra, un conocedor de las procesiones murcianas, ya que tiene publicado un libro sobre la Semana Santa en la Región de Murcia.
Nos metió en el mismo saco que las de Puente Genil, unos desfiles que con todos mis respetos, en nada se parecen a los de aquí, cubriéndose sus figurantes la cara con “rostrillos” lo que se asemeja más a un carnaval, tal como podréis comprobar buscando en Google algún video de su Semana Santa. Es lamentable que teniendo Lorca unos desfiles bíblicos incomparables, por envidia o por lo que sea, solo se destacaran las cuadrigas romanas, dejando al margen sus imágenes, sus ricos bordados y su gran cortejo bíblico donde participan miles de figurantes en carrozas, a pie o a caballo. Cuando sí que elogio la Semana Santa de la ciudad de Murcia con sus Salzillos, o incluso la tarde de la mona en la plaza de San Agustín el día del Jueves Santo, haciendo también mención a que el rio Segura a su paso por la ciudad, iba a ser coloreado con el color de la cofradía que ese día procesiona, afirmado que sería con polvos. Cosa que me extrañó y después comprobé que no era cierto, porque si que se iba a teñir de color el río como se leía en un titular de prensa, pero con la iluminación de sus muros no coloreando sus aguas.
Y esto viene a cuento, porque quizá no encontró otro argumento para ensalzar la Semana Santa de la capital, que el colorido del río a su paso por la ciudad. Sin embargo, se omite lo que habla por sí solo, la Semana Santa que tiene los primeros textiles del mundo declarados Bien de Interés Cultural, solapándose con otras procesiones que teniendo también su merito y su arte, no son más importantes que las de Lorca. Es por eso por lo que la Semana Santa de Lorca necesita más promoción en los medios, no basta con ir cada año a Fítur y echarse la foto. Habría que aprovechar parte de los cientos de asientos que el Consistorio dispone en la Tribuna Municipal, para invitar a los directores de los medios audiovisuales y escritos a que la conozcan, incluso a famosos de las tertulias televisivas, sirviéndose luego de ellos para la promoción de nuestra singular Semana Santa. Porque no se comprende que un espectáculo como el que se da en Lorca en estos días, no sea conocido lo suficientemente por los españoles, cuando otros acontecimientos festivos de la región sí que son muy conocidos.
Eventos como el Entierro de la Sardina de Murcia, las fiestas de la Santísima y Vera Cruz de Caravaca o el Festival del Cante de las Minas de La Unión, que fueron declarados antes que Lorca Fiesta de Interés Turística Internacional. Ahora son nuestros bordados de Semana Santa, los que se pretenden que sean Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, situación a la que es también candidata la Semana Santa de Zamora. Una Semana Santa que al igual que la de Lorca, fue declarada de Interés Turístico Internacional, pero que también en 2014 fue declarada BIC por la Junta de Castilla y León. Cosa que también se echa en falta aquí, pues aunque varias de las piezas de nuestros ricos bordados lo sean ya de una forma independiente, una declaración global de toda la Semana Santa como Bien de Interés Cultural, sería una buena tarjeta de presentación para los Desfiles Bíblico-Pasionales de Lorca.

Un espectáculo por el que hay que dar las gracias a todas las cofradías, a todos los participantes y organizadores, aunque también un pequeño tirón de orejas al AyuntaMIENTO, pues en mi opinión, han faltado aseos portátiles en diferentes zonas. Llama la atención que mientras en Murcia para estos días se colocan 200 unidades de aseos químicos por toda la ciudad, o 100 en Caravaca con motivo de las fiestas de la Cruz, en Lorca solo se instalen una veintena de ellos. Servicios de los que se han colocado cinco en la alameda de la Constitución (presidencia), tres frente al Centro Cultural, otros tantos en alameda Menchirón, plaza del Negrito, Poeta Carlos Mellado y Donantes de Sangre, y dos en las alamedas de Ramón y Cajal, la de Cervantes y en un lateral del instituto Ramón Arcas, dejando otras partes de la ciudad sin el necesario elemento evacuatorio. Cuando de haberse puesto en otros lugares próximos a la salida o recogida de las procesiones, como son la zona de la plaza de la Concordia, la de San Vicente, calle Santo Domingo o Corredera, se fueran evitado bastantes actos incívicos de los que se han visto en nuestras calles.
Por cierto, que habrá que pedir responsabilidades a quien corresponda, por el estado en que ha quedado el nuevo asfalto de la alameda de Menchirón, una vez retirados los aseos químicos que allí se colocaron para estos días de Semana Santa.


Un plazo que se ha visto ya superado con creces, quedando todavía pendientes varias de las obras contempladas en este proyecto. Pero nuestros dirigentes, en vez de obligar a la empresa a que cumpla los plazos establecidos, nos mienten una y otra vez al anunciar que las obras van a muy buen ritmo y que se acabaran antes de lo previsto, antes del próximo verano. Cuando, como he recordado en alguna ocasión, estas afirmaciones no son ciertas, no solo porque cuando comenzaron las obras, se nos anunció por parte de las autoridades regionales y locales presentes en el acto, que la ejecución de las mismas seria de un año, sino porque en el “Pliego de Condiciones” para la adjudicación de las mismas, en el apartado 11 (página 34), se fijan 12 meses como plazo máximo para su ejecución. Tiempo que también es el estipulado en el convenio suscrito entre la Comunidad Autónoma y el AyuntaMIENTO para la terminación de estas obras (BORM 30-4-2016), siendo su plazo de vigencia hasta el 31 de diciembre de 2017.
Pero no solo eso, también habría que colocarlas junto a la fachada de los edificios, impidiendo de esta forma que tengan que ser desmontadas cada vez que se montan las tribunas y suprimiéndose con ello su utilidad, cuando precisamente, su utilización es más necesaria en estos días en que Lorca y su principal avenida recibe miles de visitantes. Pero eso sí, seleccionando muy bien el lugar donde se coloquen las nuevas papeleras, que debe de ser entre la medianería de los edificios, con el fin de que no afecten lo más mínimo a la estética de los comercios de la zona. Comercios que por otra parte, han quedado muy tocados por las obras, no solo en lo referente a la venta, sino en el ornamento de sus fachadas, ya que algunos de sus zócalos están con los materiales destrozados, encontrándose los mismos amontonados o esparcidos junto a los locales, dando una imagen de descuido y de desidia. Una dejadez que pone en evidencia la falta de control que sobre las obras ejerce nuestro AyuntaMIENTO, unas obras en las que se observan muchísimos bordillos sin juntear, placas sin calibrar, otras deterioradas de antemano y la mayor parte mal colocadas. A parte de quedar al descubierto uno de los solares de esta avenida (Bodegón del Buen Pedro), solar del que se eliminó su vallado durante las obras, sin que este se haya repuesto al día de hoy.
Cosa que se solucionaría poniendo algún foco provisional para estos días, pero no, los focos se han instalado en la de la Constitución, una alameda que si que está suficientemente iluminada, pero, alameda donde se encuentra la Tribuna Municipal (Presidencia). Pero no solo Ramón y Cajal es peligrosa para los que nos visitan, también dos vomitorios (pasos) de las tribunas ofrecen cierto peligro para los viandantes, pues precisamente en los dos únicos contenedores soterrados que coinciden con las tribunas, se encuentran parte de sus elementos sobresaliendo en estos pasos. Cosa que no se ha tenido en cuenta a la hora de repartir los vomitorios de las tribunas o el soterramiento de los contenedores. Contenedores estos, que parecen insuficientes para la avenida de Lorca donde más viviendas se ubican, ya que solo se han colocado tres isletas, aunque puede que albergue alguna más, y todas en un solo lado de las aceras. Cuando en el eje paralelo de Lope Gisbert, se colocaron en su día siete isletas, comprendiendo su trazado de mucha menos población que la avenida. Contenedores estos soterrados, que deberían de tener “buzones” de más capacidad, ya que las comunidades, el comercio y la hostelería usa bolsas de basura de mayor tamaño a las domesticas y que no caben por estos huecos, encontrándonos muy a menudo con las bolsas de basura fuera de dichos contenedores.
Bartolomé Pérez Casas nació en Lorca el 24 de enero de 1873, fruto del matrimonio formado por Juana Casas y Serafín Pérez, zapatero de profesión. Pero por la escasez que atravesaban sus padres, se crió con los abuelos maternos Juan y Patrocinio, mostrando desde temprana edad su interés por la música, una aptitud que se vería favorecida por la ayuda recibida de su tío y padrino, el doctor José María Casas, que era un apasionado de la música, si bien eligió la medicina entre sus dos vocaciones, dejando la música en segundo lugar. Música que inculcó en su ahijado, convencido de la capacidad que el sobrino tenía para desarrollar esta disciplina. Así Bartolomé aprendió muy rápido solfeo de manos de su abuelo, dominando pronto la flauta, el clarinete, el violín e incluso el piano, realizando al mismo tiempo por correspondencia, estudios de armonía y composición. Un interés que chocaba con la apatía que su hermano Pepe tenía para los estudios, abandonando muy pronto la escuela por falta de motivación y entusiasmo y yéndose a ejercer de monaguillo a la cercana iglesia de San Juan.
Antes, entre 1904 y 1907, había sido viola segundo de la Orquesta Sinfónica de Madrid (entidad privada fundada en 1904). En 1906 había fundado la “Sociedad de instrumentos de Viento de Madrid para Música de Cámara”, y en 1908 hizo el arreglo de la Marcha Real como Himno Nacional por encargo de Alfonso XIII. Pero su mayor gloria, fue a partir de 1915 con la Orquesta Filarmónica de Madrid, la cual dirigió durante treinta años, siendo cofundador y su primer director, debiéndose a él los grandes éxitos que tuvo esta orquesta por todo el país. Cuentan que cuando se estaba fraguando la nueva agrupación musical y pensaban en él para su dirección, hubo quien puso en duda sus dotes para dirigirla, ya que difería mucho de una banda militar. Pero los profesionales de la nueva orquesta, muchos de los cuales habían pertenecido a la Banda de Alabarderos, preferían a Don Bartolo (así lo llamaban) como su director, un hombre metódico y ordenado, al que le gustaba el trabajo bien hecho. Tan bien le gustaba hacer las cosas, que para no defraudar a nadie, resolvió someterse a un “examen” para que sus detractores salieran de dudas, promoviendo un ensayo que se llevó a cabo el 11 de enero de 1915 en los locales de la Banda Municipal de Madrid, saliendo airoso del mismo como único e indiscutible director.
Fue en esta primera visita a la ciudad como director de la Filarmónica, cuando le fue entregado por el ayuntamiento el título de Hijo Ilustre de Lorca, volviendo de nuevo a nuestro Teatro Guerra el 18 de abril de1922, donde ofreció la Orquesta Filarmónica su concierto nº 282, marchándose al día siguiente a la ciudad de Cartagena donde ofreció otro concierto. También durante los dos días anteriores a la actuación de Lorca, estuvo nuestro paisano en el Teatro Romea de Murcia, teatro que visitó de nuevo diez años después, en noviembre de 1932 y luego en febrero de 1934, dentro de las “excusiones artísticas” que la orquesta realizaba por las diferentes provincias españolas y parte de Portugal. Pero sin embargo, en estas dos visitas que realizó a la región durante la II República, dejó fuera de la programación a las ciudades de Lorca y Cartagena. Tampoco en ninguna ocasión vino a Lorca la Orquesta Filarmónica en plan benéfico, cuando sí que lo hacía en otras ciudades, como por ejemplo Alicante donde actuó en varias ocasiones, o Cartagena donde actuó el 15 de mayo de 1917 a beneficio de La Caridad.
Bartolomé Pérez Casas fue miembro del comité artístico de la Sociedad Nacional de Música y Comisario General de la Música en el Ministerio de Educación Nacional entre 1949 y 1956 año de su fallecimiento. Óbito que tuvo lugar el día 15 de enero, cuando solo faltaban nueve días para su 84 cumpleaños, donando su viuda a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, su biblioteca y todo lo que en ella había. En Lorca tenemos una calle que lleva su nombre, igual que hay otra en la capital de la región. También la coral que se creó en 1981 en nuestra ciudad lleva su nombre en su recuerdo, así como el último instituto de educación secundaria abierto en nuestra población. Siendo el último homenaje de Lorca, el que se hizo en mayo de 2015, con la colocación de una escultura de mármol blanco en la rotonda donde termina su calle. Una escultura que en mi opinión, ha quedado pobre y sola, mereciendo mucho más la desolada rotonda y nuestro célebre paisano.
Algo similar a lo que sucedió en 1870 con la melodía musical, que tras convocarse por el General Prim un concurso para la creación oficial del Himno Nacional, este fue declarado desierto, al no convencer lo suficiente ninguno de los 400 trabajos presentados, aconsejando los miembros del jurado, seguir interpretando la Marcha Granadera. Una marcha de la que se desconoce su autor, aunque hay quien se la atribuye a Manuel Espinosa de los Monteros, por pertenecer a este compositor la partitura más antigua que se conserva, siendo de 1761 y recogiéndose en el Libro de Ordenanza de los Toques Militares de la Infantería Española, contemplándose como la marcha militar del ejército español. Una marcha que el 3 de septiembre de 1770 fue declarada como “Marcha de Honor” por Carlos III. Pero como esta se interpretaba en los actos a los que asistía cualquier miembro de la Casa Real, el pueblo comenzó a llamarle “Marcha Real”, conociéndose posteriormente por esta denominación.
Pero no, aquella Marcha Granadera que se remonta al siglo XVIII, la Marcha Real que en1908 mandó armonizar Alfonso XIII, recibiendo el encargo nuestro paisano Bartolomé Pérez Casas, que en aquel tiempo era el director de la Banda del Real Cuerpo de Alabarderos de Madrid, tiene por este trabajo dueño y señor. Aunque una propiedad privada con fecha de caducidad, ya que esta pasará a ser de dominio público el 15 de enero de 2036, fecha en que se cumplirán 80 años de la muerte de nuestro ilustre lorquino, el compositor que tras hacer el arreglo y registrar la obra años después, se convirtió en el propietario de todos sus derechos. Derechos de autor o arreglista, que para los fallecidos antes del 7 de diciembre de 1987 no desaparecen hasta pasados 80 años de su defunción, un tiempo que en la actualidad se ha reducido en diez años menos. Unos derechos que vienen de cuando Pérez Casas hizo el arreglo de aquellas viejas partituras que cada cual interpretaba a su manera, siendo por ello el encargo que recibió del monarca en 1908. Pero no fue hasta el 20 de enero de 1932 cuando las registró a su nombre, inscribiéndose en el Registro General de la Propiedad Intelectual con el nº 65.282.

Y todo porque los políticos, los que representan al pueblo, están en otro escalón diferente, siendo juez y parte a la vez y posicionándose como un linaje blindado y privilegiado. Pero no solo su superioridad ha ido subiendo escalones, sino que también se ha ido elevando la preocupación del pueblo por sus acciones, por sus corrupciones y despilfarros. Pues para ellos todo está bien, no hay responsabilidades políticas, quedando lejos de toda ética su ilícito enriquecimiento, cuando precisamente la salud democrática de un país, obedece siempre a la calidad ética de sus dirigentes. Políticos que no se sonrojan ante nada ni se avergüenzan ante situaciones incomodas, por muy delicadas que estas sean, tal como estamos viendo estos días durante el juicio de uno de los casos de corrupción más sonados, ya que aunque las evidencias demuestren lo contrario, lo suyo es siempre negarlo todo y culpar al contrincante de falsas acusaciones. Según ellos, nada tienen que ver con el pago en B, con las facturas ficticias, con los contratos amañados o con las modificaciones falsas de proyectos, obteniendo mordidas de hasta un 30% que salen siempre del erario público.
Un insulto para los ciudadanos que cada día vemos más amenazada la subsistencia, el estado del bienestar o la calidad de vida, como somos los que integramos las listas del paro, esperamos largo tiempo para ser operados o no recibimos las prestaciones a las que tenemos derecho por la Ley de dependencia. Así mientras los políticos cobran sueldos de escándalo, al pueblo corriente se le aprieta el cinturón o se le quitan ayudas. Siendo este el caso de una valenciana de 94 años, ciega, que cobraba una pensión no contributiva de apenas 150 € mensuales, la cual ha perdido al convivir con su hermana, que al quedarse viuda cobra una pensión de viudedad. O la de otras dos hermanas que vivían en una residencia de Soria y que han tenido que separarse por no perder una de ellas la pensión no contributiva de 380 € al mes, teniéndose que marchar a vivir sola la otra. Así de cruel es nuestra sociedad, mientras nuestros mayores se mueren solos en sus casas sin que nadie se acuerde de ellos, gran parte de nuestros políticos viven a todo tren con el dinero de todos los españoles. Pero lo más indignante, es que buena parte de su sueldo no tributa a la Hacienda Pública como si que lo hace el del resto de ciudadanos.
A quien vive casi 30 años de la cosa pública, con coche oficial, secretaria, sueldo de lujo y demás privilegios, claro que no le importaría seguir “trabajando” de esta manera hasta los ochenta años, y más con el premio de un plan de pensiones por el que no se ha tenido que resentir su bolsillo. Ya está bien de despreciar a los trabajadores de este país, a la gente corriente y a quienes les han otorgado su confianza. Porque se le conoce muy bien por estos hechos y por sus frecuentes salidas de tono, por sus insultos y vejaciones a sus subordinados, escoltas y choferes, por llamarle “tontitos” al personal discapacitado del Congreso, o por jugar con su ipad al tiempo que se preside una importante sesión del Parlamento. Un comportamiento impropio de un cargo público, al que se le paga para que nos represente y gestione, no para que se eche la siesta y nos insulte después. Y lo malo de estos políticos (afortunadamente no son todos iguales), es que están muy bien situados en el partido donde militan, no solo ellos sino también su cónyuges, por lo que no hay forma de sacarlos del poder, pasando de un cargo a otro sin dejar hueco para otros que pueden estar mejor preparados o capacitados. Pero eso pasa por no limitar el tiempo que se está en un cargo e incluso en política, dejando que se viva vitaliciamente de la cosa pública y con unos sueldos y dietas desproporcionados.
Pero mientras se encuentra la mejor solución, lo cierto y verdad, es que mientras el pueblo sufre las decisiones de sus políticos, estos siguen cobrando del pueblo. Carles Puigdemont era el presidente autonómico que más cobraba en nuestro país, con un sueldo de casi 10.000 euros mensuales (14 pagas) 139.585 € al año. Pero es que una vez que ha dejado la presidencia, tiene derecho a seguir cobrando durante un mínimo de cuatro años el 80% de su sueldo, lo que le supone más de 111.000 euros al año, lo mismo que sigue cobrando su predecesor Artur Mas, ya que así lo establece el Estatuto de expresidentes. Otro chollo más de los políticos, ellos se lo guisan y ellos se lo comen, es como si una junta de trabajadores decidiese el sueldo, sus indemnizaciones y sus condiciones de empleo en la empresa. Pero lo triste de todo esto, es su absentismo laboral, todos tenemos la imagen del hemiciclo casi vacío, donde solo acuden a la hora de votar, importándoles bien poco los debates y más si los que intervienen son los contrarios. Si que están adscritos a diferentes comisiones, pero estas no suelen coincidir con las sesiones del Parlamento, por lo que asistan o no, lo hagan bien o lo hagan mal, gestionen mejor o gestionen peor, ellos siempre ganan.
Pero para indignante, lo que cobra Belén Esteban la “princesa del pueblo”, por sus apariciones como colaboradora de los programas rosa de Tele 5, nada menos que 500.000 € al año, más de 41.000 euros al mes, un verdadero disparate. Pero bueno, eso ya no es dinero público, y si se lo pagan es porque la cadena lo rentabiliza con creces, igual que pasa con el fútbol. Nuestros hijos toda la vida estudiando, sacándose la carrera, haciendo máster u opositando, y otras con solo tocarle la cosa a un torero tienen la vida resuelta, menudo ejemplo estamos dando a la juventud. Pero lo vergonzoso es, que toda esta gente famosa que tanto dinero gana, tenga siempre una larga deuda con Hacienda.
Por una parte, porque los agricultores no se vienen a razones y solo escuchan lo que quieren oír, y por otra porque los políticos que no quieren contradecirlos, le dicen lo que quieren escuchar, que no es otra cosa que el compromiso de que el tema se va a investigar. Es lo que ha hecho esta semana el delegado del gobierno en la Región de Murcia, poner en práctica el arte de la política, decirles a los representantes de la Federación de Cooperativas Agrarias de Murcia lo que ellos querían oír, que la guardia civil, AEMET e incluso el ejército del aire se van a poner sobre ello, lo mismo que se les ha dicho ya en numerosas ocasiones. Incluso en 2016, la Asamblea Regional pidió por unanimidad una investigación sobre el tema, ante la presión constante de los agricultores, pero sin estar convencidos de ello ninguno de los partidos políticos presentes en la Asamblea, ya que nunca se ha encontrado nada y existe un informe negativo del CSIC sobre este asunto, así como el archivo de los distintos expedientes que se han abierto en diferentes fiscalías españolas. Creo que lo único que se hace con remover este tema una y otra vez, es que el bulo siga rodando y que más gente se vaya enganchando a él, cuando lo único cierto es que el cambio climático es ya una realidad y que la desertización va avanzando hacia nosotros.
Si que la culpa puede que sea de los que habitamos el planeta, pero no de los aviones y sus famosas estelas, pues eso es ciencia ficción sin base científica alguna, tal como han sido las plegarias y rogativas que desde siglos se han llevado a cabo para que llueva en nuestra tierra. En la imagen que acompaño, podemos ver los datos de precipitación anual desde 1965 en España, pudiendo observar estadísticamente los distintos ciclos de sequia que hemos padecido en los últimos 50 años. Así que si no llueve, no hay otros motivos no sean los naturales. No es la primera vez que comento este tema, y si de nuevo lo he tratado, es porque me indigna que se siga creyendo en estas supuestas prácticas que impiden la lluvia. Es más, si alguna plataforma o partido político quisiera organizar alguna conferencia o mesa redonda sobre este asunto, puedo ponerles en contacto con un ingeniero químico que está luchando por desmentir este persistente bulo, pero siempre que se esté receptivo a escuchar lo que se les diga desde un conocimiento científico.
La técnica de siembra de nubes consiste en introducir partículas microscópicas con tamaños del orden de micras (10-3 mm) con propiedades higroscópicas (gran afinidad por el agua) o glaciogénicas (que permiten la formación de cristalitos microscópicos de hielo gracias a su estructura molecular similar a la del hielo). Estas partículas se introducen desde tierra con cohetes o mediante medios aéreos. El fundamento de la técnica es aprovechar las sensibilidades microfísicas de modo que una perturbación relativamente pequeña inducida artificialmente en el sistema pueda alterar sustancialmente la evolución natural de los procesos atmosféricos. En definitiva se aleja a las gotitas de nube del equilibrio, de forma que se acelera y se promueve su crecimiento dentro de la nube por diferentes mecanismos, potenciando la formación de partículas de precipitación que terminan cayendo de dicha nube. La utilización de unos tipos de núcleos u otros y de distintos tamaños depende del tipo de nube a sembrar.
¿En España cuando comienzan a aparecer los primeros fenómenos?


Pero sin embargo, rara vez se denuncia su ineficacia, su incapacidad para realizar bien su labor, una función que deja mucho que desear si nos atenemos a como se están terminando las obras que hay en marcha en nuestra ciudad. Unas obras que lógicamente se están pagando con dinero público, con el dinero de todos los murcianos, siendo por ello indispensable el control de las mismas en todos sus conceptos. Unos trabajos, que por el estado en que van quedando, parecen llevar ya décadas hechos, dando la impresión de que lo que toca ahora es su pronta renovación, en vez de la próxima inauguración. Siendo ejemplo de ello, la pavimentación de las calles del entorno de la estación, un trabajo donde la profesionalidad de los que han intervenido en él, brilla por su ausencia.
Días pasados, con motivo del parón que se hizo de las obras de Juan Carlos I de cara a Navidad, se nos dijo por parte de nuestro primer edil, que ya estaban terminadas las obras en la calle José Espinosa Pomares, la plaza de Carruajes y la alameda de Menchirón, y por el tiempo que llevan sin trabajar allí, eso parece, que ya se han dado por concluidas. Pero la realidad es bien distinta, ya que la cosa se ha quedado a medias, con los trabajos a medio terminar y deteriorándose con el paso del tiempo.
Como decía antes, la falta de disciplina, nos ha llevado en este caso al peor de los resultados, pues no se puede entender que tanto los trabajadores de la empresa como los técnicos que tienen el deber de controlarlos, se les haya escapado que una gran parte de los bordillos estén sin juntear, cuando es un trabajo que hay que hacerlo antes de pavimentar y echar el aglomerado asfaltico, estando ahora esos huecos llenos de porquería y suciedad. También hay piezas del pavimento con los colores cruzados, otras a más altura que los bordillos y bordillos ya desprendidos de su posición original, por su mala sujeción y por la falta de terminación del lugar donde han sido colocados, tal como se aprecia en varias imágenes.
Es vergonzoso que por parte de nuestro AyuntaMIENTO, no se le exija a la empresa adjudicataria mayor esmero para el acabado de las mismas. Comprendo que sea complicado y dificultoso acertar a priori con la empresa idónea para realizar cualquier tipo de trabajo, pudiendo equivocarse el Consistorio al adjudicar la obra.
Calles como la del Periodista López Barnés que está en perfectas condiciones, no entendiéndose que se tenga que tocar, aunque sí que se ha dejado ya de cualquier manera en su confluencia con la plaza de Carruajes. Una plaza donde no se han repuesto ni se van a reponer los árboles que se habían secado junto al edificio de la estación, habiéndose pavimentado los huecos que de ellos había, perdiendo la simetría que ellos formaban. Plaza donde los bordillos de los diferentes huecos de los árboles se han dejado con distinta terminación unos de otros, permaneciendo aún sin la necesaria cubierta de tierra vegetal. Mucho anuncio, pero todo a medias, cuando estos días sin actividad obrera en la avenida, se tenían que haber aprovechado para la terminación de todos estos trabajos que llevan meses así.



Y es que en Lorca lo de confeccionar buenas prendas parece que se nos da bien, dando buena cuenta de ello, el riquísimo patrimonio que atesoran los museos de las cofradías de Semana Santa. Siendo quizá estos museos, los únicos del mundo donde está presente el arte del bordado. Pero no solo estos cuatro museos vinculados con nuestra singular Semana Santa, muestran la destreza, la habilidad y el arte de los lorquinos, también está el del Belén, el museo más reciente de cuantos tenemos en Lorca, abierto en diciembre de 2.014 en la ermita de San Roque, lugar donde se exhiben las obras más importantes de los maestros belenistas de nuestra ciudad.

Sin embargo su último deseo para su pueblo, el de contar con un museo que hable de su pasado, de cuando era el centro de la minería de la comarca, del tiempo en que el empalme de Almendricos era el punto ferroviario por donde pasaban los minerales que se extraían en la zona, aún no se ha cumplido. Es lamentable que nuestro AyuntaMIENTO no se preocupe de poner en valor este y otros tesoros que los ciudadanos han donado desinteresadamente al pueblo de Lorca, cuando existe junto a la estación de Almendricos un viejo cocherón del ferrocarril que podría albergar este museo de la minería. Consiguiendo al mismo tiempo dos efectos diferentes, la restauración de ese inmueble de finales del XIX por un lado y musealizar la gran colección de minerales que hoy se encuentra guardada, dando así más protagonismo cultural a las pedanías, tal como se hizo en 2007 en Coy, cuando se abrió el Centro de Interpretación Etnológico y Arqueológico de Casa Grande. Un museo que está situado en la planta baja de una antigua casa solariega del siglo XVIII, la cual acoge en sus dos plantas superiores un albergue juvenil.
Pero no pausadamente como nos tiene acostumbrados, sino con la mayor celeridad posible, ya que de lo contrario sería irrecuperable ese histórico patrimonio. Y es que en Lorca nos lo tomamos todo con calma, vamos muy despacito con estos temas. En 2013 se terminó la restauración interior de la casa de las Columnas o Palacio de Guevara, asegurando que durante ese año el inmueble permanecería vacio para que los visitantes vieran como había quedado y que en 2014 ya estaría todo vestido. Siendo la realidad bien distinta, pues tres años después de la fecha prevista todo sigue igual, incluidos los anuncios de lo que se está haciendo y lo que se pretende hacer en él. Cuando este singular y emblemático edificio lorquino, el más destacado del barroco civil levantino, debería de estar ya con todo su mobiliario, su decoración, sus utensilios y todo el rico patrimonio que forma parte de él. Un palacio que según se nos anunció en el año 2010, acogería con todo merecimiento el Museo Regional del Barroco, y si que un año después tuvimos los fatídicos terremotos, pero una vez restaurado, no se ha vuelto a decir nada de aquel anuncio, para el que incluso había ya una partida presupuestada. Como tampoco ha vuelto a su planta baja la botica y rebotica que la familia de José Sala Just donó al pueblo de Lorca.
En cuanto a la antigua sede de la Cámara Agraria en la calle Corredera, creo que sería la mejor ubicación para el Museo Etnográfico, tal como apuntaba por aquí hace dos años. Un inmueble que en su día pagaron los agricultores y ganaderos, siendo estas actividades las que más utensilios y herramientas aportan para la creación de estos museos que muestran los viejos oficios y costumbres del lugar. Lo de ubicarlo en la antigua Cárcel, tal como se ha anunciado recientemente no lo veo tan adecuado, pues considero mejor ese inmueble para lo que en un principio se dijo, ya que en 2015 se anunció que se iba a crear allí un Museo del Terremoto. Un museo donde se mostrase la ciudad y sus monumentos antes y después de los seísmos, un museo que iba a estar abierto para finales del pasado año, cosa que lógicamente no ha sido así, como tampoco para el presente de 2017. Aunque yo a este pretendido museo si aún se tiene en proyecto, le añadiría también lo de la “ciencia” creando un Museo de la Ciencia y los Terremotos, explicando en sus diferentes salas el porqué se producen, como afrontarlos y las consecuencias de los mismos.
También este espacio de la vieja cárcel del partido, podría acoger otro museo anunciado el pasado mes, el de La Frontera, un museo que muestre la historia de los más de 200 años en que Lorca fue frontera con el Reino nazarí de Granada. Un museo que hace más de 10 años pidió el actual presidente de la Federación Festivo Cultural San Clemente y que parece ser ha encontrado ahora buena predisposición en el nuevo alcalde. Un nuevo museo que de llevarse a cabo, debería de ubicarse dentro del perimetro de la muralla medieval que en aquella época envolvía la población, siendo por ello una buena opción la antigua cárcel, llevando el etnográfico a la antigua Cámara Agraria como antes comentaba. Aunque otro emplazamiento para La Frontera podría ser la vieja iglesia de Santa María que en la actualidad se está restaurando. Pero no solo se ha anunciado este único museo en el último mes, también hace unas semanas al desvelarse la compra de la plaza de toros por parte del municipio (cosa con la que estoy muy de acuerdo aunque sea anti taurino), se anunció la posibilidad de crear en el coso de Sutullena un museo taurino y otro de carruajes.
Por lo que se nos va a amontonar el trabajo museístico, ya que también en el mes de junio se aprobó en Pleno la propuesta de Ciudadanos de crear un museo dedicado a Narciso Yepes, nuestro paisano universal, el creador de la guitarra de 10 cuerdas. Un museo donde se muestre su historia, sus programas, carteles, premios, partituras e instrumentos. Un museo que muy bien podría ubicarse en el Casino o Huerto Ruano, lugares donde también podría tener cabida una importante donación que ha hecho recientemente la Cuadrilla de Aguaderas. Una colección de instrumentos musicales de los siglos XVIII y XIX, un conjunto de 14 piezas entre guitarras, bandurrias y laudes, destacando una guitarra mayor de tipología barroca de mediados del siglo XVIII. Una guitarra singular construida con fondo abombado, de las que quedan solo seis en España, mostrándose uno de estos ejemplares en el Museo Metropolitano de Nueva York.


Sin lugar a dudas fue un hombre generoso con su tierra y con los suyos, siendo prueba de ello la residencia de pensionistas que lleva su nombre y que se construyó gracias a su empeño y a su importante donación. Una donación fruto de la venta de una de las colecciones numismáticas particulares más importantes de España en aquel tiempo. Una colección que Domingo Sastre había ido enriqueciendo a lo largo de su vida y que en 1.972 la puso en venta, ofreciendo por ella un grupo numismático catalán la cantidad de 200 millones de pesetas, una cantidad importantísima en aquella época. La colección Sastre la componían 28.094 monedas de diferentes épocas, siendo la más antigua del siglo III antes de Cristo y entre las que se encontraban monedas acuñadas en Lorca. Un acopio en el que también estaba interesado el Estado, ya que en 1.936 durante la contienda civil se habían perdido muchas de las piezas del tesoro numismático del Museo Arqueológico Nacional, por lo que con la adquisición de la Colección Sastre, se compensaba de alguna manera la referida pérdida. Es por ello, por lo que en 1.973, ejerciendo el derecho de retracto, el Estado compro la colección de monedas y medallas de Domingo Sastre por un importe de 200 millones de pesetas, la misma cantidad que habían ofrecido los coleccionistas particulares.


En Lorca lo había hecho en junio de 1.900, siendo la víspera de San Juan cuando se encendió por primera vez el nuevo alumbrado público, celebrándose el acontecimiento con un banquete en el Teatro Guerra. Alumbrado que abarcaba varias calles y plazas del centro, manteniéndose encendido hasta media hora antes de la salía del sol, siendo 525 las farolas alimentadas con electricidad que en un principio se colocaron, llegando hasta las 906 en 1.903, lo que hacía de Lorca una de las ciudades mejor iluminadas en aquellos años, al tiempo que garantizaba la seguridad por las noches. Aunque también es verdad que los barrios de San Cristóbal y Santa Quiteria tuvieron que esperar hasta 1.909 para que sus calles se vieran favorecidas por el nuevo alumbrado.
Pero también traspasó después la concesión de Lorca, haciéndolo a favor de la Sociedad Electra de Lorca, una sociedad constituida entonces para seguir con esa actividad. Una empresa que pronto cambió de patrón, al ser comprada en 1.915 por Joaquín Arteaga, duque del Infantado, que también era dueño del pantano de Puentes. Siendo la intención del nuevo propietario, aprovechar el salto de agua del embalse para producir energía eléctrica, abasteciendo con ella a la central lorquina que acababa de adquirir, pero a pesar de colocar a pie de presa una turbina que accionaba un alternador de 100 K.V.A, la escasez de lluvias hizo que su idea no tuviese el éxito esperado. También lo intento en el rio Luchena, solicitando en 1.925 la concesión de un salto de agua, pero tampoco fue factible, estando ya Lorca industrializándose y habiendo más demanda de energía que producción de la misma.
Ya en el año 1.930, la sociedad Electra de Lorca cambió de nuevo de dueño, siendo adquirida por Juan Antonio Martínez Méndez, que la arrendó a Antonio Martínez López, quien instaló nuevos motores. También la pequeña empresa eléctrica del centro de la ciudad, la de Eloy Puche, fue adquirida 20 años después por Eléctrica del Segura, empresa que comenzó a extender sus redes por los mismos emplazamientos que la Electra de Lorca, creándose conflictos entre empresas y abonados. Incidentes que terminaron en 1.954 una vez que ambas empresas fueron adquiridas por la sociedad malagueña el Chorro, volviendo la normalidad al tiempo que se mejoraban los servicios y se ampliaba la red, pero siendo todavía esta inferior a la demanda que había. El chorro se integró en los años sesenta en la Compañía Sevillana de Electricidad, pero antes se había desprendido de la central de Lorca, pasando esta a Hidroeléctrica Española que era entonces la líder en el sector de la electricidad en España, instalando una subestación en las afueras de la población dirección a Granada. En el lado opuesto, en dirección a Murcia, también tenía adquirido un gran solar Sevillana de Electricidad para la instalación de otra subestación, pero este gran espacio conocido como eras de Churra acabó siendo urbanizado como zona residencial, utilizándose entre tanto para ubicar los grandes circos que nos visitaron en la segunda mitad del pasado siglo.
Por todo ello deben de administrar bien su tesorería y patrimonio, pues de su buena gestión dependen los recursos disponibles para las personas mayores. Ya lo dejó bien atado el fundador, siendo cargos en vez de personas con nombre y apellido los regidores, además de contar con un representante de la judicatura entre los directivos del patronato. Pero pese a ello, también esta fundación debe de mirar por la propia ciudad a la que su promotor quiso beneficiar, pues del beneficio de la ciudad viene el de sus ciudadanos incluidos las personas mayores. Atrás ha quedado aquel viejo proyecto de edificación del solar, en el que iba un gran aparcamiento subterráneo de cinco plantas con capacidad para 1.300 vehículos y 150 viviendas, un proyecto que esperará tiempos mejores. Entre tanto, disfrutamos desde diciembre de 2013 de un magnifico aparcamiento de 250 plazas al aire libre.
Así de sencillo, como si de un mueble viejo se tratara, como si fuese una cosa así de simple que hoy se quita de aquí y mañana se pone allí. Cuando esto es un asunto que no tiene vuelta de hoja, que no debe de estar sujeto a discusión alguna, ni tener más alternativas que dejarlo como está. Y más al ser un “Bien Protegido” de Lorca, al que solo se le permiten obras de consolidación, conservación y restauración, según la ficha nº 28 del Catálogo de Bienes Protegidos de la Ciudad elaborado y aprobado por el propio AyuntaMIENTO. Ya no solo desatendemos la conservación de nuestro histórico patrimonio, sino que la administración que debe de velar por su mantenimiento, no le importaría desmantelar el puente de La Torta si así lo quieren los lorquinos. Pues esa es la intención de nuestro alcalde, que el pueblo participe en las decisiones importantes, no encontrando mejor ocasión para ello que comenzar con este dictamen, con la decisión de qué hacer con este centenario puente, algo similar a lo que hizo Pilatos con Jesús de Nazaret.
Dicen que de lo acontecido se aprende, pero parece que no va con Lorca, por lo que habría que recordarle a los políticos de hoy, el disparate que cometió el ayuntamiento de entonces, cuando en 1.966 se destruyó el viejo lavadero público de la avenida de Santa Clara para situar allí la nueva lonja municipal. Y es que muchas son las veces que destruimos el pasado con la escusa de hacer el presente, cuando han existido o existen otras muchas alternativas, incluso manteniendo el puente donde está y sin que lo tenga que cruzar el nuevo vial como después veremos. El puente de la Torta no está catalogado como BIC (Bien de Interés Cultural) como se ha publicado en algún medio, tampoco es el segundo puente construido en España con hormigón armado como también se dice, ni tan siquiera uno de los primeros de este tipo en ser levantados en nuestro país. Pero pese a ello, no le faltan razones para ser querido y conservado, manteniéndolo como ejemplo de la obra civil de la época. Una construcción vanguardista que fue un hito para los barrios de Santa Quiteria, Virgen de las Huertas y parte de la huerta, marcando un momento importante de su desarrollo, pues era una zona que quedaba incomunicada con la ciudad cuando el cauce de Tiata bajaba crecido por las avenidas del rio. Crecidas que destruían una y otra vez la torta de tierra que entonces había y que comunicaba los dos márgenes de la rambla, siendo de esta “torta” de donde le viene el nombre al puente.
Puente que fue construido por los regantes y dueños de las tierras del regadío de Lorca, que invirtieron 14.512 pesetas con 17 céntimos en la ejecución material de la obra. Una infraestructura de hormigón armado con doble arco, de 45 metros de luz, 6 de flecha y con tablero de 4 metros de anchura, de los que dos metros corresponden a su parte central, capaz de aguantar carros de hasta 3 toneladas de peso, siendo los dos restantes para ambas aceras de un metro cada una, las cuales van voladas sobre los montantes. Un puente al que se le dan diferentes fechas de construcción así como dos ingenieros distintos, siendo José Eugenio Ribera Dutaste uno de los que se citan en alguna publicación, ya que Rivera fue uno de los primeros investigadores del hormigón armado en España, un ingeniero que también ejerció como profesor de la escuela de caminos de Madrid, donde daba precisamente la asignatura de “Puentes de Fábrica y Hormigón Armado. Siendo este ingeniero el que construyó otro de los primeros puentes que se ejecutaron con hormigón armado en nuestro país, el de Golbardo en Santander, un puente muy similar al nuestro y que fue construido entre los años 1.902 y 1.903, habiendo sido declarado BIC en el año 2.002 por su tipología, material utilizado y sistema constructivo.
Por otro lado también hemos visto, que entre el puente de Golbardo, terminado el 16 de julio de 1.903 y el de la Torta, nos separan más de siete años, atribuyéndole ya entonces a aquel, ser uno de los primeros puentes construidos en España con el nuevo material. Y en cuanto a la fecha en que fue construido nuestro puente, también hay datos erróneos, pues mientras que en un libro publicado por La Verdad en 2.003, con motivo de su centenario y donde se recogen las noticias más destacadas en sus 100 años de historia, aparece un titular del 15 de agosto de 1.909 en el que se da cuenta de la terminación del puente de “Santa Quiteria”. En Memoria Grafica de Murcia y en alguna postal se le data en 1.912, yéndose a los años veinte en la Historia de la Región de Murcia. La información de La Verdad debe de ser cierta en cuanto al día y el mes, pues agosto, semanas antes de la festividad de la Virgen de las Huertas podría ser una buena fecha para su terminación y apertura, pero el fallo está en el año, pues como el libro es una recopilación de titulares de noticias, se debió haber cometido algún error con el traslado de la fecha, debiendo ser la correcta el 15 de agosto de 1.910. En cuanto a la postal, puede que la fecha impresa venga de cuando se tomó la foto y se publicó, y lo del libro de historia, tal vez esté confundido con el desaparecido puente de Vallecas, que si que se construyó por aquellos años en la misma rambla.
Siendo nuestro puente de la Torta portada y primera noticia de la publicación del jueves 20 de octubre de 1.910. Una publicación marcada con el nº 1.830 y en la que también se trataba del alquitranado de calles y carreteras en sustitución de los clásicos adoquines, comentándose el éxito que el nuevo concepto ya estaba teniendo en París. También había otros artículos, uno sobre el canal de Panamá, otro sobre un faro con señal acústica en el puerto de una isla francesa y otro más dedicado al rompeolas de Vornpor en Islandia. Pero como digo, la foto de portada correspondía a nuestro puente, siendo la primera de las dos imágenes que acompaño a esta publicación, una foto de muy mala calidad pero al mismo tiempo de gran valor, al ser posiblemente la más vieja que de él se tenga. El artículo que acompañaba esta imagen, iba firmado por el ingeniero Francisco Manrique y en él se recogía la necesidad de este puente, los detalles técnicos de la obra, el gasto que había supuesto y quien lo había promovido, no mencionando al autor del proyecto o quien lo había dirigido. Tras este articulo sobre el puente de Lorca, publicó seis más en la citada revista, todos ellos relacionados con nuestro regadío, siendo en 1.918 cuando escribió el último dedicado a Lorca, ya que lo que publicó en 1.930 era ya referido al archipiélago balear, pues en aquel año ya estaba fuera de nuestra ciudad, ocupando el cargo de Ingeniero Jefe de Obras Públicas de las Islas Baleares.
Y esto es lo poco que puedo contar de nuestro histórico puente, aparte de que a través del mismo pasó en los años sesenta la primera conducción que llevó el agua del Taibilla a los barrios de Santa Quiteria y Virgen de las Huertas y que soportó sin problemas las dos grandes riadas del pasado siglo, la de 1.948 y la de 1.973. Siendo sometido a obras de restauración y mejora en 1.983, en 1.995 y en 2.013 debido a los terremotos, estando ahora su futuro pendiente de un “veredicto”. Pero una sentencia que no puede ser condenatoria en ningún caso, pues hay otras alternativas al paso de la ronda por allí, siendo estas otras opciones una bifurcación de la ronda, que se dividiría en dos ramales al llegar al puente, pasando cada dirección por un extremo o una gran rotonda que gire en torno al mismo. Si, una rotonda que tenga el puente como eje. No hay sitio para los cuatro carriles por donde va la circulación ahora (kiosco Sevilla), por eso lo de trasladar al cauce de la rambla el nuevo vial, pero sí que hay espacio para dos carriles, pues son tres los existentes en la actualidad más una acera que se podría suprimir en este caso. También el otro extremo del puente tiene suficiente espacio para albergar otros dos carriles, pues el puente se compone de dos partes, uno de arco que atraviesa la rambla de Tiata, el que hoy nos ocupa y que se construyó en 1.910, más otro que sirve de prolongación y que con una estructura totalmente diferente (imagen 2), servía para cruzar el viejo canal de riego del partidor de los Tres Puentes, viniendo precisamente de ahí el nombre de este paraje, los dos puentes mencionados más el de la rambla de los Patos que a continuación iba hacia Santa Quiteria, rambla y puente desaparecidos hace unos años con el entubado de ese cauce.
Yo ya me la estoy imaginando, el puente tal como está, con toda su estructura iluminada y bajo el, un manto verde de vegetación con un pequeño riachuelo artificial en su parte central. Luego los dos carriles de circulación girando en torno al mismo, con un declive en rocalla y totalmente ajardinado, e incluso con una o dos cascadas que surtan de agua al mencionado riachuelo. Creo que sería una rotonda especial, diferente y original, una rotonda llena de encanto que sería orgullo de los lorquinos y motivo de admiración para quienes nos visiten. Solucionando el problema surgido con el puente por un lado y contribuyendo a mejorar el tráfico de la zona por el otro, aparte de conservar en su interior el coqueto puente que lleva más de 107 años entre nosotros. Un puente que seguiría cumpliendo su cometido, ya que serviría igualmente para el cruce peatonal, pues aunque sea una rotonda, su gran tamaño permitiría colocar ambos pasos de peatones en sus extremos, igual que los tiene la plaza Circular de Murcia, una rotonda más complicada que la que se propone, al disponer de cuatro carriles más el tranvía.
Tampoco se pudo contar con la presencia de animales en 1.975, cuando el certamen ya había pasado las fronteras provinciales y llevaba cuatro años como Semana Porcina del Sureste. Hecho que motivó que en cada edición, estuviesen presentes los pabellones representativos de las provincias de Albacete, Alicante y Almería, además del de Murcia, dándole así un atractivo más a la feria, a la que también se le incorporaron degustaciones y actuaciones folclóricas. En 1.976 el certamen alcanzó carácter nacional, cambiando su nombre a Semana Nacional de Ganado Porcino, aunque desde 1.999 no solo está dedicado al sector porcino, sino que también abarca otras actividades pecuarias como la avícola, bobino, caprino, vacuno y ovino. Desapareciendo ya en 2.011 lo de Semana Nacional de Ganado Porcino y llamándose desde entonces Feria Ganadera, Industrial y Agroalimentaria, pero manteniendo el sobrenombre de SEPOR que es como se le conoce nacional e internacionalmente, aunque aquí hay quien la conoce desde sus orígenes como la “feria del chino” y por mucho que se quiera cambiar el nombre, con este seguirán.
Porque si que la actividad pecuaria es fundamental para la economía y subsistencia de nuestras pedanías, pero de una forma controlada, siendo respetuosa y compatible con la vida del resto de ciudadanos, vida que como digo se ve alterada por la contaminación ambiental que produce esta actividad. Pues no se entiende que mientras las explotaciones han ido creciendo y modernizándose en busca de una mayor rentabilidad, no se haya ido buscando también su sostenibilidad ambiental, encontrando una perfecta armonía entre el uso ganadero y el residencial. Y más en una huerta tan singular como la nuestra, donde se entremezclan las viviendas de todo tipo con la actividad agropecuaria, una actividad que tiene sus derechos, pero no a costa de los de los demás, colocándonos grandes granjas porcinas y balsas de purines a escasos metros de nuestras viviendas. Cosa que incomprensiblemente se les permite en nuestro municipio, cuando en otras localidades limítrofes con mucha menor población en su huerta, la distancia que deben de dejar estas explotaciones ganaderas es 100 veces más de lo que se exige en Lorca.
A mediados del siglo pasado era muy habitual que cada familia de la huerta tuviese su marranera, habitáculo donde se criaba alguna madre para vender luego sus lechones o para cebar el cochino que se guardaba para la matanza. También estaban los cebaderos, pero de un tamaño moderado, siendo el estiércol que se generaba utilizado para abonar la tierra de la misma finca donde se encontraba la explotación porcina, ya que la agricultura y la ganadería iban muy ligadas, formando parte de la tarea diaria de la gente de la huerta y del mismo circulo productivo. Pues los cerdos se criaban con los desperdicios de la casa y lo que producía la tierra, siendo la alfalfa, la cebada, los higos o las calabazas marraneras (conocidas por este nombre porque se cultivaban expresamente para los marranos), el alimento básico de los cerdos, volviendo de nuevo todo a la tierra en forma de abono y comenzando así un nuevo ciclo.
También es conocido el cerdo por cochino, chino, gorrino o puerco, siendo esta última denominación con la que se nombraba al cerdo en la Lorca del final del Medievo y a lo largo de la Edad Moderna. Haciendo mención al puerco varias de las ordenanzas que durante esa época se dictaron en nuestra ciudad, normas que regulaban el comportamiento ciudadano y que se recogieron luego en una publicación editada en Granada en 1.713. Deduciéndose de la lectura de estas Ordenanzas de Lorca, que ya el puerco era motivo de conflictos vecinales en aquel tiempo, estableciéndose la prohibición de que los puercos entrasen en huertas lindantes, bajo pena de 10 maravedíes y el pago de los daños causados por parte del dueño del animal. También se prohibía en otras ordenanzas, la estancia de puercos y gallinas en las calles céntricas de la ciudad, que bebiesen en las pilas de los aljibes, que entrasen en las eras, o que pisaran los barbechos cuatro días después de haber llovido. En otras se decía que los molineros no podían tener puercos en el molino, como tampoco podían estar en mesones o ventas. Igualmente se les prohibía permanecer en los quijeros de las acequias mayores por el deterioro que producían en estos taludes de tierra.
Atrás quedaron aquellas plantas de tratamiento y cogeneración energética, unas plantas que quemaban gas natural para secar térmicamente el purín y que con el calor residual de la combustión generaban energía eléctrica. Unas plantas que cerraron en 2.014 por la decisión del gobierno del PP de recortar las ayudas que recibían, viéndose afectadas las 29 plantas de este tipo que había en nuestro país, tres en la región de Murcia y dos de ellas en nuestro municipio, en las pedanías de Tercia e Hinojar, las cuales cesaron su actividad en el mes de febrero de aquel año, dejando sin tratamiento casi 200.000 toneladas de residuos orgánicos al año. Luego tras una sentencia del Tribunal Supremo que anulaba la orden ministerial, han reiniciado algunas su actividad, entre ellas la de Hinojar que lleva ya unos meses funcionando, pero parece que por poco tiempo, ya que otra decisión del gobierno de Rajoy, reduce su tiempo de vida de 25 a 15 años, por lo que si no hay ninguna moratoria, pronto volverá a cerrar sus puertas dejando de tratar de nuevo miles de toneladas de purines. Plantas que también causaban molestias, pues un informe del SEPRONA de la Guardia Civil fechado en enero de 2.008, atribuyó los episodios de mal olor que cada cierto tiempo había en Lorca, al deficiente funcionamiento de estas plantas de cogeneración.
Hoy comunidades y ayuntamientos se están dando cuenta de la problemática y para compatibilizar el uso ganadero y el residencial están regulando las actividades pecuarias, doblando las distancias mínimas que hasta ahora se exigían. Cosa a la que se ha sumado también nuestro AyuntaMIENTO, pero no por voluntad propia, sino obligado por las protestas vecinales, creando una comisión municipal para la conciliación de la huerta, comisión que anuncio en noviembre del pasado año unas propuestas “pioneras” según nuestros dirigentes, siendo una de las decisiones adoptadas, TRIPLICAR LA DISTANCIA exigida entre explotaciones porcinas y viviendas. Sin duda un buen titular de prensa, pero una burla o tomadura de pelo para los vecinos afectados por la contaminación de estas granjas. Pues el triple de 5 es 15, a 15 metros de una vivienda es la gran novedad que proponen para atajar el problema, lo que tiene de ANCHURA la avenida Juan Carlos I es lo que pretenden que haya de separación entre una explotación porcina de 2.000 cerdos y una vivienda de uso residencial, un verdadero disparate en pleno siglo XXI, una insensatez que no se le hubiese ocurrido si al que asó la manteca.
Cuando la huerta de Lorca está mucho más poblada que la de estas localidades, pues de los 92.000 habitantes que tiene Lorca, 38.000 residen en las pedanías, lo que supone más del 40% de la población censada en nuestro municipio, mientras que los residentes en las pedanías de las poblaciones citadas, no llegan al 20% de su población. Esperemos que se imponga la cordura y que nuestro AyuntaMIENTO recapacite, pues vivir a 15 metros de distancia de una granja o una balsa de purines es incompatible con la mínima calidad de vida, además de que mantener esta distancia que ahora se propone, implicaría que nuestro municipio se convirtiese en un foco de atracción para las macro explotaciones porcinas que nadie quiere. Creo que 1.000 metros de separación entre una granja porcina y una vivienda residencial sería lo más aconsejable para la peculiar huerta lorquina, ya que el purín como se sabe, de puro tiene bien poco.
